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Entrevistas completas en la audioteca de aquienvalladolid.com

sitio donde tengas un informante que sea como un libro y sólo tengas que grabar lo que te canta, o en otro donde la gente sea más remisa o le falte un poco la memoria. Luego comparar con otras recopilaciones, al principio las contrastábamos con Joaquín. F- En nuestra fonoteca podemos tener 5.800 temas, muchos son romances repetidos, pero fíjate la labor que hemos hecho, y que seguimos haciendo.

¿Sois fieles en la reproducción de esas recopilaciones?

T- Sí, muy fieles. Elaboras, porque cuando las recoges te las canta un hombre o una mujer sólo con la voz o acompañado de una sartén o una cuchara, y luego lo adornamos con guitarras, laúdes, acordeón, unas percusiones… pero siempre respetando la música y la letra. Quién nos la ha cantado reconoce que es la suya nada más que la oye.

Mucho recorrido por Castilla y León, pero también por otros rincones del Mundo. Por ejemplo en 2006 hicisteis un hermanamiento de Castilla y León con Sudamérica

T- Tuvimos la suerte de hacer una serie de actuaciones en Argentina, y quisimos plasmar un poco la influencia de nuestra música en la música latinoamericana. Llevamos mucho bagaje allí, por la gente que emigró por trabajo o por motivos políticos, y allí llevaron canciones y costumbres que algunas arraigaron y se repiten allí, y a la vuelta muchos volvieron, o sus descendientes, y trajeron también parte de lo que allí aprendieron y algunas han quedado aquí arraigadas. Con otras zonas más cercanas también hicimos otro disco, que se llamó ‘Ancha es Castilla’, en el que incluimos canciones de lo que era antes Castilla, es decir, con lo que ahora es la Rioja, Cantabria, Castilla La Mancha… Y otro disco fue con canciones de ambos lados de la frontera con Portugal, que llamamos ‘Canciones de la Raya’, que es como llaman ellos a la frontera, Zamora y Salamanca con zonas de Portugal; otra experiencia bonita.

“Aquí tenemos un sentimiento más provincial que regional” ¿Se hace realmente política para crear comunidad o, como habéis dicho en alguna ocasión, la gente se siente castellana por oposición a otras zonas del país y no por apego a la tierra?

F- La referencia la tienes el día 23 de abril en Villalar, que es un acercamiento del pueblo de Castilla y León, y se citan allí los que quieren ser regionalistas, los que quieren a su tierra. Pues León no va, Salamanca va poco, Ávila… Se ve que es una región de provincias, cogida por la mano. T- Pero región sí existe, los únicos que tal vez participan menos de región son León. Pero luego hay un sentimiento más provincial que regional, preguntas a alguien y primero te dice la provincia y luego Castilla y León, a la inversa de como es en otros sitios como Cataluña o País Vasco. Tenemos ese sentimiento más provincial, que no es malo mientras sepamos aunar luego esfuerzos. Lo malo es que seamos pequeños reinos de taifas y queramos todos todo, y luchar unos con otros. F- Es una región de circunstancias, no sabían dónde meter a unos y a otros y todos al saco. Yo creo que si León quiere ser León, pues déjalo que sea uniprovincial.

¿Qué os parece esa idea de hacer Villalar itinerante?

T- La verdad, tendría que haber sido las dos cosas, porque a Villalar va mucha gente, mucha menos de la que nos gustaría y ojalá fueran un millón en vez de 50.000 o 200.000 en las mejores ocasiones, pero tampoco es fácil. No ir a Villalar no quiere decir que no sientas la región, siempre hay gente mucho más animada que otros. Como fiesta principal Villalar es importantísima y siempre debe haber algo, pero yo sí estaría de acuerdo en que cada año fuera en una ciudad distinta o que hubiera pequeñas fiestas alrededor en cada sitio, porque todo el mundo no puede ir a Villalar.

Tenéis un importante equilibrio entre la espontaneidad de Félix y el estilo más recio de Toño

F- Yo le digo a Toño que yo soy el payaso de la bola en la nariz, y él es el payaso pintado de blanco; y congeniamos. T- Lo que sí es importante en Candeal, y siempre lo ha sido, es la espontaneidad y la manera de transmitir que ha sido siempre

muy alegre y entretenida, nunca muy rígidos en el escenario, y siempre con bromas e involucrando un poco a la gente para que cantara con nosotros. Ese desparpajo, y esa forma de transmitirlo, nos parecía que era mucho mejor y que iba a llegar más a la gente que hacerlo de otra manera más seria. Cada uno tiene unas virtudes o unos defectos y así les emplea.

También utilizáis comentarios, con esas pinceladas de humor…

T- Es porque lo queremos hacer así, pero tampoco lo forzamos. Somos así en realidad, jamás hemos hecho guión para decir “cuando yo te diga esto, tú contestas esto”. Es todo espontáneo, en escena, luego es vedad que si algo te ha hecho gracia lo repites alguna vez más, pero nunca está preparado para hacerlo.

Vuestro aspecto también os acompaña desde siempre

T- Sí, Félix con la gorra y en mi caso la barba. No es que busquemos que nos conozcan así, es que nos apetece estar así.

Os habéis hinchado a dar pregones, aunque no es lo vuestro

F- Tengo una relación, y me faltan todavía, de unos 40 pregones. En los pregones Toño hace un comentario de un romance sobre la historia del pueblo, y yo hago una canción sobre el pueblo, y todos diferentes, algunos con músicas muy bonitas, y le he dicho a Toño que porque no hacemos un disco. T- Los pregones no es lo nuestro, pero cuando te lo solicitan no deja de ser un honor. Lo que sí ponemos de antemano es que si nos contratan para actuar encantados de dar el pregón, pero sólo dar el pregón, salvo en ocasiones muy especiales, no lo hacemos porque no es lo nuestro y además suele ser en verano y tapa fechas de actuaciones.

Hablando de actuaciones, habéis hecho ya más de 1.500 conciertos

F- Más, ahora estos tiempos son más flojos, la crisis ha influido, pero había épocas que dábamos al año más de 100. T- Sobre todo cuando los dos íbamos a todos los sitios, que era más fácil moverse. Luego nos hemos ido complicando un poco la vida y hemos ido incorporando músicos, con lo cual gana mucho ese panorama musical, pero también encarece un poco todo y los equipos de sonido, y llegas a menos sitios de los que quisieras.

Habéis actuado con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León

F- Estar dentro de una orquesta es algo especial que sólo viven los músicos y los invitados, que éramos nosotros. Es algo que yo no lo puedo narrar, hay que vivirlo. T- Es especial, y la respuesta de la gente también porque llenaron el Miguel Delibes en dos ocasiones. Luego lo que se consigue, porque es una orquesta con 80 maestros, y esas canciones que la abuelilla te ha cantado o que cantamos nosotros con los tres músicos que nos acompañan habitualmente, cobran una trascendía que es subir un nivel a la música tradicional, que se merece también. En el caso de la orquesta cobra una dimisión impresionante, es una posibilidad preciosa que esperamos repetir.

Otro recuerdo bonito es un concierto con Los Sabandeños en Canarias

T- Muy bonito; ellos hacen, o hacían, todos los años un festival Sabandeños con un grupo de la península, uno de Sudamérica, un grupo de las islas y ellos como organizadores, y hemos estado en dos ocasiones y fenomenal, porque es un festival muy bonito.

Aunque es difícil elegir, ¿es quizás el doble cd ‘Los Cancioneros de la Música Tradicional’ del que estáis más orgullosos?

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F- Son 21 discos y escoger alguno… pero buscar esas partituras llevó mucho tiempo de trabajo. T- Aquel era un trabajo importante porque era un doble disco, y era buscar en cancioneros.

En el ámbito editorial tenéis un libro con 600 coplillas, llamado ‘Rabeladas’ que es un estilo que os gusta mucho

F- Cuando íbamos a los pueblos nos decían que buscáramos y reuniéramos más. Pero para llenar un libro queríamos que fueran 600 o 700, porque para hacer 100 no merecía la pena, y es muy difícil cuando ya llevas 300 conseguir agregar. T- Las rabeladas son la parte más entretenida del repertorio, son las que suelen gustar más a la gente, con ellas se ríen y las buscan el doble sentido y a su vez nosotros nos recreamos un poco. En directo cantas 12 o 14 coplas y, como querían conocer muchas más, y aunque lo habitual son los discos, decidimos hacer un libro.

¿De dónde viene esa afición por la construcción de instrumentos tradicionales? F- Me vino de un taller cercano a donde vivía yo, y me puse a hacer cosas. Me fui a París, a los luthiers de allí, y aprendí con ellos algo. Es un trabajo de artesanía, y yo empecé a estornudar, a tener problemas con los pulmones, con las maderas, y lo tuve que dejar. Tengo una buena colección de instrumentos y con unos cuantos de ellos tocábamos en directo, hacía cosas que sonaban. Lo cambié por el estudio que tengo ahora, que también me agrada, pero me gustaba más hacer instrumentos.

¿Qué otras cosas os quedan por hacer?

T- Hemos hecho muchas… seguir mientras el cuerpo aguante y la gente nos siga aceptando. F- Hay un proyecto que es ir por las nueve provincias con la orquesta, y que nos graben un disco, pero es muy difícil. T- La orquesta tiene su programa aparte y tiene tres años ya casi cerrado, una serie de discos contratados, y no pueden grabar más que uno o uno y medio al año…

Si os tuvierais que definir, ¿os gusta más como juglares, o como cronistas de la historia?

T- Sí, juglar es muy bonito. Cronistas en algún momento lo éramos un poquillo, porque hicimos muchísimos romances con el Norte de Castilla, que eran con cierta ironía. F- También hemos hecho programas de televisión, que al final fueron 33 en la delegación de Castilla y León de TVE, y luego en la siete y la ocho hicimos otra serie. Miras para atrás y hemos hecho bastantes cosas, por ejemplo con Luis del Olmo que íbamos con él en directo y hacíamos coplillas donde nos refrescábamos y hablábamos de la Pantoja y de cualquier cosa de actualidad que se le pudiera sacar una broma, una chispa.

“Tras 18 años cerrando las Fiestas, y llenando, la decisión nos dolió un poco” Después de tantos años cerrando las Fiestas, ¿se entienden éstas sin vosotros?

T- Era muy bonito. Nos contrataron y fuimos repitiendo y ya la quinta o sexta vez pensábamos que la gente no vendría, pero cada vez eran más y estuvimos 18 años cerrando y ya creyéndonoslo, porque prácticamente se llenaba la plaza. Tomaron la decisión de cambiar y sí nos dolió un poco, porque nos gustaba mucho y acudía la gente. El Ayuntamiento pensó que la música tradicional la iba a sacar de las fiestas de septiembre para llevarlas a las de mayo, las de San Pedro Regalado, y después de un paréntesis de un año o dos, en las que no cerramos, llevamos ahora unos siete cerrando en mayo. Es verdad que no es lo mismo, porque hay menos ambiente.

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