Page 83

A algunos entrenadores les gusta realizar largas prácticas, sobre todo después de haber sufrido una derrota difícil de asimilar. Bill Fitch, mi entrenador universitario, es un ejemplo clásico. En cierta ocasión se sintió tan exasperado por nuestra actitud apática durante un partido en Iowa que cuando regresamos al campus de la universidad de Dakota del Norte nos obligó a entrenar, a pesar de que el avión había aterrizado después de las diez de la noche. No soy partidario de usar los entrenamientos para castigar a los jugadores. Prefiero que las prácticas sean estimulantes, divertidas y, sobre todo, eficaces. El entrenador Al McGuire me dijo en cierta ocasión que su secreto consistía en no hacerle perder el tiempo a nadie. «Si no puedes lograrlo en ocho horas diarias, no merece la pena». He practicado esa misma filosofía. Gran parte de mi pensamiento sobre esta cuestión está influido por la obra de Abraham Maslow, uno de los fundadores de la psicología humanística, mundialmente conocido por su teoría de la «jerarquía de necesidades». Maslow estaba convencido de que la necesidad humana más elevada consiste en conseguir la «autorrealización», que define como «el uso pleno y el aprovechamiento de los talentos, las capacidades y las potencialidades de la persona». Con su investigación descubrió que las características básicas de las personas autorrealizadas son la espontaneidad, la naturalidad, una mayor aceptación de sí mismas y de los demás, elevados niveles de creatividad y una fuerte focalización en la resolución de problemas más que en la gratificación del ego. Llegó a la conclusión de que, para conseguir la autorrealización, ante todo es preciso satisfacer una serie de necesidades más básicas, cada una de las cuales se apoya en la anterior y forma lo que comúnmente denominamos «pirámide de Maslow». El nivel inferior se compone de necesidades fisiológicas (hambre, sueño y sexo), seguido de preocupaciones de seguridad (estabilidad y orden), de amor (sentido de pertenencia), de autoestima (respeto y reconocimiento de uno mismo) y, por último, de autorrealización. Maslow concluyó que la mayoría de las personas no logran la autorrealización porque quedan atascadas en un nivel inferior de la pirámide. E n La personalidad creadora, Maslow describe los pasos decisivos para alcanzar la autorrealización: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

Experimentar la vida «intensa y desinteresadamente, con plena concentración y total dedicación». Realizar elecciones de momento en momento a fin de fomentar el crecimiento más que el miedo. Estar más en sintonía con tu naturaleza interior y actuar de acuerdo con la persona que eres. Ser honrado contigo mismo y asumir la responsabilidad de lo que haces y dices, en vez de jugar o adoptar una pose. Identificar las defensas de tu ego y encontrar la valentía necesaria para renunciar a ellas. Desarrollar la capacidad de determinar tu propio destino y atreverte a ser diferente e inconformista. Crear un proceso constante para desplegar tu potencial y llevar a cabo el trabajo necesario para realizar tu visión. Fomentar las condiciones para vivir experiencias cumbre o lo que Maslow denomina «momentos de éxtasis», en los que pensamos, actuamos y sentimos con más claridad y somos más afectuosos al tiempo que aceptamos mejor a los demás. Cuando las descubrí en la escuela para graduados, me di cuenta de que las reflexiones de Maslow

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Advertisement