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ÍNDICE

Nuestra experiencia…………………………………………………………………………………….………………………… Pág. 2 Sobre la película… Análisis cinematográfico…………………………………………………………………………. Pág. 3 En busca de la empatía perdida, por Ana Borgarello……………………………………………………………… Pág. 5 La terea de educar, por Marisa Jaca..……..…………………………………..………………………………………… Pág. 7 Gestos que dicen más que mil palabras, por Gabriela Mezza.………………………..………………….…. Pág. 9 Enseñar… enseña a enseñar, por Jimena Migueltorena……….………………………..……………...……. Pág. 11 Entre los muros, por Mariana Romero Sydor……………….……….………………………..……………..……. Pág. 12


Nuestra experiencia…

Esta revista se realizó en el marco de la asignatura “Práctica Docente I” desarrollada dentro de la carrera de “Trayecto Pedagógico para graduados no docentes”. Miramos la película “Entre los muros” en una clase y luego analizamos escenas de la película que nos llegaron, nos conmovieron… Nos pareció una hermosa película rica en imágenes, escenas, situaciones que nos brindaron un punto de partida para la reflexión y análisis grupal. Pera los que no estamos en docencia, como es nuestro caso nos permitió meternos por casi dos horas en una clase, imaginarnos en una situación similar, pensarnos en un ámbito escolar, especularnos en las reacciones que tendríamos en las circunstancias planteadas. Fue un gran desafío personal y grupal y ahora los invitamos a leerlo….

Ana, Marisa, Gabriela, Jimena y Mariana

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Sobre la película… Análisis cinematográfico “Entre los muros” (2008) es una película francesa basada en el libro Entre les murs escrito por François Bégaudeau, un profesor de lengua francesa que trabaja en un colegio de los suburbios de París. Uno de los aspectos más interesantes de la película es el verismo que transmite. Parece como si estuviéramos sentados en uno de los pupitres del aula viendo, sin participar, lo que sucede entre los muros de esa clase. Para conseguir este efecto el director tomó dos decisiones: La primera fue la elección de actores no profesionales. El director realizó un taller de interpretación abierto a todos los alumnos en un colegio de los suburbios de París. De los cincuenta alumnos que se interesaron sólo veinticinco alumnos permanecieron en el taller durante todo el año y esos son quienes aparecen en la película. En estos talleres Cantet y François conocieron a los jóvenes y trabajaron con ellos para dar vida a

los personajes que ellos habían planteado. A pesar de que todos los personajes son ficticios, los jóvenes aportaron en mayor o menor medida aspectos de su personalidad. Por otra parte, el propio François Bégaudeau interpreta al profesor de literatura. Al respecto cabría cuestionarse hasta qué punto los actores interpretan un papel o se proyectan.

La segunda decisión que tomó el director para alcanzar ese verismo fue la utilización de tres cámaras digitales en el rodaje. Esto le permitió una mayor flexibilidad en la planificación y en la dirección de los actores. Quería que el rodaje siguiera el mismo curso que los talleres de preparación, con la misma libertad. Para ello era indispensable filmar en vídeo de alta definición.

“(...) Con Entre los muros quería tener la libertad de rodar 20 minutos seguidos, aunque no estuviera pasando nada, porque sabía que, a veces, bastaba con una frase para que todo volviese a despegar. François llevaba la escena como si fuera una clase, pero yo podía intervenir durante las tomas, relanzar la escena, pedirle a alguien que expusiera una idea, etcétera”. Laurent Cantet 3


Dos de las cámaras registraban la acción de los personajes que protagonizaban las escenas y la tercera registraba las reacciones del resto de los alumnos. De esta forma el director consigue colocar al espectador en una posición privilegiada, como observador de una realidad, para que sea consciente y se plantee la complejidad del sistema educativo francés.

Las escenas, aunque planteadas desde guión y ensayadas durante los meses de preparación de la película, se improvisaron

en el set de rodaje. Los actores tenían unas pautas de actuación delimitadas pero el director les dejó un margen muy amplio a la improvisación. No cabe duda de que éste fue un gran acierto ya que la película consigue capturar gestos, palabras y actitudes que hubieran sido muy complicadas de recrear. Lo mismo ocurre con los diálogos. Los actores no dicen textualmente un diálogo escrito de antemano sino que los improvisan. De ahí las expresiones y la jerga empleada. La película, por tanto, más que narrar una historia con un principio, medio y final bien delimitado, muestra una realidad, unos personajes, unos conflictos y un contexto. El director no señala lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal; ésa es una responsabilidad que hace asumir al espectador. Esta magnífica película fue galardonada con la Palma de Oro en el festival de Cannes de 2008 a mejor película.

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En busca de la empatía perdida La película “Entre les murs” o “Entre los muros” se centra en el desarrollo de la clase de François Marín, el profesor de Francés de una escuela secundaria pública parisina. Su clase está compuesta por un grupo heterogéneo de chicos y chicas de los más diversos orígenes: China, Marruecos, República de Malí, de la propia Francia (y de las Antillas Francesas), entre otros. En ella se presentan sentan por lo tanto, diferencias lingüísticas, culturales y religiosas propias del origen de cada uno de los chicos. Personalmente la película me hizo sentir una serie de emociones diferentes y algunas contrapuestas entre sí. Por momentos, me despertó admiración ración la voluntad que en algunos momentos pone el profesor Marín para lograr entender a sus alumnos y enseñarles al mismo tiempo los contenidos que él cree le darán herramientas útiles para su vida personal. Sentí que su intención era la de “llegar” a los adolescentes, romper la resistencia que existe entre ellos y él y lograr desarrollar sus clases en paz y armonía. Y creo que en algunas escenas, logra un pequeño, aunque no suficiente, éxito. En otras, el desencuentro y la falta de código compartido disuelven lven la posibilidad de encuentro.

Sin embargo, y a pesar de entender tal vez más la posición del profesor Marín y no entender tanto las reacciones de los adolescentes, decidí tomar una pequeña escena que me conmovió y me hizo poner en el lugar de los chicos. Al comienzo de la película, y mientras el profesor interroga acerca de las palabras que no comprendieron de un texto que leyeron, se da una situación en la que él quiere que descubran el significado de la palabra “suculenta” introduciéndola en una oración. oraci Para ello, escribe en el pizarrón: “Bill está saboreando una suculenta hamburguesa con queso” A continuación, Khoumba le cuestiona porqué usa nombres raros como Bill y no otros propios de los orígenes de los alumnos de la clase. Esmeralda se une al reclamo y agrega que siempre usa nombres de “blanquitos y franceses” y para sorpresa del profesor, dice que ella no es francesa, mejor dicho, que en realidad si lo es pero que no se siente orgullosa de serlo. El profesor se quiere justificar diciendo que si s tuviera que poner los nombres en función de los diversos orígenes de los integrantes de la clase no terminaría más, a lo que las chicas le exigen que los cambie un poco y le sugieren que ponga el nombre Aisata.

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En esta escena, veo que se plantea una complejidad que lejos de plantear una complicación, nos habla de un devenir abierto de múltiples posibles, como dice el texto “Escuelas en escena” 1. Siguiendo el pensamiento de dicho texto, creo que la situación manifiesta la inexistencia de un código compartido, pero creo que abre la posibilidad de aprovechar esta situación para crecer y construir a partir de ella. Si el profesor se hubiese mostrado más abierto a la propuesta de las chicas, podría haberse construido ido un pacto, nacido no de un entendimiento, sino nacido del borde de un código que da la posibilidad de crear algo en común. Si su acción hubiese sido diferente, podría haber salido glorioso de este atolladero para abrir un intercambio. Creo que en este caso, aso, el docente no posee el saber para hacer en esta situación que se le presenta extraña. La ignorancia en este caso deviene posibilidad… una posibilidad que puede desplegarse y puede lograr un encuentro entre él y sus alumnos. Si en vez de renegar de la propuesta de sus alumnas, hubiese escuchado y leído los signos que la situación le estaba proporcionando, podría haber creado confianza entre ellos, dándole importancia a sus subjetividades. Poniéndome en el lugar de los adolescentes, creo que en ese momento to deben haber sentido que se pasaba por alto la complejidad de la clase, lo único y distinto de cada uno de ellos, lo diverso, lo que los identifica por provenir de culturas distintas. Pueden haber sentido que se quería “unificar” o más bien ignorar sus d diferencias utilizando un nombre ajeno a ellos como Bill.

Entiendo que para poder ser buenos docentes tenemos que tratar de ser empáticos y ponernos en el lugar del otro, y aunque esto no siempre sea tarea sencilla, creo que vale la pena intentarlo. Si el profesor se hubiese puesto en el lugar de sus alumnos y hubiese sentido que se estaban pasando por alto sus diferencias y características únicas, tal vez podría haber reaccionado de otra manera, improvisando y creando algo nuevo, diferente y superador. Bibliografía: Escuelas en escena: Una experiencia de pensamiento colectivo. Silvia Duschatzky, Gabriela Farrán, Elina Aguirre. Editorial Paidós SAICF, 2010. 1

Ana Borgarello

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La tarea de educar La película “Entre los Muros” muestra, entre otras vivencias, la situación que atraviesa un joven profesor de lengua, cuya clase está compuesta en su mayor parte por inmigrantes, lo que implica que deba enfrentarse a un grupo donde reina la diversidad, no sólo cultural sino además de pensamientos, en un instituto de enseñanza secundaria de algún lugar de la periferia de París. A lo largo de la película, hubo varias escenas que me llamaron la atención, pero la elegida para el análisis es la siguiente: - Se ve una clase donde la mitad de los alumnos no se conoce, debido a que la mayoría son nuevos. El grupo pese a la diversidad, se muestra de manera homogénea a la hora de criticar y poner en duda todo lo que el profesor dice, sus ejemplos, su manera de explicar, los nombres que utiliza hipotéticamente, etc. Específicamente este profesor se encuentra explicando el modo en que se utilizan los tiempos verbales y la clase no para cuestionar no sólo la actividad en sí, sino que sostienen que esos tiempos verbales ya no se utilizan porque ya nadie habla de esa manera. El profesor intenta por todos los medios que los alumnos respondan a las actividades planteadas, que trabajen en clase, que pasen al pizarrón a completar la tarea, y ellos solo pretenden que él los deje en paz. A lo que el profesor responde: “A mi no me importaría dejarlos en paz, pero sé que así no llegarán a nada”. Creo que lo que me llamó la atención de esta escena, es que deja a las claras la

postura de este profesor frente a toda su clase. Si bien durante el transcurso de toda la película este sujeto va a comportarse, en algunos casos, de manera repudiable o chocante para nuestros ojos, creo que no quedan dudas de que pone en práctica las más diversas herramientas para lograr que sus alumnos aprendan, para que le permitan enseñar. Y si, es cierto que por momentos parece desafiante y hasta incluso altanero en la forma en que enfrenta al alumnado, pero a decir verdad, yo no imagino otra forma de dirigirse ante semejante grupo. Creo que aunque pueda ser muy criticable, es el modo que encontró para que esa clase -que se presenta casi en absoluta rebeldía contra élde alguna manera le responda, de algún modo recepte sus conocimientos. ¿Alguien se atrevería a decir que ese profe no enseñó? Si autoras como Basabe y Cols en el capítulo “La Enseñanza” definen justamente a este término como “El intento de alguien de transmitir cierto contenido a otra persona”, desde mi punto de vista no quedan dudas de que a pesar de sus conductas claramente reprochables, este profesor no para de enseñar, no deja en ningún momento de “intentar” transmitir su saber o conocimientos a toda la clase. Además no debe perderse de vista, que la enseñanza requiere de un proceso de comunicación entre el docente y el grupo, con la particularidad de que cada grupo es único, en cuanto a las características de sus integrantes y en cuanto a las interacciones que van surgiendo con el tiempo. Y ante el cual, el docente desarrolla una actividad 7


eminentemente práctica, lo cual hace que se enfrente constantemente ante un flujo de situaciones inéditas o complejas que debe resolver sin que exista un patrón general de acción que le de solución a los mismos. Dicho en palabras de Perrenoud: “... es actuar sin tener tiempo de pensar, de sopesar pros y contras, de consultar obras de referencia y de buscar consejos…” y eso es lo que transforma al aula en un escenario que se caracteriza por la inmediatez y la multidimensionalidad. Ahora… ¿qué sucede desde el punto de vista del establecimiento educativo? ¿de qué manera podría catalogarse el accionar de este instituto? A través de diversas escenas puede verse claramente que los lineamientos seguidos por el instituto, e incluso ciertos comportamientos del profesor reponden a lo que Ignacio Lewkowiciz llama “La Escuela como Institución”, como centro de disciplinamiento, como lugar donde se aloja una población homogénea -en este caso alumnos- a los cuales se le producen prácticas como las de vigilar y castigar bajo la figura del panóptico. Si observamos la modalidad de este curso, vemos a un profesor que dicta su clase parado en frente a un pizarrón, en un aula con bancos correctamente ordenados, un timbre que indica cuando la hora empieza o termina. Expresiones como: “se pide permiso para levantarse”, “se levanta la mano antes de hablar”, “se ponen de pié cuando ingresa el Director” son pautas que responden a una Escuela Institución muy marcada, con reglas que se respetan y se cumplen por el solo hecho de estar impuestos así, tradicionalmente.

De este modo y para concluir con todo lo expuesto, debo reconocer que al analizar detenidamente este documental, sucede que no puedo desviar mi vista de la postura de este profesor. Al cual, hay montones de conductas que se le pueden criticar y hasta incluso repudiar. Pero en mi manera de ver las cosas, gran parte de sus comportamientos son la consecuencia directa del grupo al que debe enfrentarse, y si bien es cierto que no obró como correspondía en la situación que lo enfrentó al alumno que termina siendo expulsado, no podemos dejar de valorar lo que termina logrando con este curso. Que al momento de comunicarles la consigna de la realización de sus propios autorretratos se manifestaron claramente en contra, como si se tratara de una actividad no hecha para ellos, que nunca podrían realizar y terminan contentos, satisfechos y hasta sorprendidos de sus propias creaciones, de sus trabajos realizados. Por ello, y de acuerdo a lo que Paulo Freire expresa en “La educación como práctica de la Libertad”: “...toda la tarea de educar, sólo será automáticamente humanista en la medida en que procure la integración del individuo a su realidad nacional, en la medida en que se pierda miedo a la libertad, en la medida en que pueda crear en el educando un proceso de recreación, de búsqueda de independencia y a la vez, solidaridad…” En este sentido, a pesar de los pros y los contras, si hay algo que no se puede cuestionar a mí entender, es que Francois nunca perdi�� de vista, Su Tarea De Educar.

Marisa Jaca

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Gestos que dicen más que mil palabras Entre los muros es una película que nos muestra el interior de un colegio, las relaciones que hay en él, las relaciones entre los profesores, entre los alumnos, las relaciones profesor-alumno y nos deja ver, en particular, las clases de Lengua Francesa a cargo del profesor François. Diferentes pedidos realizan los alumnos al profesor, uno de ellos es que se pongan en igualdad de condiciones, como cuando le piden que el también escriba su nombre, esto me recordó al capítulo “Lo que el saber ignora” del libro “Escuelas en escena”1 donde al tomar el espíritu de Joseph Jacotot, relata que la igualdad debe darse como punto de partida. Los alumnos reclaman esta igualdad de al profesor, esto lo hacen también pidiendo explicaciones de las tareas que les asigna. Los alumnos quieren conocer lo que pretende el profesor con cada enseñanza, con cada actividad así como lo sabe él que la diagramó, la programó. Le piden que les explique para qué le sirven los contenidos que pretende enseñar, para poder analizarlos y saber a dónde arriban con lo que están intentando aprender. Creo que se desafían todo el tiempo, que es un desafío mutuo; los alumnos desafían al profesor y él a los alumnos. Dentro de este contexto, dónde noto que el vínculo que forman no pretende ser bueno, sino sólo el necesario para enseñar y aprender, desafiándose, no pudiendo dialogar en buenos términos, ni relacionándose amigablemente, el profesor les pide que escriban una autobiografía. Acorde a la

relación que se daba en el aula, los alumnos en primer lugar dicen que no tienen nada que contar, que sus vidas no son apasionantes, y al no creer que el profesor esté realmente interesado en ellos se oponen a realizarla. Angélica le dice al profesor, hablando desde el corazón, que no cree que el profesor esté realmente interesado en ellos, en sus vidas, en sus gustos; creo que esta declaración es en realidad una petición hacia François a que quiera conocerlos, que quiera ser amigo de ellos, que sepa que les pasa en cada día, en cada encuentro que tienen. A diferencia de Angelina me parece que el profesor si quiere conocerlos en profundidad, quiere acercarse a ellos, quiere relacionarse como si fuera un hermano mayor o un papá, pero le da miedo involucrarse directamente, porque debe tener miedo a formar vínculos personales con sus alumnos (en la película se lo muestra en todo momento como una persona solitaria). Para encubrir esta necesidad de acercamiento a sus alumnos, lo hace a través de la autobiografía. El profesor logra convencerlos y de a poco los alumnos se animan a contar algunas cosas de sí mismos y van creando esta autobiografía. En este contexto la escena de la peli que me llegó, me con-movió, fue cuando el profesor ayuda a Souleymane a editar las fotos y colocarle una leyenda, y cuando cuelga las fotografías para que los compañeros, las vean y conozcan algo de Souleymane.

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En esta escena los dos, Soulemayne y el profesor, se dejan llegar por el otro, se dejan conocer, establecen un vínculo. Creo que es este momento se e mostraron como son. Soulemayne deja ver su intimidad, se deja aconsejar y ayudar por el profesor. En el momento que François le explica cómo poner la leyenda y así armar su autobiografía, hace un gesto tan lindo, demuestra una sonrisa de agradecimiento, de complicidad con el profesor. Después ante la propuesta de exponer las fotos al resto del curso, Souleymane se pone nervioso, dice que sus fotografías son feas, son basura, pero el profesor sigue adelante, lo alienta diciéndole que hizo un buen trabajo, Souleymane no lo cree hasta que sus compañeros se acercan y con entusiasmo miran cada una de las fotografías, y ante los comentarios, la admiración y el asombro de sus compañeros, nuevamente un gesto

hermoso de Souleynmane dice más que cualquier palabra. Creo reo que la sonrisa final de él en esta escena esconde un “puedo hacer algo lindo”, “puedo trabajar bien”, “mis compañeros no se burlan de mi familia”, “el profesor tenía razón… es un gran trabajo”. François también se siente bien, porque pudo ayudar a su alumno, a pudo hacer que se interese por una actividad y la realice haciéndola como él quiso. Pudo producir el “Punto de encuentro” que necesitaba con su alumno y a su vez permitió que el desarrolle su subjetividad. Creo que este fue el único momento en la película pe que logran encontrarse. Bibliografía: Escuelas en escena: Una experiencia de pensamiento colectivo. Silvia Duschatzky, Gabriela Farrán, Elina Aguirre. Editorial Paidós SAICF, 2010. 1

Gabriela Mezza

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Enseñar… enseña a enseñar La película me intereso mucho en general, no podría citar un escena aislada ya que me gustaría analizar y describir según mi mirada la actuación del docente frente a la clase. Así, puedo describir a un profesor de lengua que se enfrenta a un grupo muy diverso de adolescentes, en donde la mayoría no demuestra interés sobre los contenidos que se están enseñando, y los que participan de la clase lo hacen de forma fastidiosa y sin respeto. A pesar de esto el profesor se muestra participativo con las preguntas o los cuestionamientos tratando de dar respuestas o que sus alumnos busquen las respuestas a sus propias dudas, además intenta incentivar e integrar a los alumnos que se muestran sin ningún interés, siempre tratan de imponer y enseñar modales, como por ejemplo saludar adecuadamente. Puede relacionar esta tarea del docente con el texto “el Maestro ignórate” del libro “escuelas en escena”, donde habla de la voluntad, de lo difícil que es operar con la voluntad del alumno, que no siempre quiere lo mismo que quiere el docente. ¿Cómo producimos un punto de encuentro entre los quereres de los alumnos y los del docente? La escena donde el profesor les pide un autorretrato, con la intención de que

cuenten sus gusto y así conocerlos más, además de demostrarles que cada uno es importante y tiene algo q transmitir a los demás, al igual que “Ana Frank”. En este trabajo un alumno, el más rebelde e irrespetuoso, no hizo el autorretrato de manera escrita como todos los demás, pero en su celular trajo fotografías de su vida, el profesor utilizando la improvisación1 (capacidad de crear, a partir de aquello que tengo, algo nuevo, diferente) encontró un punto de encuentro entre su querer (trabajo de autorretrato) y el querer de su alumno (fotografía) y lo incentivo a realizar un autorretrato a través de las fotos. Como conclusión resumo la actuación de este profesor en el extracto de la primera carta de Paulo Friere “cartas a quien pretende enseñar”: “el aprendizaje del educador, al enseñar (…) se verifica en la medida en que el educador se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, revisar sus posiciones.” Bibliografía: Escuelas en escena: Una experiencia de pensamiento colectivo. Silvia Duschatzky, Gabriela Farrán, Elina Aguirre. Editorial Paidós SAICF, 2010. 1

Jimena Migueltorena

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Entre los muros Luego de haber visto la película y de seleccionar en mi mente algunas escenas me pareció más importante resaltar aquellas que muestran a la Escuela como “Escuela Galpón”. Una de ellas es cuando el profesor invita a los alumnos a realizar un autorretrato como el libro “Diario de Ana Frank”, donde ellos manifiestan que al mismo no les interesa saber de sus vidas…Otra que puedo mencionar es cuando el profesor está dictando su clase sobre los verbos (creo) y ellos manifiestan que para que les sirve aprender eso….Otra escena que destaco es cuando algunos alumnos se dormían o hacían otras cosas mientras transcurría el dictado de la clase. Habiendo leído la fotocopia de Lewkowicz y luego de varias clases sobre el tema, me atrevo a caracterizar a la escuela que se muestra en la película como escuela galpón donde lo primordial es enseñar y que los alumnos aprendan lo que se les da, dándose un desacople entre el alumno que se supone y el alumno real, el docente que se convoca y el docente que se enfrenta al aula, dejando de lado todo lo que viven aquellos niños en su vida diaria que los influencia y los lleva a tener cierto recelo a la escuela ya que tiene otras cosas más importantes que resolver en vez de estudiar, no se revela el deseo de aprender y de comprometerse con el mismo. No se tiene en cuenta lo que les sucede a cada uno de ellos, el “porqué” de sus actitudes ya que a la escuela se va a APRENDER, se presta un servicio, “capacitación”, y no a cumplir con el rol de padres o de amigos que escuchan y responden sus problemas, sus vidas considerándolos como sujetos, no se busca la

forma de generar el entusiasmo y esas ganas de vincularse con lo que se enseña, existiendo subjetividades desvinculadas donde cada uno arma su propia escena construyendo sus propias reglas, no buscando el encuentro con el otro, produciéndose así un desacople entre profesor y alumno y no logrando la construcción de la subjetividad sino mas bien subjetividades desvinculadas entre si. Solo se visualiza la escuela en crisis, como una reunión de cuerpos en un espacio físico donde no se adecuan los objetivos de la escuela a la realidad de los alumnos, donde las reglas no son fijas sino cambiantes y precarias. Trasladando la película a nuestro país, a nuestra ciudad son escenas que se repiten a diario, donde el alumno lleva al colegio sus problemas, sus preocupaciones, su cansancio físico, falta de interés por aprender, su comportamiento ante las exigencias escolares, falta de respeto y el profesor no se involucra en ellos, no se acerca a sus realidades, no indaga en el porqué de esos comportamientos y de qué manera puede lograr un acercamiento mayor entre alumno y docente para poder generar vínculos y de esa forma, acercándose a ellos, lograr que se relacionen y conecten con el deseo de aprender, centrándose sólo en los objetivos curriculares, en las medidas disciplinarias y no advirtiendo situaciones complejas que tienen escenarios tan diversos. El profesor de la película intenta realizar diferentes actividades y hasta adaptar la curricula a ésa aula pero resulta hasta de cierta forma infructuosa porque no se logra generar ese interés en aprender, ya que no 12


se contemplan las necesidades de los alumnos, ellos piden a gritos que alguien los escuche, que los ayuden y que no se centren solamente en querer enseñarles, ese fue el mensaje que me dejo la película en varias actitudes de los chicos, como por ejemplo cuando una de las alumnas le pregunta al

profesor si sabía que le sucedería a su compañero si lo expulsaban, que iba a ser mandado por su padre a otro pueblo, tratando de demostrarle que no son un número más o menos, sino sujetos y que poniendo disciplina no se logra vincular a los sujetos partícipes y actores de la escuela.

Mariana Romero Sydor

Esperamos que les haya gustado la revista… Ana Borgarello - Marisa Jaca - Gabriela Mezza - Jimena Migueltorena - Mariana Romero Sydor

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Entre los muros