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Dr. James Dobson

La ley de la adversidad

antes de ir a ayudarlos. A pesar de que no les ayudó inmediatamente, él los estuvo viendo y tuvo cuidado de ellos toda la noche. Es evidente que les permitió experimentar la necesidad que tenían, antes de ir a rescatarles. A veces, también Jesús nos deja, a usted y a mí, que "luchemos remando", hasta damos cuenta de la necesidad que tenemos de él. Al hacer esto, le da a nuestra fe una oportunidad de crecer y madurar. Pero podemos estar seguros de una cosa: El siempre nos está viendo. Cuando sus propósitos se cumplan y sea el momento apropiado, él calmará el tempestuoso mar y nos guiará seguros a la distante orilla. Permítame hacer otro comentario acerca de los escritores y los oradores que promueven la expectativa de una vida cristiana fácil. Ellos quisieran hacemos creer que los seguidores de Jesús no experimentan las pruebas y las frustraciones que tienen los incrédulos. Algunos parecen estar tan ansiosos de decimos lo que nosotros queremos oír, que tuercen las verdades de la Palabra de Dios. Quisieran hacernos creer que el Señor se apresura a actuar en el mismo momento que nos vemos frente a algún problema, para quitar de nuestro camino toda incomodidad o necesidad. Bueno, a veces él hace justamente eso. Pero en otras ocasiones no lo hace. De cualquier manera, él siempre está presente y tiene perfecto control de nuestras vidas. Veamos otro ejemplo de la relación de Jesús con sus discípulos, que realmente no eran tan rudos. Ocurrió la noche antes que fue crucificado. Pedro, [acobo y Juan estaban con él en el huerto de Getsemaní. A medida que la noche fue transcurriendo, Jesús comenzó a sentirse abrumado de tristeza por lo que le esperaba. Les pidió

a los tres que se quedaran atrás y velaran mientras él iba un poco más adelante para orar solo. Tres veces, durante una hora, regresó a donde los había dejado y los encontró durmiendo "porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño" (Mateo 26:43). Como antes, expresó su disgusto por la debilidad de los discípulos. Debemos recordar que hacía unos pocos días estos hombres habían estado bajo considerable tensión. Comprendían que estar cerca de Jesús podía costarles la vida. Esa clase de peligro produce fatiga, especialmente después de uno haber estado despierto hasta las primeras horas de la madrugada. Era razonable que no fuese fácil para los discípulos el sentarse con la mirada fija en la oscuridad de la noche sin quedarse dormidos. No obstante, Jesús esperaba que ellos permanecieran despiertos, por eso les dijo: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41). Nuevamente, Jesús estaba exhortando a sus discípulos a fortalecerse, es decir, a esforzarse por tener un mayor control sobre sus impulsos. ¿Por qué? Porque la carne débil es más vulnerable a la tentación. A través de la Biblia vemos constantemente este ejemplo. El Señor quiere que su pueblo sea fuerte. Lea de nuevo la historia de los hijos de Israel errantes por el desierto, perdidos, sedientos, sucios y sin hogar. Se cansaron de comer el mismo alimento aburrido, el maná, y se pusieron a desear regresar a Egipto. Posiblemente yo también me habría quejado de todas esas frustraciones, si me hubiera encontrado en una situación como ésa. Pero observe lo que dice en Números 11:1:

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Cuando lo que dios hace no tiene sentido  

Libro Cristiano

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