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Había una vez una hormiga muy trabajadora llamada Lucia. Vivía sola en el hormiguero. El hormiguero estaba en la vereda.

La hormiguita siempre iba a buscar hojas. Recorría un largo camino para llegar a un árbol para cortar hojas y llevar al hormiguero. Pero un día un cortador de pasto taló el árbol y la hormiga se quedo sin hojas y tenía hambre. Lucia se puso a llorar y otra hormiguita llamada Meliza que tenía muchas hojas las compartió

con

ella

su

comida.

Después las dos charlaron: - Toma estas hojas y deja de llorar. Dijo Meliza - Gracias amiga, cuando a ti te pase lo mismo yo también te ayudaré. Contestó Lucia. Y a partir de ese momento cada día comían juntas para compartir lo que tenían y fueron muy amigas para siempre.


Había una vez una