Page 142

mantener la atención constante durante todo el encuentro, estés en la pista o en el banquillo. 8. CONCENTRACIÓN CORRECTA, que se refiere a permanecer focalizado en lo que haces en cualquier momento dado, sin obsesionarse por los errores que has cometido en el pasado ni por las cosas malas que podrían suceder en el futuro. Lo que más me preocupaba de este equipo eran los fantasmas de los play-offs anteriores. Los jugadores perdían la paciencia y entraban en pánico cuando la presión iba en aumento y no conseguían superar la situación únicamente con su talento. Como planteó un maestro budista que conozco, solían colocar una cabeza encima de otra cuando el juego comenzaba a caer en picado. Dicho de otra manera, permitían que su miedo o su cólera persistiesen y descuidaban lo que tenían entre manos. Con los Lakers descubrí que debía convertirme en un modelo de serenidad y paciencia muchísimo mayor que en el caso de los Bulls. Tenía que demostrarles que la clave de la paz interior consiste en confiar en la interconexión esencial de todas las cosas: una respiración, una mente. Es lo que nos dota de fuerza y energía en medio del caos. La primera ronda de los play-offs contra Sacramento fue una experiencia aleccionadora. Los Kings formaban un equipo joven, veloz y explosivo, y tenían un excelente ataque de pases, que resultaba difícil frenar cuando los jugadores estaban en pleno movimiento. El adversario que más me preocupaba era Chris Webber, demasiado potente y rápido para nuestro dúo de alas-pívots, formado por A. C. Green y Robert Horry. Eso significaba que podía quedar libre y ayudar a Vlade Divac a marcar a Shaq. También me impresionó el banquillo de los Kings, liderado por Predrag Stojakovic, un escalofriante anotador exterior. Calculé que nuestras mayores posibilidades radicaban en aflojar el ritmo y neutralizar el juego en carrera de los Kings. Esa estrategia funcionó en los dos primeros encuentros, que ganamos sin dificultades; cuando la serie a cinco partidos se trasladó al ruidoso pabellón de Sacramento, los Kings aprovecharon varias generosas decisiones arbitrales y la deslucida defensa de Shaq para igualar la serie a dos. Después del tercer encuentro, un reportero de Sacramento me preguntó si esos eran los seguidores más ruidosos con los que me había encontrado en mi vida y respondí que no. «Fui entrenador de baloncesto en Puerto Rico, donde, si ganabas como visitante, te rajaban los neumáticos y te echaban de la ciudad a pedradas para romper los cristales de las ventanillas del coche». Añadí: «En Sacramento la gente está a medio civilizar y es posible que, a su manera, sea un poco pueblerina». Quería hablar con ironía, pero ese comentario desencadenó una reacción negativa en la capital del estado, que nos persiguió durante años. El último partido, que era imprescindible ganar y que se celebró en el Staples Center, fue la prueba de fuego de los jóvenes Lakers. Dije a los jugadores: «Si no ganáis este enfrentamiento no merecéis pasar a la siguiente ronda. Tenéis que jugar para ganar más que para evitar perder». Tengo que reconocer que dieron la talla. Por fin los árbitros comenzaron a pitar a Webber por organizar contra Shaq una especie de defensa zonal, con lo cual nuestro pívot quedó liberado y se hizo cargo del juego, encestando siete de sus primeros ocho lanzamientos desde el campo, por lo que acabó con treinta y dos puntos y dieciocho rebotes. Ganamos por 113-86. «Sabíamos que esa noche haríamos historia si no desarrollábamos nuestro mejor juego —reconoció Shaq. Pero no queríamos escribir esa historia». En la serie siguiente conseguimos una ventaja relativamente fácil por 3-0 contra los Phoenix, pero en el cuarto enfrentamiento nos desplomamos y permitimos que los Suns marcasen 71 bochornosos

Once anillos phil jackson  
Once anillos phil jackson  

MOTIVACION

Advertisement