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SUPLEMENTO ESPECIAL

El lema del IOBA es ‘Investigamos para curar mejor’

“Si un país no apuesta globalmente por la investigación, está muerto”

Premio Entre Amigos 2014 en la categoría de Gestión Pública

Es fundamental la gestión pública en muchos de los temas de un país, para todos los ciudadanos, y especialmente en lo referente a educación y salud. Y si algo cumple esos dos principios es el Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) que además crea 90 empleos y factura 4.000.000 de euros. Este es uno de los éxitos de nuestro premio Entre Amigos, al que vamos a conocer mejor en esta entrevista.

Nacido en Madrid, pero realmente en movimiento constante…

Nací cerca de la plaza de Roma, que se llamaba plaza Manuel Becerra, en el distrito de Congreso, en el centro de Madrid. Pero en realidad mi padre era inspector de la Seguridad Social, era médico, y mi infancia no transcurrió en Madrid. Al poquito de nacer me llevó mi padre a Asturias, donde estuvimos casi un año, luego algo más de tres en Toledo, siete años y pico en Huelva, 17 en Pamplona, dos en Santiago de Compostela y casi 33 años aquí. Por lo tanto Madrid la veo como mucha gente, cuando me toca ir para hacer gestiones o alguna cosa de esas.

El referente para dedicarte a la medicina, ¿te lo inculcó tu padre?

Probablemente, pero porque mi padre no me dijo nunca que fuera médico, si no, por esa cosa que tenemos los hijos, pues seguramente hubiera hecho cualquier otra cosa. Mi madre es abogada, pero sí creo que fue mi padre el que me inoculó la vena de la medicina.

En Navarra llegas en el 68 para realizar los estudios de medicina, ¿cómo te vas adaptando a tanto cambio geográfico?

En aquella época no nos preguntaban a los niños. Recuerdo que nuestra llegada a Pamplona fue el día 2 de enero, veníamos de Huelva y yo estaba todavía chocado por ver el hielo y la nieve y cosas de esas que no había visto nunca. Quizás te hace arraigarte poco a un sitio, pero también te da una enorme flexibilidad, una gran capacidad de adaptación y también, con el tiempo, aprendes a sacarle jugo al lugar donde estás como si fuera a ser ya el último donde ya realmente vayas a estar, pero es verdad que yo no tengo en Valladolid mis raíces y tampoco tengo mis amigos de toda la vida, porque realmente no sé donde tengo mis amigos de toda la vida.

¿Les tienes esparcidos por la geografía?

Sí, esa es la ventaja, que tengo amigos en Santiago de Compostela, en Pamplona, en muchos sitios, pero cuando me comparo con gente que lleva toda la vida viviendo en Valladolid, y que son de varias generaciones, realmente mi vida y mi formación, y

José Carlos Pastor Madrid, 28 de agosto de1951.

Catedrático de oftalmología en la UVa y director del IOBA Premiados en años anteriores:

2011 – Luis Minguela 2012 – Ramiro Ruíz Medrano 2013 – María Bolaños (Museo Nacional de Escultura) quizás mi forma de ver la vida, es un poco diferente.

Teniendo en cuenta que conseguiste el título de Doctor, en el 75, con la calificación de ´Sobresaliente cum laude`, imagino que eras buen estudiante Siempre he sido el prototipo de niño empollón, más bien tirando a indigesto, y que no jugaba al fútbol, hacía cosas rarísimas y jugaba al béisbol; no fumé nunca por el hecho que los demás fumaban y yo les llevaba la contraria, hacia cosas de estas. He tenido siempre muy buenas calificaciones, de hecho sólo recuerdo un aprobado en toda mi carrera.

Aprovechando el título de tu trabajo de aquel momento, ¿qué importancia tiene en la diabetes el estudio oftalmológico, y que avances se han conseguido y se esperan? Me alegra mucho esta pregunta porque estamos realmente preocupados con este tema. La diabetes está aumentando a marchas forzadas; mi padre que estudió medicina, cuando él estudió oftalmología, la retinopatía diabética que es la mayor complicación que tiene la diabetes, le dedicaban escasamente quince líneas e incluso se dudaba que existiera, porque como la gente se moría no le daba tiempo a desarrollar lesiones. En este momento se acepta que el 12 % de la población española tiene diabetes, y un porcentaje alto de ellos, cercano al 40%, tienen lesiones en los ojos. Estamos realmente preocupados y abrumados porque se nos viene encima un trabajo ingente de poder controlar a toda esta gente, para que no se quede ciego; hay medidas suficientes, pero tienen que ser aplicadas en tiempo, hay que diagnosticar precozmente a los diabéticos y hay que verlos de forma rutinaria con una periodicidad que, en principio, es cada año.

12 de cada 100 son muchísimos, imagino que lo primero es concienciar

Es una barbaridad lo que está aumentando, en general en toda Europa pero muy especialmente en España. Hay que concienciar, sobre todo, porque no duele al principio y cuando afecta a la visión muchas veces es tarde, y entonces muchos diabéticos no lo entienden y yo siempre que puedo, sobre todo diabéticos jóvenes, les animo a que se asocien. El movimiento de asociacionismo en España está poquito desarrollado, cuando en cualquier país ha habido siempre fuertes asociaciones de pacientes porque contribuyen, por ejemplo, a

“Le han concedido el Premio ´Entre Amigos` en Gestión Pública al Profesor Carlos Pastor. Con ese motivo me piden unas palabras que, según me dicen, han de ser necesariamente breves. Cumplo encantado el encargo y eso es así por dos razones principales. Una es porque creo que en una sociedad civil y avanzada el reconocimiento social constituye un importante factor de motivación. Porque lo cierto es que biológicamente nacemos solo una vez pero socialmente lo hacemos cada día en la mirada y el afecto de los demás. La segunda y principal razón de estar contento deriva de la justicia de esta distinción. ¿Qué es lo que José Carlos Pastor ha gestionado de modo tan excelente y eficaz para merecer este premio? Pues yo creo que el mayor mérito deriva de haber sabido gestionar su propio Imaginario. Todos andamos siempre predicando sobre la importancia de integrar docencia, asistencia e investigación. Pero resulta que ni la Universidad ni el Hospital suelen ofrecer las condiciones y estructuras necesarias para esa integración. La Universidad

educarse los unos a los otros; un chaval joven diabético seguramente no entiende su enfermedad, tienen esa especie de rebeldía que tienen los jóvenes de negar la enfermedad, “yo no quiero ser diferente”, entonces al final se descuidan y tienen gravísimos problemas. Yo se lo puedo decir, pero si se lo dice un paciente que sabe que es diabético igual que él, y que ha pasado por un mal trance, seguramente la comunicación es mucho más efectiva y tiene mucho más impacto.

Llegas a Valladolid el 31 de marzo del 81, hace ya más de 33 años, como catedrático numerario de oftalmología. ¿Por qué Valladolid? Yo tengo una fecha muy importante en mi vida que es el 23 F, porque yo iba a ser catedrático ese día y estaba en Madrid el 22 F y pasó lo que pasó. En aquella época había una figura que se llamaba agregado, que yo creo que era una figura bastante inteligente, copiada de los alemanes, y era que una persona no accedía directamente a la cátedra, sino que pasaba por una fase que se llamaba agregaduría, que era una especie de segundo de abordo y que aprendías a ser catedrático, de alguna manera, hasta que quedaba una vacante. En mi situación estaba yo solo y tenía para elegir Murcia, la Laguna, Málaga, Córdoba y Valladolid. En ese momento de decidir estaba en Santiago de Compostela, con el profesor Sánchez Salorio, que es una de la figuras referentes de la oftalmología española, y yo siempre he hecho caso a las personas mayores, y él me dijo que eligiera Valladolid porque es la ciudad con la universidad más antigua, de más solera, está relativamente cerca de Madrid, y le hice caso. No había estado

“Hay mucho tópico en eso de la frialdad del castellano” nunca en Valladolid y me vine para acá.

Al sitio más frío de todos los que has dicho

Seguramente, pero también está el calor humano, que con el tiempo uno aprende que hay mucho tópico en eso de la frialdad del castellano.

¿Cómo afectan esos traslados, ya también en tu época adulta, a la vida personal y familiar?

Afecta muy profundamente. Yo estuve casado con una persona que vive aquí, en Valladolid, y a la que tengo un enorme cariño, que fue mi primera mujer. Para ella fue un poco calvario trasladarse con dos niños pequeñitos, mis dos hijos mayores que son navarros y se sienten muy navarros, a pesar que han vivido muy poco en Pamplona. Pero tanto traslado al final termina afectando a la familia y, por razones que no vienen al caso, nos separamos. Volví a casarme con una persona que es de aquí, de Castilla y León, y tengo con ella dos hijas a las que por supuesto adoro, igual que a los otros mayores, pero es verdad que a los pequeños también se les traumatiza, no sé si tanto por la separación, que supongo que en parte, como por el hecho de no tener esa especie de referencias que tienes cuando vives en la misma ciudad, tu familia es de la misma ciudad, tus amigos, tus familiares… todo está cercano. Aquí no, mi madre vive en Madrid, mi hermana vive en Puerto Rico, estamos absolutamente dispersos por toda la geografía y eso hace que las referencias sean diferentes.

se ha convertido en una especie de ´República de la Queja`. Y al Hospital le ha ocurrido lo mismo que le sucedió a los dinosaurios. Le ha crecido el esqueleto mucho más que el cerebro y ahora le cuesta mucho adaptarse al cambio y a las nuevas necesidades. Ante esta situación: ¿qué se puede hacer? Pues o tirar definitivamente la toalla o inventarse la estructura necesaria. Y eso es lo que hizo José Carlos Pastor: estrujar la propia imaginación y dedicar tiempo y esfuerzo para convertir en realidad lo imaginado. El resultado a la vista está: el IOBA, ejemplo donde mirarse y, lo que es más importante, donde aprender. Querido José Carlos: ahí te va mi enhorabuena y con ella el deseo con el que los antiguos petrucios gallegos se despedían: “que siga cantando o merlo”.

Prof. Sánchez Salorio

Catedrático de Oftalmología y Director de la Fundación Instituto Gallego de Oftalmología

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