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INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA MARC BLOCH

1. LA HISTORIA, LOS HOMBRES Y EL TIEMPO La historia es relegada por los durkhenianos al último rincón de las ciencias del hombre. Etimológicamente se refiere a la investigación, pero desde que apareció por primera vez en los labios del hombre hasta la actualidad ha cambiado su significado. “La Historia es la ciencia del pasado”, nada más erróneo ya que es absurda la idea de que el pasado pueda ser objeto de estudio para la ciencia. El objeto de la historia es esencialmente el hombre en el tiempo. El tiempo verdadero es continuo y perpetuo. En todas las cosas humanas los orígenes merecen ser estudiados antes que nada. El pasado nos ayuda a comprender el presente. El tiempo es una sucesión de la historia, porque paso eso ahora va a pasar esto. Los escritos facilitan la transferencia de conocimiento. La incomprensión del presente nace completamente de la ignorancia del pasado. El historiador debe concentrarse primero en todo aquello que tiene vida para después tomar de ahí lo necesario y poder hacer historia.

2. LA OBSERVACIÓN HISTÓRICA El historiador se halla en la imposibilidad absoluta de comprobar por sí mismo los hechos que estudia. Por ello recurre a los testimonios. El estudio del pasado es totalmente indirecto. El pasado es un dato que ya nada podrá cambiar. El conocimiento del pasado es algo que está en constante progreso, que se transforma y se perfecciona sin cesar. Gracias a los testimonios la historia se vuelve una ciencia. Las fuentes narrativas son ordinariamente las únicas que proporcionan un encuadre cronológico casi normal y seguido. No es que documentos de este tipo estén exentos de errores o de mentiras en mayor medida que los otros. La búsqueda histórica se lleva a cabo de la siguiente manera: En el principio, se tienen los documentos. El historiador los reúne, los lee, se esfuerza en pesar su autenticidad y su veracidad, tras ello, únicamente tras ello, deduce sus consecuencias. Los textos o documentos arqueológicos no hablan sino cuando se sabe interrogarlos. Una de las tareas más difíciles del historiador es recopilar los documentos que cree necesitar.

3. LA CRÍTICA Hace mucho que se está de acuerdo en no aceptar ciegamente los testimonios históricos, debido a que muchas veces no eran confiables. En este momento fue cuando surgió la duda, ya que se comenzaron a preguntar La crítica basada en el sentido común era la única practicada. El progreso surgió el día que la duda se hizo examinadora, es decir cuando realmente comenzó a cuestionar. Se debe de dudar varias veces lo mismo, hasta poder emitir un juicio. La crítica del testimonio histórico no hace caso de la creencia. Se deben de tener los elementos científicos para dar una opinión a partir de un hecho histórico. Los historiadores cambiaban cosas y hacia creer que eran verdades absolutas. Muchas veces eran impostores ya que inventaban todo. Durante el transcurso del tiempo han existido varias épocas mitómanas lo cual se puede evitar teniendo fuentes confiables. Valuar la probabilidad de un acontecimiento es medir las probabilidades que tiene de reproducirse. Los historiadores muchas veces mal interpretaban las fotografías y escritos. La crítica bien entendida solo se aproxima a los testimonios, no se confía totalmente de ellos.

4. EL ANÁLISIS HISTÓRICO El historiador no se propone más que describir las cosas tal y como fueron. Herodoto es el padre de la histografía. Fue el primero en registrar la historia. Juzgar implica comprender. Existen dos maneras de ser imparcial: la del sabio y la del juez. Se debe de ser objetivo. En la antigüedad el historiador distribuía elogios o censura de manera subjetiva. No debe de ser apologético. La comprensión es no juzgar los hechos que ocurren en la historia. Antes solo había negro y blanco. Las ciencias se vuelven productivas cuando se abandonan los conceptos del bien y el mal. Para determinar debemos de comprender.


Resumen