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Canguros para bebés de un kilo Senegal

La hijita de Nogaye

Niños y niñas disfrutarán del más alto nivel posible de salud y del acceso a servicios para el tratamiento de enfermedades. Los Estados adoptarán medidas para reducir la mortalidad infantil (Artículo 24).

Nogaye Gukou es una joven de 17 años. Su bebé nació prematuro, con tan solo 1,150 kilos de peso. Ella y otras madres con bebés prematuros han pasado por la consulta del pediatra Ousmane Ndiaye, que aplica desde hace 11 años el método canguro ante la falta de medios e incubadoras..

En Senegal, África, vivía Nogaye Gukou, una joven de diecisiete años. Su primera hija nació antes de tiempo, con solo 1,150 kilos de peso. Sus padres no aceptaron que tuviera una hija y la echaron de su casa. Nogaye lo pasó muy mal con todo. Ella iba con todas la madres con bebés prematuros a consulta del doctor Ousmane Ndiaye, él había inventado el método canguro para salvar a estos niños. Pero eso no ayudaba mucho a veces. Entonces un día, un extraterrestre fue a África y

construyó hospitales con incubadoras, medicinas, comida especial… Y al cabo de un mes o por ahí, la hijita de Nogaye se recuperó y todos los demás también. Le dieron las gracias al extraterrestre que, por último, construyó un colegio para todos los niños de África que no lo tenían. Y así, gracias al extraterrestre, todo se arregló y no hubo más desgracias en África. Jose Albaladejo Fenoll, 2º C


Todos los niños y niñas tienen derecho a beneficiarse de un nivel de vida adecuado para su desarrollo, y es responsabilidad primordial de padres y madres proporcionárselo (Artículo 27).

Darle la vuelta al mundo España

M I GU E L Miguel es madrileño, hijo de padres separados. Le gusta mucho la política. Quiere cambiar el mundo, siente que tiene una misión.

Miguel era un chico de dieciocho años que vivía en Madrid, en el barrio de Pacífico, hijo de padres separados. Soñaba con estudiar ciencias políticas. Miguel también tenía dos hermanos, era viajero, despierto y apasionado de la política. Un día cuando iba a buscar trabajo, se dio cuenta de que alguien lo seguía. Intentó perderlo por calles, avenidas, carreteras,

pero no lo conseguía. Pensó que no le quedaba otra opción: correr. Corrió con todas sus fuerzas a toda velocidad. Cuando se paró miró atrás y resopló, se giró y la persona estaba allí. Miguel le preguntó que qué quería, pero el hombre no contestaba, hasta que sacó algo de su bolsillo y se lo clavó. Perdió el conocimiento. Cuando se despertó estaba en una habitación oscura atado a una silla. De repente apareció el hombre que lo había perseguido. Le dijo que se llamaba Juan, que era un policía y que se había enterado de que querían matar al presidente y que necesitaba su ayuda para salvarlo. Que lo había llevado allí para que no pudiera decir que no. Miguel aceptó. Juan le dijo que entre los dos lo engañarían, después Miguel tendría que coger un bate de béisbol y cuando no mirara le tendría dar un golpe, mientras él lo entretenía. Lo hicieron como hubieron planeado y les salió a la perfección, cogieron a una de las personas más peligrosas del mundo. Por hacer ese trabajo les dieron unas medallas y a Miguel, un puesto de trabajo. Cuando Juan se despidió de Miguel, le dijo que con sus manos cambiaría el mundo. Miguel no entendió muy bien, pero cuando se fue metió las manos en los bolsillos y encontró unas chocolatinas con una nota: “Quien tome una, será feliz”. Miguel cogió su mochila y fue viajando por el mundo y dándole chocolatinas, que nunca se acababan, a quien creía que lo necesitaba. Pero sobre todo, se las dio a los políticos porque, según dice Miguel, ellos son los que de verdad pueden cambiarlo. José Ramón Tomás Pérez, 2º C


Así es un día de Miguel Ardanay Cuando Miguel se despierta, lo primero que hace es vestirse y desayunar rápido para dar un paseo subido a un unicornio azul. Después da la vuelta al mundo en un globo, antes de ir a la Universidad para estudiar política. Cuando sale de la Universidad, se va con amigos a comer a la Casa Blanca con Obama, después de comer toman el té mientras hablan de los remedios que pueden tomar contra la crisis y al final acuerdan que lo mejor sería robarle a los ricos para dárselo a los pobres, como Robin Hood. A las 5:00 p.m. se va al Pozo Aledo a ver cómo juegan en la plaza el Barça y el Real Madrid. Cuando termina el partido, se va con su novia Madonna a cenar en la cima del Everest; y, para terminar el día, se va de botellón con su mejor amigo: Zapatero. Fin. Cristian Molina Salinas, 2º C


Es obligación del Estado tomar las medidas apropiadas para que los niños y niñas víctimas de tortura, de conflictos armados, de abandono, de malos tratos o de explotación reciban un tratamiento apropiado que garantice su recuperación física y psicológica y su reintegración social (Artículo 39).

El patio de mi casa… se quedó atrás Colombia

Sebastián

Sebastián es el mayor de los Alonso. A su padre lo “desaparecieron” paramilitares o guerrilleros. La familia huyó con lo puesto de su pueblo. Son desplazados. Vive en la miseria.

Sebastián era un niño que vivía con su madre y uno de sus hermanos, el otro vivía con la hermana mayor porque en la casa no podían vivir todos. Su madre no tenía un trabajo fijo. En el pueblo en el que vivía se producen muchos asesinatos por la droga. El iba al colegio y comía en un comedor social que estaba al lado. Su mejor amigo se llamaba Quevedo. Un día, cuando volvía a casa, se encontró con una caja que parecía vieja y usada, pero Sebastián la cogió. Cuando llegó a su casa la abrió y cuando vio lo que había dentro se quedó ojiplático: lo que había dentro era un gnomo mágico. Este gnomo concedía tres deseos al que lo liberara. El gnomo se lo dijo a Sebastián y este se puso muy feliz, se lo contó a su madre y ella también se alegró, le

dijo que pensara bien y con cabeza lo que iba a pedir, pero él ya lo tenía pensado. El primero fue que su madre tuviera un trabajo fijo y una casa en la que pudiera vivir toda su familia. El segundo, otra casa para su amigo Quevedo y su abuela. El tercero, que desapareciera la droga de su país y del mundo. Todos estos deseos se fueron cumpliendo y la vida de su amigo Quevedo y su abuela, y la de su familia cambió. Eddy Fabricio Andrade Vacacela, 2º C


Todos los niños tienen el derecho intrínseco a la vida. Los Estados garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia de y el desarrollo de niños y niñas (Artículo 6).

El reino de las abuelas Lesoto

Maine, el hombrecito Maine, el hombrecito, nunca ha ido al colegio. Lo cuida su abuela porque sus padres han muerto de sida. En su humilde casa hay un reloj muy grande para que no se les pase la hora de tomar las pastillas contra el VIH.

Érase una vez un niño de siete años que vivía con su abuela porque sus padres habían muerto de sida. Un día una ONG fue a verlos y a hacerles fotos. UNICEF le dijo a su abuela que lo iban a apuntar a la escuela y le dieron material y unos zapatos. También trajeron medicinas para que se curara. Un día el niño iba a la escuela cuando vio un pequeño lago desconocido y fue hacia él. En el agua vio una luz inmensa y brillante. Él se acercó más y vio saltar un hombrecito de colores, era un duende. El duende le dijo que le daría tres deseos en premio a su trabajo en el colegio y él pidió hacerse mayor para cuidar a su abuela. También pidió hacerse rico para no pasar hambre y también pidió que desapareciera esa enfermedad tan mala de sus amigos y sus familiares. Y así pasó: el niño cuidó de su abuela y fue feliz junto a sus seres queridos. Antonio Fernández Colmenarejo, 2º C


El río que nos lleva y nos une

Ese día Tamara fue al colegio como siempre. Notaba algo raro, pero no sabía cómo descubrirlo, así que decidió no preocuparse. Al día siguiente al llegar a casa, se encontró con que todo estaba silencioso, la luz apagada, en esa casa no había ni un alma… Pero cuando Tamara

llegó a la puerta del saloncito, todos gritaron:

México

“¡Sorpresa!”. Ella se sorprendió y dando abrazos a todos les daba las gracias. Llegó el momento en que su madre traía la tarta de tres pisos, ella se puso

El cuento de cuentos Tamara Jazmín Chávez Con 16 años estudia Bachillerato y fotografía, juega al baloncesto, es promotora de salud sexual y reproductiva, y locutora de sextumismoradio.org. Colabora con la ONG Cauce Ciudadano en zonas marginales del norte de México. Cree en el cambio social y ama a su gato Micifú. Tiene que pagar una escuela muy cara en la otra punta de la ciudad: tiene sólo tres horas para soñar, dormir y leer al día.

Un día antes del cumpleaños de Tamara sucedía una extraña sensación entre la madre de Tamara y ella misma. Tamara no sabía por qué esa distancia entre su madre y ella y decidió preguntarle: –Mamá, ¿te pasa algo conmigo?

–¿Por qué lo preguntas? –Respondió su madre. –No, por nada…

nerviosa. –Tranquila, hija, –dijo su madre. Todos cantaban el cumpleaños feliz. Antes de que Tamara soplara las velas, su madre le dijo: –Cuando estés soplando las velas, no te olvides de pedir un deseo. Tamara así lo hizo. Al día siguiente de su cumpleaños, Tamara no

notó nada extraño. Tamara pensó que el sueño se iba a cumplir más tarde. Como todos los días, fue al colegio y en clase de Literatura, la profesora Mª

Todo niño tiene derecho a la libertad de asociación y de celebrar reuniones pacíficas sin restricciones al ejercicio de estos derechos distintas de las establecidas por la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática en interés de la seguridad nacional y pública (Art. 15).

Dolores pidió a sus alumnos que escribieran una redacción sobre cómo querrían que fuese su vida si volvieran a nacer.Tamara al llegar a casa estaba muy cansada después de tantas horas de metro y tan

pocas de sueño. Tan cansada estaba que se quedó dormida sin darse cuenta. Cuando despertó, todo era distinto. En su cuarto, en una pared, estaban colgadas las fotos de su familia y en la otra, las fotos de sus cantantes preferidos. Encima de su cama había un oso gigante que ella días atrás había


visto en una tienda. Miró la hora en el despertador y se asustó, pues era la hora en que tenía que estar saliendo de su casa para coger el metro. Salió

–Al llegar a casa, después de ver la peli, te pones con tus cosas y ya está, solucionado tu problema.

corriendo de su cuarto y en el salón la esperaban sus padres con el desayuno

Tamara no comprendía qué pasaba, incluso llegó a pensar que se

en la mesa. Cogió lo primero que vio y con eso se vistió. Cuando estaba a

estaba volviendo loca. Al llegar a su casa terminó sus deberes en hora y media

–Todavía no nos vamos, Tamara. Vamos primero a desayunar y a

la cena en el salón con la comida, como si fuera un banquete, y con la tele

punto de abrir la puerta de la salida de su casa, su madre le dijo: vestir a tus dos hermanas pequeñas, ¿vale?

–Mamá, no tengo tiempo, son las siete de la mañana, la en que tendría que estar cogiendo el tren. –Pero, ¿qué estás diciendo? Tu colegio está a solo 10 minutos en coche. –Respondió su madre. Tamara no sabía qué sucedía. No entendía qué le estaba sucediendo a su vida.

y aún tuvo tiempo de ir a la ONG antes de que su madre le tuviera preparada

encendida. Y no sólo eso, en Cauce ciudadano se había encontrado a todo el mundo tan feliz haciendo actividades porque sí y sin problemas de dinero. Cuando acabó de cenar se quiso ir a dormir, pero antes se despidió de su familia con un “buenas noches”. Se daba vueltas en la cama, no podía dormir de lo intranquila que estaba por todo lo que le había pasado en ese día. De repente empezó a tener sueño y se durmió. Al despertar se encontró en su habitación, como si nada de lo ocurrido hubiera sucedido. Tamara no sabía

–Mamá, mi colegio queda en la otra punta de la ciudad, además ¡no tenemos coche!

que estaba en un solo sueño. Había salido del sueño del sueño, solo eso. Cuando su madre entró en la habitación con un vaso de leche calentita y

–Tamara, no empieces. Tenemos nuestro coche, tu colegio queda

unas galletas, se encontró a su hija dormida. Ya iba a salir cuando Tamara se

–Está bien, esperaré y lo comprobaremos todo. –Contestó Tamara

lo que había soñado se había hecho realidad y recordó su deseo cuando sopló

cerca y yo te llevo hasta allí. hecha un lío.

despertó del sueño del sueño de la realidad. Tamara se encontró con que todo las velas y la redacción de la clase de literatura, era eso: había pedido que

Tal como dijo su madre, ella la llevó en coche a su colegio, llegó a la

todos sus sueños se hicieran realidad, ella sólo quería lo necesario. Muy

hora en que ella llegaba cuando, después de haber recorrido kilómetros en

contenta y convencida de que en la vida el dinero no lo es todo, se puso a

metro, solía llegar. A la tarde, su madre volvió a recogerla y fueron al cine.

buscar a Micifú, su gato querido, y se preparó para salir corriendo hacia

de unas cosas en “Cauce Ciudadano”, la ONG con la que colaboraba, pero su

Lizeth Córdova Coello, 2º C

Tamara le dijo a su madre que tenía muchos deberes y tenía que ir a ocuparse madre estaba muy tranquila:

“Cauce ciudadano”.


Tamara Un día, volviendo de su instituto, Tamara vio lugares interesantes para fotografiarlos, pensó en ir más tarde, cuando terminara de comer. Al llegar a casa comió e hizo las tareas que tenía que hacer en casa, cogió a su gato Micifú y se fue a un parque que había visto de camino a su casa. Hizo fotos a los niños que estaban jugando, a los árboles y arbustos. Cuando ya había hecho bastantes fotos pensó en ir a un lago que estaba por allí cerca. De camino al lago se encontró con una pandilla de niños que no iban al colegio y se pasaban el día en las calles sin hacer nada. Ella les dijo que fueran a una ONG para que les ayudaran y les explicaran cómo vivir mejor. Ellos no hicieron caso a Tamara y esta no les insistió, siguió el camino al lago. Una vez allí, empezó a hacer fotos y, distraída, se acercó demasiado a la orilla, tropezó y cayó al agua. La cámara se estropeó y no pudo seguir haciendo fotos, la pobre Tamara empezó a llorar desesperadamente. Un gran pájaro que pasaba por ahí, la vio y decidió pararse para ver lo que pasaba. Tamara no se lo creía, pues era un pájaro que hablaba, el pájaro le dijo que confiara, que era mágico. Tamara le explicó lo que había pasado y el pájaro le pidió que no llorara más, que él podía conseguirle otra cámara que hiciera mejores fotos que la que se le había

roto. La chica dejó de llorar y allí mismo el pájaro hizo salir de sus plumas una cámara de fotos. Y entonces ella le pidió otro deseo al pájaro, le pidió que los niños pandilleros fueran al colegio y tuvieran una mejor vida. Y el pájaro se lo concedió. A la semana siguiente todos esos niños iban al colegio y pasaban menos tiempo en las calles. Tamara terminó los estudios y consiguió un trabajo cerca de su casa como fotógrafa de una revista. Como ganaba dinero, pudo comprarse un piso y cambiarse de ciudad para buscar un mejor trabajo. Al final se convirtió en una de las mejores fotógrafas de México y pudo ayudar a sus padres enviándoles dinero todos los meses. Cuando Tamara ya era vieja se volvió a encontrar con el pájaro, ella le agradeció la cámara y le dijo que gracias a él había tenido una buena vida y un buen trabajo. El pájaro le dijo que no había sido él, que habían sido sus ganas de trabajar y su entusiasmo. Mª Carmen Briones Ros, 2º C


El talismán protector Turquía

El talismán protector Suat Demirkol tiene ocho años, cuatro hermanos y una madre enferma de cáncer. Abandonados por un padre que no les ayuda económicamente, Suat guarda un secreto para mantenerse protegido.

Suat, por amor a su madre, se escapó de casa para visitar a un antiguo monje que vivía en unas ruinas del Sahara. Gracias al talismán que le regaló su madre, Suat estuvo protegido durante todo el viaje. Cuando llegó, el monje estaba allí sentado sobre una vieja alfombra. Suat le pidió que duplicase el talismán, entonces el monje lo tiró al fuego y se hizo trizas. A partir de esos trozos se hicieron talismanes nuevos: había seis. Cuando Suat volvió a casa, le dio uno a cada uno de sus hermanos y fue corriendo a ver a su madre. Esta le recibió con una merienda y mientras entablaron una conversación:

–Sé todo lo que has hecho por mí, Suat. Gracias. –Madre, este es otro talismán para ti. –Gracias, hijo, pero el destino ha sellado mi vida… –¿Y cuál es tu destino, madre? Es responsabilidad primordial de padres y –Cuidaros a todos hasta mi muerte. madres la crianza de los niños y niñas, y es –Pues al menos espero que el talismán deber del Estado brindar la asistencia nos ayude a retrasarla. necesaria en el desempeño de sus funciones (Art. 18).

Salvador Asensio Martínez, 2º C


Un pasadizo bajo tierra Uno de esos días aburridos y calurosos que tienen los veranos, Mehmet decide ayudar en casa. Empieza por el comedor y la cocina y después de un largo y cansado rato acaba y decide seguir por las habitaciones de sus hermanos, pero antes va a buscarlos para que le ayuden. Pero sus hemanos mayores están en el trabajo, así que sólo encuentra a Suat. A mediodía ya sólo queda un aseo y la habitación de su madre, así que lo dejan para después de comer y se van a poner la mesa y a hacer la comida. Un rato después llegan los demás hermanos y enseguida sale la madre de la habitación y se incorpora a la mesa. En ese momento se reúnen casi al completo y se cuentan las historias y buenos momentos pasados. Los que más hablan son Mehmet y Suat porque la madre no tiene mucho que contar, se pasa el día en la cama, y los demás hermanos dicen siempre lo mismo: aburrido, cansado, con mucho calor… Cuando acaba la comida la madre se va a dormir y los hermanos mayores otra vez al trabajo. Suat y Mehmet van a la habitación de su madre con la intención de limpiarla. La fregona está demasiado sucia, así que a Suat le toca limpiar con un trapo el suelo mientras habla con su madre y Mehmet limpia la pared. Mientras Suat limpia agachado el suelo, el talismán de su cuello toca una losa y se abre un pasadizo bajo tierra. Ante el asombro de los niños, la madre dice:

–Venid, os voy a contar unos cuantos secretos de esta familia: este pasadizo conduce a una sede de espías y vuestro padre era el jefe de todos ellos, pero hace 9 años que los duendes dejaron de existir porque los ogros se los habían comido, y los ingleses, indignados porque el grupo de vuestro padre lo habían descubierto y lo habían publicado, los secuestraron. Pero antes vuestro padre te entregó a ti, Suat, el talismán esperando que cuando fueras mayor y lo comprendieras pudieras ayudarlos. A los dos muchachos casi se les caen los dientes de tanto abrir la boca. La madre no ve respuesta y sigue explicando: –Ha llegado el momento de ir a buscar a vuestros hermanos. Iréis los cinco a ver a los magos que hay en las pirámides de Egipto, les daréis el talismán para que puedan revivir a los duendes, ¿entendido? ¡Pues a por ellos! Javier Hernández Torres, 2º C


Flechazos contra la discriminación

Todos los derechos de la Convención deben ser aplicados a todos los niños y niñas, sin excepción alguna, y es obligación del Estado tomar las medidas necesarias para protegerles de toda forma de discriminación (Artículo 2).

Suecia

Cómo me cambió la vida Hannah tiene 17 años y estudia un curso preuniversitario de Arquitectura. Hannah, estudiante que se declara bisexual, aficionada a tocar el piano y disparar con su arco, busca respuestas en un país con una de las políticas sociales más avanzadas del mundo. Yo era una niña normal, no tenía nunca problemas para relacionarme con mis

compañeras. Pasé una infancia tranquila, feliz como cualquier niña, con sus ilusiones y sus decepciones, pero feliz. Hasta que comencé a entrar en la adolescencia, como decía mi madre “la edad del pavo”, por la que todos hemos pasado. Pues sí, la edad del pavo hizo que todo en mí cambiara, desde mi aspecto, mi actitud, mis ilusiones y expectativas, hasta mis gustos, los típicos gustos de una niña adolescente que llena su carpeta de Bratt Pit, Leonardo di Caprio o los chicos que estuvieran de moda en ese tiempo. Y, ¿qué pasaba si yo prefería cambiar a esos chicos del momento, rubios, fuertes, guapos, por chicas como Angelina Jolie o Pamela Anderson, chicas que de verdad me llamaran la atención, que me gustasen físicamente? Pero era extraño, mis compañeras sólo hablaban y alardeaban de con quién saldrían de la clase, con qué modelo de revista se casarían… Ahí entró mi gran amiga Angélica, fue como un gran soplo de aira cuando te estás ahogando. La conocí a los quince años, hasta mis diecisiete actuales. La conozco sólo dos años, pero es mucho más que todo eso, es mi amiga, es mi confidente, mi apoyo, la persona que me apoya en todo momento, incondicionalmente. Una “true friend”, como nos llamábamos nosotras.

Ella siempre tenía una respuesta sabia para mí, y no era la típica persona o amiga que te contesta las respuestas que quieres oír, las que a la larga te dañaran o no serían las que tenías que haber escogido para darte la razón. Angélica a pesar de tener mi misma edad, aparentaba tanto física como mentalmente ser mayor que nuestro grupo de amigas y gente de mi curso. Con ella pasé del colegio del pueblecito al instituto de da la gran ciudad, de Estocolmo. Desde muy pequeña siempre he ido con las mismas compañeras de clase, las conocía de toda la vida, pero sabía que en el momento en que pasase de sexto curso de Primaria y me tocase pasar al instituto, todo sería diferente. Tenía entendido que había sobre tres mil personas y que de ellas, unas mil quinientas eran chicas, ¡guau!, mil quinientas chicas no son las diez niñas de mi clase; mujeres “mayores” de Bachillerato, rubias, de ojos claros, ¡vayaaa!... Por suerte me tocó en la misma clase con Angélica, pero estaba claro que nuestra pequeña amistad se haría enorme después de lo que nos esperaba… En mi clase 1º C había veinte chicas y doce chicos, entre ellos se encontraban Matías –el chico perfecto para las chicas de mi edad: castaño claro, ojos miel, flequillo a la moda de lado, en fin un auténtico coqueto– y Antonella –la chica perfecta para los chicos de mi edad, y para mí: morenita, de ojos claros, alta, simpática, estudiante y popular. Angélica, en muy poco tiempo, descubrió que a mí, la persona que en realidad me gustaba era la perfecta Antonella. Angélica notó


enseguida lo que yo sentía cuando la veía y yo no pude mentirle, le confesé toda la verdad, todos mis sentimientos y mis problemas ante lo que me estaba sucediendo desde hacía un año con las chicas. No tuvo muchos problemas para entenderme, me apoyó como lo hacía siempre cuando tenía un problema y me dijo mientras me miraba fijamente que ella nunca me juzgaría y que desde hacía un tiempo me lo notaba en la forma de mirar a las chicas cuando nos cambiábamos en los aseos del instituto después de Educación Física. Yo en ese momento me ruboricé, pero por otra parte me daba cuenta de la gran amiga que tenía a mi lado, que con sólo mirarme sabía lo que estaba sintiendo. Por otro lado estaban mis padres, quienes también me apoyaban o eso creía yo, y con los que ninguna palabra era tabú a la hora de hablar entre nosotros. Angélica pensó que yo no podía seguir con aquella angustia y que si la gente que me quería lo sabía, no tenía por qué seguir manteniéndolo en silencio. Ellos me darían su apoyo y su comprensión. Así pues, le hice caso y senté a mis padres en la cocina, cerré la puerta y comencé a hablar y a desahogarme. No sé cuánto tiempo estuvimos hablando, pero sé que cuando comenzamos a hablar era de día y cuando acabamos ya había anochecido. Ellos lo entendieron todo perfectamente, pero aún me quedaba un gran problema: mis abuelos, aquellas personas totalmente incompatibles conmigo, chapados a la antigua, los típicos que veían “El diario de Patricia” y cuando salían homosexuales los llamaban “maricones” o exclamaban “¡Puff!, tías marranas dándose besos de esos raros, parece que le va a comer el esófago , total para lo que van a durar…¡vete al médico y cúrate, pervertido!” ellos serían los más difíciles, los que menos comprenderían que me estaba pasando algo normal, como a muchas personas. Y ahí fui a contárselo. Estaba segura de que era mi día, sólo

quería desahogarme y sentir el cariño y la comprensión de los que más quería. Pero mi abuelo me insultó y mi abuela me dio una bofetada tan grande que se me quedaron marcadas las huellas de sus manos en mi cara. Rápidamente me puse mi abrigo, guantes y mi bufanda, y salí de aquel lugar en el que en aquel momento tuve más claro que nunca que no pintaba nada. En cuanto salí llamé a mi amiga Angélica y ella vino volando a por mí, me dijo que todo pasaría. Pero enseguida se echó a llorar diciéndome que ella tenía toda la culpa, que no debía haberme aconsejado hacerlo, y yo le dije que no era así, que tarde o temprano se lo habría contado. Me ofreció y me abrió las puertas de su casa y me dijo que podría quedarme el tiempo que necesitase, que tomase las llaves como si fueran las de la mía propia. A la casa de Angélica solía venir mucha familia de visita, entre ellos estaba Nico Dollett, el tío de Angélica. Al verme en su casa sin conocerme muy educadamente me preguntó que quién era, que no me reconocía. Yo le contesté que era una amiga de su sobrina y en ese momento apareció ella, quien intervino en la conversación. Me contó que era periodista de un importante periódico y alguna cadena de televisión. Y aquella fue una conversación que apareció en mi vida como un regalo maravilloso y mágico porque desde entonces todo empezó a cambiar. Suecia comenzó a tener una mente más abierta en todo el tema. Ahora Hanna puede ir por la calle con su novia tranquilamente. Y sus palabras aparecen en portadas de periódicos y revistas sin que nadie la discrimine: “Hoy soy bisexual, pero creo que no existen diferencias entre chicos y chicas, yo me enamoro de la persona interior, no del género”.

Amanda Egea García y Mª Carmen González López, 2º C


Jugar al estilo americano Estados Unidos

La orquesta de Jason Jason es hijo de inmigrantes asentados, se encuentra en una buena situación porque tiene una buena casa y dos buenos amigos. Lo tiene todo o casi todo. Quiere formar una orquesta. Un día, a la salida del colegio, Jason se fue andando a su casa y de repente se encontró con un mono, pero no un mono cualquiera, sino un mono hablador, que huía de su dueño porque lo trataba mal. Dentro del niño hubo algo que le impulsó a hacer lo que el mono le decía, y se lo llevó a su casa oculto en la mochila para que su madre no lo viera. Entonces el niño le dijo al mono: –¿Por qué huyes? Los Estados Partes –Porque mi dueño me maltrata. –Respondió el mono. reconocen el –Esto tiene que ser un sueño, los monos no hablan. –Dijo derecho de niños y el niño sorprendido. niñas al descanso y –Déjame quedarme contigo, por favor. –Le pidió el mono. el esparcimiento, –No puedo, mi madre no me dejaría. al juego y las El mono se puso triste, y entonces el niño dijo: actividades –Bueno, está bien, pero sólo por un tiempo… ¿sabes tocar recreativas propias de su edad y a algún instrumento? participar –No, pero puedo aprender. –Dijo el mono con entusiasmo.

libremente en la vida cultural y las artes (Artículo 31).

Pasó un mes y cada vez el niño y el mono se querían más. Pero un día la madre pilló al mono en la cocina sacando comida de la nevera y pegó un grito: –¡¡Jason!!, ¿qué es esto? –Hola, yo me llamo Rafael, ¿y tú? –Dijo el mono. Entonces bajó hecho una bala Jason y la madre volvió a gritar: –¡¡Jason!!, ¿qué es esto? –Un mono. –Dijo el niño. –Ya sé que es un mono, pero, ¿qué hace aquí? El niño le contó a la madre lo mal que lo había pasado Rafael y lo mucho que se divertía con él. Al final la convenció y le dejó quedárselo. Y así fue cómo Rafael se convirtió en uno más de la orquesta.

Natalia Sánchez Barrios, 2º C


La ilusión de Victoria Moldavia

La carrera de Victoria Victoria sufre una parálisis cerebral que dificulta los movimientos de su cuerpo. Gracias a tres operaciones con láser y toda su fuerza de voluntad, ha logrado mantener el nivel académico de los demás niños de su edad. Todavía le queda un sueño muy importante por cumplir.

[…Un prado verde, estaba yo sentada en la silla de ruedas, con mucho cuidado y con miedo a caerme me levanto, y empiezo a correr. A mi lado estaba papusha, ella corría conmigo…] –Despierta, Victoria, despierta. Victoria está en su cama, tiene en la cara dibujada en la cara una gran sonrisa, ha tenido un buen sueño; papusha está a su lado. –Victoria, hoy viene Daniela, la profesora. Te voy a empezar a vestir.

María ayuda a su hija e vestirse, tiene que estar muy pendiente de Victoria, su discapacidad le impide hacer las cosas por sí sola. Daniela es la profesora particular de Victoria, al estar discapacitada y los padres no Los niños y las niñas mental o físicamente conocer ningún centro especializado, la tuvieron que discapacitados tienen contratar para que su hija no se perdiera ningún curso. derecho a recibir Pero hoy Victoria, aunque no lo parezca, no cuidados, educación y está pendiente de los movimientos de su madre al adiestramiento vestirla; todavía tiene la cabeza puesta en su sueño y especiales, destinados a lograr su autosuficiencia en lo que le gustaría que se hiciera realidad…. La clase va bien, como siempre, pero Victoria e integración activa en la sigue con la cabeza en las nubes… nunca antes había sociedad (Artículo 23). soñado con tanta realidad ese sueño… Está tarde han estado en casa unos amigos de la familia, quieren hacer una excursión al campo para fin de mes, María y Valentín de primeras dicen que no es una buena idea, pero Victoria dice que sí, que ella quiere ir; los padre se quedan muy asombrados con la seguridad de su hija, sin dudarlo dicen que sí. Estamos a mediados de mes, se nota que Victoria está impaciente por que llegue la hora de ir al campo, Daniela en las clases se lo nota, por eso le manda una especie de redacción que tendrá que escribir de unos quince renglones, de qué le parece su excursión al campo, Victoria lo acepta, le gusta la idea. Victoria se pasa la tarde pensando, cómo podría expresar sus sentimientos al saber que iba a visitar el campo.


“Voy a ir al campo, mi mamá solo me ha dicho que es un lugar muy verde en él se aspira la libertad. No sé lo que significa libertad, Daniela no me lo ha explicado en clase, supongo que será como oler el viento. Espero que sea bonito y poder ver muchos animales; quiero ver una mariposa. Estoy esperando que llegue el día en el que mi padre me suba en el coche y me lleve a allí. Victoria Bodean.” Daniela al leer la redacción en su casa queda maravillada con todo lo que podía expresar Victoria en cinco líneas de un folio; no solo eso, en cuanto puede estar a solas con María se la enseña. María dice que ella no esperaba eso de su hija, saca del bolsillo del pantalón un bonito pañuelo de tela, y se suena; Daniela cree ver unas pequeñas lágrimas en sus ojos… […hay un señor muy extraño mirándome, lleva puesta una larga capa negra adornada con pequeñas pintitas plateadas, que brillas con el reflejo del sol, parecen diminutas estrellas. Tiene una expresión de felicidad y de tranquilidad en los ojos. Yo ya lo había visto antes, en los dibujos de la tele, pero no es el mismo señor; este no tiene un gorro puntiagudo hacia arriba ni le sobresale del bolsillo su barita mágica. Parecía un hombre normal y corriente, aunque no lo era…] –Vamos, Victoria, despierta que nos vamos a comprarte un bonito vestido para ir al campo.

Victoria debería estar feliz, pero está pensando en aquel hombre de sus sueños… Cuando ve a dónde se dirigen se pone muy contenta, los grandes almacenes siempre le han gustado, pero no van mucho porque la familia no se lo puede permitir. María eligió un bonito vestido con el fondo verde clarito con pequeñas margaritas blancas; Victoria tiene una sonrisa que se sale de su cara. Hoy es sábado, todos están en el hospital, van a hacerle a Victoria otra operación con láser; para que algún día (aunque muy lejano) pueda caminar. Es la cuarta operación que le practican en seis años; deberían hacerle más intervenciones, pero no se lo pueden permitir. Victoria no está asustada, sabe que tiene que hacérselas, para poder cumplir su sueño. El doctor la ha llamado, Victoria mira a sus padres, estos le sonríen, ella les devuelve la sonrisa. Es martes, Victoria recibe la visita de la única amiga que tiene, su vecina. Charlan un rato, Ana se va, tiene colegio. Victoria, ahora que se ha quedado sola tiene la oportunidad de pensar un rato, en la excursión que va a hacer este domingo; está muy impaciente. Quiere saber si es el mismo prado de sus sueños, si es bonito, pero hasta que no llegue allí no lo podrá saber. Domingo. Hoy Victoria va a ir al campo, se ha levantado muy temprano, por los nervios del día. María no sale de su asombro, siempre tiene que insistir mucho para que Victoria se despierte y hoy está despierta cuando ella entra en su cuarto. Valentín la ayuda a vestir a Victoria. Ya montados en el coche, Victoria no deja de mirar por la ventanilla, se le ve feliz e impaciente. Ya han llegado, Victoria está mucho más feliz que antes, el prado es distinto al de sus sueños, pero es muy parecido, lo mira todo con mucho cuidado


para no perderse nada. Hasta que, bajo la sombra de un árbol, ve una figura de un hombre, que la está mirando. No lo distingue muy bien, aunque en las sombras, se pueden distinguir destellos, de una capa, como pequeñas estrellas; es el mago de su sueño. Victoria escucha su nombre, la llaman para comer. El picnic está muy bien, pero Victoria está buscando al mago; revisa todas las sombras de los árboles, pero sin rastro del mago. Por la tarde un pequeño mirlo se le posa en el hombro; todos los demás están tumbados bajo la sombra de un árbol y están durmiendo la siesta. Victoria sabe quién es ese pajarito; es el mago. El mirlo empieza a hablarle. –Hola, Victoria. –Hola mirlo–contesta ella muy segura de sí misma. –No me llames así, soy el Mago Bolt, aunque me puedes llamar solo Bolt. He venido hasta aquí y me he presentado en tus sueños, por una sencilla razón, ¿sabes cuál es? Victoria niega con la cabeza. –Bien, pues he venido hasta aquí para concederte el deseo que tanto quieres. A Victoria se le ilumina la cara, tiene entre sus manos a papusha y le da un fuerte apretón. –Solo te puedo dejar correr unos cien metros, porque mi poder no es suficiente para que puedas andar durante toda tu vida. El mirlo desapareció y apareció el Mago Bolt en persona, con su capa de estrellitas.

Victoria se preparó para correr, a una señal del mago se levantó, su carcajada fue tal que sus padres se despertaron; cuando la vieron allí de pie sin ayuda se asustaron y corrieron hacia ella para ayudarla. Victoria sin darse cuenta de lo que ocurría, empezó a correr, papusha corría a su lado; cuando llegaron a la altura del mago, este le dio la mano y la ayudó a sentarse sobre la hierba, luego se fue volando en forma de mirlo. Victoria lo vio alejarse, luego, cuando lo perdió de vista, se tumbó en la hierba al lado de su papusha. Paula Blaya Carmona, 2º C


Ella pudo Érase una vez una niña llamada Victoria con una parálisis cerebral, tenía dos grandes sueños, uno de ellos lo hicieron realidad sus padres tras cumplir 10 años, le han regalado una papusha. Victoria, gracias a su fuerza de voluntad y a tres operaciones con láser, hoy en día no ha perdido ningún curso académico, por lo que tiene el mismo nivel que los chicos de su edad, no tiene amigos porque va una profesora a darle las clases ya que no puede andar sola sino es con su tacataca. Sus padres quisieron ahorrar para celebrar una fiesta en su honor por todos estos años que había pasado sin poder moverse bien por sí sola, invitaron a los vecinos que mejor se portaron con ellos, esa fiesta se celebró en noche buena. Al día siguiente, Victoria se levantó muy contenta por la fiesta que había tenido la noche anterior, había salido muy bien. Sus vecinos reunieron dinero para regalarle algo que le gustase mucho. Le regalaron un viaje al “País de los sueños” porque le dieron unos billetes de avión para ir de Moldavia a España, a visitar un parque acuático que habían construido para los turistas llamado Ciudad del Mar. Victoria y sus padres viajaron en avión hasta España para ver el nuevo acuario que habían construido con delfines y todo tipo de peces. Cuando llegaron descubrieron la verdadera sorpresa: Victoria pudo meterse en el agua sola con los delfines y los peces. Hay que ver qué cariño cogió a los delfines, cuando se zambullía los delfines la llevaban a la superficie, nadaba y movía sus piernas, como si pudiese andar. Fue un momento muy feliz para ella y cuando salió de allí se encontraba con toda la energía del mundo para correr, pasear y hacer lo que quisiera. Desde aquél día Victoria cumplió su otro sueño pero era, sólo eso, un sueño; porque al día siguiente, seguía con sus problemas de movilidad, pero lo afrontaba con más ganas de vivir. En los días siguientes recibió muchos regalos que le gustaron, pero ninguno como el que le habían hecho sus vecinos. Al año siguiente, iban paseando sus padres junto al mar cuando de repente tuvieron como una alucinación, se quedaron asombrados, no podían creer lo que habían visto: ¡una sirena con cola dorada y los cabellos rubios como el oro, con un top azul turquesa y esos ojos azul cielo! Esta les dijo: “Buscad un libro que tenga los mismo colores que tengo yo, que sea muy grande”. Al principio no se lo creyeron, pero

al final dijeron que por qué no intentarlo, lo buscaron por todos lados, no lo encontraron. Hasta que llegó un día en el que venía por primera vez el mercado Español y allí lo encontraron. Lo compraron con todo lo que habían estado ahorrando, ya que era muy caro, pero valió la pena. En ese libro había muchas leyendas de todo el mundo, pero una en particular que les llamó la atención fue una de Moldavia que contaba lo que les había sucedido y en la que decía que les seguirían apareciendo personajes fantásticos. Otro día volvieron a encontrarse con la sirena que les dijo que había un tesoro en Moldavia, escondido en la parte sur de la ciudad debajo de una iglesia de diferentes culturas. Fueron allí, encontraron el “tesoro”; era una frase en la que ponía: ¡NO SE SABE LO QUE SE TIENE HASTA QUE SE PIERDE! No la comprendían muy bien ya que no conocían a nadie que hubiera muerto. Detrás de esa carta y en un lenguaje transmitido mediante signos, había otro mapa en el que la cruz estaba llena de monedas de oro. Lo encontraron en medio de su casa. Lo que encontraron fue monedas y lingotes de oro que utilizaron para construir un camino mejor para que su hija fuera al colegio como los demás niños de su edad y una piscina igual que la que había en “La ciudad del Mar”. Victoria pudo hacerse cada año las operaciones que necesitaba, ya podía andar, correr, saltar... Se cumplió su otro sueño gracias a la sirena. En el acuario hay una sirena como la que vieron sus padres en representación de que si no hubiera sido por la sirena Victoria no hubiera podido hacer su segundo sueño realidad. Al final comprendieron lo que significaba la frase que encontraron como primer “tesoro”. Victoria al final no fue jamás incapacitada para hacer lo que quisiera hacer porque ya lo podía hacer sola sin ayuda de nadie. Como fue a la escuela a estudiar, pudo ir a la universidad y ahora en estos momentos, está haciendo que la gente sea más feliz de lo que es y donando el dinero que hay en su casa para los que lo necesitan, está haciendo lo que sus vecinos hicieron con ella y lo que le gustaría que mucha más gente hiciera por los demás, está demostrando que los que quieren pueden y los que no quieren, también pueden pero solo les falta querer. Aquí se acaba la triste historia de una niña que nació con una parálisis cerebral y que nunca pudo hacer todo por sí sola, pues, como ella quiso, ella pudo. Elena Navarro Lázaro, 2º C


La infancia perdida Nepal

Es obligación del Estado proteger al niño contra el desempeño de cualquier trabajo nocivo para su salud, educación o desarrollo; fijar edades mínimas de admisión al empleo y reglamentar las condiciones del mismo (Artículo 32).

Sita Sita tiene 11 años. Trabaja como asistenta doméstica y no va a la escuela. Forma parte del 30% de los menores nepalíes que se ven obligados a trabajar para suavizar la pobreza de sus familias.

Sita va cada mañana a prepararle el

casa de un amigo que tenía. Después de comer salió y había

desayuno a la familia para la que trabaja. También coge el

un hombre caminando por allí que reconoció enseguida: era

arroz y los vegetales. No va a la escuela, todo el día hace tareas de la casa. Una mañana, cuando fue a coger las cosas para hacer el desayuno, levantó a la gallina para coger un huevo y había uno que era de oro. Se lo metió en el bolsillo y le dijo a la familia que iba a por leña, pero en realidad se fue a comer a

su padre. Sita le enseñó el huevo y se fueron juntos a escalar el Everest con el dinero que valía el huevo de oro después de venderlo a una tienda que compraban cosas. Cuando volvió del viaje se apuntó al colegio, porque ahora ya podría hacerse médico, que era lo que de verdad quería. Pedro Puertas González, 2º C


La lucha de Niamet Líbano

Un libro desconocido Un día Niamet se fue de excursión al bosque con los niños de la ONG. Niamet y su amiga Joana estaban muy emocionadas, por fin podían salir sin preocupaciones. Llegaron al bosque y nada más bajarse del autobús, empezaron a caminar contemplando la maravillosa naturaleza y tomando nota de esas plantas tan exóticas. En un momento del recorrido en el que Niamet y su amiga Joana estaban totalmente perplejas, Niamet se percató de un diminuto punto brillante a lo lejos, avisó a su amiga y a continuación lo siguieron como si estuvieran hipnotizadas. Terminaron su persecución en medio de un descampado en el que ya consiguieron reaccionar. –¿Dónde estamos?, ¿y nuestro grupo? –Dijo Niamet. –¿Cómo hemos llegado aquí? –Dijo Joana. Se quedaron inquietas esperando una respuesta que no hubo. Entonces Joana la encontró, ya que atisbó el visible punto brillante que tanto habían perseguido. El punto se acercaba a ellas, y a medida que lo iba haciendo su silueta pequeña y delgada se definía. –¡Es un hada! –Exclamó Niamet. A continuación se aprobó su respuesta: –Sí, es un hada. –Contestó una vocecita más cerca de la posición del hada. –¿Quién ha dicho eso? –La pregunta de Niamet quedó en un susurro. –He sido yo –dijo una planta muy bonita y diferente. El hada por fin habló y lo único que dijo fue:

–¿Te puedo ayudar en algo? Entonces Niamet pensó si podría confiar de verdad en ella. Pero al final no pudo aguantar más y le dijo por lo que estaban pasando a ella y su familia; bueno, y los demás. así que dejó de desconfiar y se animó: –A mí me gustaría que se reconciliaran Se proporcionará Palestina e Israel, y que no hubiera más guerras y que volviéramos a vivir en nuestra casa. protección especial a El hada reflexionó junto a la planta, las dos los niños llegaron a una conclusión. Entonces la planta les considerados comunicó a las niñas la idea: refugiados o que –Entre dos montañas de la sierra de ahí, se sitúa un templo que contiene un libro sagrado que soliciten el estatuto seguro que os servirá. de refugiado, y es Las niñas asintieron, pero Joana no estaba obligación del Estado muy convencida cooperar con los –Vosotras tendréis que venir con nosotras, ¿no? –Dijo la niña. organismos –¡Claro que sí! –Respondió el hada. competentes para Empezaron un largo camino hacia la sierra. garantizar dicha Cuando llegaron allí, entre las dos primeras montañas se asomaba un pico del famoso templo, entonces las protección y niñas dejaron de andar. Se dirigieron hasta allí, cuando asistencia. (Artículo entraron vieron el libro; era precioso, todo de oro con 22) páginas bordadas. Las niñas no daban crédito. Abrieron cuidadosamente el libro, dentro contenía reflejada en el papel una norma de Dios que decía que los palestinos y los israelíes deberían estar juntos, compartir la religión y ser un solo país. Entonces las niñas emocionadas y a la vez disgustadas decían al unísono. –¿Cómo es que este libro no existía antes…? Desde ese día, los israelíes permitieron el paso a los palestinos, todos fueron felices, nunca hubo más guerras… “He conseguido estudiar Arqueología, a mí y a mi familia nos está yendo muy bien”, nos dice Niamet con una sonrisa en la cara.

Sara Balastegui de Miguel, 2º C


¿Qué te pasa, hija mía? Una vez Niamet estaba en el tejado llorando y vino su madre y le preguntó: “¿Qué te pasa, hija mía?” Niamet le respondió que quería ver su país y pisarlo, pero no podía porque había guerra y no podía ir. Después de una semana iba al colegio y vio una lámpara de Aladino y se la llevó a su casa. En el tejado, la frotó y salió un genio que le dijo: “¿Qué quieres, ama? Entonces Niamet le dijo: “Quiero que Palestina e Israel sellen la paz en la guerra”, y el genio le contestó: “Tu sueño se ha hecho realidad, ama. ¿Quieres otra cosa más?” entonces ella le dijo que no. Niamet bajó para decírselo a su madre y en las noticias de las 9:00 estaban diciendo que Palestina e Israel firmaban la paz. Toda la familia de Niamet se puso muy contenta y su padre dijo: “Vamos a volver a nuestro país”. Zakaria Ennouary, 2º C


La vuelta de los niños soldado Uganda

Pamela Pamela tiene 9 años. Vive con su tía en un cuartucho en un lóbrego edificio. Nació en cautividad. La rescataron en 2003, con tres años.

Pamela tenía nueve años y vivía con su tía en un cuartucho muy pequeño. Nació en cautividad y en 2003 la rescataron junto al cuerpo de su madre a quien habían matado. La persona que la rescató fue un amigo del padre.

Ningún niño será sometido a tortura, a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, a pena capital, prisión perpetua y detención o encarcelación ilegales o arbitrarias. Si se le priva de libertad, será tratado con humanidad, estará separado de los adultos y mantendrá contacto con su familia (Artículo 37).

Pamela tenía un osito con el cual dormía y siempre soñaba que sus padres volvían con ella y eran felices. Un día el osito se puso en pie y le dijo: “Yo te daré una familia que te cuide y una vivienda muy bonita, pero sólo a cambio de que tú seas feliz siempre y que nunca más vuelvas a estar triste”. Unos días después vinieron unas personas que la quisieron mucho y se la llevaron a un país muy bonito, nuevo, donde pudo aprender a leer, escribir y muchas cosas más. Su casa era muy bonita y en ella vivió feliz con su osito. Lilia Patricia Quizhpe Vacacela, 2º C


Los pibes del sur y la conciencia del ser Argentina

Recompensa Ariel Passamani. Estudiante, 17 años, pensador, católico, gaucho, actor, político futuro, hijo de separados, con alta conciencia de sí y su entorno. Estudia en la capital de El Chaco.

Había una vez un niño llamado Ariel Passamani. Era muy buen estudiante, lo eligieron como representante estudiantil. Vivía en un país donde no era fácil estudiar la secundaria, él lo conocía bien. La vida por allá no era muy buena, había mucho embarazo adolescente, los jóvenes perdían su vida en las “esquinas”. Vivían en casas en muy mal estado con la miseria pegada a los zapatos. En su escuela todos

Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación y es obligación del Estado implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita, y fomentar el desarrollo, en sus distintas formas, de la enseñanza secundaria (Artículo 28).

se apoyaban, la situación no era buena pero ellos querían ante todo “estudiar y ser buenas personas”. Ariel deseaba como todos los demás que las cosas cambiaran. Tanto lo desearon que un día empezaron a llover monedas de oro. La gente se alegró mucho y empezaron a cogerlas a montones, pero algunos no podían cogerlas: se les derretían en las manos. Y esto se debía a que habían cometido muchos pecados. Por eso, aunque se esté en la miseria, siempre hay que ser buena gente, porque la vida te da tu recompensa. Jonathan Stalin Maldonado Jara, 2º C


Es obligación del Estado proporcionar protección especial a los niños privados de su medio familiar y asegurar que puedan beneficiarse de cuidados que sustituyan la atención familiar o de la colocación en un establecimiento apropiado, teniendo en cuenta el origen cultural del niño (Art. 20).

Nacida a los tres años India

Rozi y la piedra del pasado La policía la encontró vagando sola en el caos de una estación de tren de Nueva Delhi. Se llamaba Rozi, tenía tres años. Poco más se pudo saber. Sin rastro de su familia, ni de su origen, la pequeña empezó una nueva vida en un orfanato. Sueña con ser profesora de baile.

Rozi era una niña que tenía tres años. Vivía con su hermano y su madre. Su madre se tenía que ir de viaje, pero lo que no sabían Rozi y su hermano era que ellos no la acompañarían. Los niños se fueron a buscarla. A Rozi la encontró la policía en el andén de una estación. Seis años más tarde, en la actualidad, Rozi vive en el orfanato “Don Bosco”. La directora dice que es la que mejor va. El sueño de Rozi es ser profesora de baile. El día de Navidad de 2008, Rozi encontró un regalo en su cama, lo abrió y era una nota que decía:

deseó tener alas, y así fue como consiguió llegar a Londres. Allí, en una tienda, trabajaba su madre. Su madre reconoció a Rozi enseguida. La

“Ven al bosque, tengo una sorpresa para encontrar a tu madre” Firmado: Elfo Rozi fue al bosque. Allí había una pequeña personita: era un elfo. El elfo le dijo que tenía una piedra que veía el pasado. El elfo le dijo que se la daría si le conseguía unas “choco-biscuit”. Rozi volvió a la cocina del orfanato. En la despensa había un paquete de galletas de ese tipo, se lo llevó al elfo y este le dio la piedra. Rozi la miró durante un rato muy nerviosa. Se fijó bien y descubrió que se veía a su madre en el Big-Ben, o sea, en Londres. Pero Rozi no podía ir hasta allí y entonces el elfo, agradecido, le dijo que le concedía un deseo. Rozi

abrazó con fuerza y desde entonces viven las dos felices en esa ciudad. Ahora les queda buscar a su hermano mayor. Fin José Festa Tornero, 2º C


Oualid, el pequeño arquitecto Marruecos Oualid Idriss, 13 años, Tánger Su padre trabaja en una fábrica de azulejos en Tánger. Gana sólo 132 euros al mes. Por eso el pequeño Oualid sueña con convertirse en arquitecto para construirle una nueva casa. Su confianza en el futuro refleja la apuesta por la educación en igualdad de condiciones para niños y niñas. Frente a fanatismos, su cara es el contrapunto a la intolerancia.

Esta es una historia desarrollada en Tánger donde vive un niño llamado Oualid, el cual nace en una familia humilde pero de principios como la libertad y el derecho de sus hijos. El padre, un humilde vendedor de alfombras, quiere lo mejor para sus hijos y no encuentra el camino para darles estudios, pues en qué se La educación debe estar encaminada a veían de poder comer. Oualid, el preparar a niños y niñas para asumir pequeño de cuatro hermanos, es un una vida responsable en una sociedad niño despierto e inquieto, tiene mucho libre, con espíritu de comprensión, paz, interés por aprender y observar todo tolerancia, igualdad de los sexos y lo que le rodea. amistad entre todos los pueblos, grupos Cuando Oualid se acostaba, oía a sus étnicos, nacionales y religiosos y padres hablar de la forma de progresar personas de origen indígena (Art. 29). en el futuro y con qué ilusión hablaban de poder tener una casa mejor y poder formar a sus hijos. Entonces Oualidid se transportaba en su imaginación y pensaba: “Si pudiera ser arquitecto, les podría ofrecer a mis padres todo lo que sueñan y podría ayudar a mucha gente a hacer un pueblo mucho mejor y más bonito donde hubiera jardines, colegios, centros culturales”. Esto se convirtió en una obsesión para Oualid. Intentaba siempre rodearse de gente formada para aprender. Un día caminando por el barrio vio la

pobreza de la que estaba rodeado y, por qué no, pensó en su Dios y le dijo: “No quiero ser egoísta, pero échanos una mano”. Oualid jugaba mucho con las piedras, hacía carreteras, puentes, e imaginaba que eran coches, camiones, etc. Un día jugando con las piedras se encontró con una lámpara de bronce en muy mal estado. La cogió y la estuvo trasteando. Al frotarla se le apareció un genio, y Oualid se quedó asombrado. Muerto de miedo soltó la lámpara y se retiró de ella. Entonces fue cuando el genio le dijo: “No tengas miedo, tu Dios ha querido que me cruce en tu camino y te pregunte qué deseos pedirías a la vida”. Y él le contestó: “En primer lugar quiero que mis padres mejoren para que nosotros podamos estudiar, y con el resultado de nuestros estudios y trabajo podamos tener la casa que mis padres siempre han soñado, sin olvidar poder ofrecer a mi pueblo todo lo mejor”. El genio se sorprendió de sus palabras, no tardó en actuar y conforme pasaron los días su padre no se creía cómo podía vender tantas alfombras. Era tanto su asombro que cuando llegó a su casa se abrazó a su mujer y a sus hijos y lo primero que dijo fue. “Mañana iréis a la escuela”. Así fue cómo la vida de Oualid cambió, llegó a ser un buen arquitecto y sus hermanos fueron también hombres buenos. Aunque a día de hoy, cuando Oualid se acuesta, todavía tiene muchos sueños que realizar.

Eloy Andreu Fernández, 2º C


Los niños y niñas que hayan sido internados por las autoridades competentes para su atención, protección o tratamiento de salud física o mental, tienen derecho a una evaluación periódica de todas las circunstancias que motivaron su internamiento (Artículo 25).

Un rap contra la violencia Alemania

Ronny y Tim Ronny vive internado en una institución para chicos problemáticos en Karisruhe, al suroeste de Alemania. Ha tenido problemas con la violencia y hasta hace poco tomaba medicación para controlar sus accesos de ira. Ronny tiene 15 años, ama el hip-hop por encima de todas las cosas y lucha para vencer su propio destino.

Ronny y Tim eran niños problemáticos. A ellos les gustaba mucho el rap y además cantaban a dúo en el internado donde vivían. A Ronny, su padre y su hermano no lo querían ni ver y su madre estaba orgullosa de él pero tampoco quería tenerlo cerca. Ronny quería cambiar. Un día Ronny se dejó la medicación y se puso a ayudar a niños de su provincia como voluntario de UNICEF. El y su amigo se dedicaron a cantar para otros niños problemáticos. Al cabo del tiempo se hicieron famosos por sus canciones y una discográfica les propuso grabar un disco y aceptaron. Les fue bien y ganaron bastante dinero. Tim dio la mitad a los niños necesitados, al igual que Ronny. Ronny le dio lo demás a su familia porque era todo lo que sus padres se habían gastado por él. Tim no tenía familia, pero se fue a vivir con Ronny cuando por fin los dejaron salir del internado. Los dos siguieron con el rap y ayudando a niños que estaban como ellos. Ronny se reconcilió con sus padres y con su hermano. Por fin estaban orgullosos de él.

Jaime Carbonell Arnau, 2º C

Y de repente un mundo maravilloso...  

Cuentos maravillosos, proyecto "Persona Piensa Prensa", alumnos de 2º C, curso 2009-2010, IES Mar Menor

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