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DÍA 2

Misión Extrema

Día de trabajo… El pequeño José

Salimos de Biblián Al día siguiente el papá de Miriam se dirigía hasta sus terrenos, y se ofreció transportarnos hasta Nazón. Aceptamos la propuesta. El párroco de Nazón no se encontró en la parroquia. Conversamos con un señor que ayuda mucho en las actividades de la iglesia, su nombre Vicente. Al inicio él se mostró desconfiado, pero gracias a las referencia de Miriam, nos recibió encantado.

Un cerro de mazorcas en Nazón Ingresamos a un salón muy grande, ahí se encontraba un “cerro” de mazorcas, la razón, el día anterior celebraron la fiesta de la cosecha, y donaron a la Iglesia parroquial saquillos de maíz y unos cuantos más de frejol. Habíamos llegado en el momento en que por turnos diferentes comunidades venían al salón parroquial para ayudar a desgranar. Era nuestro segundo día y desde ya empezamos a trabajar. Decidimos ubicarnos en diferentes lugares para poder compartir con las personas. Mientras desgranábamos, rezamos el Rosario, orando por sus diferentes necesidades.

Ahí supimos lo importante que es saber escuchar y ser escuchado.

Misión

EXTREMA


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Día de trabajo. El pequeño José “yo también quisiera estar en esa misión extrema”, “que chévere”, “pero, ¿cómo es posible vivir sin tener nada?”

Un joven Hablé con un joven que había terminado el colegio. Conversé sobre la misión extrema que acabamos de emprender. Las primeras expresiones de asombro empezaron a surgir. Mensajes como “yo también quisiera estar en esa misión extrema”, “que chévere”, “pero, ¿cómo es posible vivir sin tener nada?” golpearon mis oídos, y sobretodo los de Maritza que escuchaba, tan atenta como siempre, las palabras que le decía al joven. Darwin conversaba con diferentes señoras, una de ellas, conocía su familia y nos invitó a su casa. Salimos de Nazón, agradeciendo por el momento de compartir, por el almuerzo recibido y por la oración. Llegamos a la familia que nos acogía.

En Cebadaloma… Rezamos con todos los de la casa, entre ellos sobresalía el más pequeño llamado José quien nos enseñó los nombres de las vacas que él cuidaba: Estrella, Fabiola, etc. también nos presentó a una alpaca. Cerca de la casa también tenían varias gallinas, una de ella estaba incubando; con que cuidado una gallina cuida sus futuros polluelos, en ese momento pensaba en el cuidado que Dios también nos tenía a cada uno de nosotros durante apenas estos dos días de la misión extrema. Ayudamos en el proceso de ordenación con la ayuda de una ordeñadora automática. Luego con la ayuda de José hicimos tres cruces, una para cada uno, esa sería nuestra identificación. En una de las cruces escribiríamos las intenciones de las personas que nos pidan oración y/o que nos ayuden en la misión. Antes de finalizar el día, José nos contaba sobre su familia, de repente se acercó a un árbol, jugó con sus ramas, y nos decía “Yo no tengo a mis papás…mis abuelitos son toda mi vida”. Esta frase nos conmovió, el gran amor que desprendía José movía nuestros corazones, surgía las ganas de llorar al saber que existen personas como José que aman incondicionalmente. Nos invitaron a merendar y luego en la sala instalamos nuestros aislantes y los sacos de dormir (sleeping) y luego de conversar, que en el fondo es una oración, dormimos. Por cierto, desde que iniciamos la misión quedamos con Darwin orar por el Chino y su familia justamente antes de dormir, aparte que, en cada rosario orábamos por nuestras amistades, familiares, enfermos, presos, ancianos, indigentes, etc. y por aquellos que nos pidieron que oremos de una manera particular.


MISION EXTREMA DIA 2  

Ante esto queremos vivir y escribir nuestro itinerario que se fundamenta en la enseñanza de Jesús: “No lleven dinero, ni alforja, ni calzado...

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