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No cabe tampoco entrar en idealismos; es cierto que lo más sencillo es seguir uno de los caminos tradicionales de la psicología, ser psicólogo de la educación, psicólogo clínico, dedicarse a recursos humanos, a dirección de equipos… hay numerosos campos bien sólidos en esta rama de conocimiento, y ciertamente allí están la mayor parte de plazas de trabajo. Tan cierto como esto es que la psicología cada vez abarca más campos, gracias al esfuerzo y motivación de individuos y grupos que luchan por crear su lugar en esta gran ciencia. Puesto que estamos en una disciplina donde, salvo por el necesario rigor científico y el código ético, no hay fronteras, no cabe decir que haya un perfil concreto para aquel que vaya a ser un buen psicólogo. Lo primero de lo que se da cuenta el alumno al empezar la carrera es que entre sus nuevos compañeros hay gente de todo tipo, personas tanto muy sociales como extremadamente tímidas, gente que tiene las ideas totalmente claras mezclada con gente que aún no tiene expectativas. Lo cierto es que no hay forma de decir cuáles de ellos serán buenos psicólogos; cualquiera puede serlo si elige un campo que se adapte a sus cualidades.

EL FUTURO PSICÓLOGO Junta de psicología

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n esta sociedad de expectativas no es extraño que cualquiera que haya pensado en la posibilidad de hacerse psicólogo se pregunte qué tipo de persona hay que ser para dedicarse a esta profesión. Por ello en este artículo se va a tratar este aspecto, especialmente para aquellos que estéis interesados en estudiar psicología, pero también para aquellos que quieran ver qué hay realmente tras la imagen estereotipada de un psicólogo o estudiante de psicología. El estereotipo nos cuenta que el psicólogo ha de ser una persona social, necesita paciencia, con mucho don de palabras, es una persona humanitaria, tiene que saber mantenerse frío pero a la vez ha de empatizar con los demás, ha de estar libre de prejuicios, debe ser honesto, sensible pero duro y a su vez objetivo...

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Esta lista, que se podría extender mucho más, ¿realmente refleja al buen psicólogo? Personalmente opino que representa a una persona idealizada. ¿En qué profesión no sería fantástico contar con gente así? El estereotipo, al igual que unas anteojeras, nos permite ver parte de la verdad, pero oculta la mayoría. En primer lugar, todas las descripciones caseras del “buen psicólogo” que se oyen describen al psicólogo clínico, lo cual es como definir al “buen deportista” solo pensando en los jugadores de fútbol. Hay muchas salidas en psicología y no todas comparten las mismas necesidades. Por otra parte, aún he de encontrarme una persona que cumpla esos criterios, alguien objetivo, libre de prejuicios, frío pero a la vez cálido.

El profesional, antes que psicólogo, es persona, con todos los pros y los contras que ello conlleva. No hay un botón que permita cerrar las emociones ni las creencias. Cualquiera que haya hablado con un psicólogo que trate con la gente sabe que lo que vive en el trabajo le afecta, como a cualquier otro. Tanto lo bueno como lo malo se va a casa con el profesional. Cabe entender la psicología como un campo abierto cuyas posibilidades son inmensas y cuyos caminos se pueden seguir o se pueden crear nuevos, por ello mismo cabe abandonar el estereotipo tradicional y abrirse a una perspectiva más flexible. La psicología es un campo de conocimiento sobre el ser humano, especialmente sobre la conducta del mismo y abarca todo aquello que refiera al mismo. Si a un psicólogo le interesa el arte puede investigar la percepción del mismo por parte de la gente, puede estudiar las características de los artistas y entre otras tantas cosas también puede dedicarse a crear arte empleando sus conocimientos; ¿y por qué no? Así sucede con cualquier campo en el que entre el ser humano. Tal vez sea exagerar decir que las opciones sean infinitas, pero lo que está claro es que las opciones son más que abundantes.

Teniendo en cuenta lo ya dicho, puedo afirmar que frente a las características estereotipadas sí se pueden señalar unas características reales que comparten los psicólogos que se precien. Un psicólogo ha de ser trabajador, necesita ser una persona dispuesta a aprender constantemente y a renovar su conocimiento; estamos en una ciencia muy joven y lo que sabemos hoy puede ser borrado y substituido por lo que sabremos mañana. Un psicólogo necesita tener buen juicio, saber interpretar bien las funciones del campo que haya elegido; esto es algo que se adquiere con interés y práctica. Es necesario desarrollar una actitud crítica pero mantenerse abierto al cambio. El mundo del psicólogo presenta muchas perspectivas, y la responsabilidad de elegir una u otra o incluso combinarlas recae en el profesional, no hay más que ver las muchas líneas de opinión que están surgiendo frente al nuevo DSM5, pero lo que está claro es que no hay un camino fijo a seguir, hay muchos y cada cual tiene sus pros y sus contras. Está en la mano del profesional optar por lo que le interese, siempre teniendo en cuenta las circunstancias que le rodeen. No queda más que animar a cualquier persona interesada a que estudie psicología. El conocimiento que se adquiere, así como las experiencias, no tienen precio. Es un camino largo y a veces duro, pero es uno de esos en los que enorgullece mirar atrás y anima mirar hacia delante. Lucas Escudero Kristo Junta de Representantes de Psicología UIB

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