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ma que hoy se venera en su santuario de Tucumán, velaba aquellos inseguros años de la ciudad 2 . Cuando la ciudad se trasladó a La Toma y se realizó la segunda fundación de San Miguel de Tucumán el día 24 de Septiembre de 1685, a los Mercedarios también les correspondió un espacio, a una cuadra de la plaza principal. Allí construyeron su iglesia, que permanece en ese lugar hasta el día de hoy. En aquellos tiempos, la ciudad era víctima constante de los desastres de la naturaleza; los ciudadanos sufrían con frecuencia temblores, sequías e inundaciones. Cuando catástrofes de este tipo golpeaban la ciudad, se imploraba a la Santísima Virgen de la Merced para que finalizaran. Y sí, realmente finalizaban. En respuesta a todos aquellos milagros que realizaba la Virgen ayudando a los habitantes y a la ciudad, en 1796 los miembros que componían el Cabildo y el Ayuntamiento la nombraron abogada y protectora de la ciudad3 . Eran las nueve de la mañana cuando el Ejército Patriota se concentró en el Campo de las Carreras, listo para luchar contra el Realista del Norte. Habiendo ya comenzado la contienda, varios militares patriotas fueron cayendo. Las tropas realistas avanzaron con crueldad y aireados de victoria. Pero a mitad de la batalla ocurrió lo imposible: los vientos cambiaron favoreciendo a las tropas belgranianas y con ellos, una manga de langostas se precipitó en contra del ejército español dándoles en la cara, sembrando el terror, cubriendo el cielo y oscureciendo el día. De esta manera, las tropas argentinas atacaron sin

piedad teniendo a su favor la obstruida vista de los combatientes realistas4 . Finalizada la batalla, Belgrano intentó recomponer su tropa y la caballería, sin conocer todavía el resultado de la disputa. Balcarce fue el primero en atreverse a calificar a la situación como victoriosa, juzgando que el campo cubierto de cadáveres españoles era indicio del resultado. Y tal como osó adelantar Balcarce, la victoria fue para el Ejército Patriota5 . Luego de la contienda, más precisamente el día 26, el general Belgrano redactó un parte de guerra al Triunvirato, reconociendo que el triunfo se debió a la intercesión de la Virgen de la Merced. El parte rezaba: “La santísima Virgen de las Mercedes, a quien he encomendado la suerte del Ejército es la que ha de arrancar a los enemigos la Victoria. La Patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el día 24 del co-

2 PÁEZ DE LA TORRE, CARLOS: Iglesias de Tucumán, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1993, p. 180. 3 PÁEZ DE LA TORRE, CARLOS: Iglesias de Tucumán, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1993, p. 180. 4 JOSÉ BRUNET O.M, La Batalla de Tucumán y la Generala de Belgrano, Córdoba, 1988, p. 7. 5 RABINOVICH, ALEJANDRO: La Gloria, esa plaga de nuestra pobre América del Sud, 2009, Biblioteca de Armas.

6 Parte de Guerra enviado por Manuel Belgrano a las autoridades nacionales, 26 de Septiembre de 1812. 7 PÁEZ DE LA TORRE, CARLOS: Iglesias de Tucumán, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1993, p. 181.

rriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos. Dios protege la Santa Causa. Nuestro triunfo no tiene igual.” 6 Como consecuencia de la batalla, se celebró el día de la Virgen de la Merced un mes después, el 27 de Octubre del mismo año. La procesión se realizó en el Campo de las Carreras y se le agradeció a la Virgen la ayuda que otorgó al ejército para ganar la contienda. En mitad de la procesión Belgrano hizo bajar a la imagen de la virgen de la cureña en donde era transportada para entregarle su bastón de mando, reconociendo que fue ella la que dirigió al ejército patriota hacia la victoria7 . Esta ceremonia fue tan emotiva como no hubo otra, recuerda el General Paz en sus memorias: “(...) Entregó su bastón de mando a la Virgen de las Mercedes, proclamándola Generala del Ejército del Norte, en el

Comunicar T; Belgrano en Tucuman  
Comunicar T; Belgrano en Tucuman  

Revista de la Licenciatura en Comunicacion Social de la UNSTA. Conmemorativa del Bicentenario de la Batalla de Tucuman y de la acción de Bel...

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