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Efemerides astronomicas el

Numero20septiembreoctubre2012


Los cielos De o


Por Marta Dueñas Becerril

otros mundos Estamos acostumbrados a nuestros días de 24 horas, a que todo el cielo gire alrededor de la estrella polar o a las fases de nuestro único satélite. Nos parece todo tan lógico que no solemos preguntarnos qué ocurre en otros lugares. Sin embargo, la situación en otros mundos es totalmente diferente.


Desde la luna

La Luna ha sido el único astro que ha pisado el hombre y en el que ha podido comprobar mediante la observación directa que no todo es igual en todas partes. Si pudiésemos meternos en el traje espacial de Armstrong en el instante que llegó a la superficie lunar, probablemente dos cosas nos habrían sorprendido enormemente: Por un lado, que aunque era de día, el cielo era negro y se veían estrellas; lo cual es consecuencia de la falta de atmósfera. Y por otra la visión de la Tierra, y es que la Tierra siempre está en la misma zona del cielo lunar. Desde la cara visible de la Luna, la Tierra nunca se pone tras el horizonte, desde la cara oculta nunca se ve. Esto es consecuencia del anclaje mareal que hace que desde aquí siempre veamos la misma cara lunar. De todos modos, debido al fenómeno de las libraciones que hace que desde la Tierra pueda verse algo más del 50% de la Luna al girarse nuestro satélite levemente desde nuestro punto de observación en diferente sentido según la época, en el cielo lunar la Tierra tiene unos ligeros movimientos de vaivén. No tienen todos exactamente la misma amplitud, pero son del orden de unos 13º tanto en sentido Este-Oeste como en sentido Norte-Sur completando la ida y vuelta en unos 27 días. Cuando lleguemos a colonizar nuestro satélite esta circunstancia de la Tierra prácticamente inmóvil en el cielo lunar la convertiría en elemento muy útil para la orientación, si en una excursión por aquellos parajes nos perdiésemos. Y por supuesto, a la hora de elegir una habitación “con vistas”, estás serían a la Tierra, que no se escaparía nunca de nuestra ventana.


Desde mercurio En Mercurio al igual que en la Luna , el cielo es negro también de día y se ven las estrellas. El tamaño del Sol varía debido a la excentricidad de la órbita. Va desde 1.38º hasta 1.7º. Desde allí todos los planetas son exteriores y pueden verse en plena noche. Venus y la Tierra brillan espléndidamente en el cielo de Mercurio, y puede distinguirse muy bien la Luna, que cuando la Tierra está en oposición llega a separarse de ella hasta casi 0.3º. Lo más curioso de Mercurio son las consecuencias de sus movimientos de rotación y traslación cuya duración es de 88 y 58.66 días terrestres, y que originan un día de 176 días terrestres. Por ello cada día (desde que el Sol sale por el Este hasta que se pone por el Oeste) equivale a dos años y a tres rotaciones


Desde Venus


Si en Mercurio en cualquier momento se ven las estrellas, la situación en Venus es la contraria. Aunque pudiésemos soportar la terrible presión y temperatura no veríamos nunca nada en el cielo debido a su densa y permanente capa de nubes. Sin embargo no abandonemos del todo el planeta, y si ascendemos por encima de su atmósfera conservando la velocidad de rotación, podríamos ver una circunstancia curiosa: tanto las estrellas como el Sol girarían lentamente de Oeste a Este, ya que Venus gira en sentido opuesto a la Tierra se cree que esto es debido al choque de un planetésimo gigante que le hizo darse la vuelta. La rotación de Venus es lentísima, la Tierra completa 243 rotaciones diarias en el tiempo que tarda Venus en girar una vez con respecto a las estrellas. Además, debido a la densidad de su atmósfera, la temperatura de la superficie de Venus es casi constante desde el ecuador hasta los polos. Se podría pensar que por esta razón los vientos en Venus llevan poca velocidad, pero nada más lejos. Las primeras misiones que se mandaron al planeta ya demostraron que los vientos que se producen a latitudes bajas se mueven más despacio que la rotación del planeta, mientras que los de latitudes más altas superan la velocidad de la superficie, estado conocido como superrotación. Los vientos que se alcanzan en las cimas de las nubes llevan una velocidad de 100 metros por segundo, unas 60 veces la rotación de la superficie.


Desde marte

El planeta rojo es junto a la Tierra el único en que pueden observarse las estrellas únicamente de noche. Esta circunstancia que para nosotros es tan normal, solo se repite en Marte. Durante el día la luz solar es difundida por la tenue atmósfera de dióxido de carbono y todo el cielo se ilumina de un color terroso. El Sol se vería sólo con un diámetro de 21’ y la Tierra es un planeta interior inobservable nunca a medianoche. La visión de nuestro planeta tanto en brillo como en tamaño aparente y fase observada al telescopio cambiaría enormemente según la distancia entre ambos; y lo mismo ocurre con la Luna que se vería a una distancia máxima de la Tierra de 23’ cerca de una conjunción favorable a la Tierra. El eje de rotación de la Tierra está inclinado unos 23,5º aproximadamente con respecto al plano de la órbita que describe alrededor del Sol. Además este eje siempre apunta a la estrella Polar que es la única que permanece fija a lo largo de una noche. Esto es la causa de que por ejemplo en la Tierra se den las Estaciones. La mayoría de los planetas tienen también el eje inclinado, aunque otros grados, esto es lo que provoca que cada uno de ellos tenga una estrella polar distinta. En el caso de Marte su estrella polar está próxima a la estrella de Cygni (Deneb).


Marte tiene dos lunas o satélites naturales, Phobos y Deimos. Ambos son de aspecto deforme y se piensa que se tratan de asteroides capturados por el campo gravitatorio del planeta. Estas lunas tienen un movimiento muy peculiar respecto a Marte, ya que el movimiento de traslación de Deimos es más lento que la rotación del propio planeta lo que hace que sobre la superficie de Marte Deimos parece girar en sentido opuesto, sale por el Oeste y se mete por el Este. Este planeta es uno de los que más interés ha suscitado y como tal es uno de los más estudiados. Más de una decena de naves no tripuladas se han mandado allí. Los robots Spirit y Opportunity están en Marte desde enero del 2004. Ambas fueron enviadas al planeta para estudiar la posible existencia de agua. Durante las noches de Marte estos robots también aprovechan para tomar imágenes del cielo marciano y así tomar constancia por ejemplos de los eclipses de Sol provocados por la interposición de alguna de sus lunas entre el planeta y la estrella.


Desde jupiter Al igual que en los demás planetas gigantes, quizás aquí pueda no parecer tan interesante el estudio de su mecánica celeste. En primer lugar, al ser estos astros fundamentalmente gaseosos, para poder observar el cielo deberíamos situarnos en el borde superior de la atmósfera como en Venus. Sin embargo en todos ellos, y en Júpiter en particular, el gran número de satélites será el principal aliciente. Se pueden ver simultáneamente en su cielo numerosas lunas, cada una en fase diferente según el lugar del cielo en el que estén y que determinará el ángulo respecto al Sol.


Desde saturno En el cielo de Saturno ningún satélite se aproxima al tamaño aparente con que vemos nuestra Luna, pero sin embargo tiene varios satélites de suficiente tamaño como para apreciar su fase. Al igual que en los planetas vecinos, si queremos buscar cielos espectaculares y diferentes, tendríamos que viajar a las lunas. Sobre todo la visión de los anillos desde diferentes distancias y posiciones incitaría a organizar un tour turístico montados en alguna de sus lunas pastoras cuyas órbitas están dentro de los anillos de Saturno. Sin duda, el más interesante de los satélites de Saturno es Titán. Es el único satélite con atmósfera y está compuesto en su mayoría por nitrógeno pero con bastante argón y metano . Así mismo, tiene una densa capa de espesa niebla compuesta por hidrocarburos sintetizados por la radiación solar a partir de metano. Debido a estas características, es posible que haya un profundo océano de metano líquido, algo similar a a la terrestre al comienzo de su formación. Los satélites también tienen una estrella polar que dependerá de su inclinación respecto a la eclíptica. En el caso de Titán su polar es casi la misma que la de la Tierra, una de las estrellas de la Osa Menor.


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fases lunares septiembre 2012 Imágenes: CalSky.com

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fases lunares octubre 2012 Imágenes: CalSky.com

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visibilidad de los pl anetas

mercurio venus marte jĂşpiter saturno urano neptuno

Fuente: Stellarium y NASA

Se empieza a ver con mucha dificultad y muy bajo sobre el horizonte Oeste-Suroeste la Ăşltima semana de octubre. Visible antes y durante el amanecer muy brillante en el horizonte este. Visible al atardecer sobre el horizonte oeste. Visible casi toda la noche en Tauro. Visible sĂłlo a primaras horas de la noche. En octubre, poco a poco va bajando sobre el horizonte oeste y deja de verse. Observable durante gran parte de la noche en Piscis. Observable durante gran parte de la noche en Acuarius.


NEIL ARMSTRONG 1930-2012

www.facebook.com/grupoastronomicosilos  www.flickr.com/gas_astronomia 

gas_astronomia@yahoo.es  www.grupoastronomicosilos.org  © Grupo Astronómico Silos de Zaragoza, septiembre 2012 


SEP-OCT 2012