Issuu on Google+

ESPACIO DE PUBLICIDAD

DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 2011 | ESPACIO DE LECTURA | 1

Espacio de lectura La democracia argentina de comienzos de siglo está marcada por el contrapunto entre la traumática crisis de 2001 y la recomposición política que significó, a partir de 2003, el ascenso de Néstor Kirchner al gobierno de la república. Luego de más de ocho años de “experiencia kirchnerista”, ninguna tentativa por pensar la Argentina actual puede evitar, simultáneamente, responder al título de este libro. No caben dudas de que se volverá sobre esta cuestión toda vez que quieran comprenderse los acontecimientos políticos que, desde 2003 en adelante, trazan el devenir de una democracia más compleja. Las intervenciones que componen el presente volumen ensayan respuestas a una época de cambio y conforman, al mismo tiempo, un nuevo punto de partida para futuros intérpretes. Son textos que se ofrecen al lector desde un registro plural, pues reúnen ideas fundamentales de los lenguajes sociales y cotidianos. Estado, democracia, república, pueblo, discurso, intelectuales, historia y generación son algunas de las piezas que pueblan este intento colectivo por construir qué es el kirchnerismo.

Roberto Caballero Director de Tiempo Argentino

T

estimoniar como periodista esta encrucijada de la historia nacional, más que un compromiso, es una reconciliación con el oficio que abracé hace veinte años. Me persigue desde entonces una frase de Rodolfo Walsh: “Hay que tener fe en los hechos porque siempre superan nuestras ex-

pectativas”. Y, en mi caso, vaya que las superaron. Hay distintas voces, diferentes enfoques y análisis sobre esta época riquísima. Algunas provienen del periodismo; otras, del campo del análisis político; y muchas, del espacio académico-universitario. El libro que tiene en sus manos, hijo de la inquietud de Generación Política Sur como colectivo de pensamiento preocupado por la cuestión nacional, social y democrática, comprueba que la vitalidad de un proceso se mide por el interés que despierta en escudriñarlo y discernirlo,

en síntesis, por abordarlo y comprenderlo en cada uno de sus pliegues. Un volumen que contiene las reflexiones aquí reunidas no habla solamente de la intensidad política que nos atraviesa, con sus matices y claroscuros, sino de la esperanza en lo por venir. Con la emoción que invade la sala de parto, en el instante preciso del alumbramiento. Nada menos.

* Fragmento del prólogo de Qué es el kirchnerismo.


2 | ESAPCIO DE LECTURA | DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 2011

ESPACIO DE PUBLICIDAD

“La fuerza del futuro”* Foto: Presidencia de la Nación.

Rodolfo Hamawi

Dir. Nac. de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación

E

n ese derrotero, cuando el estallido de 2001 nos puso a salto de canario de la disolución nacional y dinamitó el ya, por entonces, exangüe sistema político, el kirchnerismo no escondió la cabeza bajo la tierra. Supo leer las contraseñas escondidas en las esquirlas del desparramo. Fue una esponja que absorbió las mareas de la historia para escurrir un flujo nuevo, aún hoy efervescente, pero nunca ajeno ni indocumentado. (…) En ese amasijo de fósiles y novedades, de rescates y sorpresas, ocho años y medio después, las identidades políticas previas a 2001 adquirieron significados diferentes. El surgimiento de esta nueva expresión modificó el mapa de la política argentina. Cambió el eje, corrió los límites. (…)

El kirchnerismo es, de algún modo, una ideología de la acción. Se construyó a sí mismo tomando decisiones a cada paso, solucionando conflictos sobre la marcha sin extraviar el rumbo. (…) El kirchnerismo emerge como la fuerza política del futuro. Su ambición histórica es grande. No solo puso en crisis las identidades partidarias y políticas previas a su aparición. También se propone, he ahí su revolución más audaz, que ya nadie vuelva a ser argentino de igual manera que antes. (…) ¿Qué es el kirchnerismo?: este interrogante no pretende alumbrar una definición que obture, condicione o cierre el proceso político en marcha. Como aquel muchacho que lanzaba piedras para golpear la Luna, quizá nuestros mejores resultados no residan en alcanzarla, sino en convertirnos en los más certeros lanzadores de piedras. * Fragmentos extraídos del libro.

“De ángeles, cuerpos y pactos: imágenes para pensar la coyuntura”* Foto: Mariana Russo. Secretaría de Cultura de la Nación.

María Pia López

Socióloga, ensayista y doctora en Ciencias Sociales (UBA)

U

na época es una conjunción de signos diversos, cuando no antagónicos. También una vida. Por eso, las valoraciones se constituyen sobre la fuerza de una selección y una narrativa. Entre lo que se elige y las fuerzas interpretativas con las que se lo liga, se constituye un relato que jamás será inocente. Si hay algo que merece el nombre de batalla cultural es esa superficie en la que se inscribe una narración que tiene efectos profundamente políticos. Pienso que la que corresponde a estos años debe estar atenta a las abolladuras de un tiempo de extraña angelicalidad. Es decir, una trama simbólica e interpretativa contemporánea que no dibuje los contornos del presente sobre el sueño irrealizado del pasado. Entre los años 70 y nosotros, transcurrió la catástrofe. Se cerró el horizonte de la revolución. (...)

En su dislocación, en su escucha atenta al rumor de los movimientos populares, en su capacidad de reinventarse en las crisis, el kirchnerismo fue mellando su propia enunciación de un destino salvífico en el capitalismo normal. Sus opositores veían en esa resquebrajadura la verdad oculta de un capitalismo de amigos. Algunos de sus entusiastas, por el contrario, veían en el balbuceo el indicio de que algo más estaba en juego, que impedía cerrar el horizonte en la reproducción social. Es claro que no se trata de una vía al socialismo del siglo XXI, pero también que la presencia de una apuesta a la igualdad y el despliegue de medidas de tendencia igualitarista lo ponen bajo el signo de la diferencia respecto de todas las otras políticas partidarias del país.

* Fragmentos extraídos del libro.


ESPACIO DE PUBLICIDAD

DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 2011 | ESPACIO DE LECTURA | 3

EDITORIAL

“¿Qué es el kirchnerismo?”

* Foto: Silvina Frydlewsky. Secretaría de Cultura de la Nación.

Eduardo Rinesi

Politólogo y doctor en Filosofía. Rector de la Univ. Nac. de Gral. Sarmiento

S

e les fue volviendo evidente, a no mucho de andar, que la experiencia que se trataba de caracterizar y de juzgar no se dejaba pensar solamente como una variación de ese mismo viejo tema que es el tema de la tradición “nacional y popular”, y ni siquiera de esa forma más específica de esa tradición a la que nombramos como peronismo. Que era un componente decisivo, claro, de eso que el kirchnerismo “era”, que era quizá una matriz en la que el kirchnerismo se reconocía y se volvía reconocible, pero solo como una especie de punto de arranque a partir del cual esa nueva configuración que se iba fraguando incorporaba una cantidad de otros elementos que no era fácil identificar con esa tradición ni con esa “identidad”, y que reconocían sus orígenes, más bien, en luchas políticas mucho más cercanas (como la de los organismos de derechos humanos

surgidos en el combate contra la dictadura militar, o la del primer gobierno del ciclo de la “transición” por la consolidación de las instituciones de la democracia liberal frente a las rémoras de aquella dictadura, o la de los movimientos de trabajadores lanzados a la desocupación por la violencia de las políticas económicas de los 90, o la de algunos de los grupos que animaron las sonoras protestas del dramático final del año 2001, o incluso la de distintos colectivos que hasta entonces habían ocupado menos lugar en la vida política argentina que en los desvelos de los seguidores de la moda de los cultural studies) y en tradiciones culturales, en “culturas políticas” (para retomar esa vieja categoría de los debates de los años 80), también muy diferentes y muy heterogéneas.

N

inguna transformación profunda puede concebirse sin la participación de actores colectivos que le impriman un sentido histórico. A lo largo de la historia argentina, las generaciones han sido actores clave en los procesos de cambio y en su interpretación social. En esa doble dimensión, se enfrentan a la necesidad de brindar respuestas desde su propio punto de vista. En consecuencia, una generación se afirma en la tarea compartida de constituir nuevos lenguajes y miradas comunes sobre el porvenir. Hoy, luego de más de un cuarto de siglo de vigencia del régimen democrático, nuestra generación, llegada a la política al calor de la crisis de principios de siglo, protagoniza la actual etapa de ampliación de la democracia en la Argentina.

* Fragmento extraído del libro.

“Apuntes sobre la condición de la política actual”* Foto: Mariana Russo. Secretaría de Cultura de la Nación.

Nicolás Freibrun

Politólogo (UBA). Doctor en Ciencias Sociales (FSOC-UBA).

E

l retorno de ciertas categorías al lenguaje de la política contemporánea debe ser visto en su doble faz y de acuerdo con la perspectiva que venimos señalando: como parte de un proceso más extenso en el orden de las tradiciones del discurso político e intelectual (donde ingresan las prácticas de recepción, circulación y apropiación) y, al mismo tiempo, en su irreductible singularidad. Al superarse una interpretación esencialista de los conceptos históricos se abre un campo de potencialidades para pensar las tensiones dialécticas que aloja la política entre contexto político y elaboración de esos conceptos. (...) Este mecanismo de recuperación de ciertos trazos de la historia pasada no solo se inscribe en una política que gravita alrededor de los “usos de la

memoria”, sino que también es realizado en vistas a la construcción de una idea política que en el presente tiene como eje predilecto la puesta en acto de lo que ligeramente podríamos denominar una “mística política”; es decir, una voluntad política que, con sus ostensibles diferencias epocales, recrea un universo de símbolos con ascendencia en la figura del militante como sujeto político de cambio cuya incidencia se vería reflejada en las instituciones del Estado.

Generación Política Sur

Generación Política Sur es una organización que contribuye a profundizar el proceso democrático a través del debate público y de la producción de conocimiento sobre los principales desafíos del país y de la región, conformando espacios colectivos con aquellos actores que coinciden en un horizonte basado en democratizar la matriz socioeconómica y expandir las capacidades estatales. El libro aquí presentado apunta, entonces, a trazar los contornos de la experiencia política que, a nuestro entender, vuelve posibles estos objetivos para la Argentina.

(...) Un aspecto peculiar de la escena política contemporánea se percibe en la relación proporcionalmente inversa entre el positivo aumento de la activación y de la participación política comparado con la exigua producción de estrategias discursivas que permitan dar cuenta del actual proceso en un registro superior que el representado por el así llamado “discurso militante”.

GENERACIÓN POLÍTICA SUR Bulnes 1136. CABA. contacto@ generacionpoliticasur.org www.generacionpoliticasur.org Seguinos en: /generacion.politica.sur

* Fragmentos extraídos del libro.

/genpolsur


4 | ESAPCIO DE LECTURA | DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE DE 2011

ESPACIO DE PUBLICIDAD

Espacio de lectura “Palabras de hoy para diseñar el porvenir”*

Lo que ocurrió en la década del 90 fue una salvajada, porque, para hacerlo posible, dejaban a la gente sin trabajo, iban hundiéndola en la miseria. Hoy, hay inclusión y trabajo; los argentinos tienen una perspectiva política de futuro. ¿Sabés lo que significa para un chico no ver a su padre cruzado de brazos en la casa, como ocurría antes?

Jorge Coscia

Secretario de Cultura de la Nación

Víctor Hugo Morales Periodista

E

l kirchnerismo abreva en la esencia del peronismo clásico porque materializa las consignas de justicia social, independencia económica y soberanía política, pero suma elementos fundamentales: los derechos humanos, la independencia de la justicia, la consagración de los derechos de las minorías, la no represión de la protesta social y la apuesta por un pluralismo cultural inédito. Resultado de la confluencia de todas las tradiciones progresistas y la tradición nacional y popular, el kirchnerismo se autorrepresenta –y así es reconocido por tantos otros– como un producto superador del peronismo clásico. Así, al movimiento obrero y a las organizaciones partidrias y sociales territoriales se suman, entre otros, los pueblos originarios, los intelectuales, los artistas y las organizaciones que militan por los derechos de la diversidad sexual. (…) No puede haber cambio, por no decir revolución, sin jóvenes comprometidos. A lo largo de la historia, siempre aparecen como actores centrales de los procesos de transformación y expansión de derechos, porque ellos están “cargados de futuro”, porque están diseñando su propia vida. Y como no hay mejor diseño que uno colectivo, para impulsarlos, movilizarlos, acompañarlos, en cada período de la historia, también hay hombres y mujeres de consulta obligada, a los cuales acudir en momentos de zozobra y de confusión, o con los cuales trazar los horizontes estratégicos para profundizar un proyecto. Este proyecto. Las entrevistas reunidas en Qué es el kirchnerismo recogen esas referencias, esas voces imprescindibles, y sugieren que, en el carácter abierto de esos diálogos, se encuentran las pistas para continuar construyendo una patria más justa, más libre y más soberana. Los jóvenes de hoy son la garantía última de la continuidad de este proceso. Son ellos, en definitiva, quienes tendrán que articular la irreversibilidad de lo ya conseguido y la profundización de lo que todavía falta por alcanzar.

* Fragmentos extraídos del libro.

El kirchnerismo implica una suerte de revolución cultural en nuestro país, cuya organización política aún está en transcurso, se mantiene en su devenir (…) Existirán tensiones dominantes y conflictividades internas que, sin embargo, no deben obturar –y esto es lo importante– los verdaderos objetivos comunes y el enorme poder del adversario.

Jorge Alemán Psicoanalista

El modelo democrático clásico −que era, fundamentalmente, estatista− no ha sido sustituido por un modelo de democracia de base total, sino que hay cierto equilibrio entre las transformaciones en el ámbito del Estado y las transformaciones de la democracia de base. En América Latina, hay sistemas en los cuales se combinan la democracia liberal y la democracia libertaria de base. Y ese equilibrio es lo que caracteriza la situación presente.

Ernesto Laclau Filósofo

Una de las eficacias centrales de Kirchner está dada por su reconstrucción de poder desde una situación de suma debilidad, heredada de 2001, lo cual abrió la posibilidad de resituar la política en un lugar del que había sido, por lo menos, desplazada. Entonces, lo que se genera no es una restitución de la política, sino la posibilidad de construir nuevamente una política, que me gusta llamar de izquierda moderada reformista, en el escenario político. Gerardo Aboy Carlés Politólogo


Espacio de Lectura: ¿Qué es el kirchnerismo?