Page 189

cooperativo, motivo por el cual no tuvo dificultades en adaptarse enseguida a el triángulo ofensivo. La forma de jugar de Pau era ideal para el triángulo: no solo era un poste sólido, que medía 2,15 metros y pesaba 114 kilos, con una gran variedad de tiros en suspensión a media distancia, ganchos e intensas jugadas por arriba y por abajo, sino que también era un magnífico pasador, reboteador y un jugador veloz a la hora de iniciar contraataques. Su debilidad principal tenía que ver con la escasa fuerza de su cuerpo de cintura para abajo. Los pívots más sólidos y agresivos solían apartarlo en los bloqueos. Antes de que Pau entrase en escena habíamos sufrido una pequeña racha perdedora y algunos de los jugadores más jóvenes comenzaron a comportarse de una manera que ejerció un efecto negativo en el estado de ánimo del equipo. Esos roces desaparecieron en cuanto Gasol hizo acto de presencia. En primer lugar, el intercambio dio pie a la salida de dos de los jugadores más rebeldes: Kwame y Javaris. Por si no bastase con eso, el comportamiento amable de Pau modificó el clima emocional del equipo. Es difícil quejarse cuando uno de los mejores talentos de la liga juega a tu lado y hace lo que sea necesario para ganar. La llegada de Pau también permitió que varios jugadores mostraran facultades hasta entonces ocultas. Por ejemplo, hacía años que Lamar Odom luchaba, sin éxito, por convertirse en un sólido jugador número dos. La presencia de Pau hizo desaparecer la presión y liberó a Lamar, que volvió a mostrar un estilo de juego más relajado y libre, con el que se sentía más cómodo. La forma de jugar de Kobe también mejoró. Estaba encantado de tener en el equipo a un pívot «con un par de manos», como solía decir, y no tardaron en desarrollar una de las mejores combinaciones un-dos de la liga. La presencia de Pau también dio a Kobe la oportunidad de dedicar más atención al juego y de permitir que otros jugadores lanzasen, lo que lo convirtió en un mejor jugador global de equipo y, por extensión, en mejor líder. Kobe no cabía en sí de alegría por los fichajes fundamentales que llevamos a cabo esa temporada, sobre todo los de Fish, Trevor Ariza y Pau. «Logramos un nuevo base, un nuevo alero y un español y después todo salió bien —declaró. Ese año los regalos de Navidad se adelantaron». El amargo descontento de Kobe, que en la pretemporada también había hecho mella en el equipo, era agua pasada. Lo mejor de todo es que se recuperó el carácter y corazón necesarios para crear una hermandad de campeones.

De repente todo se puso a nuestro favor. Con Pau en la plantilla tuvimos una racha 26-8 y acabamos la temporada con un balance de 57-25, el mejor palmarés de la Conferencia Oeste. Kobe fue elegido el jugador más valioso de la liga debido, en parte, a que se convirtió en un deportista mejor y más polifacético. El único equipo con un balance mejor que el nuestro fueron los Celtics, que en vacaciones habían fichado a Garnett y al certero escolta Ray Allen y que consiguieron el tercer mejor récord de su franquicia con un balance de 66-16. En general, es el talento el que decide los play-offs, aunque en ocasiones los acontecimientos fortuitos también determinan la victoria. En nuestro caso, hubo un poco de todo. En las dos primeras rondas superamos a los Nuggets y a los Jazz practicando un baloncesto enérgico e integrado que hacía años que no veía. Después, mientras esperábamos el equipo al que nos enfrentábamos en las finales de la Conferencia Oeste, un extraño giro de los acontecimientos inclinó la balanza a nuestro favor. Los Spurs, defensores del título, se hicieron con el séptimo partido, duramente ganado en Nueva Orleans.

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Advertisement