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NUESTRA REVISTA

Una revista para pensar la educaciรณn desde nuestro hacer en el Idejo. Cuarta Ediciรณn - Diciembre 2016


Nuestro saludo: Paisaje (pág. 2). Entrevistas (pág. 3): Carmen Mazza (pág. 4 a 7). Zambullidas en grandes temas (pág. 8): El pensamiento filosófico desde la infancia, por Rafael Viera (pág. 9 a 11). Nuestras familias prenden foco (pág.12): Algunas reflexiones sobre el consumo de drogas en la adolescencia, por Carlos López (pág. 13 a 17). Encuentro con exalumnos (pág. 18): Encuentro con Florencia Figueredo (pág. 19 a 20) Comentarios (pág. 21). ¡Hasta la próxima! (pág. 22)


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Paisaje...

Pensando en que lo que elegimos observar cambia de forma contínua, entre que nosotros cambiamos al mismo tiempo que lo observado, y si le sumamos que el conocimiento de algo o alguien nunca es acabado, nos va quedando todo, nada, y el infinito medio, como para decir algo. Hola, diría. Hola otra vez, buen día, ¿cómo estás? ¿Cómo pasaron el fin de semana? ¿qué grande que estás? ¡Abrigate que a la salida está frío! Decile a tu mamá que mañana le respondo lo que me preguntó. No te olvides de llevarte aquello. ¿Cómo está tu abuelo que hace pila que no viene? Y, ¿te deja dormir de noche tu hermanito o llora mucho? ¡Que descansen! ¡Que estén bien! Ah, pero qué pinta… Hoy era, ¡ah! los felicito. Que estén bien. ¿No viste si estaba allá afuera? ¿Te fijaste en las rocas? Me parece que subió. Que estén bien, mandale un abrazo que hace tiempo que no lo veo. Uh, que se mejore. ¿Es de alguien esto? Ah, gracias bombón, nos vemos pronto. Hola. ¡Hola!, qué alegría verte… Y así otra vez, incontables veces. Eso no cambia, la importancia que le damos al vínculo, a lo que da de comer a lo educativo, personas interesadas en la cotidianidad de otras personas. Las apetencias de los que nos nucleamos en el Idejo son de distintos paladares, más distintas de lo que originalmente propuso la misión de este centro. Qué privilegio poder nuclear un grupo accesible de personas diversas para alimentarnos de lo cotidiano del vínculo cercano. A largo plazo nos construimos día a día, con cada saludo, con cada interés. Bienvenidos a una nueva edición de Haciendo Somos en su cuarta edición.


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ENTREVISTAS Un espacio para compartir recuerdos y reflexiones con los que hoy no trabajan con nosotros. Preguntas, emociones, recuerdos y anécdotas: lugar para el pasado y su proyección en el hoy.

Un beso a la entrada, una broma cariñosa, un gesto atento para regalar. ¿Quién no extraña la mirada cálida de Carmen Mazza? Trabajó catorce años en el cuidado y limpieza de la casa, y también en la portería del colegio. Los que hace años que la conocemos, nos hemos encariñado tanto que la extrañamos. La sabemos disfrutando de una nueva etapa, nos visita y nos reponemos del extrañamiento, pero qué bien nos viene tenerla cerca y disfrutarla. Tuve la suerte de que aceptara la invitación a la biblioteca, para hacerle una entrevista llena de emoción. Se acerca la fiesta de la primavera y Carmen amaga con que si viene, vendría tarde para no darnos más mañas y terminar cargando sillas. Si hay algo que la caracteriza, es que nos ha regalado su energía en los pequeños detalles que nos hacen la vida más disfrutable.


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¿Cómo te vinculaste con el Idejo? A través de Oscar Buchiazzo, socio fundador del colegio. Él me dijo, y, como siempre llego temprano, estuve como cuarenta minutos esperando que Edith me atendiera, y desde ahí hasta ahora. Desde el 2002 hasta el 2016: toda una vida, además de lindo. Lindos recuerdos, esto de venir a buscar un poco de cariño en esta etapa me parece. El vínculo es fuerte, que fue de parte de los dos muy amable, muy cordial, de mucho cariño y no sé qué más decirte. ¿Qué te parece que reconoces como característica del Idejo? Puede ser de lo educativo o en general, puede ser de las mañas del colegio… Bueno, del punto de vista las mañas, que he dado bastante, y que me encantó darlas…


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Yo que sé, como te voy a decir, el trato de los niños, tanto con los maestros como con la dirección. No es lo mismo que en otras escuelas. Yo trabajé en jardines de infantes y lo vi por la escuela de mis hijos, también Ernesto me decía, que ahora está trabajando en una escuela de por acá, eso del vínculo de amor, eso es importantísimo. Acá todo el mundo sabe de todos, cada maestro sabe de los problemas del niño, en la cantina también se sabe, la dirección también. Y el vínculo entre compañeros, que no te hacen sentir, yo que sé, “categorías”. Puf, tenés pila de cosas para decir… ¡Qué risa pícara! Hay complicidad entre nosotros, y con los gurises, eso no se da en otros lados. Las danzas, yo que sé que más, las músicas, cómo se conjugan las cosas, se amalgaman para por ejemplo los festivales de la primavera. Justo que se viene. ¿No querés venir a ayudar? No. (Risas) Si tuvieras que contar una anécdota, ¿qué elegirías para contar? Ah, de esas cosas que me reía sola y después te dan ganas de llorar. No sé si vos te acordás de un alumno de acá. La cosa es que termino de limpiar el liceo y vengo a buscar la llave y este chico siempre estaba revoloteando por acá. Vengo a cerrar el liceo y veo moñones, moñones, y moñones de papel higiénico. Impresionante. Cada vez que iba para allá a cerrar, miraba de nuevo por eso que había pasado con lo del papel higiénico. También de saber con quién sabe todo el mundo, ese es el tema de la portera. Sabés hasta cuándo respiran. ¿Cómo te parece que sentís al Idejo ahora que tenés un poco de distancia? ¿Cómo te sentís en relación al Idejo? Yo le decía a Nancy, que estábamos hablando, que llega a ser como tu familia, como el hermanito que aunque no lo veas lo querés, es esa relación de no dejar algo del todo. Pasé cosas personales durísimas acá adentro y siempre tuve el apoyo de la institución, de mis compañeros, de los padres también. Es mi familia, es la otra parte de mi familia. En mi casa somos tres, acá tengo la otra parte. ¿Cómo es tu vida de jubilada? Por favor, sin dar envidia… Carmen se levanta tarde, ¡qué horrible!, no hace nada, bueno, sí. Es con este método: tengo


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ganas lo hago, no tengo ganas no lo hago. ¡Me resfrié y todo! Tuve como quince días resfriada, hice cama, fiebre no tuve, hice cama de vaga no más. También me caí: me entró agua el día de la tormenta y en vez de dejar que se fuera como entró me puse a sacarla y me caí. Me he dado lujitos que no me daba, el lujo de enfermarme, de decir «ay qué horrible, tengo que salir y está feo: no salgo». No es para envidiarme ni nada. No he salido mucho, no me ayudó el tiempo. Miraba por la ventana y decía «¡ay, pobres los que están en el Idejo trabajando!» (risas) Creo que nada más, ¿querés decir algo? Es tu última oportunidad de pasar en un reproche… (Risas) Reproches no, que los quiero mucho.


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Compartimos con ustedes un material elaborado por Rafael Viera, nuestro maestro y coordinador. Hace tres años que trabaja en el Idejo pero se siente como de toda la vida. Para los que trabajamos con él lo disfrutamos en cada charla, en cada intervención, en cada gesto. Favorece tanto los vínculos entre adultos como los vínculos con nuestros alumnos. Sin duda es una gran alegría compartir vida con Rafa, o Rata, como le dicen los íntimos bajitos.


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Pensar la experiencia para encontrar las huellas de la experiencia del pensar… Cuando el verano me pasa por la cara, la mano suave y cálida de su brisa, ¿Qué pienso yo del mundo? ¡He aquí lo que pienso del mundo! Pienso con los ojos y con los oídos. Y con las manos y los pies. Y con la nariz. Y la boca. Soy místico, pero sólo con el cuerpo. Mi alma es simple . Fernando Pessoa


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Cuando se me planteó la posibilidad de escribir para esta interesante publicación se me vinieron a la cabeza diversos temas posibles de tratar. Cavilando en ello por un tiempo estimado pude comenzar a ver la punta de la madeja… Considerar el espacio educativo donde transcurre mi cotidianeidad me hizo disparar algunas reflexiones: _ la experiencia educativa es un lugar privilegiado para conocerse y relacionarse; _ la emergencia del conflicto, como potenciador, para incursionar en las formas para resolver situaciones a través de búsquedas individuales y colectivas que nos transforman; _ las diferentes racionalidades y afectividades que convergen en el contexto educativo engloban y configuran las subjetividades actuantes y definen ciertas maneras de pensar y de actuar; _ ¿cuáles son los estímulos que posibilitan y potencian el pensar-se y conocer-se? ¿En qué medida influyen los mismos en relación a desentrañar la intriga del conocimiento? Dejemos de lado al universo adulto más cercano de referencia para aterrizar en la constelación infantil con el cual compartimos lo cotidiano. Para ello podemos atenernos a pensar la experiencia como práctica de conocimiento. De alguna manera es plantear el asunto a través de lo que algunos llaman educación por el amor a una verdad disponible. Desde esta perspectiva es donde comienza a emerger (en este texto) la palabra: filosofía. Muchas serían las corrientes que podríamos estimar para desarrollar la historia de la filosofía y sus exponentes pero obviamente no es lo que nos ocupa en este momento. No obstante, es menester establecer, siguiendo a Larrosa, que la filosofía es algo que “uno hace, algo en lo que uno entra, y entonces puede acontecer que uno pueda llegar a decir lo que uno no quería decir, lo que no sabía decir, lo que no podía decir.” Siguiendo a este pensador, aquí aparecería la dimensión de la filosofía como encuentro, a partir de las diferencias que se encuentran y se interpelan porque el amor al conocimiento sería la escena de realización humana.

Aquí aparece el doble juego de miradas que nos habilita: a pensar quién soy y qué puedo hacer con lo que soy, y que remite a cierto filósofo francés en el orden de una ontología histórica del ser. Parafraseando a Foulcault: ¿Qué nos pasa; quiénes somos en este preciso momento de la historia? ¿Qué es lo que en el presente tiene sentido para una reflexión filosófica? ¿Cuál es el “nosotros” al cual pertenezco y desde el cual pienso? Para intentar responder a estas inquietudesindagaciones podríamos hacer nuestra una expresión que Nietzsche utiliza en el libro El porvenir de nuestras instituciones educativas que la tarea de pensar-se y sentir-se conlleva “una transformación vital; en primer lugar de la lengua, el cuerpo, la boca y el oído.” Porque destruir lo ya sabido prepara a un nuevo nacimiento de conocimiento. Sería como un cambio de piel, como en las serpientes, donde pueda acontecer una nueva sensibilidad. Ahora bien, estas líneas revulsivas e inquietas tienen la posibilidad de continuar su curso reseñando a diversos pensadores que proveyeron a la historia de la humanidad fértiles reflexiones sobre cómo conocemos y/o propiciamos encuentros en donde lo hacemos. Pero, vuelvo a la situación que me convoca e interpela a diario: ¿cómo propiciar nuevos encuentros de conocimiento con niños y niñas sin que la repetición de las formas exponga lo ordenado de los conocimientos? O más legible: ¿De qué maneras continuar desvelando las interrogantes, la curiosidad como escalpelo para descubrir, y las estrategias que portan ellos y ellas para hacerse en y con el mundo? ¿Por qué deben creer en el prestigio, en la seguridad de una promesa de conocimiento dado por la transmisión de un conjunto de saberes? Hurgando en lecturas, recorriendo diversos tramos existenciales y de conocimiento pude encontrarme con algunas líneas de trabajo y de investigación en el marco de filosofía en espacios culturales y educativos. Y allí hallé diversas concepciones teóricas y pedagógicas que bien llenarían otro apartado al respecto. Para nombrar, a grosso modo, elegí dos tendencias: una que plantea que es casi imposible metodológicamente enseñar filosofía a niños, niñas y jóvenes, y otra que tuvo su


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vertiente principal en la llamada pedagogía nueva, que tuvo su auge en la segunda e industrial parte del siglo XX. Y que devino en un manantial de oportunidades… Con mucha fuerza arraigó en Brasil, Chile y en la Argentina una metodología de abordar la búsqueda de conocimiento y el filosofar con las nuevas generaciones denominada FpN. Esto es Filosofía para Niños. Programa educativo concebido por M. Lipman con el objetivo de que niños y niñas se transformen en personas responsables e íntegras, capaces de hacer juicios razonables…y en que su construcción sea parte de una sociedad democrática. Sostenía además que de esta manera adquirían habilidades y disposiciones, necesarias para crear nuevos conocimientos, basados en el pensamiento lógico, crítico y, a la vez, creativo. ¿Cómo llevar a cabo estos planteamientos? Lipman y sus colaboradores sostuvieron que estas habilidades del pensar-se se desarrollarían a partir de transformar las aulas en comunidades de Indagación (CI) y cuestionamiento filosófico. Se apoyan en la lectura de distintas novelas filosóficas que disparan ciertos temas de interés infantil: la amistad, el amor, los porqués, el universo. Líneas argumentativas que subyacen a todos estos núcleos temáticos y que se hallan en potencia en distintos textos. Sin embargo, algunos docentes como en el caso del chileno Augusto Astudillo pone en evidencia que el uso de las novelas “a lo Lipman” tienen el riesgo de convertirse en manual si se aborda como un fin en sí mismo. Por lo tanto, inquieto por buscar nuevas posibilidades que atendieran el surgimiento de preguntas y respuestas más complejas acordes a la apertura lúdica hacia el conocer, desarrolló con la franja etaria entre los 10 y 16 años lo que se llamaría el Pre-texto. Veamos su definición: El pre-texto es un ejercicio breve de la imaginación y/o reflexión que luego, de ser realizado, se convierte en el iniciador del diálogo filosófico. Tiene dos sentidos complementarios: -como previo al texto, antes del escrito, en cuanto

no se cuenta con un texto escrito que se lleva a clase. El texto es creado por niños y niñas a partir de una propuesta que hace el adulto. -pretexto: como motivación o provocación para entrar al ámbito filosófico. Es la puerta de entrada hacia una postura más proclive a la fundamentación de las ideas y la superación del lugar común. Sin embargo, esta línea se profundizó gracias a los aportes de Walter Kohan que ha apuntado sobre la diferencia entre el texto traído por el docente que quita protagonismo a los “nuevos filósofos” en el sentido del para, o la posibilidad de hacer filosofía con. Este esbozo conceptual intenta demostrar que las posibilidades de filosofar es cotidiana y ello supone el encuentro entre la alteridad de emociones y la de interpretar el mundo. Ardua, interesante y creativa tarea para seguir desarrollando… En la próxima veremos algunos ejemplos de pretextos llevados adelante en el ámbito de un espacio educativo con niños y niñas. Y además la experiencia de los cafés filosóficos. Bibliografía consultada. Ranciére, Jacques. El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Bs. As. Libros Del Zorzal. 2007. Kohan, Walter (comp.) Teoría y práctica en filosofía con niños y jóvenes. Bs.As. Noveduc. 2006. Kohan, Walter. Infancia, política y pensamiento. Ensayos de filosofía y educación. Del estante editorial. Bs.As. 2007.


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NUESTRAS FAMILIAS

PRENDEN UN FOCO Compartimos este artículo de interés iluminado por la mirada de nuestras familias.

Este año el grupo de Cavia, clínica especializada en el uso problemático de drogas, realizó un intenso trabajo con el Idejo. Primero con los docentes de secundaria, luego con los padres de los liceales, este equipo nos sumergió en distintos aspectos relacionados a esta problemática desde su experiencia profesional. El grupo de Cavia tiene más de 30 años de historia de trabajo ininterrumpido en este campo, compartimos este artículo de Carlos López, padre de primero de escuela, iluminando una temática muy intensa.


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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL CONSUMO DE DROGAS EN LA ADOLESCENCIA La realidad marca que en nuestra sociedad se comienza a experimentar con drogas cada vez a edades más tempranas. Por eso es habitual que, cuando los niños van creciendo, los padres y los entornos familiares, comencemos a preocuparnos por este tema. Surgen así preguntas tales como ¿qué debo hacer o no hacer para que mi hijo no consuma drogas? Soy Carlos López, Psicólogo de Grupo de Cavia, y padre de Joaquina de primer año de primaria. FACTORES QUE INCIDEN EN LA DECISIÓN DE COMENZAR A CONSUMIR Son muchos los factores que pueden llevar a que una persona decida experimentar con el consumo de drogas. Si a esos factores se le suma una percepción de riesgo del consumo de drogas cada vez más baja, la facilidad relativa para conseguirlas, y el placer intenso y rápido que generan, se encuentran algunas explicaciones de por qué la cantidad de personas que definen experimentar con drogas vaya en aumento desde hace varios años. En este espacio, les proponemos hacer un paneo general de los factores a los que nos referimos, apuntando sobre todo a los adolescentes (aunque no sean excluyentes para esta etapa de la vida). Pensando en la adolescencia, se pueden identificar algunas características de esta edad del ser humano que pueden ser elementos propulsores de la decisión de experimentar con drogas. Entre ellas, mencionamos las siguientes: _ la tendencia a probar cosas nuevas; _ la omnipotencia con la que en ocasiones pueden actuar y que los lleva a creer que nada malo les va a pasar; _ la disconformidad que suelen sentir con la vida que llevan, que los determina a creer, en algunos casos, que si algo malo les pasa no importa demasiado porque, de última, lo que están viviendo no está bueno. Perder algo que no resulta muy atractivo no preocupa. Por lo menos hasta que se pierde; _ la posibilidad de oponerse a lo que los adultos marcan como camino a seguir, e intentar gestionar la independencia a través de la competencia. Los adolescentes en general no ven a los adultos como referentes calificados. Muchas veces perciben que los adultos tienen dificultades para darse cuenta de lo que es bueno para ellos mismos. O los ven sosteniendo situaciones que podrían catalogarse de “equilibrios poco sanos”, que les generan altos costos en la calidad de vida. Pierden la creencia (que solían tener de niños) en que los adultos tienen la autoridad moral suficiente para decirles lo que es bueno o malo para ellos; _ el hecho de que algunos adultos o pares tengan consumos de drogas y que hayan aprendido a convivir con el consumo sin que les traiga dificultades fácilmente visibles. Si bien es cierto que todo consumo de drogas conlleva distintos tipos de riesgos, también lo es que muchos de quienes consumen alguna o algunas drogas, dependiendo de la sustancia elegida, logran hacerlo por años, minimizando las consecuencias negativas asociadas al consumo y pudiendo disfrutar del placer que en distintas áreas esta conducta les genera. Existen personas que logran tener consumos muy extendidos en el tiempo y minimizar los posibles riesgos y daños asociados a los mismos, haciéndolos imperceptibles. Lamentablemente, no son todas las personas que consumen las que logran esto, pero generalmente, a la hora de elegir a quienes mirar, las personas que definen experimentar con alguna droga tienden a identificarse con éstos más que con quienes comienzan a padecer, o ya están padeciendo, efectos negativos asociados al consumo. Cuando reparan en situaciones en las cuales el consumidor no logró evitar los riesgos, suelen utilizar un mecanismo de defensa que


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se llama “negación” y que les permite concluir que eso le pasó a otro y que no le va a pasar a ellos; _ el hecho de que el consumo esté cada vez más extendido y naturalizado, y que haya pautas de seguimiento que llevan a que alguien, para pertenecer a determinado ámbito, esté muy condicionado a seguir las mismas conductas que tienen las personas que pertenecen a ese ámbito; _ el hecho de que la diversión esté cada vez más asociada con estados alterados de conciencia. En nuestra práctica profesional notamos la falta de autocrítica y la naturalidad con que muchos adolescentes nos refieren a que es habitual salir a bailar y tomar alcohol para divertirse.

La diversión asociada a la búsqueda de intensidad Pareciera que cada vez está más instituido asociar la diversión a hacer cosas que otorguen satisfacción a los impulsos a través de la adrenalina que genera ponerse en riesgo y salir indemne (o creer que se sale indemne) y, al mismo tiempo, degradar a quienes asumen una postura más conservadora en este aspecto, que suelen no ser los más valorados en la pertenencia a ese colectivo. Lo que es correcto, prudente o adecuado pasa a ser sinónimo de aburrido, y los términos medios parecen diluirse. Ha habido un pasaje del disfrute de lo cualitativo al disfrute de lo cuantitativo; se valora más la intensidad de la situación que las características propias de la misma. Generalmente se da que, cuanto más intenso es algo, menos estable es (y viceversa). Cada vez más se opta por mayor intensidad a costa de menor estabilidad. Cuando se vive de esa forma durante un período de tiempo corto, es real que generalmente resulta muy disfrutable. Ahora, la sensación de vacío que se produce cuando se termina la intensidad es muy difícil de tolerar, y lleva a que constantemente se esté buscando volver a acceder a esa misma intensidad. Si bien algo intenso sin-fin es molesto, muchas veces es tolerado, en parte por la sensación de placer de vivir la vida “a mil”. Además, el hecho de ir “a mil” ayuda a no mirar para el costado y evitar enfrentarse a aspectos de la vida personal que le generan malestar. Esto, al mismo tiempo, lleva a no reparar en otras cosas de la realidad personal que también pueden ser muy intensas, pero que se tiene la sensación de que son mucho menos controlables (quizás porque nunca se aprendió a gestionarlas bien). Esta forma de funcionamiento lleva a que la persona solo pueda disfrutar de cosas que tienen un umbral de placer alto y a que pierda la capacidad de percibir cosas que, aún sin ser tan intensas, puedan también ser placenteras. La persona tiene la sensación de que cada vez podrá disfrutar de menos cosas dado que los altos niveles de intensidad suelen estar asociados a un número bajo de situaciones. Buscan acceder a situaciones de gran intensidad, creyendo que con eso potencian sus posibilidades de disfrutar, cuando por esta vía dejan de lado posibilidades de disfrute que terminan siendo inexploradas, lo que contribuye a aumentar la sensación de vacío. Se genera un estilo de vida donde lo cualitativo de las situaciones pasa desapercibido y en el que no se juzga la conducta en sí sino por su resultado.

La percepción del riesgo Si alguien, bajo el efecto de alguna droga, conduce un vehículo a altísima velocidad, hace finitos, corre picadas, está al borde de accidentarse varias veces y logra evitarlo, es visto con cierta admiración. Recién si esa misma persona lastima gravemente a alguien o se lastima a sí misma, se logra hacer una crítica de esa conducta. La censura a través de la presión social (sobre todo en los jóvenes y adolescentes y en algunos adultos “adolescentizados”) solo parece existir en las situaciones en que el final es dramático. Es verdad que no en todas las situaciones el final es dramático, pero eso no quiere decir que estén exentas de todo tipo de riesgos. Es más, como pareciera que la gran mayoría de estas situaciones no terminan teniendo consecuencias trágicas, se asume que el riesgo no es tanto (como si éste fuera solo cuantitativo y no cualitativo). De esa forma, cuando alguien asume alguno de estos riesgos, es probable que crea que su pericia es tal que en su caso no tendrá un final dramático o que, si le llegara a pasar algo, la consecuencia no sería lo suficientemente grave como para lamentar, y sí lo suficientemente divertida y útil como para demostrar su


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gran valentía para enfrentar riesgos extremos. Las decisiones que una persona toma suelen no estar exentas de riesgo. La mayoría de las veces, el pretender quedarnos con algo nos lleva a que tengamos que dejar otras cosas de lado. Recién después de un cierto tiempo tenemos los elementos suficientes como para verificar si la decisión tomada en ese momento fue la mejor. No podemos saber el resultado de una decisión hasta después que definimos tomarla y solo luego de eso accedemos a los elementos que nos permiten analizar si fue buena o no. Más allá de eso, lo deseable a la hora de tomar una decisión sería que exista un mínimo de análisis, y por tanto previsión, de cuáles podrían llegar a ser los resultados de esa decisión. La realidad se encarga luego de demostrarnos si estábamos acertados o no. Pero, no siempre es tan sencillo. No siempre la demostración de la realidad, sobre si el riesgo que asumimos fue excesivo, es inmediata. Por eso, podemos quedarnos por mucho tiempo con ideas que son erróneas a ese respecto y seguir asumiendo conductas producto de una mala lectura de lo que la realidad nos devuelve. Un usuario a quien nos costó mucho convencer de los beneficios que tenía para él hacerse determinado examen clínico, luego de realizárselo y saber que no estaba enfermo, concluyó que podía seguir teniendo la conducta que nosotros insistíamos era de riesgo para contraerla. Parece que el proceso de toma de decisión de los riesgos a asumir ha venido cambiando con el tiempo, por lo cual no es de esperar que el modelo de decisión respecto a iniciar o no un consumo de drogas se rija por pautas que contemplen un concienzudo análisis de la realidad en el que no sea el inmediato resultado lo que esté en el centro de la toma de decisión. EL PROCESO HACIA EL CONSUMO PROBLEMÁTICO La mayoría de las veces quienes empiezan a consumir llegan a la conclusión de que podrán controlar el consumo, producto de su deseo de que eso sea así, más que de un análisis profundo de los elementos que -a priori- les permitirían estar en condiciones de controlar que “no se les vaya de las manos”. En ocasiones esta situación es aún peor; por ejemplo, cuando toman la decisión de consumir sin siquiera pensar en estas cosas. La vida de las personas suele tener altibajos. Las cosas que a una persona le van pasando, y las propias características de su personalidad, hacen que la forma de encarar la vida y resolver las distintas dificultades que ésta va presentando pueda no ser uniforme. Las cosas que le van pasando y la variabilidad en los estados de ánimo llevan a que no siempre le sea fácil sostener establemente decisiones que tomó en un momento en el que la situación o su estado de ánimo eran otros. En personas con un contacto habitual con alguna droga, acostumbradas a recibir el placer que su uso les genera (ya sea por lo que directamente les ayuda a sentir o por la sensación de evasión de lo que les resulta complicado resolver), aumenta la posibilidad de que el consumo de esa droga cumpla cada vez más funciones, que aumente sus “para qué”. Asimismo, va automatizando una forma de funcionamiento que luego, justamente por estar automatizada, se comienza a practicar cada vez con menos participación del pensamiento y del análisis de los posibles resultados a corto, mediano o largo plazo. Cuanto más habitual sea el contacto de la persona con la sustancia elegida, mayores son las posibilidades que, al enfrentar alguno de estos vaivenes, cambie la función que la persona le otorga a su consumo de drogas, de potenciar situaciones de placer, mejorar la relajación, potenciar la introspección, y pasar a usarlas para intentar gestionar incomodidades, conflictos y dis-placeres. Esto aumentará el riesgo de comenzar a desarrollar un consumo problemático. En ocasiones durante un tiempo el consumo de algunas sustancias puede resultar mejorador de alguna dificultad específica de la persona que la consume como, por ejemplo, los temores de acercarse a otras personas y ser aceptado, de intentar seducir a alguien sexualmente, de enfrentar el estrés de algunas situaciones en las que el individuo cree se pone en juego su autovaloración y la valoración de sí mismo por parte de los otros. Esta sensación muchas veces se extiende en el tiempo; logran tenerla y sostenerla muchas veces durante períodos importantes. Pero también esto genera que comiencen a intentar usar esta única herramienta como forma de canalizar e intentar resolver todos sus conflictos vitales. Cada vez usan esa herramienta con más frecuencia, porque sienten que les fue útil en algún sentido y va a serles útil en otros. Así van dejando de lado el probar con otras herramientas o el tratar de diseñar


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nuevas o sostener aquellas que habían adquirido y manejado antes. Van empobreciendo la forma de resolución de conflictos y, por ende, sus grados de salud y confianza en sí mismos. Tienden a perder seguridad en sí mismos y a asumir cada vez con más convicción que necesitan del consumo para sentirse aceptados, valorados, felices, integrados, pertenecientes, divertidos, independientes. Pasa algo raro: creen que el hecho de consumir les da el poder, al menos desde sus pensamientos y sensaciones momentáneas, de sentir y creer que están más allá de los avatares de la vida (se dicen: “y a mi qué me importa si yo tengo esto que está re-bueno y, solo preocupándome de cómo hacer para procurarla, consigo esta felicidad”). El contacto reiterado con la sustancia, que al principio era por el placer que le generaba el evitar enfrentar situaciones difíciles, va cobrando vida propia, y se llega a una situación en la cual ya se consume para evitar el dis-placer que le generaría el no hacerlo. Muchos consumen exclusivamente por el placer que dicho consumo les genera y, como todas las personas necesitamos placer para vivir, luego establecen relación de exclusividad con eso. La tolerancia (o sea el hecho de que para tener el mismo efecto necesite más cantidad de sustancia) lleva a que la cantidad de lo consumido sea mayor y se comience a complicar aún más las posibilidades reales de control. Así, algo que durante un tiempo les fue funcional deja de serlo. Por ejemplo, el alcohol, que en cantidades acotadas tiende a distender y bajar inhibiciones y controles, cuando se toma en cantidades importantes genera dificultad para controlar impulsos, hablar correctamente, sostener normas mínimas de convivencia, canalizar la bronca adecuadamente, mantener los niveles de fijación de la atención en lo racional; se actúa más visceralmente y, si se toma demasiado, la persona termina con sueño y manejando las cosas mucho peor.

Factores determinantes de la protección o generación del consumo problemático A priori es muy difícil saber quiénes de los que deciden comenzar a consumir terminarán teniendo un consumo problemático y quiénes no. Difícilmente alguien comience a consumir buscando deliberadamente llegar a una situación de consumo problemático. Es muy obvio entonces, pero no por eso menos cierto, que el no comenzar a consumir alguna droga es la forma más eficaz de evitar a futuro el riesgo de llegar a tener un problema en esta área. Son varios los factores que intervienen en que un consumo siga siendo controlado o se transforme en problemático. Hemos ido construyendo nuestra experiencia profesional sobre todo en base al contacto con quienes han generado un consumo problemático. A partir del análisis de diferentes situaciones, hemos logrado visualizar aspectos que tienden a repetirse. Hemos podido ver que, cuando el manejo de estas situaciones mejora, disminuye el grado del problema o tiende a solucionarse y, por el contrario, cuando estas situaciones se mantienen o empeoran, también la situación de consumo se vuelve peor. Los elementos que hemos visto como fundamentales en la determinación de las chances de generar un consumo problemático son: _ las características de la droga elegida; _ la edad de quién decide experimentar; _ el contexto en el que la persona elige consumirla; _ el para qué elige consumir esa droga; _ la capacidad de la persona para afrontar los distintos momentos de crisis vital; _ los rasgos de carácter y personalidad de quien la consume. _ los grados de conformidad que la persona consumidora tenga para consigo misma, previo al comienzo del consumo; _ la repercusión que el consumo de esa sustancia tenga en la persona respecto a un posible cambio en los grados de conformidad consigo misma; _ el nivel de continentación y apoyo familiar; _ los grados de conformidad de su entorno para con la persona, tanto antes de comenzar con esta conducta


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como después. Muchos sienten que no eran valorados en el entorno familiar como pretendían o creían merecer, y sienten que a partir de comenzar a consumir pasaron a ser aceptados y valorados por un entorno alternativo con el que logran generar sentimientos de pertenencia muy intensos; _ la forma en que la familia fije las normas de relacionamiento que rigen en esa familia, y la forma en que enuncie y haga cumplir las consecuencias del no cumplimiento de las mismas; _ la capacidad de cada uno de los integrantes de la familia de poder cumplir con las normas que ellos mismos enuncian; _ la reacción de los integrantes de su entorno, ya sea familiares como no, frente a las conductas de consumo; _ la capacidad que la persona tenga de encontrar placer en cosas alternativas al consumo; _ la capacidad que la persona tenga de tolerar el esfuerzo, el sufrimiento y la recompensa no inmediata; _ la capacidad de enfrentar los conflictos y sufrimientos habituales que la vida de cada uno de nosotros nos va poniendo por delante, y de luego tolerar el sufrimiento asociado a estas situaciones.

Si bien estos factores son esenciales en la generación o protección de consumos de drogas problemáticos, una vez que se llega a esa situación comienza a aparecer un estilo de funcionar que es bastante común a todos los consumidores problemáticos, independientemente de cuáles hayan sido en su caso en particular los determinantes más intensos. El estilo de vida comienza a cambiar y su atención pasa en gran medida a estar puesta en el placer que encuentran en esta actividad (búsqueda de la situación de consumo, consumo y contexto) o por el dis-placer, vacío y aburrimiento que les genera el estar alejados de la misma. En la mayoría de los casos, comienzan a gastar un porcentaje cada vez más alto de energía en actividades asociadas al consumo. Por tanto, cada vez disponen de menos energía para usar en aquellas actividades fundamentales para construir y sostener un proyecto vital que les resulte gratificante por fuera del consumo. Podrá analizarse, luego, qué cosas llevan a que una persona que haya desarrollado un consumo problemático de drogas decida dejar o bajar el consumo de alguna o todas ellas. La experiencia indica que los usuarios de drogas y/o los familiares suelen acercarse a un tratamiento de forma y con razones y motivaciones muy variados.


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Compartimos un acercamiento a Florencia Figueredo, quien fue alumna de nuestro colegio. De sonrisa explayada nos cuenta de su pasaje por el colegio y de su siguientes elecciones. Les contamos que en la actualidad está realizando su tesis de maestría tomándonos como materia prima de investigación para su trabajo. Un orgullo compartir su experiencia.


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¿Contanos acerca de lo formal de las fechas, a qué edad ingresaste al Idejo y en qué año egresaste? Ingresé al Idejo con 12 años, para comenzar el primer año de liceo en 1991. Me acuerdo que fue una mañana cálida en la casa que quedaba en Julio Herrera. Mi ansiedad y expectativa no me entraban en el cuerpo, mi madre me había contado del lugar al cual yo asistiría, donde no usaban uniforme y teníamos yoga, meditación y expresión corporal. Entré con mis padres a una hermosa casa en pleno centro, atravesamos la sala con una bella claraboya, luego por un pasillo hasta llegar al patio. Ahí nos recibió Fernando Mirza y parte del plantel docente que estaba ahí para presentarse y darnos la bienvenida. Se presentaron uno por uno y nos fueron contando de que se trataba, había mucho nerviosismo, se podía sentir como di fuera estática, todos conectados por una gran red eléctrica. Así recuerdo mi primer día en el Idejo. En cuanto al egreso fue en 1994 al finalizar cuarto año de liceo, con quince años. ¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al pasar a otra institución después de terminar en el Idejo? Lo primero que me pareció es que era enorme el liceo al que iba a ir luego del Idejo, y lo era. El Miranda nos recibió con toda su magnificencia. Pensé que el liceo nos iba a devorar, pero por suerte no iba sola. Mis dos amigas del Idejo me acompañaban en esta aventura, y recuerdo que una de nuestras inquietudes era ¿cómo vamos a hacer en un liceo que no saben nuestro nombre? ¿cómo iba a ser enfrentarnos al anonimato? Pronto descubrimos las ventajas que el anonimato da, y que teníamos las herramientas para abrirnos camino. El cambio era también lo que estábamos necesitando, para descubrir el mundo, para desplegar las alas y comenzar a caminar nuestro propio sendero. ¿En qué cosas te parece que se reconocen nuestros alumnos Idejo en otras instituciones? Lo primero que me surge es compromiso. Tuve la oportunidad de conocer a varios exalumnos Idejo a lo largo de mis estudios, ya sea en el liceo o en facultad, y una de las características que atravesaba a todos era el compromiso con el lugar donde estaban, con su rol. No había lugar a la indiferencia, era preciso pasar por la experiencia que se proponía. Además del aporte de una perspectiva distinta, más integral, creativa, innovadora. Estas características han sido un denominador común con todos aquellos exalumnos Idejo que me encontré, el aporte de la perspectiva diferente, más creativa y creadora. ¿Cuál fue tu recorrido posterior en torno a lo formativo y profesional? En cuanto a lo formal soy Licenciada en Ciencias de la Educación, opción investigación, por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República. Actualmente estoy realizando una Maestría en Antropología Social en FLACSO Argentina y soy Master Practitioner en Programación Neurolingüística. Asimismo tengo formación en terapias holísticas que son parte de mi formación como ser integral, que configuran lo que soy como un todo, ya que no soy un ser indivisible. Y así vivo mi profesión y trabajo, ya que me dedico a proyectos de investigación social/cultural. En ellos busco realizar un abordaje integral sobre diferentes temáticas, relacionados con saberes de sanación ancestrales, o prácticas como el Yoga y la concepción de saber de sí que tiene el Hinduismo. Sin embargo, antes de abocarme de lleno al mundo de las investigaciones académicas, tuve un pasaje, de varios años, en el mundo empresarial, en el área de RRHH. Me dedicaba al área de Capacitación y evaluación de desempeño. Donde se procuraba desarrollar el sistema de mejora continua, para la evolución permanente de las personas y el alcance de objetivos y metas. Actualmente además de los proyecto de investigación, realizo capacitaciones sobre Comunicación Consciente, Cómo se enseña y cómo se aprende (herramientas para el desarrollo integral de las diferentes inteligencias), Presentación Oral Efectiva, Psicogenealogía, etc. Asesoramiento académico a instituciones y personalizadas. ¿Qué intereses de la actualidad reconocés que pueden haberse disparado en nuestra institución? Lo primero y principal en desarrollo de mi conocimiento personal. El compromiso con mi autodesarrollo. Tener mis


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espacios de meditación, las actividades de sanación, de encuentro con la naturaleza, los otros seres humanos y animales (los Qom pueblo originario amerindio llama a la naturaleza y animales "personas no humanas" y con ese respeto es que yo me relaciono con ellos). Otra es la alimentación, hace años que soy vegetariana, y parte de este maravilloso camino es la alimentación consciente, procurando la armonía interna y externa. Ni que hablar el interés por la educación, desde una curiosidad pedagógica e investigativa. Me acuerdo que en uno de los encuentros que teníamos personales con Fernando cuando él era el director, me preguntó (como nos preguntaba a todos) que quería estudiar y allí se me reveló que era relacionado con la Educación, pero no como docente. En ese momento ni sabía que existía una licenciatura en investigación en educación, y me llevó tiempo encontrarla, pero fue en un momento de conexión con mi ser y gracias a ese encuentro que se me hizo presente lo que quería hacer. ¿Qué aprendizajes te resultaron significativos para la vida? ¿En qué situaciones te acordás de lo aprendido acá? Aprendizajes significativos aquellos que se relacionan con la conexión con uno mismo, con momentos meditativos y de silencio internos, también el respeto hacia otros seres como ser la naturaleza y animales. Así como aquellos relacionados con el arte en diferentes formas, en particular con el arte culinario y con la danza. En cuanto a situaciones no tengo una específica donde recordar este tipo de transmisiones, ya que las he profundizado a lo largo de vida y son parte de mí. Pero si es seguro que el puntapié inicial fue el Idejo. ¿Qué te gustaría decirle a las familias que están hoy compartiendo este espacio? Que es un momento de disfrute, crecimiento y acompañamiento, y para que los chicos que están transitando la experiencia, puedan cimentar la consciencia corporal, intelectual, emocional y espiritual.


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Hasta luego!

Así nos despedimos, con mucho compartido y mucho por compartir. Cuando la ganas de encontrarnos son un reflejo de muchos micro momentos vividos, que al juntarse nos dejan un calorcito en el pecho. Ser parte del Idejo es una constante para muchos,una parte de nosotros que, inclusive al extrañarnos, nos hace vivir con intensidad y plenitud. Es un camino que recorre tanto para adentro como para afuera, en un ir y venir que nos atraviesa en el ahora, en el después y en tanto recuerdo verde, de conexión y de vínculos entrañables. Abrazo para todos los que somos parte.

Haciendo somos N4  

Una revista desde la práctica educativa

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