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Me gustaría que esta historia tuviera un final feliz como el de los cuentos de hadas, pero la trama sufrió otro giro disparatado. En los últimos segundos del quinto encuentro teníamos un punto de ventaja cuando el árbitro Hue Hollins decidió atravesar el espejo. La mayoría de los árbitros evitan señalar faltas que pueden decidir partidos importantes cuando el tiempo está a punto de cumplirse. Sin embargo, estábamos en el Madison Square Garden, donde no parecían valer las normas seculares del baloncesto. Solo quedaban 7,6 segundos cuando John Starks quedó atrapado en la línea de banda y, desesperado, le pasó el balón a Hubie Davis, situado en la línea de los tiros libres. Scottie se apresuró a cubrir a Davis y este lanzó un tiro en suspensión, apresurado y desequilibrado, que ni siquiera se acercó a la canasta. Al menos, es lo que pareció al pasar la moviola. No fue eso lo que ocurrió en el universo paralelo de Hollins. Pitó falta a Scottie, diciendo que había establecido contacto con Hubie y desestabilizado el lanzamiento (Davis había pataleado y Scottie chocó con sus piernas, movimiento que a partir de entonces la NBA considera falta en ataque). No hace falta decir que Hubie encestó los dos tiros libres y que los Knicks se adelantaron en la serie por 3-2. En el sexto partido obtuvimos un triunfo decisivo sobre los Knicks, pero el cuento de hadas acabó en el séptimo. Después de perder por 87-77, reuní a los jugadores para rendir homenaje a nuestro logro. Era la primera vez en años que terminábamos la temporada sin estar rodeados de cámaras de televisión. Dije al equipo que teníamos que asimilar ese momento porque perder es tan inherente al deporte como ganar. Hablaba totalmente en serio. «Hoy nos han ganado, pero no estamos vencidos».

Fue un verano complicado. De repente, el equipo comenzó a derrumbarse. Paxson se retiró y se convirtió en locutor de radio del equipo. Cartwright anunció su retirada, pero cambió de parecer después de que los Seattle SuperSonics le hicieran una lucrativa oferta. Scott Williams firmó un gran contrato con los de Philadelphia. Horace Grant, que podía elegir ser agente libre, inicialmente aceptó la propuesta de Jerry Reinsdorf de quedarse en los Bulls, pero al final se marchó a Orlando. También tuve que prescindir de Johnny Bach. Las tensiones entre Jerry Krause y Johnny llegaron a un punto de no retorno y dificultaron nuestro trabajo como grupo. Jerry, cuyo mote mediático era el Sabueso debido a su fama de sigiloso, desconfiaba de Johnny por sus presuntas filtraciones a Sam Smith para The Jordan Rules. En ese momento, Jerry afirmó que Johnny era responsable de haber dado información confidencial sobre nuestro interés por Gheorghe Muresan, el pívot rumano de 2,32 metros. Fue una acusación indignante. Aunque habíamos seguido a Muresan por toda Europa e incluso lo habíamos trasladado a Estados Unidos para hacerle una prueba, otros equipos también lo habían examinado, entre ellos Washington, que terminó quedándoselo. De todos modos, pensé que lo mejor para todos, el propio interesado incluido, era prescindir de Johnny, que consiguió trabajo como entrenador asistente de los Charlotte Hornets. La salida de Johnny del equipo causó desaliento, tanto en mi personal como en los jugadores, y creó una grieta en mi relación con Krause. Otro suceso perturbador de las vacaciones de la temporada 1993-94 fue el conflicto entre Pippen y Krause ante el posible traspaso de Scottie a los Seattle SuperSonics a cambio del ala-pívot Shawn Kemp y del alero Ricky Pierce. Scottie quedó boquiabierto cuando se enteró por la prensa del trato y

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