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Entrevistas completas en la audioteca de aquienvalladolid.com

“Hay muchas estructuras administrativas obsoletas, cuando no patéticas”

José Carlos Pastor en la academia del Colegio de Médicos

…tu mujer actual que también es oftalmóloga

Es catedrática de oftalmología, la primera mujer en la historia centenaria de la Universidad de Valladolid; es la primera mujer catedrático en medicina, y para mi es un lujo.

¿Cómo percibes tu primer contacto con nuestra ciudad?, ¿cómo es la adaptación?

La verdad es que, como yo siempre he ido muy deprisa, porque mi vida es como una especie de aceleración permanente, pues venía con prisas, por decirlo de alguna manera, y me encontré con una cierta resistencia a la llegada. Creo que, retrospectivamente, era lógica por aquello que venía un tipo muy joven que se suponía que no sabía hacer muchas cosas, y todo el mundo pensaba que yo era una especie de empollón y que me conocía muy bien los libros, pero que la medicina es mucho más. Pasé una larga temporada en el hospital, siendo examinado por los que entonces eran mis compañeros, y tenía que operar de todo y luego miraban los pacientes a ver si quedaba bien, y así estuve casi dos años. Se ve que aprobé el examen, de lo cual me alegro profundamente, y a partir de ese momento cambió completamente la situación y la gente se hizo mucho más receptiva, realmente formamos un auténtico equipo, y tuve la fortuna de empezar a dirigir un montón de tesis doctorales que forman ya parte de mi trayectoria vital.

Tienes claro que la docencia y la investigación deben de ir unidas

Eso yo lo tenía muy claro desde un principio. Creo además que es un error brutal que se ha cometido como norma general, y no estoy culpando a nadie. La sanidad pública, que está en general volcada en las listas de espera, aunque de vez en cuando vienen políticos con buena fe que intentan de alguna manera que eso no sea así. Pero en la buena medicina la sanidad no se divide en pública o privada, eso es una división totalmente absurda, la medicina es buena o mala, y hay medicina muy buena pública y medicina muy buena privada y muy mala en las dos partes. Lo que está claro es que en cualquier país de nuestro entorno la buena medicina está pegada siempre a la investigación, entonces tanto en cuanto en los hospitales, en los lugares donde se hace medicina, no se fomente la investigación, la medicina española no será lo buena que cualquiera de nosotros quiere que sea, porque ahí nos jugamos mucho todos los ciudadanos. Eso yo lo comprobé en el año 1977, que es la primera vez que estuve en los Estados Unidos, y me di cuenta que aquí los oftalmólogos, que tenemos unas largas historias de familiares como los Barraquer, Castroviejo, Arruga… eran muy buenos artesanos, pero la investigación real estaba en los Estados Unidos donde el modelo era completamente diferente. A partir de ese momento me empeñé en que hubiera un lugar donde se pudiera hacer investigación traslacional, la que va directamente hacia el paciente y que intenta solucionar los problemas de éste.

De hecho el lema del IOBA es ‘Investigamos para curar mejor’

La enfermedad en general crea un montón de angustia en la gente, y más en las enfermedades que te pueden quedar ciego. Es importante que la ciudadanía sepa que aquí hay un montón de gente que se parte el cobre todos los días por intentar que dentro de uno, dos o tres años haya menos enfermedades que sean incurables, y que se pueda solucionar problemas que a lo mejor a un paciente de ahora no le va a solucionar la vida, pero tiene que tener la certeza de que contra viento y marea, con crisis o sin crisis, se sigue haciendo investigación.

La crisis te ha dado la razón respecto a que había que apostar por la investigación, pero quizás, en esa contradicción, con la crisis se apuesta menos Desde luego si un país no apuesta globalmente por la inves-

tigación está muerto, eso lo tenemos claro todos los ciudadanos. Lo que pasa es que luego, a la hora de priorizar, no parece que los poderes políticos lo tengan tan absolutamente claro. Estamos asistiendo a un cambio en el modelo de financiación de la investigación, pero los grupos muy básicos deben de ser financiados con fondos públicos porque no pueden ser competitivos, porque necesitamos una gran base de buenos investigadores básicos. Pero muchos de los investigadores aplicados lo que se nos tiene que facilitar es la vida para poder competir y para poder obtener recursos hacia el exterior, y ahí todavía hay mucho camino por recorrer, hay muchas estructuras administrativas obsoletas, cuando no patéticas.

En febrero del 91 pones en marcha el IOBA que une docencia, investigación y atención al paciente, ¿te costó hacerlo entender?

Uno es fruto de su historia y yo me acuerdo muy bien con los orígenes de la Universidad de Navarra, donde existía un proyecto copiado de otros y cuyo inicial fue la Clínica Mayo. A mí me parece un modelo que tenía mucho sentido cuando además la oftalmología es bastante autosuficiente y no necesitamos grandes instalaciones como la UVI, UCI, etc. Me parece una manera sensata e interesante de gastar mi vida, y así lo he hecho. Ha costado mucho que la gente lo entendiera, sin duda, de hecho hay alguno todavía de estos carpetovetónicos que tenemos de vez en cuando, en entornos cercanos, que se van a morir sin entenderlo y que aun siguen pensando que el IOBA es privado, porque los pacientes pagan. Es un instituto universitario de la universidad pública de Valladolid, y los pacientes pagan, pero también pagan la matrícula y cuando vas a hacer los cursos de inglés… la diferencia entre público y privado es la titularidad de las cosas, y no el hecho de que pagues o no.

¿Un reconocimiento a la labor del IOBA fue ese nuevo edificio inaugurado en el 2009?

Es mucho más que un reconocimiento. La Universidad siempre nos ha tratado muy bien, y fue un gesto de confianza y una apuesta por ésta idea. A nosotros, naturalmente, nos ha dado visibilidad, tenemos un sitio que la gente conoce, este año acabamos de pasar de las 50.000 personas, ajenas al entorno de la Universidad, que han venido para tratarse del ojo. Es muy importante tener un edifico, pero lo más importante son las ideas y las personas, sin ellas habría pasado como en otros sitios, donde han tenido que cerrar porque no era viable. Ese es el reto que asumimos todos los que estamos aquí, en el Instituto, que tenía que ser autofinanciado para que no fuera una carga para la universidad.

En definitiva, es una iniciativa empresarial

Yo oigo historias, en general negativas, de la universidad, y me duelen, porque amo a la universidad profundamente. Me gusta la idea de universidad como filosofía, aquí he contribuido a crear la primera empresa de la universidad de Valladolid, que también la creamos nosotros, y creo que hay más iniciativa de la que parece dentro de la universidad, más creatividad sin ninguna duda, y lo que falta son las estructuras administrativas que realmente en muchos casos algunas son insoportables y otras inaceptables para estar en el año 2014. Si un profesor se encuentra con que dentro de tu propia universidad, o de elementos cercanos, no entienden lo que es que una persona se dedique a emprender y sólo te ponen pegas, pues termina desanimando a cualquiera.

Mucho talento que se debe de aprovechar y evitar que se pierda

Claro; ahora tenemos un ejemplo que es patético, está todo el mundo animándonos para que nos presentemos a Europa y venga conferencias, charlas, reuniones… ¿Cuántos grupos tenemos en la universidad de Valladolid capaces de competir por un proyecto europeo?, cinco, diez, quince… pues concéntrate en ellos y dales todo el apoyo posible, porque si nosotros tiramos para adelante, nosotros rescatamos para la universidad y para la fundación lo que se llaman costes indirectos, que son alrededor del 15%. La gente no se si se hace una idea de lo que es competir con Europa, porque estamos compitiendo con los mejores de Europa, y esa cultura todavía falta. Tendrían que pegarle, agitar algunas estructuras de la universidad, para que eso cambiara, porque la universidad de Valladolid, lo digo de corazón y lo digo con toda el alma y siendo de Madrid y no habiendo nacido aquí en Valladolid, es una muy muy buena universidad.

Entre los hallazgos que habéis conseguido, uno de los

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más llamativos es el ensayo con células madre para reparar determinados casos de ceguera corneal

Hay muchas cosas, esto es complejo. Pero sobre las células madre creo que desgraciadamente ha coincidido con el advenimiento de la crisis económica y la reducción brutal de fondos públicos para la investigación. A mí me da pena porque hay enfermedades que pueden ser mejoradas, en algún caso bastante, con la utilización de células madre. Nosotros seguimos en la brecha y es posible que antes que acabe el año podamos dar una buena noticia y abramos la esperanza a unos pacientes de una patología en el ojo que hoy no tiene cura. Pero habrá que esperar a ese momento, porque a nosotros no nos gusta vender la piel del oso antes de haberlo cazado.

Además vosotros lo hacéis cumpliendo la normativa y en otros países no

La verdad es que Europa no nos lo pone fácil, han restringido la investigación en células madres hasta extremos a veces muy complejos de entender, sobre todo lo que es en la producción celular, es decir, la producción de las células cuando quieres que esto no sea sólo un experimento de una cobaya, sino ya lo quieres hacer a nivel de escala de humano. Eso tiene que ser aprobado por la Agencia Española del Medicamento, como no puede ser de otra manera porque para eso está la agencia, para proteger a los ciudadanos y a nuestra salud, pero exageran y se consumen demasiados recursos y eso está limitando el crecimiento, la expansión y la búsqueda de nuevas soluciones. Creo que ni como en algunos países, donde ha habido una ligereza enorme, y voy a poner un ejemplo que sorprenderá a más de uno que es Alemania donde se han hecho las cosas muy a la ligera, ni tampoco una excesiva rigidez como la que tenemos aquí, que nos impide abordar algunas enfermedades y los pacientes están reclamando soluciones.

Seguro que es difícil elegir entre docencia, investigación y ejercicio de la medicina, pero ¿si tuvieras que hacerlo?

Hay otra faceta que es la de gestión. Yo diría que en estos momentos a mí me encanta dar clases, es una actividad apasionante; ver pacientes, y por supuesto hacer investigación, pero a lo que más me dedico últimamente es a la gestión y es donde yo creo que los conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de la vida ahora pueden ser mas útiles para mi entorno, para la sociedad de Valladolid y para mis compañeros.

El IOBA compite con grandes grupos de otros países, ¿podría ocurrir que acabe trasladándose a Madrid? Sinceramente creo que no; la gente que viene detrás de mí, que son los que tienen que garantizar el futuro de esto, creo que tienen bastante claro que el IOBA es lo que es porque está en Valladolid que ha tenido como ciudad, como entorno y como sociedad, la enorme generosidad de acogernos y no creo que esto vaya a cambiar. Yo creo que esto no se deslocalizará nunca, pero tienen que cambiar alguna cosas. El próximo rector, si es que es el mismo equipo rectoral, tiene que dar un cambio en algunos aspectos de la gestión porque si se hace más compleja eso sí que sería la única cosa que podría poner en peligro la viabilidad del Instituto.

¿De qué depende el futuro más inmediato?

Los pacientes ya nos tienen suficientemente ubicados, en esta parte no hay mucho problema, pero hay que dar un salto cualitativo. Ahora mismo tenemos dos o tres ideas en ciernes, hemos organizado un clúster de empresas nacionales y por lo que he podido leer por la prensa el estado quiere reorganizar los clústeres y que tenga más masa crítica, supongo que eso no es bueno para algunos regionales, pero si se nos apoya desde la consejería correspondiente pues seguramente aquí se podría impulsar más la creación de ese clúster nacional, y que Valladolid cada vez fuera más conocida por el ojo. La otra parte que hay que intentar consolidar es la investigación, porque se hace buena oftalmología en muchas partes en España y seguramente cualquier ciudadano español tiene en la cabeza nombres de clínicas, que son compañeros nuestros y que lo hacen todo muy bien, pero la investigación del nivel que la hacemos aquí nosotros ya no hay tantos, y eso es lo que hay que cuidar y mimar en estos momentos.

Y a nivel personal, con todo esto… ¿te queda tiempo para otras dedicaciones?

Siempre he hecho mucho deporte; he sido cinturón negro de karate, de lo cual me enorgullezco porque además ha sido una lección vital en un momento importante de mi vida, luego corrí maratones y medias maratones hasta que me lesioné y, desde hace algunos años, hago bici de montaña, voy con un vecino y es a lo que me dedico los fines de semana.

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