Page 1

Es necesario insistir en la importancia de instruir a nuestros menores en el manejo seguro de la Red, informarles y asesorarles de sus bonanzas, pero sobre todo de sus riegos y servidumbres. Del mismo modo que hacemos en la vida real avances informáticos facilitan mucho tal falseamiento, pues existen software fácilmente asequibles que permiten representar y emitir imágenes de personas diferentes de aquellas con las que realmente estás hablando o contactando. Una vez seleccionado el objetivo, el siguiente reto es obtener la confianza del menor víctima, conectando y empatizando con el mismo hasta el punto de conseguir una relación de amistad o de atracción fortalecida y fomentando constantemente esos lazos emocionales. Cuando tal circunstancia se ha consolidado, se pasa al siguiente punto, en el que el delincuente aprovecha la misma para solicitar del menor los datos, imágenes o vídeos, normalmente de contenido erótico o sexual, venciendo la inicial resistencia del menor gracias a la relación obtenida y al grado de complicidad adquirido. Cuando ello ya se ha producido, se pasa a la última fase en la que el agresor cambia la estrategia y utiliza los elementos obtenidos para presionar y coaccionar a su víctima, exigiéndole, sopena de divulgar aquellas imágenes o vídeos, el mantenimiento de tales comportamientos, o, normalmente, otros nuevos de mayor calado sexual, o, incluso, el acercamiento y contacto sexual directo. Todo ello, obtenido ahora con ayuda del miedo y temor que el menor sufre a que se revele de cualquier forma su anterior comportamiento o que sus padres o amigos se enteren del mismo.

Child grooming Q

ue el uso inadecuado de Internet supone un elevado porcentaje de riesgo de ser víctima de la Red de redes, no es ya nada nuevo. Tampoco que, hacerlo adecuadamente, pero sin supervisión de los responsables, en el caso de los menores, les va a impedir a estos saber discriminar y canalizar adecuadamente la información que a través de Internet reciben, así como la realidad de los potenciales peligros que a través de sus múltiples formas de comunicación interpersonal pueden aparecer. En particular, las diversas redes sociales, y, en especial, aquellas formas de interrelación que, detrás, no esconden sino la intención de vulnerar su libertad e indemnidad sexuales. Una de esas formas es lo viene conociéndose actualmente en el argot cibernético como grooming o child grooming. Con esta denominación se vienen a recoger aquellas conductas (normalmente llevadas a cabo por adultos, aunque en ocasiones también por menores) tendentes a la captación o seducción de menores a través de Internet con la finalidad de obtener de los mismos, mediante el fomento de lazos emocionales o de amistad, diversos datos o elementos (normalmente fotos o imágenes eróticas con desnudos o semidesnudos) que, a la postre, serán usados para “chantajear” al menor y poder seguir obteniendo del mismo más imágenes o datos, o incluso, el acercamiento o encuentro sexual directo.

46 46 CULTURA

José Díaz Cappa Fiscal de la Fiscalía Superior de la Comunidad Autónoma de les Illes Balears. Vicecoordinador de la Sección de Menores. Delegado de Delitos Informáticos de la Fiscalía Superior de la C.A. de les Illes Balears. Profesor Asociado de Derecho Penal de la Universitat de les Illes Balears.

Como en casi todos los delitos cometidos contra menores en relación con su libertad sexual, el agresor suele ser inteligente y pausado, urdiendo adecuadamente su plan con cautela y tiempo, buscando, precisamente, los puntos débiles de los menores: su inocencia y confianza. El child grooming cuenta pues con varias fases, más o menos dilatadas en el tiempo: En una primera etapa, se procede a la búsqueda indiscriminada de potenciales víctimas, normalmente, haciéndose pasar por persona diferente a la que realmente se es. Los

En nuestro Código Penal, la regulación actual de este delito se encuentra en el artículo 183 bis, el cual dispone que «El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo, a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183” (agresiones y abusos sexuales) “y 189,” (prostitución y corrupción de menores e incapaces: espectáculos exhibicionistas o pornográficos y material pornográfico) “siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño». En dicho precepto, como se ve, se mantiene la edad de trece años como límite para la consideración de estos hechos como delito, en consonancia con el resto de preceptos del mismo texto legal que consideran dicha edad como suficiente (siempre en el ámbito del derecho penal en que nos movemos) para entender apto el consentimiento del menor de edad. Del mismo modo debemos recordar que conforme a la legislación sobre protección de datos, podrá procederse al tratamiento de los

datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. Todo esto debe hacernos recordar que también forman parte de la educación de nuestros menores, aquellos aspectos relacionados con las nuevas formas de comunicación y relación personal con las que inevitablemente se van a desenvolver en su vida, y que la educación en Internet es tan importante como cualquier otra. Además de los medios técnicos necesarios por todos conocidos, es necesario insistir en la importancia de instruir a nuestros menores en el manejo seguro de la Red, informarles y asesorarles de sus bonanzas, pero sobre todo de sus riegos y servidumbres. Del mismo modo que hacemos en la vida real. En especial, en relación con el child grooming, es fundamental, para evitar fases posteriores más graves de contacto sexual directo, que los menores que hayan pasado o estén pasando por esa fase de acoso informático sepan que sus padres o representantes legales van a ser receptivos y comprensivos con la situación, evitando precisamente que el miedo a contar lo que les ocurre pueda revertir en peores consecuencias. Los padres deben informar a sus hijos que si algo de esto les ocurre en Internet, ellos van a ser los primeros en ayudarles, sin temor a contarlo. Aprender a usar Internet es fundamental para todos, si bien, “a veces, el problema no es el pianista, sino la melodía” (Natachin).

47

Child grooming  

Que el uso inadecuado de Internet supone un elevado porcentaje de riesgo de ser víctima de la Red de redes, no es ya nada nuevo.

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you