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eran sumamente liberadoras. Como atleta conocía las experiencias cumbre, pero hasta entonces no había comprendido plenamente la psicología compleja que las sustenta. La obra de Maslow me abrió una puerta que me llevó a pensar de forma más expansiva en la vida. Me sentí muy atraído por sus postulados sobre la forma de librarte de tus hábitos y permitir que tu verdadera naturaleza se exprese. Más adelante, cuando me convertí en entrenador, descubrí que el enfoque de Maslow para equilibrar las necesidades físicas, psicológicas y espirituales me ofrecía las bases para desarrollar una nueva forma de motivar a los jóvenes. Durante la temporada 1992-93, nuestro mayor enemigo fue el aburrimiento. La vida en la NBA puede ser una experiencia embrutecedora y mentalmente entumecedora, sobre todo si consiste en un largo viaje y cada minuto de cada día está programado. Mi objetivo consistió en que los jugadores salieran del capullo baloncestístico que los confinaba y explorasen los aspectos más profundos y espirituales de la vida. Cuando digo «espirituales» no me refiero a «religiosos». Estoy hablando de ese acto de autodescubrimiento que tiene lugar cuando vas más allá de tu modo rutinario de ver el mundo. Como dice Maslow: «La gran lección de los verdaderos místicos… [radica en] que lo sagrado está en lo cotidiano, es decir, que está presente en la vida de cada día, en los vecinos, en los amigos, en la familia, en el patio de casa». Para que tu trabajo sea significativo tienes que alinearlo con tu verdadera naturaleza. «El trabajo es bendito, sagrado y edificante cuando surge de quienes somos, cuando tiene relación con nuestro recorrido de despliegue —escribe Wayne Teasdale, activista, maestro y monje laico, en A Monk in the World. Para que el trabajo sea sagrado, tiene que estar conectado con nuestra realización espiritual. Nuestro trabajo ha de representar nuestra pasión, nuestro deseo de contribuir a nuestra cultura y, sobre todo, al desarrollo de los demás. Con la palabra “pasión” me refiero a los talentos que tenemos que compartir con otros, a los que moldean nuestro destino y nos permiten ser realmente útiles a otros miembros de la comunidad». Para conectar con lo sagrado, tanto en el trabajo como en la vida, es imprescindible crear orden a partir del caos. Teasdale cita a James Yellowbank, compositor aborigen estadounidense, quien afirma: «La labor de la vida consiste en mantener ordenado tu mundo». Esa tarea requiere disciplina, un equilibrio saludable entre el trabajo y el juego y nutrición para la mente, el cuerpo y el espíritu en el seno de la comunidad, valores profundamente arraigados en mi propio ser, así como los objetivos que me planteé para los equipos que he entrenado. En ocasiones costó lograr que los jugadores se volcaran hacia dentro. No todos los integrantes de los Bulls se mostraron interesados por la realización «espiritual». Nunca intenté imponerla. Mi enfoque fue sutil. Cada año, en noviembre, el circo ocupaba el pabellón durante algunas semanas, por lo que el equipo emprendía una gira por la Costa Oeste. Antes de la gira y a partir de lo que sabía de cada uno de los jugadores, elegía un libro para que lo leyesen. Valga como ejemplo esta lista: La canción de Salomón, para Michael Jordan; Todo se desmorona , para Bill Cartwright; Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta, para John Paxson; The Ways of White Folks , para Scottie Pippen; Joshua: A Parable for Today (Joshua: una parábola para hoy), para Horace Grant; Zen Mind, Beginner’s Mind (Mente zen, mente de principiante), para B. J. Armstrong; El guerrero pacífico , para Craig Hodges; En el camino, para Will Perdue, y Beavis & Butt-Head: This Book Sucks (Beavis y Butt-Head: Este libro es una mierda), para Stacey King. Algunos baloncestistas leyeron todos los libros que les propuse y otros los tiraron a la basura. De

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

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