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FUTURO SUSTENTABLE

Comienza un nuevo año. Momento de cierres y aperturas, de soltar, de dejar ir y de prepararse para todo lo que vendrá.

Así recibo esta nueva etapa, cada vez más agradecida con la Vida y con todo lo que a través de ella estoy viviendo y descubriendo.

Simple, más simple

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Y al iniciar este nuevo ciclo, un sinfín de proyectos, ideas, sueños y proyecciones se me vienen a la cabeza. Cosas que me motivan mucho, por las cuales ya empezaría a trabajar, sueños que están cada vez más cerca de concretarse, otros que se manifiestan ahora. Etapas que vienen cerrándose y que por momentos me gustaría acelerar. Estructuras físicas y de pensamiento que ya no quiero, pero gracias a que las tuve, hoy puedo elegir ya no tenerlas. Y en ese instante, en el que todo lo que aparentemente quiero que pase y sea es tan “real”, una vocecita interior y muchas otras veces, la sabiduría de quienes me acompañan me dicen: “despacio”.


Y sobre eso quería reflexionar con ustedes en esta oportunidad. Desde que inicié este hermoso camino de introspección, hay premisas que se hacen cada vez más recurrentes y presentes, y una de ellas es justamente la invitación a estar atenta, a ir despacio, y conectarme desde ese lugar con el poder de lo Simple. Vivimos en un mundo que se mueve tremendamente rápido, estamos saturados de información, tenemos una larga lista de ocupaciones y exigencias, y todo eso nos lleva a tener una alta carga de estrés que se basan en ideas que hemos creado,

y que muchas veces lo que hacen es alejarnos del camino que veníamos transitando, distraernos de lo esencial, tentarnos a querer abarcar más de lo que podemos, pero sobre todo, más de lo que verdaderamente necesitamos. Por tanto, en este nuevo año, si bien tengo muchas ganas de muchas cosas, me he propuesto una premisa sobre la cual quiero guiar mi Vida: “Simple, más simple”. Esto me incentiva a no sentir que tengo que hacer todo a la vez, a elegir la energía que quiero ponerle a cada cosa, a darme el lugar de revisar en que situaciones me quedo


FUTURO SUSTENTABLE

quiero

sentirme libre de

elegir donde

quiero

estar

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enganchada, y cuáles creo para distraerme. A re pensar que cosas necesito verdaderamente, y cuáles no.

ejercitarla disponiéndolo al menos en la intención, como el motor a través del cual quiero seguir caminando.

Esto me lleva a darle lugar a lo que mi cuerpo siente, a liberar el canal de comunicación con mi corazón y despejar los ruidos que en general existen. A identificar con más claridad qué es lo que realmente quiero, y también y muy importante, qué es lo que otros traen consigo para alimentar mi vida e identificar que esperan o necesitan de mi.

Ya no quiero un manejo “efectivo” del tiempo que me lleve a comprobarme a mi misma que puedo hacer mil cosas a la vez, sino que quiero darle tiempo al tiempo para que sea, y hacer efectivo cada momento, permitiéndome conectar con él.

A percibir lo natural y hermoso de la Naturaleza, y dejarme guiar por ella. A reconocer el Presente, a conectarme con el momento en el que vivo y por lo tanto, permitirme disfrutarlo y aprender de él. Y si bien ésta idea parece simple, llevarla a la práctica es para mí todo un desafío y por eso me he dispuesto a

Ya no quiero sentir que tengo que poder con todo, sino que por el contrario, quiero cada vez más, poder marcar límites que me permitan elegir lo esencial, que me permitan identificar los recursos para continuar. Ya no quiero conversaciones en donde mi cabeza esté en cualquier otro lugar, menos en el que estoy viviendo. Quiero charlas presentes, atentas. Quiero ejercitar la capacidad


de escuchar y poder responder a cada situación de la forma más consciente que pueda. Quiero sentirme libre de elegir donde quiero estar, y dónde no. Quiero cuidarme, y al cuidarme, quiero cuidar y respetar a cada persona con la que me relaciono. Y desde que me dispuse ese objetivo, me he visto muchas veces tentada a caer nuevamente en la trampa, a juzgarme cuando veo que no puedo con esa “tan simple premisa” de hacer las cosas “más simples”. Y entonces allí, es donde vuelvo a ejercitar el cuidado. Ponerme metas simples, hablar menos, escuchar más. Quiero enfocarme en lo que me dicta el corazón, sin adornar el camino con elementos que no son necesarios. Y conectada con ese lugar, las veces que he podido hacerlo que por suerte a medida pasa el tiempo de a poquito son cada vez más, la ansiedad desaparece, los sueños ya materializados son re valorizados, las emociones, las gratas y las no tanto, son vistas, pero sobre todo, cuando logro parar, lo simple se manifiesta

y me maravilla, y me conecta con un increíble lugar de agradecimiento en el que Todo es y además se hace posible. Desaparece el estrés, la preocupación, y aparece la acción y el foco. Me hace estar más centrada, más conectada y los desafíos se convierten en maravillosas oportunidades, en el que el manejo del tiempo pausado, que hasta no hace mucho lo sentía “poco eficiente” se vuelve ejecutivo, claro, preciso, concreto, perfecto, simplemente porque es exactamente el que necesita ser. Cuando puedo con eso, las cosas se simplifican, y cuando no puedo, me estoy permitiendo que también esté bien. Simplemente porque así es. Por eso, en este nuevo año que empieza, deseo que cada vez más podamos todos comenzar a revalorizar lo simple,

para cuidarnos, para vernos, para escucharnos y para darnos el lugar de conectarnos cada vez más con nuestra mejor versión, y construir desde allí, un mejor lugar para todos. Simple, más simple.

TAMARA FARRÉ . Lic. en Ciencias de la Comunicación. Emprendedora. Especializada en temas de Responsabilidad Social. Consultor en Comunicación y RSE. Directora de GEMMA (www.gemma.uy). Produce y genera contenidos escritos y radiales de RSE. Co fundadora de Derribando Mitos (www.derribandomitos.com.uy) y de Inspírate.

másVida #30 Enero Febrero 2016

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Simple, más simple  

Revista Mas Vida #30 #ContenidoPositivo

Simple, más simple  

Revista Mas Vida #30 #ContenidoPositivo

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