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águila para cerrar el trato y, en tono de broma, le dije a Dennis: —Cuida de Wally y ocúpate de que se ponga condón. —De acuerdo, hermano —respondió Dennis. Nuestro equipo de seguridad encontró la manera de que Dennis y Wally subieran al avión sin pasar por la puerta de embarque (esas cosas pasaban antes del 11-S). La primera sospecha que Wally tuvo de que ese vuelo no sería rutinario se produjo cuando, mientras se abrochaban los cinturones, el comandante anunció que aterrizarían en Dallas-Fort Worth en dos horas y veinte minutos. «¡DallasFort Worth! ¡Vaya, vaya!», pensó. Ni siquiera habían salido de Chicago y ya habían incumplido la primera regla. Wally preguntó a Dennis qué pasaba y este respondió: —No sufras, hermano. He hablado con mi representante. Tenemos que visitar a mi madre en Dallas y echar un vistazo a la casa que acabo de regalarle. El plan de Rodman parecía plausible. Cuando llegaron a la terminal de equipajes, los esperaban dos larguísimas limusinas blancas llenas de mujeres ligeritas de ropa. Después de visitar a mamá, por la noche recorrieron los clubes de Dallas en compañía de las señoritas y finalmente retornaron a la suite del hotel. Wally se quedó dormido en el sofá, no llegó a la cama. Dennis despertó a Wally a las ocho y media de la mañana. —Levanta, hermano, ya dormirás cuando estés muerto. Fueron al gimnasio, donde Dennis hizo ejercicios como un poseso. Durante el desayuno, Wally preguntó a qué hora salía el vuelo a California. —Hoy no, hermano —contestó Dennis. ¿Alguna vez has ido a una carrera NASCAR, a una competición de automóviles de serie? Aquel día inauguraban la Texas Motor Speedway y asistiría una top model por la que Dennis estaba colado. Por consiguiente, alquilaron un helicóptero y volaron al circuito, a fin de evitar el tráfico rodado. Cuando aterrizaron, Dennis propuso que fueran a conocer a Richard «el Rey» Petty y arrastró a Wally hasta la sala vip del circuito. Al tercer día Wally comenzó a hartarse. Dijo a Dennis que perdería su trabajo si no se trasladaban inmediatamente a California. Dennis todavía no estaba en condiciones de abandonar Dallas. —Venga ya, hermano. La carrera de ayer fue de cara a la galería, hoy es la de verdad. Así que volvieron al circuito. Exasperado, Wally llamó a su jefe, el entrenador Chip Schaefer, y le informó de que seguían en Dallas. —No te preocupes —contestó Chip. Al menos no se ha metido en líos. Un día después, finalmente llegaron al sur de California y Wally pensó que la situación se calmaría. Nada más aterrizar, Dennis quiso ver su nuevo Lamborghini. Mientras estaban en el garaje, Dennis le pasó a Wally la llave de otro coche, su Porsche amarillo, y le preguntó: —¿Alguna vez has conducido un Porsche? —Wally negó con la cabeza. No te preocupes. Ambos salieron disparados por las calles de Orange County como si compitieran en las 500 Millas de Daytona. Fue una magnífica aventura tras otra. Un día acudieron al programa The Tonight Show y se fotografiaron con Rodney Dangerfield y el grupo de música No Doubt. Otro día se reunieron con el productor cinematográfico Jerry Bruckheimer para hablar de la posible participación de Dennis en Armageddon. También asistieron a un partido de los Anaheim Ducks y se hicieron fotos con algunos

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MOTIVACION

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