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vencional sino de voluntarios, entusiastas que se sumaron a las actividades impulsadas por el espíritu de revolución de esa época”. 12 Al mismo tiempo, Venancio Benavides traicionó a la Patria y dio a conocer al enemigo la pobreza de su contrincante, lo que los convenció que tendrían una fácil victoria y los impulsó a acelerar la marcha. El envío de municiones de parte del gobierno estaba centrado en las luchas en la banda oriental, lo que supuso el abandono de las tropas que se encontraban en el norte. Los motivos revolucionarios hicieron participar a toda la población de los hechos, tanto que las mujeres se ofrecían a coser y reparar los trajes de los soldados y las gentes ofrecieron su dinero para pagar armamento recibido desde Estado Unidos. A Buenos Aires llegó el embajador de Portugal buscando una negociación con la que se logró neutralizar los ataques sufridos en la banda oriental y poner sitio en Montevideo. Al mismo tiempo, se estaba organizando una conspiración hacia el gobierno que tendría sus efectos en desorganizar toda la revolución y reestablecer el poder a España, estos planes fueron revelados a una mujer que se los relató de inmediato a su marido para que delate el hecho frente a las autoridades y se puedan todas las medidas necesarias para evitarla. Y así fue, condenando a Martín Alzaga como jefe de la conjuración y a todos los que se encontraban complicados, se extendieron estos fusilamientos por más de un mes, el pueblo festejaba las muertes de los que se oponían a la revolución y mantenía viva la llama de la independencia. Con fuertes enfrentamientos en Suipacha, a pesar de no contar con la totalidad de hombres de ninguno de los ejércitos, se emprendió una fuerte persecución que dolió en el alma patriota y reforzó las ansias de victoria de los españoles. Pero tomando venta-

ja de los accidentes del terreno el 3 de septiembre se dio lugar al combate del Río Las Piedras, Salta, en el que los soldados de Belgrano salieron victoriosos y se consiguió paralizar la persecución. Con este suceso, las esperanzas de los soldados tomaron otro tinte y logró que el ejército enemigo se tuviera un poco más de respeto por los hombres contra lo que luchaban: “El triunfo de las Piedras, aunque pequeño como hecho de armas, fue de gran trascendencia para el éxito de la campaña.” 13 También animó a Belgrano a la idea que mantenía de dar batalla en Tucumán, a pesar de las órdenes contrarias que le pesaban en sus espaldas, pero más aún la causa de la libertad. Por tal motivo, abandonó el camino de las Postas y tomó el llamado de las Carretas, lo que lo acercaba a la ciudad, así también podía engañar al enemigo que pensaba en su retirada hasta Córdoba. Mientras los sucesos iban perfilándose para la batalla, Belgrano buscaba respuesta afirmativa por parte del gobierno, incluso intentaba convencerlos de los hechos que iban a tomar forma. Mediaron varias cartas antes de recibir contestación que llegó a manos del general del 25 de septiembre.

te y frontal ante la disputa que los esperaba. “La caballería tucumana de la derecha, armada en su mayor parte por lanzas y cuchillos enastados en palos y muchos sin más que puñales, lazos y bolas, presentaba un aspecto verdaderamente salvaje. Caprichosamente vestida, con ponchos de todos colores, y cubiertas las piernas con anchos guardamontes de cuero, cuyas fisonomías acentuadas hacían conocer a una raza enérgica, cuyas ocupaciones desenvolviendo las fuerzas del cuerpo, inoculan en el espíritu el valor del soldado.” 14 Al terminar el fuego ninguno de los dos ejércitos sabían cual había sido el resultado de la batalla, Belgrano buscaba que alguien le diera una respuesta pero lo único que le respondían era que habían vencido a los que tenían al frente, esto llevó a la tristeza del general. Por esto, reunió a 200 hombres para marchar hacia la ciudad.

El ejército realista confiado se encontraba con su vanguardia en Metán cuando dos hombres se adelantaron hasta Trancas, de la mano del coronel Huici, y resultaron prisioneros. Por este suceso, el Gral. Tristán pidió a Belgrano el buen trato a sus hombres recientemente capturados enviando dinero, y recibió respuesta solicitando lo mismo para con sus soldados.

A su vez, Tristán dos horas después de finalizadas las hostilidades, intimó a la rendición de la plaza amenazando con hacerla arder en llamas, si la respuesta no era favorable. Díaz Vélez, estando al tanto de los hombres que había conseguido reunir Belgrano, se negó de forma arrogante y le advirtió que matarían a sus prisioneros. En la noche del 25, Tristán escapó con sus hombres hacia Salta, y amenazó a sus soldados a que dieran a conocer su derrota en Tucumán. Es preciso conocer la importancia que tuvo esta hazaña para toda la revolución argentina, en palabras de Mitre:

La batalla tuvo lugar en Tucumán el 24 de septiembre y, a pesar de ser confusa para ambos bandos, resultó ampliamente victoriosa para los patriotas que contaron con los gauchos, entregándose salvajemente a la lucha y horrorizando a los realistas no solo por su vestimenta sino más por su actitud valien-

“Pero lo que hizo más gloriosa esta batalla fué, no tanto el heroísmo de las tropas y la resolución de su general, cuanto la inmensa influencia que tuvo en los destinos de la revolución americana. En Tucumán salvóse no sólo la revolución argentina, sino que puede decirse contribuyó de una manera

12 Bliss, Santiago Rex: Conferencia en las Jornadas 1812. Tucumán en la Independencia. Nuevas miradas sobre 1812: actores, prácticas y rituales de una ciudad en guerra. San Miguel de Tucumán, 2012. 13 Mitre, Bartolomé: Historia de Belgrano. Buenos Aires, Editorial científica y literaria argentina, 1927. Pág. 84. 14 Ibídem. Pág. 95.

Comunicar T; Belgrano en Tucuman  
Comunicar T; Belgrano en Tucuman  

Revista de la Licenciatura en Comunicacion Social de la UNSTA. Conmemorativa del Bicentenario de la Batalla de Tucuman y de la acción de Bel...

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