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A MIGRAÑA Revista de análisis político Nº6

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LA MIGRAÑA Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia Jach´a Marrka Sullka Irpataùa Utt´a Taqi Markana Kamachi Wakichana Tamtachawi Utt´a

Š Š

Ă‘awra Kawsaypura suyuta sullk´a Kamana Rimanakuy u-mallina suyu kamana 7sWDWJXDVXMXYLFKDMDĹ?NXHULJXDMHPELDSRD 7sWDJXDVXLxRPERDWMXYLFKDMHPELDSRD DepĂłsito legal: La Paz – Bolivia Concejo editorial +HFWRU 5DPLUH] *RQ]DOR *RVDOYH] $ULHO ,EDxH] :DUD *RGR\0DUWtQ0RUHLUD\*DEULHO/LPDFKH ColaboraciĂłn

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(GJDU 6iQFKH] 1RDQ &KRPVN\$UOHQ ( 5DPtUH] %DUDMDV .DUO Marx, Adriana Salvatierra, AndrĂŠ ArgandoĂąa, Eduardo Lohnhoff Bruno

EdiciĂłn y correcciĂłn: *RQ]DOR*RVDOYH]*DEULHO/LPDFKH DiseĂąo MartĂ­n Moreira CoordinaciĂłn Gonzalo Gosalvez *DEULHO/LPDFKH Enrique Parra Yaskara Miranda Doris Luna MartĂ­n Moreira IlustraciĂłn Tapa Ajisai Katherine Loayza Artega Artes y Fotos David Maldonado, JosĂŠ Luis Zarate, Tierra Sin Mal, David 6LTXHLURV$MLVDL.DWKHULQH/RD\]D$UWHJD Fotos Martin Moreira 'LVWULEXFLyQJUDWXLWD Impreso en Bolivia 'LFLHPEUHGH


CONTENIDO Fotografa: Ajísai Katherine Loayza Arteaga

I SECCIÓN: PARA SEGUIR PENSANDO EL MUNDO DESDE BOLIVIA

Pág: 10

Resguardando el proceso, nuestro patrimonio ( Edgar Sanchez )

Pág: 14

Disminución estadounidense en perspectiva

Pág: 28

(Noam Chomsky)

Perspectivas de la relación China Bolivia

(Arlen E. Ramírez Barajas)

II SECCIÓN: PROYECTO HISTÓRICO Y COMUNIDAD

Pág: 40

Propiedad privada y comunismo

(Karl Marx)

Pág: 50

Tras los pasos de aquel Fantasma

Pág: 58

Problemas lógicos y teóricos a vencer (André Argandoña)

Pág: 64

Libertad y necesidad en el comunismo

(Adriana Salvatierra )

(Eduardo Lohnhoff Brunov)

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Fotografa: AjĂ­sai Katherine Loayza Arteaga


PresentaciĂłn

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a MigraĂąa es una publicaciĂłn imprescindible para la construcciĂłn del Estado Plurinacional, puesto que la ConstituciĂłn asĂ­ como la normativa que son las directrices para la misma, ha sido propuestas, son elaboradas y van siendo diseĂąadas por el conjunto de la sociedad, organizaciones y movimientos sociales, ciudadanos y ciudadanas, son los protagonistas fundamentales de esta tarea, que a WUDYpVGHOGHEDWHODUHĂ H[LyQODVSURSXHVWDVHLQLFLDtivas, plasman el horizonte de un proyectos histĂłrico. Es gracias al aporte de analistas, escritores, activistas, LQWHOHFWXDOHVWDQWREROLYLDQRVFRPRGHOH[WHULRUTXH La MigraĂąa toma cuerpo. Pero tambiĂŠn es un espacio para la difusiĂłn de la producciĂłn artĂ­stica de nuestros maestros de la plĂĄstica para que la misma pueda ser re-conocida por los bolivianos y bolivianas. Por eso nuestro inmenso agradecimiento a toda esta colaboraciĂłn comprometida.

HĂŠctor RamĂ­rez SantiestĂŠban Secretario General Vicepresidencia del Estado Plurinacional

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LA MIGRAĂ‘A Editorial

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La MigraĂąa, en esta oportunidad desea realizar un homenaje sencillo al profesor Hugo Zemelman, a travĂŠs de las palabras de nuestro compaĂąero Edgar SĂĄnchez, por todo el compromiso que siempre ha brindado con mucha generosidad al proceso de cambio en Bolivia, pero tambiĂŠn, particularmente a nuestra revista. Interesante leer la relaciĂłn entre sujeto y SUR\HFWRKLVWyULFRFRPRHMHGHVXVUHĂ H[LRQHV1XHVWURKRPHQDMHSRUTXH estĂĄ en la memoria viva de nuestro pueblo, porque es un sujeto cuya energĂ­a trasciende el tiempo para seguir generando dinĂĄmica, por ser un sujeto histĂłrico. Es necesario escudriĂąar en la estrategia estadounidense la situaciĂłn de crisis o crĂ­tica situaciĂłn en que se encuentra su economĂ­a, las tĂĄcticas concretas que desarrolla este imperio en la segunda mitad del siglo XX y su continuidad en la actualidad, la articulaciĂłn geopolĂ­tica con el oriente asiĂĄtico y con el medio oriente, esa su sociedad que tiene con Israel amparada en la promiscuidad de valores. Cada pueblo debe ganarse el derecho de hacer su propia historia y de universalizarla interculturalmente con los demĂĄs pueblos, pero un gran obstĂĄculo con el que se topan los pueblos es, justamente, esta estrategia del imperio norteamericano que estĂĄ sustentada “en el supuesto de que los Estados Unidos tienen derecho a controlar la mayor parte del mundo y que su seguridad requiere algo parecido al conWUROPXQGLDODEVROXWRÂľ 1RDP&KRPVN\ 8QHOHPHQWRIXQGDPHQWDOSDUD pensar el mundo desde Bolivia es el seguimiento constante a las estrategias geopolĂ­ticas de dominaciĂłn del imperio. Pero en esta geopolĂ­tica mundial, esa unipolaridad pretendida por ese afĂĄn de control absoluto fue quebrada por la emergencia de bloques regionales que se comprometen entre sĂ­ y generan intercambios y compromisos entre sus pueblos avanzando en unos caminos diferentes a los determinados por la hegemonĂ­a norteamericana y la institucionalidad mundial que ha SXHVWRDVXVHUYLFLR6LQHPEDUJRWDPELpQHQHVWHQXHYRFRQWH[WRGHPXOtipolaridad es importante conocer las perspectivas, tendencias y tareas que se abren para esta nueva realidad de cooperaciĂłn alternativa. El desenvolvimiento econĂłmico y polĂ­tico de China en relaciĂłn a todas las regiones del mundo y, en particular, en relaciĂłn a LatinoamĂŠrica es provocativo como


Fotografa: AjĂ­sai Katherine Loayza Arteaga

fascinante y, dentro de esta relación, la importancia de la relación ChinaBolivia como una cooperación que se plantea una serie de posibilidades económicas y políticas, así como, tareas concretas para gestionar una cooperación internacional dentro de los marcos de los fundamentos de nuesWURSUR\HFWRKLVWyULFRH[SOLFLWDGRHQOD&RQVWLWXFLyQ3ROtWLFDGHO(VWDGR\ dentro de los requerimientos de la política mundial. 3HURHQHVWHDQiOLVLVJHRSROtWLFRSUHJXQWDUVHSRUODH[LVWHQFLDGHSUR\HFWRV alternativos a este sistema civilizatorio capitalista moderno-colonial, por su necesidad y posibilidades, es un tema ampliamente debatido por las generaciones anteriores y la generación actual, pero que vuelve a emerger con mucha fuerza en esta nueva generación de jóvenes que retoma los debates bajo las condiciones actuales. Dentro de estos debates es indispensable volYHUDSUHJXQWDUVHVREUHODDFWXDOLGDGR´FRQWH[WXDOL]DFLyQ¾ $GULDQD6DOYDWLHUUD GHO0DQLÀHVWR&RPXQLVWDSRUVHUXQRGHHVRVSUR\HFWRV SURJUDPD TXHHVHOTXHPiVIXHU]DSHUPDQHQFLD\DUUDLJRHQODVPRYLOL]DFLRQHV PXQGLDOHVGHORVSUROHWDULRVGHOPXQGRPRGHUQR HQHOVHQWLGRDPSOLR  ha tenido. Inspirando terror a las viejas hegemonías que se vuelven cada día mås agresivas, un fantasma‌ recorre el mundo.

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Rosmery Mamani - “Habitante de la


Homenaje a Hugo Zemelman

Resguardando el proceso, nuestro patrimonio

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“no basta la congruencia ideolĂłgica porque aquĂ­ no se trata de remplazar el discurso ideolĂłgico por lo tĂŠcnico, se trata que lo tĂŠcnico pueda traducir a lo ideolĂłgico, por lo tanto, se trata de formar a la gente en esas dos dimensionesâ€?. (Hugo Zemelman)

Edgar SĂĄnchez

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su presencia, el 10 de marzo de 2011, para ser el principal conferencista en el Taller para el Desarrollo de la MetodologĂ­a para la elaboraciĂłn del Plan EstratĂŠgico Institucional de la GobernaciĂłn de Oruro.

Muchos orureĂąos deben guardar en el recuerdo cuando este prestigioso pensador nos honrĂł con

En aquel evento, los que tuvimos la oportunidad y la fortuna de escuchar sus palabras, haEODUFRQpO\DSUHQGHUGHVXYDVWDH[SHULHQFLD descubrimos a un intelectual honesto que nos advertĂ­a de lo peligroso que podĂ­a resultar el tratar de “reducir la realidad a estructuras conceptualesâ€? y proponĂ­a al contrario “un razonamiento crĂ­tico para evitar todo tipo de reduc-

l pasado 3 de octubre nos llegĂł la triste noticia, que el pensador latinoamericano Dr. Hugo Zemenlman habĂ­a falleciGR HQ 0p[LFR SDtV TXH OR DFRJLy GHVde el dĂ­a que la dictadura de Pinochet forzĂł su VDOLGD FRPR H[LODGR SROtWLFR KDVWD HO GtD GH VX muerte 40 aĂąos despuĂŠs. Pensador y acadĂŠmico latinoamericano, fue un renombrado profesor H LQYHVWLJDGRU GH (O &ROHJLR GH 0p[LFR OD )Dcultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la 8QLYHUVLGDG1DFLRQDO$XWyQRPDGH0p[LFR


Edgar SĂĄnchez Edgar SĂĄnchez es Ing. en InformĂĄtica, fue Secretario General de la GobernaciĂłn de Oruro y actualmente es Gerente del FPS-Oruro.

13 FLRQLVPR¾TXHSHUPLWDOHHU´ODUHDOLGDG FRPR  un todo complejo producida por diferencias de HVWUXFWXUD \ VXV SDUiPHWURV HVSHFtÀFRV WDOHV como escalas, ritmos temporales y distribución en el espacio.� Justamente en aquella visita nos brindó una Conferencia Magistral denominada: ¿QuÊ sujeto se necesita para este proyecto histórico?, en la cual =HPHOPDQUHà H[LRQDVREUHHOSUREOHPDTXHVXU ge en la relación entre un proyecto histórico y los sujetos que lo vanguardizan, su viabilidad y potencialidades surgidas de sus propias circunstancias, condiciones e identidad.


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Tierra sin Mal 1RVDOHUWDEDGHORLPSUHVFLQGLEOHGHEXVFDUVLHPpre un equilibrio entre la concepciĂłn ideolĂłgica como gran concepciĂłn de horizonte y el vĂ­nculo de la vida de los grupos humanos concretos con las polĂ­ticas concretas –sean urbanos o rurales, sean mineros o comerciantes–, bajo pena (de no REUDUDVt GHWHUPLQDUSHUGLHQGRODUHODFLyQFRQ los mismos, los constructores del gran proyecto de una nueva sociedad. El proyecto que pierde este equilibrio “se queda sin sujetos y los sujetos que podrĂ­an haber sido potenciados en el marco de ese gran proyecto de sociedad vuelven a quedar reducidos a sus propios proyectos de reproducciĂłn porque ahĂ­ estĂĄ su vida.â€? Esta problemĂĄtica es fundamental entenderla en el diseĂąo de las polĂ­ticas, es decir, las polĂ­ticas que se van introduciendo supone saber manejar las instituciones, esto supone saber abordar

el problema de la gestiĂłn de polĂ­ticas: â€œÂżcĂłmo el manejo de una instituciĂłn encargada de determinados paquetes de polĂ­ticas de educaciĂłn, econĂłmicas, etc., puede tener equilibrios en las dimensiones ideolĂłgicas y en las dimensiones tĂŠcnicas?â€? Por ello el gran pensador resaltaba repetidamente la importancia y la necesidad de encarar la formaciĂłn de cuadros dirigentes en Bolivia, que sean capaces de dirigir el proceso, “no basta la congruencia ideolĂłgica porque aquĂ­ no se trata de remplazar el discurso ideolĂłgico por lo tĂŠcnico, se trata de que lo tĂŠcnico pueda traducir a lo ideolĂłgico, por lo tanto, se trata de formar a la gente en esas dos dimensionesâ€?, porque “la ideologĂ­a es el gran rumbo, me da la gran direcciĂłn que me permite invitar a la gente y movilizarODSHURQRIXQFLRQDUtDVLQRH[LVWLHUDQSROtWLFDV


Tierra sin Mal concretas que medien entre el horizonte valórico y la vida concreta de la gente (entendida como JUXSRVFROHFWLYRV\QRLQGLYLGXRV µ Entonces, ¿cual el papel del sujeto en el proyecto transformador?, aquel que corresponda y respete a sus identidades, sus intereses y sus propias demandas, “pero a la vez aprendiendo o permitiendo que ellos entiendan que también se están transformando”…”si no entiende que a su vez el proyecto lo está transformando para mejorar, evidentemente puede trasformase ya no en sujeto de cambio sino en “grupo de presión o en clientelista; entonces caemos en una lógica colonial, esperando que el gobierno resuelva mis demandas y eso termina por socavar el proyecto.” A dos años de su visita a Oruro, sus palabras nos sorprenden por su frescura, vigencia y oportuni-

dad para resguardar el proceso de cambio, patrimonio de todos nosotros.

Referencia Bibliográficas Conferencia de Hugo Zemelman en la Gobernación de Oruro, “¿Qué sujeto se necesita para este proceso?, 10 de marzo de 2011. Conocimiento y sujetos sociales: Contribución al estudio del presente, Zemelman Hugo, Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, 2011 Pensar teórico y pensar epistémico: Los retos de las ciencias sociales latinoamericanas, Zemelman Hugo, IPECAL, 2011 La postura epistemológica de Hugo Zemelman, Gonzalo Rodríguez Zubieta; 2012

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“Perder� el Mundo:

DisminuciĂłn estadounidense 1 en perspectiva

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Una organizaciĂłn recientemente formada, CELAC, incluye a todos los paĂ­ses del hemisferio, ademĂĄs de los EE.UU. y CanadĂĄ. Si funciona realmente, eso serĂ­a un paso mĂĄs en la decadencia norteamericana, en este caso en lo que siempre ha sido considerado como “el patio traseroâ€?.

Noam Chomsky

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RV DQLYHUVDULRV VLJQLĂ€FDWLYRV TXH VH conmemoran en los Estados Unidos solemnemente son, por ejemplo: el ataque japonĂŠs a la base naval de Estados Unidos en Pearl Harbor. Lamentablemente otros se pasan por alto, y esos otros son los que pueden darnos lecciones valiosas acerca de lo que probablemente pueda pasar en el futuro. De hecho, en estos tiempos. Por el momento estamos errando, deberĂ­amos conmemorar el 50 Âş aniversario de la decisiĂłn, del presidente John F. Kennedy, de lanzar el acto mĂĄs destructivo y asesino de agresiĂłn del perĂ­odo post-Segunda Guerra Mundial: la invasiĂłn de

Vietnam del Sur, mås tarde de toda Indochina, dejando a su paso millones de muertos y cuatro países devastados. Y todavía con las muertes a ODUJR SOD]R GHO WRUUHQFLDO HQ 9LHWQDP GHO 6XU  de los mås letales agentes carcinógenos conocidos, que llevaron a la destrucción de la cubierta del suelo y los cultivos alimenticios. El objetivo primordial era Vietnam del Sur. La DJUHVLyQPiVWDUGHVHH[WHQGLyKDFLDHOQRUWH\ luego a la sociedad campesina remota del norte GH/DRV\ÀQDOPHQWHD&DPER\DUXUDOTXHIXH bombardeado en un nivel impresionante mås grande que todas las operaciones aÊreas aliadas HQHO3DFtÀFRGXUDQWHOD6HJXQGD*XHUUD0XQ-


Noam Chomsky (VXQOLQJ LVWDĂ€OyVRIRFLHQWtĂ€FR cognitivo, lĂłgico, historiador, crĂ­tico polĂ­tico y activista. Es profesor Institute y profesor en el Departamento de Lingßística y FilosofĂ­a del MIT, donde ha trabajado durante mĂĄs de 50 aĂąos. AdemĂĄs de su trabajo en la lingßística, que ha escrito sobre la guerra, la polĂ­tica y los medios de comunicaciĂłn, y es DXWRUGHPiVGHOLEURV&KRPVN\ ha sido descrito como el “padre de la lingßística modernaâ€?\XQDĂ€JXUD LPSRUWDQWHGHODĂ€ORVRItDDQDOtWLFD

dial, incluidas las dos bombas atĂłmicas lanzada VREUH +LURVKLPD \ 1DJDVDNL /DV yUGHQHV GH Henry Kissinger2 se estĂĄn llevando a cabo en el sentido de: “cualquier cosa que se mueva cualquier cosa que vueleâ€?. Un llamado al genocidio que es raro en el registro histĂłrico. Poco de esto se recuerda en los Estados Unidos La mayorĂ­a apenas se conocĂ­a mĂĄs allĂĄ de los estrechos cĂ­rculos de activistas. Cuando la invasiĂłn fue lanzada hace 50 aĂąos, la preocupaciĂłn era tan ligera que hubo pocos esIXHU]RVSDUDMXVWLĂ€FDUODDSHQDVXQDDSDVLRQDGD peticiĂłn del presidente de que “estamos en conWUDGHWRGRHOPXQGRSRUTXHH[LVWHXQDFRQVSL

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raciĂłn monolĂ­tica y despiadada que se basa prinFLSDOPHQWHHQPHGLRVHQFXELHUWRVSDUDH[SDQGLU VXHVIHUDGHLQĂ XHQFLDÂľ\VLODFRQVSLUDFLyQORJUD VXVĂ€QHVHQ/DRV\9LHWQDP´ODVSXHUWDVVHDEULrĂĄn a lo anchoâ€?. Por otra parte, advirtiĂł que “la complacencia, la auto-indulgente y las sociedades blandas estĂĄn a punto de ser barridas con los escombros de la historia [y] solo los fuertes‌ posiblemente SXHGDQVREUHYLYLUÂľHQHVWHFDVRODUHĂ H[LyQHUD sobre el fracaso de la agresiĂłn y terror de Estados Unidos para aplastar la independencia de Cuba. Las alertas llegaron despuĂŠs que el tiempo comenzĂł a cargar media docena de aĂąos, el especialista en Vietnam respetado historiador militar Bernard Fall, prevĂŠ que “Vietnam como entidad FXOWXUDOHKLVWyULFDHVWiDPHQD]DGDGHH[WLQciĂłn ... [como] ... esa tierra muere literalmente bajo los golpes de la mayor maquinaria militar jamĂĄs desatada en un ĂĄrea de este tamaĂąoâ€?. Se referĂ­a de nuevo a Vietnam del Sur.

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Cuando la guerra terminĂł despuĂŠs de ocho aĂąos horrendos mĂĄs tarde, la opiniĂłn dominante estaba dividida entre los que se describe que la guerra fue una “causa nobleâ€? que se podrĂ­an haEHUJDQDGRFRQPiVGHGLFDFLyQ\HQHOH[WUHPR opuesto, los crĂ­ticos, a los que dicen que fue “un errorâ€? que resultĂł demasiado costoso. En 1977, el presidente Carter despertĂł poca atenciĂłn cuanGRH[SOLFyTXHQRVHWHQtDGHXGDVFRQ9LHWQDP porque “la destrucciĂłn fue mutua.â€? Hay lecciones importantes de todo esto hoy en dĂ­a, incluso al margen de otro recordatorio en el que sĂłlo los dĂŠbiles y derrotados son llamados a rendir cuentas por sus crĂ­menes. Una lecciĂłn es que para entender lo que estĂĄ pasando hay que asistir no sĂłlo a los eventos crĂ­ticos del mundo real, a PHQXGRH[SXOVDGRVGHODKLVWRULDVLQRWDPELpQD lo que los lĂ­deres y la opiniĂłn elite cree, sin embargo una creencia teĂąida de fantasĂ­a. Otra lecciĂłn es que, ademĂĄs de los vuelos de la fantasĂ­a inventados para aterrorizar y movilizar al pĂşblico (y tal vez algunos creen que estĂĄn atrapados en su proSLDUHWyULFD WDPELpQH[LVWHODSODQLĂ€FDFLyQJHRHVtratĂŠgica basada en principios que son racionales y estables durante largos perĂ­odos de tiempo, ya que son arraigados en las instituciones estables y en sus preocupaciones. Eso es cierto en el caso de

Vietnam. Voy a volver a eso, sĂłlo subrayando aquĂ­ que hay los factores persistentes en la acciĂłn del Estado en general y estĂĄn bien escondidos. /D JXHUUD GH ,UDN HV XQ FDVR LOXVWUDWLYR )XH puesto al pĂşblico para aterrorizar con los motivos habituales de defensa contra una amenaza increĂ­ble para la supervivencia: la â€œĂşnica preguntaâ€?, George W. Bush y Tony Blair declararon, si Saddam Hussein iba a terminar sus programas de desarrollo de armas de destrucciĂłn masiva. Cuando la Ăşnica pregunta recibiĂł la respuesta equivocada, la retĂłrica del gobierno se moviĂł sin esfuerzo a nuestro “anhelo de democraciaâ€?, y la opiniĂłn educada, por supuesto, debidamente seguida, fue todo lo habitual. MĂĄs tarde, cuando la magnitud de la derrota de (VWDGRV 8QLGRV HQ ,UDN VH HVWDED FRQYLUWLHQGR en difĂ­cil de acallar, el gobierno admitiĂł en voz baja lo que habĂ­a sido claro desde el principio. (Q  HO JRELHUQR DQXQFLy RĂ€FLDOPHQWH TXHHQXQDFXHUGRĂ€QDOVHGHEHRWRUJDUODVEDses militares de Estados Unidos y el derecho de las operaciones de combate, y debe privilegiar a los inversionistas estadounidenses en el sistema HQHUJpWLFR H[LJLHQGR GHVSXpV D UHJDxDGLHQWHV el abandonĂł de la resistencia iraquĂ­. Y todos los bienes colectivos guardados por la poblaciĂłn.

MediciĂłn de la decadencia norteamericana &RQ HVWDV OHFFLRQHV HQ PHQWH HV ~WLO H[DPLQDU lo que se destaca en las principales revistas de polĂ­tica y de opiniĂłn de hoy en dĂ­a. Sigamos con el mĂĄs prestigioso de los diarios establecidos de 5HODFLRQHV ([WHULRUHV (O WtWXOR D WRGR YROXPHQ en la portada del nĂşmero de diciembre 2011 se lee en negrilla: â€œÂżEstĂĄ perdida AmĂŠrica?â€? El tĂ­tulo del artĂ­culo aboga por “reducciĂłn de perVRQDOÂľHQODV´PLVLRQHVKXPDQLWDULDVÂľHQHOH[WUDQjero que estĂĄn consumiendo la riqueza del paĂ­s, con HOĂ€QGHGHWHQHUHOGHFOLYHHVWDGRXQLGHQVHTXHHV el tema principal del discurso de los asuntos internacionales, por lo general acompaĂąado por el corolario de que el poder se estĂĄ desplazando hacia el (VWHD&KLQD\ WDOYH] ,QGLD Los artĂ­culos principales se localizan en Israel y Palestina. El primer articulo, que es de los dos al-


19 Jorge Luis Zarate tos funcionarios israelíes, se titula “El problema HVHOUHFKD]RSDOHVWLQRµHOFRQÁLFWRQRSXHGHVHU resuelto porque los palestinos se niegan a reconocer a Israel como un estado judío. Conforme con ello a la práctica diplomática estándar: los Estados son reconocidos, pero no privilegiados sectores dentro de ellos. La demanda es poco más que un nuevo dispositivo para detener la amenaza de la solución política que socavaría los REMHWLYRV H[SDQVLRQLVWDV GH ,VUDHO /D SRVLFLyQ opuesta, defendida por un profesor estadounidense, se titula “El problema es la ocupación”. El subtítulo dice: “¿Cómo la ocupación está destruyendo a la nación?”. ¿Qué nación? Israel, por su-

puesto. Los artículos vinculados aparecen bajo el título “Israel en estado de sitio.” El número de enero de 2012 cuenta con una nueva llamada a bombardear Irán, antes que sea demasiado tarde. Además realiza una advertencia de “los peligros de la disuasión”, el autor sugiere que “los escépticos de la acción militar no aprecian el verdadero peligro de que Irán pueda poseer armas nucleares, esto supone que peligran los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente y más allá. Y sus pronósticos sombríos suponen que la cura sería peor que la enfermedad…es decir, que las consecuencias de un asalto


de Estados Unidos contra Irån serían tan malas o peores que las de Irån, si logra sus ambiciones nucleares, pero es una suposición errónea. La verdad es que un ataque militar si la intención es la destrucción del programa nuclear de Irån, si se gestiona con cuidado, podría prescindir de la región y al mundo una amenaza muy real y mejorar dramåticamente el largo plazo la seguridad nacional de Estados Unidos.� Otros argumentan que los costos serían demaVLDGR DOWRV \ HQ ORV H[WUHPRV DOJXQRV LQFOXVR seùalar que un ataque violaría el derecho internacional –como lo hace la posición de los moderados, que entregan regularmente amenazas de violencia, en violación de la Carta de la Organi]DFLyQGH1DFLRQHV8QLGDV 218 

Revisando las preocupaciones dominantes de turno

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El declive estadounidense es real, hasta la visión DSRFDOtSWLFD GH OD FODVH GRPLQDQWH TXH UHà HMD una percepción de que cualquier cosa que salga GHOFRQWUROWRWDOGHORV(VWDGRV8QLGRVVLJQLÀFDría casos de desastre total. A pesar de los lamentos, los Estados Unidos sigue siendo la potencia dominante del mundo por un amplio margen, y ningún competidor estå a la vista, no sólo en la dimensión militar, en la que, por supuesto, los Estados Unidos tiene rival. China e India han registrado un råpido (aunque PX\ GHVLJXDO  FUHFLPLHQWR SHUR VLJXHQ VLHQGR países muy pobres, con enormes problemas internos que se enfrenta en el oeste. China es el principal centro de fabricación del mundo, pero en gran medida como una planta de ensamblaje perifÊrica de las potencias industriales avanzadas y de las multinacionales occidentales. Es probable que cambie con el tiempo. La manufactura ofrece regularmente la base para la innovación y los avances a menudo, como ahora sucede en China. Un ejemplo que ha impresionado a los especialistas occidentales es el aprovechamiento de China en el creciente mercado mundial de paneles solares, no sobre la base de mano de obra EDUDWDVLQRSRUXQDSODQLÀFDFLyQFRRUGLQDGD\ cada vez mås innovadora. Pero los problemas que enfrenta China son graYHV $OJXQRV VRQ GHPRJUiÀFRV UHYLVDQGR HQ

Science, la principal revista de ciencia semanal de los Estados Unidos “El estudio muestra que la mortalidad se redujo drĂĄsticamente en China durante los aĂąos maoĂ­stasâ€?, sobre todo a raĂ­z del desarrollo econĂłmico y la mejora de los servicios de educaciĂłn y salud, en especial el movimiento de higiene pĂşblica que dio lugar a un fuerte descenso de la mortalidad por enfermedades infecciosasâ€?. Este progreso terminĂł con el inicio de las reformas capitalistas hace 30 aĂąos, y la tasa de mortalidad ha aumentado desde entonces. Por otra parte, el reciente crecimiento econĂłmico de China se ha basado fundamentalmente en XQ´ERQRGHPRJUiĂ€FRÂľXQDSREODFLyQHQHGDG de trabajar muy grande. “Pero la ventana para cosechar este bono podrĂ­a cerrarse prontoâ€?, con XQ´SURIXQGRLPSDFWRHQHOGHVDUUROORÂľ´(OH[ceso de mano de obra barata, que es uno de los principales factores que impulsan el milagro econĂłmico de China, ya no estĂĄ disponible.â€? La demografĂ­a es uno de los muchos problemas serios por delante. Para la India, los problemas son mucho mĂĄs graves. 1RWRGDVODVYRFHVSURPLQHQWHVSUHYpQGHFOLYH estadounidense. Entre los medios de comunicaciĂłn internacionales, no hay nada mĂĄs serio y responsable que el London Financial Times. Recientemente ha dedicado una pĂĄgina comSOHWDDODH[SHFWDWLYDRSWLPLVWDGHTXHODQXHYD WHFQRORJtD SDUD OD H[WUDFFLyQ GH FRPEXVWLEOHV fĂłsiles norteamericanos podrĂ­a permitir que los Estados Unidos se convertiese en independiente de energĂ­a, por lo tanto, podrĂĄ mantener su KHJHPRQtDJOREDOGXUDQWHXQVLJOR1RVHKDFH menciĂłn de la clase de mundo que gobernarĂ­a en este feliz acontecimiento los Estados Unidos, pero no por falta de pruebas. Casi al mismo tiempo, la Agencia Internacional de EnergĂ­a informĂł que, con el rĂĄpido aumento de emisiones de carbono derivadas de los combustibles fĂłsiles, el lĂ­mite de seguridad se alcanzarĂĄ antes del 2017 si el mundo continĂşa en su curso actual. “La puerta se estĂĄ cerrandoâ€?, seĂąalĂł el economista jefe de la AIE, y tambiĂŠn dijo, que muy pronto “se cerrarĂĄ para siempre.â€? Poco antes de que el Departamento de EnergĂ­a de Estados Unidos informĂł las cifras mĂĄs UHFLHQWHVGHHPLVLRQHVGHGLy[LGRGHFDUERQR que “saltaron por la cantidad mĂĄs grande de la


historia� a un nivel mås alto que el peor escenario previsto por el Grupo Intergubernamental GH([SHUWRVVREUHHO&DPELR&OLPiWLFR ,3&&  (VR QR IXH XQD VRUSUHVD SDUD PXFKRV FLHQWtÀcos, incluido el programa del MIT sobre el cambio climåtico, que durante aùos ha advertido de que las predicciones del IPCC son demasiado conservadoras. Los críticos de las predicciones del IPCC reciben pråcticamente ninguna atención pública, a diferencia de la franja de pesimistas que son apoyados por el sector empresarial, junto con enormes campaùas de propaganda que han llevado a los estadounidenses fuera del espectro internacional y a la ignorancia estas amenazas latentes. El apoyo empresarial tambiÊn se traduce directamente al poder político. La negación es parte del catecismo que debe ser entonado por los candidatos republicanos en la campaùa electoral una farsa ya HQFXUVR\HQHO&RQJUHVRVRQORVXÀFLHQWHPHQWH potentes como para abortar los esfuerzos para investigar los efectos del calentamiento global, por no hablar de hacer algo en serio. En resumen, la decadencia norteamericana quizås se puede frenar si abandonamos la esperanza de supervivencia decente, perspectivas que son demasiado reales dada la correlación de fuerzas en el mundo.

“Perderâ€? China y Vietnam Dejando a un lado esos pensamientos desagradables, una mirada cercana a la decadencia de Estados Unidos muestra que China en realidad juega un papel importante, como lo ha hecho durante 60 aĂąos. La decadencia que ahora provoca tal preocupaciĂłn no es un fenĂłmeno reciente. Se UHPRQWDDĂ€QDOHVGHOD6HJXQGD*XHUUD0XQGLDO cuando los Estados Unidos tenĂ­an la mitad de la riqueza del mundo y una seguridad incomparaEOH \ GH DOFDQFH JOREDO /RV SODQLĂ€FDGRUHV HUDQ naturalmente muy conscientes de la enorme disparidad de poder, y la intenciĂłn de que siga siendo asĂ­. El punto de vista bĂĄsico fue resumido con admirable franqueza en un documento de estado de  336   (O DXWRU IXH XQR GH ORV DUTXLWHFWRVGHO1XHYR2UGHQ0XQGLDOHOSUHVLGHQWHGHO 'HSDUWDPHQWR GH 3ODQLĂ€FDFLyQ GH 3ROtWLFDV GH Estado, el respetado estadista y erudito George

Kennan3, una santa paloma moderada dentro del HVSHFWURGHODSODQLĂ€FDFLyQVHxDOyTXHHOREMHWLYR polĂ­tico central era mantener la “posiciĂłn de disparidadâ€? que separaba nuestra enorme riqueza de la pobreza de los otros. Para lograr ese objetivo, aconsejĂł: “Debemos dejar de hablar de objetivos vagos e irreales ... como los derechos humanos, la elevaciĂłn del nivel de vida, y la democratizaciĂłnâ€?, y hay que “tratar los conceptos directos de poderâ€?, no “obstaculizar con consignas idealistas‌ sobretodo: altruismo y benefactores del mundoâ€?. .HQQDQVHUHIHUtDHVSHFtĂ€FDPHQWHD$VLDSHURODV REVHUYDFLRQHV VH JHQHUDOL]DURQ VDOYR H[FHSFLRnes, para los participantes en el sistema global administrada por Estados Unidos. Se entiende bien que las “consignas idealistasâ€? eran visibles por los demĂĄs, incluidas las clases intelectuales, y que se esperaba que estos las promulguen. Los planes, que Kennan ayudĂł a formular e implementar, daban por sentado que los Estados UnidoscontrolarĂ­a el Hemisferio Occidental, el Lejano Oriente, el antiguo imperio britĂĄnico (incluidos los incomparables recursos energĂŠticos GH 2ULHQWH 0HGLR  \ FRPR VHD SRVLEOH OD  JUDQ parte de Eurasia, de manera crucial de su centros FRPHUFLDOHVHLQGXVWULDOHV1RVHWUDWDEDGHREMHWLvos poco realistas, teniendo en cuenta la distribuciĂłn del poder. Pero su declive lo acompaĂąaba. En 1949, China declarĂł la independencia, un evento conocido en el discurso occidental como “la pĂŠrdida de Chinaâ€? –en los Estados Unidos– con DPDUJDV UHFULPLQDFLRQHV \ ORV FRQĂ LFWRV VREUH quiĂŠn fue el responsable de esa pĂŠrdida. La terminologĂ­a es reveladora, solo es posible perder algo que uno posee. La suposiciĂłn tĂĄcita era que los Estados Unidos poseĂ­a China por derecho, junto con la mayorĂ­a del resto del mundo, por mucho TXHORVSODQLĂ€FDGRUHVGHODSRVJXHUUDVXSRQJDQ La “pĂŠrdida de Chinaâ€? fue el primer paso importante en la “decadencia de Estados Unidos.â€? Tuvo importantes consecuencias polĂ­ticas. Una de ellas fue la decisiĂłn inmediata para apoyar los esfuerzos de Francia para reconquistar su antigua colonia de Indochina, por lo que tambiĂŠn, no todo estarĂ­a “perdidoâ€?. SĂ­ Indochina no era una preocupaciĂłn, a pesar GHODVDĂ€UPDFLRQHVVREUHVXVULFRVUHFXUVRVSRU

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el presidente Eisenhower y otros. MĂĄs bien, la preocupaciĂłn era la “teorĂ­a del dominĂłâ€?, que es a menudo ridiculizado: cuando domino no caen. Pero sigue siendo un principio rector de la polĂ­tica porque es bastante racional. Para adoptar la versiĂłn de Henry Kissinger, una regiĂłn que cae fuera del control puede convertirse en un “virusâ€? TXH´SXHGDH[WHQGHUHOFRQWDJLRÂľLQGXFLHQGRD otros a seguir el mismo camino. En el caso de Vietnam, la preocupaciĂłn era que el virus del desarrollo independiente pudiera infectar a Indonesia, que realmente no tienen recursos ricos. Y eso podrĂ­a conducir al JapĂłn –el “superdominĂłâ€? como fue llamado por el destacado historiador de Asia John Dower– a “adaptarseâ€? hacia un Asia independiente como su centro tecnolĂłgico e industrial en un sistema que escaparĂ­a al alcance del poder de Estados Unidos Eso sigQLĂ€FDUtDHQHIHFWRTXHORV(VWDGRV8QLGRVKDEtD SHUGLGRODSDUWHGHO3DFtĂ€FRHQOD6HJXQGD*XHrra Mundial, luchĂł para evitar el intento de que JapĂłn estableciera un nuevo orden en Asia.

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La manera de lidiar con este problema es claro: destruir el virus e â&#x20AC;&#x153;inocularâ&#x20AC;? a los que pudieran estar infectados. En el caso de Vietnam, la elecciĂłn racional era destruir cualquier esperanza de desaUUROORLQGHSHQGLHQWHH[LWRVRHLPSRQHUGLFWDGXUDV brutales en las regiones circundantes. Estas tareas VHKDQUHDOL]DGRFRQp[LWRDXQTXHODKLVWRULDWLHQH su propia astucia y algo similar a lo que se temĂ­a desde entonces ha venido desarrollando en Asia oriental, para gran consternaciĂłn de Washington. La victoria mĂĄs importante de las guerras de Indochina fue en 1965 cuando un golpe militar apoyado por Estados Unidos en Indonesia, liderado por el General Suharto llevĂł a cabo crĂ­menes masivos por la CIA que se compararon a los de Hitler, Stalin y Mao. La â&#x20AC;&#x153;masacre asombrosamente masivaâ&#x20AC;?, FRPRHO1HZ<RUN7LPHVORGHVFULELyVHLQIRUPy con precisiĂłn a travĂŠs de la corriente principal y con una euforia desenfrenada. Se trataba de â&#x20AC;&#x153;un rayo de luz en Asiaâ&#x20AC;?, como el comentarista cĂŠlebre liberal James Reston escribiĂł en el Times. El golpe GH(VWDGRSXVRĂ&#x20AC;QDODDPHQD]DGHODGHPRFUDcia mediante la demoliciĂłn de un partido polĂ­tico de masas empobrecidas, estableciĂł una dictadura que pasĂł a compilar uno de los peores historiales de derechos humanos en el mundo y arrojĂł las riquezas del paĂ­s abierto a los inversores occidenWDOHV1RHVGHH[WUDxDUTXHGHVSXpVGHPXFKRV

otros horrores, incluida la invasiĂłn casi genocida de Timor Oriental, Suharto fue bien recibido por la administraciĂłn Clinton en 1995 como â&#x20AC;&#x153;nuestro tipo de hombre.â&#x20AC;? AĂąos despuĂŠs de los grandes acontecimientos de 1965, McGeorge Bundy el asesor de Seguridad 1DFLRQDOGH.HQQHG\-RKQVRQSHQVyTXHKDEUtD VLGRSUXGHQWHSRQHUĂ&#x20AC;QDODJXHUUDGH9LHWQDP en ese momento, con el â&#x20AC;&#x153;virusâ&#x20AC;? virtualmente destruido y el dominĂł primordial sĂłlidamente en su lugar, respaldado por otras dictaduras apoyadas por Estados Unidos en toda la regiĂłn. Procedimientos similares han sido habitualmenWHVHJXLGRVHQRWURVOXJDUHV.LVVLQJHUVHUHĂ&#x20AC;ULy HVSHFtĂ&#x20AC;FDPHQWH D OD DPHQD]D GH OD GHPRFUDFLD socialista en Chile. Esa amenaza se terminĂł en otra fecha olvidada, lo que los latinoamericanos llaman â&#x20AC;&#x153;el primer 11/9â&#x20AC;?, que en la violencia y los HIHFWRVDPDUJRVH[FHGLyOHMRVHOFRQPHPRrado en Occidente. Una dictadura feroz se impuso en Chile, una parte de la plaga de la represiĂłn EUXWDOTXHVHH[WHQGLySRU$PpULFD/DWLQDOOHJDQdo a CentroamĂŠrica bajo Reagan. Los virus han despertado gran preocupaciĂłn en otros lugares, incluyendo el Medio Oriente, donde la amenaza del nacionalismo secular a menudo ha afectado ORV SODQLĂ&#x20AC;FDGRUHV EULWiQLFRV \ HVWDGRXQLGHQVHV induciĂŠndolos a apoyar el fundamentalismo islĂĄmico radical para contrarrestarlo.

La concentraciĂłn de la riqueza y la decadencia estadounidense A pesar de estas victorias, continuĂł la decadencia norteamericana. En 1970, la cuota de la riqueza mundial Estados Unidos se redujo a alrededor GHO  DSUR[LPDGDPHQWH GRQGH SHUPDQHFH WRGDYtD FRORVDO SHUR PX\ SRU GHEDMR GHO Ă&#x20AC;QDO de la Segunda Guerra Mundial. Para entonces, el mundo industrial era â&#x20AC;&#x153;tripolarâ&#x20AC;?: el estadounidense, el alemĂĄn con sede en Europa y el de Asia con la regiĂłn industrial mĂĄs dinĂĄmica en ese momento con sede en JapĂłn. Pero ahora son ellos, PHUHĂ&#x20AC;HURDODVH[FRORQLDVMDSRQHVDV7DLZiQ\ Corea del Sur y mĂĄs recientemente China. Por ese tiempo, la decadencia norteamericana entrĂł en una nueva fase: consciente de la caĂ­da DXWRLQĂ LJLGD'HVGHODGpFDGDGHKDKDELGRXQFDPELRVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYRHQODHFRQRPtDGH


(VWDGRV8QLGRVFRPRSODQLĂ&#x20AC;FDGRUHVSULYDGRV\ HVWDWDOHV GHVSOD]DURQ KDFLD OD Ă&#x20AC;QDQFLDUL]DFLyQ \ la deslocalizaciĂłn de la producciĂłn, impulsada en parte por la disminuciĂłn de la tasa de ganancia en la industria manufacturera nacional. Estas decisiones iniciaron un cĂ­rculo vicioso en el que la riqueza se convirtiĂł en altamente concentrada (de manera dramĂĄtica en el 0,1% en los ingresos mĂĄs DOWRVGHODSREODFLyQ ODFRQFHQWUDFLyQGHFHGHUHO poder polĂ­tico, por lo tanto, una legislaciĂłn para llevar un nuevo ciclo: la tributaciĂłn y otras polĂ­tiFDVĂ&#x20AC;VFDOHVGHVUHJXODFLyQFDPELRVHQODUHJODVGH gobierno corporativo que permite grandes ganancias para los ejecutivos, etc.

te. Paralelamente, el sistema polĂ­tico ha sido cada vez triturado y cuando ambas partes son impulsados mĂĄs profundamente en los bolsillos corporativos con los crecientes costos de las elecciones, los republicanos a nivel de la farsa, los demĂłcratas (ahora en gran parte a los antiguos â&#x20AC;&#x153;republicanos PRGHUDGRVÂľ QRVHTXHGDQDWUiV Un estudio reciente del Instituto de PolĂ­tica EconĂłmica, que ha sido la principal fuente de datos de buena reputaciĂłn en los aĂąos de estos acontecimientos, se titula El incumplimiento por parte del diseĂąo OD IUDVH ´SRU GLVHxRÂľ HV H[DFWD 2WUDV RSciones eran ciertamente posibles. Y como seĂąala HOHVWXGLRHO´IUDFDVRÂľHVFODVLVWD1RKD\IUDFDVR para los diseĂąadores, lejos de ello, por el contrario, Mientras tanto, para la mayorĂ­a, los salarios reales las polĂ­ticas son un fracaso para la gran mayorĂ­a, se estancaron en gran medida, y la gente era capaz el 99% en el imaginario de los movimientos Ocde salir adelante sĂłlo por fuerte aumento de las cupy y para el paĂ­s, que ha disminuido y seguirĂĄ FDUJDVGHWUDEDMR PXFKRPiVDOOiGH(XURSD OD haciĂŠndolo con estas polĂ­ticas. deuda insostenible y las burbujas repetidas desde los aĂąos de Reagan creando riqueza de papel que Un factor es la deslocalizaciĂłn de la fabricaciĂłn. inevitablemente desaparecĂ­a cuando penetraron y Como el ejemplo del panel solar que se mencionĂł los autores fueron rescatados por el contribuyen- anteriormente, ilustra, la capacidad de fabricaciĂłn

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es la base y el estĂ­mulo a la innovaciĂłn que lleva a estadios superiores de complejidad en la producciĂłn, el diseĂąo y la invenciĂłn. Eso, tambiĂŠn, estĂĄ siendo subcontratado, no es un problema para los â&#x20AC;&#x153;mandarines monetariosâ&#x20AC;? sino que cada vez mĂĄs las polĂ­ticas de diseĂąo, es un problema serio para los trabajadores y las clases medias, y un verdadero desastre para los mĂĄs oprimidos, los afroamericanos, quienes nunca han escapado del legado de la esclavitud y sus horribles secuelas y cuya riqueza escasa prĂĄcticamente desapareciĂł tras el colapsĂł de la burbuja inmobiliaria en ORTXHGHVHQFDGHQyOD~OWLPDFULVLVĂ&#x20AC;QDQciera, la peor hasta ahora.

El Camino Imperial: DisminuciĂłn estadounidense en perspectiva

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En los aĂąos de la disminuciĂłn de la conciencia DXWRLQĂ LJLGD  ODV ´SHUGLGDVÂľ HQ FDVD VLJXLHURQ aumentando en otros lugares. En la Ăşltima dĂŠcada, por primera vez en 500 aĂąos, AmĂŠrica del Sur ha WRPDGRPHGLGDVHĂ&#x20AC;FDFHVSDUDOLEHUDUVHGHODGRminaciĂłn occidental, otra pĂŠrdida seria. La regiĂłn se ha movido hacia la integraciĂłn y ha comenzado a abordar algunos de los terribles problemas internos de las sociedades gobernadas por elites en su PD\RUtDHXURSHL]DGDVSHTXHxDVLVODVGHH[WUHPD riqueza en un mar de miseria. TambiĂŠn se han librado de todas las bases militares de Estados Unidos y de los controles del FMI. Una organizaciĂłn recientemente formada, CELAC, incluye a todos los paĂ­ses del hemisferio, ademĂĄs de los EE.UU. y CanadĂĄ. Si llega a funcionar realmente, eso serĂ­a un paso mĂĄs en la decadencia norteamericana, en este caso en lo que siempre ha sido considerado como â&#x20AC;&#x153;el patio traseroâ&#x20AC;?. 0iVJUDYHVHUtDODSpUGLGDGHORVSDtVHVGH0(1$ ²2ULHQWH0HGLRĂ&#x2030;IULFDGHO1RUWH²TXHKDQVLGR FRQVLGHUDGRVSRUORVSODQLĂ&#x20AC;FDGRUHVGHVGHODGpFDda de 1940 como â&#x20AC;&#x153;una fuente estupenda de poder estratĂŠgico y uno de los mayores premios materiales de la historia del mundo.â&#x20AC;? El control de las UHVHUYDV HQHUJpWLFDV GH 0(1$ GDUtD HO ´FRQWURO sustancial del mundoâ&#x20AC;?, en palabras de Roosevelt el LQĂ X\HQWHDVHVRU$$%HUOH Sin duda, si las proyecciones de un siglo de independencia energĂŠtica de EE.UU. sobre la base GHORVUHFXUVRVHQHUJpWLFRVGH$PpULFDGHO1RUWH resultan ser realistas, la importancia de controlar

0(1$ GLVPLQXLUtD XQ SRFR DXQTXH SUREDEOHmente no por mucho: la preocupaciĂłn principal ha sido siempre el control de tener mĂĄs acceso. Sin embargo, las probables consecuencias para el equilibrio del planeta son tan ominosas que la discusiĂłn puede ser en gran parte un ejercicio acadĂŠmico. La Primavera Ă rabe, otro desarrollo de importancia histĂłrica, podrĂ­a presagiar por lo menos una ´SpUGLGDÂľ SDUFLDO GH 0(1$ /RV ((88 \ VXV aliados se han esforzado para evitar ese resultado KDVWDDKRUDFRQXQp[LWRFRQVLGHUDEOH6XSROtWLFD hacia las revueltas populares se ha mantenido estrechamente a las directrices estĂĄndar: apoyar a las IXHU]DVPiVVXVFHSWLEOHVDODLQĂ XHQFLD\HOFRQWURO de EE.UU. Dictadores favorecidos son tolerados, siempre y cuando puedan mantener el control (como en los SULQFLSDOHVHVWDGRVSHWUROHURV &XDQGRHVRQRHV posible, entonces descartar y tratar de restaurar el antiguo rĂŠgimen lo mĂĄs plenamente posible (como HQ7~QH]\(JLSWR (OSDWUyQJHQHUDOHVIDPLOLDU Somoza, Marcos, Duvalier, Mobutu, Suharto, y muchos otros. En un caso, Libia, fue intervenida por la fuerza de las tres potencias imperiales participando en una rebeliĂłn para derrocar a un dicWDGRU SHFXOLDU \ SRFR Ă&#x20AC;DEOH DEULHQGR HO FDPLQR VHHVSHUDXQFRQWUROPiVHĂ&#x20AC;FLHQWHVREUHORVULFRV recursos de Libia (petrĂłleo principalmente, pero tambiĂŠn el agua, interĂŠs para las empresas franceVDV 8QDSRVLEOHEDVHSDUDHO&RPDQGRĂ&#x2030;IULFDGH ((88 KDVWD DKRUD UHVWULQJLGR D $OHPDQLD  DVt como la reversiĂłn de la creciente penetraciĂłn de China. En cuanto a la polĂ­tica se observĂł pocas sorpresas. Fundamentalmente, es importante reducir la amenaza de la democracia en funcionamiento, HQTXHODRSLQLyQSRSXODUYDDLQĂ XLUVLJQLĂ&#x20AC;FDtivamente en las polĂ­ticas. Eso es otra vez la rutina, algo muy comprensible. Una mirada a los estudios de opiniĂłn pĂşblica llevados a cabo por los organismos electorales de Estados Unidos en ORVSDtVHVGH0(1$H[SOLFDIiFLOPHQWHHOWHPRU occidental de la democracia autĂŠntica, en la que ODRSLQLyQS~EOLFDYDDLQĂ XLUVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDPHQWH en las polĂ­ticas.

Israel y el Partido Republicano &RQVLGHUDFLRQHV VLPLODUHV VH WUDQVĂ&#x20AC;HUHQ GLrectamente a la segunda preocupaciĂłn im-


portante abordada en la ediciĂłn de relaciones H[WHULRUHV FLWDGDV HQ OD SULPHUD SDUWH GH HVWD REUDHOFRQĂ LFWR,VUDHO3DOHVWLQD(OPLHGRDOD GHPRFUDFLD GLItFLOPHQWH SRGUtD VHU H[SXHVWR mĂĄs claramente en el presente caso. En enero de 2006, la elecciĂłn se llevĂł a cabo en Palestina, declarĂł libres y justas por observadores internacionales. La reacciĂłn inmediata de los ((88 \ SRU VXSXHVWR ,VUDHO  FRQ (XURSD siguiendo cortĂŠsmente, fue imponer duras sanciones a los palestinos por haber votado de manera equivocada. Eso no es algo nuevo. Es muy de acuerdo con el principio general y nada sorprendente hasta reconocido por la erudiciĂłn convencional: los EE.UU. apoya la democracia sĂ­, y sĂłlo sĂ­, los resultados estĂĄn de acuerdo con sus objetivos estratĂŠgicos y econĂłmicos, esta es, la triste conclusiĂłn del neoReagan Thomas Carothers, el mĂĄs cuidadoso y respetado analista acadĂŠmico de iniciativas para la â&#x20AC;&#x153;promociĂłn de la democraciaâ&#x20AC;?. En tĂŠrminos mĂĄs generales, desde hace 35 aĂąos, los EE.UU. han liderado el campo de la intolerancia entre Israel y Palestina, el bloqueo de un consenso internacional pidiendo una soluciĂłn SROtWLFD HQ WpUPLQRV PX\ FRQRFLGRV SDUD H[Lgir su reiteraciĂłn. El mantra occidental es que Israel busca negociaciones sin condiciones previas, mientras que los palestinos se niegan. Lo FRQWUDULRHVPiVSUHFLVR/RV((88H,VUDHOH[Lgen requisitos estrictos, que son, por otra parte, diseĂąadas para asegurar que las negociaciones conduzcan tanto a la capitulaciĂłn palestina sobre temas cruciales. La primera condiciĂłn es que las negociaciones deben ser supervisadas por Washington, que tieQHPXFKRVHQWLGRFRPRH[LJLUTXH,UiQVXSHUYLVH ODQHJRFLDFLyQGHFRQĂ LFWRVHQWUHVXQtHV\FKLtHV HQ ,UDN 1HJRFLDFLRQHV VHULDV WHQGUtDQ TXH HVWDU bajo los auspicios de alguna parte neutral, preferiblemente uno que tenga un poco de respeto internacional, tal vez Brasil. Con las negociacioQHVVHWUDWHGHUHVROYHUORVFRQĂ LFWRVHQWUHORVGRV antagonistas: los Estados Unidos e Israel, por un lado, la mayor parte del mundo, por el otro. La segunda condiciĂłn es que Israel debe tener OLEHUWDGSDUDH[SDQGLUVXVDVHQWDPLHQWRVLOHJDles en Cisjordania. TeĂłricamente, los EE.UU. se oponen a estas acciones, pero con un toque muy

ligero en la muĂąeca, sin dejar de ofrecer apoyo econĂłmico, diplomĂĄtico y militar. Cuando los EE.UU. tienen algunas objeciones limitadas, muy fĂĄcilmente prohĂ­be las acciones, como en el caso del proyecto E-1 que une a Gran JerusalĂŠn a la ciudad de Maâ&#x20AC;&#x2122;aleh Adumim, prĂĄcticamente dividiendo en dos Cisjordania (una alta prioridad SDUD ORV SODQLĂ&#x20AC;FDGRUHV GH ,VUDHO  SHUR QDFLHURQ algunas objeciones en Washington, por lo que Israel ha tenido que recurrir a medidas tortuosas para avanzar lejos en el proyecto. La pretensiĂłn de la oposiciĂłn alcanzĂł el nivel de farsa en febrero pasado cuando Obama vetĂł una resoluciĂłn del Consejo de Seguridad pidiendo la HMHFXFLyQ GH OD SROtWLFD RĂ&#x20AC;FLDO GH ((88 WDPbiĂŠn aĂąadiendo la observaciĂłn incontrovertible de que los propios asentamientos son ilegales, DOPDUJHQGHH[SDQVLyQ 'HVGHHQWRQFHVVHKD hablado poco de acabar con la provocaciĂłn que VLJQLĂ&#x20AC;FDODH[SDQVLyQGHORVDVHQWDPLHQWRVTXH continĂşan segĂşn el estudio. Por lo tanto, los representantes de israelĂ­es y palestinos se preparaban para reunirse en Jordania en enero de 2011, Israel anunciĂł las nuevas construcciones en Pisgat Zeev y Har Homa, ĂĄreas de Cisjordania que se ha declarado en la zona de JUDQH[SDQVLyQGH-HUXVDOpQTXHVHDQH[DVHHVtableciĂł, y construida como la capital de Israel, todo ello en violaciĂłn de las Ăłrdenes directas del Consejo de Seguridad. Otros movimientos de llevarse adelante el diseĂąo mĂĄs grandioso de separar los enclaves de Cisjordania quedarĂĄn a la administraciĂłn palestina del centro polĂ­tico cultural, comercial de la vida palestina en la antigua JerusalĂŠn. Es comprensible que los derechos de los palestinos deberĂ­an ser marginados en la polĂ­tica y el discurso de los EE.UU. Los palestinos no tienen la riqueza o el poder, ellos ofrecen prĂĄcticamente nada a las preocupaciones de la polĂ­tica estadounidense, de hecho, tienen valor negativo, como una molestia que despierta â&#x20AC;&#x153;la calle ĂĄrabeâ&#x20AC;?. Israel, en cambio, es un valioso aliado. Es una sociedad rica en gran parte militarizada, una indusWULDVRĂ&#x20AC;VWLFDGD\GHDOWDWHFQRORJtD'XUDQWHGpFDdas, ha sido un aliado militar y estratĂŠgico de gran valor, sobre todo desde 1967, cuando se realizĂł un gran servicio a los EE.UU. y a su aliado Arabia desWUX\HQGRHO´YLUXVÂľ1DVVHULVWD(OHVWDEOHFLPLHQWR

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de la â&#x20AC;&#x153;relaciĂłn especialâ&#x20AC;? con Washington en todas las forma ha persistido desde entonces. TambiĂŠn es un centro de crecimiento e inversiĂłn de alta tecnologĂ­a para EE.UU. De hecho, las industrias de alta tecnologĂ­a y particularmente militares de los dos paĂ­ses estĂĄn estrechamente vinculadas.

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Aparte de estas consideraciones elementales de gran potencia en la polĂ­tica, hay factores culturales que no deben ser ignorados. El sionismo cristiano en Gran BretaĂąa y los EE.UU. siempre fue precedida por el sionismo judĂ­o y ha sido un fenĂłmeQRGHHOLWHVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYRFRQLPSOLFDFLRQHVFODUDV HQODVSROtWLFDV LQFOXLGDOD'HFODUDFLyQ%DOIRXU  Cuando el general Allenby conquistĂł JerusalĂŠn durante la Primera Guerra Mundial, fue aclamado por la prensa estadounidense como Ricardo &RUD]yQGH/HyQTXHWHQtDSRUĂ&#x20AC;QJDQDUODV&UX]DGDV\H[SXOVDUDORVSDJDQRVGHOD7LHUUD6DQWD El siguiente paso era para â&#x20AC;&#x153;el pueblo elegido volver a la tierra prometidaâ&#x20AC;?. La articulaciĂłn de una visiĂłn comĂşn de elite, del secretario del Interior +DUROG,FNHV\GHOSUHVLGHQWH)UDQNOLQ5RRVHYHOW describiĂł la colonizaciĂłn judĂ­a de Palestina como un logro â&#x20AC;&#x153;sin comparaciĂłn en la historia de la raza humana.â&#x20AC;? Tales actitudes encuentran su lugar fĂĄcilmente en las doctrinas providencialistas que han sido un fuerte elemento en la cultura popular y en la elite desde los orĂ­genes del paĂ­s: la creencia de que Dios tiene un plan para el mundo, y que los EE.UU. sustentan este plan bajo la direcciĂłn GLYLQD VH DSR\DQ HQ XQD ODUJD OLVWD GH Ă&#x20AC;JXUDV destacadas. Por otra parte, el cristianismo evangĂŠlico es una fuerza popular importante en los EE.UU. soEUHWRGRHQORVH[WUHPRVORVWLHPSRVGHOĂ&#x20AC;QGHO cristianismo evangĂŠlico tambiĂŠn tiene un enorme alcance popular, vigorizado por el establecimiento de Israel en 1948, revitalizado aĂşn mĂĄs por la conquista del resto de Palestina en 1967 (todas las seĂąales de un â&#x20AC;&#x153;Fin de los Tiempos y la 6HJXQGD9HQLGDÂľVHDSUR[LPDQ  Estas fuerzas se han vuelto particularmente importantes desde los aĂąos de Reagan, ya que los republicanos han abandonado la pretensiĂłn de ser un partido polĂ­tico en el sentido tradicional, para dedicarse en este trĂĄnsito virtual de uniformidad para dar servicio a un pequeĂąo porcentaje de los super-ricos y el sector empresarial. Sin embargo, la pequeĂąa circunscripciĂłn que se sirve principalmente de la parte reconstruida no

puede proveer votos, por lo que tienen que recurrir a otras personas. La Ăşnica opciĂłn es movilizar tendencias que siempre han estado presentes, aunque raramente como una fuerza polĂ­tica organizada: primordialmente nativistas temblando de miedo y odio, \HOHPHQWRVUHOLJLRVRVTXHVRQH[WUHPLVWDVSDUD los estĂĄndares internacionales, pero no en los EE.UU. Uno de los resultados es la reverencia por presuntas profecĂ­as bĂ­blicas, por lo tanto, no VyORHODSR\RD,VUDHO\VXVFRQTXLVWDVGHH[SDQsiĂłn, pero el amor apasionado por Israel, otra parte fundamental de la catequesis que debe ser entonado por los candidatos republicanos â&#x20AC;&#x201C;con los demĂłcratas, de nuevo, no demasiado lejos. Colocando estos factores a un lado, no hay que olvidar que el â&#x20AC;&#x153;anglosajĂłnâ&#x20AC;? â&#x20AC;&#x201C;Gran BretaĂąa y sus retoĂąos que consisten sociedades de colonosâ&#x20AC;&#x201C;, que crecieron sobre las cenizas de las poblacioQHVLQGtJHQDVUHSULPLGDVRYLUWXDOPHQWHH[WHUminadas, las prĂĄcticas del pasado deben haber sido bĂĄsicamente correctas, en el caso de Estados Unidos, incluso ordenado por la Providencia 'LYLQD (Q FRQVHFXHQFLD H[LVWH D PHQXGR XQD simpatĂ­a intuitiva por los hijos de Israel cuando siguen un curso similar. Pero sobre todo, los intereses geoestratĂŠgicos y econĂłmicos prevalecen y la polĂ­tica no estĂĄ grabada en piedra.

La â&#x20AC;&#x153;amenazaâ&#x20AC;? iranĂ­ y el problema nuclear 9ROYDPRV Ă&#x20AC;QDOPHQWH DO WHUFHUR GH ORV SULQFLSDles temas abordados en las revistas citadas anteriormente, la â&#x20AC;&#x153;amenaza de IrĂĄn.â&#x20AC;? Entre las ĂŠlites y la clase polĂ­tica esto se toma generalmente para ser la principal amenaza para el orden mundial â&#x20AC;&#x201C;aunque no entre las poblaciones. En Europa, las encuestas muestran que Israel es considerado como la principal amenaza para la paz. En los paĂ­VHV0(1$VHFRQVLGHUDTXHHOSRGHUGHO(VWDGR se lo comparte con los Estados Unidos, en la medida en que en Egipto, en la vĂ­spera de la sublevaciĂłn de la Plaza Tahrir, el 80% consideraba que la regiĂłn serĂ­a mĂĄs segura si IrĂĄn tuviera armas nucleares. Las mismas encuestas encontraron que sĂłlo el 10% considera a IrĂĄn como una amenaza. A diferencia de los dictadores gobernantes, que tienen sus propias preocupaciones. En los Estados Unidos, antes de que las campaĂąas de propaganda masivas de los Ăşltimos aĂąos,


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Fernan da Ramirez


la mayorĂ­a de la poblaciĂłn estaba de acuerdo con la mayor parte del mundo que, como parte del 7UDWDGRGH1R3UROLIHUDFLyQ,UiQWLHQHGHUHFKR a llevar a cabo el enriquecimiento de uranio. Y aĂşn hoy en dĂ­a, una gran mayorĂ­a estĂĄ a favor GH PHGLRV SDFtĂ&#x20AC;FRV SDUD WUDWDU FRQ ,UiQ ,QFOXVRH[LVWHXQDIXHUWHRSRVLFLyQDODLQWHUYHQFLyQ militar si IrĂĄn e Israel estĂĄn en guerra. SĂłlo una cuarta parte del total considera a IrĂĄn como una preocupaciĂłn importante para los Estados Unidos Sin embargo, no es raro que haya una brecha, a menudo un abismo, que divide la opiniĂłn pĂşblica. ¢3RUTXpH[DFWDPHQWHVHFRQVLGHUDD,UiQFRPR una amenaza tan colosal? La pregunta que rara vez se discute y que no es difĂ­cil encontrar una respuesta seria como de costumbre, en los pronunciamientos febriles, la respuesta mĂĄs autorizada es provista por el PentĂĄgono y los servicios de inteligencia en sus informes periĂłdicos al Congreso sobre la seguridad global. Informan que IrĂĄn no representa una amenaza militar porque su gasto militar es muy bajo, incluso para los estĂĄndares de la regiĂłn, minĂşsculo, por supuesto, en comparaciĂłn con los Estados Unidos

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IrĂĄn tiene poca capacidad de desplegar la fuerza. Sus doctrinas estratĂŠgicas son defensivas, diseĂąada SDUDGLVXDGLUODLQYDVLyQHOWLHPSRVXĂ&#x20AC;FLHQWHSDUD TXHODGLSORPDFLDSXHGDFRQĂ&#x20AC;JXUDUVH6L,UiQHVWi desarrollando la capacidad de armas nucleares, VHUtDSDUWHGHVXHVWUDWHJLDGHGLVXDVLyQ1LQJ~Q analista serio cree que los clĂŠrigos gobernantes estĂĄn ansiosos de ver a su paĂ­s y sus posesiones vaporizadas, la consecuencia inmediata de su venida ni siquiera cerca de iniciar una guerra nuclear. Y es apenas necesario precisar las razones por las cuales cualquier dirigencia iranĂ­ estarĂ­a preocupada por la disuasiĂłn, en las circunstancias actuales. Las amenazas que podrĂ­an derivar de esta situaciĂłn son varias. Sin duda, una amenaza podrĂ­a ser un rĂŠgimen contra la mayor parte de su propia poblaciĂłn, aunque no la Ăşnica, porque la principal amenaza para los Estados Unidos e Israel es que IrĂĄn podrĂ­a impedir el libre ejercicio de la violencia. Otra amenaza es que los iranĂ­es EXVTXHQFODUDPHQWHH[WHQGHUVXLQĂ XHQFLDDORV SDtVHV YHFLQRV GH ,UDN \ $IJDQLVWiQ \ PiV DOOi tambiĂŠn. Esos actos â&#x20AC;&#x153;ilegĂ­timosâ&#x20AC;? son llamados â&#x20AC;&#x153;desestabilizadoresâ&#x20AC;? o algo peor. Por el contraULRODLPSRVLFLyQSRUODIXHU]DGHODLQĂ XHQFLD

de Estados Unidos a mitad del camino en todo el mundo contribuye a la â&#x20AC;&#x153;estabilidadâ&#x20AC;? y el orden, de acuerdo con la doctrina tradicional sobre quiĂŠn es el dueĂąo del mundo. 1RWLHQHPXFKRVHQWLGRWUDWDUGHLPSHGLUTXH,UiQ se una a los estados con armas nucleares, incluidos ORVWUHVTXHVHKDQQHJDGRDĂ&#x20AC;UPDUHO7UDWDGRGH 1R3UROLIHUDFLyQ ,VUDHO,QGLD\3DNLVWiQ WRGRVORV cuales han recibido asistencia en el desarrollo de armas nucleares por parte de los Estados Unidos TXHWRGDYtDHVWiQVLHQGRDVLVWLGRV1RHVLPSRVLble acercarse a ese objetivo por medios diplomĂĄtiFRVSDFtĂ&#x20AC;FRV8QHQIRTXHTXHJR]DGHDEUXPDGRU DSR\RLQWHUQDFLRQDOHVHPSUHQGHUSDVRVVLJQLĂ&#x20AC;FDtivos hacia el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en el Oriente Medio, incluyendo a IrĂĄn e Israel (y aplicar asĂ­ el despliegue de las fuer]DVHVWDGRXQLGHQVHVHQHVHOXJDU PHMRUD~QGLUtDQTXHVHH[WLHQGDQKDVWDHOVXUGH$VLD El apoyo a estos esfuerzos es tan fuerte que el gobierno de Obama se ha visto obligado a aceptar, formalmente pero con reservas, que el programa nuclear de Israel no debe ser colocado bajo los auspicios de la AsociaciĂłn Internacional de la EnergĂ­a AtĂłmica y TXHQLQJ~QHVWDGR HVGHFLUORV(VWDGRV8QLGRV GHberĂ­an estar obligados a divulgar informaciĂłn sobre â&#x20AC;&#x153;las instalaciones y actividades nucleares de Israel, incluida la informaciĂłn relativa a las transferencias nucleares previas a Israel.â&#x20AC;? Obama tambiĂŠn acepta la posiciĂłn de Israel de que cualquier propuesta de este tipo debe estar supeditada a un acuerdo de paz integral, que los Estados Unidos e Israel pueden seJXLUGHPRUDQGRLQGHĂ&#x20AC;QLGDPHQWH (QHVWDHQFXHVWDTXHHVWiOHMRVGHVHUH[KDXVWLYD ni que decir de los principales temas abordados en el cambio de la polĂ­tica militar de Estados 8QLGRVKDFLDODUHJLyQGH$VLD3DFtĂ&#x20AC;FR$~QDVt establece las nuevas incorporaciones al enorme sistema de bases militares en marcha en estos momentos, en la isla de Jeju de Corea del Sur y el 1RURHVWHGH$XVWUDOLDWRGRVHVWRVVRQHOHPHQtos de la polĂ­tica de â&#x20AC;&#x153;contenciĂłn de Chinaâ&#x20AC;?. Este sistema estĂĄ estrechamente relacionado al tema GH ODV EDVHV HVWDGRXQLGHQVHV HQ 2NLQDZD FRQ la amargura de la oposiciĂłn de la poblaciĂłn durante muchos aĂąos, y una crisis continua en las UHODFLRQHVHQWUH7RNLR2NLQDZD La revelaciĂłn de cĂłmo han cambiado los pequeĂąos supuestos fundamentales de los analistas


estratĂŠgicos estadounidenses que describen el resultado de los programas militares de China como un â&#x20AC;&#x153;dilema clĂĄsico de seguridadâ&#x20AC;? mediante el cual los programas militares y estrategias nacionales consideradas defensivas por sus plaQLĂ&#x20AC;FDGRUHVVRQYLVWRVFRPRXQDDPHQD]DSDUDHO otro lado, escribe Paul Godwin del Foreign Policy Research Institute: â&#x20AC;&#x153;El dilema de la seguridad de los Estados Unidos surge por el control de ORVPDUHVIUHQWHDODVFRVWDVGH&KLQDÂľVHUHĂ&#x20AC;HUH a sus polĂ­ticas de control de estas aguas como â&#x20AC;&#x153;estrategia defensivaâ&#x20AC;?, mientras que China las considera como una amenaza, en consecuencia, &KLQD VH UHĂ&#x20AC;HUH D VXV DFFLRQHV HQ ]RQDV FHUFDnas como â&#x20AC;&#x153;estrategia defensivaâ&#x20AC;?, mientras que ORV((88ORVFRQVLGHUDFRPRXQDDPHQD]D1R H[LVWHQLUHPRWDPHQWHODSRVLELOLGDGLPDJLQDGD de un debate sobre las aguas costeras de Estados Unidos. Este â&#x20AC;&#x153;dilema clĂĄsico de seguridadâ&#x20AC;? tiene sentido, una vez mĂĄs, en el supuesto de que los Estados Unidos tienen derecho a controlar la mayor parte del mundo y que la seguridad de EE.UU. requiere algo que se acerca al control mundial absoluto.

VLĂ&#x20AC;FDGRPiVDPSOLDPHQWHHQHOPXQGR/DVFRQVHFXHQFLDVVRQPXFKDV1RREVWDQWHHVPX\LPportante tener en cuenta que â&#x20AC;&#x201C;lamentablementeâ&#x20AC;&#x201C; no levanta las dos oscuras nubes que se ciernen sobre toda consideraciĂłn de orden global: la guerra nuclear y la catĂĄstrofe ambiental, que tiende literalmente a poner en peligro la supervivencia inmediata y digna de todas las especies. Todo lo contrario, ambas amenazas son siniestras y estĂĄn en aumento.

$UWtFXOR SXEOLFDGR HQ GRV SDUWHV HQ ZZZ7RP'LVSDWFKFRP /D SULPHUD SDUWHIXHSXEOLFDGRHQLQJOpVHOGHIHEUHUR\ODVHJXQGDSDUWHHOGH IHEUHUR 3ROtWLFR\GLSORPiWLFRHVWDGRXQLGHQVH )XHUWK$OHPDQLD 6XRULJHQ MXGtROHREOLJyDDEDQGRQDU$OHPDQLDFRQVXIDPLOLDSDUDHVFDSDUGHODSHUVHFXFLyQQD]L HQ &XUVyHVWXGLRVHQOD8QLYHUVLGDGGH+DUYDUG\GHVGH KDVWDWUDEDMyHQOD0DULQDGH(VWDGRV8QLGRV(QVXSULPHUOLEUR $UPDVQXFOHDUHV\SROtWLFDH[WHULRU  GHIHQGLyODLQWHUYHQFLyQGH(VWDGRV8QLGRVHQHOH[WHULRU'XUDQWHORVDxRVWUDEDMyFRPRDVHVRURFDVLRQDO HQSROtWLFDH[WHULRUGHORVSUHVLGHQWHVGH((88'ZLJKW'DYLG(LVHQKRZHU -RKQ)LW]JHUDOG.HQQHG\\/\QGRQ%-RKQVRQ *HRUJH)URVW.HQQDQ GHIHEUHURGHÂąGHPDU]RGH IXHXQ GLSORPiWLFR HVFULWRU \ FRQVHMHUR JXEHUQDPHQWDO HVWDGRXQLGHQVH DXWRU GH OD GRFWULQDGHODFRQWHQFLyQ\ÂżJXUDFODYHGHOD*XHUUD)UtD(VFULELyYDULDVREUDV de importancia acerca de las relaciones entre la ex UniĂłn SoviĂŠtica y Estados 8QLGRV

Aunque los principios de la dominaciĂłn imperial han sufrido pocos cambios, la capacidad para ponerlas en prĂĄctica se han reducido notablemente a medida que el poder se ha distribuido y diver-

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'HVRFXSDGRVHQ1<


Arlen E. RamĂ­rez Barajas

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Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad 1DFLRQDO$XWyQRPDGH0p[LFR 81$0 6HKDGHVHPSHxDGR como Analista en BHR Consultores, Profesora adjunta HQOD81$0  0LHPEUR del Proyecto de InvestigaciĂłn â&#x20AC;&#x153;EEUU: crisis y hegemonĂ­aâ&#x20AC;? en la Facultad de Ciencias PolĂ­ticas y 6RFLDOHVGHOD81$0   Becaria-asistente de investigaciĂłn GHO&RQDF\W  \$VLVWHQWH de InvestigaciĂłn en el Centro GH(VWXGLRV&KLQD0p[LFRGH la Facultad de EconomĂ­a de la 81$0  

IntroducciĂłn Durante la Ăşltima dĂŠcada, la relaciĂłn chino-latinoamericana aumentĂł de manera inĂŠdita. El YtQFXOR H[SUHVDGR SULQFLSDOPHQWH HQ WpUPLQRV FRPHUFLDOHV \ Ă&#x20AC;QDQFLHURV KD WUDQVIRUPDGR ORV patrones econĂłmicos de la regiĂłn y replanteado los retos de AmĂŠrica Latina asociados con el desarrollo econĂłmico, particularmente, la diverVLĂ&#x20AC;FDFLyQ HFRQyPLFD OD LQGXVWULDOL]DFLyQ \ HO escalamiento tecnolĂłgico. La dimensiĂłn de los retos no ha sido la misma para los paĂ­ses de la regiĂłn: Ă&#x2030;sta se ha diferenciado segĂşn el patrĂłn de inserciĂłn global de los paĂ­ses, y el peso que China ha ganado en sus economĂ­as. El presente estudio describe la relaciĂłn de China con Bolivia desde la llegada de Evo Morales al poder, en 2006, con el objetivo de discutir las implicaciones del actual vĂ­nculo econĂłmico y polĂ­tico para Bolivia y sus objetivos de desarrollo. (OWH[WRVHGLYLGHHQWUHVDSDUWDGRV(OSULPHUR de ellos establece las principales conclusiones del debate acadĂŠmico sobre la relaciĂłn China-AL


Perspectivas de la 1 relaciĂłn China-Bolivia El proceso de cambio en Bolivia, producto de una amplia movilizaciĂłn social en defensa de los recursos naturales, ha pretendido superar los postulados de la IOE â&#x20AC;&#x201C;que minimizaron el debate sobre el desarrollo al sostener que el mercado fungirĂ­a como el mejor asignador de los recursos y que las exportaciones, a travĂŠs de ventaMDVFRPSDUDWLYDVVHUtDQODPHMRUYtDSDUDLQVHUWDUVHHQODJOREDOL]DFLyQ²\Ă&#x20AC;MDUD ODLQGXVWULDOL]DFLyQ\ODGLYHUVLĂ&#x20AC;FDFLyQSURGXFWLYDFRPRREMHWLYRSULRULWDULRPHGLante la recuperaciĂłn estatal del papel dominante en la economĂ­a. Arlen E. RamĂ­rez Barajas

de la Ăşltima dĂŠcada, destaca los retos que China estĂĄ acentuando en la regiĂłn y trae a cuenta la necesidad de actualizar los viejos debates sobre HOGHVDUUROORDODOX]GHOFRQWH[WRGHJOREDOL]DciĂłn. Con base en las tendencias apuntadas a nivel regional, el segundo apartado describe la relaciĂłn comercial China-Bolivia y el carĂĄcter cualitativo de la cooperaciĂłn, para observar que DSHVDUGHOFUHFLHQWHGpĂ&#x20AC;FLWFRPHUFLDOGH%ROLYLD con China, se ha establecido una intensa relaciĂłn polĂ­tica a travĂŠs de los prĂŠstamos. Por Ăşltimo, se UHĂ H[LRQD VREUH OD YHUGDGHUD FRQWULEXFLyQ GH &KLQD DO GHVDUUROOR EROLYLDQR (O WH[WR VRVWLHQH que el estado actual de la relaciĂłn responde al interĂŠs chino de proyectarse en Bolivia y fomen-

WDU HO HQWHQGLPLHQWR SROtWLFR FRQ YLVWDV D OD H[plotaciĂłn futura de recursos, en consonancia con las tendencias observadas a nivel regional.

1. La relaciĂłn China-AmĂŠrica Latina China y AmĂŠrica Latina establecieron reformas HFRQyPLFDVRULHQWDGDVDODDSHUWXUDDĂ&#x20AC;QDOHVGH la dĂŠcada de los setentas y con mayor ĂŠnfasis en la dĂŠcada de los ochenta. China pasĂł de un sistema econĂłmico socialista, a un capitalismo de Estado. AmĂŠrica Latina abandonĂł el modelo de IndustrializaciĂłn por SustituciĂłn de Importaciones, y adoptĂł la IndustrializaciĂłn Orientada DODV([SRUWDFLRQHV ,2( DFHQWXDQGRVXVHFWRU

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H[SRUWDGRUĂ&#x20AC;QFDGRHQODVYHQWDMDVFRPSDUDWLYDV A tres dĂŠcadas de la reforma, se puede percibir el impacto distinto de las polĂ­ticas adoptadas para su inserciĂłn a la globalizaciĂłn. El ĂŠnfasis en la industrializaciĂłn como motor del desarrollo, asĂ­ como el carĂĄcter selectivo y gradual de la reforma china iniciada con Deng Xiaoping, propiciĂł un escalamiento progresivo hacia sectores de mayor valor agregado. AmĂŠrica Latina, por otra parte, acentuĂł su especializaciĂłn productiva y FRPHUFLDO VHJ~Q UHJLyQ JHRJUiĂ&#x20AC;FD (Q PDQXfactura intensiva; en mano de obra en el caso de 0p[LFR\&HQWURDPpULFD\HQPDWHULDVSULPDV\ sus manufacturas, en el caso de SudamĂŠrica. El vĂ­nculo econĂłmico con China, acentuado a principios del presente siglo, ha actualizado en AmĂŠrica Latina debates teĂłricos discutidos a mediados del siglo XX, relacionados con la especializaciĂłn, la pertinencia de la industrializaciĂłn y la necesidad del escalamiento tecnolĂłgico, como se muestra a continuaciĂłn:

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D /DFRQFHQWUDFLyQSURGXFWLYD\FRPHUFLDOHQ bienes de bajo valor agregado. El creciente peso de China en la economĂ­a mundial ha acentuando directa e indirectamente la especializaciĂłn de los paĂ­ses latinoamericanos en bienes de bajo valor agregado. El impacto directo estĂĄ relacionado con la demanda de materias primas necesarias para la industrializaciĂłn como el zinc, aluminio, cobre, soya, petrĂłleo y hierro. El impacto indirecto, se relaciona con la incidencia de esta demanda en los precios de las materias primas. 6HJ~QHVWLPDFLRQHVGH5K\V-HQNLQVODPHjora en los tĂŠrminos de intercambio reportĂł XQ EHQHĂ&#x20AC;FLR DGLFLRQDO SDUD HO FRQMXQWR GH la regiĂłn de entre 23 mil millones y 45 mil millones de dĂłlares en 2006 (Dussel Peters/ -HQNLQV   /D E~VTXHGD GH PDWHULDV primas tambiĂŠn se ha incentivado a travĂŠs de las inversiones chinas en la regiĂłn y el destino de los prĂŠstamos otorgados por la banca china.2 Esta reprimarizaciĂłn de la estructura comercial ha incidido tambiĂŠn en SDtVHV FRPR 0p[LFR TXH GHVDUUROODURQ HQ mayor medida un sector manufacturero, y ha hecho necesario recuperar aspectos teĂłriFRVFRPROD+LSyWHVLV3UHELVK6LQJHU +36  â&#x20AC;&#x201C;referente al deterioro de los tĂŠrminos de intercambioâ&#x20AC;&#x201C; en el afĂĄn de construir una relaciĂłn econĂłmica sostenible a largo plazo.

E (O LPSDFWR GH ODV LPSRUWDFLRQHV FKLQDV DesindustrializaciĂłn y desplazamiento en terceros mercados. Contrario a los anĂĄlisis de principios de la dĂŠcada que diferenciaban tajantemente el impacto de China segĂşn la UHJLyQ JHRJUiĂ&#x20AC;FD GH $PpULFD /DWLQD \PLnimizaban los retos para los paĂ­ses sudameULFDQRV H[SRUWDGRUHV GH PDWHULDV SULPDV hoy en dĂ­a ha quedado claro que China se ha convertido en un socio clave para el conjunto de la regiĂłn, sobre todo en lo relativo a ODVLPSRUWDFLRQHV &(3$/ $ODOX] de la balanza comercial, que entre 2006-2007 revirtiĂł el superĂĄvit de los paĂ­ses sudamericanos3 VH KD YXHOWR QHFHVDULR UHĂ H[LRQDU sobre la desindustrializaciĂłn del mercado domĂŠstico y el desplazamiento de los paĂ­ses latinoamericanos en terceros mercados. Si bien es cierto que el impacto de la compeWHQFLDFKLQDKDVLGRPiVVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYRSDUDORV paĂ­ses de la regiĂłn que desarrollaron en mayor medida sectores manufactureros como 0p[LFR &HQWURDPpULFD \ %UDVLO SHTXHxDV y medianas empresas de los paĂ­ses de la regiĂłn enfrentan serios retos en sectores como ODHOHFWUyQLFDORVWH[WLOHV\HOFDO]DGR4 â&#x20AC;&#x153;Lejos de reducirse con el tiempo, el impacto de la competencia china en AmĂŠrica Latina ha LGR HQ DXPHQWRÂľ -HQNLQV   7DO HV el caso que, entre 2000-2009, mĂĄs de la mitad GH ODV H[SRUWDFLRQHV GH OD UHJLyQ KDQ VLGR afectadas por la competencia â&#x20AC;&#x201C;directa o parcialâ&#x20AC;&#x201C; de capĂ­tulos chinos, superando para un JUXSRGHSDtVHVHOGHVXVH[SRUWDFLRQHV 'XVVHO3HWHUV  F (OHVFDODPLHQWRWHFQROyJLFR/DQHFHVLGDGGH agregar valor. El estilo de relaciĂłn econĂłmica chino-latinoamericana se asemeja al modelo centro-periferia descrito por el estructuralismo a mediados del siglo pasado. Dicho modelo teĂłrico, basado en la HPS, veĂ­a a la industrializaciĂłn como la vĂ­a a travĂŠs de la cual la periferia saldrĂ­a del atraso y mejoUDUtDODVFRQGLFLRQHVVRFLDOHV(QHOFRQWH[WR actual, sin embargo, la industrializaciĂłn, y las propuestas de polĂ­tica econĂłmica deben UHGHĂ&#x20AC;QLUVH D OD OX] GH la reestructuraciĂłn productiva a nivel mundial que caracteri]DDOPRGHORGHSURGXFFLyQĂ H[LEOHGRQGH la diferenciaciĂłn de productos y procesos,


la innovación, y los procesos colectivos de aprendizaje, juegan un papel importante para la formación de ventajas competitivas. Por su énfasis macroeconómico, la IOE se ha visto limitada a hacer frente a los retos que la globalización plantea y se ha vuelto necesario incorporar nuevas propuestas analíticas y metodológicas como los encadenamientos mercantiles globales, la competitividad sistémica y la endogeneidad territorial. Un análisis que incorpore las condiciones y los retos que presentan los distintos encadenamientos mercantiles globales y sus segmentos, así como las posibilidades de escalamiento productivo hacia sectores de mayor valor agregado, estará en mejores posibilidades de responder a los retos de la globalización. Al incorporar estos enfoques, la competitividad dejará de entenderse desde el ámbito macroeco-

nómico –de ajuste estructural– y microeconómico –a nivel empresa–, para incorporar los diversos ejes que inciden en ésta, en sus múltiples interrelaciones: El Estado, las empresas, las instituciones intermediarias y la capacidad organizativa de una sociedad. Lo anterior resulta pertinente, pues la IOE ha minimizado la dimensión política en la creación de competitividad. Por último, FRQVLGHUDU OD WHUULWRULDOLGDG HQ OD GHÀQLFLyQ GH políticas industriales y de desarrollo resulta de gran importancia, en el entendido de que el espacio no es un mero soporte físico de recursos –como lo señalaban los clásicos–, sino que al estar compuesto por recursos económicos, humanos, institucionales y culturales, es un elemento central en la transformación social. El enfoque de endogeneidad territorial ha destacado la importancia de estimular e impulsar el progreso tecnológico del tejido productivo a partir del sistema

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David Maldonado


territorial de innovaciĂłn, tal como lo muestran varios estudios de caso para diferentes paĂ­ses de la regiĂłn latinoamericana.5

2. La relaciĂłn China-Bolivia

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La relaciĂłn China-Bolivia no ha sido privilegiada en los trabajos elaborados sobre la relaciĂłn ChinaAmĂŠrica Latina por dos principales razones: La primera, por las dimensiones que ha cobrado el YtQFXORFRPHUFLDO\Ă&#x20AC;QDQFLHURFRPSDUDGRDQLYHO regional, donde paĂ­ses latinoamericanos como Chile y Brasil han tenido un mayor acercamiento; y la segunda, porque Bolivia no cuenta con DFXHUGRVGHOLEUHFRPHUFLRĂ&#x20AC;UPDGRVFRQ&KLQD6 como Chile, PerĂş y Costa Rica, y tampoco es un socio estratĂŠgico del paĂ­s asiĂĄtico en la regiĂłn. Sin perjuicio de lo anterior, el estudio de la relaciĂłn chino-boliviana vista en su dimensiĂłn bilateral, muestra un importante incremento en la cooperaciĂłn polĂ­tica y econĂłmica desde la llegada de Evo 0RUDOHVDOSRGHU(VWRVHKDH[SUHVDGRHQHOĂ&#x20AC;QDQciamiento chino de proyectos gubernamentales, y en el fortalecimiento del comercio y el contacto empresarial en diversos foros.7 SegĂşn declaraciones del gobierno boliviano, China contribuye de manera importante al desarrollo de Bolivia y, desde el punto de vista chino, las relaciones bilaterales se encuentran en su mejor momento histĂłrico 3UHQVD/DWLQD  El acercamiento comercial chino-boliviano ha aumentado de manera inĂŠdita: De 2000 a 2011 las H[SRUWDFLRQHV\ODVLPSRUWDFLRQHVKDFLD\GHVGH China se multiplicaron 59 y 15 veces en su valor, SDVDQGR GH  PLOORQHV GH GyODUHV PGG  D  mdd, en el primer caso, y de 57 mdd, a mĂĄs de 945 mdd en el segundo. Como resultado, China UHSUHVHQWDDFWXDOPHQWHHOGHODVH[SRUWDFLRnes bolivianas, y el 12.3% de sus importaciones, y Ă&#x20AC;JXUDFRPRHOFXDUWRVRFLRFRPHUFLDOGH%ROLYLD despuĂŠs de Brasil, Argentina y Estados Unidos. El dinamismo de la relaciĂłn comercial en cuesWLyQGHH[SRUWDFLRQHVQRKDLPSHGLGRVLQHPEDUgo, que el desequilibrio comercial entre las partes se haya acentuado durante la Ăşltima dĂŠcada. Contrario al saldo registrado con paĂ­ses como Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Argentina â&#x20AC;&#x201C;con quienes Bolivia mantiene una balanza favorableâ&#x20AC;&#x201C;, la relaciĂłn comercial con China ha aumentado su carĂĄcter negativo, alcanzando un GpĂ&#x20AC;FLWGH 613 mdd en 2011, cifra que representa

HOPD\RUGpĂ&#x20AC;FLWTXH%ROLYLDWLHQHFRQHOPXQGR D  &RQFHQWUDFLyQ SURGXFWLYD \ FRPHUFLDO %Rlivia muestra en su comercio con China los aspectos antes descritos para los paĂ­ses sudDPHULFDQRVH[SRUWDGRUHVGHPDWHULDVSULPDV es decir, la concentraciĂłn productiva y comercial en bienes de bajo valor agregado incentivada, principalmente, por el impacto directo e indirecto de la demanda china.8 En 2011, BoOLYLDH[SRUWyD&KLQDSURGXFWRVHLPSRUWy 2,907, la mayorĂ­a bienes intermedios y de capital. La participaciĂłn de las materias primas GHQWURGHODVH[SRUWDFLRQHVEROLYLDQDVWRWDOHV hacia China nunca ha estado por debajo del 50%, mientras que la mayor parte de las importaciones de origen chino, han ido pasando de bienes de consumo, a bienes intermedios y de capital, ampliando constantemente la brecha tecnolĂłgica en el intercambio, tal y como lo muestra el anĂĄlisis a nivel desagregado del intercambio bilateral. A lo largo de la dĂŠcada, siete capĂ­tulos del Sistema Armonizado, representan mĂĄs del 97% GH ODV H[SRUWDFLRQHV WRWDOHV KDFLD &KLQD 6L bien ha habido una paulatina incorporaciĂłn GHQXHYRVFDStWXORVHQODFDQDVWDH[SRUWDGRUD bilateral, el sector minerales continĂşa siendo predominante en el intercambio, mantenienGRHQHOGHOWRWDOGHODVH[SRUWDFLRnes a China, dominando la relaciĂłn junto con HO HVWDxR   HO FREUH   HO FXHUR \ SLHO  ODPDGHUD  HODOXPLQLR   \ODVSHUODV   Un anĂĄlisis de las importaciones de origen chino muestra, por otra parte, la diferencia cualitativa en el intercambio. En 2011, los principales capĂ­tulos del Sistema Armonizado importados IXHURQ -XJXHWHV   PDTXLQDULD ²SURductos como mĂĄquinas procesadoras de datos, DLUHDFRQGLFLRQDGRLPSUHVRUDVPiTXLQDVH[FDYDGRUDV\PiTXLQDVGHFRVHU²  YHKtFXORV\DXWRPyYLOHV  PDWHULDOHOpFWULFR ²DSDUDWRV WHOHIyQLFRV \ WHOHJUiĂ&#x20AC;FRV DVt FRPR WUDVPLVRUHVGHUDGLR\WHOHYLVLyQ²  KLHUUR \DFHUR\ORVDUWtFXORVGHKLHUUR\DFHUR   SURGXFWRV TXtPLFRV   FDO]DGR   \ Ă&#x20AC;EUDVDUWLĂ&#x20AC;FLDOHV   La creciente importaciĂłn de productos chinos, TXHH[FHGHQSRUPXFKRHOYDORUGHORVSURGXF-


WRVH[SRUWDGRVKDSURYRFDGRHOGHEDWHODWLQRamericano sobre los retos que China plantea DODUHJLyQVHKDUHGHĂ&#x20AC;QLGRLQFRUSRUDQGRQR Ăşnicamente los medios necesarios para agreJDUYDORUDODVH[SRUWDFLRQHVODWLQRDPHULFDQDV sino tambiĂŠn, las vĂ­as que permitan hacer frente a la competencia de los productos chinos en el mercado interno, y en terceros mercados. E /DGHVLQGXVWULDOL]DFLyQ\ODQHFHVLGDGGHOHVcalamiento tecnolĂłgico. La creciente importaciĂłn de productos chinos en Bolivia ha tenido un impacto negativo en las pequeĂąas y meGLDQDVHPSUHVDVGHOiPELWRWH[WLO(QRSLQLyQ GHOYLFHSUHVLGHQWHGHOD&iPDUD1DFLRQDOGH ([SRUWDGRUHV GH %ROLYLD &DQHE  *XLOOHUPR 3RX 0RQW OD SURGXFFLyQ WH[WLO QDFLRQDO HQIUHQWDVHULDVGLĂ&#x20AC;FXOWDGHVSDUDFRPSHWLUHQHO mercado interno y estĂĄ viendo disminuir su capacidad instalada, afectando su capacidad GHH[SRUWDFLyQ (UERO (QUHVSXHVWDDODV demandas de dicho sector, y con el objetivo de proteger la industria nacional e incentivar el consumo nacional, el presidente Evo Morales emitiĂł un decreto para incrementar el arancel DODVFRQIHFFLRQHVLPSRUWDGDVGHXQ²Ă&#x20AC;jado en 2009â&#x20AC;&#x201C; a un 40% en julio de 2012. La preocupaciĂłn empresarial y gubernamental, sobre el impacto negativo de los productos chinos en la industria, no se restringe, sin emEDUJRDOVHFWRUGHORVWH[WLOHV\DORVHIHFWRV directos del comercio; involucra tambiĂŠn sectores como del calzado, los efectos indirectos como el contrabando, y las repercusiones que podrĂ­an tener los tratados de libre comercio Ă&#x20AC;UPDGRVSRU&KLQDFRQRWURVSDtVHVGHODUHgiĂłn, como PerĂş, al permitir la entrada de productos chinos de menor costo.  (QUHVXPHQ%ROLYLDHQIUHQWDVHULDVGLĂ&#x20AC;FXOWDGHVSDUDGLYHUVLĂ&#x20AC;FDUVXFRPHUFLRKDFLD&KLQD y hacer frente a los retos que plantea la entrada de productos chinos a su paĂ­s y agregar YDORUDVXFDQDVWDH[SRUWDGRUD/RVUHWRVKDQ H[FHGLGRODFDSDFLGDGGHUHVSXHVWD\ORGHVWDFDEOHHVTXHHOWHPDQRĂ&#x20AC;JXUDHQORVGHEDtes bilaterales, ni en el establecimiento de una agenda comĂşn en el mediano y largo plazo. 8QD SRVLEOH H[SOLFDFLyQ D OD HVFDVD DWHQFLyQ prestada por parte del gobierno boliviano, es el saldo superavitario que Bolivia ha registrado con el mundo en los Ăşltimos aĂąos â&#x20AC;&#x201C;cuestiĂłn que ha permitido ampliar sus reservas in-

WHUQDFLRQDOHV\ODFRQĂ&#x20AC;DQ]DGHOJRELHUQR²\HO creciente desarrollo de las relaciones polĂ­ticas a travĂŠs de los prĂŠstamos. F  /D FRRSHUDFLyQ $\XGD H[WHUQD D WUDYpV GH prĂŠstamos. China ha fungido como una imSRUWDQWH IXHQWH Ă&#x20AC;QDQFLDGRUD GH SUR\HFWRV gubernamentales en los Ăşltimos aĂąos; actualmente, representa el 3.4% de la deuda bilateral contraĂ­da por Bolivia y, junto con Brasil, el 70% de la deuda bilateral por desembolsar. El GHVHTXLOLEULRFRPHUFLDOSDUHFLHUDQRLQĂ XLUHQ la cooperaciĂłn polĂ­tica y en la construcciĂłn de acuerdos. Tan sĂłlo en las Ăşltimas visitas mutuas â&#x20AC;&#x201C;la visita de Evo Morales a China en agosto de 2011, y la primera visita del Viceprimer ministro de China a Bolivia en 2011â&#x20AC;&#x201C; se han Ă&#x20AC;UPDGRLQVWUXPHQWRVHQWUHORVTXHGHVWDcan los siguientes temas: % (QHOSODQRĂ&#x20AC;QDQFLHUR(O%DQFRGH'HVDrrollo de China ha establecido un consorcio con la estatal boliviana Banco UniĂłn, con un fondo de 10 mdd, y un acuerdo de cooperaciĂłn con el gobierno boliviano para el desarrollo de estudios de factibilidad de proyectos estratĂŠgicos por un monto de 90 mdd, por un perĂ­odo de FLQFRDxRV(OĂ&#x20AC;QDQFLDPLHQWRWDPELpQKD incluido un contrato entre el Eximbank y YPFB por 60 mdd. % Comunicaciones: China ha otorgado asistencia tĂŠcnica a la empresa estatal boliviaQDGHWHOHFRPXQLFDFLRQHV(17(/DWUDYpV de diversas empresas. La cooperaciĂłn con Wai Wei permitirĂĄ mejorar la cobertura de telefonĂ­a celular; y las empresas Huawei y ZTE contribuirĂĄn a la implementaciĂłn de sistemas de vigilancia para la seguridad ciudadana. % Infraestructura y cooperaciĂłn espacial: El acuerdo para la construcciĂłn del satĂŠlite 7~SDF.DWDULVHKDH[SDQGLGRDWUDYpVGH un acuerdo con la Academia Espacial de TecnologĂ­a de China, para impulsar el deVDUUROORFLHQWtĂ&#x20AC;FRWHFQROyJLFRDWUDYpVGH la capacitaciĂłn de 64 becarios bolivianos en China. % Acuerdos sobre agricultura y seguridad alimentaria: Los ministerios de Desarrollo

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Rural y Tierras de Bolivia y de Agricultura de China han establecido un acuerdo para el despliegue de tareas de investigaciĂłn, transferencia y mejora de la producciĂłn agrĂ­cola en Bolivia. % Donaciones: Entre las que destacan un equipo de teleconferencias con un costo de 800 mil dĂłlares, un equipo de escĂĄner SDUDOD$GXDQD1DFLRQDOFRQXQFRVWRGH 4 mdd y 15 perforadoras de agua valuadas en 5 mdd. % Protocolo de cooperaciĂłn cultural: Para desarrollar actividades de cooperaciĂłn en artes visuales y audiovisuales, musicales, artes escĂŠnicas, danza, literatura y cooperaciĂłn editorial. % MinerĂ­a: MemorĂĄndum de cooperaciĂłn con la empresa estatal china Citic Guoan SDUDODH[SORUDFLyQGHOOLWLRHQHOVDODUGH Coipasa.

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Aunado a los temas presentes, en los acuerdos suscritos, la cooperaciĂłn con China ha incluido la soluciĂłn de problemas tĂŠcnicos y la capacitaciĂłn de personal en empresas bolivianas como Papeles de Bolivia, en Cochabamba; Empresa Minera Huanuni, en Oruro; y la empresa de azĂşFDU($6%$HQ/D3D](OĂ&#x20AC;QDQFLDPLHQWRKDLGR encaminado tambiĂŠn a la mejora de las condiciones sociales de la poblaciĂłn: La seguridad y las obras de ingenierĂ­a. Bolivia recibiĂł recientemente un prĂŠstamo para la compra de seis helicĂłpteros chinos destinados a obras de rescate y salubridad; en cuestiĂłn de transporte, se facilitarĂĄ la adquisiciĂłn de microbuses de gas natural; y en cuanto a ingenierĂ­a, serĂĄ facilitado un prĂŠstamo para la compra de 274 maquinarias para el Comando de ConstrucciĂłn del EjĂŠrcito. En tĂŠrminos generales, el tema de la cooperaciĂłn entre China y Bolivia no ha destacado por su carĂĄcter cuantitativo9; el anĂĄlisis cualitativo de los prĂŠstamos otorgados sin embargo, permite observar particularidades. La ayuda China otorgada a travĂŠs de prĂŠstamos se ha dirigido, SULQFLSDOPHQWH DO Ă&#x20AC;QDQFLDPLHQWR GH SUR\HFWRV gubernamentales de Ă­ndole industrializadora y fuerte impacto social; la bĂşsqueda de recursos â&#x20AC;&#x201C;patrĂłn general seguido en el conjunto de AmĂŠULFD/DWLQD²KDVLGRXQDVSHFWRSRFRH[SORWDGR hasta ahora en Bolivia. Lo anterior, no responde

DOFDUiFWHUH[FHSFLRQDOGH%ROLYLDHQORVLQWHUHVHV Ă&#x20AC;MDGRVSRU&KLQDGHQWURGHO/LEUR%ODQFR´3ROtticas de China hacia AmĂŠrica Latina y el Caribeâ&#x20AC;? &XDGHUQRVGH7UDEDMRGHO&HFKLPH[ VLQR mĂĄs bien, a cuestiones relacionadas con la dinĂĄmica interna en Bolivia. En efecto, el proceso de cambio en Bolivia es un factor importante para entender la relaciĂłn actual Estado-sociedad y Estado-capital trasnacional, en dicho paĂ­s. El proceso de cambio en Bolivia, producto de una amplia movilizaciĂłn social en defensa de los recursos naturales, ha pretendido superar los postulados de la IOE â&#x20AC;&#x201C;que minimizaron el debate sobre el desarrollo al sostener que el mercado fungirĂ­a como el mejor asignador de ORVUHFXUVRV\TXHODVH[SRUWDFLRQHVDWUDYpVGH ventajas comparativas, serĂ­an la mejor vĂ­a para LQVHUWDUVHHQODJOREDOL]DFLyQ²\Ă&#x20AC;MDUDODLQGXVWULDOL]DFLyQ\ODGLYHUVLĂ&#x20AC;FDFLyQSURGXFWLYDFRPR objetivo prioritario, mediante la recuperaciĂłn estatal del papel dominante en la economĂ­a. Estos objetivos de desarrollo se han establecido en el nuevo pacto constitutivo en 2009. A pesar de las severas crĂ­ticas que rodean al gobierno de Evo Morales por sus polĂ­ticas favoraEOHV DO FDSLWDO H[WUDQMHUR HQ OR TXH VH KD GHQRPLQDGR QHRH[WUDFWLYLVPR SURJUHVLVWD HO (VWDGR KDPRGLĂ&#x20AC;FDGRORVUHTXLVLWRV\ORVSURFHGLPLHQWRV necesarios para el otorgamiento de concesiones a ODVHPSUHVDVH[WUDQMHUDVFRQGLFLRQDQGRpVWDVDOD industrializaciĂłn o la agregaciĂłn de valor, conforPHDORVREMHWLYRVĂ&#x20AC;MDGRVHQOD$JHQGD3DWULyWLFD GHO%LFHQWHQDULR\HO3ODQ1DFLRQDOGH'HVDUUROOR (QHVWHFRQWH[WRODFRRSHUDFLyQFKLQDDWUDYpVGH los prĂŠstamos, es una vĂ­a para proyectarse en el paĂ­s y fomentar el entendimiento polĂ­tico con visWDVDODH[SORWDFLyQIXWXUDGHUHFXUVRV1RKD\TXH perder de vista, que, como seĂąala Pablo Aguirre HQXQDQiOLVLVVREUHODD\XGDH[WHUQDRIUHFLGDSRU China y los intereses que esta persigue, la ayuda HVXQLQVWUXPHQWRPiVGHODSROtWLFDH[WHULRUSDUD favorecer la llegada de inversiones: La ayuda debe suponer, desde el punto de vista polĂ­tico, una contrapartida que China ofrece al gobierno local para disfrutar de un acceso seguro y preferente a los recursos que necesita. Pero, ademĂĄs, la ayuda debe tambiĂŠn lograr que la ciudadanĂ­a del paĂ­s receptor acepte la actividad inversora china y la perciba como positiva. Ante las reticencias que pueden crear la llegada de


trabajadores chinos, la entrada de productos chinos en los mercados locales y la salida de recursos naturales del paĂ­s (sea como rendimientos inversores o como repago de OD D\XGD  OD FRRSHUDFLyQ FKLQD SUHWHQGH favorecer proyectos e iniciativas con gran aceptaciĂłn y visibilidad entre la poblaciĂłn, como hospitales, escuelas o centros de tecQLĂ&#x20AC;FDFLyQDJUtFROD $JXLUUH  /RDQWHULRUFRQĂ&#x20AC;UPDODWHQGHQFLDREVHUYDGDHQ AmĂŠrica Latina, donde factores como la demanda, la inversiĂłn y los prĂŠstamos, han ido enfocados principalmente a la bĂşsqueda de materias primas. Este interĂŠs estratĂŠgico de China por los recursos de Bolivia como el litio, el gas, el estaĂąo, la plata, y el hierro, por mencionar algunos, responde tambiĂŠn al carĂĄcter de la relaciĂłn comercial que ha caracterizado el vĂ­nculo econĂłmico KDVWDODIHFKDÂłGRQGHGHODVH[SRUWDFLRQHV a China ha sido mineralesâ&#x20AC;&#x201D; y cuyas propuestas FKLQDVFRPRODVUHIHUHQWHVDĂ&#x20AC;QDQFLDUXQDFDUWDGHH[SORUDFLyQJHROyJLFDSDUDLQYHQWDULDUORV recursos del territorio boliviano, y el establecimiento de un fondo para proyectos estratĂŠgicos. Estudios concretos para cada caso, coadyuvan a sostener lo anterior, como en el caso del litio.10 La voluntad china de asociarse a la Estrategia 1DFLRQDOSDUDOD,QGXVWULDOL]DFLyQGHORV5HFXUVRV (YDSRUtWLFRV GH %ROLYLD (1,5(  VH H[SOLFD SRUUD]RQHVGHGLYHUVRWLSRHQWUHODVTXHĂ&#x20AC;JXran: El potencial que el mineral ha cobrado a nivel mundial como fuente de almacenamiento energĂŠtico; el carĂĄcter concentrado del mercado; el peso que China ha ganado en la producciĂłn mundial de mineral de litio, quĂ­micos de litio y baterĂ­as de litio; la prioridad otorgada por el sector pĂşblico chino al desarrollo de nuevas fuentes de energĂ­a para contrarrestrar el deterioro ambiental y potenciar el desarrollo de autos elĂŠctricos; y por el hecho de que Bolivia cuenta con la mayor cantidad de recursos de litio estimados a nivel mundial y se encuentra en bĂşsqueda de soFLRVTXHFRQWULEX\DQDH[SORWDUHLQGXVWULDOL]DU sus recursos.

3. Un balance de la relaciĂłn: ÂżChina contribuye al desarrollo de Bolivia? El gobierno boliviano ha reconocido la imporWDQFLD GH &KLQD SDUD VX GHVDUUROOR 'LFKD DĂ&#x20AC;U-

PDFLyQ VH MXVWLĂ&#x20AC;FD SRU HO SDSHO GH &KLQD FRPR IXHQWHGHĂ&#x20AC;QDQFLDPLHQWRVLQHPEDUJRFRPRVH KD SUHWHQGLGR GHPRVWUDU KDVWD DKRUD H[LVWHQ varios retos que Bolivia debe enfrentar en tĂŠrmiQRV GH FRPHUFLR \ FRRSHUDFLyQ SDUD H[WUDHU XQ PD\RUEHQHĂ&#x20AC;FLRGHOYtQFXORELODWHUDO%ROLYLDDO LJXDOTXHORVSDtVHVVXGDPHULFDQRVH[SRUWDGRUHV de materias primas, enfrenta la necesidad de auPHQWDUYDORUDVXVH[SRUWDFLRQHVGLYHUVLĂ&#x20AC;FDUVX oferta hacia China y entablar un amplio y serio proceso de negociaciĂłn en el tema que permita trascender la reediciĂłn del vĂ­nculo centro-periferia, caracterizado por la especializaciĂłn de la relaciĂłn comercial y la creciente importaciĂłn de bienes manufacturados chinos. Lo anterior reVXOWDLPSRUWDQWHIUHQWHDODH[SHULHQFLDKLVWyULFD de Bolivia, y ante aspectos teĂłricos como la HPS, que muestran la vulnerabilidad de depender del alto precio de las materias primas como motor del desarrollo. Se vuelve pertinente discutir los factores que conforman las ventajas competitivas entre las naciones e integrar enfoques teĂłricos que analizan los encadenamientos mercantiles, la competitividad sistĂŠmica y la endogeneidad territorial. Dichos enfoques pueden resultar funcionales para conocer las condiciones y los retos que presentan los diferentes segmentos de valor para el escalamiento productivo, los diversos ejes que conforman la competitividad y la razĂłn por la cual el espacio no es un mero soporte fĂ­sico de recursos, sino un factor fundamental en la transformaciĂłn social. En lo que respecta a la cooperaciĂłn, si bien ĂŠsta KDWHQLGREHQHĂ&#x20AC;FLRVVRFLDOHV\KDLPSXOVDGRLPportantes proyectos productivos, es necesario comprender su carĂĄcter y los objetivos que ĂŠsta persigue a largo plazo. Para ello, basta con obserYDUODVH[SHULHQFLDVGHORVGHPiVSDtVHVODWLQRDmericanos que han ampliado sus lazos con China, donde prima la tendencia a la bĂşsqueda de materias primas, y cuya cooperaciĂłn tecnolĂłgica HVODH[FHSFLyQ%ROLYLDGHEHEXVFDUODVSRVLELOLdades de dirigir la inversiĂłn china â&#x20AC;&#x201C;y el destino GHORVSUpVWDPRV²GHODVLPSOHE~VTXHGDH[WUDFFLyQ \ H[SORWDFLyQ GH UHFXUVRV QDWXUDOHV DO HVcalamiento progresivo hacia el procesamiento y la industrializaciĂłn, fortaleciendo la cooperaciĂłn FLHQWtĂ&#x20AC;FRWHFQROyJLFDSDUDDJUHJDUYDORUDODSURducciĂłn latinoamericana. Para ello deberĂĄ tomar en cuenta que, al estar ampliamente relacionada

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la inversiรณn china con los objetivos y las prioriGDGHVร€MDGDVSRUHOVHFWRUS~EOLFRVHUiQHFHVDULR profundizar el conocimiento sobre estos temas y encontrar los sectores en los que la cooperaciรณn podrรญa ampliarse. Dado que la inversiรณn es producto de amplias negociaciones dentro del gobierno central, la cooperaciรณn polรญtica serรก fundamental en la construcciรณn de acuerdos. Sobre todo, frente a lo que se ha denominado, una segunda etapa en el relacionamiento chino-latinoamericano basado en inversiones. Por รบltimo, es importante considerar que el futuro de la relaciรณn no รบnicamente dependerรก de la capacidad china de asociarse con Bolivia para proveer la tecnologรญa adecuada, sino tambiรฉn, de la capacidad gubernamental para inclinar la balanza polรญtica interna a su favor, apegรกndose al QXHYRPDUFRร€MDGRHQOD&RQVWLWXFLyQ

Fuentes

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5HVXPHQGHOD7HVLVIndustrializaciรณn y desarrollo en la Amรฉrica Latina del Siglo XXI: Perspectivas de la relaciรณn China-Bolivia $UOHQ5DPtUH] SDUDRSWDU D OD OLFHQFLDWXUD HQ 5HODFLRQHV ,QWHUQDFLRQDOHV HQ OD )DFXOWDG GH &LHQFLDV 3ROtWLFDV\6RFLDOHVGHOD8QLYHUVLGDG1DFLRQDO$XWyQRPDGH0p[LFR 81$0  0p[LFRPDU]RGH /DLQYHUVLyQFKLQDVHKDGLVWLQJXLGRGHRWURVWLSRVGHLQYHUVLyQSRUHOFDUiFWHU GHODSURSLHGDG'XUDQWHHOSHULRGRHOGHOD2)',ยฑ2XWZDUG )RUHLJQ'LUHFW,QYHVWPHQW o Inversiรณn Directa en el Exteriorโ€“ china ha estado DFDUJRGHHPSUHVDVHVWDWDOHVHQ$PpULFD/DWLQD(OORVLJQLยฟFDTXHODLQYHUVLyQ UHVSRQGHDREMHWLYRVHVWUDWpJLFRVHVWDEOHFLGRV\QHJRFLDGRVSRUHOVHFWRUS~EOLFR HQWUH ORV TXH GHVWDFD HO DVHJXUDPLHQWR GH PDWHULDV SULPDV 'XVVHO 3HWHUV  /DD\XGDFKLQDDWUDYpVGHSUpVWDPRVDODUHJLyQVHH[SOLFDSRUWUHV REMHWLYRVSULQFLSDOHVHODVHJXUDPLHQWRDODUJRSOD]RGHOVXPLQLVWURGHUHFXUVRV QDWXUDOHVODE~VTXHGDGHPHUFDGRSDUDVXVSURGXFWRV\ODREWHQFLyQGHOUHFRQRFLPLHQWRGLSORPiWLFRGHORVSDtVHVGHODUHJLyQTXHVLJXHQUHFRQRFLHQGRD 7DLZiQ *DOODJKHU  (QVyOR%UDVLO&KLOH9HQH]XHOD\HO3HU~UHJLVWUDURQVDOGRVSRVLWLYRVHQ VXEDODQ]DFRPHUFLDOFRQ&KLQD(OFRQMXQWRGHODUHJLyQUHJLVWUyHQHOPLVPR DxRXQVDOGRGHยฟFLWDULRSRUPGG 0p[LFRKDVLGRHOSDtVPiVDIHFWDGRVXGpยฟFLWFRPHUFLDOFRQ&KLQDVREUHSDVy ORVPGGHQHOPD\RUHQVXUHODFLyQFRQHOPXQGR3DUDORVGHPiV SDtVHVGHODUHJLyQOD&(3$/LGHQWLยฟFDDOPHQRVVHLVVHFWRUHVLQGXVWULDOHVHQ los que las importaciones chinas estรกn desplazando a los productores nacionales: maquinarias y equipos; textiles, confecciones y calzado; caucho y plรกstico; metales y productos derivados; automotores y sus partes; y otras manufacturas &(3$/  3DUDSURIXQGL]DUHQHOWHPDUHYLVDUORVGLVWLQWRVQ~PHURVGHORV&XDGHUQRVGH 7UDEDMR GHO &HFKLPH[ GH OD )DFXOWDG GH (FRQRPtD GH OD 8QLYHUVLGDG 1DFLRQDO $XWyQRPDGH0p[LFRFX\DUHIHUHQFLDVHHQOLVWDHQODV)XHQWHV 6HJ~QOD2ยฟFLQDGHO&RQVHMHUR(FRQyPLFR&RPHUFLDOGHOD(PEDMDGDGHOD5HS~EOLFD3RSXODU&KLQDHQOD5HS~EOLFDGH%ROLYLDHQHQHOPDUFRGHODYLVLWD del ministro de relaciones exteriores, Juan Siles, y el ex presidente Carlos Mesa a %HLMLQJVHFRPHQWyODSRVLELOLGDGGHHQWDEODUXQ7UDWDGRGH/LEUH&RPHUFLRHQWUH %ROLYLD\&KLQD6LQHPEDUJRODVQHJRFLDFLRQHVQROOHJDURQDFRQFUHWDUVH\HO LQWHUFDPELRKDUHFLELGR~QLFDPHQWHHOWUDWDPLHQWRSUHIHUHQFLDOGHODFOiXVXODGH ODQDFLyQPiVIDYRUHFLGD /RVHPSUHVDULRVEROLYLDQRVKDQSDUWLFLSDGRDWUDYpVGHOD&iPDUDGH,QGXVWULD


y Comercio de Santa Cruz &DLQFR \OD&iPDUDGH([SRUWDGRUHVGH6DQWD&UX] &DGH[ HQGLVWLQWDVIHULDVGHQHJRFLRVRUJDQL]DGDVSRU&KLQD/RVHPSUHVDULRV chinos, por otra parte, han asistido a eventos organizados por Cadex y Cainco en %ROLYLDFRPRHO)RUR,QWHUQDFLRQDOGH)DFLOLWDFLyQGHO&RPHUFLR³3HQVDQGRHQ S\PHVJOREDOHV´FHOHEUDGRHQQRYLHPEUHGH$GHPiVOD)HULD,QWHUQDFLRQDO GH6KDQJDLGH\ODVGLVWLQWDV&XPEUHVHPSUHVDULDOHV³&KLQD$PpULFD/DWLQD´KDQUHVXOWDGRXQHVSDFLRSURSLFLRSDUDODSURPRFLyQGHORVQHJRFLRV /DLQYHUVLyQ\ORVSUpVWDPRVFKLQRVKDQWHQLGRXQPHQRULPSDFWRHQODHVSHFLDOL]DFLyQGHOFRPHUFLREROLYLDQR&KLQDQR¿JXUDWRGDYtDHQWUHODVSULPHUDVGLH] fuentes de IED en Bolivia y su participación dentro del total invertido en dicho SDtVKDYHQLGRGLVPLQX\HQGRKDVWDDOFDQ]DUHOGHOD,('WRWDOUHFLELGDSRU %ROLYLDHQ

6HJ~QFLIUDVGHOD2ÂżFLQD1DFLRQDOGH(VWDGtVWLFDGH&KLQD%ROLYLDÂżJXUyHQ ÂąFRQXQPRQWRGHPGGÂąFRPRHOVH[WRSDtVGH$PpULFD/DWLQDFRQPDyores proyectos contratados por China, despuĂŠs de Venezuela, Brasil, Ecuador, 0p[LFR\-DPDLFD (OFDStWXORGHODWHVLVTXHGLRRULJHQDHVWHDUWtFXORDQDOL]DHOLQWHUpVFKLQR en el litio de Bolivia mediante el anĂĄlisis del encadenamiento mercantil de este PHWDO\ODSDUWLFLSDFLyQTXH&KLQDKDJDQDGRHQpVWH

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Eusebio Choque


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Fotografía: Ajisai Katerine Loayza Arteaga

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Pintura de Gil Imana “El Hombre y su tierra 1966” Rosmery Mamani “El llamado”


Los manuscritos filosĂłficos-econĂłmicos

Propiedad privada 1 y comunismo

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Karl Marx

[Propiedad privada y comunismo] Pero la oposiciĂłn entre carencia de propiedad y propiedad es una oposiciĂłn todavĂ­a indiferente, no captada aĂşn en su relaciĂłn activa, en su coQH[LyQ interna, no captada aĂşn como contradicciĂłn, mientras no se la comprenda como la oposiciĂłn de trabajo y capital. Incluso sin el progresivo movimiento de la propiedad privada que se da, por ejemplo: en la antigua Roma, en TurquĂ­a, HWF SXHGH H[SUHVDUVH HVWD RSRVLFLyQ HQ OD primera forma. AsĂ­ no aparece aĂşn como puesta por la propiedad privada misma. Pero el trabajo, la esencia subjetiva de la propiedad privada como H[FOXVLyQGHODSURSLHGDG\HOFDSLWDOHOWUDEDMR REMHWLYRFRPRH[FOXVLyQGHOWUDEDMRVRQODpro5HSURGXFLPRVHOWH[WRtQWHJUDPHQWH7H[WRH[WUDtGRGHZZZPDU[LVPRRUJËŞ 

piedad privada como una relaciĂłn desarrollada basta la contradicciĂłn y por ello una relaciĂłn enĂŠrgica que impulsa a la disoluciĂłn. ad. ibĂ­dem /D VXSHUDFLyQ GHO H[WUDxDPLHQWR de si mismo sigue el mismo camino que ĂŠste. En primer lugar la propiedad privada es contemplada sĂłlo en su aspecto objetivo, pero considerando el trabajo como su esencia. Su forma GH H[LVWHQFLD HV SRU HOOR HO capital que ha de VHUVXSHUDGRŠHQFXDQWRWDOÂŞ 3URXGKRQ 2VH toma una forma especial de trabajo (el trabajo niYHODGRSDUFHODGR\HQFRQVHFXHQFLDQROLEUH  como fuente de la nocividad de la propiedad SULYDGD \ GH VX H[LVWHQFLD H[WUDxD DO KRPEUH )RXULHUTXLHQGHDFXHUGRFRQORVĂ&#x20AC;VLyFUDWDV considera de nuevo el trabajo agrĂ­cola como el WUDEDMRSRUH[FHOHQFLD6DLQW6LPRQSRUHOFRQtrario, declara que el trabajo industrial, como tal,


Karl Marx

es la esencia y aspira al dominio exclusivo de los industriales y al mejoramiento de la situaFLyQGHORVREUHURV (OcomunismoĂ&#x20AC;QDOPHQWH HVODH[SUHVLyQpositiva de la propiedad privada superada; es, en primer lugar, la propiedad privada general. Al tomar esta relaciĂłn en su generalidad HO FRPXQLVPR HV Â&#x17E;  (Q VX SULPHUD forma solamente una generalizaciĂłn y conclusiĂłn de la misma; como tal se muestra en una doble forma: de una parte el dominio de la propiedad material es tan grande frente a el, que el quiere aniquilar todo lo que no es susceptible de ser poseĂ­do por todos como propiedad privada; quiere prescindir de forma violenta del talento, etc. La posesiĂłn fĂ­sica inmediata representa para pOODĂ&#x20AC;QDOLGDG~QLFDGHODYLGD\GHODH[LVWHQ cia; el destine del obrero no es superado, sino H[WHQGLGR D WRGRV ORV KRPEUHV OD UHODFLyQ GH la propiedad privada continĂşa siendo la rela-

1DFLyHOGHPD\RGHHQ TrĂŠveris, en la antigua Prusia, y falleciĂł el 14 de marzo de 1883. Se GRFWRUyHQ-HQDHQ,QĂ XLGRSRU las teorĂ­as hegelianas vigentes, su colaboraciĂłn con la revista Rheinische Zeitung le hizo entrar en contacto con los problemas sociales del momento, lo que lo condujo a una postura crĂ­tica ante la teorĂ­a del Estado de Hegel. La censura de la revista lo obligĂł a marchar a ParĂ­s, donde entrĂł en contacto con el movimiento socialista y anarquista francĂŠs y publicĂł CrĂ­tica GHODĂ&#x20AC;ORVRItDKHJHOLDQDGHO'HUHFKR en la revista Anales franco-alemanes. (QIXHH[SXOVDGRGH)UDQFLD\ huyĂł a Bruselas, donde escribiĂł, en colaboraciĂłn con Friedrich Engels, la Tesis sobre Feuerbach y La ideologĂ­a alemana, donde se plantan las semillas del materialismo dialĂŠctico. En 1847 se asocia a la Liga Comunista, \FRQ(QJHOVUHGDFWDHO0DQLĂ&#x20AC;HVWR Comunista, publicado en Londres en ([SXOVDGRGH%UXVHODV0DU[ se traslada a Londres, donde escribe su obra mĂĄs conocida, El capital. Participa activamente en la creaciĂłn de la AsociaciĂłn Internacional de Trabajadores,

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ciĂłn de la comunidad con el mundo de las coVDVĂ&#x20AC;QDOPHQWHVHH[SUHVDHVWHPRYLPLHQWRGH oponer a la propiedad privada la propiedad general en la forma animal que quiere oponer al matrimonio (que por lo demĂĄs es una forma de la propiedad privada exclusiva) la comunidad de las mujeres, en que la mujer se convierte en propiedad comunal y comĂşn. Puede decirse que esta idea de la comunidad de mujeres es el secreto a voces de este comunismo todavĂ­a totalmente JURVHURHLUUHĂ H[LYR$VtFRPRODPXMHUVDOHGHO matrimonio para entrar en la prostituciĂłn general, asĂ­ tambiĂŠn el mundo todo de la riqueza es decir, de la esencia objetiva del hombre, sale de ODUHODFLyQGHOPDWULPRQLRH[FOXVLYRFRQHOSURpietario privado para entrar en la relaciĂłn de la prostituciĂłn universal con la comunidad. Este comunismo, al negar por completo la personalidadGHOKRPEUHHVMXVWDPHQWHODH[SUHVLyQOygica de la propiedad privada, que es esta negaciĂłn. La envidia general y constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece y, simplemente, se satisface de otra manera. La idea de toda propiedad privada en cuanto tal se vuelve, por lo menos contra la propiedad privada mĂĄs rica como envidia deseo de nivelaciĂłn, de manera que al estas pasiones las que integran el ser de la competencia. El comunismo grosero no es mĂĄs que el remate de esta codicia y de esta nivelaciĂłn a partir del mĂ­nimo representado. Tiene una medida determinada y limitada. Lo poco que esta superaciĂłn de la propiedad privada tiene de verdadera apropiaciĂłn lo prueba justamente la negaciĂłn abstracta de todo el mundo de la educaciĂłn y de la civilizaciĂłn, el regreso a la antinatural ,9 VLPSOLFLGDG del hombre pobre y sin necesidades, que no sĂłlo no ha superado la propiedad privada, sino que ni siquiera ha llegado hasta ella.

WLHQHVXH[SUHVLyQinequĂ­voca, decisiva, PDQLĂ&#x20AC;HVta, revelada, en la relaciĂłn del hombre con la mujer y en la forma de concebirla inmediata y natural relaciĂłn genĂŠrica. La relaciĂłn inmediata, natural y necesaria del hombre con el hombre, es la relaciĂłn del hombre con la mujer. En esta relaciĂłn natural de los gĂŠneros, la relaciĂłn del hombre con la naturaleza es inmediatamente su relaciĂłn con el hombre, del mismo modo que la relaciĂłn con el hombre es inmediatamente su relaciĂłn con la naturaleza, su propia determinaciĂłn natural. En esta relaciĂłn se evidencia, pues, de manera sensible, reducida a un hecho visible, en quĂŠ medida la esencia humana se ha convertido para el hombre en naturaleza o en quĂŠ medida la naturaleza se ha convertido en esencia humana del hombre. Con esta relaciĂłn se puede juzgar ĂŠl grado de cultura del hombre en su totalidad. Del carĂĄcter de esta relaciĂłn se deduce la medida en que el hombre se ha convertido en ser genĂŠrico, en hombre, y se ha comprendido como tal; la relaciĂłn del hombre con la mujer es la relaciĂłn mĂĄs natural del hombre con el hombre. En ella se muestra en quĂŠ medida la conducta natural del hombre se ha hecho humana o en quĂŠ medida su naturaleza humana se ha hecho para ĂŠl naturaleza. Se muestra tambiĂŠn HQHVWDUHODFLyQODH[WHQVLyQHQTXHODnecesidad del hombre se ha hecho necesidad humana, en TXpH[WHQVLyQHOotro hombre en cuanto hombre se ha convertido para ĂŠl en necesidad; en quĂŠ PHGLGDpOHQVXPiVLQGLYLGXDOH[LVWHQFLDHV al mismo tiempo, ser colectivo.

La comunidad es sĂłlo una comunidad de trabajo y de la igualdad del salario que paga el capital comĂşn: la comunidad como capitalista general. Ambos tĂŠrminos de la relaciĂłn son elevados a una generalidad imaginaria: el trabajo como la determinaciĂłn en que todos se encuentran situados, el capital como la generalidad y el poder reconocidos de la comunidad.

Â&#x17E; (OFRPXQLVPRa) AĂşn de naturaleza polĂ­tica, democrĂĄtica; b) Con su superaciĂłn del Estado, pero al mismo tiempo aĂşn con esencia incompleta y afectada por la propiedad privada, es decir, por la enajenaciĂłn del hombre. En ambas formas el comunismo se conoce ya como reintegraciĂłn o vuelta a sĂ­ del hombre, como superaciĂłn del H[WUDxDPLHQWRGHVLGHOKRPEUHSHURFRPRQR ha captado todavĂ­a la esencia positiva de la propiedad privada, y memos aĂşn ha comprendido la naturaleza humana de la necesidad, estĂĄ aĂşn prisionero e infectado por ella. Ha comprendido su concepto, pero aĂşn no su esencia.

En la relaciĂłn con la mujer, como presa y serYLGRUDGHODOXMXULD FRPXQLWDULD VH H[SUHVD OD LQĂ&#x20AC;QLWDGHJUDGDFLyQHQODTXHHOKRPEUHH[LVWH para si mismo, pues el secreto de esta relaciĂłn

La primera superaciĂłn positiva de la propiedad privada, el comunismo grosero, no es por tanto mĂĄs que una forma de mostrarse la vileza de la propiedad privada que se quiere instaurar como comunidad positiva.


Â&#x17E;  (O FRPXQLVPR FRPR VXSHUDFLyQ positiva de la propiedad privada en cuanto autoextraĂąamiento del hombre, y por ello como apropiaciĂłn real de la esencia humana por y para el hombre; por ello como retorno del hombre para sĂ­ en cuanto hombre social, es decir, humano; retorno pleno, consciente y efectuado dentro de toda la riqueza de la evoluciĂłn humana hasta el presente. Este comunismo es, como completo naturalismo = humanismo, como completo humanismo = naWXUDOLVPRHVODYHUGDGHUDVROXFLyQGHOFRQĂ LFWR entre el hombre y la naturaleza, entre el homEUH\HOKRPEUHODVROXFLyQGHĂ&#x20AC;QLWLYDGHOOLWLJLR HQWUH H[LVWHQFLD \ HVHQFLD HQWUH REMHWLYDFLyQ \ DXWRDĂ&#x20AC;UPDFLyQ HQWUH OLEHUWDG \ QHFHVLGDG HQtre individuo y gĂŠnero. Es el enigma resuelto de la historia y sabe que es la soluciĂłn. 9 (OPRYLPLHQWRHQWHURGHODKLVWRULDHVSRU ello, tanto su generaciĂłn real â&#x20AC;&#x201C;el nacimiento de VXH[LVWHQFLDHPStULFDâ&#x20AC;&#x201C; como, para su conciencia pensante, el movimiento comprendido y conocido de su devenir. Mientras tanto, aquel comunismo D~Q LQFRPSOHWR EXVFD HQ ODV Ă&#x20AC;JXUDV KLVWyULFDV RSXHVWDVDODSURSLHGDGSULYDGDHQORH[LVWHQWH una prueba en su favor, arrancando momentos particulares del movimiento (Cabet, Villegardelle, etcĂŠtera, cabalgan especialmente sobre este FDEDOOR  \ SUHVHQWiQGRORV FRPR SUXHEDV GH VX Ă RUHFLPLHQWR KLVWyULFR SOHQR FRQ OR TXH GHmuestra que la parte inmensamente mayor de HVWH PRYLPLHQWR FRQWUDGLFH VXV DĂ&#x20AC;UPDFLRQHV \ que, si ha sido ya una vez, su ser pasado contradice precisamente su pretensiĂłn a la esencia. Es fĂĄcil ver la necesidad de que todo el movimiento revolucionario encuentre su base, tanto empĂ­rica como teĂłrica, en el movimiento de la propiedad privada, en la EconomĂ­a. Esta propiedad privada material, inmediatamente sensible HV OD H[SUHVLyQ PDWHULDO \ VHQVLEOH GH OD vida humana enajenada. Su movimiento â&#x20AC;&#x201C;la producciĂłn y el consumoâ&#x20AC;&#x201C; es la manifestaciĂłn sensible del movimiento de toda la producciĂłn pasada, es decir, de la realizaciĂłn o realidad del hombre. ReligiĂłn, familia, Estado, derecho, moral, ciencia, arte, etc., no son mĂĄs que formas especiales de la producciĂłn y caen bajo su ley general. La superaciĂłn positiva de la propiedad privada como apropiaciĂłn de la vida humana es por ello la superaciĂłn positiva de toda enajenaciĂłn, esto es, la vuelta del hombre desde la ReligiĂłn, la familia, el Estado, etc., a su

=RUUR5RMR1DWKDOL.RIHU

H[LVWHQFLDKXPDQDHVGHFLUsocial. La enajenaciĂłn religiosa, como tal, transcurre sĂłlo en el dominio de la conciencia, del fuero interno del hombre, pero la enajenaciĂłn econĂłmica pertenece a la vida real; su superaciĂłn abarca por ello ambos aspectos. Se comprende que el movimiento tome su primer comienzo en los distintos pueblos en distinta forma, segĂşn que la verdadera vida reconocida del pueblo WUDQVFXUUDPiVHQODFRQFLHQFLDRHQHOPXQGRH[terior, sea mĂĄs la vida ideal o la vida material. El comunismo empieza en seguida con el ateĂ­smo 2ZHQ HODWHtVPRLQLFLDOPHQWHHVWiD~QPX\OHjos de ser comunismo, porque aquel ateĂ­smo es aĂşn mĂĄs bien una abstracciĂłn... /DĂ&#x20AC;ODQWURStDGHODWHtVPRHVSRUHVWRHQSULPHU OXJDU VRODPHQWH XQD Ă&#x20AC;ODQWURStD Ă&#x20AC;ORVyĂ&#x20AC;FD abstracta, la del comunismo es inmediatamente real y directamente tendida hacia la acciĂłn. Hemos vista cĂłmo, dado el supuesto de la superaciĂłn positiva de la propiedad privada el hombre produce al hombre, a sĂ­ mismo y al otro hombre; cĂłmo el objeto, que es la realizaciĂłn inmediata de su individualidad, es al mismo tiempo su propia H[LVWHQFLD SDUD HO RWUR KRPEUH OD H[LVWHQFLD GH

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pVWH\ODH[LVWHQFLDGHpVWHSDUDpO3HURLJXDOPHQte, tanto el material del trabajo como el hombre en cuanto sujeto son, al mismo tiempo, resultado y punto de partida del movimiento (en el hecho de que ha de ser este punto de partida reside justamente la necesidad KLVWyULFDGHODSURSLHGDGSULYDGD  El carĂĄcter social es, pues, el carĂĄcter general de todo el movimiento; asĂ­ como es la sociedad misma la que produce al hombre en cuanto hombre, asĂ­ tambiĂŠn es producida por ĂŠl. La actividad y el goce son tambiĂŠn sociales, tanto en su modo de existencia como en su contenido; actividad social y goce social. La esencia humanaGHODQDWXUDOH]DQRH[LVWH mĂĄs que para el hombre socialSXHVVyORDVtH[LVWH para ĂŠl como vĂ­nculoFRQHOKRPEUHFRPRH[LVWHQFLDVX\DSDUDHORWUR\H[LVWHQFLDGHORWURSDUDpO como elemento vital de la realidad humana; sĂłlo DVtH[LVWHFRPRfundamentoGHVXSURSLDH[LVWHQcia humana. SĂłlo entonces se convierte para ĂŠl su H[LVWHQFLDnatural HQVXH[LVWHQFLDhumana, la naturaleza en hombre. La sociedad es, pues, la plena unidad esencial del hombre con la naturaleza, la verdadera resurrecciĂłn de la naturaleza, el naturalismo realizado del hombre y el realizado humanismo de la naturaleza.

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9, /DDFWLYLGDGVRFLDO\HOJRFHVRFLDOQRH[LVten, ni mucho menos, en la forma Ăşnica de una actividad inmediatamente comunitaria y de un goce inmediatamente comunitario, aunque la actividad comunitaria y el goce comunitario es GHFLUODDFWLYLGDG\HOJRFHTXHVHH[WHULRUL]DQ \ DĂ&#x20AC;UPDQ LQPHGLDWDPHQWH HQ real sociedad con otros hombres, se realizarĂĄn dondequiera que DTXHOOD H[SUHVLyQ inmediata de la sociabilidad se funde en la esencia de su ser y se adecue a su naturaleza. Pero incluso cuando yo sĂłlo actĂşo FLHQWtĂ&#x20AC;FDPHQte, etc., en una actividad que yo mismo no puedo llevar a cabo en comunidad inmediata con otros, tambiĂŠn soy social, porque actĂşo en cuanto hombre1RVyORHOPDWHULDOGHPLDFWLYLGDG FRPRHO LGLRPDPHUFHGDOTXHRSHUDHOSHQVDGRU PHHV dado como producto social, sino que mi propia H[LVWHQFLDHVDFWLYLGDGVRFLDOSRUTXHORTXH\R hago lo hago para la sociedad y con conciencia de ser un ente social. Mi conciencia general es sĂłlo la forma teĂłrica de aquello cuya forma viva es la comunidad real, el ser social, en tanto que hoy en dĂ­a la conciencia general es una abstracciĂłn de la vida real y como

tal se le enfrenta. De aquĂ­ tambiĂŠn que la actividad de mi conciencia general, como tal, es mi H[LVWHQFLDteĂłrica como ser social. Hay que evitar ante todo el hacer de nuevo de la ÂŤsociedadÂť una abstracciĂłn frente al individuo. El individuo es el ser social 6X H[WHULRUL]DFLyQ vital (aunque no aparezca en la forma inmeGLDWD GH XQD H[WHULRUL]DFLyQ YLWDO FRPXQLWDULD FXPSOLGDHQXQLyQGHRWURV HVDVtXQDH[WHULRUL]DFLyQ \ DĂ&#x20AC;UPDFLyQ GH OD vida social. La vida individual y la vida genĂŠrica del hombre no son distintas, por mĂĄs que, necesariamente, el modo GHH[LVWHQFLDGHODYLGDLQGLYLGXDOVHDXQPRGR mĂĄs particular o mĂĄs general de la vida genĂŠrica, o sea la vida genĂŠrica una vida individual mĂĄs particular o general. Como consecuencia genĂŠricaDĂ&#x20AC;UPDHOKRPEUHVX real vida social y no hace mĂĄs que repetir en el SHQVDPLHQWRVXH[LVWHQFLDUHDODVtFRPRDODLQYHUVDHOVHUJHQpULFRVHDĂ&#x20AC;UPDHQODFRQFLHQFLD genĂŠrica y es para si, en su generalidad, como ser pensante. El hombre asĂ­, por mĂĄs que sea un individuo particular (y justamente es su particularidad la que hace de ĂŠl un individuo y un ser social individualUHDO HVHQODPLVPDPHGLGDODtotalidad, OD WRWDOLGDG LGHDO OD H[LVWHQFLD VXEMHWLYD GH OD sociedad pensada y sentida para sĂ­, del mismo PRGRTXHWDPELpQHQODUHDOLGDGH[LVWHFRPRLQWXLFLyQ\JRFHGHODH[LVWHQFLDVRFLDO\FRPRXQD WRWDOLGDGGHH[WHULRUL]DFLyQYLWDOKXPDQD Pensar y ser estĂĄn, pues, diferenciados y, al mismo tiempo, en unidad el uno con el otro. La muerte parece ser una dura victoria del gĂŠnero sobre el individuo y contradecir la unidad de ambos; pero el individuo determinado es sĂłlo un ser genĂŠrico determinado y, en cuanto tal, mortal.  &RPRTXLHUDTXHODpropiedad privada es sĂłlo la H[SUHVLyQVHQVLEOHGHOKHFKRGHTXHHOKRPEUH se hace objetivo para si y, al mismo tiempo, se FRQYLHUWHPiVELHQHQXQREMHWRH[WUDxRHLQKXPDQRGHOKHFKRGHTXHVXH[WHULRUL]DFLyQYLWDO es su enajenaciĂłn vital y su realizaciĂłn su desrealizacion, una realidad extraĂąa, la superaciĂłn positiva de la propiedad privada, es decir, la apropiaciĂłn sensible por y para el hombre de la esencia y de la vida humanas, de las obras hu-


manas no ha de ser concebida sĂłlo en el sentido del goce inmediatoH[FOXVLYRHQHOVHQWLGRGHOD posesiĂłn, del tener. El hombre se apropia su esencia universal de forma universal, es decir, como hombre total. Cada una de sus relaciones humanas con el mundo (ver, oĂ­r, oler, gustar, sentir, SHQVDUREVHUYDUSHUFLELUGHVHDUDFWXDUDPDU  en resumen, todos los Ăłrganos de su individualidad, como los Ăłrganos que son inmediatamente FRPXQLWDULRVHQVXIRUPD 9,, VRQHQVXFRPportamiento objetivo, en su comportamiento hacia el objeto, la apropiaciĂłn de ĂŠste. La apropiaciĂłn de la realidad humana, su comportamiento hacia el objeto, es la DĂ&#x20AC;UPDFLyQ GH OD UHDOLGDG KXPDQD; es, por esto, tan polifacĂŠtica como mĂşltiples son las determinaciones esenciales y las actividades del KRPEUH HV OD HĂ&#x20AC;FDFLD KXPDQD \ HO sufrimiento del hombre, pues el sufrimiento, humanamente entendido, es un goce propio del hombre. La propiedad privada nos ha hecho tan estĂşpidos y unilaterales que un objeto sĂłlo es nuestro FXDQGR OR WHQHPRV FXDQGR H[LVWH SDUD QRVRtros como capital o cuando es inmediatamente poseĂ­do, comido, bebido, vestido, habitado, en resumen, utilizado por nosotros. Aunque la pro-

piedad privada concibe, a su vez, todas esas realizaciones inmediatas de la posesiĂłn sĂłlo como medios de vida y la vida a la que sirven como medios es la vida de la propiedad, el trabajo y la capitalizaciĂłn. En lugar de todos los sentidos fĂ­sicos y espirituales ha aparecido asĂ­ la simple enajenaciĂłn de todos estos sentidos, el sentido del tener. El ser humano tenĂ­a que ser reducido a esta absoluta pobreza para que pudiera alumbrar su riqueza interior (sobre la categorĂ­a del tener, vĂŠase Hess, HQORV(LQQXQG]ZDQ]LJ%RJHQ  La superaciĂłn de la propiedad privada es por ello, la emancipaciĂłn plena de todos los sentidos y cualidades humanos; pero es esta emancipaciĂłn precisamente porque todos estos sentidos y cualidades se han hecho humanos, tanto en sentido objetivo como subjetivo. El ojo se ha hecho un ojo humano, asĂ­ como su objeto se ha hecho un objeto social, humano, creado por el hombre para el hombre. Los sentidos se han hecho asĂ­ inmediatamente teĂłricos en su prĂĄctica. Se relacionan con la cosa por amor de la cosa, pero la cosa misma es una relaciĂłn humana objetiva para sĂ­ y para el

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Foto Javer Maldonado


David Alfaro Siqueiros

KRPEUH\YLFHYHUVD1HFHVLGDG\JRFHKDQSHUdido con ello su naturaleza egoĂ­sta y la naturaleza ha perdido su pura utilidad, al convertirse la utilidad en utilidad humana.

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Igualmente, los sentidos y el goce de los otros hombres se han convertido en mi propia apropiaciĂłn. AdemĂĄs de estos Ăłrganos inmediatos se constituyen asĂ­ Ăłrganos sociales, en la forma de la sociedad; asĂ­, por ejemplo, la actividad inmediatamente en sociedad con otros, etc., se convierte en un Ăłrgano de mi manifestaciĂłn vital y en modo de apropiaciĂłn de la vida humana. Es evidente que el ojo humano goza de modo distinto que el ojo bruto, no humano, que el oĂ­do humano: goza de manera distinta que el bruto, etc. Como hemos visto, Ăşnicamente cuando el objeto es para el hombre objeto humano u hombre objetivo deja de perderse el hombre en su objeto, Esto sĂłlo es posible cuando el objeto se convierte para ĂŠl en objeto social y ĂŠl mismo se convierte en ser social y la sociedad, a travĂŠs de este objeto, se convierte para ĂŠl en ser. AsĂ­, al hacerse para el hombre en sociedad la realidad objetiva realidad de las fuerzas humanas esenciales, realidad humana y, por ello, realidad de sus propias fuerzas esenciales se hacen para ĂŠl todos los objetos objetivaciĂłn de si mismo, obMHWRV TXH DĂ&#x20AC;UPDQ \ UHDOL]DQ VX LQGLYLGXDOLGDG objetos suyos, esto es, ĂŠl mismo se hace objeto. El modo en que se hagan suyos depende de la naturaleza del objeto y de la naturaleza de la fuerza

esencial a ella correspondiente, pues justamente la certezaGHHVWDUHODFLyQFRQĂ&#x20AC;JXUDHOPRGRGHterminado real GH OD DĂ&#x20AC;UPDFLyQ 8Q REMHWR HV distinto para el ojo que para el oĂ­do y el objeto del ojo es distinto que el del oĂ­do. La peculiaridad de cada fuerza esencial es precisamente su ser peculiar, luego tambiĂŠn el modo peculiar de su objetivaciĂłn de su ser objetivo real, de su ser YLYR3RUHVWRHOKRPEUHVHDĂ&#x20AC;UPDHQHOPXQGR REMHWLYRQRVyORHQSHQVDPLHQWR 9,,, VLQRFRQ todos los sentidos. De otro modo, y subjetivamente considerado, asĂ­ como sĂłlo la mĂşsica despierta el sentido musical del hombre, asĂ­ como la mĂĄs bella mĂşsica no tiene sentido alguno para el oĂ­do no musical, no es objeto, porque mi objeto sĂłlo puede ser ODDĂ&#x20AC;UPDFLyQGHXQDGHPLVIXHU]DVHVHQFLDOHV es decir, sĂłlo es para mĂ­ en la medida en que mi fuerza es para ĂŠl como capacidad subjetiva, porque el sentido del objeto para mĂ­ (solamente WLHQHXQVHQWLGRDpOFRUUHVSRQGLHQWH OOHJDMXVtamente hasta donde llega mi sentido, asĂ­ tambiĂŠn son los sentidos del hombre social distintos de los del no social. SĂłlo a travĂŠs de la riqueza objetivamente desarrollada del ser humano es, en parte cultivada, en parte creada, la riqueza de la sensibilidad humana subjetiva, un oĂ­do musical, un ojo para la belleza de la forma. En resumen, sĂłlo asĂ­ se cultivan o se crean sentidos FDSDFHVGHJRFHVKXPDQRVVHQWLGRVTXHVHDĂ&#x20AC;Uman como fuerzas esenciales humanas. Pues no sĂłlo los cinco sentidos, sino tambiĂŠn los llamados sentidos espirituales, los sentidos prĂĄcticos YROXQWDG DPRU HWF  HQ XQD SDODEUD HO VHQ-


tido humano, la humanidad de los sentidos, se FRQVWLWX\HQ ~QLFDPHQWH PHGLDQWH OD H[LVWHQFLD de su objeto, mediante la naturaleza humanizada. La formaciĂłn de los cinco sentidos es un trabajo de toda la historia universal hasta nuestros dĂ­as. El sentido que es presa de la grosera necesidad prĂĄctica tiene sĂłlo un sentido limitado. Para el KRPEUHTXHPXHUHGHKDPEUHQRH[LVWHODIRUma humana de la comida, sino Ăşnicamente su H[LVWHQFLDDEVWUDFWDGHFRPLGDpVWDELHQSRGUtD presentarse en su forma mĂĄs grosera, y seria imposible decir entonces en quĂŠ se distingue esta actividad para alimentarse de la actividad animal para alimentarse. El hombre necesitado, cargado de preocupaciones, no tiene sentido para el mĂĄs bello espectĂĄculo. (OWUDĂ&#x20AC;FDQWHHQPLQHUDOHVQRYHPiVTXHVXYDlor comercial, no su belleza o la naturaleza peculiar del mineral, no tiene sentido mineralĂłgico. La objetivaciĂłn de la esencia humana, tanto en sentido teĂłrico como en sentido prĂĄctico, es, pues, necesaria tanto para hacer humano el sentido del hombre como para crear el sentido humano correspondiente a la riqueza plena de la esencia humana y natural. AsĂ­ como la sociedad en formaciĂłn encuentra a travĂŠs del movimiento de la propiedad privada, de su riqueza y su miseria â&#x20AC;&#x201C;o de su riqueza y su miseria espiritual y materialâ&#x20AC;&#x201C; todo el material para esta formaciĂłn, asĂ­ la sociedad constituida produce, como su realidad durable, al hombre en esta plena riqueza de su ser, al hombre rica y profundamente dotado de todos los sentidos.

Se ve, pues, cĂłmo solamente en el estado social subjetivismo y objetivismo, espiritualismo y materialismo, actividad y pasividad, dejan de ser FRQWUDULRV\SLHUGHQFRQHOORVXH[LVWHQFLDFRPR tales contrarios; se ve cĂłmo la soluciĂłn de las mismas oposiciones teĂłricas sĂłlo es posible de modo prĂĄctico sĂłlo es posible mediante la energĂ­a prĂĄctica del hombre y que, por ello, esta soluFLyQQRHVHQPRGRDOJXQRWDUHDH[FOXVLYDGHO conocimiento, sino una verdadera tarea vital que la FilosofĂ­a no pudo resolver precisamente porque la entendĂ­a Ăşnicamente como tarea teĂłrica. 6HYHFyPRODKLVWRULDGHODLQGXVWULD\ODH[LVtencia, que se ha hecho objetiva, de la industria, son el libro abierto de las fuerzas humanas esenciales, la psicologĂ­a humana abierta a los sentidos, que no habĂ­a sido concebida hasta ahora en su FRQH[LyQFRQODesencia del hombre, sino sĂłlo en XQD UHODFLyQ H[WHUQD GH XWLOLGDG SRUTXH PRYLpQGRVHGHQWURGHOH[WUDxDPLHQWRVyORVHVDbia captar como realidad de las fuerzas humanas esenciales y como acciĂłn humana genĂŠrica la H[LVWHQFLDJHQHUDOGHOKRPEUHOD5HOLJLyQROD Historia en su esencia general y abstracta, como 3ROtWLFD$UWH/LWHUDWXUDHWF ,; (QODindustria material ordinaria (que puede concebirse cĂłmo parte de aquel movimiento general, del mismo modo que puede concebirse a ĂŠste como una parte especial de la industria, pues hasta ahora toda actividad humana era trabajo, es deFLULQGXVWULDDFWLYLGDGH[WUDxDGDGHDOPLVPD  tenemos ante nosotros, bajo la forma de objetos sensibles, extraĂąos y Ăştiles, bajo la forma de la David Alfaro Siqueiros

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enajenaciĂłn, las fuerzas esenciales objetivadas del hombre. Una psicologĂ­a para la que permanece cerrado este libro, es decir, justamente la parte mĂĄs sensiblemente actual y accesible de la Historia, no puede convertirse en una ciencia real con verdadero contenido. ÂżQuĂŠ puede pensarse de una ciencia que orgullosamente hace abstracciĂłn de esta gran parte del trabajo humano y no VHVLHQWHLQDGHFXDGDHQWDQWRTXHHVWHH[WHQVR caudal del obrar humano no le dice otra cosa que lo que puede, si acaso, decirse en una sola palabra: ÂŤnecesidadÂť, ÂŤvulgar necesidadÂť?

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Las ciencias naturales han desarrollado una enorme actividad y se han adueĂąado de un mateULDOTXHDXPHQWDVLQFHVDU/DĂ&#x20AC;ORVRItDVLQHPEDUJR KD SHUPDQHFLGR WDQ H[WUDxD SDUD HOODV FRPR HOODV SDUD OD Ă&#x20AC;ORVRItD /D PRPHQWiQHD uniĂłn fue sĂłlo una fantĂĄstica ilusiĂłn ([LVWtD OD voluntad, pero faltaban los medios. La misma historiografĂ­a sĂłlo de pasada se ocupa de las ciencias naturales en cuanto factor de ilustraciĂłn, de utilidad, de grandes descubrimientos particulares. Pero en la medida en que, mediante la industria, la Ciencia natural se ha introducido prĂĄcticamente en la vida humana, la ha transformado y ha preparado la emancipaciĂłn humana, tenia que completar inmediatamente la deshumanizaciĂłn, La industria es la relaciĂłn histĂłrica real de la naturaleza (y, por ello, de la &LHQFLDQDWXUDO FRQHOKRPEUHSRUHVRDOFRQcebirla como develaciĂłn esotĂŠrica de las fuerzas humanas esenciales, se comprende tambiĂŠn la esencia humana de la naturaleza o la esencia natural del hombre; con ello pierde la Ciencia natural su orientaciĂłn abstracta, material, o mejor idealista, y se convierte en base de la ciencia humana, del mismo modo que se ha convertido ya DXQTXHHQIRUPDHQDMHQDGD HQEDVHGHODYLGD humana real. Dar una base a la vida y otra a la ciencia es, pues, de antemano, una mentira. La naturaleza que se desarrolla en la historia humana (en el acto de nacimiento de la sociedad KXPDQD HVODverdadera naturaleza del hombre; de ahĂ­ que la naturaleza, tal como, aunque en forma enajenada, se desarrolla en la industria, sea la verdadera naturaleza antropolĂłgica. /D VHQVLELOLGDG YpDVH )HXHUEDFK  GHEH VHU OD base de toda ciencia. SĂłlo cuando parte de ella en la doble forma de conciencia sensible y de necesidad sensible, es decir, sĂłlo cuando parte de la naturaleza, es la ciencia verdadera ciencia.

La Historia toda es la historia preparatoria de la conversiĂłn del ÂŤhombreÂť en objeto de la conciencia sensible y de la necesidad del ÂŤhombre en cuanto hombreÂť en necesidad. La Historia misma es una parte real de la Historia Natural, de la conversiĂłn de la naturaleza en hombre. AlgĂşn dĂ­a la Ciencia natural se incorporarĂĄ la Ciencia del hombre, del mismo modo que la Ciencia del hombre se incorporarĂĄ la Ciencia natural; habrĂĄ una sola Ciencia. ; (OKRPEUHHVHOREMHWRLQPHGLDWRGHOD&LHQcia natural pues la naturaleza sensible inmediata para el hombre es inmediatamente la sensibiliGDGKXPDQD XQDH[SUHVLyQLGpQWLFD HQODIRUma del otro hombre sensiblemente presente para ĂŠl; pues su propia sensibilidad sĂłlo; a travĂŠs del otro H[LVWH SDUD pO FRPR VHQVLELOLGDG KXPDQD Pero la naturaleza es el objeto inmediato de la Ciencia del hombre. El primer objeto del hombre â&#x20AC;&#x201C;el hombreâ&#x20AC;&#x201C; es naturaleza, sensibilidad, y las especiales fuerzas esenciales sensibles del ser humano sĂłlo en la Ciencia del mundo natural pueden encontrar su autoconocimiento, del mismo modo que sĂłlo en los objetos naturales pueden encontrar su realizaciĂłn objetiva. El elemento GHOSHQVDUPLVPRHOHOHPHQWRGHODH[WHULRUL]DciĂłn vital del pensamiento, el lenguaje, es naturaleza sensible. La realidad social de la naturaleza y la Ciencia natural humana o Ciencia natural del hombreVRQH[SUHVLRQHVLGpQWLFDV Se ve como en lugar de la riqueza y la miseria de la EconomĂ­a PolĂ­tica aparece el hombre rico y la rica necesidad humana. El hombre rico es, al mismo tiempo, el hombre necesitado de una totalidad de H[WHULRUL]DFLyQ YLWDO KXPDQD (O KRPEUH HQ HO TXHVXSURSLDUHDOL]DFLyQH[LVWHFRPRQHFHVLGDG interna, como urgencia1RsĂłlo la riqueza, tambiĂŠn la pobreza del hombre, recibe igualmente en XQDSHUVSHFWLYDVRFLDOLVWDXQVLJQLĂ&#x20AC;FDGRhumano y, por eso, social. La pobreza es el vĂ­nculo pasivo que hace sentir al hombre como necesidad la mayor riqueza, el otro hombre. La dominaciĂłn HQPLGHOVHUREMHWLYRODH[SORVLyQVHQVLEOHGH mi actividad esencial, es la pasiĂłn que, con ello, se convierte aquĂ­ en la actividad de mi ser.   8Q ser sĂłlo se considera independiente en cuanto es dueĂąo de sĂ­ y sĂłlo es dueĂąo de sĂ­ en cuanto se debe a sĂ­ mismo su existencia. Un hombre que vive por gracia de otro se considera a si mismo un ser dependiente. Vivo, sin embargo,


totalmente por gracia de otro cuando le debo no sĂłlo el mantenimiento de mi vida, sino que ĂŠl ademĂĄs ha creado mi vida, es la fuente de mi vida; y mi vida tiene necesariamente fuera de ella el fundamento cuando no es mi propia creaciĂłn. La creaciĂłn es, por ello, una representaciĂłn muy difĂ­cilmente eliminable de la conciencia del pueblo. El ser por sĂ­ mismo de la naturaleza y del hombre le resulta inconcebible porque contradice todos los hechos tangibles de la vida prĂĄctica. La creaciĂłn de la tierra ha recibido un potente golpe por parte de la Geognosia, es decir, de la FLHQFLDTXHH[SOLFDODFRQVWLWXFLyQGHODWLHUUDVX desarrollo, como un proceso, como autogĂŠnesis. La generatio aequivoca es la Ăşnica refutaciĂłn prĂĄctica de la teorĂ­a de la creaciĂłn. Ahora bien, es realmente fĂĄcil decirle al individuo aislado lo que ya AristĂłteles dice: Has sido engendrado por tu padre y tu madre, es decir, ha sido el coito de dos seres humanos, un acto genĂŠrico de los hombres, lo que en ti ha producido al hombre. Ves, pues, que incluso fĂ­sicaPHQWHHOKRPEUHGHEHDOKRPEUHVXH[LVWHQFLD 3RUHVWRQRGHEHVĂ&#x20AC;MDUWHWDQVyORHQun aspecto, el progreso LQĂ&#x20AC;QLWR; y preguntar sucesivamente: ÂżQuiĂŠn engendrĂł a mi padre? ÂżQuiĂŠn engenGUy D VX DEXHOR" HWF 'HEHV Ă&#x20AC;MDUWH WDPELpQ HQ el movimiento circular, sensiblemente visible en aquel progreso, en el cual el hombre se repite a si mismo en la procreaciĂłn, es decir, el hombre se mantiene siempre como sujeto. TĂş contestarĂĄs, sin embargo: le concedo este movimiento circular, concĂŠdeme tĂş el progreso que me empuja cada vez mĂĄs lejos, hasta que pregunto, Âżquien ha engendrado el primer hombre y la naturaleza en general? SĂłlo puedo responder: tu pregunta misma es un producto de la abstracciĂłn. PregĂşntate cĂłmo has llegado a esa pregunta: pregĂşntate si tu pregunta no proviene de un punto de vista al que no puedo responder porque es absurdo. 3UHJ~QWDWHVLHVHSURJUHVRH[LVWHFyPRWDOSDUD un pensamiento racional. Cuando preguntas por la creaciĂłn del hombre y de la naturaleza haces abstracciĂłn del hombre y de la naturaleza. Los supones como no existentes y quieres que te los pruebe como existentes. Ahora te digo, prescinde de tu abstracciĂłn y asĂ­ prescindirĂĄs de tu pregunta, o si quieres aferrarte a tu abstracciĂłn, sĂŠ consecuente, y si aunque pensando al hombre y a la naturaleza como no existente ,; SLHQVDV

SLpQVDWH D WL PLVPR FRPR QR H[LVWHQWH SXHV W~ WDPELpQHUHVQDWXUDOH]D\KRPEUH1RSLHQVHVQR me preguntes, pues en cuanto piensas y preguntas pierde todo sentido tu abstracciĂłn del ser de la naturaleza y el hombre. ÂżO eres tan egoĂ­sta que supones todo como nada y quieres ser sĂłlo tĂş? Puedes replicarme: no supongo la nada de la naturaleza, etc.: te pregunto por su acto de nacimiento, como pregunto al anatomista por la formaciĂłn de los huesos, etc. Sin embargo, como para el hombre socialista toda la llamada historia universal no es otra cosa que la producciĂłn del hombre por el trabajo humano, el devenir de la naturaleza para el hombre tiene asĂ­ la prueba evidente, irrefutable, de su nacimiento de sĂ­ mismo, de su proceso de originaciĂłn. Al haberse hecho evidente de una manera practica y sensible la esencialidad del hombre en la naturaleza; al haberse evidenciado, prĂĄctica y sensiblemente, HO KRPEUH SDUD HO KRPEUH FRPR H[LVWHQFLD GH OD naturaleza y la naturaleza para el hombre como H[LVWHQFLDGHOKRPEUHVHKDKHFKRSUiFWLFDPHQte imposible la pregunta por un ser extraĂąo, por un ser situado por encima de la naturaleza y del hombre (una pregunta que encierra el reconocimiento de la no esencialidad de la naturaleza y del KRPEUH  (O ateĂ­smo, en cuanto negaciĂłn de esta carencia de esencialidad, carece ya totalmente de sentido, pues el ateĂ­smo es una negaciĂłn de Dios \DĂ&#x20AC;UPDPHGLDQWHHVWDQHJDFLyQla existencia del hombre; pero el socialismo, en cuanto socialismo, no necesita ya de tal mediaciĂłn; ĂŠl comienza con la conciencia sensible, teĂłrica y prĂĄctica, del hombre y la naturaleza como esencia. Es autoconciencia positiva del hombre, no mediada ya por la superaciĂłn de la ReligiĂłn, del mismo modo que la vida real es la realidad positiva del hombre, no mediada ya por la superaciĂłn de la propiedad privada, el comunismo. El comunismo es la posiciĂłn como negaciĂłn de la negaciĂłn, y por eso el momento real necesario, en la evoluciĂłn histĂłrica inmediata, de la emancipaciĂłn y recuperaciĂłn humana. El comunismo es la forma necesaria y el principio GLQiPLFRGHOSUy[LPRIXWXURSHURHOFRPXQLVPR HQVLQRHVODĂ&#x20AC;QDOLGDGGHOGHVDUUROORKXPDQROD forma de la sociedad humana. |XI||

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Tras los pasos de aquel Fantasma

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Hoy, junto a aquellas comunidades que mantienen sus formas de producciĂłn comunitarias, solidarias, complementarias, que estĂĄn profundamente ligadas a la producciĂłn de la vida del ser humano, en respeto con la Madre Tierra y el equilibrio de la vida es que se levanta un puĂąo mĂĄs que se alza contra el capitalismo.

Adriana Salvatierra

1R SRGUtDPRV H[SOLFDUQRV OD YLJHQFLD GH XQD idea si ĂŠsta no ha sido traspasada casi siempre con sangre de generaciĂłn en generaciĂłn. Y ĂŠsta idea plasmada hace 165 aĂąos, se renueva todos los dĂ­as como una deuda de la humanidad con VXSURSLDKLVWRULDVXVKpURHV\KHURtQDV1RHV XQD LGHD XWySLFD VXSHUĂ&#x20AC;FLDO QL EXVFD GDUOH XQ rostro humano a la opresiĂłn. Es una tesis que GHVGHVXRULJHQGHĂ&#x20AC;QHODUDGLFDOLGDGGHWUDQVIRUmar la sociedad sin medias tintas, impresentable en los salones intelectuales de la ĂŠpoca donde los obreros no tenĂ­an voz. Por eso se apellidaba â&#x20AC;&#x153;comunistaâ&#x20AC;?1. 1R YXHOYH XQD \ RWUD YH] FRPR XQD PHPRULD muerta decimonĂłnica, que se abstrae de la reaOLGDG\FDHHQHOIXQGDPHQWDOLVPR1R5HYLYH diariamente en las manos rechazadas de los trabajadores y trabajadoras, en el hambre de los

QLxRV\FRQWH[WXDOL]DGRSRUHOXVRGHODGLDOpctica y el materialismo histĂłrico tiene la capacidad de mostrarse plenamente vigente en las demandas que hoy transversalizan la sociedad en pleno Proceso de Cambio, en plena IntegraciĂłn Latinoamericana y en plena crisis estructural del Capitalismo.

Contexto histĂłrico (O 0DQLĂ&#x20AC;HVWR &RPXQLVWD GHEH VHU HYDOXDGR HQ razĂłn de su momento histĂłrico para comprender la grandeza de su esencia transgresora, pues si ELHQFRPRHOPLVPR0DU[H[SOLFDTXHlas ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada ĂŠpoca2, en todas las ĂŠpocas hay tambiĂŠn otras ideas (incluyendo ideologĂ­as), que expresan las aspiraciones GHODFODVHUHYROXFLRQDULDTXHOXFKDSRUDĂ&#x20AC;UPDUVH3 En el marco de la RevoluciĂłn Industrial, el mo-


Adriana Salvatierra Militante del MAS-IPSP y del Frente de Jóvenes Socialistas “Columna Sur”. Comunista y feminista (creyente de ORV´LVPRVµ (JUHVDGD\WUDVTXLODGD en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Santa Cruz de OD6LHUUD 

vimiento obrero inicia su organización y moviOL]DFLyQ FRQWUD ODV FRQGLFLRQHV GH H[SORWDFLyQ que durante jornadas de más de 12 horas busFDEDQUHQWDELOL]DUDOPi[LPRODSURGXFFLyQVLQ importar las condiciones laborales de hombres, mujeres y niños. En Europa alrededor de 1.780 las manifestaciones se inician con la destrucción de maquinarias industriales, pero los primeros procesos de sindicalización se iniciaron en 1.834 conformando The Great Trade Unión que enarERODEDUHLYLQGLFDFLRQHVHFRQyPLFDVHQEHQHÀFLR de los trabajadores sin interpelar al sistema capitalista con ideales políticos que disputen el poder del Estado. Mientras, a través del Cartismo, los sindicatos obreros ingleses buscaban presionar al parlamento –instrumento político de la burguesía– para obtener derechos como el sufragio universal masculino; por último Estados Unidos se encontraba convulsionado por las incansables

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huelgas de trabajadores que en 1.886 hicieron estallar Chicago y condujeron a 5 revolucionarios a la horca. Estas acciones aisladas acompaĂąadas de sustentos teĂłricos como â&#x20AC;&#x153;El Socialismo Feudalâ&#x20AC;?, â&#x20AC;&#x153;El socialismo utĂłpicoâ&#x20AC;? o â&#x20AC;&#x153;el Socialismo AlemĂĄnâ&#x20AC;?, fueron echadas por tierra en todo el CapĂ­tulo ,,GHO0DQLĂ&#x20AC;HVWR&RPXQLVWDSRUQDWXUDOL]DU ODV relaciones de propiedad de los medios de producciĂłn, negar el carĂĄcter histĂłrico de la lucha de clases y el uso de la violencia revolucionaria, ademĂĄs de intentar conciliar antagonismos a travĂŠs de utopĂ­as sociales. Es en medio de este periodo de amplia movilizaFLyQFDUHQWHD~QGHXQVXVWHQWRWHyULFRFLHQWtĂ&#x20AC;FRTXHVXUJHHO0DQLĂ&#x20AC;HVWR&RPXQLVWDFRPRXQD revelaciĂłn contemporĂĄnea de las contradicciones de la ĂŠpoca, fundamentada en la lucha de los traEDMDGRUHV\VXH[SHULHQFLDEXVFDQGRWUDQVJUHGLU las reivindicaciones puramente economicistas y GHOLQHDQGR XQ KRUL]RQWH UHYROXFLRQDULR FRQ Ă&#x20AC;nes, tĂĄcticas y estrategias a seguir por el movimiento obrero internacional.

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El carĂĄcter dialĂŠctico de su metodologĂ­a y su SURIXQGRVHQWLGRKLVWyULFRKDFHQGHO0DQLĂ&#x20AC;HVWR un documento cuya aplicaciĂłn prĂĄctica dependerĂĄ siempre y en todas partes de las circunstancias histĂłricas existentes3, elemento que le permite volver a VtPLVPRXQD\RWUDYH]SDUDFRQWH[WXDOL]DUOR\ convertirlo en una guĂ­a de acciĂłn sobre nuestras realidades. Pero ÂżquĂŠ sucede con aquellos crĂ­ticos de la â&#x20AC;&#x153;leWUD PXHUWD GHO PDU[LVPRÂľ TXH EXVFDQ FRQIURQWDUDO0DQLĂ&#x20AC;HVWR&RPXQLVWDFRQHODQWLLPSHULDlista pensamiento bolivariano, con las luchas de los movimientos indĂ­genas o las demandas por equidad de gĂŠnero?

Marx y la Primera Independencia Latinoamericana El 13 de Marzo de 1.965, Fidel Castro pronuncia un discurso en la Universidad de la Habana GRQGH H[SOLFD HO FDUiFWHU GH ODV OXFKDV HPDQFLpadoras y libertarias de AmĂŠrica Latina: â&#x20AC;&#x153;Por el camino se han juntado todos los hombres dignos de esta tierra, en la larga lucha han muerto muchos hombres dignos de esta tierra. Los primeros no eran

marxista-leninistas. Carlos Manuel de CĂŠspedes no lo era, MartĂ­ no lo era, porque en la ĂŠpoca en que viviĂł y en las condiciones histĂłricas en que se desenvolviĂł su PDJQtĂ&#x20AC;FDOXFKDQRSRGtDVHUORâ&#x20AC;?. ÂżPero acaso esto niega las banderas revolucionarias que transgredĂ­an los poderes clasistas de ese entonces? ÂĄEn Absoluto! Pues asĂ­ como BolĂ­var hablĂł de Patria Grande, tambiĂŠn avizorĂł el rol del ,PSHULR1RUWHDPHULFDQRHQUHODFLyQD/DWLQRDPprica4 y la necesidad de impulsar la unidad de nuestros Pueblos frente a esta amenaza. Hombres de la talla del General San MartĂ­n cruzaron los Andes y el continente para impulsar ideas rebeldes que se DQWLFLSDURQD0DU[HQVXpSRFDRFRPRHO&RURQHO Ignacio Warnes en Santa Cruz, cuyo Gobierno en 1.813-1.816 decretĂł la libertad y la prohibiciĂłn del trabajo gratuito de los esclavos negros y mozos en ODVKDFLHQGDVSDWURQDOHVFRQĂ&#x20AC;VFyODVWLHUUDVRFLRsas y las distribuyĂł a los campesinos obligando a los ricos a pagar impuestos al nuevo Estado revolucionario, y otras medidas revolucionarias que H[SOLFDQXQDUHEHOLyQVRFLDOTXHOOHJyDFRQIRUPDU un ejĂŠrcito patriota de mĂĄs de 2.000 hombres y mujeres en una aldea con apenas 10.00 habitantes5. (OORVDOLJXDOTXH0DU[\PXFKRVRWURVVRQUHYROXFLRQDULRVTXHGLVHFFLRQDURQFLHQWtĂ&#x20AC;FDPHQWHVX realidad. Hoy, en vano pretenden los detractores GHO PDU[LVPR PRVWUDUQRV XQ 0DQLĂ&#x20AC;HVWR &RPXnista que no toma en cuenta la cuestiĂłn LatinoaPHULFDQD FXDQGR VH GHWLHQHQ D DQDOL]DU D 0DU[ como un pensamiento estĂĄtico o eurocĂŠntrico, SXHVVLELHQKDVWDORVDXWRUHVGHO0DQLĂ&#x20AC;HVWR argumentaban su complacencia con la invasiĂłn QRUWHDPHULFDQDD0p[LFR\MXVWLĂ&#x20AC;FDEDQODVLQYDsiones en nombre del â&#x20AC;&#x153;progreso histĂłricoâ&#x20AC;?, a partir de 1.860 incluyen en sus documentos anĂĄlisis de los paĂ­ses considerados periferias cuestionanGRHOUROH[SDQVLRQLVWDGHOFDSLWDOHXURSHR AĂşn asĂ­, en su documento sobre BolĂ­var6, donde 0DU[DQDOL]DODVDFFLRQHVGHO/LEHUWDGRUVHJ~Q la Ăłptica de la liberaciĂłn de las fuerzas productivas, podemos resolver nuestras dudas como el mismo Fidel argumenta: â&#x20AC;&#x153;Lo que determinĂł en cada ĂŠpoca fue el espĂ­ritu revolucionario de nuestro pueblo, la tarea en cada momento de nuestro pueblo. Y lo que puede decirse es que, desde entonces hasta hoy, largo ha sido el camino, larga ha sido la evoluciĂłn de nuestro pensamiento revolucionario, porque a principios de la segunda mitad del pasado siglo no eran en nuestra patria las tareas de la revoluciĂłn pro-


55 Fotografía: Ajisai Katerine Loayza Arteaga

letaria las que estaban planteadas, sino: la lucha por la independencia contra el poder colonial español.7

El movimiento indígena y el marxismo Las discusiones sobre cómo se suman a la lucha revolucionaria los pueblos cuyos modos de producción eran precapitalistas fueron ligeramente abordadas a través de la siguiente pregunta:

“Podría la comunidad rural rusa pasar directamente a la forma superior de la propiedad colectiva, a la forma comunista, o, por el contario, deberá pasar primero por el mismo proceso de disolución que constituye el desarrollo histórico del Occidente?” 8 Sobre la situación actual de las naciones que susWHQWDQVXSURSLDH[LVWHQFLDHQPRGRVGHSURGXFción pre-capitalistas, es necesario aclarar de la


Eusebio Choque

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mano de Jorge Veraza que â&#x20AC;&#x153;son naciones que se encuentran subordinadas y subsumidas formalmente y realmente bajo el capital [â&#x20AC;Ś]se encuentran lastimadas en su contenido interno, aunque en menor medida. Pero todavĂ­a hay mucho que rescatar ahĂ­, que HV YLYLĂ&#x20AC;FDQWH TXH WLHQH IXWXUR TXH YLHQH GHO SDVDdo y que tiene futuro9. Mismo argumento que es rescatado desde MariĂĄtegui al proponer que las propiedades colectivas de los Pueblos IndĂ­genas sean la base para el socialismo en el campo y la propuesta de Socialismo Comunitario que considera estos sistemas como fuerza productiva para el socialismo.10 Hoy, junto a aquellas comunidades que mantienen sus formas de producciĂłn comunitarias, solidarias, complementarias, que estĂĄn profundamente ligadas a la producciĂłn de la vida del ser humano, en respeto con la Madre Tierra y el equilibrio de la vida es que se levanta un puĂąo mĂĄs que se alza contra el capitalismo. Es ese grito que se hace parte de aquel sujeto revolucionario que no tenĂ­a nada mĂĄs que perder, salvo sus cadenas; que junto a mĂĄs de dos tercios del planeta no tiene absolutamente nada mĂĄs que perder, pues todo se halla ya en otras manos y sĂłlo queda empuĂąar la gran DĂ&#x20AC;UPDFLyQSRUODYLGD Esta fue la propuesta de Bolivia para el Mundo: â&#x20AC;&#x153;AquĂ­ en Bolivia tenemos esa fuerza, lo que para algunos es sinĂłnimo de retraso, para nosotros, los revo-

lucionarios, es una fuerza productiva del socialismo, es el porvenir, que ahora estĂĄ mutilado y maltratado porque tiene que deshacerse de todo lo que lo aplasta, H[SDQGLUVHLUUDGLDUVHXQLYHUVDOL]DUVH\WHFQLĂ&#x20AC;FDUVH El socialismo comunitario es la expansiĂłn de nuestra comunidad agraria con sus formas de vida privada y comunitaria, trabajo en comĂşn, usufructo individual, asociatividad, revocatoria, universalizado en condiciones superioresâ&#x20AC;?11 Podemos tener la plena seguridad que renovando permanentemente su compromiso revolucioQDULR DVXPLGR HQ HO FDStWXOR ,9 HO 0DQLĂ&#x20AC;HVWR Comunista incluirĂ­a no sĂłlo el rol del Movimiento IndĂ­gena a nivel Mundial como ente interpelador del modo de producciĂłn que percibe el deVDUUROORFRPRDOJROLQHDOHLQĂ&#x20AC;QLWRVLQRWDPELpQ continuarĂ­a cuestionando la instrumentaciĂłn y administraciĂłn de las clases dominantes en relaciĂłn a los recursos naturales y los territorios indĂ­genas.

Las mujeres y el Manifiesto Comunista 6L ELHQ HV FLHUWR TXH HO 0DQLĂ&#x20AC;HVWR &RPXQLVWD no toma en cuenta temas como la doble jornada laboral femenina, las formas de dominaciĂłn FRQ ODV TXH VH MXVWLĂ&#x20AC;FD HO SDWULDUFDGR \ TXH HVtĂĄn transversalizadas por relaciones de clase; sĂ­ incluye elementos que son parte de las agendas de lucha femeninas como la â&#x20AC;&#x153;FRVLĂ&#x20AC;FDFLyQGHODPXjerâ&#x20AC;?, y la falsa moral burguesa masculina referi-


da a la vida familiar y la decisiĂłn referente a su maternidad: â&#x20AC;&#x153;El burguĂŠs, que no ve en su mujer mĂĄs que un simple instrumento de producciĂłn, al oĂ­rnos proclamar la necesidad de que los instrumentos de producciĂłn sean explotados colectivamente, no puede por menos de pensar que el rĂŠgimen colectivo se harĂĄ extensivo igualmente a la mujer. No advierte que de lo que se trata es precisamente de acabar con la situaciĂłn de la mujer como mero instrumento de producciĂłn. Nada mĂĄs ridĂ­culo, por otra parte, que esos alardes de indignaciĂłn, henchida de alta moral de nuestros burgueses, al hablar de la tan cacareada colectivizaciĂłn de las mujeres por el comunismo.â&#x20AC;?12 6LQHPEDUJRHQWH[WRVSRVWHULRUHVGHVDUUROODURQ HOHPHQWRV FRPR OD GLYLVLyQ VH[XDO GHO WUDEDMR y sus consecuencias en la estructuraciĂłn de un PRGHOR IDPLOLDU GRQGH OD OHDOWDG \ OD Ă&#x20AC;GHOLGDG VHMXVWLĂ&#x20AC;FDQHQUD]yQGHOKRPEUH\ODSURSLHGDG privada que ĂŠste posee y transmite por herencia. â&#x20AC;&#x153;Famulus quiere decir esclavo domĂŠstico, y familia es el conjunto de los esclavos pertenecientes a un mismo hombre [â&#x20AC;Ś] Esta expresiĂłn la inventaron los romanos para designar un nuevo organismo social, cuyo jefe tenĂ­a bajo su poder a la mujer, a los hijos y a cierto nĂşmero de esclavos, con la patria potestad romana y el derecho de vida y muerte sobre todos ellosâ&#x20AC;?.13 /DIDPLOLDPRGHUQD Encierra, in miniature, todos los antagonismos que se desarrollan mĂĄs adelante en la sociedad y en su Estadoâ&#x20AC;?.14 Elementos como ĂŠstos son gĂŠrmenes portadores de teorizaciones revolucionarias del feminismo PDU[LVWD XQD MR\D UHYROXFLRQDULD LQVSLUDGRUD que alimenta el pensamiento emancipador de la mujer rebelde. Plenamente vigentes porque nos muestran la anterioridad del patriarcado como una instituciĂłn pre-capitalista que ha sido permanentemente refuncionalizada para garantizar de esta forma la dominaciĂłn de clase y de gĂŠnero; y tambiĂŠn cĂłmo la dominaciĂłn se traslada a la vida familiar sirviĂŠndose de ĂŠsta para perpetuarse desde la subjetividad. Hoy, no podemos cometer la torpeza de revisar XQD\RWUDYH]HO0DQLĂ&#x20AC;HVWR&RPXQLVWDFRPRVL fuera un documento muerto, pues precisamente es la misma dialĂŠctica y el uso del materialismo

histĂłrico el que nos conduce a pensarlo como un documento inspirador para nuestras acciones. Un documento que tiene plenamente vigencia si se lo interpreta como un compromiso histĂłrico de la humanidad con su propio destino. Debemos interpretarlo teniendo la seguridad de que hoy, probablemente las mujeres tendrĂ­amos un capĂ­tulo entero15, que nuestros pueblos indĂ­genas serĂ­an parte de la resistencia en las trincheras obreras y campesinas; y que AmĂŠrica Latina serĂ­a descrita como la luz que hoy ilumina la esperanza revolucionaria. Debemos analizarlo comprendiendo cĂłmo sus autores y el movimiento obrero que los inspirĂł, se adelantaron a su ĂŠpoca para interpretar la realidad y proponer cĂłmo transformar las sendas de la historia. Debemos tener la seguridad que como dijo Fidel en una clase de materialismo histĂłrico: â&#x20AC;&#x153;Nosotros entonces hubiĂŠramos sido como ellos, y ellos hoy hubieran sido como nosotrosâ&#x20AC;?.

0DU[\(QJHOV0DQLÂżHVWR&RPXQLVWD0RVF~(GLWRULDO3URJUHVR3iJ 0DU[\(QJHOV/DLGHRORJtD$OHPDQD0RQWHYLGHR(GLWRULDO3XHEORV8QLGRV 3iJ  :RRGV $ 5HIRUPLVPR R 5HYROXFLyQ 0DGULG )XQGDFLyQ )HGHULFR (QJHOV SiJ 0DU[\(QJHOV0DQLÂżHVWR&RPXQLVWD2SFLWSiJ ÂłLos Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la AmĂŠrica GHPLVHULDVHQQRPEUHGHODOLEHUWDG´&DUWDDO&QHO3DWULFLR&DPSEHOO GuayaTXLOHOGHDJRVWRGH 6DOYDWLHUUD+/D%DWDOODGHO3DUL6DQWD&UX]GHOD6LHUUD$/$63iJ 0DU[&ÂłBolĂ­var y Ponteâ&#x20AC;?, The New American Cyclopedia ,  KWWSZZZ PDU[LVWVRUJHVSDQROPHVEROLYKWP  &DVWUR ) 'LVFXUVR SURQXQFLDGR HQ HO$FWR FHOHEUDGR HQ OD (VFDOLQDWDGH OD 8QLYHUVLGDGGHOD+DEDQDKRQUDQGRDORV0iUWLUHVGHOGHPDU]RGHPDU]R GH KWWSZZZFXEDFXJRELHUQRGLVFXUVRVHVSIHKWPO 0DU[\(QJHOV0DQLÂżHVWR&RPXQLVWD2SFLWSiJ 9HUD]D-Pensando el Mundo desde Bolivia, La Paz, Vicepresidencia del EsWDGR3OXULQDFLRQDOGH%ROLYLD3iJ  *DUFtD$ (O 6RFLDOLVPR &RPXQLWDULR /D 3D] 9LFHSUHVLGHQFLD GHO (VWDGR 3OXULQDFLRQDOGH%ROLYLD3iJ *DUFtD$2SFLW3iJ 0DU[\(QJHOV0DQLÂżHVWR&RPXQLVWD2SFLW3iJ (QJHOV)El Origen de la Familia, la propiedad privada y el Estado0RVF~ (GLWRULDO3URJUHVR3iJ (QJHOV)2SFLW3iJ ([WUDtGRGHHQWUHYLVWDSHUVRQDOD*XDGDOXSH3pUH]DFWLYLVWDIHPLQLVWD

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AndrĂŠ ArgandoĂąa

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Economista de la Universidad Mayor de San AndrĂŠs y Estudiante de FilosofĂ­a en la misma universidad. Fue secretario ejecutivo del Centro de Estudiantes de EconomĂ­a, colaborĂł con el Acuerdo Internacional de los Trabajadores en la organizaciĂłn de varios seminarios y debates sobre el movimiento obrero en Bolivia, trabajĂł con la FundaciĂłn ARU en investigaciĂłn sobre comportamiento microeconĂłmico, es miembro fundador y presidente del comitĂŠ editorial de la Sociedad de Estudios HQ(FRQRPtD+HWHURGR[DGRQGH publica investigaciones y artĂ­culos de opiniĂłn..

E

l presente artículo trata de mostrar los problemas lógico-teóricos a los que debe enfrentarse las sociedades que pretenden incursionar en organizaciones sociales sin clases y todo lo que implican estas. En este sentido se tratarå de no emitir juicios sobre quÊ camino debe tomar una sociedad, sino brinGDUHOHPHQWRVGHUHà H[LyQSDUDSHQVDUXQDRWUD sociedad; sin ningún compromiso de lograrlo o no efectivamente, se hace necesario juzgar esWDVUHà H[LRQHVFRQORV´RMRVGHOLQWHOHFWR¾SXHV cuando se trata crear un proyecto de sociedad el pensar debe ser previo a la acción y no tomar el camino de algunos pensadores medievales que propugnaban el sometimiento de la razón y el intelecto a la creencia.


Pensar una nueva sociedad:

Problemas lĂłgicos y teĂłricos a vencer La relaciĂłn polĂ­tica del poder precede y funda la relaciĂłn econĂłmiFDGHH[SORWDFLyQÂŤ(QFRQVHFXHQFLDWRGRVHWUDQVIRUPDFXDQGROD actividad de producciĂłn se desvĂ­a de su objetivo inicial, cuando, en lugar de producir sĂłlo para sĂ­ mismo, el hombre primitivo produce tambiĂŠn para los demĂĄs, sin intercambio y sin reciprocidad. AndrĂŠ ArgandoĂąa

En primera instancia se intenta determinar el origen de las clases sociales a travĂŠs de la bĂşsqueda de su fundamento; una vez concluida esta parte VHUHĂ H[LRQDVREUHORVPRGRVHQTXHODVVRFLHGDdes han manejado el problema que da origen a ODV FODVHV Ă&#x20AC;QDOPHQWH VH SUHVHQWD FRPR FRQFOXVLyQXQDUHĂ H[LyQSURSXHVWDSRU0DU[UHVSHFWR a la Ăşltima parte de este escrito.

AclaraciĂłn metodolĂłgica Es necesario diferenciar dos enfoques de reĂ H[LyQHQODVFLHQFLDVVRFLDOHVSDUDDERUGDUXQ fenĂłmeno determinado, de acuerdo a su origen y estado, estos versan sobre su gĂŠnesis y/o su

reproducciĂłn; por otra parte tambiĂŠn es necesaULRUHVFDWDUHOFDUiFWHUUHODWLYR KLVWyULFR GHODV categorĂ­as utilizadas para analizar una sociedad concreta.1 ([LVWHQGHPDVLDGDVFRQIXVLRQHVVREUHHVWDVGRV maneras de afrontar los problemas que plantean los fenĂłmenos sociales, con consecuencias muchas veces desastrosas; respecto a las interpreWDFLRQHVGHODWHRUtDPDU[LVWDHVWRKDVLGRSDUWLFXODUPHQWH SUHRFXSDQWH HVWR FXDO VH UHĂ HMD por ejemplo, cuando se lleva a-histĂłricamente el postulado de la primacĂ­a2 de las determinaciones econĂłmicas (o de la llamada infraestructuUD DWRGRWLSRGHVRFLHGDGHVSHQVDQGRTXHODV determinaciones histĂłricas del capitalismo euro-

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peo en el anĂĄlisis de su reproducciĂłn, son las determinaciones de gĂŠnesis y de reproducciĂłn de todas las sociedades en todo tiempo; mezclando de esta manera los anĂĄlisis de gĂŠnesis con los de reproducciĂłn a-histĂłricamente.

1. ÂżCuĂĄl es la naturaleza de las clases sociales? Hecha la aclaraciĂłn que demarca el camino que no se debe seguir, es preciso dar a conocer lo que entendemos por clase social, sin duda un problema polĂŠmico, sin embargo, se tratarĂĄ de ensayar D OR ODUJR GH HVWDV UHĂ H[LRQHV DOJXQDV GH VXV caracterĂ­sticas sin muchas ambigĂźedades. Para esto lo primero que debe realizarse es una crĂ­tiFDDODH[WHQVLyQH[FHVLYDGHODVGHWHUPLQDFLRQHV del modo de producciĂłn capitalista a todas las sociedades.

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(O IXQGDPHQWR GH OD H[LVWHQFLD GH FODVHV HQ OD LQWHUSUHWDFLyQPDU[LVWDRUWRGR[Des la relaciĂłn de explotaciĂłn de un sector de la sociedad sobre otro que se establece en virtud del lugar que ocupan estos segmentos en el sistema de producciĂłn social. Entonces el fundamento y el criterio de divisiĂłn de las clases sociales se hacen esencialmente econĂłmicos. 6LQ HPEDUJR HQ OD GHĂ&#x20AC;QLFLyQ GDGD SXHGHQ VHU LGHQWLĂ&#x20AC;FDGRV WUHV WLSRV GH SRGHUHV TXH IXQGDmentan esta relaciĂłn: El primero hace referencia a una relaciĂłn de dominaciĂłn de una porciĂłn de OD VRFLHGDG VREUH RWUD HVWD SRGHPRV GHĂ&#x20AC;QLUOD como una relaciĂłn de poder polĂ­tico, el poder del ser humano sobre el ser humanoHOVHJXQGRVHUHĂ&#x20AC;HUHDO poder sobre el excedenteGHULYDGRGHODH[SORWDFLyQ GHODDSURSLDFLyQSULYDGDGHGLFKRH[FHGHQWH  a este poder lo denominaremos poder econĂłmico; por Ăşltimo hace referencia a un criterio tĂŠcnico que denota el poder sobre el proceso productivo (reODFLyQ VHU KXPDQRQDWXUDOH]D  YLQFXODGR DO URO TXHMXHJDQORVH[SORWDGRUHV\ORVH[SORWDGRVHQ el proceso de producciĂłn social, la cual designa y otorga el poder productivo a una o ambas clases. La imbricaciĂłn de estos poderes en una sola clase, se da en el sistema capitalista. Sin embargo, esto no es generalizable a todas las sociedades, puesto que el poder polĂ­tico, econĂłmico y productivo pueden estar divorciados, como en el caso del feudalismo o de las sociedades denoPLQDGDVSRU0DU[FRPRDVLiWLFDVHQODVFXDOHV las relaciones de dominaciĂłn no se fundamentan en el papel que juegan en el proceso produc-

tivo; por tanto el fundamento de dominaciĂłn GHXQDFODVHVREUHRWUDQRVHH[SOLFDQHFHVDULD o preponderantemente por las estructuras econĂłmicas de una sociedad; obviamente en la reSURGXFFLyQGHXQDVRFLHGDGHVWDEOHFLGDH[LVWH una convergencia necesaria entre el poder econĂłmico y polĂ­tico pero no sobre el control efectivo del proceso de producciĂłn, ya sea que el poder polĂ­tico otorgue poder econĂłmico o a la LQYHUVD1RREVWDQWHHVWR~OWLPRQRQRVD\XGD en nuestro propĂłsito, ya que, lo que tratamos de dilucidar es el origen de las clases sociales de manera genĂŠrica. 3URYLVLRQDOPHQWH LGHQWLĂ&#x20AC;FDUHPRV FRPR FODVHV sociales a grupos asimĂŠtricos dentro de una sociedad, donde uno de los cuales ejerce un poder de dominio sobre el otro, el fundamento de este poder es nuestra interrogante principal para determinar la naturaleza de las clases sociales. Si el fundamento es productivo obedecerĂĄ al papel que las clases sociales ejercen el proceso de producciĂłn; de lo contrario, si el fundamento es polĂ­tico obedecerĂĄ a las relaciones de poder en una sociedad. Hasta este punto tenemos precisada ya nuestra problemĂĄtica, para poder dar cuenta de las clases sociales necesitamos: primero determinar su naturaleza, esto nos llevarĂĄ en segunda instancia a determinar las condiciones de la emergencia de las clases sociales, lo cual nos darĂĄ una idea de su naturaleza (ya sea econĂłmica y/o polĂ­tiFD FRQHVWHSURSyVLWRDQDOL]DUHPRVHOSUREOHPD desde un enfoque de gĂŠnesis-lĂłgica mĂĄs que una gĂŠnesis-histĂłrica.3

2. Una sociedad sin clasesâ&#x20AC;Ś El problema fundamental que busca resolver XQDVRFLHGDGFRPXQLVWDHVODDEROLFLyQGHODH[plotaciĂłn del hombre por el hombre y con ella su fundamento: las clases sociales. Se trata de una especie de retorno a un estado primigenio de no contradicciones derivadas de la lucha de clases. Para poder comprender los alcances y la justiĂ&#x20AC;FDFLyQ GH WDO SUR\HFWR HV QHFHVDULR UHVSRQGHU tres preguntas bĂĄsicas: ÂżSon inherentes a toda VRFLHGDGODVFODVHVVRFLDOHV"\VLQRH[LVWHWDOQHcesidad ÂżA quĂŠ se debe y bajo quĂŠ condiciones se forman las clases sociales? Son estas preguntas ODVTXHJXLDUDQODVUHĂ H[LRQHVGHHVWHDSDUWDGR


David Alfaro Siqueiros

ÂżSon inherentes a toda sociedad las clases sociales? (OSODQWHDUODQHFHVLGDGGHH[LVWHQFLDGHFODVHV sociales y su correlato necesario, a saber, el Estado en toda sociedad humana es hoy en dĂ­a una tesis dudosa, tanto por los supuestos en los se basarĂ­a tal necesidad4 como por los estudios antropolĂłgicos y etnolĂłgicos5 que desmienten tal necesidad. 3RU WDQWR HV QHFHVDULR UHĂ H[LRQDU VREUH HO SRUquĂŠ del surgimiento de las clases sociales y quĂŠ condiciones dan lugar a tal surgimiento, independientemente de los deseos que se tengan de perpetuar las clases sociales o de abolirlas, esto nos deriva a nuestra segunda pregunta.

ÂżA quĂŠ se debe y bajo quĂŠ condiciones se forman las clases sociales? El fundamento de las clases sociales como vimos segĂşn las hipĂłtesis tradicionales puede ser deri-

vado de condiciones polĂ­ticas o econĂłmicas; para hallar tal fundamento debemos hacer la hipĂłtesis GHH[LVWHQFLDGHXQDVRFLHGDGVLQFODVHVFX\DVSDUticularidades econĂłmicas y polĂ­ticas deben ser abstraĂ­das de todo prejuicio moderno tanto sobre las caracterĂ­sticas y el devenir de estas sociedades, esta hipĂłtesis y sus caracterĂ­sticas son las siguientes: 1.([LVWHXQDVRFLHGDGHFRQyPLFDPHQWHLJXDOLWDULDHQODTXHQRH[LVWHQFODVHVVRFLDOHV El origen de esta sociedad estĂĄ fuera del DOFDQFHGHHVWDVUHĂ H[LRQHVSRUORTXHVH supone como dada, sin embargo es posiEOHSUHFLVDUVXVFRQGLFLRQHVGHH[LVWHQFLD en los ĂĄmbitos de nuestro interĂŠs. 2. La sociedad se desenvuelve en una economĂ­a de subsistencia6, en la que su divisiĂłn social del trabajo es elemental. La subsistencia no debe entenderse en el sentido peyorativo con que se juzgan este tipo de economĂ­as, puesto que una sociedad con una tecnologĂ­a dada puede vivir cubriendo sus necesidades mĂ­nimas de reproducciĂłn, sin que esto implique la precariedad de las condiciones de vida7.

Rosmery Mamani â&#x20AC;&#x153;El lugar de los sueĂąosâ&#x20AC;?

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62 3.(OH[FHGHQWH FDVLQXORSRUODFDUDFWHUtVWLFDDQWHULRU HVGLVWULEXLGR\JDVWDGRSRU la sociedad en su conjunto. 3RUORTXHVHUHĂ&#x20AC;HUHDOH[FHGHQWHHVFODUR TXH HO KHFKR GH VX H[LVWHQFLD QR LPSOLFD de manera univoca el deseo de su acumulaciĂłn8, porque este puede ser gastado sin contrapartida9 de una Ă­ndole similar. 4. La detentaciĂłn del poder polĂ­tico por parte de un lĂ­der o un conjunto de ellos que no logra constituirse en un poder de clase.

guran la convivencia y cohesiĂłn de una sociedad, VLQ HPEDUJR VX IRUPD HQ ODV VRFLHGDGHV GLĂ&#x20AC;HUH por ejemplo en las sociedades modernas el poder SROtWLFRH[SUHVDGRHQpO(VWDGRVHGHĂ&#x20AC;QHHQWDQWR relaciĂłn de orden-obediencia fundamentada en la violencia, no obstante este caso no es generalizable, porque es posible que la polĂ­tica pueda ser ejercida sin un poder violento cuya caracterĂ­stica en la fĂłrmula de Clastres es â&#x20AC;&#x153;un â&#x20AC;&#x153;poderâ&#x20AC;? casi impotente, de un liderazgo sin autoridad, de una funciĂłn que funciona en el vacĂ­o â&#x20AC;&#x153;10.

En toda sociedad la polĂ­tica es inherente, si entendemos por polĂ­tica las acciones consientes que ase-

Una vez dadas estas caracterĂ­sticas, en primera instancia nos referiremos en tĂŠrminos lĂłgicos a


este proceso, para posteriormente integrar las determinaciones histĂłricas que lo hacen efectivo.

etc. â&#x20AC;&#x153;las actividades productivas son accidentaOHVUHVSHWRDHVWHĂ&#x20AC;QÂľ11.

El surgimiento de las clases sociales a partir del esquema presentado debe dar cuenta de dos heFKRVD ODFUHDFLyQGHXQH[FHGHQWHUHJXODUE  OD DSURSLDFLyQ GHO H[FHGHQWH SRU SDUWH GH XQD SRUFLyQGHODVRFLHGDG\F ODDGTXLVLFLyQGHXQ SRGHUSROtWLFRFRHUFLWLYRTXHMXVWLĂ&#x20AC;TXHHOGRPLnio de una parte de la sociedad sobre otra; esto se traduce en la transgresiĂłn de las tres caracterĂ­sticas seĂąaladas de una sociedad sin clases.

Por lo que no es evidente que el fundamenWRGHOSRGHUSROtWLFR\VREUHHOH[FHGHQWHVHD productiva.

Del anĂĄlisis de la parte primera concluimos que H[LVWHQWUHVSRGHUHVGRVGHHOORVWLHQHQVXSURSLR fundamento el polĂ­tico y el productivo, sin embargo no se ha esclarecido el fundamento del tercer SRGHUHOSRGHUHFRQyPLFRHOSRGHUVREUHHOH[FHdente, este es el elemento clave que nos permitirĂĄ dilucidar la naturaleza de las clases sociales. Para determinar la naturaleza de las clases sociales debemos encontrar el poder que fundamente y del cual deriven los otros dos poderes LGHQWLĂ&#x20AC;FDGRV Si ensayamos que el fundamento es el proceso productivo (que implica relaciones tĂŠcnicas y soFLDOHVGHSURGXFFLyQ QRVHQFRQWUDPRVFRQTXH bajo el supuesto de que las sociedades subsisten con los medios tĂŠcnicos y humanos de que disponen, y que la ansia de acumulaciĂłn no es connatural a la sociedad humana ÂżQuĂŠ es lo que determina que se trabaje para acumular mĂĄs allĂĄ de las necesidades de reproducciĂłn de la sociedad? En este caso serĂ­an las transformaciones en las condiciones tĂŠcnicas las que deberĂ­an producir un cambio que dĂŠ lugar a las clases sociales, sin embargo por hipĂłtesis si es una sociedad que procura su subsistencia, cualquier cambio que mejore las condiciones de producciĂłn no incrementarĂĄn las horas de dedicadas al trabajo sino TXHVHUiQUHGXFLGDVDĂ&#x20AC;QGHLQFUHPHQWDUODVhoras libres, las horas de ocio. AdemĂĄs como observa Polanyi un hecho de esta naturaleza es simplemente tĂŠcnico, no tiene sentido en sĂ­ mismo, es decir, no se adquieren o SURGXFHQPHGLRVHFRQyPLFRVSRUTXHVt H[FOX\HQGRODDGTXLVLFLyQGHPHGLRVGHVXEVLVWHQFLD  VLQRTXHHVWiQVXMHWRVDXQĂ&#x20AC;QSRVWHULRUHOFXDO puede ser prestigio, estatus, ventajas sociales,

En cuanto al poder econĂłmico, por hipĂłtesis no H[LVWHXQGHVHRLQWUtQVHFRHQHOVHUKXPDQRSRU acumular, no obstante aun haciendo abstracciĂłn de eso la economĂ­a no tiene mucho que decir al respecto, como es reconocido por los propios economistas, â&#x20AC;&#x153;Estas preferencias deben tener distintos orĂ­genes. Sin embargo, el economista no VH SUHJXQWD VREUH ORV IDFWRUHV TXH LQĂ Xyen en la formaciĂłn de los gustos de las personas12 porque considera que es un tema apropiado para otros investigadores como psicĂłlogos, sociĂłlogos, antropĂłlogos, etc.â&#x20AC;?13 Por lo que no puede ser una motivaciĂłn econĂłmica ni un proceso tĂŠcnico en sĂ­ el que determine el fundamento triple de las clases sociales. AdemĂĄs es preciso notar que el tipo de organizaciĂłn productiva social y tĂŠcnica no establece una relaciĂłn directa con la creaciĂłn ni con la apropiaciĂłn GHOH[FHGHQWHQLFRQHOSRGHUSROtWLFRORTXHOD transforma en el poder mĂĄs subordinado de estos tres (recuĂŠrdese que se analiza la gĂŠnesis de las clases sociales y no un modo de producciĂłn HVSHFtĂ&#x20AC;FR  En este punto recurrimos a Pierre Clastres, ĂŠl plantea que el trabajo que se presta a la acumulaFLyQQRSXHGHH[LVWLUPiVTXHSRUODIXHU]DSRU un poder que se impone; se renuncia al ocio para acumular solo bajo el imperio de una fuerza que obliga a ello. â&#x20AC;&#x153;Cuando lo econĂłmico en la sociedad primitiva VHGHMDVHxDODUFRPRFDPSRDXWyQRPR\GHĂ&#x20AC;QLdo, cuando la actividad de producciĂłn se vuelve trabajo alienado, contabilizado e impuesto por quienes van a gozar de su producto, esta sociedad ya no es primitiva, se ha vuelto sociedad dividida en dominantes y dominados, en amos y, KD GHMDGR GH H[RUFL]DU OR TXH HVWi GHVWLQDGR D matarla: el poder y el respeto al poder. La mayor divisiĂłn de la sociedad, la que funda toda la demĂĄs, incluida sin duda la divisiĂłn del traba-

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jo, es la nueva disposiciĂłn vertical entre la base y la cĂşspide, es la gran ruptura polĂ­tica entre poseedores de la fuerza, sea bĂŠlica o religiosa, y sometidos a esa fuerza. La relaciĂłn polĂ­tica del poder precede y funda la relaciĂłn econĂłmica de explotaciĂłnâ&#x20AC;Ś En consecuencia, todo se transforma cuando la actividad de producciĂłn se desvĂ­a de su objetivo inicial, cuando, en lugar de producir sĂłlo para sĂ­ mismo, el hombre primitivo produce tambiĂŠn para los demĂĄs, sin intercambio y sin reciprocidad.â&#x20AC;?14 AdscribiĂŠndonos en parte a esta tesis podemos concluir que el origen de las clases sociales es esencialmente polĂ­tico y de manera derivada econĂłmica, pero sĂłlo en el momento de gĂŠnesis porque en el tiempo el poder polĂ­tico y el poder econĂłmico se vuelven uno solo. Es necesario advertir nuevamente que llegamos a esta conclusiĂłn en tanto hablamos de la gĂŠnesis de las clases sociales a partir de una sociedad sin clases.

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Ahora bien, el proceso efectivo del origen de las clases sociales podemos abordarla desde dos perspectiva distintas: una hace referencia a un RULJHQH[WHUQR\ODRWUDDXQRULJHQLQWHUQR (ORULJHQH[WHUQRGHHVWDUHODFLyQHVODJXHUUD\ la conquista en la que las personas capturadas VRQVRPHWLGDVELHQDODH[SORWDFLyQLQGLYLGXDOR colectiva. El origen interno de este fenĂłmeno puede ser atribuido a un problema de coordinaciĂłn polĂ­tica y econĂłmica al interior de una sociedad. Mientras una sociedad pueda mantener tanto la actividad polĂ­tica y econĂłmica bajo su control, es decir, mientras las relaciones entre los seres humanos sean trasparentes y lucidas para los miembros de una sociedad, en tanto organismo polĂ­tico que determina por sĂ­ misma su orientaciĂłn y como organismo econĂłmico que â&#x20AC;&#x153;â&#x20AC;Ś pone GHPDQLĂ&#x20AC;HVWRGHVGHXQSULPHUPRPHQWR ODRUJDQL]DFLyQ GHO WUDEDMR  FRPR XQD determinaciĂłn social de los trabajos mismosâ&#x20AC;Śâ&#x20AC;?15. Esto asegura la no independencia de la esfera polĂ­tica y econĂłmica; de consumarse tal independencia de estas esferas devendrĂ­a de forma inmediata la alienaciĂłn polĂ­tica y econĂłmica.

Pero ÂżEn quĂŠ momento surge la necesidad de tal coordinaciĂłn?, son dos respuestas las que SRGUtDQ HQVD\DUVH   HO LQFUHPHQWR HQ OD FRPSOHMLGDGGHODYLGDSROtWLFD\HFRQyPLFD\ XQ FUHFLPLHQWR GHPRJUiĂ&#x20AC;FR GH ODV VRFLHGDGHV16; DPEDV MXVWLĂ&#x20AC;FDUtDQ XQD SpUGLGD GH FRQWURO GH la sociedad en su conjunto sobre las actividades polĂ­ticas y econĂłmicas, derivando en la creaciĂłn GHIXQFLRQHVHVSHFtĂ&#x20AC;FDVTXHGRWHQGHSRGHUSRlĂ­tico a un segmento de la sociedad. Las respuestas a la pregunta anterior se refuerzan ODXQDDODRWUDVLQHPEDUJRSDUHFHVHUTXHH[LVte una primacĂ­a de la segunda sobre la primera, puesto que el mecanismo por el que actĂşa contiene una mayor independencia que el primero. 'HHVWDUHĂ H[LyQVHLQĂ&#x20AC;HUHTXHXQDVRFLHGDGVLQ clases y sin Estado solo puede mantenerse como tal mientras su dimensiĂłn y el grado de su complejidad se mantengan en un lĂ­mite reducido.

3. Una disyuntiva para las sociedades: coordinaciĂłn polĂ­tica o econĂłmica CĂłmo han lidiado histĂłricamente esta encruciMDGD ODV VRFLHGDGHV SXHGH H[SUHVDUVH EDMR GRV PRGHORVWRWDOPHQWHGLIHUHQWHVLGHQWLĂ&#x20AC;FDGRVSRU 0DU[XQRTXHLQWHUQDOL]DHOSUREOHPDGHODVFODVHV \ OD H[SORWDFLyQ GHO WUDEDMR TXH PDQWLHQHQ una relativa igualdad econĂłmica y otro que conserva al margen las clases sociales pero a costa de desigualdad econĂłmica17 que a la postre puede derivar en un sistema capitalista; estos son respectivamente el modo de producciĂłn asiĂĄtico y el mercantil. El primero se caracteriza econĂłmicamente por una coordinaciĂłn centralizada dependiente de los designios del dĂŠspota y su correspondiente RUJDQL]DFLyQSROtWLFD0DU[ODGHQRPLQDVLJXLHQdo a AristĂłteles18 y diversos autores posteriores como el â&#x20AC;&#x153;despotismo orientalâ&#x20AC;?19 en la que los individuos no son libres y participan de una esclavitud generalizada, pues todos estĂĄn sometidos bajo el paradigma de la igualdad. Mientras que el segundo mantiene una coordinaciĂłn econĂłmica descentralizada dependiente de la acciĂłn individual20 libre de toda determiQDFLyQH[WHUQDWDQWRHQHOFRQVXPRFRPRHQOD producciĂłn, pero dependiente de la coordina-


ciĂłn realizada en el mercado a travĂŠs del dinero. ´(O LQGLYLGXR PHUFDQWLO  SUHVXSRQH DO PLVPR tiempo en el aislamiento completo de sus intereses privados y una divisiĂłn del trabajo social, FX\D XQLGDG GH LQWHJUDFLyQ UHFLSURFDV H[LVWHQ SRUDVtGHFLUORFRPRXQDUHODFLyQH[WHUQDDORV individuos, independiente de ellosâ&#x20AC;?21; sin embargo, esta libertad conlleva una restricciĂłn, la dependencia al mercado, â&#x20AC;&#x153;Esta dependencia reFtSURFD VH H[SUHVD HQ OD QHFHVLGDG SHUPDQHQWH GHO FDPELR \ HQ HO YDORU GH FDPELR HO GLQHUR  como mediador generalizadoâ&#x20AC;?22. En cuanto a su organizaciĂłn polĂ­tica no estĂĄ vinculada de manera univoca a una forma de gobierno puesto que este ha vagado histĂłricamente alrededor de muchas formas de gobierno y modos de producciĂłn, sin embargo en la actualidad podemos relacionar su modo de organizaciĂłn individualista con las formas democrĂĄticas de gobierno. La sociedad al parecer debe decidir entonces sobre una coordinaciĂłn centralizada guiada conscientemente mediante la acciĂłn polĂ­tica, en la FXDOVHVDFULĂ&#x20AC;FDODOLEHUWDGLQGLYLGXDO HQHOVHQWLGRH[SXHVWRDQWHV RXQDFRRUGLQDFLyQGHVFHQtralizada guiada por los precios en el mercado, en la cual se gana libertad individual.

ConclusiĂłn Lo dicho en el apartado anterior no debe constituir un impedimento para pensar una tercera vĂ­a GHRUJDQL]DFLyQVRFLDOSRUHMHPSOR0DU[SODQWHD en este sentido, una nueva sociedad en la que la libre determinaciĂłn de los individuos coordinarĂĄ de manera consciente todo el metabolismo de la nueva sociedad; no obstante un verdadero impedimento para pensar y proyectar una nueva sociedad serĂ­a no pensar y asimilar todos los obstĂĄFXORVWHyULFRV\SUiFWLFRVSDUDOOHJDUDHVWHĂ&#x20AC;Q Ahora bien, mĂĄs que una sĂ­ntesis de los resultados de lo antedicho se invita al lector a seguir reĂ H[LRQDQGRDWUDYpVGHXQDIUDVHTXHUHFRJHODV LGHDVGHOD~OWLPDSDUWHGHHVWHWH[WRHVWRFRQHO Ă&#x20AC;QGHWHQHUSUHVHQWHTXHHOSUR\HFWRGHXQDQXHva y mejor sociedad tiene que ser producto de UHĂ H[LRQHVFUtWLFDVSURIXQGDVTXHQRVGHWHQJDQ a pensar, pero sin frenar nuestro poder creativo HQHOiPELWRGHOSHQVDPLHQWR\GHODSUD[LV Las dos formas de coordinaciĂłn mencionadas, al SDUHFHU VRQ XQD FRQVWDQWH HQ OD KLVWRULD 0DU[

en un brillante pasaje de los ElementosLGHQWLĂ&#x20AC;FD de forma lĂłgica el porquĂŠ de esta situaciĂłn. â&#x20AC;&#x153;En la sociedad comercial el poder de cada individuo ejerce sobre la actividad de los otros sobre las riquezas sociales, lo posee en cuanto es propietario de valores de cambio, de dinero. Su SRGHUVRFLDODVtFRPRVXQH[RFRQODVRFLHGDG lo lleva en el bolsillo. Y tambiĂŠn: Cada individuo SRVHH HQODVRFLHGDGGHOYDORUGHFDPELR HOSRGHUVRFLDOEDMRODIRUPDGHXQDFRVD HOGLQHUR  Arrancase a la cosa ese poder social y habrĂĄ que otorgĂĄrselo a las personas sobre las personas.â&#x20AC;?23 3DUDXQDUHĂ&#x20AC;H[LyQVREUHHVWDVFXHVWLRQHVYpDVH0*RGHOLHUÂł(FRQRPtD\$QWURSRORJtD´$QDJUDPD%DUFHORQD3iJV <DVHDXQDGHWHUPLQDFLyQDEVROXWDFRPRHQODVSHRUHVLQWHUSUHWDFLRQHVXQDLQWHUSUHWDFLyQGHÂłGHWHUPLQDFLyQHQ~OWLPDLQVWDQFLD´RFRPRODGHWHUPLQDFLyQIXQGDPHQWDOHQODÂłUHODFLyQGLDOpFWLFDHQWUHLQIUDHVWUXFWXUD\VXSHUHVWUXFWXUD´  /D FXDO HV SUiFWLFDPHQWH LPSRVLEOH GH UHDOL]DU SRU OD OLPLWDGD GLVSRVLFLyQ GH GRFXPHQWDFLyQSHUWLQHQWH 9pDVH$ULVWyWHOHVÂł3ROtWLFD´(VSDVD&DOSH0DGULG3iJ  9pDVH 3 &ODVWUHV Âł/D VRFLHGDG FRQWUD HO (VWDGR´ 0RQWH Ă&#x2C6;YLOD %DUFHORQD  (VGHFLUXQDHFRQRPtDTXHORJUDUHSURGXFLUPtQLPDPHQWHORVPHGLRVGHYLGDGH TXHGLVSRQHORFXDOQRH[FOX\HODH[LVWHQFLDGHH[FHGHQWHVRGpÂżFLWVHVSRUiGLFRV 9pDVH0DUVKDOO6DKOLQVÂł(FRQRPtDGHODHGDGGHSLHGUD´$NDO0DGULG 3DUDXQDUHIHUHQFLDWHyULFD\HPStULFDGHOFDVREROLYLDQRYpDVH$UJDQGRxD,EixH]\6HRDQHÂł(OLPSDFWRGHODUHOLJLyQ\ODVSUiFWLFDVVRFLRFXOWXUDOHVVREUHHO HVStULWXFDSLWDOLVWDHQ%ROLYLD´6RFLHGDGGH(VWXGLRVHQ(FRQRPtD+HWHURGR[D /D3D] 9pDVH*HRUJH%DWDLOOHÂł/DSDUWHPDOGLWD´/DV&XDUHQWD%XHQRV$LUHV 3DJR 3&ODVWUHVÂł/DVRFLHGDGFRQWUDHO(VWDGR´0RQWHĂ&#x2C6;YLOD%DUFHORQD3iJ  .3RODQ\LÂł1XHVWUDREVROHWDPHQWDOLGDGGHPHUFDGR´EconomĂ­a 3DJR (VWRLQFOX\HODVSUHIHUHQFLDVLQWHUWHPSRUDOHV\SRUWDQWRODVGHFLVLRQHVGHDFXPXODFLyQ (%RODxRVÂł,QWURGXFFLyQDODWHRUtDQHRFOiVLFDGHOYDORU7HRUtDGHO(TXLOLEULR *HQHUDO´%RJRWi/HFWXUDVGHHFRQRPtDQSiJ 3&ODVWUHVÂł/DVRFLHGDGFRQWUDHO(VWDGR´0RQWHĂ&#x2C6;YLOD%DUFHORQD3iJ  &0DU[Âł(O&DSLWDO´%XHQRV$LUHV6LJOR;;,3iJ (VWDWHVLVHVIRUPXODGDSRU&ODVWUHVYpDVH3&ODVWUHVÂł/DVRFLHGDGFRQWUDHO (VWDGR´0RQWHĂ&#x2C6;YLOD%DUFHORQD3iJ3iJ (VWDGHVLJXDOGDGVXSRQHGRWDFLRQHVLQLFLDOHVGHUHFXUVRVGHVLJXDOHVWDQWRUHIHUHQWHVDPHGLRVWpFQLFRVFRPRDGHVWUH]DVLQGLYLGXDOHVTXHH[SOLFDQWDPELpQODV SRVLEOHVGHVLJXDOGDGHVXOWHULRUHV Âł+D\SXHEORVTXHDUUDVWUDGRVSRUXQDWHQGHQFLDQDWXUDODODVHUYLGXPEUHLQFOLQDFLyQPXFKRPiVSURQXQFLDGDHQWUHORVEDUEDURVTXHHQWUHORVJULHJRVPiV entre los asiĂĄticos que entre los europeos, soportan el yugo del despotismo sin pena QLPXUPXUDFLyQ\KHDTXtSRUTXpORVUHLQDGRVTXHSHVDQVREUHHVWRVSXHEORVVRQ WLUiQLFRVVLELHQGHVFDQVDQSRUSDUWHVREUHODVEDVHVVyOLGDVGHODOH\\ODVXFHVLyQ KHUHGLWDULD´$ULVWyWHOHVÂł3ROtWLFD´(VSDVD&DOSH0DGULG3iJ /DVFDUDFWHUtVWLFDVGHHVWHPRGRGHSURGXFFLyQVRQÂł SURSLHGDGHVWDWDOGH ODWLHUUD LQH[LVWHQFLDGHEDUUHUDVMXUtGLFDV VXVWLWXFLyQGHOGHUHFKRSRUODUHOLJLyQ DXVHQFLDGHQREOH]DKHUHGLWDULD LJXDOGDGVRFLDOVHUYLO FRPXQLGDGHVDOGHDQDVDLVODGDV SUHGRPLQLRDJUDULRVREUHODLQGXVWULD REUDVSXEOLFDV KLGUiXOLFDV PHGLRFOLPiWLFRWyUULGR\ LQPXWDELOLGDGKLVWyULFD´3DUDPiV GHWDOOHV YpDVH 3$QGHUVRQ Âł(O (VWDGR$EVROXWLVWD´ 6LJOR ;;, 0p[LFR  3iJ (QWHQGHPRVSRULQGLYLGXRÂłELHQDORVSURSLRVLQGLYLGXRVRELHQDHVWDVFpOXODV de individuos solidarios que constituyen una unidad familiar de consumo y tamELpQHYHQWXDOPHQWHDORVJUXSRVVRFLDOHVPiVDPSOLRVTXHSHUVLJDQREMHWLYRVFRPXQHVSDUDODVDWLVIDFFLyQGLUHFWDGHVXVQHFHVLGDGHV´(0DOLQYDXGÂł/HFFLRQHV GHWHRUtDPLFURHFRQyPLFD´%DUFHORQD$ULHO3iJ  & 0DU[ Âł(OHPHQWRV IXQGDPHQWDOHV SDUD OD FUtWLFD D OD HFRQRPtD SROtWLFD´ 0p[LFR6LJOR;;,3iJ ,EtG3iJ  & 0DU[ Âł(OHPHQWRV IXQGDPHQWDOHV SDUD OD FUtWLFD D OD HFRQRPtD SROtWLFD´ 0p[LFR6LJOR;;,3iJ

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Libertad y necesidad en el comunismo

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El capitalismo sigue siendo el reino de la necesidad, pues la â&#x20AC;&#x153;libertadâ&#x20AC;? enunciada tanto por los burgueses, solo es posible si las necesidades bĂĄsicas fueren satisfechas. Un obrero o un trabajador asalariado del campo, que tiene que vender su fuerza de trabajo, para garantizar su subsistencia, para satisfacer sus necesidades elementales, no es libre.

Eduardo Lohnhoff Brunov

A

lgunos autores hacen una separaciĂłn mecĂĄnica entre la polĂ­tica y la econoPtDFRPRVLQRH[LVWLHUDXQDFRQH[LyQ dialĂŠctica entre ellas. Conceptualizan la polĂ­tica como â&#x20AC;&#x153;gestiĂłn de libertadesâ&#x20AC;? y la economĂ­a como â&#x20AC;&#x153;gestiĂłn de necesidadesâ&#x20AC;?. La idea FHQWUDOGHOWH[WRHVGHPRVWUDUFRPRORVFRQFHStos de libertad y necesidad estĂĄn conectados y FRQFDWHQDGRVGLDOpFWLFDPHQWHHQ0DU[\(QJHOV y que dan pautas para la construcciĂłn de la futura sociedad comunista. 0DU[ \ (QJHOV LQGHSHQGLHQWHPHQWH XQR GHO otro, superan sus concepciones neohegelianas

y el democratismo revolucionario pequeĂąoburguĂŠs, caracterĂ­stico del universo intelectual al cual estaban sumergidos en los aĂąos 40 del siglo XIX y descubren las leyes generales del movimiento, que es el materialismo dialĂŠctico e histĂłULFR1RVLQDQWHVKDFHUXQDFUtWLFDDVXVSURSLDV UDtFHVĂ&#x20AC;ORVyĂ&#x20AC;FDVHOLGHDOLVPR\HOPDWHULDOLVPR PHFDQLFLVWD DOHPiQ FX\RV PD\RUHV H[SRQHQWHV fueron Hegel y Feuerbach, respectivamente. La FUtWLFD GH 0DU[  (QJHOV QR HV VROR XQD FUtWLFD demoledora a la economĂ­a polĂ­tica burguesa, al modo de producciĂłn burguĂŠs y a la democracia formal burguesa (como una dictadura de cla-


Eduardo Lohnhoff Brunov 1DFLyHQ6DQ,JQDFLRGH9HODVFR Santa Cruz, en 1984, es militante de la Juventud Comunista de Bolivia y del Proceso de Cambio.

67 VH  VLQR WDPELpQ DO FRQFHSWR GH OLEHUWDG HQ HO sentido en que concibe â&#x20AC;&#x153;libertadâ&#x20AC;? la burguesĂ­a. (QJHOVHQVXHWDSDĂ&#x20AC;QDOGHIRUPDFLyQPDWHULD lista dialĂŠctica consecuente, realiza una crĂ­tica a Schelling (quien compartiĂł algunas actividades \FODVHVFRQ+HJHOHQOD8QLYHUVLGDGGH%HUOtQ  SRULGHQWLĂ&#x20AC;FDUODOLEHUWDGFRQHODUELWULRLOLPLWD do. La autĂŠntica libertad, escribe Engels, no es en absoluto arbitrio sino actividad consciente que GLPDQDGHODFRPSUHQVLyQGHODQHFHVLGDGH[LV tente en el mundo, sentenciarĂĄ: â&#x20AC;&#x153;Solo es verdadera aquella libertad que contiene la necesidadâ&#x20AC;?. (QODPLVPDpSRFDHQTXH0DU[OXFKDEDFRQWUD


sus demonios internos y escribe sus manuscritos HFRQyPLFRĂ&#x20AC;ORVyĂ&#x20AC;FRV GH  0X\ SRFRV DxRV despuĂŠs, los dos camaradas de toda la vida, esFULEHQHQFRQMXQWRHQHO´0DQLĂ&#x20AC;HVWRGHO Partido Comunistaâ&#x20AC;?, donde la libertad toma un

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cuerpo polĂ­tico, un proyecto polĂ­tico de clase, el comunismo que es â&#x20AC;&#x153;una asociaciĂłn donde el libre desarrollo de cada uno es la condiciĂłn del libre desarrollo de todosâ&#x20AC;?. La libertad gana QXHYRFRQWHQLGR\IRUPD1RHVODOLEHUWDGGHO


individuo frente a las imposiciones de la comunidad. Es la libertad del individuo gracias a sus fuerzas liberadas y potencializadas, realizadas solamente en la comunidad, en el comunismo. El individuo solo puede ser libre en cooperaciĂłn con otros individuos y la comunidad los hace libres en la medida que desarrollan sus capacidades individuales, pero en cooperaciĂłn, en asociaciĂłn. Engels retomarĂĄ su tesis lanzada en la crĂ­tica a Strauss de â&#x20AC;&#x153;Solo es verdadera aquella OLEHUWDGTXHFRQWLHQHODQHFHVLGDGÂľHQVXWH[WR el Anti-Duhring: â&#x20AC;&#x153;Con la toma de posesiĂłn de los medios de producciĂłn por la sociedad se elimina la producciĂłn mercantil y, con ella, el dominio del producto sobre el productor. La anarquĂ­a en el seno de la producciĂłn social se sustituye por la organizaciĂłn consciente y planeada. Termina la lucha por la H[LVWHQFLDLQGLYLGXDO&RQHVWRHOKRPEUH VHVHSDUDGHĂ&#x20AC;QLWLYDPHQWHHQFLHUWRVHQWLdo, del reino animal, y pasa de las condiFLRQHVGHH[LVWHQFLDDQLPDOHVDRWUDVUHDOmente humanas. El cerco de las condicioQHVGHH[LVWHQFLDTXHKDVWDDKRUDGRPLQy a los hombres cae ahora bajo el dominio y el control de ĂŠstos, los cuales se hacen por vez primera conscientes y reales dueĂąos de la naturaleza, porque y en la medida en que se hacen dueĂąos de su propia asociaciĂłn. Los hombres aplican ahora y dominan asĂ­ con pleno conocimiento real las leyes de su propio hacer social, que antes se les enfrentaban como leyes naturales H[WUDxDVDHOORV\GRPLQDQWHV/DSURSLD asociaciĂłn de los hombres, que antes parecĂ­a impuesta y concedida por la naturaleza y la historia, se hace ahora acciĂłn libre y propia. Las potencias objetivas y H[WUDxDV TXH KDVWD DKRUD GRPLQDURQ OD historia pasan bajo el control de los hombres mismos. A partir de ese momento harĂĄn los hombres su historia con plena conciencia; a partir de ese momento irĂĄn teniendo predominantemente y cada vez mĂĄs las causas sociales que ellos pongan en movimiento los efectos que ellos deseen. Es el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertadâ&#x20AC;?. (F. Engels, Anti-DĂźhring. Capitulo ,,VHFFLyQWHUFHUD 

El capitalismo sigue siendo el reino de la necesidad, pues la â&#x20AC;&#x153;libertadâ&#x20AC;? enunciada tanto por los burgueses, solo es posible si las necesidades bĂĄsicas fueren satisfechas. Un obrero o un trabajador asalariado del campo, que tiene que vender su fuerza de trabajo, para garantizar su subsistencia, para satisfacer sus necesidades elementales, no es libre. Porque tiene que sĂ­ o sĂ­ vender su Ăşnica mercancĂ­a, enajenar su trabajo, con la FRQGLFLyQ GH SHUPDQHFHU H[LVWLHQGR 3DUD XQ burguĂŠs, un oligarca, es muy fĂĄcil hablar en libertad cuando todas sus necesidades bĂĄsicas ya fueran satisfechas gracias al trabajo de otros. Pero para las grandes mayorĂ­as empobrecidas, las clases populares y trabajadoras, la Ăşnica opciĂłn es trabajar o morir de inaniciĂłn. La libertad, en el PRGRGHSURGXFFLyQFDSLWDOLVWDVRORH[LVWHSDUD los ricos, a los pobres solo les resta ser esclavos asalariados para satisfacer sus necesidades. Es el reino de la necesidad, que nos separa poco del reino animal, si no fuera por las relaciones sociales de producciĂłn, que transforman el hombre en un ser social con sus capacidades limitadas y subsumidas por el poder del capital. Solo con la superaciĂłn de este sistema socio-econĂłmico, por uno mĂĄs justo e igualitario, pasaremos de este reino de la necesidad, al reino de la verdadera libertad, el comunismo. 3DUD0DU[ODOLEHUWDGWDPELpQHVWDEDFRQHFWDGD con el trabajo en la sociedad, o social: â&#x20AC;&#x153;El reino de la libertad solo empieza allĂ­ donde termina el trabajo impuesto por la QHFHVLGDG \ SRU OD FRDFFLyQ GH ORV Ă&#x20AC;QHV H[WHUQRVTXHGDSXHVFRQIRUPHDODQDturaleza de la cosa, mĂĄs allĂĄ de la Ăłrbita de la verdadera producciĂłn material. AsĂ­ como el salvaje tiene que luchar con la naturaleza para satisfacer sus necesidades, para encontrar el sustento de su vida y reproducirla, el hombre civilizado tiene que hacer lo mismo, bajo todas las formas sociales y bajo todos los posibles sistemas de producciĂłn. A medida que se desarrolla, desarrollĂĄndose con ĂŠl sus QHFHVLGDGHVVHH[WLHQGHHVWHUHLQRGHOD necesidad natural, pero al mismo tiempo VHH[WLHQGHQWDPELpQODVIXHU]DVSURGXFtivas que satisfacen aquellas necesidades. La libertad, en este terreno, solo puede consistir en que el hombre socializado,

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los productores asociados, regulen racionalmente este su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control comĂşn en vez de dejarse dominar por ĂŠl como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de fuerzas y en las condiciones mĂĄs adecuadas y mĂĄs dignas de su naturaleza humana. Pero, con todo ello, siempre seguirĂĄ siendo este un reino de la necesidad. Al otro lado de sus fronteras comienza el despliegue de las fuerzas humanas que VH FRQVLGHUD FRPR Ă&#x20AC;Q HQ Vt HO YHUGDGHro reino de la libertad, que, sin embargo, VROR SXHGH Ă RUHFHU WRPDQGR FRPR EDVH aquel reino de la necesidad. La condiciĂłn fundamental para ello es la reducciĂłn de OD MRUQDGD GH WUDEDMRÂľ .DUO 0DU[ ´(O Capitalâ&#x20AC;? volumen III, secciĂłn sĂŠptima, capĂ­tulo XLVIII; pĂĄgina 759 en la ediciĂłn GHO)RQGRGH&XOWXUD(FRQyPLFD 

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/DFUtWLFDTXHORVHQHPLJRVGHOPDU[LVPRKDFHQ D 0DU[ HV OODPDUOR ´GHWHUPLQLVWDÂľ /D PRGD posmoderna, culturalista y las demĂĄs ramas del pensamiento burguĂŠs no pueden concebir que H[LVWHQGHWHUPLQDFLRQHVH[WHUQDVDODYROXQWDG\ conciencia de los hombres. Las mareas estĂĄn determinadas por el ciclo lunar, la materia en la tierra esta determinada por la fuerza de gravedad. Pero estos crĂ­ticos no llaman estos fenĂłmenos de â&#x20AC;&#x153;determinismo lunarâ&#x20AC;? o â&#x20AC;&#x153;determinismo gravitaFLRQDOÂľ 3HUR HO PDU[LVPR VL HV ´GHWHUPLQLVWDÂľ sinceramente estos crĂ­ticos estĂĄn determinatiYDPHQWH GHWHUPLQDGRV D VHU DQWLFLHQWtĂ&#x20AC;FRV 1R FRQFLEHQ HO PDU[LVPR FRPR FLHQFLD VLQR FRPR una simple interpretaciĂłn de la realidad, tan vĂĄOLGDFRPRFXDOTXLHURWUDLQWHUSUHWDFLyQ1RFRQFLEHQHOPDU[LVPRFRPRDFWXDFLyQUHYROXFLRQDria, prĂĄctico-crĂ­tica, sino como una simple â&#x20AC;&#x153;teorĂ­a crĂ­tica con andamiaje conceptualâ&#x20AC;?. (OKRPEUHVHJ~Q0DU[HVXQVHUVRFLDO1RHV XQ PRPHQWR GHO GHYHQLU GH OD ,GHD +HJHO  QL FRQFLHQFLDSXUD 6DUWUH QLXQREMHWR(VXQVHU en relaciĂłn con la naturaleza, con los demĂĄs y consigo mismo. Es un ser determinado por sus necesidades bĂĄsicas, elementales y a partir del momento que las va satisfaciendo, dialĂŠcticamente van surgiendo nuevas necesidades, cada vez mĂĄs amplias y mas alejadas de las necesidaGHV EiVLFDV Ă&#x20AC;VLROyJLFDV DKt QDFH OD FXOWXUD (V por esto que antes de la revoluciĂłn bolchevique

solo las clases dominantes hacĂ­an cultura como ideologĂ­a dominante. El socialismo en la URSS, mĂĄs allĂĄ de aciertos y equivocaciones, demostrĂł que es imprescindible relacionar la libertad con una igualdad basada en las necesidades. Pero la satisfacciĂłn de las necesidades bĂĄsicas de las inmensas mayorĂ­as no puede ser el sentido teleolĂłgico del socialismo, va mas allĂĄ, como bien ha GLFKR 0DU[ ´HO REUHUR WLHQH PiV QHFHVLGDG GH respeto que de panâ&#x20AC;?. En el sentido de que la necesidad bĂĄsica ya estĂŠ satisfecha, porque antes lo tendencial es la vieja sentencia de Bertolt Brecht: â&#x20AC;&#x153;Primero el estĂłmago, despuĂŠs la moralâ&#x20AC;?. Esta frase me hace venir a la mente a Jean Valjean, personaje de la famosa novela de Victor Hugo, â&#x20AC;&#x153;Los Miserablesâ&#x20AC;?, que es preso por robar un pedazo de pan. Este fue VXJUDQFULPHQ2GH5DVNyOQLNRYGH&ULPHQ\ &DVWLJRGH'RVWRLHYVNLGRQGHODE~VTXHGDGHOD satisfacciĂłn de sus necesidades primarias lo lleva a cometer un macabro crimen. Es muy verdaGHUDODVHQWHQFLDGH0DU[´&RPRHOVDOYDMHOXcha con la naturaleza en orden a satisfacer todas sus necesidades, a cobijarse, a reproducirse; asĂ­ HOKRPEUHFLYLOL]DGRKDGHFRQWLQXDU ODOXFKD  en todas las formas de sociedad, bajo todas las formas posibles de producciĂłnâ&#x20AC;?. Solamente despuĂŠs de que estas necesidades sean plenamente satisfechas para las grandes mayorĂ­as, surgirĂĄn otros tipos de relaciones sociales, con nueva base y forma, y esta es la esenFLDKXPDQDFRPRELHQKDGLFKR0DU[HQVXVWHsis sobre Feuerbach, las relaciones sociales. Con la superaciĂłn de la principal contradicciĂłn de la sociedad, la lucha entre el trabajo y el capiWDO FRQ HO Ă&#x20AC;Q GH OD HQDMHQDFLyQDOLHQDFLyQ GHO WUDEDMRGHODFRVLĂ&#x20AC;FDFLyQGHODVSHUVRQDV\ODIHtichizaciĂłn de las relaciones, basado en la necesidad como contenido intrĂ­nseco de la libertad, se puede hablar en construir la sociedad humana o la humanidad socializada, el reino de la liberWDG HO FRPXQLVPR 4XH GHĂ&#x20AC;QLWLYDPHQWH FRPR ha dicho el camarada vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Ă lvaro GarcĂ­a Linera, es el futuro de la humanidad.


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Fernando Montes


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Rosmery Mamani “La Paz”


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El Marxismo en AmĂŠrica Latina Bruno Bosteels La Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia tiene el agrado de poner a consideraciĂłn la presente publicaciĂłn de Bruno Bosteels, destacado profesor de FilologĂ­a RomĂĄnica de la Universidad de &RUQHOOHQHO(VWDGRGH1XHYD<RUNQDFLyHQ en Lovaina, BĂŠlgica, es un crĂ­tico literario, traductor de las obras de Alain Badiou y autor de varios libros, entre ellos, Alain Badiou: El recomienzo del materialismo dialĂŠctico (Santiago de Chile: 3DOLQRGLD   7KH $FWXDOLW\ RI &RPPXQLVP /RQGUHV 9HUVR  \ 0DU[ DQG )UHXG LQ /DWLQ $PHULFD /RQGUHV9HUVR  La obra de Bruno Bosteels se divide en 3 apartados:   /yJLFDV GHO GHVHQFXHQWUR 0DU[ \ 0DUWt &ULWLFD GH OD REVROHVFHQFLD   7UDYHVtDV GHO )DQWDVPD 3HTXHxDPHWDSROtWLFDGHOHQ0p[LFR/DL]TXLHUGD VLQLHVWUD\ ¢3XHGHSHQVDUVHKR\ODDFWXDOLGDGGHO FRPXQLVPR" 5HĂ H[LRQHV HQ WRUQR DO SHQVDPLHQWR teĂłrico de Ă lvaro GarcĂ­a Linera. 6XV UHĂ H[LRQHV HQ ORV GRV SULPHURV DSDUWDGRV H[DPLQDQ HO UHVXUJLPLHQWR GHO SHQVDPLHQWR comunista a travĂŠs del prisma del â&#x20AC;&#x153;izquierdismo especulativoâ&#x20AC;? para ir mĂĄs allĂĄ de meras abstracciones, y repensar a fondo las categorĂ­as de masas, de clases y de estado. TambiĂŠn analiza crĂ­ticamente los episodios posteriores del radicalismo de los DxRVV\VHQ0p[LFRFLWDQGRHQWUHPXFKRVHO libro emblemĂĄtico de JosĂŠ Revueltas: â&#x20AC;&#x153;Un fantasma UHFRUUH0p[LFRÂľ En la continua maduraciĂłn de la obra saca dos FDStWXORVGHOOLEUR0DU[\)UHXGHQ$PpULFD/DWLQD y un capĂ­tulo del libro La actualidad del comunismo, en el que hace un estudio de la obra de Ă lvaro GarcĂ­a Linera.

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IntroducciĂłn general a la crĂ­tica de la economĂ­a polĂ­tica .DUO0DU[ La IntroducciĂłn (Einleitung) fue publicada por SULPHUDYH]HQSRU.DXWVN\9DULRVDxRV GHVSXpV HQ  HO ,QVWLWXWR 0DU[(Qgels-Lenin de MoscĂş publicĂł una versiĂłn en la que es posible detectar â&#x20AC;&#x153;notables discordanciasâ&#x20AC;? respecto de la ediciĂłn de 1903. A su vez, en 1947, y luego en 1953, la editorial berlinesa Dietz publicĂł dos nuevas ediciones, la Ăşltima GH ODV FXDOHV GLĂ&#x20AC;HUH WDQWR GH OD GH  FRPR de la de MoscĂş. Pero en 1964, con reediciĂłn en 1969, se concretĂł en BerlĂ­n la publicaciĂłn original mĂĄs reciente: las Werke GH 0DU[ \ (QJHOV 0iV DOOi GH FXDOTXLHU DIiQ Ă&#x20AC;OROyJLFR R PHUDmente erudito se trata de establecer si la IntroducciĂłn pertenece a la ContribuciĂłn o a los Grundrisse, pues segĂşn sea su pertenencia variarĂ­a la interpretaciĂłn de la misma. Siguiendo este hilo conductor Humberto Curi, autor del ensayo LQWURGXFWRULD DĂ&#x20AC;UPD ´/D UHLQWHJUDFLyQ GH OD Einleitung a los Grundrisse se inserta orgĂĄnicamente en una propuesta de lectura mĂĄs general GHO WH[WR PDUFLDQR DSURSLDGD SDUD UHVWLWXLUOH su riquĂ­sima importancia teĂłrica y su viva actualidad polĂ­tica.â&#x20AC;?

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Discursos HistĂłrico polĂ­ticos Thomas Hobbes La obra de Thomas Hobbes constituye sin duda uno de los pĂłrticos mayores del pensamiento polĂ­tico moderno. Quedan para el futuro sus aportaciones a la teorĂ­a del estado. Cabe destacar su formaciĂłn humanĂ­stica, retĂłrica y clĂĄsica que impregna sus nada despreciables primeras obras: incluĂ­dos los tres discursos que aquĂ­ se presentan.


Guardianes de la Memoria: Diccionario BiogrĂĄfico de Archivistas de Bolivia *XDUGLDQHV GH OD 0HPRULD 'LFFLRQDULR %LRJUiĂ&#x20AC;FR de Archivistas de Bolivia, recoge, en 812 entraGDVODVVHPEODQ]DVELRJUiĂ&#x20AC;FDVGHDUFKLYLVWDV\ personalidades que han aportado al desarrollo de los archivos, de todas las ĂŠpocas, desde el Tawantinsuyo al actual Estado Plurinacional. La trayectoria de aquellos hombres y mujeres estĂĄ sintetizada en este Diccionario, que abarca 187 aĂąos de historia republicana y, en gruesas pinceladas, la ĂŠpoca prehispĂĄnica y colonial hasta nuestros dĂ­as. Contiene informaciĂłn sobre los mĂĄs importantes archivos histĂłricos de nuestro paĂ­s, asĂ­ como las acciones mĂĄs descoOODQWHVGHODSUD[LVDUFKLYtVWLFDXQLYHUVDO\QD cional, tales como la DeclaraciĂłn Universal de los Archivos, la Carta Interamericana de Archivos, la DeclaraciĂłn de Principios del Archivista Boliviano, el CĂłdigo de Ă&#x2030;tica del Archivista.

Revista Fuentes Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo HistĂłrico de ediciĂłn bimestral de distribuciĂłn gratuita a nivel nacional e internacional, que difunde ensayos, noticias e investigaciones relacionadas a la historia, las bibliotecas, los archivos y museos. Del mismo modo presenta informes institucionales con referencia a los servicios y SURGXFWRV TXH FRPR 5HSRVLWRULR 2Ă&#x20AC;FLDO GH OD Asamblea Legislativa Plurinacional ofrece a la sociedad boliviana., PublicaciĂłn indizada en 6FL(/2²6FLHQWLĂ&#x20AC;FHOHFWURQLF/LEUDU\2QOLQH\ disponible en la web al mundo entero.

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El significado de la revoluciĂłn hoy

Cambiar el mundo sin tomar el poder .DUO0DU[ Los Grundrisse der kritic der politischen Ă&#x2013;knomie, mĂĄs conocidos como â&#x20AC;&#x153;Grundrisseâ&#x20AC;?, son el resutaGRGHOWUDEDMRWLWiQLFRDTXHVHVRPHWH0DU[GH RFWXEUH GH  D PDU]R GH  FRQ HO Ă&#x20AC;Q GH hacer una sĂ­ntesis de todos sus conocimientos, especialmente de aquellos relativos al fun-ci namiento del sistema capital ante la inminecia de la crisis econĂłmica prevista por ĂŠl. Estos cuadernos manus-critos no estĂĄn destinados a ser publicados, porque aĂşn hay que pasarlos del orden de la investigaciĂłn al orden de la e posiciĂłn (que comenzarĂĄ con el primer tomo de Das Ka-pital 

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0DU[ HQ OD HODERUD ORV *UXQGULVVH HVWi OH\HQdo la Ciencia de la LĂłgica, y toma serimente el asunto del comienzo, del empezar todo, (punto de partida que, en dicha obra de Hegel, es el VHU  (Q SULQFLSLR LQWHQWD FRPHQ]DU SRU OD SURGXFFLyQ>VV@FRQHOĂ&#x20AC;QGHGHĂ&#x20AC;QLUHOFRQFHSWR\ emplearlo como categorĂ­a. Observa que el asunto se puede enfocar de dos maneras: general y OyJLFDPHQWH KLVWyULFDPHQWH  R OyJLFDPHQWH (O primer mĂŠtodo, empleado por Smith y Ricardo, cae irremisiblemente en las tĂ­picas robinsonadas \ QR ORJUD SHUĂ&#x20AC;ODU XQ FRQFHSWR GH SURGXFFLyQ vĂĄlido para el capitalismo y que subsuma todas sus determinaciones.

La Migraña Nº 6  

Revista de Análisis Político Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia