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GR#16 // LA FIRMA INVITADA /

De Akihabara al videoclub de barrio por Bruno Sol

A

ntes de la llegada de internet todo era distinto. Ni peor ni mejor, simplemente distinto. Formé parte de esa generación que conoció los videojuegos a través de los ordenadores de ocho bits; un Amstrad CPC 464, para ser exacto. De haber tenido un MSX, mi relación con los videojuegos japoneses habría arrancado muchos años antes. Siempre me intrigaron aquellos anuncios de Serma, entre las páginas de la Micromanía de la primera época, en los que aparecía el ‘Nemesis’ (‘Gradius’) para MSX con un precio increíblemente inflado respecto a las versiones de Spectrum y Amstrad. 5995 pesetas frente a las 875 que Erbe había impuesto al resto de distribuidoras de la época. ¿Qué tenía aquel juego para merecer semejante desembolso, aparte de una caja mucho más grande y espectacular? ¿Qué se ocultaba detrás de aquellos indescifrables caracteres que hacían que cualquier carátula cobrara una magia especial? Incluso tras el boom de las consolas, a comienzos de la década de los noventa, los videojuegos japoneses seguían siendo un enigma para muchos de nosotros. A diferencia de las revistas inglesas y francesas 118

que se distribuían en algunos kioskos del centro de Madrid, la prensa española nunca prestó atención al mercado de importación. En Barcelona sí llegó a circular un notable flujo de cartuchos japoneses de Mega Drive (mi primera consola), pero en Madrid nuestra única referencia era el Centro Mail de la calle Montera, donde Pablo Crespo alquilaba unos cuantos títulos japoneses para dicha consola, bastante disputados entre sus clientes, debido a los contados lanzamientos PAL con los que Sega acompañó a su consola de dieciséis bits en aquellos primeros meses en el mercado. En ocasiones uno sabía lo que se llevaba a casa gracias a una carátula reconocible (un ‘Daimakaimura’, un ‘E-SWAT’…), en otras era una lotería que podía salir bien o mal. Un par de años más tarde empecé a trabajar en Hobby Consolas, y el boom de ‘Dragon Ball’ nos inspiró la idea de hacer un reportaje sobre videojuegos basados en mangas, cuando Planeta DeAgostini apenas llevaba unos meses distribuyendo cómics japoneses en nuestro país. De hecho, nos enviaron unas fotocopias de ‘Ranma ½’ para acompañar el reportaje, porque aún estaban inmersos en la localiza-

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Gamereport #16  

Este no es un número más. En absoluto. Llevábamos, y no os estamos engañando, más de un año hablando de él. Comentando los rasgos de los que...

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Este no es un número más. En absoluto. Llevábamos, y no os estamos engañando, más de un año hablando de él. Comentando los rasgos de los que...

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