Page 181

más fuerte, con los hombros más anchos y una estructura más resistente; también tenía las manos grandes, lo que le permitía controlar mejor el balón y realizar fintas más sutiles. Kobe es más flexible y de ahí le viene su apodo preferido, Mamba Negra. Ambos hombres no se relacionan de la misma manera con sus cuerpos. El entrenador Chip Schaefer, que trabajó mucho con los dos, asegura que Kobe trata a su cuerpo como un coche deportivo europeo perfectamente reglado, mientras que Michael era menos disciplinado con su comportamiento y le agradaba satisfacer su gusto por los buenos puros y el vino excelente. Incluso en el presente Schaefer se maravilla de la elegancia con la que Michael se deslizaba por la pista. «Lo que hago para ganarme la vida tiene que ver con los movimientos atléticos y nunca he visto a otro que se moviera así —asegura Chip. Solo hay una forma de describirlos: hermosos». Las diferencias entre el estilo de lanzamiento de Michael y Kobe son todavía más acentuadas. Michael era más preciso. A lo largo de su carrera promedió cerca del 50 por ciento en tiros de campo, una cifra extraordinaria, y en su mejor época se movió entre el 53 y el 54 por ciento. El promedio de Kobe ronda un respetable 45 por ciento, si bien sus rachas suelen durar más que las de Michael. De forma natural, Jordan era más propenso a dejar que el juego le llegara en lugar de forzar la mano, mientras que Kobe suele imponer la acción, sobre todo si el juego no sigue el desarrollo que quiere. Cuando falla un tiro, Kobe machaca implacablemente hasta que su suerte cambia. Por su parte, Michael volcaba su atención en la defensa, en los pases o en los bloqueos para ayudar a que el equipo ganase el encuentro. Sin lugar a dudas, como defensor Michael era más resistente e intimidador. Podía pasar prácticamente cualquier bloqueo y anular a casi cualquier jugador con su estilo de defensa implacable y centrado como un láser. Kobe había aprendido mucho estudiando las estratagemas de Michael y a menudo lo empleábamos como arma secreta en defensa cuando necesitábamos modificar el desarrollo de un partido. En líneas generales, Kobe confía más en su flexibilidad y en sus estrategias, pero en defensa corre muchos riesgos y a veces paga el precio de su osadía. A nivel personal, Michael era más carismático y gregario que Kobe. Le encantaba estar con sus compañeros de equipo y con el personal de seguridad jugando a las cartas, fumando cigarros y haciendo bromas. Kobe es distinto. Fue un adolescente reservado, en parte debido a que era más joven que el resto de los jugadores y a que no desarrolló sus habilidades sociales en la universidad. Al incorporarse a los Lakers, Kobe se abstuvo de confraternizar con sus compañeros de equipo. Su propensión a mantenerse apartado varió con el paso de los años. Dedicó cada vez más energía a conocer a los demás jugadores, sobre todo cuando el equipo estaba de gira, y durante la segunda serie de campeonatos se convirtió en el alma de la fiesta. Aunque tanto Michael como Kobe poseen impresionantes coeficientes de inteligencia para el baloncesto, yo no los consideraría «intelectuales» en el sentido estricto de la palabra. Michael asistió a la universidad de Carolina del Norte y está dotado para las matemáticas, pero no manifestó demasiado interés por los libros que le di a leer cuando era su entrenador. Kobe tampoco se mostró interesado, si bien ahora me consulta periódicamente para que le recomiende libros, sobre todo los que tratan de liderazgo. Kobe podría haber asistido a cualquier universidad, pero se saltó esa etapa porque tenía demasiada prisa por conquistar la NBA. De todas maneras, debió de plantearse si había tomado la decisión adecuada, ya que en el verano de 1997 se colgó la mochila a la espalda y realizó un curso de

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Advertisement