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prof. roberto delgado Cátedra Metodología de la Investigación Periodística UNSTA

honores de Generala del Ejército, queda definitivamente substraída al culto público”. de. En la nota “La procesión de hoy”, señala que “el sonado pleito de los dos íconos ha terminado. La virgen grande, que año tras año ha recibido los honores de Generala del Ejército, queda definitivamente substraída al culto público, malgré la tradición, oficializada por una serie de gobiernos, inclusive el actual. Ha caído ruidosamente del trono que le fuese levantado por la devoción de todo un pueblo...”. No obstante esa contrariedad, en la urbe imperaba el entusiasmo. La tapa de LA GACETA contiene un texto de Alberto García Hamilton sobre Tucumán y su epopeya (“El versículo americano”), y una relación hecha cien años atrás sobre la batalla, escrita por fray Ramón del Sueldo, que se había conservado en la Basílica de la Merced. En sus páginas, el periódico también expone una visión humorística sobre las ofrendas a la imagen coronada: “nuestras damas han hecho ya sus ofrendas a la Virgen generala. Las unas le han ofrecido sus joyas; las otras, su dinero; todas, sus oraciones. El sexo fuerte ha querido también rendirle un homenaje, mediante sus exvotos”. Y allí comienza una larga lista de ironías: “Doctor José Frias Silva: una colección de renuncias indeclinables y un testamento político”... “Doctor Ernesto E. Padilla: una anguila vivita y coleando”... “Doctor Manuel Paz: un ejemplar de su obra inédita: el arte de pescar diputaciones en río revuelto”... “Doctor Ricardo M. Frías: un cinturón de castidad, patentado”... “Doctor Nicanor Posse: un guante para box, destinado a hacer política a zopapo limpio” (sic).

El centenario de la batalla hizo que la ciudad recibiera un aluvión de visitantes, pero no parecía preparada ni en infraestructura ni en organización para el festejo. En cuanto a lo primero, la edición del 29 señala varios problemas con el agua y con la luz. En “Una gran cuestión pública”, explica las peleas en la administración del agua; en la nota “Las empresas fusionadas”, menciona que “los servicios de las empresas son cada día peores. Cuando no se deja media ciudad sin luz, se corta la corriente, durante el día, a las fábricas, los talleres y ventiladores... los focos situados en mitad de cuadra se apagan noche a noche... los teatros se quedan en tinieblas al iniciarse un espectáculo”. Con sutil ironía, la nota “Idealidades tucumanas” sugiere que los visitantes “se habrían muerto de aburridos”, si no hubieran hallado una urbe llena de desafíos como calles sucias, sin regar, relojes que no funcionaban y caños sin agua o de los que salía un líquido contaminado. Como el cangrejo

El aspecto organizativo también fue vituperado: en “La Policía: progresando como el cangrejo”, se critica duramente: “Nunca se ha mostrado la milicada más guaranga ni menos apta para el desempeño de su delicada misión. Vimos resurgir, en manos de los milicos, la tradicional vara de mimbre destinada a azotar las espaldas de los menores de edad, en las aglomeraciones de pueblo, como un resabio de barbarie... y vimos resurgir... el vocabulario alarife o compadrón, trasladado de los arrabales al centro de la ciudad, como un vaho ori-

Décadas de debates

La celebración significó la coronación de la Virgen chica, mas la polémica continuaría por tres décadas más. Los Ibazeta entregaron la Virgen grande a los mercedarios, que la enviaron a su templo en el barrio porteño de Caballito. En 1936, el obispo de Tucumán quiso que fuera devuelta, pero no lo logró. No obstante, se formó una comisión de notables par definir a cuál Virgen había que honrar. Otra vez se optó por la chica, en un dictamen que expuso el historiador Lizondo Borda, que sostuvo que la chica, que siempre había sido venerada en el templo, tenía todos los derechos. Pero la Virgen grande había trazado un surco en la devoción de los tucumanos, tal como había planteado la nota del 22 de septiembre de 1912: “Los que nos habíamos habituado a verla sobre las andas procesionales -conducida con veneración por centenares de fieles, hasta el campo de la victoria (...) no podremos prescindir, sin embargo, en este día, que era el suyo, de dar vuelo a nuestro pensamiento, para que se llegue hasta ella y deposite un ósculo en su manto venerable, en nombre de la tradición que se desvanece, como un soplo de luz, en un segundo”.

REVISTA CoMUNICAR-T

“La virgen grande, que año tras año ha recibido los

llero”. Agrega que no se había sabido prevenir los desbordes de la población en el festejo “y después se quiso imponer por medio de la violencia, groseramente, lo que fue fácil de establecer de antemano, con un poco de buen criterio”. Concluye: “a una policía que tan caro nos cuesta se le puede exijir (sic) por lo menos que proceda con un poco de tacto y cultura”.

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Comunicar T; Belgrano en Tucuman  
Comunicar T; Belgrano en Tucuman  

Revista de la Licenciatura en Comunicacion Social de la UNSTA. Conmemorativa del Bicentenario de la Batalla de Tucuman y de la acción de Bel...

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