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DOSSIER JUVENTUD

La juventud en la lucha revolucionaria GLORINHA Y BADAUI (miembros de la SNJ del PSTU Brasil)

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yer éramos todos tunecinos, hoy somos todos egipcios. Mañana seremos todos libres.” La frase, entonada por una multitud de jóvenes durante los días que antecedieron a la caída del dictador Mubarak, expresa bien el fenómeno político que ganó la atención del mundo a inicios de este año. La juventud árabe tomó su lugar en la historia y, contrariando la propaganda neoliberal, probó que nada es imposible de cambiar. La actualidad no parece confirmar más aquella ideología “las revoluciones son imposibles” o “cosas del siglo pasado”, y que las “masas son incapaces de definir sus destinos”. Y, así, la presencia irrefutable de millones de jóvenes en acción es, hoy, característica definidora de las principales luchas sociales de inicios del siglo XXI, a nivel mundial. Para desaliento del imperialismo y de los gobiernos de todo el mundo, la generación posterior al mito del “fin de la Historia”1 está, ella misma, transformándose. Y cuando los ojos del mundo se vuelven al mundo árabe y a los conflictos en Europa, ven a esa juventud desfilar nuevamente por las calles, con combatividad y esperanza. Cuando esos chicos y chicas, jóvenes trabajadores y estudiantes, despertaron para retomar en sus manos el futuro, pudieron protagonizar enormes acontecimientos, de aquellos que, cuando acaban, cambiaron el mundo.

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Los jóvenes son el blanco preferencial de la crisis económica Desde la explosión de la crisis económica mundial, en 2008, el imperialismo y los gobiernos de todo el mundo intentan salvarse imponiendo al conjunto de la clase trabajadora el desempleo, la precarización del trabajo y la pérdida de derechos sociales. En todo el mundo, la juventud sufrió de forma más acentuada ese proceso. Los propios órganos de la burguesía admiten eso: el informe de la OIT (Tendencias Globales de Empleo para la Juventud, 2010) concluye que la tasa de desempleo juvenil alcanzó el mayor nivel ya registrado: a finales de 2009, 81 millones de jóvenes, entre 15 y 24 años, un 13% de los jóvenes económicamente activos. La tasa de desempleo en la juventud es dos veces más alta que en el resto de la población. Entre 1997 y 2007, la década que precedió a la crisis económica, el número de jóvenes desempleados aumentaba en una escala pequeña: una media de 191.000 por año. Pero entre 2007 y 2009, el ritmo se aceleró enormemente y, en esos años, se sumaron 7,8 millones de jóvenes desempleados. El estudio apunta, además, que, entre los jóvenes que tiene empleo, 28 % están en situación de extrema pobreza, sobreviviendo con 1,25 dólares por día. Las altas tasas de desempleo tienen efectos de largo plazo, una parte significativa de la juventud comienza a desistir de buscar empleo. La participación de los jóvenes en la fuerza de trabajo ya fue fuertemente afectada. En 56 países del

mundo, existen 1,7 millones de jóvenes que ya ni siquiera forman parte de los índices de desempleo porque han abandonado la búsqueda de su primer empleo. En el norte de África, la juventud tiene una enorme fuerza social: por ejemplo, en Egipto, 2/3 de los 80 millones de habitantes tiene menos de 30 años. Sin embargo, la economía está lejos de absorber ese ascendente crecimiento demográfico: el índice de desempleo llega a 50%. La participación de los jóvenes en el mercado de trabajo es la más pequeña del mundo. Entre aquellos que tienen empleo, las condiciones son muy malas: bajos salarios, pocos derechos sociales y ninguna organización sindical. El auxilio estatal a los desempleados, las pensiones y los derechos sociales sólo son garantizados a los funcionarios públicos. La mayoría de los nuevos empleos creados en el país son en el mercado informal. Por eso, muchos jóvenes con diploma universitario desempeñan funciones que nada tienen que ver con su formación profesional. La crisis económica dio a los jóvenes europeos muchos motivos para identificarse con los jóvenes egipcios. En España, la tasa de desempleo juvenil alcanza 40%, y el número absoluto de desempleados es el mayor desde 1976. Los países desarrollados fueron los más alcanzados por la crisis, estar “à rasca” (sin perspectivas) era, hasta hace algunos años, un hecho típico de la periferia del sistema capitalista pero no de los países imperialistas. La crisis aproximó las realidades: los países desarrollados son resCORREO INTERNACIONAL


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ponsables por sólo 10% de la fuerza de trabajo joven en el mundo, pero concentran 72% del aumento total del desempleo. Entre 2007 y 2010, el número de jóvenes desempleados en esos países aumentó 37%.

¿Una generación perdida? Basado en un pronóstico de que el impacto de la crisis económica va a ser duradero, el informe de la OIT alerta para el legado de “una generación perdida”, sin perspectivas de futuro y ninguna esperanza de garantizarse una vida mejor, o al menos igual, a la de sus padres. Ése es el proyecto que el capitalismo quiere imponer para la juventud. Pero los millones de jóvenes que vemos luchando en las calles, contagiados por la fuerza de la “primavera árabe”, saben qué quieren. Con la irreverencia y la vitalidad que les son características, la juventud trabajadora y estudiantil nuevamente entra en escena para decidir su futuro. En las plazas españolas exhiben sus carteles, ironizando con la frase típica del jefe del imperialismo: “Yes, we change” (Sí, podemos). La caída de las dictaduras, el cuestionamiento a los planes de austeridad y el redescubrimiento de su poder transformador por parte de las masas en movimiento, enfrentaron, de contenido, al imperialismo. Y los jóvenes de todo el mundo, que llegaron a tener expectativas en torno a la elección de Obama, ven ahora a quien recibió el premio Nobel de la Paz retomar la típica agenda de guerra del imperialismo. JUNIO DE 2011

A la vez, la enorme simpatía que generó en los pueblos oprimidos del mundo ver a aquellas multitudes transformar las plazas y calles en escenarios de revoluciones, puede ser el aliento definitivo para nuevas y poderosas luchas en la arena mundial. El día 6 de abril de 2008, probablemente, aquellos muchachos y chicas egipcios que comenzaron a reunirse para organizar un movimiento ni siquiera sabían lo que les reservaba el futuro, más allá de la solidaridad a las luchas obreras que se estaban produciendo. El 25 de enero llevó a millones de jóvenes mucho más allá: el inicio de una reorganización juvenil era ya el preanuncio del protagonismo de la juventud en las conmociones que estaban viniendo. Además de golpeada por la crisis económica y social, esa generación ya no podía ver sentido en el despotismo de sus gobiernos. Los pueblos árabes están enfrentando poderosas dictaduras y los europeos están lidiando con la “dictadura del mercado”. Aquéllos exigen libertades democráticas, éstos piden “democracia real”. Lo que está por detrás, en ambos casos, es el sistema capitalista, donde el más democrático de los regímenes es una feroz dictadura del capital.

La lucha de “cara nueva” La nueva generación de jóvenes luchadores fue, así, dando su imagen a los acontecimientos en que era una pieza clave. Tomemos como ejemplo la experiencia de los cuatro amigos que crearon una invitación a un “evento” en el Facebook, en Portugal. El llamado estaba destinado a los “desempleados, ‘quinhentoseuristas’2 y otros mal remunerados, esclavos disfrazados, subcontratados, contratados a plazos, falsos “trabajadores independientes”, trabajadores intermitentes, becarios, trabajadores-estudiantes, estudiantes, madres, padres e hijos de Portugal”. De ser un fenómeno en internet, la manifestación de la “Geraçaõ à Rasca” (generación sin esperanzas) se transformó en la mayor movilización en el país desde la Revolución Portuguesa, en la década de 1970. En España, las movilizaciones que llenaron las plazas de más de 60 ciudades utilizaron el Facebook. Igualmente, en el mundo árabe, las redes sociales y otras herramientas de internet, ampliamente

utilizadas por los jóvenes, se hicieron instrumentos de articulación de las luchas. Y el desdén de los “especialistas” que hablan del “fin del movimiento organizado” o de la “revolución virtual” no tiene sentido: la juventud se apropia de nuevos medios para retomar con fuerza la movilización callejera, el vigor de las consignas y el orgullo de ostentar sus carteles y banderas.

Los jóvenes tienen el mundo a ganar La juventud, que incorpora los medios más modernos, también lucha sin el peso de los viejos aparatos y de las direcciones traidoras. Los jóvenes no tienen nada que ver con las derrotas que encabezaron las direcciones de las generaciones anteriores. Las revoluciones en el Este europeo les quitaron a los stalinistas la autoridad de hablar en nombre de la Revolución de Octubre. El espacio para las reivindicaciones democráticas y el fuerte sentimiento antiburocrático presentes, tanto en España como en Egipto, son fuertes expresiones de que ni el stalinismo ni el fundamentalismo islámico capitalizan globalmente los anhelos de la juventud. Y eso les permite a los jóvenes ir más allá. Desde el punto de vista programático, por más que la realidad (en su conjunto) dicte límites a la conciencia de la numerosa vanguardia juvenil mundial, la decadencia de los aparatos abre espacio para la construcción de una alternativa revolucionaria frente a esas luchas. La burguesía y el imperialismo van a intentar todo tipo de maniobras para frenar y desviar esas luchas. Hasta ahora, la más eficaz de ellas ha sido incorporar, cooptar, absorber lo nuevo que surge para adentro del régimen democrático burgués. En su contenido, el conjunto de esas movilizaciones chocan con el capitalismo. La única solución estratégica para las tareas planteadas es la ruptura con el sistema. Pero quien no sabe contra quién lucha no puede vencer. Por eso, es preciso dar una fuerte batalla política e ideológica para que esta generación abrace la lucha por el socialismo. 1 En 1992, poco después de la caída de la URSS, el politicólogo estadounidense Francos Fukuyama escribió el libro El Fin de la Historia, en el que expone la tesis de que el devenir histórico habría terminado con el triunfo del capitalismo sobre el socialismo. 2 ‘quinhentoseuristas’: aquellos que ganan el salario mínimo portugués de 500, totalmente insuficiente para sustentar una familia.

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¡Para ser realmente libres hay que hacer la revolución socialista! RONALD LEÓN (Paraguay)

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a juventud es la llama de la revolución. Evocando a las generaciones pasadas de luchadores/as obreros/as y socialistas, la juventud nuevamente irrumpe en la escena política mundial con la energía, osadía e indomable irreverencia de quienes, consciente o inconscientemente, luchan por derribar un sistema que les roba su presente y su futuro. La base de la juventud obrera y empobrecida del siglo XXI no se cree el cuento del fin de la historia. Dos décadas después de la caída de los regímenes stalinistas en la ex URSS y de la restauración del capitalismo, la juventud no cree o, mejor dicho, no siente la tan propagada superioridad del capitalismo sobre el socialismo que tanto cacarearon los propagandistas a sueldo del imperialismo. Es esta una de las razones por la cual la juventud estudiantil, trabajadora y desempleada no sólo participa activa-

mente sino que, en muchos casos, está a la vanguardia del actual proceso revolucionario en el mundo árabe y en las luchas contra los planes de ajuste de los gobiernos europeos. En otros artículos de este dossier, analizamos las causas estructurales profundas que alimentan la participación de la juventud en esos procesos y cómo estos son dinamizados con su irrupción en la escena política, por no llevar en sus espaldas el peso de las derrotas pasadas ni ser controlada por las viejas organizaciones burocráticas. ¿Cuál es el camino que debe seguir la lucha de la juventud para avanzar por un sendero revolucionario? ¿Cuál es, en tal sentido, la propuesta de la LIT-CI a las y los jóvenes luchadores? Para responder a estas cuestiones, nos parece necesario abordar, de modo crítico, dos concepciones de lucha que han ganado espacio entre los jóvenes en este período reciente.

Las limitaciones del “gandhismo” A partir de los procesos revolucionarios en Túnez y en Egipto, apareció con bastante fuerza la reivindicación del “gandhismo”. Esta concepción de lucha fue formulada por Mahatma Gandhi, líder de la rebelión por la independencia nacional de la India del imperio inglés, en la primera mitad del siglo XX. Gandhi proponía una movilización masiva, continua y pacífica que no respondiera a la represión con violencia. Por tal motivo, su posición fue conocida como “resistencia pacífica”. Para él, la fuerza y continuidad de la movilización de masas, y la justeza de sus reclamos, terminarían garantizando la victoria. En una primera visión, sus concepciones

habrían triunfado porque la India conquistó su independencia en 1947. En los procesos tunecino y egipcio, si bien no pueden ser calificados de “pacíficos” (hubo varias centenas de muertos), las caídas de Ben Alí y Mubarak no fueron precedidas por enfrentamientos violentos de carácter generalizado. Podría concluirse, entonces, que esta concepción resultó triunfante, al menos parcialmente. En esta referencia al gandhismo por parte de muchos jóvenes, hay un aspecto que compartimos plenamente: la reivindicación de la fuerza de las grandes acciones autónomas de masas como método de lucha frente a la acción de “aparatos esclarecidos”. Es decir, las revoluciones son hechas por las masas movilizadas. Otro aspecto que compartimos con ellos es la reivindicación de la necesidad de la más amplia democracia al interior de los procesos de movilización y lucha. Sin embargo, es una ilusión atribuirle a Gandhi y a su organización (el Partido del Congreso) la defensa de una “democracia de masas”. Tanto él como su partido eran burgueses, por lo tanto se preocupaban especialmente de controlar a las masas a través de un “aparato verticalista”, cuyas decisiones se tomaban en la cúpula, sin debate en la base. De modo especial se preocupaban por evitar que el movimiento obrero se movilizase de modo autónomo. Por ejemplo, en 1921, se desarrollaba una huelga general de los trabajadores indios contra el dominio colonial, que se radicalizaba cada vez más, con crecientes choques con las tropas británicas. Gandhi inició una huelga de hambre, en Delhi, llamando a “pacificar” el movimiento y, de hecho, para dividirlo. CORREO INTERNACIONAL


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Un marco excepcional Veamos ahora, el tema del triunfo “pacífico” de la lucha de Gandhi. Este hecho sólo puede ser entendido en el marco absolutamente excepcional en que se dio. Por un lado, Inglaterra vivía, en la primera mitad del siglo XX, un gran retroceso como potencia imperialista. Buscaba recomponer sus dominios dejando de lado el viejo sistema colonial y aceptaba el surgimiento de países semicoloniales formalmente “independientes”, como hizo en Medio Oriente. Era un cambio de táctica frente a una nueva realidad. Por otro lado, EEUU, como emergente potencia imperialista hegemónica, al mismo tiempo que se aliaba con Gran Bretaña para derrotar a los nazis, bregaba por desplazar la influencia inglesa en Asia y, por eso, alentó y fortaleció la protesta gandhista. Sin esta combinación excepcional, hoy prácticamente irrepetible, hubiese sido imposible un triunfo de la “resistencia pacífica” en la India. Otro aspecto que criticamos duramente al gandhismo es que, por ser un movimiento burgués, no avanzó hacia la expropiación de las grandes empresas que dominaban el país. A pesar de lograr la independencia formal, la India pasó a ser una semicolonia dominada por el imperialismo. De esa forma, se mantuvieron los altísimos índices de pobreza y miseria que caracterizan al país, que subsisten hasta nuestros días a pesar de que ha tenido un fuerte desarrollo económico y se lo considera dentro de las llamadas “potencias emergentes”.

¿Qué pasó en Egipto? Lo ocurrido en Egipto también tiene un carácter bastante excepcional: la cúpula del ejército decidió que las fuerzas armadas no participaran directamente de la represión a las movilizaciones y eso facilitó las cosas para las masas. Esta actitud de la cúpula militar no se debió a ninguna “vocación democrática”: era la misma institución que había sostenido por décadas a la dictadura de Mubarak y que, financiada por EEUU, se armaba para ayudar a Israel contra la resistencia palestina. Tampoco se debió a que la “fuerza moral” de los reclamos de las masas la hubiera convencido, sino a un peligro muy concreto. El contacto constante y la confraternización de los soldados y la baja oficialidad con los manifestantes planteaban el riesgo real de que, ante una orden de represión masiva, el ejército se dividiera frente a la JUNIO DE 2011

El gandhismo nos dice lo contrario (ninguna respuesta violenta) y, en ese sentido, sólo llevará a durísimas derrotas. Marx decía que “la violencia es la partera de la Historia”. Con esto quería expresar que todos los grandes cambios políticos y sociales se ven precedidos y acompañados por choques violentos entre los sectores sociales que luchan por avanzar en contra de aquellos que defienden el status quo.

Sobre la lucha por la “democracia” En varias movilizaciones juveniles recientes se vio una reivindicación de la resistencia pacífica.

fuerza revolucionaria del pueblo egipcio y la situación empeorara para sus intereses. En esas condiciones, el imperialismo y la burguesía egipcia optaron por aceptar la caída de Mubarak para mantener la unidad del ejército, formar un nuevo gobierno y recomponer un régimen político que les permitiera mantener el control del país, usando el prestigio que conserva en la población. Hoy, las nuevas movilizaciones, las huelgas y la solidaridad con los palestinos contra Israel son duramente reprimidas, lo cual demuestra que la violencia está y estará presente toda vez que las masas luchen por lograr sus aspiraciones.

¿Y el resto de los países árabes? Ni las masas ni los revolucionarios escogeríamos voluntariamente los choques violentos o las guerras porque, para nosotros, representan duros sacrificios y sufrimientos. El problema es que no se trata de un “libre albedrío”: el imperialismo y las burguesías nacionales están dispuestos a todo para defender sus intereses y privilegios, incluida la más despiadada violencia contra los pueblos. Esto queda absolutamente claro en el proceso revolucionario árabe. La sangrienta invasión saudita a Bahrein, la feroz represión de los regímenes de Siria y Yemen, la guerra civil en Libia y la intervención militar imperialista en este país, son una muestra de ello. Frente a estos ataques de la contrarrevolución no queda otra alternativa que una respuesta violenta de las masas que, cuanto más extendida y organizada sea, incluso en el terreno militar, más posible hará el triunfo de la lucha.

En las movilizaciones del mundo árabe, y en otras partes del mundo en que la juventud está interviniendo, tiene un peso muy importante la lucha por las libertades democráticas y por la “democracia” en general. Es una lucha muy correcta, que compartimos e impulsamos. En primer lugar, porque muchas de ellas se dirigen contra regímenes dictatoriales o bonapartistas que eliminan totalmente, o restringen, esas libertades. En segundo lugar, porque esas libertades democráticas son muy necesarias para que los trabajadores y los jóvenes se puedan organizar y luchar mejor. Por eso, es totalmente correcto luchar por ellas y defenderlas cuando se consiguen y son amenazadas. Sin embargo, es necesario avanzar en este análisis: bajo el capitalismo nunca habrá verdadera democracia para las masas. Incluso en un régimen democrático burgués más completo, esta democracia siempre será mucho más de forma que de contenido. Esto se debe, por un lado, a que, cualquiera sea la opinión política de las masas, quienes dominan la economía y dictan las “reglas del juego” son las grandes empresas y los bancos. ¿Quién votó, por ejemplo, las gigantescas ayudas a los especuladores financieros y los durísimos planes de ajuste? Por el otro, como consecuencia de eso, esta democracia burguesa no garantiza derechos democráticos de “contenido” para los trabajadores y los jóvenes, como empleo, salario digno, salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, etc. En una verdadera democracia, deberían ser las masas trabajadoras las que controlasen la economía y ésta respondiese a la satisfacción de sus necesidades más urgentes y no a la de los capitalistas y sus ganancias. Pero los capitalistas y sus representantes políticos jamás van a aceptar esto. 27


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Los capitalistas dominan la sociedad por una doble vía. Por un lado, son los dueños de las fábricas y los bancos. Por el otro, controlan el Estado burgués, a través de los partidos a su servicio (aunque se presenten “ideológicamente” enfrentados). Y si, por causa de un recrudecimiento de la lucha de clases, la cosa se pone más complicada, aparecen las fuerzas armadas, la represión, los golpes de Estado, etc. Es en este sentido que Marx expresaba que incluso la mayor democracia burguesa sigue siendo una “dictadura del capital”. Por eso, esa verdadera democracia política y económica, a la que aspiran jóvenes y trabajadores, no se podrá lograr por el camino de “expandir” o “reformar” la democracia burguesa. Es necesario cambiar de raíz las bases económicas capitalistas y el Estado burgués que defiende tales bases. No hay forma de avanzar hacia una “democracia de contenido” (tener empleo, salario, salud, educación y verdaderas libertades democráticas) sin destruir este sistema de dominación. Es decir, sin que la clase obrera y el pueblo tomen el poder político, destruyan el Estado burgués y su “columna armada”, reemplazándolo por un Estado obrero, de nuevo tipo. Y sin que, a partir de ahí, se expropien las grandes empresas y se coloque toda la economía en función de satisfacer las necesidades populares. Esto no es otra cosa que la revolución socialista, la única vía “real” que la historia ha demostrado para conquistar una “democracia real”. Fuera de esa alternativa, las aspiraciones de “cambiar el mundo” sin destruir al capitalismo se han demostrado como meras ilusiones. Es muy importante señalar que la propuesta de revolución socialista que defendemos y proponemos no tiene nada que ver con la caricatura nacionalista y burocrática que el stalinismo preentaba como el “socialismo real”. Nuestra propuesta es internacional y apunta a lograr y garantizar las más amplias libertades para los trabajadores y el pueblo. ¿Proponer como orientación estratégica la lucha por la revolución socialista significa que los procesos de lucha concretos por las reivindicaciones más sentidas, incluyendo las libertades democráticas, no tienen importancia? No, al contrario: impulsarlos e intervenir en ellos es imprescindible. Por un lado, porque en ese proceso de movilización independiente de las masas, y en los resultados de los choques con sus enemigos (triunfos o de28

rrotas), se define la relación de fuerzas y la dinámica de los procesos revolucionarios. Por el otro, es como resultado de esa movilización y de esa experiencia propia que las masas van avanzando en su conciencia, comprendiendo que ya el capitalismo no está dispuesto a dar nada y que, si se logra alguna conquista, ella será efímera si no se avanza hacia la revolución socialista.

Juventud y revolución En esa revolución, la juventud tiene un papel de primera línea. Así fue en la Revolución Rusa de octubre de 1917 y en otros procesos como en España en los años 30, en la Cuba de 1959, en el Portugal de 1974 o en el Mayo Francés. Con la misma fuerza y decisión participa en la actualidad, al frente de la “primavera árabe” y en las luchas actuales en Grecia, Francia, Portugal, Inglaterra y España. Por su histórica capacidad de lucha y rebeldía, la juventud es un factor decisivo en la definición de cualquier proceso revolucionario. Nuestra propuesta para esta juventud combativa es que se sume de modo consciente a la lucha por la revolución socialista como una referencia estratégica que guíe sus combates actuales.

La unidad con la clase obrera En este camino hay un primer paso imprescindible: la unidad de los jóvenes con la clase obrera. Como en Egipto, donde una de las organizaciones juveniles más activas se llamaba “6 de abril” porque comenzaron a funcionar en apoyo a una lucha de los obreros textiles de Mahallah. También comienza a expresarse en Europa, en la lucha común de jóvenes y obreros. Es una unidad estratégica porque el futuro de las nuevas generaciones depende de la posibilidad de cambiar este sistema y esto depende centralmente de la lucha de la clase obrera. Las nuevas generaciones sólo pueden esperar mejores días si el proletariado cumple su misión histórica de destruir al capitalismo imperialista y construir el socialismo a nivel internacional. Es un camino difícil, pero jamás imposible. Cualquier otra alternativa políticoideológica, como aquellas que pretenden “reformar” o “humanizar” el capitalismo no pasa de ser una utopía reaccionaria, porque acaban creando ilusiones en él y dándole una sobrevida cada vez más costosa para la humanidad.

¡Organizar a la juventud estudiantil y trabajadora para la revolución! Junto con esta firme ligazón con la clase obrera, desde la LIT-CI planteamos la necesidad de construir partidos revolucionarios en cada país, como secciones de un partido revolucionario internacional. Sostenemos que sin una herramienta de este tipo, es decir, sin una dirección revolucionaria consciente que se proponga impulsar y dirigir esas luchas hasta sus últimas consecuencias, el heroísmo y el sacrificio de las masas en sus luchas se disiparán, y el poder se mantendrá en manos de los mismos explotadores de siempre. La historia está llena de grandiosas revoluciones derrotadas o desviadas por no contar con una dirección revolucionaria capaz de encauzar la toma del poder político del Estado o extender y defender ese triunfo a nivel internacional. Por eso, llamamos a los mejores activistas estudiantiles, obreros, campesinos y de sectores populares a sumarse a esta tarea. Sólo la revolución socialista puede dar un futuro a la humanidad y, especialmente, a la juventud. De la misma forma, sólo la militancia en un partido obrero, revolucionario, socialista e internacionalista puede sacar a miles de jóvenes de la alienación a que los condena el capitalismo, al ofrecerles una justa, imprescindible y necesaria causa por la cual luchar y entregarse por entero. Desde la LIT-CI sostenemos que enfrentar los problemas de la juventud conduce inexorablemente a una lucha anticapitalista sin cuartel, una lucha por el socialismo y por la construcción de una herramienta poderosa para esa liberación social definitiva: el partido revolucionario de tipo leninista. Reivindicamos plenamente el papel histórico de la juventud dentro de la liberación del proletariado mundial que expuso Trotsky, en 1938, al afirmar que: Un partido revolucionario debe necesariamente basarse en la juventud. Inclusive, se puede decir que el carácter revolucionario de un partido puede ser juzgado, en primer lugar, por su capacidad de atraer a la juventud de la clase trabajadora para sus banderas. El atributo básico de la juventud socialista –y tengo en mente la juventud genuina y no los viejos de 20 años– reside en su disposición para entregarse total y completamente a la causa socialista. Sin sacrificios heroicos, valor y decisión, la historia en general no se mueve hacia adelante. CORREO INTERNACIONAL


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Portugal

La “Geração à Rasca” MANUEL AFONSO (Portugal)

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ientras escribimos, miles de trabajadores, estudiantes y desempleados acampan en la Plaza del Sol, en Madrid, y su ejemplo es seguido en el resto del país y de Europa. Protestan contra la ley electoral española, pero también contra los planes de ajuste, expresando la rabia por una crisis que es pagada por los que no la crearon y por la desilusión con una democracia fraudulenta. El “acampe” de la Plaza del Sol nos recordó las manifestaciones del 12 de marzo, en Lisboa y Oporto, otra gigantesca movilización que llenó las principales ciudades del país, convocada en nombre de la “Geração à Rasca” (GaR) o “generación perdida”. Como en Madrid, esta protesta no fue convocada por las centrales sindicales ni por muchos partidos de izquierda –que la despreciaron–, sino por tres jóvenes, a través de las redes sociales. Los más optimistas creían que algunos miles se juntarían en Lisboa y en Oporto. Pero el día 12, una marea humana llenó las calles de Lisboa (200.000 personas) y de Oporto (80.000). La combatividad, la cantidad de carteles y la imaginación de las consignas hicieron recordar a los más viejos, que también comparecieron, el 1º de Mayo de 1974, en el inicio de la Revolución de los Claveles. Se sintió una rabia enorme con algunos de los fundamentos económicos y políticos del régimen, como la precariedad, los bajos salarios, el desempleo, y también contra la alternancia en el gobierno de los dos principales partidos: “PS y PSD es la crisis que se ve”, se cantaba. La indignación popular tenía un blanco: el primer ministro del Partido Socialista (PS), José Sócrates, quien gobierna el país desde hace seis años, criticado e insultado por toda la manifestación.

Poco después, Sócrates renunció. Astutamente, no asumió que lo hacía debido a las manifestaciones y escenificó una comedia sobre la votación de otro plan de ajuste, postergando su salida. Así, una victoria estruendosa de las masas no fue asumida por nadie. Ni la mayoría de la izquierda se preocupó por explicar los verdaderos motivos de la caída del gobierno, pues en clima electoral no le conviene decir que las soluciones vienen de la lucha y no del voto.

La continuidad de la lucha y el “apartidismo” Tras el 12 de marzo, una reorganización molecular se inició en la vanguardia. En diversas ciudades se organizaron núcleos de la GaR. Sin embargo, la inexperiencia, los prejuicios y la acción de la izquierda reformista la estancaron temporalmente. La protesta se clasificó desde el inicio como “apartidaria”, lo que sirvió para alimentar los más preocupantes prejuicios que acompañan esta oleada de luchas: la desconfianza hacia los partidos,

los sindicatos y, muchas veces, hacia todo el tipo de organización estructurada, alimentando un espontaneísmo que debilitó el movimiento y lo hizo manipulable. La culpa de este prejuicio es de los partidos del régimen, inclusive del Bloque de Izquierda (BE) y del Partido Comunista (PCP). Porque la vanguardia sólo ve dos tipos de partidos: los que gobiernan contra los trabajadores y los que los representan de forma conciliadora, pensando que no son posibles otros proyectos partidarios diferentes. Pero no es sólo eso: tras el sobresalto del 12 de marzo, esta izquierda se apresuró a desmontar la lucha. El PCP continuó despreciando el movimiento; el BE, más astuto, insertó sus dirigentes en la cúpula del movimiento que se comenzaba a esbozar, defendiendo ahí que no se debía constituir un movimiento nuevo y que los núcleos de la GaR no se debían basar en asambleas, pues ese sería terreno fértil para la infiltración de los partidos, alentando aún más este prejuicio... La debilidad relativa de los que defen29


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dían, como Ruptura/FER, un nuevo movimiento nacional, contra la precariedad, el costo de vida y el desempleo, basado en las luchas callejeras y en la democracia de base, hizo que la línea del BE y del PCP imperara y el movimiento se dispersase. Dos meses después, los promotores convocaron una asamblea “no resolutiva” y comparecieron sólo 50 personas. Es un ejemplo de que el principal problema de las luchas no es la “pasividad inherente a la juventud”, sino la pasividad inherente a la izquierda reformista, que no tiene pudor en alimentarse cínicamente de los prejuicios antipartidarios de los jóvenes. De este modo, el movimiento que dio origen a la manifestación fue influenciado (naturalmente, digamos) por las ideas de los partidos de la izquierda parlamentaria (particularmente el BE). Como dijo Chico Louçã en la VII Convención del BE: los activistas no deben hacer y preparar “nuevos 12 de Marzos” sino transformar el próximo 5 de junio, día de elecciones legislativas, en un… referéndum. Tampoco nadie lo oyó decir que las elecciones no van a resolver nada y que sólo las manifestaciones del tipo 12 de Marzo pueden hacer cambiar la situación política en un sentido más positivo. Louçã, líder de uno de los partidos que más influencia tiene dentro de los activistas que dirigieron la manifestación, sugirió el ‘voto’ como el instrumento de “cambio”, o sea… más votos y diputados para el BE. Tal vez eso explique porque, desde el 12 de Marzo, no hubo nuevas manifestaciones. Todo el país fue encaminado conscientemente hacia la trampa electoral. Los activistas, incluso los de izquierda, pueden no gustar de los partidos, y tienen razones para eso. Pero, en realidad, no dejan de estar bajo su influencia ni tienen como huir de esa realidad. Entonces la resolución del dilema no está en rechazar todo lo que ‘huele’ a partidos o sindicatos sino en levantar alternativas.

Una dirección nueva para una nueva oleada de luchas Una oleada de luchas de la juventud trabajadora y estudiantil recorre Europa. Atenas fue su primer escenario. Inmediatamente se hizo sentir el poderoso “octubre francés”, en que los jóvenes cerraron las escuelas y se unieron a las huelgas. Más tarde, se expandió a Italia e Inglaterra. Ahora, irrumpe con fuerza en España y Portugal. 30

Sus causas profundas son los planes que la burguesía europea tiene para superar la brutal crisis que vive. Durante décadas, amplios sectores de la clase trabajadora europea, sobre todo de los países centrales, tuvieron garantizados derechos, inimaginables para los trabajadores de los otros continentes. Esos derechos nacieron de duras luchas de la clase, que amenazaron al capitalismo en el centro de la Europa y lo derrotaron en el Este. Para controlar estas luchas, el stalinismo y la socialdemocracia pactaron con la burguesía: los trabajadores (o por lo menos sus direcciones) abdicaban de la lucha revolucionaria y, en compensación la burguesía garantizaba que una parte de la plusvalía era canalizada para el “Estado Social”. Así fue también en Portugal, Grecia y España, después del derrumbe de las dictaduras fascistas, en los años ’70. Pero con la brutal crisis económica que explotó en 2008, y que arrastró a Europa hacia la “crisis de las deudas soberanas”, la burguesía, que ya venía desmontando el “Estado Social”, rasgó finalmente el pacto y dio un salto profundo en la explotación. Por un lado, ataca los derechos que mantenían las generaciones más viejas. Por otro, hace que las generaciones más nuevas no puedan ni soñar con ellos. Las direcciones reformistas continúan cumpliendo con el pacto, como si la otra parte no lo hubiera roto. Como las direcciones tradicionales no salían a la lucha, los trabajadores y la juventud salieron sin ellas, inspirados en las revoluciones árabes. Así llegamos a las huelgas generales griegas, a los enfrentamientos en las calles de París y Roma, a los campamentos en la Plaza del Sol y a las manifestaciones de la “GaR”. Este ascenso, y la reorganización que presupone, exigen una reflexión a los revolucionarios. Salvando las diferencias, podemos comparar la situación que despunta en Europa con las luchas que barrieron el continente tras la Primera Guerra o después de Mayo de 1968. También en esos momentos había inestabilidad de las instituciones burguesas, que intentaban aplicar duros planes contra los trabajadores, y una disposición de lucha de éstos, que contrastaba con la capitulación de sus direcciones. Son esos los momentos en que, incluso en crisis, la burguesía se organiza, centralizada e internacionalmente, y las direcciones reformistas, por más laxas que

parezcan, nunca abdican de sus partidos para defender sus programas de derrotas “encapotadas”. En ese proceso, se alimentan de las más variadas mentiras. Hoy, se alimentan de un sentimiento progresivo de la juventud (el repudio a los partidos tradicionales y su papel conciliador) pero lo vuelven contra la vanguardia, incentivándola a no organizarse, a ser “espontánea” y “autónoma”. Usan el fantasma de la “manipulación” para manipular mejor. ¡Llegamos al punto en que vemos dirigentes partidarios alertando contra la “infiltración de los partidos” en los movimientos, y organizando a sus militantes para defender esa política! ¿La izquierda reformista estará tan senil que hace política contra sí misma? No lo creemos. Alimentando el “apartidismo”, los partidos que crecen a la sombra de las instituciones burguesas intentan ahogar a los activistas en desconfianzas, empujándolos al individualismo. Por otro lado, la burguesía y el reformismo saben muy bien que sólo fueron derrotados por los ascensos de masas liderados por fuertes partidos organizados y disciplinados, y que el régimen capitalista mundial sólo estuvo en disputa con la victoria del partido bolchevique en Rusia, en 1917. “Si luchan no se organicen; si se organizan, que no sea en partidos; si fuera en partidos que no sea con un programa revolucionario; y, si construyen partidos revolucionarios, que no sea a escala mundial”. Este es el mote del régimen y de su izquierda para “deseducar” a quien lucha. La apuesta de los revolucionarios es la opuesta: por más masivas y combativas que sean las luchas que hoy se libran en Europa, no serán victoriosas si no asumen un programa revolucionario, socialista e internacional. Y para defender ese programa hay que seguir las enseñanzas de la historia: no hay programa revolucionario sin partido revolucionario y no hay partido revolucionario que no sea parte de un internacional. Está a la orden del día ganar miles de activistas para este proyecto en Europa. De lo contrario, acabarán manipulados y desmoralizados, las luchas serán derrotadas y las jóvenes generaciones estarán condenadas a la miseria y al desempleo, obligados a recomenzar sus luchas de cero.

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Máximo dirigente del Bloco de Esquerda (BE). CORREO INTERNACIONAL


DOSSIER JUVENTUD

Articular y fortalecer las luchas de la juventud en Brasil y en el mundo CAMILA LISBOA (Juventud del PSTU - Brasil)

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ntre los días 23 y 26 de junio de 2011 vamos a asistir a un hito en la consolidación de una alternativa de organización independiente para el movimiento estudiantil brasileño. En Río de Janeiro va a reunirse el 1er Congreso de la Asamblea Nacional de los Estudiantes – Libre, con cerca de 1500 delegados proveniente de más de 15 estados del Brasil. Habrá también invitados de organizaciones políticas y sindicales de Brasil, y delegaciones estudiantiles y juveniles de Latinoamérica y el mundo. Los delegados y delegadas estudiantiles van a atravesar el país para debatir temas relacionados con la coyuntura nacional e internacional, educación, opresiones, trabajo de base, concepción y funcionamiento de la entidad, entre otros asuntos también relacionados con la vida de la juventud, como el transporte, la violencia, la legalización de las drogas, el medio ambiente, la cultura y la prensa, etc. Tampoco van a faltar actividades culturales en el Congreso, en que los jóvenes estudiantes podrán compartir, al son de un buen samba brasileño, las experiencias de lucha que viven en cada región del Brasil y del mundo.

coyuntura internacional será uno de los principales momentos del Congreso. El objetivo es retratar de forma viva la lucha de los pueblos árabes y la presencia significativa de la juventud trabajadora y universitaria en esas revoluciones. Por eso, es probable que el Congreso cuente con la presencia de un compañero/a egipcio/a, que va relatar el proceso revolucionario y el derrocamiento de Hosni Mubarak, así como analizar las conquistas que se obtuvieron en ese proceso de lucha. La ANEL está acompañando con mucha atención la evolución de esos acontecimientos, desde su inicio. Durante los días de la ocupación de la Plaza Tahrir, en El Cairo, la ANEL envió un mensaje de apoyo a los luchadores, mensaje que fue leído en plena plaza. El mismo día que Mubarak cayó, la organización realizó un acto de apoyo a la victoria de la revolución egipcia frente al consulado de ese país, en la ciudad del Río de Janeiro.

Este mes de junio, enviamos una dirigente de nuestra entidad para acompañar la Conferencia de los Movimientos Sociales en El Cairo y establecer relaciones más próximas de nuestra entidad con este importante proceso que cuestiona de conjunto las dictaduras, la política del imperialismo norteamericano y las consecuencias de la crisis económica en el país y en la región. También estamos canalizando esfuerzos para garantizar la presencia en nuestro Congreso de un representante de la lucha palestina. Creemos que esa heroica resistencia, que se renueva y se fortalece con la fuerza de la juventud, también debe ser parte de la actuación y de la solidaridad internacionalista de la ANEL.

Por la unidad latinoamericana La primera gran campaña política internacional que la ANEL organizó, luego de su creación, fue la solidaridad con el pueblo haitiano que sufrió con la trage-

En el Congreso van a soplar “vientos árabes” El 1er Congreso de ANEL va a tener la presencia de estudiantes que están inspirados y orgullosos con las luchas de los pueblos árabes, que están enfrentándose con dictaduras de décadas y con las consecuencias del capitalismo en los países del norte de África y de Medio Oriente. Es con ese escenario internacional y por la concepción de tipo de organización por la cual ANEL está siendo desarrollada, que el debate sobre la 31


DOSSIER JUVENTUD

dia del terremoto, en enero de 2010. Los estudiantes brasileños organizados en la ANEL, junto con los trabajadores de la CSP-Conlutas, organizaron una amplia campaña política y financiera para dar solidaridad concreta a las organizaciones obreras de Haití. Otro momento importante fue la participación activa de la ANEL en las luchas estudiantiles argentinas que, el año pasado, cuestionaba la política global del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para la educación en su país. Una dirigente de ANEL estuvo presente en asambleas, en las cuales saludó y apoyó la lucha, en tomas de facultades y en movilizaciones callejeras. El establecimiento de esta relación más orgánica con este proceso de lucha profundizó aún más la compresión de que la organización necesita desarrollar el principio del internacionalismo en las filas del movimiento estudiantil brasileño. Cualquier semejanza no es mera coincidencia En lo que concierne a América Latina, en particular, es cada vez más clara la consonancia de los proyectos educacionales implementados por todos los gobiernos de la región. Durante el proceso de luchas estudiantiles de Argentina, la ANEL participó de un debate, articulado y organizado por El Viraje, organización estudiantil presente y activa en el ascenso argentino del año pasado. Esa discusión demostró que el Plan del Banco Mundial para la Educación en toda América Latina sigue la misma lógica de privatización y desmantelamiento de las escuelas y universidades, 32

y la misma lógica de que el acceso a la enseñanza superior no necesita ser garantizado universal ni gratuitamente para la juventud. Un principio orientador de los proyectos educacionales contenido en el documento del Banco Mundial sobre esta cuestión, de 1995, es la diversificación de las “formas de financiación” que no deben restringirse sólo a la responsabilidad del Estado, sino incluir también el cobro de aranceles en las universidades públicas y el aporte de empresas, que pasan a intervenir en la vida universitaria. Esa orientación, seguida por los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, en el Brasil, ha significado que, mientras los organismos internacionales sugieren destinar un 10% del PIB a la educación pública, esa cifra es sólo de 3,5% en nuestro país. Una orientación que también es seguida por el gobierno de Cristina Kirchner en Argentina, que destina sólo 6% del PIB, o el de Rafael Correa, en Ecuador, que aplica sólo 5%. La implementación de esta política ha atacado frontalmente el principio de la “autonomía universitaria”, tan caro al sentido histórico de las universidades en todo el mundo. En países en que la lucha por la autonomía tiene una tradición fuerte, como la Argentina (que vivió la gran lucha de los estudiantes de Córdoba, en 1968), este ataque no es hecho de forma explícita, sino garantizado por los pocos recursos y por la formación de “comisiones” que controlan totalmente las universidades. En el Brasil, donde la defensa de la au-

tonomía tiene menos tradición, el ataque a este principio es frontal, como ocurrió en 2007 con los “decretos” de José Sierra, entonces gobernador del Estado de San Pablo. Este proceso generó la ocupación de la rectoría de la USP (Universidad de San Pablo), una de las mayores luchas recientes del movimiento estudiantil brasileño, parte del fenómeno de luchas que dio origen a la ANEL. Chile es uno de los países donde el proceso de privatización de la educación es más avanzado. Eso fue promovido por los sucesivos gobiernos que siguieron a fondo esas orientaciones, que significaron la transformación de la autonomía universitaria en “autonomía financiera”, para obligar a salir a captar recursos, sobre todo en la iniciativa privada. Esa es la base de ataques que generó la llamada “rebelión de los pingüinos” (como se llama en Chile a los estudiantes secundarios). Proceso de lucha muy importante que también inspira la búsqueda de articulación internacional por parte de ANEL. Ese proyecto educativo global impulsado por el imperialismo tiene como consecuencia un acceso extremadamente restricto de la juventud a la enseñanza superior y expresa, en el campo de los proyectos educacionales, qué tipo de futuro reserva el capitalismo para la juventud del Cono Sur. Un futuro que es marcado por la existencia de 11 millones de jóvenes en toda América Latina que viven con 1 dólar por día y más de 27 millones que viven con 2 dólares diarios.

Articular y fortalecer las luchas en el Congreso del ANEL La unidad y la consonancia con que se dan los ataques y cómo se consolida la situación de miseria, la falta de empleo y de educación para la juventud de nuestro continente debe ser el estímulo para que también hagamos de este Congreso de la ANEL un espacio para avanzar en la articulación de luchas y campañas conjuntas. La situación debe impulsarnos a hacer el esfuerzo político y financiero necesario para que estén presentes en el Congreso el mayor número de compañeros de América Latina y de todo el mundo, con saludos e intervenciones, para construir, articular y fortalecer el enfrentamiento global a las consecuencias que el capitalismo tiene para la juventud brasileña, argentina, egipcia, palestina, haitiana, europea y de todo el mundo. CORREO INTERNACIONAL


EUROPA

Estado Español

La juventud y el pueblo salieron a la calle y tomaron las Plazas LA UNIÓN EUROPEA (UE), al igual que en 2010, sigue mostrándose como el eslabón más débil de la cadena de países imperialistas. Mientras continúa el impacto de la crisis económica internacional (en la que sólo Alemania parece “respirar” un poco pero a costa de perjudicar a todos sus socios), la situación fiscal de muchos de los países obliga a varios de sus gobiernos a durísimos planes de ajuste, sea para “sanear” las finanzas del Estado burgués o, incluso, para sobrevivir y no quebrar, como los PIG (Portugal, Irlanda y, especialmente, Grecia). Pero estos planes de ajuste originan una respuesta de lucha de los trabajadores y los jóvenes: allí están las nuevas huelgas generales en Grecia, la movilización de la Geração á Rasca en Portugal, medio millón en las calles de Londres, en Gran Bretaña, el 15-M y los indignados españoles… Al mismo tiempo, los planes erosionan y debilitan políticamente a los gobiernos que los aplican, lo que se expresa en las derrotas electorales de Zapatero y el PS, en España, y de Sarkozy, en Francia; en la renuncia anticipada de José Sócrates, en Portugal; en el profundo desgaste de Berlusconi, en Italia, etc. Presentamos a continuación artículos sobre España, Portugal e Italia.


EUROPA

“Lo llaman democracia y no lo es” El movimiento 15-M decidió en asamblea seguir en la Plaza por una semana más, como mínimo, hasta definir un plan de acción. El sábado 21 era el día de “reflexión” de las elecciones del día 22. La justicia había votado la prohibición de que el movimiento 15-M continuara en la Plaza de la Puerta del Sol, en Madrid y en las demás Plazas del Estado Español. Pero esta prohibición no tuvo la fuerza para usar la policía contra los manifestantes, porque el pueblo acudió en masa a las Plazas. En la Puerta del Sol resulta difícil decir cuanta gente pasó por allí durante todo el día. La Plaza estuvo a rebosar desde la noche del viernes hasta la madrugada del sábado y muy llena todo el domingo electoral. De los trenes y del metro durante todo el día llegaba y se iba gente, viejos, jóvenes, madres con niños, desempleados, trabajadores, jubilados... todos a apoyar el movimiento 15-M aunque fuera por un par de horas. La impresión es que la mitad de Madrid pasó por ahí en distintos momentos. Al final del día una enorme pancarta, donde se leía “ Abajo el régimen. El Pueblo sin miedo” se colgó de un edificio y fue saludada por los manifestantes con su consigna principal “lo llaman democracia y no lo es... Oe, Oe, Oe... lo llaman democracia y no lo es”, que encadenaron con otra de sus favoritas: “que no, que no, que no nos representan”. En la tarde del sábado una columna de militantes de Corriente Roja, de Cobas y de muchos activistas que hacen parte de sindicatos y organizaciones que se oponen a la burocracia sindical de CCOO y UGT, incendiaron la Puerta del Sol con otras consignas también de su arsenal, como “viva la lucha de la clase obrera”, o una canción en contra de la monarquía, muy ovacionada, que nombraba a los yernos del rey y a la hija del príncipe heredero o a la propia reina que dice: “Urdangarín, Urdangarín, a trabajar al Burguer King. /Marichalar a trabajar al Pizza Hut/ y la Leonor a trabajar al Hipercor / y la Sofiía de cajera en el Día”. También se exigía: “aquí hace falta ya una huelga, una huelga, aquí hace falta una huelga general”. El domingo, en asamblea se votó seguir con el movimiento y la acampada en la Plaza por una semana más como mínimo, hasta que se organice la conti34

nuidad y extensión del movimiento y la definición de un plan de acción. La continuidad ya se había votado en la Plaza Catalunya, en Barcelona. Las demás Plazas del Estado pedían a Sol que buscase coordinarse con los demás, por miedo de que ahí se decidiese la desocupación. Las elecciones del domingo dieron un voto de castigo al PSOE, y el presidente Zapatero tuvo que reconocer que su partido y su gobierno fueron, en sus palabras, “ampliamente derrotados”, porque hay un tremendo descontento con la situación. La verdad es que a la crisis, el gobierno, el FMI, la UE, le hacen pagar a los trabajadores y a la juventud el paro, las hipotecas, los recortes sociales, el pensionazo, mientras se benefician los banqueros y capitalistas.

La juventud salió al frente... El 15 de mayo, la plataforma denominada “Democracia Real, Ya”, formada unos tres meses antes a través de las redes sociales, de internet, y también por otros medios, llamó a una manifestación bajo el lema: “Democracia Real, Ya. No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. Los mismos organizadores se quedaron sorprendidos con la dimensión del movimiento, que tuvo su epicentro en Madrid, y donde 40 ó 50 mil personas, en su mayoría jóvenes, ocuparon las calles en una gran manifestación, que fue de Cibeles a Puerta del Sol. Pero si Madrid realizó la mayor manifestación, no es poco lo que pasó en al menos otras 50 ciudades, empezando por Barcelona y Sevilla, que reunieron respectivamente 15 y 6 mil personas en la calle. Si parte de los organizadores apuntaban como su objetivo un programa democrático radical, la gente ahí estaba en contra de toda la situación y por ir a la lucha. Mostraban toda su indignación con el gobierno, con el régimen, con el PP y el PSOE, con la Monarquía, con la burocracia sindical de CCOO y UGT, con el sistema capitalista, centrando su odio especialmente en los banqueros. La manifestación transbordaba fuerza y alegría. La gente estaba alegre por ver que podían, que tenían fuerza, que sí era posible una respuesta colectiva a la crisis, y de forma casi natural cantaban la mayoría de las consignas que el movimiento obrero de izquierda y antiburocrático viene adoptando desde hace tiempo.

La gente no se cansaba de gritar: “Psoe y PP. La misma mierda es”; “ banqueros a prisión”, “contrato de un día para la monarquía” , “la crisis que la paguen los capitalistas”, “donde están que no se ven, CCOO y UGT”, “televisión, manipulación”... Al final, la propia plataforma “Democracia Real, Ya” fue desbordada. Todo un sector optó por “tomar la Plaza” y hacer una acampada en la Puerta del Sol, extendiéndose después las acampadas a todas las ciudades más importantes del Estado Español. La policía, a petición del ayuntamiento, por la noche fue a desalojar la plaza violentamente, deteniendo a 24 manifestantes.

....el pueblo entró en la lucha La represión causó el efecto contrario. El lunes por la noche, la Plaza fue tomada por miles y miles de manifestantes. El pueblo acudió a La Puerta del Sol en defensa de la juventud, sumándose a la movilización, expresando su indignación. En los siguientes días las acampadas se fueron afirmando y ganando protagonismo político, eclipsando las elecciones, convirtiéndose en la portada principal de los periódicos y medios de comunicación; se fue masificando este movimiento, que era el tema principal en todos los bares, barrios, transportes, vecinos, locales de trabajo y de estudio. La juventud siguió en las Plazas y a la cabeza del movimiento, que, entretanto, ganó un componente popular, al galvanizar al pueblo y atraer para a la movilización a los inmigrantes, sin papeles, jubilados, vecinos, desempleados, trabajadores... Las acampadas en las Plazas, a su vez, iban teniendo aires del mayo del ’68 en su irreverencia... Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir, decía uno de los miles de carteles en la Plaza... El componente antiburocrático es otro trazo distintivo. Y es emblemático que CCOO tuviera que cerrar las puertas de una de sus sedes, por miedo al odio de los manifestantes. A la vez, una conciencia internacionalista en contra del sistema también está muy presente, desde la reivindicación de las movilizaciones y revoluciones de Egipto, Grecia e incluso Islandia, que contradictoriamente se presenta como una referencia de “revolución”, porque suspendió el pago de la deuda... y, parte CORREO INTERNACIONAL


EUROPA

Una oradora se dirige a los ocupantes de la Plaza Catalunya, en Barcelona.

de los organizadores de Democracia Real defienden Islandia como un modelo de sociedad, supuestamente un “capitalismo con rostro humano”... Pero, en la gente hay una tendencia anticapitalista, aunque esa conciencia sea difusa. En Barcelona, la Plaza Catalunya, para organizar mejor la acampada, fue “dividida” en tres Plazas, así denominadas: Tahrir, Palestina e Islandia.

Para seguir adelante es necesario unirse a l@s trabajador@s... Es muy importante y progresivo el impulso de autodeterminación, la disposición de lucha, el sentimiento antiburocrático y las tendencias claramente anticapitalistas del movimiento. Son también muy buenos muchos de los puntos del programa que hasta el momento han sido votados en las asambleas, como la defensa de empleo para todos; 35 horas semanales manteniendo los salarios y subsidio indefinido a los parados mientras no se garantice el empleo; vivienda para todos y todas; educación pública; defensa de la sanidad pública y no al copago; suspensión del pago de la deuda; nacionalización de la banca; fin de la monarquía y de los privilegios de los políticos; entre otros. Pero para seguir adelante es preciso lograr la unidad con los trabajadores y para eso, además de incorporar a las organizaciones que quieren luchar, se hace necesario un plan de lucha unificado. El próximo sábado 28 de Mayo será un día de asambleas en los barrios y pueblos de Madrid y seguramente será algo que se puede extender, lo que está muy bien. Pero, a ejemplo de lo que definió la asamblea de Barcelona, será necesario definir un día de manifestación que vuelva a tomar las calles, incluyendo a los sectores en lucha y del movimiento obrero. Es preciso también ir planteando la necesidad de que toda movilización pudiera confluir en una huelga general para echar abajo los planes de ajuste y imponer las reivindicaciones de movimiento en relación con el empleo, la vivienda, la salud, la educación, y también en relación con las demandas democráticas, en contra de esta democracia que no lo es. JUNIO DE 2011

Problemas y puntos débiles en el movimiento, que deben ser superados para que se pueda avanzar Lo primero es que sectores de los organizadores, que incluso, hacen parte de organizaciones políticas varias –autonomos, altermundistas, anarquistas, incluso anticapitalistas– apoyándose en el sentimiento antiburocrático del movimiento que es progresivo, de rechazo a la burocracia sindical y a los partidos del sistema, alientan prejuicios “anti” toda organización sindical y política. Y esto se convierte en un problema para lograr la unidad con la clase obrera y con todos los trabajadores, porque no aceptan que sus organizaciones de lucha, antiburocráticas y de base, se puedan expresar y participar del movimiento, o sea, rechazan que los trabajadores participen de forma organizada y colectiva de la lucha. Y esto simplemente debilita la lucha y la unidad. Esto es también un problema con respecto a la democracia, porque una cosa es asegurar la autonomía y que la burocracia no cope el movimiento, lo que está muy bien, y otra es cohibir la libertad de expresión de corrientes políticas y sindicatos que hacen parte de la lucha. Esto es anti-democrático, dificulta la unidad para luchar y fomenta la burocracia porque, al final, corrientes políticas, sin decir que lo son, se adueñan de la dirección y, peor todavía, impiden a otros sectores que se expresen y hasta que participen.

Los trabajadores pueden con su acción parar al capital y echar abajo estos planes antiobreros, el régimen y a los gobiernos que los aplican. Es por eso que la burocracia de CCOO y UGT fue al Pacto, para ayudar al gobierno, al PSOE y al PP a hacer recaer la crisis sobre los trabajadores, para mantener el sistema. Para romper las amarras de la burocracia y luchar, los trabajadores necesitan de organizaciones, democracia y unidad. Por eso, para que se sumen a este movimiento las luchas obreras es necesario que se unifique a tod@s los que quieran luchar, por lo tanto, todas las organizaciones que llamen a la lucha tienen no sólo que poder participar y defender sus puntos de vista, deben ser convocadas a sumarse al movimiento. Hay un segundo debate, de otra naturaleza, que no impide que luchemos todos juntos ahora mismo. Pero que puede y debe ser hecho, que es acerca de la estrategia o de qué mundo defendemos. Sectores de los compañeros de Democracia Real Ya y de los organizadores defienden que otro mundo es posible sin destruir al capitalismo. Nosotros creemos que un capitalismo humano y solidario es imposible. Nosotros defendemos un mundo socialista, sin capitalistas y sin burocracia, con democracia obrera.

MARIUCHA FONTANA (desde España) 35


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