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aprender.

Mediada la temporada 1990-91, las piezas comenzaron a encajar en su sitio. Cuando los jugadores se sintieron más cómodos con la ofensiva triangular, Tex comenzó a hacer que se centrasen en una serie de acciones críticas que denominábamos «automatismos», acciones que podíamos poner en práctica si el equipo contrario sobrecargaba la defensa en una zona de la pista. El punto crítico era el que Tex describía como «el momento de la verdad», durante el cual el jugador que desplazaba el balón por la pista se topaba con los defensores. Si la defensa focalizaba mucha presión en él y en ese punto, el jugador podía realizar una jugada automática a fin de dirigir la acción a otro sector de la cancha y crear nuevas posibilidades de anotar. Uno de los automatismos preferidos por el equipo era el que denominábamos «el cerdito ciego», o puerta atrás con pase desde poste alto, acción mediante la cual los jugadores de la línea delantera se acercaban para aliviar la presión sobre el base mientras el alapívot del lado débil (es decir el cerdito), se liberaba, cogía el pase y rompía la defensa. El cerdito ciego fue una jugada decisiva no solo para los Bulls sino, más adelante, para los Lakers, ya que liberó a un lanzador del bloqueo doble en el lado débil y situó a dos de nuestros mejores jugadores en posición de anotar. Los jugadores estaban entusiasmados. El cerdito ciego y otros automatismos les permitieron adaptarse de forma coordinada a lo que la defensa hacía, sin necesidad de esperar que yo les dictase las jugadas desde las bandas. «Se convirtió en nuestra arma principal —recuerda Scottie. Nos sentíamos muy bien cuando salíamos a la cancha y poníamos la pelota en juego. Echábamos a correr hacia determinados sitios porque allí nos sentíamos cómodos. Todos estábamos contentos. Michael recibía cada vez más balones. Teníamos más equilibrio a la hora de recuperar las transiciones. Comenzamos a convertirnos en un mejor equipo defensivo y finalmente se volvió un hábito para nosotros». Los automatismos también enseñaron a los jugadores a aprovechar la defensa alejándose de la presión en vez de atacarla directamente. Sería importante cuando el equipo tuviese que hacer frente a equipos más fuertes y físicos, como los Pistons. Con el propósito de derrotar a Detroit, teníamos que volvernos resilientes y no retroceder. Jamás conseguiríamos vencerlos si cada vez que salíamos a la pista el partido se convertía en un combate de lucha libre. Poco antes de la pausa del All-Star, los Bulls tuvieron una racha de 18-1, incluido un subidón de moral cuando ganamos en Auburn Hills a los Pistons 95-93. Pese a que Isiah Thomas tuvo que retirarse del encuentro a causa de una lesión de muñeca, ese partido fue decisivo en cuanto al modo en el que nos veíamos como equipo. A partir de ese momento, los Bad Boys de Detroit dejaron de parecernos tan «malos». Terminamos la temporada encabezando la liga con un palmarés 61-21, lo que nos concedió la ventaja de pista en los play-offs. Arrasamos a los Knicks 3-0 y ganamos los dos primeros encuentros de la serie contra Filadelfia, pero topamos con problemas en el tercer partido. Jordan se presentó con una tendinitis en la rodilla (que probablemente sufrió jugando al golf) y los corpulentos ala-pívots y pívots de los 76ers, es decir, Armen Gilliam, Charles Barkley y Rick Mahorn, comenzaron a presionar a Horace Grant y a desmontar su juego. Horace era un ala-pívot de 2,08 metros, con una excepcional velocidad de pies y gran intuición

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

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