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práctica del zen y como entrenador de baloncesto es que lo que resiste perdura. A veces el desprendimiento ocurre enseguida y otras requiere varias noches o semanas en vela. Después de hablar con los jugadores, recorrí el pasillo del American Airlines Center en dirección a la sala donde esperaban mis hijos. Estaban desconsolados. Algunos tenían los ojos llenos de lágrimas y el resto se mostraban incrédulos. «No me lo puedo creer —declaró Chelsea. Es el partido más difícil que hemos visto. ¿Por qué tuvo que ser justamente este?». Desde entonces me he hecho varias veces la misma pregunta. Tenemos tendencia a achacar la culpa a otro cuando sucede un desastre imprevisto. Los columnistas se dieron un festín culpando a todo el mundo de esa derrota, desde Kobe y Pau, pasando por Fish, hasta Ron y Lamar…, y, por descontado, a mí. Andrew declaró a la prensa que consideraba que el equipo tenía «problemas de confianza» pendientes y es posible que haya algo de verdad en sus palabras. Considero que diversos factores impidieron que ese equipo de los Lakers se conjuntara en esa fuerza integrada y ganadora de campeonatos que con anterioridad tantas veces había sido. La fatiga fue un factor considerable. Hacen falta muchas agallas, tanto física y psicológica como espiritualmente, para ganar un campeonato. Cuando lanzas para conquistar el tercer anillo consecutivo, has jugado tantos partidos que cada vez es más difícil apelar a los recursos interiores que te permiten alzarte con el triunfo. Además, muchos individuos clave del equipo, yo incluido, estábamos dispersos debido a cuestiones personales que nos impidieron luchar con el mismo espíritu competitivo del pasado. Como declaró llanamente Lamar una vez terminado el partido: «Simplemente nos faltó algo». Los sabios budistas sostienen que «solo hay una distancia casi imperceptible» entre el cielo y la tierra. Creo que lo mismo se aplica al baloncesto. Ganar un campeonato es un acto de delicado equilibrio y con la voluntad solo puedes lograr algo hasta cierto punto. Como líder tu tarea consiste en hacer cuanto está en tu mano para crear las condiciones perfectas para el éxito, aparcando tu ego e inspirando al equipo para que juegue de la manera correcta, aunque llegados a cierto punto tienes que soltarte y entregarte a los dioses del baloncesto. El alma del éxito consiste en entregarse a lo que existe.

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

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