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Alexia Ponce de León Estudiante Lic. Comunicación Social UNSTA

” En un primer momento las cuentas se reunieron en cuadernos, cada uno de los cuales va precedido de un inventario que numera todos los documentos, en una etapa posterior esos cuadernos fueron encuadernados en siete volúmenes que han llegado hasta nosotros (AGN III, 36-5-1 a 36-5-7). El legajo conservado a continuación de los mencionados (AGN III, 36-5-8) incluye un materia de índole distinta: se trata del ´Libro manual del principal manexo de la COmisaría del Exto. del Perú´desde el 3 de junio de 1816 hasta el 29 de marzo de 1817; aquí los gastos se registran sin acompañamiento de documentos justificativos y en orden cronológico”

Ahora bien, para centrarnos en la Batalla misma, es importante no dejar pasar que es en 1812 cuando más gastos se realizan a comparación de los demás períodos, pero lo curioso es como plantea Halperin Donghi en Gastos militares y economía regional: “… a lo largo de seis años y medio el gasto en armas cubre sólo algo más del 5 por ciento del total, y el de retribuciones a personal absorbe más del 59 por ciento. Aun ese porcentaje no permite, sin embargo, pagar a oficiales y soldados la totalidad de las retribuciones previstas; casi de inmediato se producen no sólo retrasos sino también disminuciones definitivas del monto de las retribuciones”2. Por lo tanto podemos decir que para la Batalla de Tucumán no hubo inversión o si se quiere

sólo fue mínima para las armas, con las que lucharon en el frente del que salió victorioso el ejército del General Belgrano. Hablar de la guerra por la independencia y específicamente de la Batalla de Tucumán, nos planeta pensar los gastos y costos de ésta no sólo en lo material. Al pueblo tucumano la batalla le costó mucho más. El ejército de Belgrano estaba compuesto por 1800 hombres y el bando realista por 3200; del primero fallecieron 70 hombres en el combate y del segundo 450 aproximadamente, y dejó la contienda casi 200 heridos para cada frente. Quizás si vemos estos números desde el presente no nos parezcan muy significativos, pero en ese entonces la ciudad que hoy es Tucumán tenía sólo 4000 habitantes, por lo que podemos decir que el enrolamiento al ejercito era muy alto, tomaba a casi el 50 por ciento de la población y sin distinción de clases o razas. Hasta los negros fueron enrolados al ejército a cambio de su libertad. Como consecuencia de la batalla, hubo familias

que quedaron sin padres, hijos y hermanos, y en una sociedad en dónde la mujer era sólo ama de casa, la pérdida era grande. También hay que decir que la ciudad quedo en un estancamiento y crisis, por haber sido escenario de la batalla y por las deudas que tenía que subsanar. Este año en que es feriado nacional el 24 de Septiembre por la conmemoración del bicentenario de la Batalla de Tucumán, sentirnos argentinos libres e independientes implica recordar todos los sacrificios y esfuerzos que hizo todo un pueblo; desde el más pequeño que perdió a su padre, hasta la mujer que sirvió a los heridos del combate, a los adinerados que dieron de sus riquezas y el hombre del campo que se quedó sin ganado para dar de comer a los soldados. Muchas veces mirar hacia el futuro nos obliga dar la vuelta y revivir el pasado, para que el hoy y el mañana tengan sentido y valga la pena luchar por ellos.

REVISTA CoMUNICAR-T

brar los costos por alquileres que se hacían a casas de familia donde el ejército ubicaba su proveeduría o el hospital chico, o también la devolución de dinero a los comerciantes que habían prestado créditos al estado para solventar la contienda.

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2 Halperin Donghi Tulio. “Gastos militares y economía regional”. Ed. Instituto de Desarrollo Económico y social, Argentina. P. 92

Comunicar T; Belgrano en Tucuman  
Comunicar T; Belgrano en Tucuman  

Revista de la Licenciatura en Comunicacion Social de la UNSTA. Conmemorativa del Bicentenario de la Batalla de Tucuman y de la acción de Bel...

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