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RESUMEN La Coalición de Psicólogos Populares - Psicología Dialéctica, plantea una propuesta teórico-práctica de promoción, prevención e intervención psicológica en casos de violencia de género; desde una concepción materialista dialéctica e histórica, que dista de la especulación, psicologización y patologización del sujeto, propia de la Psicología tradicional. Para contextualizar la problemática de la Violencia de Género se abordan subtemas de importancia, como: la situación de la mujer en el capitalismo, la violencia directa (física, psicológica, sexual, patrimonial, feminicidio), la violencia indirecta o estructural, el rol de la Psicología en el capitalismo y la situación de la Psicología en el Ecuador. El presente documento está dirigido a profesionales y estudiantes que busquen ejercer una Psicología encarnada con los intereses del pueblo, responder a las necesidades reales de las víctimas y aportar a la emancipación de la mujer y de otros sectores oprimidos de la sociedad.

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Psicología Dialéctica

ÍNDICE RESUMEN 1 1.Marco Contextual

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1.1.Situación de la mujer en el capitalismo

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1.2.Violencia Directa

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1.2.1. Dinámica psicológica de la violencia

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1.3.Violencia Estructural o Indirecta

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1.4.Situación de la Psicología en el capitalismo

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2.Nuestra Propuesta

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3.Prevención y Promoción

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4.Intervención 17 5.Referencias 19

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1.MARCO CONTEXTUAL

1.1.Situación de la mujer en el capitalismo La opresión de las mujeres, articulada por el patriarcado, es de aparición anterior al modo de producción capitalista, aunque éste la ha modificado profundamente. La propensión del sistema capitalista a reorganizar la economía en una escala global para su propio beneficio, y la lógica del capital de convertir en mercancía inclusive a los sujetos, tiene repercusiones directas en las relaciones de género. Así, el capitalismo se alimenta de un sistema preexistente de opresión (el patriarcado), sentando como base, la doble explotación de la mujer: como fuerza laboral y trabajadora doméstica no remunerada. Esta dinámica permite producir y reproducir eficazmente las relaciones de apropiación de la fuerza de trabajo. La opresión de las mujeres se reproduce también e ideológicamente en el sistema educativo, el Estado, los medios de comunicación, la familia, el aparato jurídico, las instituciones religiosas, la política, el arte y la cultura. Por tanto, la dominación patriarcal económica e ideológica no puede reducirse a una suma de actos individuales. Su carácter estructural y sistemático configura la vida individual y colectiva, produciendo diversas manifestaciones de violencia, tanto directas como indirectas. 1.2.Violencia Directa Las relaciones interpersonales basadas en la dominación, suelen ir acompañadas de un discurso que representa las desigualdades sociales y de género como algo natural, inevitable y sin posibilidad de cambio. La naturalización de la violencia se internaliza en los pensamientos, emociones y comportamientos de los dominados, ejerciendo o permitiendo el ejercicio de la violencia directa en su ámbito personal. La violencia directa se manifiesta de las siguientes formas: 4


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•Violencia física: este tipo de violencia incluye acciones físicas que afectan directamente el cuerpo y la salud de las víctimas, produciendo enfermedad, dolor, heridas, mutilaciones o muerte (Figueroa, Figueroa, y Hernán, 2001). Feminicidio: se presenta cuando una mujer es la víctima de un crimen que se ha cometido por su condición femenina como única y principal motivación del criminal (Caputti y Russell, 1990). •Violencia psicológica: se trata de actos u omisiones cuya finalidad es degradar o controlar las acciones, comportamientos, conductas, creencias y decisiones de la mujer. Se realiza por medio de ridiculizaciones en privado y en público, manipulaciones, insultos, amenazas, desprecios, aislamiento, gritos, indiferencia, rechazo, amenazas de suicidio, entre otras (Emakunde Instituto Vasco de la Mujer, 2006). •Violencia sexual: se manifiesta a través de cualquier actividad sexual no consentida, relaciones sexuales obligadas, amenazas, exigencias, insultos y acusaciones durante las prácticas sexuales, y la explotación sexual (Lavilla, Gaspar, Jimeno, y Boira, 2011). •Violencia patrimonial o económica: se refiere a los actos que ponen en riesgo la supervivencia de la víctima a través de la sustracción, retención o destrucción de objetos, documentos personales, bienes y valores, o de recursos económicos que le permitan satisfacer las necesidades de la víctima. Este tipo de violencia se divide en violencia material y violencia económica, ambas formas, dirigidas a atacar, usar o destruir sin consentimiento los muebles, los inmuebles, artefactos o el dinero (Hernández, y Rodríguez, 2012) Estas manifestaciones de violencia ocurren en nuestro país cotidianamente. En la Encuesta de Relaciones Familiares y Violencia de Género (2011), llevada a cabo en Ecuador, el 60,6% de mujeres mayores de 15 años dijeron haber experimentado algún tipo de violencia en distintos ámbitos de su vida social. El 43,4% de los casos refirió violencia psicológica, el 35% violencia 5


física, el 14,5% violencia sexual y el 10,7% violencia patrimonial (INEC, 2011). Por su parte, las cifras sobre el femicidio, una de las formas más graves de violencia hacia la mujer, indican que, desde el 1 de enero del 2014 hasta el 10 octubre del 2018, 576 mujeres han sido asesinadas y en el 83% de los casos, los agresores fueron sus novios, convivientes o exparejas. El 13% de los casos fueron perpetrados contra niñas y adolescentes menores a 18 años (Comisión Ecuménica de Derechos Humanos Ecuador, 2018). Uno de los principales entornos en los que se produce la violencia hacia las mujeres es en la pareja. Camacho (2014) señala que: “1 de cada 2 mujeres (48,7%) ha recibido algún tipo de agresión por parte de los hombres con quienes tienen o tuvieron una relación de pareja” (p. 36) Del total de mujeres que han sufrido alguna de las formas de violencia de género por parte de cualquier persona en el entorno familiar, laboral, estudiantil o en otros espacios públicos, más de las tres cuartas partes de ellas (76%) señalan como responsables de las agresiones a sus esposos, enamorados, novios o convivientes; mostrando que es en el ámbito de la relación de pareja y/o familiar donde más se irrespetan los derechos de las mujeres a su integridad física, emocional y sexual. (Camacho, 2014, p.35) La violencia, entendida como un fenómeno dialéctico, sujeto a transformaciones cuantitativas y cualitativas, da saltos a través del tiempo, en las diferentes etapas de la relación de pareja. Por una parte, la violencia es cíclica, es decir, que su dinámica tiene estadios específicos que tienden a la repetición. Según Jáuregui (2006), las fases que conforman el ciclo de la violencia son: 1)Tensión: las oposiciones en la pareja se acumulan, las discusiones se hacen cada vez más frecuentes y aparecen amenazas de agresión. 2)Agresión: la violencia verbal se transforma en violencia física. 6


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3)Arrepentimiento: el agresor siente culpa y recurre a diferentes vías para mostrar su arrepentimiento (se arrodilla, llora, promete que no volverá a pasar), mientras la víctima, sumida en el miedo y la impotencia, accede a las muestras de compunción de su agresor y regresa a su lado. 4)Luna de miel: la víctima perdona los daños físicos que el agresor le ha propinado, creyendo en el discurso afligido que enuncia; se aferra a los buenos recuerdos y se bloquea su comprensión de la violencia. El agresor ve su comportamiento violento como pérdidas de control aisladas y culpa a la víctima por ellos, aunque se muestra atento, detallista y cariñoso. La pareja vive una especie de luna de miel que la sumerge en una amnesia selectiva. 5)Calma: se vivencia la idea implantada por la luna de miel de aparente paz entre la pareja. Este último estadio da inicio al ciclo nuevamente (Ver Figura 1).

Figura 1. El ciclo de la violencia Fuente: Tomado y adaptado de Garzón (2001)

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Por otra parte, la violencia tiene un proceso de escalada o ascenso, que supone un incremento en la gravedad e intensidad de sus manifestaciones. En la escalera de la violencia, los peldaños inferiores estarían representados por un tipo de violencia verbal-psicológica; los peldaños intermedios, aluden a una violencia verbal y física; y el extremo superior de la escalera representaría a la violencia física fatal o femicidio (Garzón, 2001). En este sentido, la violencia recoge cambios cuantitativos: las discusiones esporádicas, eminentemente verbales (una discusión cada dos meses), con el tiempo se vuelven más frecuentes (discusiones semanales, incluso diarias). El aumento de la frecuencia e intensidad de estas alteraciones cuantitativas permite un salto cualitativo: se transforman en una violencia física, donde el agresor usa su cuerpo como arma para agredir a la víctima. Cabe recalcar que el ciclo de la violencia no se cumple simplemente en el ámbito de pareja o familiar, sino que es reforzado, normalizado y muchas veces aceptado socialmente. La presión ideológica del entorno incide directamente, perturbando un entendimiento concreto de dicha violencia por parte de la víctima, culpabilizándola de la violencia de la que ha sufrido, ocultando no sólo el papel del agresor sino de la misma institucionalidad e ideología imperante. 1.2.1. Dinámica psicológica de la violencia El contexto social, histórico, cultural, así como los elementos biológicos, fisiológicos, y de personalidad, modificados en torno al aprendizaje social, sirven de base para los relacionamientos violentos entre la víctima y el agresor, cuyas características psicológicas, configuran vínculos y relacionamientos dependientes e inequitativos que promueven la dominación y el control del otro (Ver tabla 1). Estos factores revelan el carácter macroestructural de la violencia y la implicación de la estructuras sociales, económicas y políticas que favorecen su proliferación. Se pueden agrupar en tres categorías: Factores predisponentes, factores desencade8


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nantes y factores mantenedores. a) Factores predisponentes.- Según Martínez, Ubillos, Echeburúa, y Páez (2016) los factores extrínsecos (del entorno) que predisponen a una persona a ser víctima de violencia, pueden ser: el limitado acceso a la educación, el bajo desarrollo económico del país, la dificultad en el acceso a derechos, las políticas conservadoras. Los factores intrínsecos (del individuo), se pueden relacionar con haber presenciado o vivido violencia en la infancia y estar familiarizado con patrones de relacionamiento violento dentro del núcleo familiar próximo. Al estar expuestos a una constante normalización y promoción social de la violencia, estos factores predisponentes podrían estar presentes en la mayor parte de la población. b) Factores desencadenantes.- Estos elementos son de carácter imprevisible y abren el camino para que la violencia se instale como patrón de relacionamiento. Son generalmente situacionales y pueden incluir las discusiones cotidianas, la pérdida de un ser querido, la pérdida de empleo, los problemas relacionados a la economía familiar, el consumo de alcohol y/o sustancias, entre otros (Martínez, et al., 2016). c) Factores mantenedores.- Estos factores pueden llevar a las víctimas de violencia a la inacción y no permiten frenar una situación de violencia, lo que implica consecuencias de mayor gravedad a largo plazo. Pueden incluir la ineficiencia del sistema de justicia, la naturalización de la violencia, las manifestaciones emocionales que ubican a la víctima en una situación de indefensión, la culpa y la vergüenza ocasionada por un entorno revictimizante y dependencia emocional y económica de la víctima hacia su agresor (Martínez, et al., 2016).

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Características psicológicas del agresor

Características psicológicas de la víctima

-Dificultad en la expresión 1.Naturaliza la violencia de emociones y sentimien- verbal y en ocasiones, restos, por lo que recurre a la ponde de la misma forma. violencia verbal. -Objetivación de la víctima 2.No es consciente de la es(la mira como un objeto), calada de la violencia. lo que posibilita su control y agresión. -Relacionamiento dependiente con la víctima y ambivalencia afectiva. Teme perder a la víctima.

3.Represión de reacciones emocionales tras las constantes agresiones, que pueden configurar un estado de indefensión aprendida.

-Historial de carencias 4.Historial de carencias afectivas en etapas vitales afectivas en etapas vitales previas. previas y vínculos de apego inseguro que dificultan la separación del agresor. -Justifica el ejercicio de vio- 5.Asunción de la culpa que lencia física sobre la vícti- le impone el agresor. ma, y la responsabiliza de su pérdida de control. -Observa su comporta- 6.Aislamiento de entornos miento violento como una de apoyo familiar y social. pérdida de control aislada. Tabla 1. Factores psicológicos del agresor y la víctima de violencia. Elaboración propia con referencias de Jáuregui (2006)

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1.3.Violencia Estructural o Indirecta

La comprensión dialéctica de la lucha de clases y de la realidad concreta de la formación social del Ecuador, permite comprender la base sobre la que se sustenta y se mantiene la violencia hacia la mujer, su frecuencia y su alcance. En Ecuador, un país con un capitalismo atrasado, burocrático, con características semicoloniales y un desarrollo industrial es precario; el subempleo y el desempleo condenan a grandes masas de mujeres a la dependencia económica y al trabajo informal. La situación de las mujeres campesinas pobres en el Ecuador, también está marcada por la opresión capitalista- patriarcal, que las ata a un rol de cuidadoras domésticas y reproductoras de la fuerza de trabajo, mientras subsisten en condiciones deficientes, sin acceso a servicios básicos, salud, educación y justicia, atadas a modos de producción precapitalistas, y a la opresión de terratenientes e intermediarios que compran sus productos a costos ínfimos. A estos problemas se suma la irrupción de compañías petroleras, mineras y agroindustriales que despojan a las mujeres de su territorio, arrebatándoles su única fuente de ingreso económico. Ante esta situación, muchas mujeres del campo migran a la ciudad para integrarse a la informalidad laboral. Sin embargo, estas alternativas no pueden ejercerse libremente o bajo las mínimas condiciones de seguridad personal, lo que se expresa, por ejemplo, en el oficio de la prostitución y las ventas ambulantes, constantemente reprimidas por el Estado y sin acceso a sus derechos fundamentales. Las mujeres trabajadoras y profesionales están expuestas a la doble explotación, donde, por un lado, siguen realizando las actividades domésticas no remuneradas e invisibilizadas, pese a su gran importancia para la subsistencia; y por otro, están expuestas a la explotación en cargos polifuncionales, con horarios extendidos y salarios precarios que no permiten cubrir las necesidades del hogar. El acoso laboral, las políticas deficientes respecto a la maternidad-paternidad y embarazo, los niveles de toxicidad y condiciones de inseguridad en florícolas e indus11


trias textiles, la brecha salarial existente entre hombres y mujeres que ejercen las mismas actividades laborales, son otros de los problemas que se manifiestan en el ámbito laboral femenino en nuestro país. La ligazón del Estado y la Iglesia se expresa en el atraso de derechos como la educación sexual científica desde la primera infancia, el ejercicio libre del cuerpo, el acceso a métodos anticonceptivos, y las reivindicaciones de personas con géneros diversos. Además, con el objetivo de preservar la institución familiar tradicional, se promueven valores conservadores, roles y estereotipos de género directamente relacionados con el papel subordinado de la mujer. El refuerzo de los roles de género propios de una ideología conservadora, se reproduce también en el ámbito educativo, donde históricamente la mujer se ha formado en áreas afines a cuidados maternos, de oficios y de quehaceres domésticos. Al interior del sistema educativo, las relaciones de poder entre profesores y estudiantes, así como las relaciones entre pares, reproducen también la violencia. Según la Comisión Aampetra (2018), de 31 casos conocidos de violencia en instituciones educativas de primaria y secundaria, 11 tuvieron múltiples víctimas, 20 se cometieron en instituciones públicas y 11 en privadas. De los casos de violencia sexual en universidades, solamente el 2% de víctimas hizo la denuncia ante las autoridades universitarias, enfrentándose a constantes revictimizaciones, por falta de protocolos adecuados de prevención e intervención, o a la ausencia de profesionales capacitados que los apliquen (Revista Plan V, 2018). Otros datos en torno a la violencia sexual, son concomitantes con esta apreciación. En Ecuador entre 2009 y 2016, parieron 17.448 niñas menores de catorce años, víctimas de violencia sexual, que no se registraron como tal, lo que les impidió acceder a una adecuada atención, reparación y justicia (Acosta y Aguilar, 2018). 12


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Según la Fiscalía General del Estado, entre 2015 y 2017 se registraron 27.666 denuncias de delitos sexuales en todo el país, de las cuales, 4.854 víctimas fueron niños, niñas y adolescentes. Solamente en el 17 % de estos casos hubo una sentencia condenatoria y en el 6% de los casos, el agresor fue absuelto (Acosta, et al., 2018). El marco legal y jurídico del Ecuador es flexible y conservador. La tipificación de delitos como el feminicidio, cuya figura legal fue incluida en el Código Integral Penal, fue cambiada por el término de femicidio, quitándole al Estado toda su responsabilidad ante la violencia sistemática y estructural a la que se ven expuestas las mujeres. Según datos proporcionados por la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos del Ecuador (2018), en el 18% de casos de feminicidios ocurridos en el 2018, las instituciones públicas ya registraban antecedentes de violencia, lo cual sugiere que estas muertes violentas se pudieron prevenir. Estas cifras reflejan la deficiencia de las investigaciones, la falta de celeridad y la burocratización de los procesos, que demoran innecesariamente en brindar medidas de protección a las víctimas. Además, las acciones estatales enfocadas en la prevención son escasas y hay falencias en la construcción de protocolos y rutas de atención. La atención en casos de violencia en instituciones como la Fiscalía, las Unidades Judiciales, y las Juntas de protección de derechos de la niñez y adolescencia, es en muchos casos revictimizante, puesto que la ideología conservadora y los constantes juicios de valor presentes en los discursos de los funcionarios públicos de estas dependencias, culpabilizan de los hechos violentos a las víctimas y sus familias, quienes a lo largo del proceso judicial sufren un gran desgaste emocional, físico y económico. Así, el sistema judicial, que debería garantizar el cumplimiento de derechos de las víctimas y sus familias, los vulnera y revictimiza. 13


1.4. Situación de la Psicología en el capitalismo

El desarrollo de la Psicología en el capitalismo se ha visto obstaculizado por una serie de vertientes ideológicas y filosóficas de corte idealista, metafísico, ahistórico, mecanicista y positivista del individuo. El paradigma predominante en la actualidad es el positivista, aunque éste va perdiendo peso paulatinamente por nuevas posturas epistemológicas anti-positivistas, representadas fundamentalmente por el constructivismo, el construccionismo social y la epistemología cualitativa. La influencia ideológica en la Psicología es ineludible y al igual que en muchos otros ámbitos del conocimiento, la neutralidad no es posible. Un psicólogo reflexivo adopta activamente una teoría del conocimiento, del mismo modo que un militante adopta activamente una ideología política. Un psicólogo menos reflexivo adopta implícitamente una determinada teoría del conocimiento y una ideología que reproduce en la praxis, aunque no sea consciente de ello, pues es imposible no tener ideología o participar en la práctica clínica sin al menos suposiciones tácitas. Dado que las ciencias sociales y del comportamiento ejercen una poderosa influencia en el pensamiento de las personas, su funcionalización es fundamental para reproducir nociones ideológicas en el ámbito más íntimo de las relaciones humanas. La ideología capitalista está llena de individualismo y subjetivismo. El método centrado en el individuo es una muestra de ello. Al estudiar cualquier problema social, conflicto o deficiencia, se ignora su base económica y peso del síntoma recae sobre el individuo, sirviendo así a los intereses pragmáticos de la ideología burguesa. La ideología de los psicólogos de nuestros tiempos, ha determinado su escaso o nulo entendimiento de las problemáticas al interior de las clases populares y por tanto, su accionar no ha sido consecuente con dichas necesidades. La Psicología ecua14


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toriana ha contribuido a psicologizar lo económico y lo político, a individualizar los conflictos colectivos y a distraer la atención de causas sociales para centrarse en los efectos personales, conductuales o cognitivos, fomentando la patologización de comprensibles y prometedoras desadaptaciones y subversiones, durmiendo la insatisfacción y la indignación social a través de escapes catárticos. Este enfoque excesivamente clínico de la Psicología se refleja en la atención pública y privada, donde los diagnósticos de “enfermedades mentales” son desmesurados y se categorizan los síntomas, sin entender su complejidad o dinámica propia. Otras limitaciones graves de la práctica psicológica en nuestro país giran en torno a la influencia del empirismo, el pragmatismo y el eclecticismo, en las terapias psicológicas, donde la aplicación de técnicas de una u otra corriente psicológica, se realizan sin ningún tipo de discernimiento científico. En el ámbito privado, se ha llegado a lucrar con la Psicología mediante la emisión de informes, certificados y evaluaciones que pueden llegar a costar entre 100 a 150 dólares. Una consulta puede tener un precio de entre 40 y 60 dólares, lo que hace que mantener un tratamiento de largo alcance sea prácticamente imposible para el ciudadano promedio. Así, el acceso a este servicio queda alcance de una minoría de clase media alta o alta, dejando sin acceso a la Salud Mental, a la mayor parte de la población. Por su parte, la burocratización del servicio psicológico en el ámbito público deja de lado los objetivos terapéuticos por priorizar la cantidad atenciones. Esto ocasiona que los tiempos de consulta sean limitados y que la calidad del servicio vaya en detrimento. Los profesionales, saturados de trámites administrativos, no pueden realizar evaluaciones óptimas, elaborar diagnósticos acertadamente, fortalecer la relación terapeuta-paciente o brindar un seguimiento adecuado. Como una serie de disciplinas en el capitalismo, la Psicología ha perdido su potencial transformador por convertirse en un nego15


cio lucrativo, cuya vinculación real con la sociedad es escasa o nula y donde el bienestar humano es irrelevante. Más aún, la reproducción de la ideología dominante por parte del psicólogo en el ámbito individual y de las relaciones más cercanas, no posibilita ampliar la visión del mundo científicamente y se interpone con la consecución de los objetivos históricos de la clase oprimida.

2.NUESTRA PROPUESTA

Para superar las limitaciones tanto del positivismo como del anti-positivismo en la teoría y la práctica psicológica, es necesaria la construcción de una teoría marxista en la Psicología, que comprenda cómo la base económica y la superestructura de la sociedad condicionan el comportamiento humano, el desenvolvimiento social y sus prácticas. El marxismo brinda una considerable contribución al desarrollo de la Psicología y al entendimiento de su papel y su significado social. Permite entender que la realidad es cognoscible mediante la unidad entre la teoría y la praxis (Marx, 1974). Por ello, el conocimiento se cimenta en la conjunción de la elaboración teórica con la observación de los fenómenos; y de la interpretación con la verificación empírica. Es esencial fortalecer la unidad dialéctica entre los métodos cuantitativos y cualitativos en la investigación y en la práctica clínica. El conocimiento humano precede a la conciencia y es un reflejo de la realidad objetiva exterior, que a su vez tiene un componente subjetivo de percepción individual, modificado por la cultura. Por tanto, la Psicología no puede ser verdaderamente científica a menos que vislumbre las leyes que gobiernan la relación de la psicología humana con su realidad material y su sociedad. El materialismo dialéctico y el enfoque sociohistórico-cultural, permiten hacer un análisis integral de las problemáticas individuales sin caer en un determinismo economicista o una excesiva individualización de las subjetividades. El análisis de la historia individual y las experiencias personales del sujeto, junto con el estudio histórico de la sociedad a la 16


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que pertenece (su comunidad, antecedentes, género, religión, situación económica, familia, educación, conciencia de clase, vínculos organizativos, puntos de vista, actitudes, y concepción del mundo, entre otros factores), permite comprender integralmente el estado mental del sujeto y encontrar las vías adecuadas para hallar su bienestar psicológico, que repercute en la colectividad de la que forma parte. Esta perspectiva permite analizar el fenómeno de la Violencia de género integralmente y desnaturalizarla, develando tanto sus causas sociales, culturales, económicas e ideológicas; como las consecuencias que genera en el ámbito personal y familiar. El apoyo individual durante las etapas procesales tras la denuncia, el trabajo grupal y colectivo, la generación de redes de apoyo, la intervención individual y familiar; enmarcadas dentro del proceso de prevención e intervención psicológica, deben tener una ligazón permanente con la lucha por los derechos de la mujer y otros sectores oprimidos de la sociedad, de tal manera que el trabajo psicológico esté encaminado a la eliminación de la violencia de género directa e indirecta y del sistema que la sostiene, y no simplemente al tratamiento de las secuelas emocionales de las víctimas. En este marco, la Coalición de Psicólogos Populares - Psicología Dialéctica, conformada por profesionales y futuros psicólogos se orienta a la prevención e intervención psicológica individual y grupal en los sectores oprimidos para aportar a la lucha por su emancipación. Entendemos que es primordial luchar contra la elitización de la Psicología y contra la mercantilización de su práctica, históricamente funcional a las clases dominantes y al mantenimiento del orden social imperante. Por ello, planteamos un trabajo conjunto con el Comité de Lucha contra la Violencia, Desapariciones y Feminicidios (COVIDEFEM), un espacio independiente y autogestionado, cuyo accionar se concentra en los siguientes aspectos: 17


a) Guía, asesoría y apoyo jurídico para víctimas de violencia de género y sus familiares, para dar seguimiento a los diferentes procesos. b) Difusión y visibilización de los casos mediante campañas propagandísticas permanentes, realizadas tanto para dar a conocer a la sociedad estos casos, como para ejercer influencia en la opinión pública. c) Trabajo psicológico con las víctimas de violencia de género y sus allegados. Esta actividad se realizará principalmente mediante la Coalición de Psicólogos Populares-Psicología Dialéctica. d) Establecimiento de estrategias y formas de lucha que permitan exigir justicia para todas las víctimas. Los lineamientos que rigen el accionar de la Coalición de Psicólogos Populares - Psicología Dialéctica con el COVIDEFEM, son: e) Enfoque integral y dialéctico que permita vincular el contexto y el entorno social con la problemática individual. f) Ética en el ejercicio profesional y no profesional de nuestro equipo de trabajo, bajo los principios de confidencialidad, no revictimización, respeto al proceso terapéutico individual y a las decisiones que tome la víctima en su caso particular. g) Ligazón permanente con el trabajo organizativo como único medio de conquista de los derechos vulnerados de las familias y las víctimas de violencia directa y del aparataje estatal. h) Pote nciación de la solidaridad con otros casos de violencia en el trabajo individual y grupal, para generar procesos de identificación y fortalecer las capacidades organizativas e individuales de las víctimas y sus familias. 18


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i) Investigación psicológica en torno a la violencia de género y su reproducción, para generar nuevos aportes teóricos a partir del trabajo práctico. j) Intervención psicológica individual gratuita a personas víctimas de violencia, derivadas del COVIDEFEM. Con las personas víctimas de violencia que se deriven por otros medios, se convendrá en un aporte voluntario.

3.PREVENCIÓN Y PROMOCIÓN

Con el propósito de contribuir metodológica y científicamente al abordaje preventivo de la violencia, se describen dos ámbitos fundamentales de acción: 1. En el aporte científico a la formación y actualización en torno a la violencia de género, con profesionales psicólogos y estudiantes de Psicología. 2. En los sectores populares de la ciudad de Quito. Actividades de formación y actualización de profesionales psicólogos y estudiantes de Psicología • Conversatorios académicos sobre violencia de género, que contribuyan a desarrollar en los profesionales un panorama científico e integrador del tema, fuera de perspectivas institucionales, mercantilistas o elitistas. • Ciclos de formación y actualización psicológica, para analizar y cuestionar el rol del psicólogo en el sistema actual y su relación con temas de Salud Mental Pública. • Proyectos de investigación sobre la violencia de género en sectores populares, con poblaciones vulnerables: trabajadoras informales, trabajadoras sexuales, niños, niñas y adolescentes. • Formación metodológica y consolidación de brigadas psicológicas que actúen de forma permanente en barrios populares de la ciudad de Quito. 19


• Convenios de vinculación comunitaria y prácticas pre-profesionales para que los estudiantes de Psicología se vinculen con el trabajo popular. Actividades de prevención en sectores populares • Talleres de Identificación de violencia intrafamiliar en barrios de Quito. • Proyecto de Prevención de Abuso Sexual Infantil en poblaciones vulnerables. • Campañas de información y sensibilización sobre la violencia normalizada. • Plan de Brigadas psicológicas preventivas. • Formación de redes Comunitarias de apoyo y prevención de la escalada de violencia. • Generación de espacios de convivencia comunitarios que fomenten la cohesión de la colectividad, para mantener y enriquecer las redes de apoyo comunitarias, familiares y sociales. • Desarrollo de espacios de educación y re-educación dirigidos no sólo a las víctimas sino a sus parejas, familia, compañeros de trabajo e incluso vecinos.

4. INTERVENCIÓN PASO 1: El primer contacto con la víctima de violencia, puede requerir de acompañamiento y primera entrevista psicológica o intervención en crisis (disminución de síntomas, estabilización psicoemocional de la víctima, acercamiento con familiares, primera comprensión del caso). Para cualquier caso se recomienda tomar en cuenta los siguientes aspectos en un primer contacto: 20


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• Utilización del modelo CASIC, de la terapia multimodal (Lazarus, 1977), que comprende a la persona desde diversos subsistemas (conductual, afectivo, somático, interpersonal y cognoscitivo). •Utilización del modelo ecológico propuesto por Bronfenbrenner (1987) para la comprensión integral de cada caso: Familia (microsistema): indagar sobre la naturaleza de las relaciones de la víctima con su familia, amigos, vecinos, vinculación entre microsistemas. Comunidad (mesosistema): averiguar las características de la comunidad donde vive la víctima como la geografía, recursos económicos y materiales. Relación con organizaciones como iglesias y organizaciones vecinales. Lugar de empleo, negocios, etc. Cultura (macrosistema): valores predominantes, tradiciones, normas y costumbres. Contexto histórico (cronosistema): identificar la evolución cultural y las condiciones de vida del entorno donde se desarrolla la víctima. PASO 2: • Determinar las necesidades de la víctima de iniciar terapia individual o grupal. • Identificar lugar que ocupa cada caso en la Escalada de la violencia, para elaborar un plan de trabajo individualizado eficaz. • Identificar los factores mantenedores de la violencia, en cada caso, para promover la toma consciencia de la víctima y trabajar en la disminución de su incidencia.

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PASO 3: • Promover en la víctima, la identificación de factores protectores: recursos propios o sociales-familiares para contención externa (pertenencia a una organización, recursos psíquicos internos favorables, redes de apoyo fuertes, entre otros). • Propiciar espacios para la elevación de conciencia popular sobre los distintos niveles de violencia existentes en la sociedad. PASO 4: •Fortalecer las redes de apoyo familiar y social, intentando restaurar vínculos perdidos que puedan potenciar su recuperación. • Mantener contacto directo con el núcleo de personas próximo a la víctima, para coordinar un trabajo conjunto en beneficio de la misma. • Potenciar el rol organizativo de la víctima y su familia. PASO 5: Seguimiento psicológico permanente y acompañamiento en el proceso judicial y organizativo.  

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Psicología Dialéctica

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Psicología Dialéctica

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PROPUESTA TEÓRICO-PRÁCTICA DE PROMOCIÓN, PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN CASOS DE VIOLENCIA  

Psicología Dialéctica-Coalición de Psicólogos Populares, conformada por profesionales y futuros psicólogos se orienta a la prevención e int...

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