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Entrevistas completas en la audioteca de aquienvalladolid.com

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parte, pero esos fueron retos muy ilusionantes.

Tu sitio es el campo, y no sólo por los yacimientos

Germán Delibes durante las excavaciones de Matallana en el año 2007 dadanía, en eso que podríamos llamar difusión. En este sentido tengo que decir que mis compañeros excavadores de Atapuerca han sido fundamentales para que nos hayamos dado cuenta, los arqueólogos españoles, que la difusión es algo esencial.

“El museo no puede ser una cosa fría, hay que darle alma ¿Parece que a veces queda todo en un montón de piezas dentro de un museo?

Alguna vez los arqueólogos, reflexionando sobre esto, veníamos a decir lo decía un arqueólogo canario que se llamaba Celso Martín de Guzmán, que parecía que el objetivo de la arqueología era únicamente llenar de objetos las vitrinas de los museos. En realidad no, lo que intentamos es saber que pasó en esa época y qué papel juegan esos materiales que llegan al museo. No puede ser una cosa fría, hay que darle alma, los materiales arqueológicos no hablan por sí mismos y tienen que interpretar los arqueólogos que es la información que llega luego al público.

Un yacimiento que tenemos aquí, quizás no siempre bien cuidado, es Pintia

Tiene la suerte de tener al frente un arqueólogo que es Carlos Sanz Mínguez, compañero mío de departamento, que lo ha convertido en bandera de todas sus actividades arqueológicas y gracias a eso Pintia es hoy un yacimiento muy bien conocido; se conoce su necrópolis, y es verdad que en su momento no gozó tal vez de la necesaria protección, pero aquellos desmanes llevando a cabo excavaciones clandestinas, utilizando previamente detectores de metales para localizar las tumbas, afortunadamente, y gracias también al esfuerzo del Seprona y de la brigada de patrimonio de la Guardia Civil, están relativamente controlados. Es uno de los grandes yacimientos prerromanos de la meseta.

“Una excavación arqueológica es una destrucción controlada, por eso es importante legar patrimonio saneado a los arqueólogos del

futuro”

Eso demuestra que tenemos una amplia historia

Sí, pero en esto tampoco podemos ufanarnos demasiado. En la Península Ibérica no habría un espacio que no tuviera una historia prácticamente parecida o de tanto brillo como la nuestra; hay muchos yacimientos arqueológicos en toda la zona mediterránea, la densidad de yacimientos es más alta que en el resto de la Europa templada, por ejemplo. Los yacimientos están ahí para intentar sacarles partido, otra cosa es que se deban excavar muchos, hay que ser un poco cautos porque tenemos la obligación de legar un patrimonio saneado a los arqueólogos del futuro, si les excavamos todos ahora… Lo que es evidente es que hoy, en la excavación de un yacimiento, obtenemos mucha más información de la que obtenían nuestros padres, y no quiero decir de la que tenían nuestros

abuelos; pero por esa misma regla de tres sabemos que nuestros hijos y nuestros nietos va a excavar mejor que nosotros. Una excavación arqueológica es una destrucción controlada del yacimiento, una vez excavada ya no existe, está en nuestra cabeza, en nuestros apuntes, en nuestras fotos y en nuestros planos, por eso es importante que ellos también tengan la oportunidad de excavar.

¿Qué opinas de la ampliación del museo Arqueológico Nacional de cuyo patronato eres vocal?

Todavía no he ido a verlo; me invitaron a la inauguración pero lo hicieron con muy poco tiempo y tenía comprometidos esos días. En todo caso, era una cosa bastante necesaria, se había convertido en eso que decía antes, en un depósito de objetos para ser adorados y para ser guardados, y le faltaba un poco de discurso para hacer una lectura de los distintos periodos. He vivido un poco de cerca la nueva concepción del Museo, el nuevo diseño, los contenidos y los recursos didácticos, y es evidente que se ha conseguido.

“El estudio de las sociedades pretéritas es saber dónde vivían, su organización, pensamiento, qué comían o qué enfermedades tenían” Se ha conseguido hacer del Museo un lugar mucho más cálido, un lugar con alma como decía antes. Si a mí me preguntaran ahora cual es el objetivo de mi trabajo diría que comprender el funcionamiento de las sociedades del pasado y comprenderlas desde todos los puntos de vista, saber en qué lugares vivían, cómo se organizaban, acceder también un poco a su pensamiento, qué comían o qué enfermedades tenían. Ese es el estudio de las sociedades pretéritas.

Entre los muchos cargos ocupados al margen de la cátedra, ¿cuál es el que más te ha llenado? No sabría que decirte muy bien. Fue muy ilusionante, por ejemplo, presidir el Consejo de Arqueología de Castilla y León en los primeros años de autonomía, porque teníamos un reto, que era que desde la administración central se transferían competencias en materia de arqueología y el problema que teníamos es que no conocíamos el patrimonio arqueológico, con lo cual difícilmente le podíamos proteger y difícilmente le podíamos administrar. Aquella fue una etapa en la que el Consejo se reunía, era director general de patrimonio en aquella época Enrique Baquedano, y nos convocaba con mucha frecuencia porque había que hacer normativas y había que pensar en dotar plazas de arqueólogos territoriales en las provincias, y la necesidad de hacer convocatorias para hacer excavaciones arqueológicas. También se trabajó mucho para desarrollar lo que se llamó el Inventario Arqueológico de Castilla y León, en definitiva, cómo íbamos a proteger los yacimientos, como obligaba la ley, si no sabíamos los que había. No digo que conozcamos todos ahora mismo, pero el resultado de ese inventario lleva a que haya veintitantos mil yacimientos conocidos, con seguridad absoluta sólo una

Me gusta mucho el campo sí; mi padre escribió un libro que se titulaba ‘Mi vida al aire libre’ y luego la subtitulaba, con el humor y la ironía que le caracterizaba, ‘Memorias deportivas de un hombre sedentario’. Él no era un gran deportista, pero le gustaba el aire libre y el deporte, y eso que él lo había heredado de su abuelo, que era francés. El apellido Delibes es de allí, mi bisabuelo vino de Toulouse a contribuir a las trazas del ferrocarril Santander – Alar del Rey, y este hombre se casó con una santanderina, y de allí venimos todos los Delibes. A ese señor ya le gustaba mucho la vida al aire libre, la naturaleza y el campo, y a mi abuelo también, y eso lo llama mi padre la educación francesa en este libro. No sólo yo, todos mis hermanos somos muy partícipes de esta afición a la naturaleza, al aire libre y al deporte, y seguramente a influido mucho en lo que hemos sido. Soy arqueólogo desde el momento en que me doy cuenta que es un tipo de historia que se puede hacer al aire libre, yo excavo todos los años un mes o mes y medio, es un tiempo que paso en el campo con mis alumnos y es muy gratificante. Luego también es verdad que hago bastante deporte, todos los hermanos hacemos bicicleta, piragüismo, corremos… nos gusta el deporte.

¿Qué opinas de todos los cambios que está sufriendo la universidad?

La universidad es muy distinta de aquella que yo conocí siendo joven, y hay algunas cosas que sí me parecen preocupantes. Lo que me parece muy positivo es que la gente está mucho más preparada, los jóvenes sobre todo. Pero por otro lado me parece preocupante lo avejentado de las plantillas en mi facultad, en mi área de conocimiento, prehistoria, donde la edad media es de unos cincuenta y tantos y los más jóvenes tienen cuarenta y tantos. Es decir, la tasa de reposición ésta de un profesor por cada diez que se jubila, no soluciona este tipo de problemas, y ese es un problema gravísimo. Lo que va a ocurrir dentro diez años, cuando nos jubilemos los que estamos, es que contratarán repentinamente a gente sin demasiada preparación, y en eso yo creo que la universidad pasada ha sido un poco mejor, a lo mejor invirtiendo más recursos de los que disponían, pero ha ido realimentando un poco las plantillas con gente joven. Y otra cosa que me gusta poco de la universidad actual es que está terriblemente burocratizada, hay un momento que uno piensa que ya no puede con tanta burocracia como hay detrás. Por lo demás, me sigue pareciendo una institución enormemente atractiva, me encanta dar clase. Mis compañeros de clase de este año me decían que pidiera un año sabático, que era la manera de dedicarme a la investigación, y he dicho me quedan sólo seis para jubilarme y de momento no me quiero perder las clases de esos seis años, me gusta, nos da la oportunidad a la gente mayor de estar en contacto con la gente joven y realmente yo disfruto mucho con mi trabajo.

¿Se conserva adecuadamente el patrimonio arqueológico?

Todos los yacimientos arqueológicos del inventario tienen ya algún tipo de protección desde el mismo momento que están en el catálogo, de manera que si en un determinado momento alguien decide construir una nave sobre uno de los yacimientos, a la hora de pedir el permiso correspondiente se va a ver si hay coincidencia o no. Otra cosa es que estamos hablando de más de 20.000 yacimientos en Castilla y León y soy consciente que es muy difícil que todos ellos tengan toda la protección necesaria.

¿Te has negado a tener móvil?

Para mí, lo de no tener móvil, es un recurso defensivo. Obliga a trabajar más por unidad de tiempo. Veía que mis compañeros de facultad, en los 25 minutos que nos llevaba llegar a casa andando, recibían 15 llamadas cada uno, y eran casi todas laborales; yo me había pasado ya seis horas por la mañana en la facultad, e iba a seguir por la tarde, y no tenía necesidad de seguir contestando consultas.

Entre los muchos reconocimientos que te han dado está el Premio Castilla y León de Restauración y Conservación del Patrimonio en 2012

Yo decía que no sabía muy bien porque me lo habían dado; antes te decía que probablemente la etapa más feliz de mi vida, profesionalmente hablando, fue aquella del Consejo de Arqueología de Castilla y León, los primeros años de autonomía, y no lo sé, tal vez de pensar en algún mérito para recibir ese premio, tener algún esfuerzo recompensado, tendría que pensar en aquella etapa.

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