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COLEGIO FRANCISCO DE PAULA SANTANDER INSTITUCIÓN EDUCATIVA DISTRITAL – LOCALIDAD 15 DE ANTONIO NARIÑO

AL TABLERO URBANIDAD: FLOR DE BONDAD… ¿PASADA DE MODA? La palabra urbanidad tiene su origen en una antigua palabra latina: Urbs, la urbe, la ciudad. Tenía urbanidad todo aquel que había aprendido a convivir en la ciudad, es decir todo aquel que practicaba y conocía las normas de buena vecindad, cumplía sus deberes para con su familia y reverenciaba a Dios en la manera debida. (Manuel A. Carreño) La urbanidad es la manifestación externa del respeto hacia las demás personas. Está formada por un conjunto de normas relacionadas con la convivencia, que tiende a evitar incomodidades entre las personas en las relaciones interpersonales. Aunque en nuestra vida dentro del hogar podemos prescindir de algunos detalles para no convertir la vida doméstica en una “vida de etiqueta”, nuestros padres deben conocer bien las normas de urbanidad y saberlas poner en práctica en su vida social. (Esteve Pujól I Pons. Valores en Familia). Uno de los valores que hacen posible la convivencia ciudadana y que sin lugar a dudas en muchos ambientes se cree que ha pasado de moda es la urbanidad. Acciones como el saludo, la ayuda y el respeto a las personas mayores y ancianas, el cuidado con el medio ambiente, el buen trato, la cortesía, la amabilidad, el respeto y amor a los símbolos patrios y a todo aquello que representa el patrimonio histórico, además, el orden, el aseo, la buena presentación personal, el uso de vocabulario adecuado, los buenos modales en las diversas circunstancias en que interactúan los seres humanos, son muestras claras de personas bien formadas. La urbanidad no es otra cosa que el conjunto de normas elementales de convivencia que hacen posible la vida en común y agradable el ambiente en el cual el ser humano se desenvuelve. Se traduce en respeto mutuo, valoración de la dignidad y espíritu de colaboración entre todos los seres humanos. Aunque aparentemente la urbanidad una práctica un poco olvidada, bien vale la pena recordar que el principal agente formador es la familia, es allí donde el ser humano se educa para la vida; en la escuela continúa su proceso de formación, pero primordialmente la familia es la que desempeña la función de educar en valores, de formar para la vida social. Aquello que el hogar no hace por el niño en sus primeros años de vida, difícilmente logra hacerlo la institución educativa.

Con frecuencia se escucha expresiones como ésta: “Yo mando a mi hijo al colegio para que me lo formen” y preocupa aún más, el que hayan hoy por hoy padres que piensen de esa manera. No se puede delegar la formación de los hijos a una comunidad educativa, es lógico que los educadores sean orientadores del proceso, pero hay cosas que son competencia solo del hogar como deberes insustituibles. Honestamente todos los seres humanos deben reconocer el descuido que se ha tenido en este aspecto, en algunos ambientes más que en otros, de diversas formas el mismo ser humano ha contribuido a la crisis que vive la humanidad en este sentido. Las causas pueden ser de diversa índole empezando por la desintegración familiar que ha llevado al abandono de los hijos, la falta de permanencia de los padres en el hogar debido a sus obligaciones en el mundo del trabajo, la falta de preparación adecuada para brindar orientación y acompañamiento a los hijos, el contexto socio cultural, la carencia de buen ejemplo y de modelos a seguir. En una sociedad que propone el consumismo, fácilmente las personas pueden verse manejadas por intereses superficiales, por los criterios de la moda, la imagen y la vida fácil. Si los principios que han orientado la formación son sólidos y firmes, se tiene entonces la capacidad para decidir, para aceptar o rechazar este tipo de propuestas y acoger aquellas que están de acuerdo a principios éticos y morales que dignifican y engrandecen al ser humano. A todas las personas les compete la responsabilidad de contribuir en la construcción de una sociedad con principios, pero es una realidad que el mundo fija la mirada en las nuevas generaciones en las cuales quiere despertar la conciencia y orientarla hacia la práctica de los valores y las buenas maneras no por imposición sino por convicción. Entonces… ¿Qué podemos hacer para generar un ambiente donde se viva la urbanidad entendida como respeto por la diferencia, convivencia, buen trato y buenos modales? Inés Zárate Becerra. Docente Educación Religiosa

PEI: CINCO DIMENSIONES PERSONALIZANTES HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA GACETA SANTANDERISTA – EDICIÓN DIGITAL – AÑO 2 NÚMERO 2- BOGOTÁ, D.C. JULIO 2013

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Gaceta Santanderista Edición Digital II  

Medio periodístico del Colegio Francisco de Paula Santander IED Localidad 15 de Antonio Nariño. Bogotá, D.C. 2013 Edición Digital Año 2 Núme...

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