One trip to Albuquerque

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One trip to Albuquerque Dos equis on the road

New Mexico 2012



One trip to Albuquerque, NM 2012


Fernando

Patrick Jonathon

Chris Emily Cesar




Enti d ad C i u dad •• País Estados Uni d os Estado Nuevo Méxi c o •AlcalCondado Bernal i l o d e Ri c hard J. Berry Fundaci ó n 1 706 Superfi c i e •490,92 Total km² •• TiAgua erra (0,96%) 486,22 km² 4,7 km² Al•tiMedi tud a 1514 msnm Pobl a ci ó n (2010) • Total 545.852 hab.


H u s o h o r a r i o

M o n t a ñ a : U T C - 7

• e n v e r a n o

U T C - 6

C ó d i g o Z I P

8 7 1 0 1 – 8 7 1 2 5 ,

8 7 1 3 1 , 8 7 1 5 1 ,

Alburquerque (Badajoz, España).

h a b .

• D e n s i d a d

8 7 1 5 3 , 8 7 1 5 4 ,

1 . 1 1 1 , 8 9 h a b /

8 7 1 5 8 , 8 7 1 7 4 ,

k m ²

8 7 1 7 6 , 8 7 1 8 1 ,

G e n t i l i c i o

A l b u -

8 7 1 8 4 , 8 7 1 8 5 ,

q u e r q u e ñ o - a 8 7 1 8 7 ,


-

• T o t a l

E n t i d a d

C i u d a d

8 7 1 9 0 – 8 7 1 9 9

4 9 0 , 9 2 k m ²

• P a í s

E s t a d o s

C ó d i g o d e á r e a

• T i e r r a

4 8 6 , 2 2

U n i d o s G N I S

k m ²

• A g u a

4 , 7 k m ²

M é x i c o

l i l l o

1 5 1 4

A l c a l d e

m s n m

J . B e r r y

P o b l a c i ó n ( 2 0 1 0 )

F u n d a c i ó n

• T o t a l

N u e v o

• C o n d a d o B e r n a -

A l t i t u d

• M e d i a

2 4 0 9 6 7 8 1

• E s t a d o

( 0 , 9 6 % )

5 0 5

5 4 5 . 8 5 2

S u p e r f i c i e

R i c h a r d

1 7 0 6


W

E

WL

EC

LO

CM

OE

M

E











D


Entre queriendo y no querer

ebió ser eso: nos fuimos desgastando. Inventamos miradas de te quiero como quien no sabe decirlo y abrazos medio entregados. Fuimos ondas silenciosas, emitiendo siempre al otro un mensaje difuso, entre queriendo llegar y queriendo quedarse, y al final un no saber ya nada. Hubo amaneceres llenos de tus sonrisas (y no sé si sabías que las ibas derramando; había una por acá y otras más allá) y deseos interminables con sus noches de tu ausencia, de realidades enmarañadas que no te veían llegar. Nacimos de cada conversación, de cada chiste y cada risa, de tus ojos en los míos; nacimos de estar juntos y del tiempo que nos faltó estarlo. Fuimos magia y un milagro que pasó desapercibido, atrapados en una conversación de madrugada con la voz apagada y el cariño en las palabras. Nos fuimos queriendo así sin saber cómo querernos, perdiéndonos en cada intento fallido y promesas jamás entregadas, ya sin vernos uno al otro, esparcidos en la confusión de algún recuerdo, lejos de poder encontrarnos.

Y fuimos entonces un sigilo ─un último cuídate atrapado en la garganta─ más callado que el viento y nuestras respiraciones, más callado aún que las miradas. Y entonces ya no fuimos nada.







se fue sin aire sin calor, sin nada recuerdos en las manos mi cara en los ojos ...........en las venas ...........en el suspiro se fue de mañana (pero seguía aquí noche tras noche tras cada tarde y cada mañana) pensaba que cada respiro grisáceo en el aire frío era su fantasma















l niño y la madre arrastraron el cuerpo a través de la tierra suelta y húmeda. Los pies del muerto iban formando un camino que la mujer esparcía después (quizás sin querer) con sus propios pies. El hoyo no era muy grande, pero era lo suficientemente profundo para que las lluvias del verano no le asomaran el cielo al muerto. El arbusto de los conejos reposaba con sus raíces al aire mientras el viento las acariciaba. El niño a un extremo y la madre al otro, dejaron caer pesado el cuerpo dentro del agujero; la herida en la cabeza ya pululaba de moscas y pequeños insectos. “Echa toda la tierra que cavaste encima”, dijo la madre, “después ven a rezar”. Y se fue. El niño contempló el cadáver mientras un conejo salía del arbusto muerto y brincaba a la sepultura. Comenzó a roer la herida ya podrida, y el niño observó. Del arbusto salieron más conejos y todos brincaban al interior del agujero para comerse al muerto. Mordían su piel abierta, sus ojos, sus manos y piernas, sus entrañas. El niño levantó la primera pala de tierra suelta y la dejó caer suave a la tumba, ensuciando a los conejos. Pero no dejaron de comerse al muerto. El niño siguió echando tierra al hoyo hasta que ya no existía sino un parche de tierra húmeda frente a él; ningún conejo salió. El niño dejó la pala y caminó de regreso a la casa, donde rezó mientras roían al muerto.






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