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«Mientras crecí, mi madre siempre dijo que esta boca mía algún día me metería en líos —recuerda Brian—, ya que si veía algo que no me parecía correcto necesitaba expresarlo. Pensaba que todo estaría bien siempre y cuando dijese la verdad. Nadie puede enfadarse con la verdad». Al ver que Shaq agredía a Devean, Brian le gritó: «Si hubieras aprovechado toda esa energía para bloquear el rebote bajo los tableros lo habrías cogido y probablemente habríamos ganado el partido. En lugar de desquitarte con Devean, ¿por qué no te haces responsable de tus carencias?». En ese momento Shaq soltó a Devean y se abalanzó sobre Brian, que intentó hacerle un placaje, pero acabó arrastrado por los suelos del vestuario hasta que le empezaron a sangrar las rodillas y el resto de los jugadores lo rescataron. «Shaq se puso furioso conmigo porque herí sus sentimientos —añade Brian. Un par de días después me abordó y dijo: “Debo reconocer que tenías razón. Actué mal. No tendría que haberme puesto así”». Aquella temporada, Kobe también estaba inmerso en una transición complicada. La primavera anterior se había distanciado de su familia a causa de su matrimonio con Vanessa Laine, una joven de dieciocho años que acababa de terminar el instituto. Sus padres, Joe y Pam, que habían compartido con él su casa de Brentwood, consideraron que era demasiado joven para casarse, pero Kobe estaba impaciente por comenzar una nueva vida. «Lo hago todo siendo joven», declaró a los periodistas. Joe y Pam, espectadores habituales de los partidos de los Lakers, regresaron a Filadelfia y aquel año no asistieron a las finales del campeonato en la ciudad natal de la familia. Kobe y sus padres se reconciliaron dos años después. Entretanto, Vanessa y él se trasladaron a una nueva casa, situada a una manzana de la que la madre de la joven ocupaba en Newport Beach, y tuvieron a Natalia, su primogénita. En su prisa por entrar en la NBA, Kobe se había saltado la universidad y parte de los dolores de crecimiento que acompañan sistemáticamente a quien sale al mundo por primera vez. Tras la riña con sus padres, intentó funcionar como adulto por su cuenta, a veces de forma sorprendente. A pesar de que siempre había evitado los roces con otros jugadores, Kobe se volvió beligerante en varios momentos de la temporada 2001-02. En cierta ocasión discutió con Samaki Walker mientras viajaban en el autobús del equipo y de repente le asestó un puñetazo. Samaki rio para restar importancia a la situación y comentó: «Sirvió para conocer su intensidad». Posteriormente, durante un partido celebrado en el Staples Center, Kobe reaccionó violentamente ante los insultos de Reggie Miller, cerró el puño y lo persiguió por la pista hasta que cayeron de forma estrepitosa sobre la mesa de anotadores. Fue suspendido durante dos partidos. Kobe arrastraba en su interior una gran ira contenida y me preocupaba que algún día hiciese algo de lo que podría arrepentirse. Brian, que se había convertido en su confidente y mentor, opinaba que esos rifirrafes eran muestras de que su compañero «iba de camino a la adultez y delimitaba lo que estaba dispuesto a soportar y lo que no». Aquel año yo había nombrado cocapitán a Kobe y Brian añade que, al verlo atravesar esa fase de crecimiento, «te dabas cuenta de que evidentemente estaba madurando y de que se convertía en mejor compañero de equipo y en uno de los nuestros. Hubo momentos en los que todavía perdía el norte y decía tonterías, pero la mayor parte del tiempo se sentía cómodo en su piel y mucho más seguro de quien era».

Once anillos phil jackson  

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