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Comienza donde estás: guía para vivir compasivamente, la maestra budista Pema Chodron sostiene que la práctica de la meditación diluye los límites tradicionales entre el yo y los otros. «Lo que hagas por ti mismo (todo gesto de amabilidad, de delicadeza, de honradez y la voluntad de verte con claridad) afectará tu modo de experimentar el mundo —escribe. Lo que hagas por ti mismo lo harás por los demás y lo que hagas por los demás lo harás por ti mismo». Posteriormente esa idea se convertiría en un elemento fundamental de mi labor como entrenador.

Mientras tanto, todavía tenía trabajo pendiente como jugador. En la temporada 1971-72, Red Holzman, por entonces gerente general además de entrenador principal, llevó a cabo una serie de movimientos que transformaron a los Knicks. En primer lugar, cambió a Cazzie Russell por Jerry Lucas, de los San Francisco Warriors. Jerry era un pívot fuerte, activo, con un buen lanzamiento de siete metros que, además, era capaz de encargarse de pívots potentes como Dave Cowens y Kareem Abdul-Jabbar. Después, Red envió a Mike Riordan y a Dave Stallworth a Baltimore a cambio de Earl la Perla Monroe, probablemente el director de juego más creativo de aquella época. Red también reclutó a Dean el Sueño Meminger, un base veloz y de piernas largas de Marquette, que en defensa era terrorífico. Con esa nueva incorporación de talentos nos transformamos en un equipo más polifacético de lo que jamás habíamos sido. Alcanzamos mayor dimensión y profundidad y una variedad de opciones para anotar más amplia que la que había tenido el equipo de la temporada 1969-70, así como una fusión perfecta de habilidades individuales y conciencia de equipo. A algunos nos inquietó que Monroe intentase eclipsar a Frazier, pero Earl se adaptó al juego de Walt e incorporó una dimensión asombrosa y renovada al ataque. Con Lucas, el mago de los pases, como pívot, dejamos de ser un equipo potente y nos convertimos en un equipo de perímetro multifacético, anotando tanto lanzamientos en suspensión de cinco metros como bandejas y tiros cerca del aro. Red me convirtió en el principal apoyo de Dave DeBusschere y de Bill Bradley, función que me llenó de energía. Se trataba de baloncesto en su mejor versión y encajé como anillo al dedo. En la temporada 1972-73, el único equipo que nos preocupaba era el de los Celtics, que había dominado la Conferencia Este con un balance de 68-14. En los cuatro años transcurridos desde la retirada de Bill Russell, el gerente general Red Auerbach había recreado el equipo de acuerdo con la tradición clásica de los Celtics: mediante la incorporación de un pívot fuerte y activo (Dave Cowens), un sagaz lanzador de triples (Jo Jo White) y uno de los mejores y más completos baloncestistas que han existido (John Havlicek). Holzman no era un gran defensor de Auerbach porque apelaba a todos los trucos que podía a fin de colocar a su equipo en situación ventajosa. Auerbach era el maestro de los métodos dudosos, pero sin llegar a ser directamente ilícitos. Una de sus estratagemas características consistía en encender un cigarro cuando consideraba que su equipo ya había ganado, actitud que enfurecía a los adversarios, sobre todo si el marcador estaba muy reñido. Auerbach se excedió en los play-offs de 1973, pero el tiro le salió finalmente por la culata. Nos enfrentamos a los Celtics en las finales de la Conferencia Este después de vencer a Baltimore por 4-1 en la primera ronda. Boston tenía la ventaja de ser local en la serie y Auerbach la aprovechó al máximo. Cada vez que jugábamos en Boston, Auerbach nos amargaba la vida. Nos asignaba vestuarios

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MOTIVACION

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