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Author:JACARBAJO

Date:15/11/12

Time:14:06

La guerra sin fin Más de cinco millones de personas han muerto ya en Congo víctimas del conflicto bélico más mortífero desde la II Guerra Mundial. En la espiral de violencia caen también cada año miles de mujeres, violadas salvajemente. Esta es la historia de una de ellas

Por GEMMA PARELLADA

C

laudine Ombeni y sus amigas encauzan la carretera sin asfaltar hacia el bosque. Sus madres necesitan leña para cocinar. Las jóvenes amas de casa juegan, corren a ratos, como pequeñas siluetas de una acuarela viva marcada por la imponente figura humeante de un volcán. El cielo empuja nubes veloces y atiborradas de lluvia tropical, los refugiados luchan y los soldados mendigan. Algún ataque detrás de las montañas, seguro, nada que inquiete extraordinariamente a los inquilinos de Goma, la capital de Kivu Norte, en Congo. Las niñas que buscan leña son parte de la escandalosa naturaleza y del castigado paisaje humano de la cuenca del magnificente río Congo. Es en su húmeda selva tropical, en la parte oriental de un país que perfiló un astuto y codicioso rey belga, que Claudine recoge ramas no demasiado grandes para calentar su humilde supervivencia. Sortean patinetes cargados de carbón vegetal y se adentran en el parque Virunga. Claudine y sus amigas son ajenas a la fascinación que generan los célebres gorilas de montaña que allí se esconden. Como desconocen el atractivo económico de la madera de su bosque —el segundo más grande del mundo y pulmón de África— y de su tierra rellena de estaño, tántalo, tungsteno y oro, todos ellos “minerales de sangre” tan necesarios en oficinas de encorbatados en ciudades sin volcanes ni guerra ni polvo, punteras en telefonía y nuevas tecnologías. Con el fajo en la cabeza vuelven más lentamente de lo que han ido. Pero no han salido aún del bosque cuando un grupo de soldados les rodea. —Nos preguntaron que qué preferíamos, perder la vida o que nos la destrozaran. Una de ellas pidió morir. Una bala la desplomó de inmediato. —A nosotras se nos llevaron selva adentro. Estuvimos capturadas durante un mes antes de lograr escapar. Nos violaron cada día distintos hombres. Las violaciones en el este del Congo forman parte también de las crónicas de la guerra.

con condenas. Uno de los culpables, sentenciado a perpetuidad por violación masiva, se evadió de la cárcel. Las cifras más cautas (las de Naciones Unidas) dicen que más de 15.000 mujeres pueden ser violadas en un año. Pero la revista American Journal of Public Health dispara las víctimas a 400.000 anuales, lo que significaría que cada hora son agredidas 48 mujeres. “La mayoría de los violadores son soldados del Ejército o de algún grupo armado”, deplora la incansable luchadora Justine Buhimba, amenazada de muerte y obligada a exiliarse en varias ocasiones. Pero el fenómeno ha empezado a calar también entre los civiles. Pero ¿por qué violan? “Hay quienes lo utilizan para humillar y exterminar a un grupo étnico; para otros es un acto de venganza; mientras que la tercera razón suele ser el fruto de los largos periodos de los soldados sin ver una mujer”, cuenta otro prodigio de la voluntad, Vinciane Sibkasibka, responsable de una red de asociaciones locales de Beni que se pasea por el territorio dejando semillas de apoyo y sensibilización. “Tras meses enteros en la selva, escondiéndose y luchando, cuando encuentran una oportunidad se abalanzan a ella. Una decena o más de hombres pueden violar a una sola mujer y si muere siguen ultrajando incluso su cadáver”, relata.

La inestabilidad en el este de Congo empezó con el tsunami humanitario y militar que dejó el genocidio ruandés, en 1994, y no ha cesado desde entonces. En este momento, Congo es escenario del peor conflicto del planeta, en el que participan grupos armados e intereses extranjeros. Y la vecina Ruanda sigue poseyendo los ases de la baraja de la desestabilización. La provincia más vejada: Kivu Norte. Actualmente no son los agresores sino las víctimas las que son impugnadas por la comunidad.

Puticlubs precoces y excombatientes infantiles El oro abunda en Beni. Su explotación y comercio sella las actividades de la región. La tierra es aquella de rojez intensa y las pinturas presuntamente sensibilizadoras que en muchas paredes conminan a “respetar a la mujer” con letras coloridas y simpáticos dibujos parecen burlarse de todas las mujeres, ancianas y niñas que mantienen en sus andares una dignidad que les arrebatan a diario. Huele a húmedo. Los “cuarteles generales” de Beni no son ninguna base militar. Los batallones son de chicas con falda corta, maquillaje barato y labios malversados que aún no han cumplido los 18. Beben mbandule —un licor fermentado de banana— y reciben a los clientes con no solo los brazos abiertos. Los burdeles son humildes casitas de madera añeja La invisible justicia calla estridentemente y techo de chapa, sin habitaciones. Trapos bajo sus gritos mudos raídos separan los dormitorios sin intimiY detrás de todos los porqués: la guerra. dad. En cada uno convive media docena de “Nuestra cultura es machista y patriarcal, niñas sirviendo a los hombres pobres que pero la violación jamás había sido aceptada. pagan miseria o a los hombres armados que Cuando yo era pequeña los violadores eran pagan si lo desean. Los primeros clientes expulsados de sus comunidades. Rechaza- llegan a media tarde. dos por su familia tenían que abandonar el Kesomeko viene a desahogarse por dos pueblo y se veían abocados al vagabundeo y dólares. Su amigo Rasta, también excombaa los insultos. Es la guerra quien masificó la tiente mai mai, tiene la cabeza grande y la violencia sexual”, explica Vinciane. expresión matizada por alguna hierba inhalada hace poco rato. Tiene menos cerebro y más verborrea que Kesomeko. Pero es mayor y más fuerte. Le asignaron el grado de capitán por su valentía, dice él, una categoría ganada con la formación exprés que le ha dado salir directamente al combate. Kesemeko era su guardaespaldas. Delgado, discreto, anda arrastrando una adolescencia de 15 años y recuerdos punzantes. El pequeño tiene más expeLa velocidad de la guerra: cuariencia. Con 10 años ya era renta y ocho mujeres por hora mai mai y es él quien animó a En la 8ª Región Militar de GoRasta a ser parte de la milicia ma ha empezado una función más desordenada de la zona, sobredimensionada. El tribusurgida de la ira de lo vivido y nal marcial improvisado bajo envuelta por las creencias en una carpa en el patio del cuarfuerzas sobrenaturales. “En la tel juzga el caso de una quemilicia se pasa hambre, se haSido Bizinungu, condenado en 2011 por ordenar violaciones masivas. En la columbrantada niña de dos años. ce la guerra, pero quería venna de la izquierda, víctimas de violaciones por soldados. Foto: Pete Muller (AP) En el banco de los acusados gar a mi madre asesinada”, un soldado de bajo rango pacuenta Rasta mascullando. gará, sea o no culpable, por Ahora, los dos adolescentes todos sus compañeros, que jamás serán solo quieren unos tragos de mbandule y un cuestionados. El fiscal grita, gesticula e insulpolvo por dos dólares en los cuarteles geneta exageradamente al sargento. Quiere conrales de Beni. vencer de que la impunidad, una palabra Los niños excombatientes visitan a niñas que repite enfáticamente, se ha acabado. prostitutas, proyectando con cada jadeo el Pero la realidad es demasiado evidente para futuro absurdo de su generación. que unos pocos juicios la escondan. Desde septiembre de 2008 hasta principios de 2012 El bebé de Claudine el Tribunal Militar para las zonas operacioEn una sala de la clínica privada Heal Africa, nales de Kivu Norte solo ha tratado 41 casos Claudine cuenta cómo logró escapar de su de violencia sexual y solo siete se cerraron cautiverio sexual mientras sostiene un bebé

“Una decena o más de hombres pueden violar a una sola mujer. Y si muere, siguen ultrajando el cadáver”

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de o tam de s — cuen M uno frág expr — jo de ira m que teng me M los c ran de to set d cong ses bue com conc blar llido van cion para L das elige dico don Clau ño. E crist D dos. ticta

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Author:JACARBAJO

Date:15/11/12

Time:14:06

La guerra sin fin Más de cinco millones de personas han muerto ya en Congo víctimas del conflicto bélico más mortífero desde la II Guerra Mundial. En la espiral de violencia caen también cada año miles de mujeres, violadas salvajemente. Esta es la historia de una de ellas

Por GEMMA PARELLADA

C

laudine Ombeni y sus amigas encauzan la carretera sin asfaltar hacia el bosque. Sus madres necesitan leña para cocinar. Las jóvenes amas de casa juegan, corren a ratos, como pequeñas siluetas de una acuarela viva marcada por la imponente figura humeante de un volcán. El cielo empuja nubes veloces y atiborradas de lluvia tropical, los refugiados luchan y los soldados mendigan. Algún ataque detrás de las montañas, seguro, nada que inquiete extraordinariamente a los inquilinos de Goma, la capital de Kivu Norte, en Congo. Las niñas que buscan leña son parte de la escandalosa naturaleza y del castigado paisaje humano de la cuenca del magnificente río Congo. Es en su húmeda selva tropical, en la parte oriental de un país que perfiló un astuto y codicioso rey belga, que Claudine recoge ramas no demasiado grandes para calentar su humilde supervivencia. Sortean patinetes cargados de carbón vegetal y se adentran en el parque Virunga. Claudine y sus amigas son ajenas a la fascinación que generan los célebres gorilas de montaña que allí se esconden. Como desconocen el atractivo económico de la madera de su bosque —el segundo más grande del mundo y pulmón de África— y de su tierra rellena de estaño, tántalo, tungsteno y oro, todos ellos “minerales de sangre” tan necesarios en oficinas de encorbatados en ciudades sin volcanes ni guerra ni polvo, punteras en telefonía y nuevas tecnologías. Con el fajo en la cabeza vuelven más lentamente de lo que han ido. Pero no han salido aún del bosque cuando un grupo de soldados les rodea. —Nos preguntaron que qué preferíamos, perder la vida o que nos la destrozaran. Una de ellas pidió morir. Una bala la desplomó de inmediato. —A nosotras se nos llevaron selva adentro. Estuvimos capturadas durante un mes antes de lograr escapar. Nos violaron cada día distintos hombres. Las violaciones en el este del Congo forman parte también de las crónicas de la guerra.

con condenas. Uno de los culpables, sentenciado a perpetuidad por violación masiva, se evadió de la cárcel. Las cifras más cautas (las de Naciones Unidas) dicen que más de 15.000 mujeres pueden ser violadas en un año. Pero la revista American Journal of Public Health dispara las víctimas a 400.000 anuales, lo que significaría que cada hora son agredidas 48 mujeres. “La mayoría de los violadores son soldados del Ejército o de algún grupo armado”, deplora la incansable luchadora Justine Buhimba, amenazada de muerte y obligada a exiliarse en varias ocasiones. Pero el fenómeno ha empezado a calar también entre los civiles. Pero ¿por qué violan? “Hay quienes lo utilizan para humillar y exterminar a un grupo étnico; para otros es un acto de venganza; mientras que la tercera razón suele ser el fruto de los largos periodos de los soldados sin ver una mujer”, cuenta otro prodigio de la voluntad, Vinciane Sibkasibka, responsable de una red de asociaciones locales de Beni que se pasea por el territorio dejando semillas de apoyo y sensibilización. “Tras meses enteros en la selva, escondiéndose y luchando, cuando encuentran una oportunidad se abalanzan a ella. Una decena o más de hombres pueden violar a una sola mujer y si muere siguen ultrajando incluso su cadáver”, relata.

La inestabilidad en el este de Congo empezó con el tsunami humanitario y militar que dejó el genocidio ruandés, en 1994, y no ha cesado desde entonces. En este momento, Congo es escenario del peor conflicto del planeta, en el que participan grupos armados e intereses extranjeros. Y la vecina Ruanda sigue poseyendo los ases de la baraja de la desestabilización. La provincia más vejada: Kivu Norte. Actualmente no son los agresores sino las víctimas las que son impugnadas por la comunidad.

Puticlubs precoces y excombatientes infantiles El oro abunda en Beni. Su explotación y comercio sella las actividades de la región. La tierra es aquella de rojez intensa y las pinturas presuntamente sensibilizadoras que en muchas paredes conminan a “respetar a la mujer” con letras coloridas y simpáticos dibujos parecen burlarse de todas las mujeres, ancianas y niñas que mantienen en sus andares una dignidad que les arrebatan a diario. Huele a húmedo. Los “cuarteles generales” de Beni no son ninguna base militar. Los batallones son de chicas con falda corta, maquillaje barato y labios malversados que aún no han cumplido los 18. Beben mbandule —un licor fermentado de banana— y reciben a los clientes con no solo los brazos abiertos. Los burdeles son humildes casitas de madera añeja La invisible justicia calla estridentemente y techo de chapa, sin habitaciones. Trapos bajo sus gritos mudos raídos separan los dormitorios sin intimiY detrás de todos los porqués: la guerra. dad. En cada uno convive media docena de “Nuestra cultura es machista y patriarcal, niñas sirviendo a los hombres pobres que pero la violación jamás había sido aceptada. pagan miseria o a los hombres armados que Cuando yo era pequeña los violadores eran pagan si lo desean. Los primeros clientes expulsados de sus comunidades. Rechaza- llegan a media tarde. dos por su familia tenían que abandonar el Kesomeko viene a desahogarse por dos pueblo y se veían abocados al vagabundeo y dólares. Su amigo Rasta, también excombaa los insultos. Es la guerra quien masificó la tiente mai mai, tiene la cabeza grande y la violencia sexual”, explica Vinciane. expresión matizada por alguna hierba inhalada hace poco rato. Tiene menos cerebro y más verborrea que Kesomeko. Pero es mayor y más fuerte. Le asignaron el grado de capitán por su valentía, dice él, una categoría ganada con la formación exprés que le ha dado salir directamente al combate. Kesemeko era su guardaespaldas. Delgado, discreto, anda arrastrando una adolescencia de 15 años y recuerdos punzantes. El pequeño tiene más expeLa velocidad de la guerra: cuariencia. Con 10 años ya era renta y ocho mujeres por hora mai mai y es él quien animó a En la 8ª Región Militar de GoRasta a ser parte de la milicia ma ha empezado una función más desordenada de la zona, sobredimensionada. El tribusurgida de la ira de lo vivido y nal marcial improvisado bajo envuelta por las creencias en una carpa en el patio del cuarfuerzas sobrenaturales. “En la tel juzga el caso de una quemilicia se pasa hambre, se haSido Bizinungu, condenado en 2011 por ordenar violaciones masivas. En la columbrantada niña de dos años. ce la guerra, pero quería venna de la izquierda, víctimas de violaciones por soldados. Foto: Pete Muller (AP) En el banco de los acusados gar a mi madre asesinada”, un soldado de bajo rango pacuenta Rasta mascullando. gará, sea o no culpable, por Ahora, los dos adolescentes todos sus compañeros, que jamás serán solo quieren unos tragos de mbandule y un cuestionados. El fiscal grita, gesticula e insulpolvo por dos dólares en los cuarteles geneta exageradamente al sargento. Quiere conrales de Beni. vencer de que la impunidad, una palabra Los niños excombatientes visitan a niñas que repite enfáticamente, se ha acabado. prostitutas, proyectando con cada jadeo el Pero la realidad es demasiado evidente para futuro absurdo de su generación. que unos pocos juicios la escondan. Desde septiembre de 2008 hasta principios de 2012 El bebé de Claudine el Tribunal Militar para las zonas operacioEn una sala de la clínica privada Heal Africa, nales de Kivu Norte solo ha tratado 41 casos Claudine cuenta cómo logró escapar de su de violencia sexual y solo siete se cerraron cautiverio sexual mientras sostiene un bebé

“Una decena o más de hombres pueden violar a una sola mujer. Y si muere, siguen ultrajando el cadáver”

6 EL PAÍS DOMINGO 18.11.12

de o tam de s — cuen M uno frág expr — jo de ira m que teng me M los c ran de to set d cong ses bue com conc blar llido van cion para L das elige dico don Clau ño. E crist D dos. ticta

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Claudine Ombeni, una las miles de congoleñas violadas durante la guerra, con el bebé fruto del ultraje. Moisés murió, “quizás de hambre”, dice la madre. Foto: Gemma Perellada

de ojos saltones. La criatura no llora. Ella tampoco. Pero la tristeza pesa en cada una de sus palabras más que cien mil sollozos. —A veces, cuando le miro, toda la secuencia me viene a la cabeza. Moisés fue concebido por Claudine y uno de sus profanadores. Sin maldad, con la frágil voz que le autoriza a soltar el miedo, se expresa sinceramente. —A veces no le quiero. Es como un espejo del pasado. Pienso en abandonarlo o, si la ira me invade, deseo su muerte. A veces he querido matarle. Sé que no está bien, que tengo que cuidarle y amarle. Y lo hago. Pero me resulta muy difícil. Más allá de los expatriados oenegeros y los cascos azules multiculturales, que disparan los precios locales y colapsan el tráfico de todoterrenos, se esconde la verdadera jet set de Kivu. La conforman una trama de congoleses con puestos de mando, libaneses con negocios e influencias, chinos con buenas conexiones y amos de las casas de compraventa de mineral, sudafricanos con concesiones y mestizas bien enlazadas. Hablar de Heal Africa supone para ellos el estallido de una sarta de anécdotas varias que van desde apendicitis no detectadas a inyecciones equivocadas. Una rotunda no opción para su salud. Las mujeres violadas que son aquí cosidas y operadas no pagan. Como tampoco eligen. El simple hecho de acceder a un médico es para ellas un milagro en un lugar donde la estructura sanitaria es mínima. A Claudine la “convencieron” para tener el niño. El aborto es ilegal y la clínica americana, cristiana. De abusos indeseados a hijos indeseados. Niños cuyo corazón late marcando el tictac de una bomba de relojería. El cura y el candidato Una amistad agoniza entre bocado y bocado. El candidato a diputado provincial y el cura han sido enemigos encubiertos durante años. Por conveniencia o por pragmatismo han mantenido un equilibrio antinatural basado en su origen: Walikale. Es en su

tierra natal que se esconde la codiciada y remota Bisie, la mina de estaño más grande del país, única en el mundo por el alto grado del metal. También una de las más militarizadas y corruptas. Siempre controlada por grupos armados, que sacan un alto rédito de su explotación artesanal y abusiva, da también dividendos al Gobierno provincial, al de la lejana capital, Kinshasa, que cobra tributos no oficiales por “dejar hacer”, y sobre todo a Ruanda. Los llamados “minerales de sangre” de Congo son aquellos vinculados al mercado ilícito y a la financiación de grupos armados. El estaño es uno de ellos, junto con el oro, el tantalio y el tungsteno, todos ellos fundamentales para la producción de los teléfonos inteligentes, ordenadores y para el mercado de las nuevas tecnologías. Se calcula que en Bisie se encuentra el 70% del estaño del país. En el territorio de Walikale una brutal saga de violaciones masivas en 2010 vejó a 300 personas, la mayoría mujeres, en cuatro días. Los atacantes: soldados de una coalición contranatura entre tres grupos habitualmente enemigos, todos ellos vinculados al control de Bisie. El cura y el candidato se amenazan con indirectas mientras se desvanece la cena sin postre. El candidato está furioso porque es la hermana del cura quien ha obtenido el escaño. De repente, entre queja y lamento, el derrotado espeta: —La ola masiva de violaciones es una mentira, una mera estrategia de las ONG para obtener fondos. Quizás es por su desfachatez que no sumó suficientes votos. Y con su comentario ahoga un poco más la dignidad de su pueblo. “Es imposible disociar el conflicto del Congo y su violencia sexual del negocio ilícito de minerales”, asegura Fidel Bafilema, investigador de Enough Project. Mientras haya financiación, habrá guerra; y mientras el conflicto continúe, seguirá la espiral de denigración de la mujer. Se estima que los grupos armados ganan unos 65 millones de euros anuales solo con el comercio del estaño.

Telefónica reconocía en 2010 su “preocupación” por si el suministro de los metales usados en la fabricación de artículos electrónicos de consumo “está contribuyendo a la violación de los derechos humanos por grupos armados en la región en conflicto del este del Congo”. Pero añadía acto seguido que “no existe ningún método fiable que permita rastrear los metales hasta sus minas de origen ni verificar que se trata de minerales que no proceden de zonas en conflicto”. La industria sigue su ritmo, el juicio de Walikale sigue pendiente y, mientras tanto, nuevos casos siguen ocurriendo. “El gran problema es que las violaciones masivas ocurren casi a diario”, suspiraba Justine semanas antes de tener que volver a huir tras el recrudecimiento de los combates y nuevas amenazas. No hay sarcófago para Moisés El año 2012 arrancó sin más ni menos esperanzas que cualquier año anterior. El conflicto dormía, como el volcán, hirviendo sin escupir lava. Solo harían falta unas semanas para que Bosco Ntaganda, Terminator, lo recrudeciera. Un tal Kambale se esmeraba en sacarse Derecho, Sami asfaltaba para su patrón chino la carretera principal y Jean Dédé lograba ganarse la vida con su negocio de cristales con Ntaganda como uno de sus mejores clientes. Aunque acarreaba una orden de arresto internacional, Ntaganda fue bienvenido en 2009 al Ejército nacional con cargo de general y hasta hace unos meses comía tranquilamente en los mejores hote-

“A veces no le quiero, pienso en abandonarlo, es como un espejo del pasado”, dice Claudine, violada, de su bebé

les de la ciudad protegido por su harén de fieles y comerciaba con minerales ilegalmente sin causar mayor revuelo. Ahora ha vuelto a la rebelión y se ha vigorizado de nuevo la guerra. Cuatro años después, Claudine sigue viviendo a las puertas del campo de refugiados de Mugunga, en una raquítica alcoba de madera decorada por unas pegatinas borradas, dos bancos inestables y cuatro fajos de ramas, que habrá ido a recoger al bosque. Claudine sigue viva, sigue triste, sigue siendo muy joven. Acaba de cumplir los 19. —Moisés murió hace unos meses. Me levanté por la mañana y no respiraba. No sé la razón. Quizás el hambre. Lo enterramos cerca del lago, sin tumba. No pudimos pagar un sarcófago. Y se desmorona. Fantasmas de ayer y de hoy Hace poco más de un siglo el empleado de una naviera destinado en el puerto de Amberes observó que los buques de la línea de Congo llegaban cargados de marfil y caucho hasta las escotillas, pero que cuando soltaban amarras dirección a Congo transportan solo oficiales del Ejército, armamento y munición, cuenta Adam Hochschild en El Fantasma del rey Leopoldo. Aquel desconcierto llevó a descubrir que la benevolencia del comercio solidario del que se jactaba el propietario de la colonia, el rey belga Leopoldo II, y del que había convencido al mundo, no era tal, sino que detrás de la cortina de humo se escondía un salvaje crimen y un brutal saqueo que redujo la población congolesa en más de cinco millones de personas. Además de destruir sus estructuras sociales. Cien años más tarde, el Congo cuenta con la segunda misión de paz (MONUSCO) más extensa del mundo y cientos de ONG trabajan sobre el terreno. Aun así, ya han perecido más de cinco millones de personas en el conflicto más mortífero después de la Segunda Guerra Mundial. Y la guerra está lejos de extinguirse. Salen toneladas de minerales y entran soldados, armamento y munición. ! EL PAÍS DOMINGO 18.11.12

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MUNDO

EL CONFLICTO DEL CONGO / El ‘triángulo de la muerte’ Desde que Gédéon tomó las riendas de la milicia mai-mai en el noreste de la provincia congoleña de Katanga, la zona donde operaban sus hombres se rebautizó como Triángulo de la muerte. Los testi-

monios de sus víctimas y de sus guerreros hablan de asesinatos, torturas, extorsiones, violaciones, poderes sobrenaturales, amputación de órganos, enrolamiento de niños y casos de canibalismo. Lí-

der militar y espiritual de la milicia fetichista de los mai-mai, Gédéon empezó a ser procesado en Kipushi el 5 de junio, tras haber pasado más de un año custodiado por las autoridades de Kinshasa.

Las siluetas de los desplazados llenan el camino en los amaneceres de Mitwaba, en la región de Katanga, en la parte meridional de la República Democrática del Congo. / GEMMA PARELLADA

Habla Gédéon, el asesino semidiós de los mai-mai GEMMA PARELLADA

Especial para EL MUNDO

MITWABA (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO).– Unos largos minutos, parte del ritual preparatorio, preceden la recepción. Una mujer –«la» mujer– se acerca arrastrando una voluminosa masa corporal y abre la puerta de la habitación: una pequeña sala semioscura, dividida en dos por una vieja, raída y descolorida tela que cuelga del techo. La primera mitad del espacio está vacía y sólo cuando la gruesa mano de la mujer aparta solemnemente el pedazo de ropa aparece la silueta del hombre más célebre de la provincia: Gédéon. El monstruo incrustado en el imaginario de los habitantes de Katanga –región en el sur de la República Democrática del Congo– es, en su versión de carne y hueso, una figura pequeña y delgada, de 38 años. Su di-

«Los mai-mai queremos colaborar con Kabila para reunificar a la República Democrática del Congo» minuta silueta espera sentada en el suelo, en silencio. Del torso huesudo cuelgan numerosos fetiches como única vestimenta y su cabeza se mantiene escondida bajo una suerte de capucha gruesa que le oculta desde el pelo hasta la mirada. Encriptando su expresión y su rostro, el señor de la guerra y gurú de los mai-mai –siempre con la fiel complicidad de su esposa– trata de embalsamar la atmósfera de mística con cada detalle. Un largo silencio inicial, la negativa posterior a hablar en francés –idioma que dice haber olvidado– y la instalación de su séquito de centinelas –algunos de ellos no tiene más de 12 años– al otro lado de la tela, junto a la puerta, dejan claro que él es un hombre que supo convertir su vida en una leyenda. El caso de su compatriota Thomas Lubanga amenaza su impunidad, ya que este otro señor de la guerra congoleño será el primer individuo en ser juzgado por crímenes

Tras haber combatido a golpe de magia y machete contra el Ejército, el temido líder guerrillero está dispuesto a trabajar con Kinshasa

El líder militar y espiritual de los mai-mai, Gédéon, con su mujer y su hijo en Lubumbashi, en la frontera con Zambia. / G. P. de guerra por la Corte Penal Internacional. Gédéon, quien empezó a ser procesado el 5 de junio, tras haber pasado más de un año custodiado por las autoridades militares de Kinshasa, se muestra prudente: «Ahora la guerra ha terminado, lo que queremos es unirnos al Gobierno y trabajar conjuntamente con él. Con el nuevo rumbo del país el Ejecutivo tiene ahora un objetivo: la reunificación del Congo. Los mai-mai compartimos este fin y por eso estamos dispuestos a colaborar con el presidente [Joseph] Kabila». El conflicto en el llamado Triángulo de la muerte enfrentó a los maimai y a unos militares anárquicos del Ejército regular ajenos a los mandos de la capital, Kinshasa, que abusaban de la población local con robos, vejaciones y violaciones. Fue ante esos abusos que, en 2001, resurgió el movimiento de los mai-mai en Katanga. Originalmente actuaban como fuerzas de defensa popu-

lar unidas para luchar contra los invasores ruandeses, pero, bajo las órdenes de Gédéon, pronto empezaron a extorsionar a la población, exigiendo que los civiles les alimentaran como pago para su protección o que los hombres se unieran a ellos: una negativa suponía la tortura o la muerte.

Poderes ancestrales Perdiendo su original razón de ser y los escrúpulos, y con unos poderes ancestrales tan respetados como temidos, los mai-mai se convirtieron en una nueva pesadilla para los mismos civiles a los que, en un principio, pretendieron salvar. En esa tierra sin ley la guerra se desarrolló sin más límites que los de la imaginación y, cuando el conflicto se recrudeció en noviembre de 2005, empezó un éxodo masivo. Solamente a la localidad de Mitwaba llegaron más de 17.000 desplazados. «Nunca

hemos atacado a los civiles, solamente a los invasores y a los militares que abusaban de la población. Hemos ayudado al país a protegerse de las fuerzas negativas y nuestro trabajo y sacrificio deben ser reconocidos, no castigados», se defiende Gédéon, cuyo verdadero nombre es Kyungu Mutanga. Alegando que ahora es «tiempo de paz», el líder mai-mai se muestra dispuesto a unirse al Ejército nacional «luchando con él y no contra él». Olvidando rencores, de repente no ve problema a juntarse a los que hace unos meses combatía a golpe de magia y machete. Pero en el plan de desarme y rehabilitación que está llevando a cabo el Gobierno en Mitwaba, lugar donde su guerrilla se entregó, la mayoría de sus hombres están optando por volver a la vida civil, en vez de entrar en el proceso de reintegración en el Ejército, posibilidad que se les ofrece. «Esto ocurre porque no tienen noticias mías y

muchos creen que estoy muerto. Cuando vuelva van a hacer lo que yo decida. Serán fieles a mis órdenes». En Mayo del año pasado, Gédéon entregó las armas junto a unos 150 de sus milicianos, tras las negociaciones en una cabaña de paja a las afueras de Mitwaba con representantes de la Misión de las Naciones Unidas en el Congo (MONUC): «Cuando decidí dar la guerra por acabada, al ver que los enemigos se habían neutralizado, di la orden de salir de la selva, donde habíamos vivido durante mucho tiempo, pero los militares no nos lo permitían, atacándonos cada vez que queríamos avanzar. Por eso fui a buscar a los blancos [de la MONUC]». La misión de Naciones Unidas, que ejerció de mediadora entre Gédéon y el Gobierno, gestionó su rendición y, una vez el señor de la guerra se entregó, le trasladó hasta Lu-

«Nunca hemos atacado a civiles, sólo a invasores y militares que abusaban de la población» bumbashi, en la frontera con Zambia, donde el líder de los mai-mai pasó a manos de las autoridades de Kinshasa. «No se acordó nada [con los representantes de la MONUC]. Lo único que se me prometió es una reunión con el presidente del país que aún no se ha celebrado», afirma Gédéon. Mientras tanto, en Mitwaba, en el campo de ex combatientes, sus hombres deambulan hambrientos y sin armas, a la espera de saber qué futuro les aguarda. Hablan del fin de la guerra, pero se quejan de la falta de alimentos y se enfadan con las autoridades porque no llegan los kits de salida con ropa y utensilios que les habían prometido. Y aunque, como una consigna bien aprendida, no se cansan de repetir que «la guerra se ha acabado», tampoco esconden que están listos para retomarla si es necesario. Gédéon, unos kilómetros más al sur y mejor cuidado, vela por su fu-


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MUNDO

EL CONFLICTO DEL CONGO / El ‘triángulo de la muerte’ turo. ¿Retomar la guerra? «¿Con qué armas? Ahora esperamos la reunificación». Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch acusan a Gédéon de haber cometido crímenes de guerra y contra la Humanidad, por un conflicto al que nadie ha puesto una cifra aproximativa de muertos, difíciles de contar en esa zona remota y olvidada de África. Sin embargo, las ONG hablan de varios centenares. Desde el momento en que Gédéon dio la orden a sus guerrilleros de entregarse, más de 180 niños soldado han llegado hasta Mitwaba, donde se les entrega ropa, comida y una rehabilitación exprés que en tres meses se da por acabada, además de un carné de ex combatiente que les identifica como tales. Pero el líder mai-mai se defiende: «Jamás he enrolado a niños, sencillamente he dado antibalas a aquellos que lo solicitaban. Les protegía con mis poderes ancestrales, pero no los mandaba a la guerra. No podía negarme a defender a mi pueblo». «Cuando uno muere, su fuerza queda entre nosotros», reza una de las creencias ancestrales de los maimai. Es a través de rituales como recuperan la energía de sus antepasados. A parte de la inmunidad a las balas, que adquieren tras rociarse con el agua previamente ritualizada, se suelen ayudar de amuletos para albergar los espíritus de protección. «El agua mai-mai nos da la invulnerabilidad, pero, a parte de eso, cada brujo y cada serie de fetiches brinda una distinta protección. Los hay que permiten convertirse en pequeños animales, como una rata, para poder huir cuando acecha el peligro, o trasladarse a kilómetros de distancia en unos segundos», cuenta Gédéon. Las ceremonias, que sólo pueden dirigir líderes y brujos, tienen lugar en unos laboratorios donde se mezclan los ingredientes para preparar los brebajes, los ungüentos mágicos y los amuletos. Para ello se usan «distintos tipos de plantas, plumas, pelaje de animales», relata inocentemente el líder, con su voz camuflada detrás de una máscara. ¿Y órganos y miembros del cuerpo hu-

«El agua mai-mai nos da la inmunidad a las balas, pero cada brujo brinda una distinta protección» mano? Aunque la pregunta es en francés, idioma que dice no entender, al escucharla gira la cabeza hacia su esposa y empieza a murmurar en kiluba mientras gesticula. «Todas estas historias no son verdad», contesta finalmente enfadado, sin esperar la traducción. «No puedo saber qué será de mí», confiesa. Pero quizás siga creyendo en la libertad, en un país donde se vivió, ante una absoluta ignorancia internacional, el conflicto más mortífero después de la Segunda Guerra Mundial, que aún perdura en el este del país. Entre las decenas de guerrillas, de señores de la guerra, de militares que han estado asesinando y maltratando a la población con total impunidad, ¿quién iba a fijarse en Gédéon? Pero sus cifras y sus métodos llamaron, ligeramente, la atención hacia la guerra que él libró, en la que, no hay que olvidar, los terribles mai-mai no fueron los únicos beligerantes.

El niño que cantaba en la guerra Un menor que se enroló en la milicia a los cinco años cuenta su experiencia G. P.

MITWABA.– La madre de Bijou dice que se sintió feliz el día en que su hijo, con cinco años, decidió «voluntariamente» unirse a los maimai. Su diminuto cuerpo, un par de bienios más tarde, se aguanta sobre unos tobillos como muñecas, luce una piel con múltiples testigos de su pasado –aún muy presente– y es el escaparate de una malnutrición que amenaza su supervivencia tras haber pasado media vida entre la selva y la guerra. Según su madre, fue la indignación al ver los abusos que los militares del Ejército cometían contra su pueblo lo que empujó a su hijo a no resignarse a observar. «Vio cómo robaban nuestros bienes, arrasaban nuestros campos y abusaban de las mujeres. Ante el dolor de su familia y su gente decidió acompañar a su padre y a su tío cuando se iban a la lucha. Sentí alivio porque pensé que convirtiéndose en maimai estaría más protegido». Ngombe, su tío y compañero de batalla, asegura con orgullo: «Bijou demostró siempre mucho coraje».

Y las parcas pero escalofriantes palabras del pequeño ex soldado muestran su temeraria valentía: «Nunca he tenido un arma, ni la he usado. Yo sólo cantaba». Su timidez infantil huye de vez en cuando para dejar entrever unas ráfagas de fuerte carácter. Su función en la milicia era entonar cánticos de guerra para animar a sus compañeros y pedir a los ancestros que les protegieran. «Aunque parezca mentira, ésta es la realidad. Yo veía cómo las balas pasaban velozmente junto a mí», dice, y con una mano simula el trayecto de un proyectil que pasa de un lado a otro del rostro, acariciándole la mejilla. Una de las melodías llama al pequeño pájaro que surca los cielos, al que vuela observando su presa, al que planea lentamente divisando su objetivo, sigilosamente, para no resquebrajar el silencio cómplice; la melodía invoca al ave que, de repente, con un movimiento sagaz, rápido e inteligente desciende a la tierra en picado para sorprender y capturar a su víctima. Así tienen fama de ser los ataques de los mai-

El ex niño soldado Bijou. / G. PARELLADA mai: sorpresivos, rápidos, directos. Bijou conoce bien sus estrategias, aunque asegura que nunca empuñó ninguno de los machetes, hachas o kalashnikov con los que sus compañeros solían luchar. Ngombe, más conocido como Mandela, se servía de cuchillo y ar-

co de madera, con hierro en las puntas de las flechas. Asegura que él nunca ha ingerido carne humana, pero reconoce que ha visto cómo lo hacían algunos de sus compañeros. Las historias de canibalismo, junto con aquellas que hablan de tala de partes del cuerpo humano, han alimentado el pánico y hecho crecer su leyenda de seres monstruosos. «Algunos cortaban los sexos de las víctimas para adquirir la fuerza de la persona muerta. Con ellos hacían fetiches. Hay que dejar el miembro secarse al sol y luego se convierte en collar, por ejemplo, en el caso del órgano masculino, o en pulsera, si se trata de un clítoris», dice Mandela. Cuando los mai-mai katangueses empezaron a llegar al campo de desmovilización se quitaron las pinturas y gran parte de los ornamentos de guerra, pero aún se pueden ver algunos coloridos fetiches –de los de madera y plástico– colgando de sus cuerpos y circulan rumores de que algunos otros de sus objetos de culto –de materias más controvertidas– permanecen en el mismo campo, en escondrijos bajo la tierra. Bijou, a diferencia de otros ex combatientes, ya no luce amuletos, pero deshacerse de las creencias no es tan fácil como quitarse un collar. Y olvidar la guerra cuando siempre se ha vivido con ella es quizás tan difícil como sacar de la memoria una melodía de infancia, que permanece a lo largo del tiempo.

Réquiem por el padre François La estremecedora historia del sacerdote al que extirparon el corazón cuando iba a ver a Gédéon circula por Katanga reforzando la leyenda de los guerreros mai-mai G. P.

MANONO.– La historia del corazón del Padre François se puede escuchar, en distintas versiones, en todos los rincones de la provincia de Katanga. Pero ya en el Triángulo de la Muerte, las divergencias empiezan a confluir. En Manono, alguien que le conoció, y que pide que su identidad no se revele porque teme por su vida, desgrana con todo detalle el relato estremecedor. El joven sacerdote acababa de ser ordenado cuando decidió embarcarse en la comprometida y peligrosa misión de buscar a Gédéon. Su propósito era reunirse con el jefe de los mai-mai y dialogar con él para convencerle de que pusiera fin a la guerra. Simon, un compañero, decidió acompañarle. Pensó que su remoto parentesco con Gédéon y su camaradería de infancia podrían ayudarles. A finales de agosto de 2005, salieron de Lubumbashi, en un par de motos, rumbo al hogar del temido señor de la guerra, en la región de Pweto. Por entonces, los senderos de la región disponían de los llamados cinturones de seguridad, pequeños grupos de guerreros controlando el tráfico de personas, especialmente en la zona cercana al jefe. En una de estas barreras, los centinelas les exigieron explicaciones. François rogó que les dejaran visitar a Gédéon, aseguró que era un «hombre de Dios» y que sólo quería hablar con él. Los milicianos les

Milicianos sobrenaturales Los guerreros mai-mai son un manantial de leyendas que se expanden por la RDC aterrorizando a cada aldeano que las escucha. Estas guerrillas comenzaron a actuar en la Segunda Guerra del Congo (1998-2003), para resistir la invasión de las tropas ruandesas y acabaron por dedicarse al pillaje y el saqueo.

Permanecieron al margen de los acuerdos de paz y, una vez que descendió la intensidad del conflicto, se alzaron como uno de los grupos más poderosos de la zona. Se dicen poseedores de un poder ancestral, que llega a hacer que las balas les reboten, atemorizando a la población hasta límites insospechados.

conminaron a volver al cabo de dos días. Consultarían al líder y les darían una respuesta. La contestación llegó en menos de 48 horas. Antes de matar a los dos hombres, los guerreros les cortaron los genitales, les mutilaron y arrancaron el corazón del Padre. Con los órganos extirpados, rociaron los restos de los cuerpos con la gasolina de las motos y les prendieron fuego. Ésa fue la respuesta. Con el botín en su posesión, los mai-mai regresaron para rendir cuentas a Gédéon, pero les sorprendió la noche. Hambrientos y cansados, pararon en una aldea para comer y descansar. Para no levantar sospechas, dejaron el paquete con los órganos fuera de la cabaña, allí lo encontró un perro, que se comió su maloliente contenido. Al percatarse de lo sucedido, los mai-mai llamaron al dueño, Michel, y, junto al animal, lo llevaron al hogar de Gédéon. Michel, un desplazado sin bienes ni dinero, tuvo suerte: la gente del pueblo le ayudó a pagar la multa de cinco cabras que se le impuso como castigo y Gédeón fue clemente. Al perro, lo abrieron en canal para extraer su cena. A la mañana siguiente, una sotana blanca y las maletas del Padre colgaban fuera de su casa. Los aldeanos huyeron aterrados y la historia del Padre François se escapó con ellos, traspasando montes y bosques, hasta extenderse por toda la provincia y un poco más lejos.


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PÚBLICO

MIÉRCOLES, 24 DE DICIEMBRE DE 2008

Noche sin paz El CNDP de Nkunda está formado en gran parte –pero no sólo– de tutsis. Su estandarGEMMA PARELLADA te es la defensa de la minoría GOMA (R. D. CONGO) tutsi, presente tanto en Ruanda como en Congo. En Ruanl conflicto de los da, donde representaban un Grandes Lagos de- 14% de la población, tres cuarjó de estar olvida- tas partes de los tutsis fueron do durante algu- exterminados en el genocidio nas semanas del de 1994. otoño europeo, mientras las “La minoría tutsi fue atacalluvias tropicales agravaban el da por los hutus en Ruanda y brote de cólera y las condicio- ha seguido siendo vejada en nes de vida para los refugiados Congo. Si el Ejército congoen el este del Congo. leño no nos quiere defender, Un general tutsi, al mando tenemos que hacerlo nosode hombres bien uniformados, tros”, cuenta Nkunda a Público "Õ"Dބž[Ú"Ú:Ê"DބAÞ:•mß entre el verdoso entorno de fácilmente buena parte de la su monte. provincia de Kivu Norte. ComEl presidente de Ruanbates, avance rebelde, nuevas da Paul Kagame y la élite que oleadas de refugiados. Otra gobierna actualmente el país ›•Mь"DMŒ•M:"DM•Ú:ÞÚ]Ê:- son tutsis. El informe reciento complejo, profundo, viejo, te de un grupo de expertos que ha cambiado de colores de la ONU atribuye a Ruanda sin dejar de existir, desde los apoyo económico y material años noventa. Las minas, la he- a Nkunda. rencia del genocidio ruandés Asegura que los uniformes de 1994, y los intereses geopo- y las armas los recuperan de líticos mantienen el estado de los enemigos caídos o los conguerra y permiten que millones de civiles sigan azotados por sus consecuencias. «El Ejército de Las últimas riadas humanas han movilizado a más de Congo no defiende 250.000 personas desde que, a los tutsis», "[Ú"ÑM„DM"aބŒÞA„MÊÚÊ:ÊßMÑ avance rebelde de los hombres afirma Nkunda de Laurent Nkunda, pero antes ya existían un millón y me- Todos los grupos dio de desplazados internos, que no sólo sufren por lo que dicen defenderse, han perdido –familiares, cam- pero todos violan y pos y hogares– y por las condiciones insalubres en las que reclutan a menores viven, sino por el miedo constante a más ataques. No hay «Nkunda es una terreno libre de inseguridad. ¾"„[:Ç"„v•M":Œ–"ÚMÚMÑ marioneta de tablero congoleño forman un Kigali» dice un complejo entramado de milicias, con alianzas de distinto mando hutu a"DÞDM[DMÑÊD"Dq®„Œ#ÚÑބ hombres de Nkunda, los hu- La presencia de tus del FDLR, el Ejército, los milicias hutus es mai mai... Todos los grupos armados una de las que dicen autodefenderse, protegerse de agresiones externas. eterniza la guerra Pero todos ellos contribuyen a los terribles índices de viola- siguen gracias a los miembros ciones que destrozan física y que apoyan al movimiento, psicológicamente a las muje- v•MÑM„[Ú"Ú:Ê"Úmށ:ÞÕmÑMres. Todos reclutan a menores to. Dice que no usan los recurde edad a la fuerza y utilizan sos minerales, que no tocan las sus Kalashnikov para obtener minas, y que ni siquiera sacan de los civiles lo que necesiten: partido de la madera. Pero socomida, transporte, ollas, va- lamente con las tasas que han cas o dinero. impuesto a los comerciantes que entran y salen del territoNkunda, los tutsis y Ruanda rio que controlan (tasas más El general Laurent Nkun- MÑM›"D"„v•MÑ"„Þ[:Ê"ÑM„oAž" da lidera el Congreso Nacio- sacan un primer rédito demosnal para la Defensa del Pue- trable de estas materias. blo (CNDP). Reside en la reEn Congo se viste la lucha gión de Masisi. Es congoleño de principios pero la realidad pero lo que ha determinado de estado de guerra permasu vida, más que su naciona- nente deja los valores sólo palidad, ha sido su condición de "ÑބDʄ:•„Þ„Þ[:Ê"ÑM„q tutsi, lo que le acercó y ha heFennete, la única mujer que cho permanecer siempre muy forma parte de su guardia percercano a Ruanda. De joven se sonal más cercana, reconoce enroló con los rebeldes tutsis que no tuvo opción: “Al termiruandeses. Más tarde, formó nar la carrera de Ciencias Políparte de la milicia impulsada ticas en la Universidad de Kien Congo por Ruanda, la gali con una beca, volví al camUnión Congoleña por la De- po de refugiados donde crecí, mocracia, que ayudó a Lau- y ante la falta de posibilidades, rent Kabila a tomar el poder en me uní al grupo”. Kinshasa en 1996. El coronel Munyakazi,

Reportaje

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Niños congoleños desplazados piden comida a una ONG. WALTER ASTRADA/AFP

La reanudación de las hostilidades el pasado agosto ha desplazado a 250.000 personas en el este del país

CONGO La llaga no resuelta del genocidio ruandés

encargado del punto estratégico de Mushake, también se sinceraba en el mismo sentido: “La primera razón por la que hago la guerra, es por supervivencia” FDLR, los hutus y el Gobierno

Las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) están formadas, en su mayor parte, por hutus que llegaron a Congo en 1994 procedentes de Ruanda, donde una parte de ellos –algunos análisis estiman que un 10%– estuvo directamente implicada en el genocidio. Aunque el Gobierno de Congo se comprometió a capturarlos y repatriarlos, en la práctica, el débil Ejército no tiene capacidad operativa para desmovilizarlos. Además sus desmotivados militares no pueden despreciar ninguna ayuda delante un enemigo más fuerte que ellos: el CNDP. La comunidad internacional, la ONU, Congo y Ruanda coinciden en que la presencia de las FDLR es una de las causas esenciales por la que la guerra se eterniza. Son la excusa de la razón de ser de Nkunda. “Luchamos por que no nos exterminen. Por nuestra protección. Nos oponemos al Gobierno de Kigali y deseamos volver a nuestro país, pero la falta de seguridad, de libertad de expresión y el favoritismo nos lo impide”, clama en Lushebere el teniente coronel Edmond Garambe, portavoz militar de las FOCA (Fuerzas Combatientes Aba:•Úa•¢ÊAv•M„ÊaÚÊ[:"ÑÊ0M"dores en ruandés), uno de los grupos armados de las FDLR. Nkunda, dice este mando, “está instrumentalizado, es una marioneta de Kigali”. “Somos refugiados que huimos en 1994. Al ser atacados en Congo, algunos volvieron a casa, otros se exiliaron y otros nos unimos contra el enemigo”, añade Garambe, a cuya guarida se llega tras una ascensión por prados de densa vegetación. El portavoz admite que hay presuntos genocidas MÚ„•„[Ñ"„ž"„Ma•"v•MM„tán dispuestos a colaborar con la justicia. “No tengo miedo a la gacaca [tribunales populares ruandeses que están juzgando a los civiles autores del genocidio]. Todo el mundo estuvo implicado. Pero hay que saber qué pasó antes del 94. En 1990, el Frente Patriótico Ruandés [el grupo rebelde liderado por Kagame] quemaba hogares, exterminaba. Mis tres hermanas fueron asesinadas. A lo que tenemos miedo es a una justicia injusta, desigual. En la gacaca, sólo el hutu es considerado genocida”. D www.publico.es

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CONGO OLVIDA A LOS HUÉRFANOS DE LA GUERRA www.publico.es/174855


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EL PAÍS, jueves 13 de noviembre de 2008

INTERNACIONAL

Conflictos en África

Gobierno, y éste para los terroristas del FDLR [radicales hutus]. P. ¿Qué pasó en Kiwanja, donde hubo una matanza que se atribuye a sus hombres? R. En Kiwanja combatimos fuera de la ciudad y cuando entramos ya no quedaban tropas del Gobierno. Tras nuestra retirada, ellos volvieron y asesinaron, violaron y saquearon la ciudad sólo para culparnos a nosotros. P. La ONU ha pedido la desmilitarización de zonas para asistir a los civiles. ¿Está de acuerdo? R. Estamos de acuerdo. Nosotros retrocedimos 12 kilómetros desde el aeropuerto de Goma y la MONUC lo único que hizo fue ceder el control a las Fuerzas Armadas de Kabila. Ni la propia fuerza de paz es capaz de respetar su pro-

“Si los angoleños vienen a apoyar a los hutus, les combatiremos”

El líder rebelde congoleño, Laurent Nkunda, en su base en Tebero, al norte de Goma, la semana pasada. / ap

LAURENT NKUNDA Líder rebelde congoleño

“Como presidente o general, estoy preparado para gobernar el país” GEMMA PARELLADA Goma El jefe rebelde congoleño, el general Laurent Nkunda (1967), habla pausadamente mientras mueve su bastón de pomo plateado. Se despacha a gusto contra el Gobierno de Joseph Kabila, al que acusa de servir a los radicales de la etnia hutu —responsables de la matanza de Ruanda de finales de los noventa— en contra de su gente, los tutsis. El movimiento rebelde de Nkunda, el Congreso Nacional para la Democracia del Pueblo (CNDP), insiste en que quiere dialogar directamente con el Gobierno de Kinshasa para frenar los

combates. Pero, una y otra vez, la petición es ignorada. Pregunta. ¿Hasta cuándo esperará una respuesta del Gobierno? Respuesta. La negociación no está bloqueada, estoy esperando que la comunidad internacional se manifieste en el sentido político. Que un hombre como Olusegun Obasanjo [ex presidente de Nigeria, nombrado enviado especial de la ONU] opine sobre lo que sucede aquí es buena señal... Es una muestra del compromiso de la comunidad internacional para resolver el problema congoleño. P. En el caso de que Kinshasa no ceda a sus pretensiones, ¿cuál será su estrategia?

R. Si Kabila no responde, demostrará que no tiene derecho a seguir en el poder. Un Gobierno que no escucha a sus ciudadanos y que no tiene tiempo de discutir tiene que dimitir. Si es necesario, hay que buscar otro líder. P. ¿Por las urnas o las armas? R. Con o sin elecciones, la cuestión es tener a alguien con capacidad para gobernar. P. ¿Quiere gobernar la República Democrática de Congo? R. Como presidente o general, en el Gobierno o en el Ejército, yo estoy preparado para gobernar y ayudar a Congo a crecer. P. La población en Goma está aterrorizada ante la posibilidad

de que usted tome la ciudad... R. Cuando entramos en Rutshuru protegimos a la población. En cambio, las Fuerzas Armadas mataron a la gente en Goma. Conocemos bien a los asesinos de nuestro pueblo. P. ¿Qué opina del papel de la misión de la ONU en Congo [MONUC]? R. Sin duda no están aquí para ayudar a los congoleños. Todo lo contrario. Son militares, no ángeles. Han venido para defender los intereses de sus Gobiernos. Cuando mataron a cientos de civiles en Goma no hicieron nada, ni siquiera abrieron una investigación. La misión de la ONU trabaja para el

pia petición de zonas desmilitarizadas... Es una vergüenza... P. Se habla de la llegada de tropas angoleñas para reforzar al Ejército… R. ¿Vienen para garantizar la paz? Porque si no es así, nadie les va a permitir aventurarse aquí. Si vienen para apoyar al FDLR y eternizar el sufrimiento del pueblo congoleño, los combatiremos. P. Usted niega que Ruanda les apoye tanto militar como financieramente. ¿Se financian con las minas bajo su control? R. No hay minas controladas por el CNDP, todas las que hay en nuestro territorio son explotadas por sus propietarios, que están en Goma. No intervenimos nunca en su explotación. Nos financiamos con las aportaciones de nuestros miembros. Somos un gran movimiento, la esperanza de Congo. P. Si hubiera un diálogo, ¿qué pediría? R. El desarrollo económico del país es catastrófico. Nuestra economía es inexistente. En lo político tendremos que discutir sobre el modelo de Estado [apuesta por el federalismo] y resolver la cuestión de la seguridad. No hay Ejército en Congo y el este del país está bajo el control de fuerzas extranjeras. Hay que formar un Ejército nacional fuerte.


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DIUMENGE, 3 DE NOVEMBRE DEL 2013

ara

internacional ÀFRICA

El pilar africà que il·lumina França L’urani de les mines d’Arlit, al Níger, contamina el desert del Sàhara i alimenta reactors nuclears aquí, a les mines d’Arlit. Fa 40 anys que França explota l’urani en aquest racó del desert. Però això no s’ha traduït ni en desenvolupament ni en transparència. La confusió al voltant d’aquestes concessions està protegidapelseuaïllamentfísiciinformatiu. L’hostilitatinnatadeldesert,els1.500 quilòmetresdecarreterainfernalfins a la capital –Niamey– i, últimament, l’amenaça terrorista, mantenen Arlit en un pla molt difuminat.

Reportatge GEMMA PARELLADA ARLIT (NÍGER)

aigua i els terroristes. Són les dues preocupacions que marquen la nostra brúixola en el camídesèrticqueporta fins a Arlit. Les dunes d’horitzó infinitamenacenambelseusilencimentre els traus a la carretera es barallen amb els febles neumàtics bullents. Conservaraiguaievitargrupsarmats ens durà fins al destí: Arlit, una ciutat que, emmudida, és el pilar de l’electricitat que il·lumina França. Ésjustamentper aquesta ruta que s’endinsa al desert, seguint el nord, que van passar, també a principis d’octubre, els 92 immigrants que han mort de set. Tots vam aconseguir arribar a Arlit, però allà, ells, més d’un centenar de nigerins del mateix poble, la majoria dones joves amb nens, van comprar en una de les cases clandestines de traficants de persones el seu bitllet per seguir amunt. Volien arribar fins a Algèria. Mentre els camions carregats d’urani sortien en direcció contrària. Pols, miners i tuaregs. I més pols. Radioactiva. Els ases mengen entre les escombraries i les famílies veuen aigua que saben que està contaminada. “Jo envio la meva dona a comprar lesverduresaunmercatalsaforesde laciutat,perpoderminimitzarelsriscos. Però aquí ningú està segur. El nostrehortestàregatambl’aiguaque conté residus de la mina”, explica Azaoua Mahaman, el president de la societat civil d’Arlit. Arlit és un punt poc conegut al nord d’un país, el Níger, que atreu poc l’atenció. Però de les mines que s’enfonsen a les seves entranyes se’n treu una tercera part de l’urani que alimenta els reactors nuclears francesos. I França és el país al món que més depèn de l’energia nuclear per generar electricitat. Entre les cases de sorra dels tuaregs –la població autòctona– i les barraques dels miners –molts vinguts del sud del país– s’escampen per la ciutat siluetes embolicades amb turbants i homes enfundats en monos de feina blaus. Al fons, el perfil de la cinta transportadora d’una de les mines enquadra el seu destí.

L’

Nus antiterrorista

ARLIT, URANI I IMMIGRACIÓ

Un grup de nens als afores d’una madrassa a Arlit. És la ciutat d’on van sortir els 92 immigrants morts de set al desert. Les mines de la ciutat donen una tercera part de l’urani que alimenta els reactors nuclears francesos. GEMMA PARELLADA

Les rutes de migració del Sàhara Rutes principals Rutes secundàries Rutes menors

Principals punts de migració Ciutats en la ruta migratòria

Espanya Sicília Malta

Tunísia

Lampedusa

Algèria Líbia Tamanrasset

Mauritània

Mali

Arlit

Níger Agadez

Font: BBC / Gràfic: X. Laborda

Marroc

“Aquí tenim un apartheid”

Els estrangers i directius de la Cominak i la Somaïr, les dues filials de l’empresa estatal francesa Areva que exploten l’urani, viuen separats de la resta de treballadors i de la població local. Beuen aigua mineral. “Aquí tenim un apartheid”, bromeja àcidament l’Azaoua, un tuareg que batalla per denunciar les “negligències que Areva du a terme impunement a Arlit, contra la població i contra el medi ambient”. Els quatre francesos alliberats aquesta setmana van ser capturats

Itàlia

Rutes marítimes

Entre turbants i monos blaus hi ha mésuniformes:elsdesoldatsfrancesos que circulen en vehicles militars lleugers. França té una base al costatdelesmines.ElNígers’haconvertit en el nus dels programes antiterroristes de França i els Estats Units a la regió del Sahel. És a la capital, Niamey, que hi tenen dos drones i des d’on es coordinen les operacions militars i d’intel·ligència. “Així no podran fer front als islamistes radicals”, adverteix pausadament el vell Anako, un prestigiós líder tuareg que és també president del Consell Regional que conté la localitat d’Arlit. “Els francesos, amb l’acord del govern central, han desplegat els seus militars sense informar les autoritats locals. És un error. L’única manera de combatre els jihadistes és col·laborar amb la població. Som nosaltres els que coneixem el terreny”. I insinua subtilment que potser aquest és l’interès. La població tuareg del nord ha tingut històricament diferències polítiques, ideològiques i armades amb el govern central. I Arlit no queda fora de les divergències. Els contractes miners es negocien a Niamey i els tuaregs sempre s’han queixat d’estar pagant el preu de la contaminació sense tastar els beneficis de l’explotació de l’urani. Els civils d’Arlit semblen poc preocupats pels terroristes. Els inquieten més les xarxes de traficants d’immigrants i la salut dels miners. Segons la societat civil, dotze treballadors van morir de manera sobtada l’any passat i Areva nega que estigui relacionat amb la seva feina, malgrat estar exposats a l’urani. “Sovint atribueixen les morts a la sida, però no ens deixen veure els dossiers mèdics”, diu Azaoua. L’Aboutali creu que s’està morint. Als 52 anys els seus pulmons estan desapareixent de les radiografies. Porta tota la vida treballant a la mina i recorda que “al principi, anàvem sense màscares, sense guants, i ens empassàvem directament la pols i la radiació”. El metge, que és de l’empresa, li diu que és asma. Però ell no s’ho creu. A 350 quilòmetres de Mali, en un desert on les fronteres només existeixen al mapa, Arlit també està sota la zona considerada de màxima alerta terrorista. Malgrat no saber ni quants són ni on s’amaguen, els jihadistes sempre aconsegueixen fer més soroll que el gegant nuclear.e


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PÚBLICO

VIERNES, 8 DE JULIO DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Los presos de Ayod pueden salir dos veces al día del contenedor-cárcel durante una hora. G. PARELLADA

Arreglar el inhumano sistema carcelario es uno de los retos para el país más joven del mundo

Un contenedor para 21 presos en Sudán del Sur AYOD

SUDÁN DEL SUR

Reportaje GEMMA PARELLADA

L

ENVIADA ESPECIAL

os reclusos salen del contenedor que es su cárcel una hora por la mañana y otra antes que oscurezca. Aprovechan para ir a buscar agua, siempre bajo la mirilla atenta de los centinelas, para desahogarse y para respirar un aire que ya es bochornoso fuera pero que dentro del

cubículo de metal se carga de humanidad. De los 21 hombres que comparten esta celda de hojalata superpoblada en la localidad de Ayod, en el estado sursudanés de Jonglei, sólo tres son convictos. El resto, esperan ser juzgados. Cuando les llegue el turno, poco preciso, se sentarán en el suelo, bajo el árbol de los ancianos del pueblo para que los jefes les escuchen, deliberen, decidan su inocencia o culpabilidad y conocerán cuál es su pena. Mientras tanto, con espacio sólo para estar de pie, se turnan para reposar. Por adulterio suelen imponer unos tres meses y una de-

cena de cabezas de ganado de multa; por el robo de las preciadas vacas, que aquí son para los hombres símbolo de honor, riqueza y la llave para el matrimonio, el castigo es más severo, sube al medio año en el contenedor-cárcel y una multa variable, siempre a pagar en vacas; mientras que para el asesinato la máxima pena es de cinco años y 50 vacas. Pero hay otras variantes. Una de las tres mujeres recluidas en Ayod –que no comparten caja con el sector masculino sino que son vigiladas en un tukul, la cabaña típica de su tierra– paga por la pena de su hijo. Fue él el que cometió

Los reclusos, con espacio sólo para estar de pie, se turnan para reposar El Parlamento no consiguió aprobar la nueva Constitución hasta ayer

robo, pero logró escaparse así que la tomaron a ella como prenda. “Los casos más serios de asesinato los transferimos a la ciudad de Bor, donde sí opera el sistema judicial ordinario pero lo que más nos urge ":Œ•"ÑÕMڌMM„•ÚMDÊ[:ÊÞDM cemento para poder trasladar allí a los presos”, explica el secretario de cárceles de Ayod, James Manytap Kuet, impaciente para asumir la soberanía y confiando en que las nuevas autoridades sureñas serán más sensibles a sus necesidades rurales. Aunque los guardas y los Þ[:Ê"ÑM„DMmÊ„ÊÞÚM„A:ÞÚ•ÚÊforme impecable y visiblemente nuevo, dependen del servicio penitenciario y del Ministerio del Interior, los casos se juzgan en las cortes tradicionales, que cada día a las cinco de la tarde reúne al consejo de ancianos y sabios del pueblo, ya que aquí no hay ni jueces ni abogados. A partir de mañana, cuando los sursudaneses declararán su independencia del norte tras años de guerra civil, el servicio penitenciario, como todo el resto de competencias, pasarán a manos del nuevo Gobierno de la República de Sudán del Sur. Un territorio de tamaño similar al de Francia donde el límite entre las normas tradicionales, las heredadas de Jartum, la capital del norte, y las que han de venir de las nuevas instituciones es tan confusa como las mismas fronteras de la nueva nación. “Es fundamental que se cree el marco adecuado para ordenar y crear un nuevo sistema político y por eso es crucial v•M„M[Ú"ÑÊ:MÑ"ڕM›"«Þڄtitución, un documento en el que todos los diversos grupos étnicos deben sentirse idenŒÊ[:"Dބ|A"¢ÞÚ"mMÞ:•m"do el director en funciones del Centro para la Paz y el Desarrollo de la Universidad de Juba, el doctor Leben Moro. Aunque en la nueva capital, en Juba, el Parlamento ha aprobado varios proyectos de ley en los últimos meses, especialmente en los últimos días,

no consiguió hasta ayer pulir las diferencias internas para sacar adelante la Constitución, que el presidente de •D#ÚDMÑ•A"ћ"½ÊʁA[mará mañana durante la histórica proclamación de independencia. Una de las principales trabas que la ha estado bloqueando son las críticas que consideran que se atribuyen demasiado poderes al presidente. La cárcel psiquiátrico

A diferencia de la choza en Ayod, la cárcel de mujeres de Juba tiene paredes de cemento. Y en la capital hay jueces. Pero a Marie, que no es criminal sino “lunática”, según está escrito a tiza en la pizarra, la mantienen encadenada a un árbol del patio del penitenciario, que está en construcción como tantos otros edificios en Juba, como tantos otros conceptos en el país, bajo un sol abrasador. Marie delira hasta que el médico la sume a calmantes cuando pasa de visita, una vez a la semana. De las 70 reclusas, una docena son enfermas mentales, reconocidas por el doctor, pero “como son peligrosas y no hay centro psiquiátrico nos vemos obligados a mantenerlas aquí bajo control”, explica la oficial carcelera, la teniente coronel Beatrice Safari. El paquete simbólico de bandera, himno nacional y escudo pasó por el Parlamento al último minuto, también la creación del Banco Central y su función de inaugurar una nueva moneda, pero las reglas del juego del país más joven del mundo están aún por determinar. Los derechos y deberes de sus ciudadanos penden de ello. Y también, la dirección y el crecimiento sin tambaleos de la República de Sudán del Sur, un país donde los inversores que hicieron tratos en el vacío legal tiemblan hoy por su futuro y los recién llegados tratan de averiguar a qué ley se tienen que atañer. D

YEMEN

ITALIA

HONDURAS

CHILE

Primera aparición de Saleh desde su salida

Tremonti insulta a micrófono abierto

El golpe de Estado a Zelaya fue ilegal

Sin avances sobre la muerte de Allende

SANÁ// El presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, apareció ayer en la televisión yemení con quemaduras en el rostro y el brazo inmóvil. Saleh llamó al diálogo en su primer discurso desde que sufrió un intento de asesinato a principios de junio, que lo llevó a desplazarse a Arabia Saudí para recibir tratamiento médico.

ROMA// Un micrófono abierto en el Parlamento italiano permitió oír ayer los insultos de Giulio Tremonti, el titular de Economía, a Renato Brunetta, ministro de Administración Pública, entre otros. Y es que este político, no contento con llamar “cretino” y “tonto” a su colega, habló de la misma forma de varios parlamentarios.

TEGUCIGALPA// La comisión de Verdad y Reconciliación con[Õß"žMv•MMÑMmM„ÊDMڌM Manuel Zelaya sufrió un «golpe de Estado», por lo que el Gobierno de Micheletti fue ilegal. Además, las revueltas que se produjeron tras el derrocamiento causaron 20 muertos, 12 de ellos atribuidos a las Fuerzas de Seguridad.

SANTIAGO// El ministro de Defensa chileno, Andrés Allaman, desmintió ayer las declaraciones del periodista que ha revelado el nombre de los dos pilotos que bombardearon La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Según Allaman, se desconoce la identidad de los que atacaron el palacio presidencial .

Saleh aparece en televisión, visiblemente herido. REUTERS


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DIUMENGE, 9 DE FEBRER DEL 2014

internacional DESPLEGAMENT BÈL·LIC

L’Àfrica es remilitaritza a vista de ‘drone’

TUNÍSIA SÀHARA OCCIDENTAL

229

Reportatge GEMMA PARELLADA

E

NIAMEY (NÍGER)

l confús relleu sorrós es va perfilant des de la cabina. Els colors barrejats es van convertint en arbres –pocs– i cases de fang. En qüestió de minuts fins i tot les cabres es poden percebre. La cadena de meandres llunyans es va humitejant fins a mostrar el reflex de l’aigua picada del riu Níger, que gairebé freguem. Els pilots –francesos– no haurien de volar tan ras, és una negligència, a part d’una ofensa als malians, que imagino espantats en veure aquest ocell militar tan a prop de terra, però la sobirania tan ambigua d’aquest cel, el de Mali, el fa apte per a capritxos de joves pilots. A principis del 2013, quan aquest avió de transport militar fruïa de les vistes, França estava en ple llançament, per terra i aire, de l’operació Serval a Mali. Però els pilots no traspuaven eufòria. Enamorats dels seus mapes de precisió, els gals parlaven de les seves rutines de vol i les bases habituals: el Txad, el Gabon, la Costa d’Ivori… La ruta Gao-Bamako era només una maniobra nova dins d’una galàxia familiar. Per engreixar l’ofensiva de la Serval van venir forces aèries del Txad, infanteria i paracaigudistes de la Costa d’Ivori i efectius i material del Senegal. El 2013 començava amb un ruixat de 3.200 soldats francesos a Mali. I ha tancat amb una tempesta de tropes a la República Centreafricana.

Nouakchott

Objectiu: estabilitzar?

Malgrat que la cançó “solucions africanes per a problemes africans” omple la retòrica tant de França com dels EUA, l’augment rampant del desplegament militar al continent per part de les dues potències desenfoca o com a mínim qüestiona la sinceritat de la premissa. França ha perdut en els últims tres anys la timidesa acomplexada pel pes de la françafrique i ha reviscolat l’activitat armada a les seves

23.363*

950 TXAD

Niamey

*Suma de les dues missions que hi ha al país

BURKINA FASSO

Ouagadougou

GUINEA-BISSAU GUINEA

BENÍN

COSTA D’IVORI

SIERRA LEONE

TOGO

7.432

9.915 450

GUINEA EQUATORIAL

922

TIPUS DE RECURSOS Petroli

França Estats Units

SUDAN DEL SUD

GABON

CONGO

41 21.474

Goma

REPÚBLICA DEMOCRÀTICA DEL CONGO

ZÀMBIA

ANGOLA

Urani Estany i coltan

Cascos Blaus ONU

Coure

Militars UE

Diamants

ZIMBÀBUE NAMÍBIA

BOTSWANA

Or

Civils UE Bases d’avions d’av espia

Amb ‘dro ‘drones’

SUAZILÀNDIA

Plata Platí Bauxita

Zones en e conflicte

SUD-ÀFRICA

Carbó Cacau

“Les xarxes socials han pres Amèrica de manera tan extrema que no puc fer que els meus nens mirin una setmana enrere a la història, ja no parlem de cent anys”

DIRECTOR DE CINEMA

Nzara*

*projectada

Un continent de recursos i conflictes PRESÈNCIA MILITAR ESTRANGERA

500

REPÚBLICA CENTREAFRICANA

CAMERUN

150 golf de Guinea

1.610

NIGÈRIA

GHANA

LIBÈRIA

41

SUDAN

NÍGER

2.800

SENEGAL

STEVEN SPIELBERG

Un soldat malià en un entrenament per actuar davant d’un vehicle sospitós. REUTERS

300 41

500

GÀMBIA

Washington s’obre pas

I mentre França s’expandeix visiblement per terra, els Estats Units han anat, de manera molt més discreta i sigil·losa,capturantelcel,teixintuna completa xarxa de bases aèries. Avions espia, drones –avions no tripulats–ioperacionssecretessónl’aposta nord-americana per un continent que, després de patir les maldestres polítiquesdeWashingtondelaGuerra Freda, no gosa obrir la porta als americans, però sí les finestres. El Pentàgon va haver d’acabar instal·lant a Alemanya el seu comandament per a l’Àfrica, l’Africom, per la falta d’amfitrions. Però, a través dels seusaliatsiambunamínimaperòeficaç infraestructura, ha anat trobant espaisenelsqualssembrarbases,des d’on es coordinen les operacions blindades amb secretisme. Des del seu feu a Djibouti i amb el discurs antiterrorista com a bandera, s’ha anat infiltrant al continent. Al Sahel, amb una sèrie d’iniciatives d’entrenament antiterrorista –que

6.347

MAURITÀNIA

343

LÍBIA LÍB Í IA

ALGÈRIA ALGÈ ALG ÈRIA ÈRIA ÈRI

MALI MA LI

França, els Estats Units, l’ONU i la UE s’expandeixen al continent excolònies. Sempre sota el paraigua de la “seguretat”. Des que el 2011 va trencar el gel en bombardejar el palau presidencial de la Costa d’Ivori, on es refugiava el president sortint, França s’ha desfet de l’halo de prudència i el 2013 es va llançar a Mali i a la República Centreafricana.

ara

els fets a Mali han demostrat que són poc fructuoses–; al centre del continent, amb la persecució del milicià Joseph Kony i amb l’as del Sudan del Sud independent, i a la Banya d’Àfrica, la zona més embastada, amb la lluita contra la milícia somali islamista Al-Shabaab com a punta de llança. L’amo de l’oest i del Sahel és i continua sent França, que compta amb l’ajuda dels EUA en forma de drones i informació. A la Banya passa al revés: França dóna un cop de mà en un terreny sota supervisió nord-americana. El cor de l’Àfrica, en canvi, és feu de l’ONU, però també un punt on cada vegada convergeix més tothom. I al mar? La UE abandera amb l’operació Atalanta la missió naval a les costes de Somàlia per “prevenir actes de pirateria” i “supervisar les activitats pesqueres”. Però també hi ha dues forces de combat multinacionals i una missió de l’OTAN. El golf de Guinea, que mulla la zona francòfona, la patrullen, com en els vells temps, els soldats d’Hollande. Els drones són el poderós estri de guerra de Washington. Des de Djibouti –un país tan petit com poc mencionat on els EUA tenen l’única base permanent del continent– uns 3.000 militars nord-americans fan bategar el cervell operatiu de la

intel·ligència regional, un nucli acotxat per la flota d’avions espia –amb i sense pilot– de les Seychelles, Etiòpia, Uganda i Kènia. Només a Djibouti l’activitat frenètica de drones arribava l’any 2012 a registrar fins a 16 enlairaments i aterratges al dia. Sobrevolen Somàlia, el golf d’Aden i viatgen teledirigits fins al Iemen. I els drones de Djibouti van armats. L’ONU s’apunta als ‘drones’

Però, a més, des del desembre l’ONU ha estrenat també els seus borinots de vigilància –no armats– a l’est de la República Democràtica del Congo, en el que representa la primera vegada que una missió de pau utilitza aquesta tecnologia. I aquest gener França també n’ha adquirit. França va comprar a General Atomics dos MQ9-Reapers i ja ha començat a fer volar des de Niamey –Níger– aquests insectes aeris que poden filmar des de l’aire 24 hores seguides i recollir dades i informació. No en tenia prou amb la informació que li passaven els americans. Els Reapers adquirits per França no van armats, però és un model dissenyat per anar-hi: apte per ser letal si més endavant ho decideixen els propietaris.e

LESOTHO


ara DIUMENGE, 9 DE FEBRER DEL 2014

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internacional

Una nova batalla pels recursos?

ruta marítima i comercial important

Més enllà d’aturar terroristes, les missions internacionals se centren en terres riques

DJIBOUTI

1.975 3.000

ERITREA

66

7.536 34

golf d’Aden

Anàlisi

Camp Lemmonier

ETIÒPIA

1.200

Arba Minch

125

KÈNIA

UGANDA

100

Entebbe

SOMÀLIA Lamu

RUANDA BURUNDI

Mahé

TANZÀNIA

SEYCHELLES

MAYOTTE

1.277

MALAWI

MOÇAMBIC

enbreu

MADAGASCAR

REUNIÓ

A

la costa de la bella Merca, una ciutat arabesca a la costa de Somàlia, els pescadors fan pujar les barcasses a la sorra just quan el sol busca l’horitzó. Els peixos miren els passants, a veure qui els posarà al foc. El que per a les tropes que hi patrullen és la línia del front, recentment alliberada d’islamistes radicals,peralsciutadansésunaplatjade pescadors.Unallarbanyadaperunes aigües molt preuades a nivell internacional. Perquè darrere la cortina confusa de jihadistes i pirates –el pretext que avalaqualsevoloperació–,quètrepitgen les botes militars, què veuen els avions i què vigilen els vaixells de combat? Les reserves de gas que s’handescobertrecentmentalescostes de Moçambic; els plans de construcció d’un oleoducte al Sudan del Sud per exportar petroli; l’estany i el tàntaldelesmortíferesminesdel’est del Congo, sense els quals no funcionarienordinadorsnitelèfonsmòbils, o l’urani nigerí que genera una quarta part de l’energia francesa.

El mar, el camí Font: Unió Europea, ministeri de Defensa francès, Courrier International, Africom i elaboració pròpia / Gràfic: E. Utrilla i E. Forroll

Els nodes de l’estratègia militar estrangera El Sahel: Niamey El país més pobre del món acull a la capital la base de drones per a la guerra de Mali, a més del centre dels serveis secrets de França i els EUA. Al nord del Níger hi ha les mines d’urani que alimenten el 25% de la producció elèctrica gala.

G.P.

NIAMEY (NÍGER)

El 90% del comerç mundial es fa encara per via marítima. Tot i l’augment del trànsit aeri de passatgers, el transport de les mercaderies que fan funcionar Occident –petroli, urani, aliments– segueix fent-se per mar. I la ruta comercial que passa per les costes índiques de Somàlia, la que circula pel golf d’Aden i pel minúscul Djibouti, n’és una de les principals. Es calcula que més de 23.000 mercants hi transiten cada any, una xifra que suposa un 20% del comerç marítim mundial i un tragí mercant que carrega el 40% del cru del planeta.

El 2008 França, els Estats Units i Panamà van redactar una resolució al Consell de Seguretat de l’ONU perquè els deixés entrar en aigües territorials somalis. Va ser aprovada, cosa que permetia que vaixells de guerra entressin a les aigües somalis per lluitar “amb els mitjans que consideressin adequats” contra els pirates. França volia que s’extrapolés el permís al golf de Guinea, però no se li va concedir. Actualment és l’operació Atalanta de la UE la que custodia el trànsit i el moviment marítim “contra pirates” al golf d’Aden, on també naveguen dues forces multinacionals navals de combat impulsades pels EUA i l’operació Escut Oceànic de l’OTAN. A més, la meitat dels vaixells que hi recullen peix o hi circulen porten seguretat privada armada. La pau requereix soldats?

A la ciutat desèrtica d’Agadez, una zona del Níger marcada amb vermell incandescent pel risc terrorista, el president del Consell Regional i líder tuareg, Anako, reflexiona sobre tot aquest tsunami militar que envolta el seu territori. “Nosaltres no estem en guerra, no tenim problemes de seguretat, però, en canvi, és la imatge que es dibuixa a l’exterior. Aquí al desert tenim traficants i bandits, sí, però no hi ha cèl·lules islamistes ni terroristes”. Anako no entén la deformació i l’inquieta la quantitat de diners que el govern central dedica a la seguretat quan els problemes dels nigerins són ben diferents. Aneko sospita que al govern li surt a compte protegir els interessos de França al nord: unes mines d’urani de les quals depèn un quart de la producció energètica del país. “No són els drones ni les tropes estrangeres qui portarà la seguretat al Sàhara, sinó la població local. La solució no és gastar milions en armes i provocar els islamistes. De fet, sembla que cridin a la inseguretat”.e

■ Un comboi humanitari és

atacat abans d’entrar a Homs

Un comboi humanitari va ser atacat ahir quan intentava entrar a la ciutat siriana de Homs per entregar menjar i medicines a unes 2.500 persones que fa un any i mig que viuen assetjades per les forces del règim de Baixar al-Assad al cor de la ciutat, controlat pels rebels. La Mitja Lluna Roja siriana va dir que el foc de morter havia caigut molt a prop del seu comboi i que els camions que transportaven el material humanitari van rebre trets, que van ferir un dels conductors. L’atac viola un alto el foc de tres dies que s’havia pactat entre govern i oposició dijous, i que va permetre que s’evacuessin una vuitantena de persones de la ciutat. La Mitja Lluna Roja va acusar els rebels, mentre que l’oposició va dir que era obra del règim. Tal com es temia, la violència amenaça de fer impossible la posada en marxa del corredor humanitari acordat. Un final poc esperançador del primer resultat concret de les negociacions iniciades a Ginebra fa dues setmanes.

GOVERN DEL REGNE UNIT

■ Dimiteix el secretari d’estat

britànic d’Immigració

Banya d’Àfrica: Djibouti A Djibouti hi convergeixen les estratègies americana, francesa i europea. Pont entre l’Àfrica i el Pròxim Orient, el seu golf d’Aden i les aigües índiques de Somàlia conformen una ruta comercial, són una rica zona de pesca i s’utilitzen com a abocador de residus tòxics.

El cor del continent Aquí s’hi situa l’enquistada guerra del Congo i els conflictes del Sudan del Sud i la República Centreafricana. Al Congo s’extreuen minerals per a aparells tecnològics, mentre que els pous de petroli s’amaguen darrere les disputes al Sudan del Sud.

REUTERS

Treballadors en una mina de la ciutat de Kamatanda, a la província congolesa de Katanga, rica en recursos. GWENN DUBOURTHOUMIEU / AFP

El secretari d’estat britànic d’Immigració, Mark Harper, va dimitir ahir després de saber-se que tenia com a assistenta de la llar una immigrant indocumentada. Segons l’oficina del primer ministre David Cameron, el cap de l’executiu va acceptar la dimissió immediatament, tot i remarcar que no hi ha indicis que el secretari d’estat estigués al corrent que la seva treballadora estava en una situació il·legal quan va contractar-la el 2007. Harper assegura en un comunicat que havia examinat diverses vegades els papers de la dona, sobretot des que va ser nomenat secretari d’estat d’Immigració el 2012. Com a encarregat de promoure al Parlament la polèmica nova llei d’immigració –que reforça els controls sobre immigrants i en restringeix els drets, a més de penalitzar a qui contracti persones sense papers– Harper creu que, “tot i complir amb la llei”, ha d’exigir-se “un estàndard més alt que la resta”.


14

PĂ&#x161;BLICO

JUEVES, 21 DE JULIO DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Dadaab cuadruplica su capacidad inicial, con cerca de 400.000 personas La espera para inscribirse en el campamento es de mĂĄs de una semana Unos 3.000 somalĂ­es cruzan cada dĂ­a a los paĂ­ses vecinos

Una mujer, junto a sus hijos, se protege los ojos del viento en el campamento de refugiados de Dadaab, en Kenia. ROBERTO SCHMIDT / AFP

El ĂŠxodo de refugiados somalĂ­es desborda los campos de Kenia La ONU declara oficialmente el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia DADAAB

KENIA

GEMMA PARELLADA

ENVIADA ESPECIAL

3 En el campamento de refugiados de Dadaab hay los que venden, los que compran y los que piden. Y tambiĂŠn los que no sobreviven. Hay refrescos y harina, la que los burros arrastran en carros despuĂŠs de que sus dueĂąos hayan recogido los sacos que distribuye el Programa Mundial de AliĂ&#x2022;MĂ&#x161;Â&#x152;Ă&#x17E;Â&#x201E;qMÂ Ă&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;Â&#x2022;[:Ă&#x160;MĂ&#x161;Â&#x152;Mq Dadaab era originalmente una pequeĂąa localidad, de hecho el pueblo aĂşn existe, pero la continua llegada de refugiados durante los Ăşltimos 20 aĂąos la ha convertido en la tercera ciudad de Kenia, despuĂŠs de la capital, Nairobi, y de Mombasa. Aunque sus cerca de 400.000 actuales inquilinos â&#x20AC;&#x201C;que cuadruplican su capacidad inicialâ&#x20AC;&#x201C; son en su mayorĂ­a somalĂ­es. El flujo incansable se ha multiplicado en las Ăşltimas semanas por la sequĂ­a que azota al cuerno de Ă frica, la peor en los Ăşltimos 60 aĂąos.

El paĂ­s mĂĄs afectado es Somalia, sumido desde hace dos dĂŠcadas en el desgobierno. La inseguridad, las luchas entre clanes y la ley marcada por las armas deja a los civiles sin otra alternativa que huir. La ONU declarĂł ayer oficialmente el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia, Bakool y Baja Shabelle, una situaciĂłn que el paĂ­s africano no vivĂ­a desde 1992. El organismo considera que existe hambruna cuando el Ă­ndice de malnutriciĂłn aguda entre los niĂąos supera el 30% y mĂĄs de dos personas por cada 10.000 habitantes mueren al dĂ­a. â&#x20AC;&#x153;Si no actuamos, la hambruna se extenderĂĄ a las ocho regiones del sur de Somalia en los prĂłximos dos mesesâ&#x20AC;?, advirtiĂł el coordinador de la ONU Mark Bowden. La mitad de la poblaciĂłn somalĂ­ â&#x20AC;&#x201C;unos 3,7 millones de personasâ&#x20AC;&#x201C; estĂĄ en situaciĂłn de crisis humanitaria, de los cuales 2,8 millones se ubican en el sur. Los ojos saltones de la pequeĂąa Shokria se esconden a medias cuando los dĂŠbiles

pĂĄrpados decaen, para volverse a levantar. Mira sorprendida alrededor pero no se queja, pese a estar vomitando la medicaciĂłn, y la diarrea evoca la leche que consume, el Ăşnico alimento que tolera. Los llantos de los demĂĄs niĂąos desnutridos de la sala rodean su silencio. Con sĂłlo 8 meses y tres kilos, Shokria ya ha conocido la sequĂ­a, el hambre y el largo camino en busca de un nuevo hogar. La tez redonda de Khadija, su amable madre, y el velo que la rodea distinguen su origen somalĂ­. En Somalia, Khadija y su marido eran pastores, hace apenas unos meses, pero el ganado enfermĂł por falta de agua y comida. Muertas todas sus cabras, decidieron emprender a pie el camino hacia Dadaab, algo que estĂĄn haciendo, como ellos, miles de personas cada dĂ­a. Sin sa0M vÂ&#x2022;NÂ&#x201E;Ă&#x160;aĂ&#x161;Ă&#x160;[:"Â&#x2022;Ă&#x161;ÂľĂ&#x17E;0Ă&#x160;M Ă&#x161;Ă&#x17E;A Khadija y su esposo ni se plantearon que alguien en Somalia pudiera tener en cuenta su situaciĂłn. No esperaron ayuda, la fueron a buscar . En la sala de nutriciĂłn terapĂŠutica del hospital que MĂŠ-

Colas de diez dĂ­as

Crisis en el cuerno de Ă frica ZONA EN CRISIS

ZONA DE EMERGENCIA

ZONA DE HAMBRUNA

CAMPO DE REFUGIADOS GOLFO DE ADĂ&#x2030;N

YIBUTI

SOMALIA

ALI SABIEH

ETIOPĂ?A

KEBRIBEYAH

Addis Abeba

SOM ALIA

infografia@publico.es

DOLO ADO

Mogadiscio

KENIA DADAAB

Nairobi

OCĂ&#x2030;ANO Ă?NDICO 0

km 300

La ONU considera que existe hambruna si el Ă­ndice de malnutriciĂłn aguda entre los niĂąos supera el 30% y mĂĄs de dos personas por cada 10.000 mueren al dĂ­a FUENTE: ELABORACIĂ&#x201C;N PROPIA

dicos Sin Fronteras (MSF) tiene en Dadaab, todos los brazos de infantes, ademĂĄs del de Shokria, miden menos de 115 milĂ­metros. Lo que significa malnutriciĂłn severa. El hospital recibe unos 50 niĂąos a la semana, mĂĄs del do-

de MSF realizado en junio, se calcula que mĂĄs de un 40% de los niĂąos de entre 5 y 10 aĂąos que llegan a Dadaab padecen malnutriciĂłn. El viento levanta el polvo cubriendo el seco clima del â&#x20AC;&#x153;lugar lleno de piedrasâ&#x20AC;? â&#x20AC;&#x201C;Dagahaleyâ&#x20AC;&#x201C;, el â&#x20AC;&#x153;lugar de los ĂĄrbolesâ&#x20AC;? â&#x20AC;&#x201C;Hagaderaâ&#x20AC;&#x201C; e Ifo, los tres asentamientos de Dadaab. ž"" MĂ&#x161;"[Ă&#x161;"Â&#x152;Ă&#x160;MĂ&#x161;MĂ&#x2018;"Â&#x201E;Ă&#x2021;Â&#x2022;Mllas de los miles de refugiados reciĂŠn llegados desde Somalia, como Abdi, que anduvo durante semanas antes de cruzar la frontera con Kenia. La arena tambiĂŠn muestra el rastro de los autocares, el ganado y los socavones que dejan los todoterrenos de las organizaciones internacionales que plagan el lugar.

infografia@publico.es

0Ă&#x2018;MDMĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;M"Â&#x152;MĂ&#x161;DĂ&#x2039;"Ă&#x161;"[Ă&#x161;"les de 2010. Los niĂąos menores de 5 aĂąos son siempre los mĂĄs vulnerables a la malnutriciĂłn, por su fragilidad. Tan extrema es la crisis actual que ha desaparecido la barrera de los 5 aĂąos y, segĂşn un estudio

Abdi, arrugado y con aspecto de anciano, aunque sĂłlo tiene 27 aĂąos, vino solo, dejando en el pueblo a su mujer e hijos. Lleva diez dĂ­as haciendo cola enfrente de los alambres de espino y de la valla azul de la ONU, intentando registrarse en la entrada del campamento. Junto a ĂŠl, un cĂşmulo de refugiados, vigilados por los soldados kenianos, aspira a pasar al otro lado. Dentro hay mĂŠdicos, comida e incluso los lĂ­deres comunitarios suministran ropa y zapatos. Los mĂĄs enfermos y las familias numerosas tienen prioridad, asĂ­ que a ĂŠl aĂşn no le ha tocado el turno. La saturaciĂłn se debe a la enorme oleada de refugiados, nunca vista antes. Casi 135.000 personas han salido de Somalia hacia los paĂ­ses vecinos desde enero. Una media de 1.700 y 1.300 somalĂ­es llegan cada dĂ­a a EtiopĂ­a y Kenia, respectivamente. Tras dos aĂąos sin lluvias y con el clima sin augurarlas en los prĂłximos meses, la situaciĂłn no da ningĂşn indicio de mejora. D


PÚBLICO

SÁBADO, 23 DE JULIO DE 2011

11

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Al Shabab sigue sin permitir la entrada de la ONU en la zona que controla Somalia no ha tenido un Gobierno digno de ese nombre desde 1991 Muchos refugiados llegan a Dadaab con trastornos psicológicos

Niños somalíes desplazados por la hambruna y la violencia, en un campo de refugiados de Mogadiscio custodiado por el Ejército . M. ABDI / AFP

La guerra en Somalia sentencia a las víctimas de la hambruna La sequía y la violencia de milicias como Al Shabab fuerzan a huir a los refugiados somalíes DADAAB

(KENIA)

GEMMA PARELLADA

3 Le han prestado las herramientas. Sin ellas, tendría que haber cavado las dos tumbas con las manos. Son pequeñas pero el agujero tiene que ser profundo. Para los somalíes los fallecidos tienen que ser enterrados en pocas horas, así que sin tiempo de saber quien se encarga del cementerio, ni de averiguar si este existe, Hussein, sus familiares y sus nuevos vecinos en las afueras del campo de Dadaab han escogido un terreno al lado de un termitero. A los refugiados instalados hace años en Dadaab, se están uniendo los recién llegados como Hussein, que huyen de la peor sequía en 60 años en el cuerno de África. “Me dijeron que en Kenia podríamos sobrevivir y obtener comida pero el viaje me ha costado dos hijos y la violación de mi mujer”, confiesa el ex

pastor Hussein, joven padre de los dos infantes fallecidos. Con la familia rota, su forma de vida perdida y aprendiendo que para tirar hacia adelante hay que pedir, intenta adaptarse a todos los cambios, sin soltar una lágrima cuando las mujeres se acercan por el camino, rodeando los dos cadáveres, ni cuando la comiŒÊ›"Ñބ:•0M:ÞÚÑ"[Ú""Mna de su nueva tierra: Kenia y el campo de refugiados más grande del mundo. El castigo de la sequía ha venido del cielo, pero la feroz violencia que sufre Somalia, un país que no tiene un Gobierno real desde 1991, ha agravado el desamparo de los cientos de miles de somalíes forzados a huir. El grupo yihadista Al Shabab, vinculado a Al Qaeda, es la principal razón por la que la mayoría de ONG y otras organizaciones no pueden entrar en Somalia para ampliar allí sus operaciones y repartir medicamentos y comida. El Programa Mundial de Alimentos suspendió sus operaciones

desde enero 2010 por las amenazas de Al Shabab y el peligro que suponía para su personal, aunque la semana pasada se abrió la puerta a reiniciar de nuevo sus operaciones. El espejismo duró poco. Un portavoz de Al Shabab convocó ayer una rueda de prensa para informar de que las agencias humanitarias de la ONU siguen si tener su permiso para intervenir en las zonas bajo su control, que comprenden buena parte del sur del país. “Politizar la crisis”

Al Shabab acusa a Naciones Unidas y a las organizaciones internacionales de tener una agenda política oculta. El jueves, este grupo radical increpó de nuevo a la ONU, de quien afirmó que “exagera” la dimensión de la sequía y “politiza” la crisis humanitaria. “En dos semanas Al Shabab prepara un ataque que va a reDM[ÚʁÑ"M"ÑÊD"DMÚMÑŒMMno somalí. De si vencen o pierden terreno va a depender que podamos operar en Somalia”, :•Mڌ"•Ú"[a•":Ñ"›MDM•Ú"

Los españoles se movilizan en Twitter El popular rostro de una periodista televisiva y el blog de un activista contra el hambre consiguieron ayer que la hambruna en el Cuerno de África se convirtiese en un ‘trending topic’ de la red social Twitter. La presentadora de Los Desayunos de TVE, Ana Pastor, lanzó la propuesta de aupar el concepto #vergonzantehambruna a tema destacado, consciente de la desesperada situación que atraviesa Somalia. Paralelamente, Gonzalo Fanjul, autor de la bitácora 3.500 millones, propuso el ‘hashtag’ #ayudaÁfrica, al que también se sumó Pastor con nuevos mensajes desde su cuenta de Twitter. Fanjul, que ha trabajado para varias campañas de Oxfam, una ONG que lucha por erradicar la hambruna en el planeta, llevaba varios días tratando de llamar la atención sobre el asunto desde su blog, en el que plantea “ideas irreverentes contra la pobreza”. Hasta ahora, su intento no ha-

Un cooperante en Dadaab. bía calado en la red, pero ayer los internautas españoles apoyaron con ahínco ambas iniciativas. Usuarios anónimos y personajes populares de la red de ‘microblogging’ escribieron mensajes para concienciar a la población de la necesidad de ayudar a Somalia. Los medios de comunicación hicieron lo propio y algunos de ellos facilitaron las cuentas bancarias de las ONG que trabajan en la zona para facilitar así el envío inmediato de donativos.

agencia de la ONU bajo condición de anonimato. Mientras los distintos clanes, aparte de milicias y grupos como Al Shabab, se disputan el control de la explosiva Somalia; mientras el negocio de las armas crece exponencialmente, pastores como Hussein pierden el ganado, sus mujeres son vejadas y los niños perecen, sin que nadie les dé soluciones cuando su tierra se seca. Son demasiados cambios y muchas experiencias traumáticas, intensas y en poco tiempo. Los casi 1.500 refugiados que llegan a Dadaab diariamente reciben comida, una cubierta para su precaria cabaña y algunos utensilios para cocinar, aparte de agua, pero pocos tienen tiempo de digerir lo que han vivido y la atención psicológica no es una prioridad. “Muchos de los refugiados llegan con trastornos emocionales que, si fueran tratados pronto, se podrían recuperar en unos meses, pero el abandono y el contexto de poca comprensión por parte de los vecinos y otros familiares hace que se desarrollen perturbaciones más graves y cuanto más se tarda, más se complica que vuelvan a su estado anterior”, cuenta Birongo, uno de los pocos psicólogos que trata enfermedades mentales en Dadaab “Muchos no sabían qué se iban encontrar. Les dijeron que Dadaab era la solución a la sequía, pero varios me han confesado que no sabían a dónde venían y que, después del sufrimiento del viaje, se "MmÊMڌMÚ|A:ÞÚ[M„"¼"ÚMŒA otra asesora psicológica. La mayoría de pacientes son mujeres. “Los hombres murieron o fueron reclutados por Al Shabab u otras milicias”, explica Noor, un joven refugiado que lleva seis años en este campo de Dadaab, convertido en una ciudad gobernada por las agencias humanitarias. D


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PÚBLICO

DOMINGO, 24 DE JULIO DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Niños refugiados somalíes, junto a su precarias cabañas en el megacampo de refugiados de Dadaab. PHIL MOORE /AFP

El campo que acoge a los refugiados somalíes es ya una ciudad de 400.000 personas

Dadaab, la meta final del desamparo DADAAB

(KENIA)

Reportaje

A

GEMMA PARELLADA

unque lo han sedado hace una horas, aún tiene ramalazos de fuerza. Y la usa. Las tres vueltas de cadena que le atan una muñeca a la otra no se lo impiden. Con los brazos unidos ,trata de abofetear a quien se le acerque. Pero la agitación no le dura demasiado. Las palabras a la vez estrictas y dulces de Bethuel, el psicólogo

clínico, lo amansan. Bethuel MmʌM„•ÚÞÕ0MA{·0"ÇÊÕ|A como un padre benévolo a un niño que no se está comporŒ"ÚDÞžÑށM:ÞÚZށŒ"@{"M„Œ#A ž"m"„ß|q·0"ÇÊÕ:"Mތ"›M¢ bajo los efectos de los calmantes y se duerme. {®„Œ#Օž"aʌ"DÞq¶"0# que ponerlo en observación pero tiene todos los síntomas de un trastorno emocional”, murmura Bethuel mientras toma unas notas en su libreta. El psicólogo se ha apresurado a terminar otra visita pa""ŒMÚDM"·0"ÇÊÕAM:ÊNÚ llegado al campo de Dadaab y directamente llevado al hospital debido a su estado. Algo

ha pasado durante la travesía entre su hogar en Somalia, donde la peor sequía en 60 años está haciendo estragos, y el campo de refugiados de Dadaab, aunque no se sabe qué, ya que no es capaz de articular palabra por ahora. Su hermano le ha atado las manos con una cadena para mantenerlo bajo control y que no hiera a nadie. Es una práctica habitual. Sin acceso a un seguimiento médico y poca conciencia sobre las enfermedades mentales, los refugiados con parientes afectados por desequilibrios psicológicos a menudo usan cadena y candado para que no es-

Este campo supuestamente transitorio lleva abierto desde 1991 Después de Nairobi y Mombasa, el tercer núcleo de población es Dadaab

capen, para que no peguen y para que no les avergüencen. {Êa•MÇ"0ÊMÚDÞՕ:ÇÞM„ŒÊama en estas comunidades; los enfermos son señalados, incluso apedreados y los familiares, deshonrados, como si ellos tuvieran la culpa”, explica Bethuel. ·0"ÇÊÕž„•ÇMÕ"ÚÞÑÑMgaron anoche a Dadaab, después de haber dejado su pueblo en Somalia y cruzar la frontera con Kenia, para alcanzar a la tercera ciudad de este país. Porque después de la capital, Nairobi y de la portuaria Mombasa, Dadaab, el asentamiento supuestamente transitorio para refugiados mayoritariamente somalíes, se ha convertido en sus 20 años de existencia en el tercer centro más poblado de Kenia. Aunque fue diseñado el año 1991 para alojar a 90.000 personas, ya son casi 400.000 las que pueblan este gigante refugio, un cosmos surrealista en el que los antiguos refugiados ya se sienten en su casa.

un total de 2,23 millones de menores padecen malnutrición severa en Etiopía, Kenia y Somalia. La agencia de Naciones Unidas asegura que está preparando un suministro sin precedentes en la región este africana de comida terapéutica para los afectados, incluido el sur de Somalia, aunque, como el resto de ONG que trabajan en Dadaab y en la zona, necesitan y piden más dinero. Pero también se movilizan los que han hecho de Dadaab su hogar. Los antiguos refugiados están recogiendo zapatos y ropa para entregar a los recién llegados. Zenaib, la líder comunitaria de Da gahaley –uno de los tres campos que conforman Dadaab– asegura que nunca en el pa„"DÞÇ"0Ë"›Ê„ŒÞ•Ú]•ÏÞŒ"Ú intenso de migración. Aunque, desde Somalia, el grupo islamista Al Shabab acusa a Naciones Unidas de estar exagerando y politizando la crisis en el país, donde el organismo internacional ha dePerder la razón clarado estado de hambruna ·0"ÇÊÕž„•ÇMÕ"ÚÞ„M„Mm"- en dos de sus regiones. raron al principio del camino La Organización para la y, cuando se reencontraron, Alimentación y la Agricultu·0"ÇÊÕM„Œ"0"ŒÞŒ"ÑÕMڌM ra de la ONU (FAO) calcuZ•M"DM„Ëq{åÑ„•ZÊÕÊMڌÞDM la que, en total, cerca de 12 la falta de alimento y de agua, millones de personas en el hay que añadirle el cambio ra- Cuerno de África, 3,7 de ellos dical de vida, una dura trave- necesitan actualmente ayusía y a menudo la pérdida de da de emergencia en Somahijos; son muchos cambios re- lia. Pero aunque la atención pentinos difíciles de digerir se esté focalizando en Somapara cualquier ser humano”, lia, otros países como Etioexplica Bethuel quien, aparte pía, Yibuti, Uganda y Kenia de asistir a los 1.500 refugia- están sufriendo también las dos que llegan cada día a Da- consecuencias de la falta de daab, hace el seguimiento de lluvias. La palabra emergencia los que ya llevan años aquí. {å•Úv•MNÑM„•Ú:"„ÞMŒM- resuena en todos los commo, hay otros centenares, si no plejos humanitarios de Damiles, de casos de traumatiza- daab, mientras el campo sidos, la mayoría sin atención”, gue creciendo y el cambio protesta, insistiendo en que de comportamiento del clino se da al factor psicológico ma en los últimos años conla importancia que se merece. tinúa su curso. El calentaLas agencias internacio- miento global apenas se Ú"ÑM„:"ÑÊ[:"ÚÑ"":Œ•"Ñ:Ê„Ê„ empieza a tomar en serio humanitaria en el Cuerno de en la comunidad internaÁfrica como la peor del mun- cional, aunque en el CuerDÞq¶"žˆ“¤q¤¤¤ÚÊÜބv•M:Þ- no de África el efecto de la rren el riesgo de morir si no re- contaminación de los paíciben ninguna asistencia, se- ses desarrollados se ceba en gún Unicef, que calcula que su árida tierra. D

SENEGAL

YEMEN

FLOTILLA DE LA LIBERTAD

LETONIA

Manifestación contra el presidente Wade

Una mujer y una niña mueren en combates

Turquía «no olvida» a sus nueve muertos

Un referéndum sobre la corrupción

DAKAR // Cientos de senegales exigieron ayer al presidente Abdoulaye Wade que no se presente a la reelección en 2012. La Constitución senegalesa prohíbe desde 2001 un tercer mandato presidencial, aunque Wade podría alegar que esa prohibición no le atañe puesto que él llegó al cargo antes de que fuera adoptada.

SANÁ // Una joven de 25 años y una niña de 10 murieron ayer en los combates entre fuerzas leales al presidente Ali Abdullah Saleh y opositores. La mujer y la niña se encontraban en una casa que fue alcanzada por un mortero en la ciudad sureña de Taiz, una de las ciudades escenario de las manifestaciones contra el régimen.

ESTAMBUL // Turquía no olvidará nunca a los nueve turcos muertos en el asalto de un comando israelí a la primera Flotilla de la Libertad en 2010, dijo ayer el primer ministro turco, Tayyip Erdogan. El jefe de Gobierno turco condenó también el continuo bloqueo de µ"¢"Av•MDM[ÚÊß:ÞÕÞ{ÊÑMgal e inhumano”.

MOSCÚ // Letonia celebró ayer un referéndum sobre la disolución del Parlamento, propuesto en mayo por el expresidente Valdis Zatlers, que acusa a los diputados de corrupción. El Parlamento se había negado a dar permiso para un registro de la casa del diputado supuestamente corrupto Ainars Slesers.

Imagen de la manifestación de Dakar, ayer. AP


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PÚBLICO

VIERNES, 22 DE JULIO DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Responsable de la edición de hoy: Carlos Enrique Bayo p mundo@publico.es

Un grupo de mujeres recibe ayuda humanitaria, ayer, en un campamento de refugiados a las afueras de la capital de Somalia, Mogadiscio. AFP / MUSTAFA ABDI

La ONU advierte de que la crisis en el Cuerno de África va para largo Convoca una reunión urgente para recaudar fondos que palíen la hambruna que asuela Somalia y los países vecinos DADAAB

KENIA

GEMMA PARELLADA

ENVIADA ESPECIAL

3 Millones de euros para los millones de somalíes, etíopes, kenianos, eritreos ugandeses y yibutianos que se están quedando sin agua, sin ganado y sin alimento. Eso es lo que van a pedir centenares de organizaciones internacionales, ONG y distintas agencias de Naciones Unidas, el próximo lunes, en Roma. La Organización para el Alimento y la Agricultura de la ONU, la FAO, ha convocado una reunión extraordinaria para alzar la voz y lanzar todas las alertas que hagan falta, unánimemente, para que los gobiernos del mundo entero reaccionen e inunden, a falta

de lluvias, con fondos el cuerno de África, donde se vive la peor sequía en seis décadas. La crisis afecta a 11,7 millones de personas en la región del Cuerno de África. Casi la mitad de la población de Somalia –3,7 millones de personas– está en situación de “emergencia humanitaria”. Unos 3.000 somalíes cruzan cada día hacia Kenia o Etiopía. Casi 135.000 personas han salido de Somalia desde enero. “Esta no va a ser una crisis corta. La ONU y sus socios esperan estar haciendo frente a esta situación al menos durante los próximos seis meses”, advirtió ayer la subsecretaria general para Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos en una intervención en Ginebra. Todo el drama se hace visible en el campamento de refugiados de Daadab en Ke-

nia. Una familia acurrucada y exhausta descansa bajo la sombra de la tienda del Programa Mundial de Alimentos. Rodeados de los sacos de harina acabados de recibir, esperan que algún carro les lleve hasta algún lugar al que puedan llamar casa. La tendrán que construir, a las afueras de Dagahaley, uno de los tres campos que conforman Dadaab. Los cuatro hijos han pasado el control médico y, a pesar del largo viaje a pie, no han sucumbido a la malnutrición –que afecta a un 40% de los niños recién llegados–, pero aún así se agarran a la garrafa de agua con afán. Se la pasan del uno al otro, mientras los padres esperan que terminen para saciarse ellos. Rose Ogóla, portavoz del programa Mundial de Alimentos para Kenia, asegura que faltan 20 millones de

Los islamistas secuestran a una ministra somalí Como si hiciera falta destacar el riesgo de seguridad que se encuentran autoridades y cooperantes en la zona, ayer fue secuestrada la ministra somalí de la Mujer y Asuntos Familiares, Asha Osman Aqil, por miembros del grupo radical islámico Al Shabab en la ciudad de Balad, en la región de Shabelle Medio, en el sur de Somalia. Según la web de Radio Shabelle, que cita como fuentes a residentes de la zona y a miembros del Parlamento, Aqil fue secuestrada cuando viajaba en autobús hacia Mogadiscio. Al Shabab trata de derrocar al Gobierno Federal de Transición para instaurar la ley islámica.

euros para los próximos seis meses, si quieren seguir el ritmo de suministro que les hará falta para atender a los cerca de 1.500 nuevos refugiados que diariamente llegan al campamento de Dadaab, que ya estaba saturado antes de la crisis humanitaria actual. La macrociudad de refugiados, que nació y creció en Kenia, a unos cien kilómetros de la frontera con Somalia, fue diseñada para alojar a 90.000 personas, pero hoy acoge a casi 400.000. Violaciones en ruta

La mayoría de sus inquilinos forzados son somalíes, pero también han llegado miles de otros países afectados por la hambruna. “Desde octubre estamos advirtiendo, pero la respuesta no ha llegado a cubrir las necesidades”, se queja Cristina Amaral, la directo-

ra de operaciones de emergencias en África para la FAO, aunque ella no quiere usar el término “hambruna”. Los términos y los números les quedan lejos a los que han recorrido centenares de kilómetros antes de llegar a Dadaab. A los que han perdido hijos, camellos y todo su pasado. Y a las mujeres que han perdido la dignidad después de las violaciones en ruta. Superada la frontera y las enfermedades físicas, los hombres, mujeres y niños se juntan para construir su nueva vivienda. Algunas ramas servirán por ahora, aunque algunos preparan ladrillos de barro. Saben que no van a volver pronto, quizás nunca, y, si los bandidos no les han asaltado durante la travesía desde Somalia a Dadaab, algunos deciden invertir sus pequeños ahorros en una vivienda.


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10 CUADERNO DEL DOMINGO

DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DEL 2007

el Periódico

internacional

Los niños mineros

de Kolwezi LA PRESENCIA INFANTIL ES UNA CONSTANTE EN LAS EXPLOTACIONES DE LA PROVINCIA CONGOLEÑA DE KATANGA, DONDE NO HAY LEYES NI MAQUINARIA. TEXTO Y FOTOS: GEMMA PARELLADA a provincia de Katanga, en la República Democrática del Congo, considerada un escándalo geológico por la anárquica explotación de sus abundantes recursos minerales, es una tierra tan codiciada como olvidada. Sin medidas de seguridad ni contratos ni opción de buscar otras salidas, los ciudadanos de Kolwezi escarban la tierra con sus manos en busca de una supervivencia que no alcanza para construir un futuro porque, una y otra vez, los frutos de su peligroso trabajo se escapan, en camión o en ferrocarril, hacia otros lugares. Aquí los niños son algo más que inocentes testigos de un modo de vida imposible; a muy corta edad deben empezar ya a alternar los juegos infantiles con el trabajo adulto. La joven Ndembo, sonriente, da palmadas marcando el ritmo a la vez que emite un sonido entrecortado con la boca. Numbi, la amiga que camina a su lado, empieza a imitarla, y ambas se sumergen en un divertido canon solo interrumpido de vez en cuando por sus propias carcajadas. Tienen 15 y 14 años y ahora pasan junto al lago artificial de Kolwezi, de camino a la mina.

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33 Los frutos del trabajo 8 Un grupo de niños muestra trozos de mineral hallados en la mina de Kolwezi.

Sobre cobre y cobalto Kolwezi es una ciudad sin electricidad, sin agua corriente y sin asfalto que yace sobre cobre y cobalto; un lugar donde cada pedazo de tierra es mercancía potencial. Los yacimientos se esparcen a las afueras, a varios kilómetros a la redonda, pero incluso los caminos de los alrededores están llenos de pequeñas minas artesanales, agujeros abiertos en el camino por algún jefe de obras espontáneo y ocupado por los ciudadanos faltos de trabajo. El núcleo urbano, formado por casas de cemento y chabolas de aluminio, se levanta entre mangos y aguacateros. Este rincón del Congo, que fue un día el motor de la provincia de Katanga (a su vez el pulmón económico del país) es ahora un terreno que funciona bajo las normas impuestas por la explotación ilegal y anárquica y la corrupción de las autoridades locales, facilitada por una confusa situación política y la debilidad de las instituciones estatales.

33 Pausa para el juego 8 Ndembo y sus amigas juegan a gomas en una calle de la ciudad.

Kabuiza, una de las amigas que anda unos metros por delante, apresura el paso y pronto empieza a correr. Desde lo lejos se despide con la mano. «Es tarde, y si regresa al hogar sin nada tendrá problemas –dice Ndembo–. A ver si puede encontrar algo antes que caiga el sol». El rojo intenso de la arena se destiñe bajo los pies de las jóvenes mineras, que marchan a paso ágil. Una extensión de montañas irregulares de arena fina y blanca aparece como fin del trayecto. Es como un hormiguero gigante. Adultos y niños, dentro y fuera de hoyos de distintas profundidades, pican, amontonan o cargan sacos. Al otro lado del monte hay un riachuelo, donde la gente limpia el mineral con los pies sumergidos en el agua. «La estación seca es una buena época para trabajar, porque el agua no ablanda el terreno», cuenta Maganga, la mayor del grupo de amigas. «Cuando llega el ciclo de lluvias, los desprendimientos se hacen más habituales y hay accidentes a menudo. Algunos se mueren»,


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DOMINGO, 9 De SEPTIEMBRE DEL 2007

CUADERNO DEL DOMINGO

el Periódico

explica con toda naturalidad. En un lugar sin infraestructuras, donde ni una sola máquina hace más ligero el trabajo manual de los cavadores, tampoco hay ningún artilugio que pueda sacar a los mineros cuando la tierra cede y los desprendimientos les dejan atrapados dentro de los agujeros. Aunque los registros oficiales no existen, se calcula que decenas de trabajadores mueren cada año por este tipo de sucesos, a los que hay que sumar la decena de personas que pierden la vida cada semana en los accidentes en las rutas en pésimo estado que salen de la ciudad, cuando los camiones de mercancías vuelcan o chocan.

preludio de un desierto de arena gris que se extiende hasta el horizonte en un paisaje lunar. Y, una vez más, la multitud de puntos en movimiento en la lejanía que de cerca son miles de manos de todos los tamaños sumergiéndose en la tierra, rascando, escarbando, buscando La malaquita es lo que da al estanque del fondo del barranco el tono verdoso que se puede observar desde arriba. Y los escalones que se dibujan en las paredes del cráter gigante son los distintos niveles donde trabajan los cavadores. Unos niños con las caras blanqueadas por el polvo suben corriendo sin casco por una de las resbaladizas pendientes. El que parece ser el cabecilla del grupo gana la carrera. «Quiero estudiar pero mis padres no tienen medios, así que aprovecho las vacaciones para venir a trabajar. Con lo que gane pagaré la inscripción en la escuela, compraré un bolígrafo y un par de libretas», cuenta. Un fajo de billetes asoma en cada uno de los bolsillos de su pantalón; les dirige una mirada de expresión orgullosa cuando dice: «Sí, hoy ha sido un buen día». En el pueblo cuentan en voz baja que algunos niños aguardan la noche escondidos en algún rincón. Cuando la oscuridad –negrísima oscuridad de una ciudad sin corriente eléctrica– les protege de las miradas, inician el peligroso periplo de cruzar el pueblo con un carro lleno de mineral. La operación se lleva a cabo en grupo y de la siguiente manera: uno de los chavales se avanza cauto y radiografía la situación, vigila que no haya moros en la costa –los más temidos son, al parecer, los agentes del Grupo Bazano– y con una seña da el visto bueno para que los dos

Sin picos ni palas Las niñas han venido hoy al gran hormiguero de arena blanca porque no tienen picos ni palas. Cuando tienen herramientas suelen ir a las minas de hierro, las rojas que hay junto a los caminos; si no, se acercan hasta aquí, a la corriente de agua, y rebuscan entre los montones de tierra que otros han sacado a pulso para profundizar las galerías, esperando encontrar entre los desechos algo que se pueda aprovechar. La materia que extraen los mineros de Kolwezi es sobretodo heterogenita (mineral que contiene cobre y cobalto), malaquita (también de cobre) y hierro, que venden a los intermediarios en estado puro, tal y como saldrá del país para ser tratado en Zambia, Suráfrica o Asia, los principales destinos. Ngoi, infantilmente coqueta, rebusca entre los montones ya filtrados a ver si hay suerte. «El problema de ser una mujer trabajando en las minas es que los hombres requieren de tus servicios y, a veces, algunas, si no tienen dinero, se prostituyen», dice en voz baja. Hace un rato Ndembo y Numbi jugaban a gomas con otras amigas que ahora se dispersan entre las canteras. Hoy están contentas, ya que la jornada será corta: por la mañana tuvieron cita en casa de las monjas, donde algunas mujeres de la comunidad les enseñan a hacer galletas y a coser, para que puedan vender dulces o vestidos en vez de arriesgar su vida en busca de un poco de mineral. Pero, aunque el negocio que se les propone es más rentable –en un día vendiendo buñuelos pueden ganar unos 500 francos (poco más de un euro), mientras que en la mina se sacan solo unos 300 por jornada–, para hacer los dulces tienen que comprar primero los ingredientes, y para tejer, hilo y agujas, una inversión que no pueden permitirse.

33 Caras blancas 8 La arena tizna el rostro de los niños trabajadores.

Las casas de compra ilegales de los asiáticos pagan más por los minerales chiquillos que arrastran el carrito prosigan hasta el punto que se les indica, donde esperan nuevas instrucciones. Otro pequeño centinela les sigue detrás a unos metros de distancia, vigilando que ninguno de los predadores que merodean por la ciudad les sorprenda por la espalda.

Sobornos y riesgos

Sacos por doquier En un paisaje de mangos y aguacateros, de casuchas con techo de chapa y estaño, de vegetación selvática y arena roja, destacan sobre todo los sacos. A espaldas de niños, de hombres y de mujeres, ocupando la totalidad del andén en la estación del ferrocarril, arrastrados por carretillas y bicicletas o apelotonados en enormes camiones, allí están, los sacos de tierra, yéndose a alguna parte tras haber ayudado a los habitantes de Kolwezi a sobrevivir pero sin reportarles una semilla de futuro. Al otro lado de la ciudad se levantan las fantasmagóricas instalacio-

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33 En la cantera 8 Dos jóvenes arrastran un carro lleno de mineral.

La quiebra de la Gécamines sumió en el paro a la mayoría de la población

nes de la Gécamines, la que fue la gran compañía minera del país, el orgullo de la provincia y el motor de la economía congoleña. Las imponentes instalaciones, degrdadas por el abanodono, el descuido y el pillaje, con las barreras de hierro oxidados y las rampas corredizas inmóviles, son el testigo silencioso de la existencia de un exgigante próspero que se derrumbó. La empresa entró en bancarrota en los años 90, sumiendo en el paro a la mayoría de la

población de la zona. Tras cruzar varias verjas de metal y algunas barreras de guardias uniformados, después de rodear los viejos y dañados edificios, y tras recorrer unos kilómetros hacia las entrañas del terreno de la Gécamines, otra vez la riqueza de estas tierras se traduce en un espectáculo de belleza salpicada con escenas cotidianas. Un lago verde esmeralda, al fondo de un cráter con forma de anfiteatro, aparece a la izquierda, como

Para poder salir de los terrenos de la Gécamines, han sobornado al guarda de la puerta. Como felinos, avanzan sigilosos, intentando silenciar el trajín de la pesada carga. Si les descubren, pierden no solo la larga jornada de trabajo –que incluye el día excavando y la noche transportando– sino también el soborno que les permitió salir con las piedras, además de recibir una represalia en función del humor del vigilante con el que topen. Pero asumen los riesgos porque al otro lado de la ciudad, en las casas de compra ilegales de los asiáticos, pueden vender el material a mejor precio. Pasa a la página siguiente


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12 CUADERNO DEL DOMINGO

DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DEL 2007

el Periódico

internacional Viene de la página anterior A través de contratos poco transparentes la Gécamines cede a empresas privadas el derecho a explotar sus minas, en maniobras a menudo corruptas pero que dejan a las compañías en la legalidad, lo que les obliga a pagar tasas e impuestos. Los papeles les dan la ventaja de estar actuando al amparo de la ley pero tienen que enfrentarse a cambio con la dura competencia de las casas de compra ilícitas, que están proliferando y que, exentas de impuestos, pueden pagar mejor el kilo.

RESUMEN DE LA PRENSA EXTRANJERA

Pesimismo sobre la crisis financiera Los diarios hablan de fragilidad del sistema bancario AP / RICHARD DREW

Carlos Elordi La leyenda de Bazano El Grupo Bazano es una de las mayores firmas que opera en las concesiones de Kolwezi y una de las más conocidas. Aunque Bazano es el nombre del grupo, los ciudadanos cuentan la historia del «señor Bazano, un libanés que supo hacer fortuna en Kolwezi». «Hace poco más de cinco años llegó a la ciudad, donde abrió una pequeña tienda de sardinas y tomate, pero fue listo, entró en el negocio de las minas y ahora está montado en el dólar», dice un seminarista, repitiendo el increíble ascenso de Bazano tal como lo cuentan los mineros, panaderos y profesores del pueblo. En la parcela del grupo, dentro de las instalaciones de la Gécamines, un letrero plantado en el suelo se burla con cinismo de la realidad del

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Un letrero prohíbe trabajar en las minas a mujeres y a menores de 18 años. En vano día a día de toda la ciudad. En la placa hay escrito un «prohibido a mujeres y a menores de 18 años», mientras entre los palos que la sostienen pasan numerosos chavales, todos ellos de bíceps desarrollados, con la espalda encorvada por el peso del saco que transportan. Unos metros más abajo, junto a otra de las corrientes de agua, se pueden contar por centenares las mujeres y los menores que trabajan bajo el sol abrasador del mediodía katangués. El código de trabajo de la legislación nacional prohíbe «las peores formas de trabajo de los niños» y sitúa la edad legal de trabajar a los 18 años. Pero las reglas aquí no las impone un Gobierno inestable e inexperto que intenta arreglárselas aún con los restos de un conflicto (el más mortífero después de la segunda guerra mundial) que duró casi una década (finalizó oficialmente en 2003) y cuyo poder no alcanza a todas las regiones del enorme territorio (el Congo es cuatro veces mayor que Francia). Aquí, a más de 1.000 kilómetros de Kinshasa, la capital, a más de tres semanas en coche del parlamento donde los políticos discuten el futuro del país, las reglas no están escritas, aunque todos las conozcan. Y no es el más votado quien las impone, sino el más listo, el más fuerte o, lo que resulta más habitual, el que más paga. H

l miedo se instala en los mercados». Con tan alarmante titular de apertura reaccionaba el viernes el habitualmente prudente Le Monde a la decisión del Banco Central Europeo de no subir los tipos de interés. «Crece el temor a que los bancos y otras instituciones financieras tengan serias dificultades para refinanciar préstamos que vencerán en las próximas dos semanas», decía ese mismo día, y también en su primera página, el Financial Times. Son dos ejemplos de la escalada verbal que en la última semana han emprendido buena parte de los diarios de referencia del mundo a la hora de valorar lo que está ocurriendo en los mercados financieros. Un asunto que, según dicen los expertos en los humores del poder, constituye en estos momentos la preocupación principal de los dirigentes políticos occidentales, de este y del otro lado del Atlántico. Lo reconozcan abiertamente o no. Todos los analistas subrayan que el gran problema es que la actividad crediticia está paralizada: no la que afecta al consumidor corriente, aunque esta también se está moderando, sino la que tiene lugar entre las instituciones financieras privadas, que es la decisiva para asegurar la solvencia del sistema. Y también coinciden en que el motivo es la mutua desconfianza que se ha generalizado entre esas instituciones y, particularmente, entre los bancos. «Ningún prestador potencial de dinero sabe si quien se lo pide es fiable», escribía esta semana Mauricio Ricci en La Repubblica. Porque ninguno confiesa qué cantidad de títulos-basura tienen en su caja: empezando por los de las hipotecas inmobiliarias norteamericanas que corren el riesgo de no ser amortizadas, o cuyos titulares ya han dejado de pagar, y siguiendo por una larga lista de «productos financieros derivados» que sin prudencia alguna los bancos han venido comprando en los últimos tiempos para mejorar su cuenta de resultados: desde tarjetas de crédito, a letras para la compra de coches, pasando por préstamos a empresas.

EL TEMOR Diarios tan serios y habitualmente prudentes como el francés Le Monde y el prestigioso Financial Times subrayan el creciente temor a que los bancos tengan serias dificultades para refinanciar préstamos. El italiano La Repubblica tampoco se muestra excesivamente optimista y afirma que ningún prestador potencial de dinero tiene confianza en quienes les piden prestado dinero.

Los bancos, en cuestión Ante tamaña incertidumbre –que no implica que muchos de esos activos sean solventes– los bancos tienden a abstenerse de prestar a sus colegas. Y el precio del dinero interbancario sube sin cesar, a pesar de las formidables inyecciones de liquidez que los bancos centrales, en particular el europeo, están haciendo en el siste-

33 Una bandera de EEUU en la fachada de Wall Street. ma. «El primer paso para restablecer la confianza perdida es que todos digamos públicamente qué perdidas hemos sufrido como consecuencia de la contracción del crédito de las últimas semanas», declaraba el jueves en el Financial Times Josef Ackermann, jefe ejecutivo del Deutsche Bank. «Preparémonos para que la crisis se extienda», escribía el día anterior Wolfgang Munchau, una de las firmas de referencia del citado diario.

LA AMENAZA Todos los analistas subrayan que el gran problema es que la actividad crediticia está paralizada Por primera vez en décadas se habla de «fragilidad del sistema bancario». En los últimos días algunos analistas han resumido en esos términos la situación derivada del hecho de que bastantes bancos tengan que afrontar la refinanciación de fondos a un ritmo cada vez más frenético y a un precio cada vez más alto. Se sabe que eso está ocurriendo. Aunque también en este caso se desconocen las dimensiones del asunto. Está claro que hay instituciones peor colocadas que otras. Se ha hablado de las serias dificultades de algunos bancos alemanes de dimensiones medias o pequeñas. Pero el único gigante que ha sido citado con nombre y apellidos ha sido el Barclays: el lunes The Wall Street Jour-

nal hablaba de sus problemas de caja. La otra cuestión que apasiona a los especialistas está en saber cómo y cuánto va a afectar lo anterior a la marcha de la economía real. Tampoco hay respuestas en este capítulo. El último informe de previsiones de crecimiento publicado por la OCDE ha sido interpretado como un mal indicio. Particularmente en lo que se refiere a algunos países. Para Le Monde, el informe marca «el fin de la recuperación económica francesa», una de las palancas que han elevado hasta cifras récord la popularidad de Nicolas Sarkozy entre sus conciudadanos. El primer diario económico italiano, Il Sole 24 ore, valoraba de «muy decepcionantes» las previsiones relativas a su país. Y mientras Alemania salía bastante bien parada, los peores pronósticos de la OCDE recaían sobre el futuro de la economía norteamericana.

La emisión de obligaciones «Las empresas encuentran grandes dificultades para encontrar financiación en el mercado», ha escrito también Le Monde. «La cifra de emisiones de obligaciones se ha hundido. Las empresas más frágiles han renunciado a recurrir al mercado», añadía el diario citando un informe que dice que en agosto se han llevado a cabo en el mundo sólo 892 emisiones de obligaciones, la cifra más baja desde mayo de 1993. Nada parecido al pánico ha llegado aún a las páginas de los periódicos, pero el optimismo brilla por su total ausencia. H


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PÚBLICO

MARTES, 19 DE JULIO DE 2011

Mundo

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Una multinacional financia una escuela de Ciencia y Tecnología en el pueblo natal de Nelson Mandela

Mvezo entra en el siglo XXI El presidente chileno.

Reportaje

El descontento fuerza a Piñera a remodelar su Gobierno

GEMMA PARELLADA

MVEZO (SURÁFRICA)

E

l viento intenso peina las peladas montañas de esta remota Suráfrica, en la Provincia del Cabo Oriental. La hierba alta y amarillenta –ahora que el seco invierno austral azota los campos– se somete al helado soplo de aire, en las colinas que mecieron al líder surafricano Nelson Mandela cuando era niño. En su pueblo natal, Mvezo, las cabañas no tienen grifos, ni agua que corra por ellos. Tampoco electricidad. Y el sistema de sanidad y de educación del que disfrutan otras partes del país apenas se percibe aquí. Pero ahora este pueblo pronto tendrá una escuela privilegiada y puntera en tecnología, respetuosa con el medio ambiente y que pretende ser referencia en toda la región. El proyecto lo financia la multinacional alemana Siemens, aunque la idea fue impulsada por la comunidad local y en especial por su jefe tradicional, Nkosi (o rey) Zwelivelile Mandela (más conocido como Mandla Mandela), nieto del premio Nobel de la paz y expresidente. El nieto del líder antiapartheid ha acumulado mucho peso político desde que, en 2007, inició su vida pública por designio de su respetado abuelo. La ceremonia de colocación de la primera piedra del futuro centro docente (que, por supuesto, se llamará Nelson Mandela) quiebra la rutina sin motores de la aldea. Las hordas de visitantes de la gran ciudad (con la ministra de Educación Básica incluida) y el helicóptero que desciende depositando al consejero delegado de la multinacional, Peter Loescher, chocan con la realidad austera de los habitantes de los montes en una extraña escena. “La educación y la sanidad son dos puntos clave para el desarrollo”, cuenta el podero„Þ"Ú[ŒÊßÚAÀ"ÚDÑ"À"ÚDMÑ"A que considera que “sólo pensando abiertamente y abrazando la comunidad global en la que vivimos seremos capaces de cambiar el futuro de nuestra juventud y dar forma

SOLEDAD PINO

SANTIAGO DE CHILE

La salud de Mandela, que celebra su 93 cumpleaños, preocupa en Suráfrica JOHANNESBURGO // Varios millones de niños surafricanos entonaron ayer el ‘Cumpleaños feliz’ en honor de Nelson Mandela, que ayer celebró su 93 aniversario en Qunu, la ciudad donde transcurrió su juventud. El hombre que pasó 27 años de su vida en la prisión de Robben Island por luchar contra el apartheid sopló las

El centro escolar quiere ser un polo de desarrollo para toda la zona La economía más potente de África tiene aún un 40% de pobres a su interpretación del mundo en que vivimos”. Mandla le debe estas ideas "„•"0•MÑÞA„Ma–Ú:ÞÚ[M„"NÑ mismo. Como también le debe su poder y su reinado. Los ancianos pidieron a Nelson Mandela que tomara las riendas del Consejo Tradicional de su Mvezo natal hace 70 años, pero las ocupaciones del icono de la lucha por la liberación de la población negra en Suráfrica y las posteriores tareas de hombre de Estado no le dejaron oportunidad, así que declinó la oferta para, décadas después, delegar en su nieto. Pero no sólo eso, la cerca-

nía entre ambos quedó probada durante la pasada campaña electoral, cuando Mandela apareció en un mitin en apoyo al ahora presidente Jacob Zuma. Aunque la Funda:ÊßÚÀ"ÚDMÑ"Av•MÞ[:Ê"ÑÕMÚte gestiona su agenda, se lo había desaconsejado por su delicado estado de salud, el anciano acudió a escuchar la intervención de su nieto Mandla. Tecnología puntera

La nueva escuela de secundaria, especializada en ciencia y tecnología, se construirá en una pendiente que desciende hasta el río Mbashe –el que sacia al ganado y a los aldeanos de Mvezo– y tendrá capacidad para 700 alumnos. Sus instalaciones incluirán un internado, para minimizar uno de los muchos problemas que favorecen el abandono escolar en áreas como esta: el transporte y las distancias. También dispondrá de un alojamiento para los profesores (al otro lado del río, para que los alumnos no les estorben) con la intención de convencer a los pedagogos acos-

velas rodeado de una parte de su familia, incluida su exmujer, Winnie (a su derecha), casi todos vestidos con camisetas con su imagen. Mandela sufrió en enero una grave crisis respiratoria que hizo temer por su vida; desde entonces, su estado de salud sigue siendo frágil y preocupa a los surafricanos. P. MOREY / AP

tumbrados a los centros urbanos y servicios básicos de que ir a enseñar a una escuela ru"ÑÚÞ„ÊaÚÊ[:"MڕÚ:Ê""ŒÞdas las comodidades. El centro está pensado como una herramienta para formar a jóvenes, pero a la vez quiere ser un polo de desarrollo en el pueblo. Contará con el primer sistema de potabilización de agua de la aldea y experimentará con la energía solar, siendo una estructu"ŒÞŒ"ÑÕMڌM"•ŒÞ„•[:ÊMڌM y “verde”. Siemens la armará con tecnología puntera y ordenadores, y el departamento de educación ha prometido mimar este símbolo del progreso campesino, en un gesto por defender sus esfuerzos para reducir la distancia entre las dos Suráfricas, que se desarrollan a dos ritmos distintos. La economía más potente del continente africano no remM„Mڌ"ÚÊ0MÚM[:Ê""Ñ"Õ"yoría de la población, y los habitantes de Mvezo forman parte del más del 40% de pobres que hay en el país. Pero no hay fechas previsŒ"„AÚÊm""Ñ"[Ú"ÑÊ¢":ÊßÚDM

la construcción ni para el inicio del primer curso. Peter Loescher, consejero delegado de Siemens, dice que se va a terminar “cuanto antes”, pero no sabe especificar la dimensión de la inversión en dólares, euros o rands (la moneda local). Loescher remarca que su compañía está en Suráfrica hace más de 150 años y que por eso su empresa se considera ya un “ciudadano corporativo” del país. El ejecutivo asegura que construir la escuela en la localidad natal de Mandela es su manera de devolver a la sociedad surafricana algo de lo que ha dado a la multinacional. Pero detrás de las declaraciones grandilocuentes, a nadie se le escapa que el proyecto lleva el sello “Mandela”, un nombre publicitario excelente. La multinacional alemana ya tiene su publicidad; ahora deberá acometer la tarea de buscar buenos profesores dispuestos a retirarse al aislamiento de Mvezo. D

3 La popularidad del Gobierno de derechas chileno :"MMÚmÊ:"DÞA:ÞÕÞ„MM]Mja en las calles pobladas de manifestantes y en los exiguos porcentajes de apoyo de las encuestas. El rechazo que el millonario presidente, Sebastián Piñera, suscita en la población es del 65%, un factor más que le ha forzado "ÕÞDÊ[:"„•a"0ÊÚMŒMq®„MÑ segundo cambio en 16 meses, aunque esta es una cirugía mayor que afecta a ocho de los 21 ministerios. Pese a que la economía crece al 7% y Chile es destacado por Moody’s como un MÏMÕmÑÞDMDʄ:ÊmÑÊÚ"[„:"ÑA la desigualdad del país es de las mayores del mundo. Además, en los últimos meses ha habido multitudinarias protestas por la calidad de la Educación Secundaria y superior, y cientos de colegios, institutos y universidades se encontraban ayer tomados por los estudiantes. Un ministro del Opus Dei

De hecho, uno de los cam0ÊބÕ#„„ÊaÚÊ[:"ŒÊ›Þ„M„Ñ" salida del ministro de Educación, el supernumerario del Opus Dei Joaquín Lavín, criticado por las organizaciones estudiantiles, que habían solicitado su dimisión por ser parte, según ellas, de una sociedad inmobiliaria que “esconde” el afán de lucro de la universidad privada. Lavín salió de Educación, pero pasó al Ministerio de Asuntos Sociales. Piñera le encargó retomar “con dinamismo” la labor de reconstrucción por el terremoto y maremoto de 2010, que aún no ha concluido. También cambian Economía, Justicia, Obras Públicas, Minería y Energía. La portavoz Ena Von Baer dejó el cargo en manos del hasta ayer senador Andrés Chadwick, primo hermano del presidente Piñera. D


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PĂ&#x161;BLICO

JUEVES, 7 DE JULIO DE 2011

Mundo

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tumbrĂł al seguir viendo morir a otros amigos y, ya en la base militar, dejĂł de dolerle demasiado: â&#x20AC;&#x153;Mi ilusiĂłn se convirtiĂł en pasar a ser lo suficientemente fuerte para sostener el arma, para que me libraran un kalashnikov y poder ir a la batalla realâ&#x20AC;?. El cuerpo de un tanque oxidado, un lanzagranadas cubierto de enredaderas o una ametralladora que sirve hoy de tiovivo para chavales: en Ayod, los recuerdos bĂŠlicos reposan sobre la arena, asĂ­ como en la mente de sus habitantes. No se asocian solamente al pasado y tampoco se limitan a la lucha contra los jallaba. Ă&#x17E;Ă&#x2018;D"DĂ&#x17E;Â&#x201E;DMĂ&#x2018;ÂŽĂ?N :Ă&#x160;Â&#x152;Ă&#x17E;DMžĂ&#x160;0M ":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;DMĂ&#x2018;Â&#x2022;M0Ă&#x2018;Ă&#x17E;DMÂ&#x2022;D#Ă&#x161;MĂ&#x161;Â&#x201E;"Â&#x17E;"Ă&#x161;MĂ&#x2018;DMÂ&#x201E;[Ă&#x2018;MDMĂ&#x2018;Ă&#x203A;DMĂ?Â&#x2022;Ă&#x2018;Ă&#x160;Ă&#x17E;q GORAN TOMASEVIC / REUTERS

El pasado bĂŠlico marca el futuro de SudĂĄn del Sur El nuevo Estado declararĂĄ su independencia del Norte el prĂłximo sĂĄbado AYOD

SUDAN DEL SUR

GEMMA PARELLADA

ENVIADA ESPECIAL

3 Omar al Bashir, el enemigo nĂşmero uno de SudĂĄn del Sur, se sentarĂĄ en la tribuna de honor el dĂ­a de su independencia. â&#x20AC;&#x153;AsĂ­ estĂĄ previsto en el Acuerdo de Paz y asĂ­ esperamos que sucedaâ&#x20AC;?, asegura Barnaba Marial Benjamin, portavoz de la RepĂşblica de SudĂĄn del Sur, el paĂ­s que nacerĂĄ Ă&#x17E;[:Ă&#x160;"Ă&#x2018;Ă&#x2022;MĂ&#x161;Â&#x152;MMÂ&#x201E;Â&#x152;MÂ&#x201E;#0"DĂ&#x17E;q Al Bashir, presidente del paĂ­s mĂĄs extenso de Ă frica antes del divorcio, representa para los sursudaneses â&#x20AC;&#x153;el Norte opresorâ&#x20AC;? que les ha maltratado durante dĂŠcadas, que les ha succionado el petrĂłleo â&#x20AC;&#x201C;tres cuartas partes del oro negro sudanĂŠs estĂĄ en terreno sureĂąoâ&#x20AC;&#x201C; sin desarrollar in-

fraestructuras, educaciĂłn ni sanidad, ademĂĄs de intentar imponerles una religiĂłn, el islam, que era ajena para la gran mayorĂ­a y unas leyes que no respetaban su naturaleza diferente. Pero, y sin ir tan lejos, el pasado viernes Al Bashir ordenĂł a su EjĂŠrcito â&#x20AC;&#x153;limpiar de rebeldesâ&#x20AC;? el estado fronterizo del Kordofan del Sur, a lo que han seguido bombardeos aĂŠreos puntuales en la regiĂłn. La provincia en cuestiĂłn y sus montaĂąas Nuba pertenecen legalmente al Norte, pero hay un extenso apoyo popular al movimiento de liberaciĂłn del Sur. La violencia en Kordofan, junto a la tensiĂłn en la zona de Abyei, aĂşn por decidir a quĂŠ lado se adherirĂĄ, mantienen la frontera candente y sin cerrar. â&#x20AC;&#x153;Los jallaba (ĂĄrabes) se atrincheraron aquĂ­ alrededorâ&#x20AC;?, cuenta Samuel Gai, seĂąalando unos ĂĄrboles que, a lo

lejos, cortan el llano y arenoso paisaje de Ayod, una localidad perdida en la inmensidad de las llanuras del interior, en el estado de Jonglei. Gai es uno de los niĂąos que, tras ser entrenado en EtiopĂ­a, formĂł parte del EjĂŠrcito Rojo, la rama de menores del EjĂŠrcito de LiberaciĂłn del Pueblo de SudĂĄn (el SPLA). â&#x20AC;&#x153;Violaban a nuestras madresâ&#x20AC;?

â&#x20AC;&#x153;Violaban a nuestras madres, robaban libremente y asesinaban con total impunidadâ&#x20AC;?, explica Gai. â&#x20AC;&#x153;Defender a nuestra gente fue la razĂłn de ser del SPLAâ&#x20AC;?, prosigue, aunque reconoce que cuando iniciĂł el viaje hacia el campo de entrenamiento no sabĂ­a dĂłnde iba. La diversiĂłn de salir con decenas de otros niĂąos a la aventura se fue truncando por el camino al ir perdiendo compaĂąeros por falta de comida o enfermedades. Pero se acos-

La regiĂłn de Abyei aĂşn no ha decidido si se adhiere al Sur o se queda en el Norte El joven paĂ­s deberĂĄ hacer frente a combates fronterizos y rebeliones internas El presupuesto militar es tres veces superior al de sanidad y educaciĂłn juntos

JOAN FAUS

3 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tratĂł de dar respuesta ayer a travĂŠs de Twitter a algunas de las principales preocupaciones de los norteamericanos. La recuperaciĂłn econĂłmica

y el empleo centraron la mayorĂ­a de preguntas que Obama respondiĂł desde la Casa Blanca en una inĂŠdita tertulia moderada por el cofundador de la red social, Jack Dorsey. En sus rĂŠplicas, el presidente de EEUU abogĂł por aumentar las ayudas a los emprende-

DĂ&#x17E; MÂ&#x201E;A]MÂ?Ă&#x160;0Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x160;¢" Ă&#x2018;"Â&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x160;mĂ&#x17E;Â&#x152;Mcas o subir los impuestos a las rentas mĂĄs altas, entre otros asuntos. Obama tambiĂŠn defendiĂł el papel del Estado en sanidad o educaciĂłn. â&#x20AC;&#x153;Yo no serĂ­a presidente si alguien no hubiese otorgado becas a mi escuela. Estamos aquĂ­ porque

AmnistĂ­a acusa a Damasco de crĂ­menes contra la humanidad PĂ&#x161;BLICO

Dos millones de muertos

DAMASCO

La Segunda Guerra Civil que enfrentĂł a los sureĂąos con el Norte durĂł 21 aĂąos, hasÂ&#x152;"vÂ&#x2022;MAMĂ&#x161;Â&#x201C;¤¤\AÂ&#x201E;M[ Ă&#x2022;Ă&#x;MĂ&#x2018; Amplio Acuerdo de Paz. Se calcula que cerca de dos millones de personas perdieron Ă&#x2018;"Â&#x203A;Ă&#x160;D"MĂ&#x161;MĂ&#x2018;:Ă&#x17E;Ă&#x161;]Ă&#x160;:Â&#x152;Ă&#x17E;qM Ă&#x17E;MĂ&#x2018; enemigo no fue siempre, ni lo es hoy, solamente el Norte. El movimiento de liberaciĂłn sufriĂł disputas internas en el pasado y actualmente una docena de grupos rebeldes siguen activos en SudĂĄn del Sur. Las milicias de Peter Gadet, de Johnson Oliny o de Geoge Athor son sĂłlo algunos de los grupos activos en SudĂĄn del Sur, que se calcula pueden llegar a la docena. Sus ideales no estĂĄn necesariamente vinculados a las etnias, sino que varĂ­an desde las quejas contra la corrupciĂłn hasta el respeto por las minorĂ­as. El Gobierno acusa a Jartum de estar detrĂĄs de ellos, de financiarles y darles armamento, pero, sea verdad o no, las amenazas hacia la dĂŠbil seguridad del nuevo estado, a dos dĂ­as de la independencia, siguen siendo un reto prioritario. De ahĂ­, quizĂĄs, que el presupuesto para 2011 del Gobierno sursudanĂŠs dedique una cantidad tres veces mayor al EjĂŠrcito y a sus veteranos que a educaciĂłn y sanidad juntos. D

3 La dura represiĂłn por parte de las fuerzas de seguridad sirias de las manifestaciones de ayer ha dejado al menos 22 muertos y 80 heridos en la ciudad de Hama, en el centro de Siria. Tras varios dĂ­as de protestas contra el rĂŠgimen del presidente de Siria, Bashar al Asad, los cuerpos de seguridad encararon a los manifestantes disparando. Asimismo, segĂşn la OrganizaciĂłn Nacional para los Derechos Humanos en Siria (ONDHS), las detenciones no han cesado en todo el paĂ­s. La situaciĂłn es tan grave que una multitud de habitantes de Hama ha huido a la capital, Damasco, ya que, segĂşn la ONDHS, la inseguridad por los tiroteos y las detenciones va en aumento. Por otro lado, AmnistĂ­a Internacional ha denunciado la situaciĂłn que vive el paĂ­s por la represiĂłn de las protestas y acusa al Gobierno sirio de â&#x20AC;&#x153;crĂ­menes contra la humanidadâ&#x20AC;?. Sus investigaciones empezaron en mayo, por los disturbios en la ciudad de Tell Kalakh y en su Ăşltimo informe se demuestra que durante ese tiempo las fuerzas de Al Asad apresaron a personas de forma arbitraria, ademĂĄs de asesinar al menos a nueve de ellas y torturar a numerosos detenidos. D

La economĂ­a centra la primera tertulia de Obama en Twitter MADRID

Manifestantes sirios.

Obama y el cofundador de Twitter, Dorsey, ayer. AP

alguien hizo una inversiĂłn en nuestro futuroâ&#x20AC;?, dijo. La mayorĂ­a de las preguntas fueron enviadas por ciudadanos corrientes, aunque Obama tuvo que hacer frente tambiĂŠn a cuestiones de viejos conocidos, como las que le hizo el presidente de la CĂĄmara de Representantes, el republicano John Boehner, TambiĂŠn hubo lugar para el humor, cuando el presidente dijo que parte de su ascenso polĂ­tico se debe al ĂŠxito de sus libros publicados. D


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PÚBLICO

SÁBADO, 9 DE JULIO DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Últimos retoques al escenario en el que se celebrará la independencia, donde ya cuelga una gran fotografía del líder de Sudán del Sur, Salva Kiir. ROBERTO SCHMIDT / AP

El país más joven del mundo formaliza hoy su independencia del Norte, pero la línea fronteriza entre ambos países aún no está clara

El parto doloroso de Sudán del Sur JUBA

SUDÁN DEL SUR

Reportaje GEMMA PARELLADA

P

ENVIADA ESPECIAL

or estas mismas aguas ÇM›Ê„ŒÞ]ތ"DM:MÚ"„DM :"D#›MM„|A„•Mь"¾ÞÚa"A :ÞÚÑ"Õʁ"D"ZÊÏ"MÚMÑ ÊÑÞÊÕmÞÚMڌMv•M0"Ü"¼•0"AÑ":"mʌ"ÑDMÑ"Ú":ÊßÚÕ#„ ÏޛMÚDMÑՕÚDÞq®ÑËÞÕ#„Ñ"aÞ DMÑmÑ"ÚMŒ"M„ŒM„ŒÊaÞՕDÞDMÑ„•ZÊÕÊMڌÞDMÑބ„•„•D"ÚM„M„žDM „•ѕ:Ç"mށÑ"ÑÊ0MŒ"Dqå•Úv•M" ÕMڕDÞ„M"„Þ:Ê":ÞÚ®aÊmŒÞAv•ÊMÚ MÏM:MMÑDÞÕÊÚÊÞ„Þ0M„•:"•:Ma":Ê"„"•Ú":•MDÞv•M"Ña•ÚބDMÑބ m"˄M„ÚÊÑߌÊ:ބDM„M"Ú"Çށ"ÕÞDÊ[:"AM„Œ"„MmÊMڌMDM›ÊD"ÊMa"ž "Œ"›ÊM„"ڕM›Mm"˄M„DMÑ:ÞڌÊÚMڌM"ZÊ:"ÚÞq­ÊM¢A"m"ŒÊDMÇޞq{MÞÑ"ϕ„ŒÊ:Ê"„MÇ"ÇM:ÇށM"ÑÊD"DžMÑ m"„"DÞÚÞ„M#MÚ›"ÚÞA"Ñ[ÚŒMÚMÕބÑ"ÑÊ0MŒ"D|A„Êa•M¾ÞÚa""–ÚÕʁ#ÚDބMMÚMÑM„mMÏÞDMÑÊÑÞq «ÞÚ•ÚބÞ:ÇÞÕÊÑÑÞÚM„DMÇ"0ʌ"ڌM„U•Ú:•"ŒÞDMMÑÑބ„ÊÚ"::M„Þ "Ñ"„"ÚÊD"DUž‰\¤q¤¤¤ÐÊÑßÕMŒÞ„ :•"D"DބDMŒMÊŒÞÊÞm#:ŒÊ:"ÕMڌM›ÊaMÚA„ÊÚDM„"ÞÑÑ"‡:ÞÚ"mMÚ"„ :ÊMÚÐÊÑßÕMŒÞ„DM:"MŒM"„"„Z"ь"D"„AmMÞ:ÞځM„M›"„mMŒÞÑM"„Aa"Ú"DÞž"a•"AÑ"ڕM›"Ú":ÊßÚÑÑ"Õ"-

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La disputa por la región de Abyei ha obligado a huir a 260.000 personas en pocos meses Los dos vecinos deberán entenderse para poder beneficiarse de las reservas petrolíferas LI B IA

EG IPT O

Mar Rojo

SUDÁN DE L N ORTE

Jartum Abyei

DARFUR

KORDOFÁN DEL SUR ET IOPÍA

SUDÁN DEL SUR

Juba 0

km

500

U G AN D A

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infografia@publico.es

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PÚBLICO

DOMINGO, 10 DE JULIO DE 2011

Mundo

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Sudán del Sur proclamó ayer su independencia en una larga ceremonia a la que asistieron jefes de Estado y representantes de organismos internacionales. PETE MULLER / AP

Soldados y estudiantes exiliados se disputan el futuro de Sudán del Sur Los jóvenes formados en el extranjero reclaman la gestión del país frente a los que lucharon por su independencia JUBA

SUDÁN DEL SUR

GEMMA PARELLADA

ENVIADA ESPECIAL

3 Los que se saben el himno entero lo gritan orgullosos, no sólo de su nuevo país sino de saberse la letra. Los ciudadanos han tenido poco tiempo para aprendérsela. Los menos aplicados se enganchan al [Ú"ÑDMÑ"Z"„MA:•"ÚDÞAMÚtonces sí, la marabunta suena rítmica y melódicamente: Sur Sudán. Y cambia la bandera. Mientras por un asta desciende la sudanesa –la antigua, la que representa a partir de ahora solamente al norte–, la estrellada tricolor de la nueva república asciende acompañada de las trompetas militares. “Adiós”, repite la multitud, despidiéndose de Khartum y de Omar Al Bashir, el presidente de Sudán, quien desde la tribuna observa impasible a la población con la que él y sus predecesores estuvie-

ron en guerra durante 21 años –sólo si se cuenta la segunda guerra civil–. Por esos años, 21 cañonazos retumban absolutamente Z•M"DMŒMÕmÞq®Ñ„•„MDM„pide del norte, y el norte lo hace de las tres cuartas partes de Ñ"„M„M›"„mMŒÞÑËZM"„v•M hasta ahora le pertenecían y que han sido un pilar para su economía. ¾":MMÕÞÚÊ"ÞZÊ:Ê"Ñž„• duro retraso tuesta a los miles de asistentes, a las pieles oscurísimas de los sursudaneses y a las poco coloridas de las decenas de kawajas (blancos), entre periodistas, cooperantes y Þ[:Ê"ÑM„q"D"„Êa•MÚÊށDMÚ ni tiempo. Y mientras los miÑM„DM"„Ê„ŒMڌM„AZށ"Dބ:ÞÚ el verde, rojo y negro del nuevo país, bailan, cantan y luego se aburren, el presentador pide que se vacíen las sillas bajo la sombra para los invitados M„mM:Ê"ÑM„q¾"„:•Mڌ"„Z"ÑÑ"Ú žÚÞÇ"ž„•[:ÊMڌMM„m":ÊÞm"ra todos ellos. ®Ú¼•0"AÑ":"mʌ"ÑDMÑڕMvo estado –el que se convierte en el país 54 del continen-

ŒM"ZÊ:"ÚÞUAÑ"ÚÞ:ÇMÚÞÇ" dormido. Desde la medianoche se inundaron las calles y se Œ"ڄZށÕßÑ"ÊÕ"aMÚDM•Ú" ciudad de nocturnidad hostil a una velada de júbilo, en la que los soldados que habitual y duramente controlan los escasos conductores sonreían, uniéndose a la alegría generalizada. Reconocimiento internacional

La República de Sudán del Sur ZށÕ"#m"ŒMDM":ÊÞÚM„ Unidas y ya ha sido reconociD"Þ[:Ê"ÑÕMڌMmށÑ"ÚÊßÚ ®•ÞmM"A®„Œ"DބÚÊDބž Corea. ®ÑmM„ÊDMڌMDMÑ"ڕM›" Ú":ÊßÚA"ћ"½ÊʁAZʁÕßÑ" Constitución provisional que debe servir de marco jurídico y juró su cargo de presidente para el periodo transitorio de cuatro años, el mismo en que tiene que ser debatida y aprobada la Constitución de[Úʌʛ"q "ћ"½ÊʁÇ"0ÑßDMM„Zށzarse por la paz, prometió amnistía para los rebeldes e invitó a los diversos grupos étnicos a

Formará parte de la ONU y ha sido reconocido por la UE, EEUU y Corea El presidente, Salva Kiir, ha prometido la amnistía para los rebeldes «Los soldados no deben sentirse ofendidos, ya que aún tienen sus armas»

mÞÚM„•„DÊZMMÚ:Ê"„"ÑÕ"gen y bajo su nueva identidad •ÚÊ[:"Dށ"DM„•„•D"ÚM„M„A además de prometer no jugar el rol de país agresor. ®ÑՕÚDÞÇ"Œ"¢"DÞ•Ú" ڕM›"ZÞڌM"žÑބ„•„•D"neses han logrado su soberanía. ¿Pero quién la va a gesŒÊÞÚ"wx¾Þ„v•M„":Ê[:"ÞÚ su vida y batallaron en la rebelión por la libertad durante más de dos décadas? ¿O los exiliados esparcidos por el mundo, que estudiaron en el extranjero y que han vuelto ahora, cada uno con su particular idea de país? Niños perdidos

Bol conduce un todoterreno aunque viva en una cabaña. Su vivienda es un tukul de gama alta, bien acabado y con paredes de cemento, pero él mismo asegura que le da prioridad al coche. Bol es uno de los niños perdidos de Sudán del Sur, parte de una generación de niños y jóvenes que Z•MÞÚMڛÊ"Dބ"ÑMŒ"ÚÏMÞUÑ"Õ"žÞË"DMMÑÑބA"®„Œ"dos Unidos, Australia, Canadá

y Cuba– para que pudieran estar a salvo de la guerra y además recibir estudios, tanto básicos como universitarios. ®„Œ"DÊ#„mށ"„"0Ê"Ç"M„tado goteando de vuelta a su m"˄DM„DMv•M„MZʁÕ"ÞÚ los acuerdos de paz, en 2005, pero sobre todo desde que se :ÞÚ[ÕßAMÚMсMZMNÚD•ÕDM enero, el sí a la escisión. Quieren cambios y se sienten capaces de proporcionarlos. Y para eso exigen puestos en el nuevo Gobierno. De hecho, a parte de un empleo MÚ":ÊÞÚM„ÚÊD"„ÞMÚ"Ña•na organización internacional, un trabajo en el Gobierno sursudanés se percibe para los ciudadanos como la única opción, por ahora, para ganarse la vida dignamente. Bol, boina y shorts cuando no está de servicio, ya lo ha logrado. Tiene la carrera de administración de empresas, pero ha acabado trabajando para Presidencia. “Sudán del Sur no puede permitirse el lujo de perder nuestro potencial”, suelta muy seguro de sí mismo y


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DOMINGO, 10 DE JULIO DE 2011

«Nuestro potencial Nace un nuevo país no puede ser El nuevo mapa político desperdiciado», dice un ‘niño perdido’ E GI PT O L I BIA La única forma de ganarse la vida con dignidad es trabajar para el Gobierno

Un país y sus huérfanos de Estado

Mar Rojo

ASH SHAMALIYAH

AL BAHR AL AHMAR

de los que en las aulas lejanas no dejaron de seguir la traC HA D SHAMAL DARFUR SUDÁN gedia que ocurría en su país. NAHR AN NIL {M:ÞÚÞ¢:ÞMÑ„":Ê[:ÊÞDMÑބ compatriotas que mantuvieSHAMAL KORDOFAN KHARTOUM KASSALA ron las armas alzadas, pero Jartúm han aprendido en las trincheAL JAZIRAH ABYEI ras y no les toca a ellos dirigir La disputa por la región, rica GHARB el país”, comenta Bol, con un GEDAREF en petróleo, ha obligado a DARFUR huir a 260.000 personas A’N NIL ápice de desprecio hacia los AL ABYAD SINNAR militares del Ejército del Pueblo para la Liberación de SuKORDOFÁN dán (SPLA, en sus siglas en inDEL SUR AN NIL glés), el movimiento rebelde JANUB DARFUR Zona en AL AZRAQ contienda que luchó en la guerra contra el Norte durante 21 años. A’ALI AN NIL El director del Centro para AZRAQ la Paz y el Desarrollo de la UniAL WAHDAH SHAMAL BAHR AL GHAZAL versidad de Juba, el doctor LeWARAB ben Moro, considera fundaE TI OPÍ A R EPÚ BL I C A GHARB BAHR mental el equilibrio entre ésCE N T ROA F RI C ANA AL GHAZAL SUDÁN DEL SUR tos dos colectivos. JUNQALI “Uno necesita al otro y es AL BUHAYRAT vital que entiendan que caGHARB AL da parte ha jugado su papel”, SHARQ AL ISTWAIYAH Juba ISTIWAIYAH predica Leben, que pasó por BAHRAL JABAL Oxford, “pero habrá que hacer R EPÚB L IC A limpieza en el brazo militar”. KE NI A D EMO CRÁ T I C A “Los programas de formaDEL C ON GO 0 km 500 UG AN DA ción deben concentrarse en ellos, y los que no valgan para gobernar tienen que reconvertirse a los negocios o la agri- Dos realidades diferentes cultura”, añade Leben. “PeReligión Poblacion Área ro hay que ser muy sensible 31 1.860.000 con ellos, porque si no pueden SUDÁN MUSULMANA MILLONES KM sentirse ofendidos. Y la mayoría tiene aún sus armas”. 2

Un arma, “por si acaso”

Tshukok ha vuelto con la licenciatura de Ciencias Políticas bajo el brazo. Ha hecho su solicitud para entrar en el Ejecutivo, pero paralelamente quiere recuperar su rango. La mayoría de los niños perdidos pasaron primero por el entrenamiento militar, en la vecina Etiopía, y muchos fueron después enviados a la guerra como niños soldado. Tshukok tiene también muchas ideas para la construcción de su nueva nación, pero quiere recuperar un arma “por si acaso”, dice. “Sé lo que necesita este país y estoy dispuesto a entregarme políticamente, pero hay también muchos riesgos y gente que no comprende, así que hay que estar preparado por si no se entienden las palabras”, suelta convencido. “Somos como toros, no estamos completos si no tenemos dos cuernos: uno es el conocimiento, el segundo es la fuerza”. D

SUDÁN DEL SUR

8,26 MILLONES

CRISTIANA

640.000 KM2

Petróleo en el sur CONCESIONES

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Mundo

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POZOS PETROLÍFEROS Oleoductos

DARFUR

Bloque 7

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Bloque Bloq oq 1 Bloque Bloq B oq oque 3

ZONA SUR Bloque e5

RE PÚ B LIC A CEN TRO A FR ICA N A

Los principales pozos petrolíferos se encuentran en el sur. Sudán exportó en 2009 395.000 barriles de crudo, el 65% de ellos a China.

PRODUCCIÓN

E T IO PÍ A

Barriles al día 250.000

Juba

100.000 50.000

R .D . DE L CO NG O FUENTE: EUROPEAN COALITION ON OIL IN SUDAN Y US ENERGY INFORMATION AND ADMINISTRATION

0

km

200

infografia@publico.es

Refugiados en un campamento de Juba. PHIL MOORE / AFP

Reportaje

Miles de refugiados vuelven a casa atraídos por una paz de papel G. PARELLADA

ENVIADA ESPECIAL

3 Neveras, camas, cajas entre los árboles y una neblina, con olor a pollo, que lo cubre todo, incluidos los hombres que visten ropas rasgadas y aúpan sus bultos en los camiones. Están en la orilla, en el puerto de Juba, la capital de la recién nacida República de Sur Sudan. Son ciudadanos del nuevo país que reviven la experiencia de pisar su patria, después de años como refugiados en Jartum. “Si veo alzarse nuestra bandera me acordaré de los tiempos en los que iba a la escuela, en mi tierra. Y si me dan una oportunidad y logro trabajo en mi país, marcaré la diferencia”, comparte lleno de optimismo Emmanuel, sin que su pasado le turbe las ilusiones y aunque su futuro no se presente, por ahora, mucho más brillante. No sabe siquiera donde va a vivir. Otro campo de refugiados, de momento, pero esta vez en su propia tierra. Él y 300 sursudaneses más llegaron hace cuatro días a su vieja y nueva nación, después de una penosa travesía de tres semanas en dos barcos de carga. Muchas mujeres y niños enfermaron e incluso un bebé perdió la vida. Emmanuel y sus compañeros de viaje son de los últimos retornados que han lo-

grado volver. Como él, hay más de 300.000, animados por la paz –de papel, aunque no real en todo el territorio– y la independencia. Los hay repartidos por todo el país: algunos lograron ya llegar al pueblo, donde se están construyendo humildes viviendas, aunque apenas tienen posibles para sobrevivir; mientras, otros se acumulan en grandes ciudades como Malakal, esperando que un camión los traslade a alguna parte. Pero, aparte de los retornados, hay en la zona fronte-

Los ‘retornados’ esperan que un camión los lleve a alguna parte Unas 260.000 personas no tienen hogar ni destino riza –donde sigue la inestabilidad– una situación humaÚʌ"Ê":"Œ"„Œß[:"q Allí se concentran la mayoría de los desplazados internos, otra porción de población muy necesitada que hereda el nuevo Gobierno sursudanés. Unos 100.000 han huido recientemente de la disputada región de Abyei, mientras que se calcula que todavía hay unas 260.000 personas que no tienen hogar ni destino. D


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LUNES, 17 DE NOVIEMBRE DE 2008

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Congo olvida a los huérfanos de la guerra Los voluntarios de las organizaciones humanitarias tratan de ayudar a los cientos de niños que huyen a los campos de refugiados tras la muerte de todos sus familiares

GEMMA PARELLADA

KIBATI (R. D.CONGO)

3 Entre las cabañas hechas de hojas secas, las lonas de Unicef y la humareda que desprenden escuálidas fogatas, Norbert Basagvvo anda buscando dónde inscribirse. Acaba de llegar al campo de desplazados de Kibati, a unos 15 kilómetros de la capital provincial de Goma, en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Una camiseta de manga corta y un pantalón, nada más. Ni unas galletas ni un jersey. Salió muy temprano para recorrer andando las decenas de kilómetros que separan su localidad de Rumangabo –bajo control de los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP)– de Kibati, territorio controlado por las Fuerzas Amadas de la RDC (FARDC). Norbert muestra sus manos vacías. “El CNDP está reclutando. Estos días están llamando a los ex combatientes, que ya pasaron por el programa de

desmovilización después de la última guerra, y ahora van a por los diplomados, así que me fui antes de que me conviertan en miliciano”. Él es profesor. “Los insurgentes convocan a los civiles a reuniones, y los invitan a unirse a su milicia. Una invitación que no se puede rechazar…”, explica Norbert. La escuela, de todas formas, está cerrada desde el 8 de noviembre y él tiene claro que no quiere agarrar un arma. Informadores

Poco después de ocupar la zona, los CNDP instalaron su administración, su pequeño gobierno y hasta su policía de tráfico. También una red de nyumbakumis. En swahili, la m"Ñ"0"„ÊaÚÊ[:"diez casas, y es el término con el que los civiles llaman a los informadores que habitan y controlan cada pequeño bloque de casas. “¡Ah! ¡Los nyumbakumis lo saben todo!”, suspira Norbert. “¿Dónde tengo que apuntarme para tener acceso a la

Una mujer congoleña, que huye de la violencia con su bebé y sus escasas pertenencias a cuestas, pasa junto a un tanque del Ejército, al norte de Goma. WALTER ASTRADA/AFP

Un conflicto por las materias primas Análisis PILAR ESTÉBANEZ

3 El conflicto más sangriento y con más víctimas desde la II Guerra Mundial lleva camino de hacerse crónico ante la indiferencia de la comunidad internacional. En la República Democrática del Congo (RDC) han muerto, desde 1998, entre 3,5 y 5 millones de personas, que han te-

nido la desgracia de nacer en una de las zonas del mundo con más recursos naturales, entre ellos el coltan, un metal estratégico para la fabricación de teléfonos móviles. Esta guerra se está convirtiendo en una verdadera pesadilla, donde se violan los derechos humanos y donde no existe seguridad para la población civil. Cerca de 65.000 refugiados tuvieron que escapar de sus asentamientos en Kibati

huyendo de la violencia y miles de habitantes de Goma hicieron lo mismo por temor a asesinatos, violaciones o al secuestro de sus hijos para hacerlos combatientes. Estos éxodos provocados por la violencia son la causa del aumento de la vulnerabilidad de la población ante muchas enfermedades y agrava las ya existentes. En Kibati, el campo de refugiados adonde han ido volviendo en los últi-

La lucha por el coltan para fabricar móviles ha causado millones de muertes ¿Cómo es que 17.000 cascos azules no pueden frenar a 7.000 rebeldes?

mos días más de 50.000 personas, los refugiados viven en pésimas condiciones. Riesgo de epidemia de cólera

Dada la escasez de agua y letrinas, el riesgo de enfermedades como el cólera es muy alto. La Organización Mundial de la Salud ha registrado ya 330 casos de cólera en Kivu Norte y se teme una epidemia. Los combates cerca de los campos de refugiados tam-

bién interrumpen la distribución de la ayuda alimentaria y el acceso a otros enseres por el pánico que causa en la población y el miedo a los movimientos dentro de los propios campos. Consecuentemente, los problemas de desnutrición se incrementan. La malaria, la enfermedad que más mortandad produce entre los niños congoleños, se ve agravada en las actuales circunstancias, que hacen difícil la atención sanitaria y el acceso a las medicinas. Lo mismo ocurre con el sarampión y las infecciones respiratorias infantiles. La atención médica ha tenido que ser suspendida.


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LUNES, 17 DE NOVIEMBRE DE 2008

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comida, a la ayuda?”, insiste Norbert tras sacar la cabeza del puesto equivocado. En esa caseta de plástico, los voluntarios se ocupan sólo de menores de edad. Están elaborando una lista con los niños que han perdido a sus padres en el proceso de fuga. Mientras esperan a que aparezcan sus familiares, tratan de buscarles familias de acogida. Sibomana Janvier, de cuerpo delgado y menudo, duerÕM0"ÏÞ•ÚŒÞ¢ÞDMmÑ#„ŒÊ:Þ[jado al suelo por tres piedras. Perdió el rastro de su madre y de sus hermanos hace un mes. “Yo me ocupo de las cabras, las estaba cuidando en el campo cuando empezaron los ataques. Fui corriendo a casa, pero ya no había nadie. Encerré al rebaño y empecé a correr”. Una vecina lo encontró y lo recogió. “Ella pagó mi pasaje para el camión y me instalé con ella y sus hijos en el campamento de Kibati”, cuenta. Pero Sibomana robó un poco de harina y lo echaron, se-

gún cuenta Bienfait Mutabazi, supervisor del Programa de Identificación, Rastreo y M•ÚÊ[:":ÊßÚZ"ÕÊÑÊ"q¾"Õ"dre prestada le dio el trocito de plástico que es ahora su casa y le dijo que se ocupara de sí mismo. Familiares perdidos

Desde el 27 de octubre, día de la ofensiva rebelde que puso en fuga a más de 30.000 personas, se han registrado 166 casos de pérdida de familiares considerados de urgencia. De ellos, 120 han encontrado familias de acogida y 46 permanecen absolutamente solos. Una niña toma de la mano a su hermanito menor. Gloire Mutoka, de 7 años, mira curioso a su alrededor, y sigue obediente las órdenes, con gestos, de Jessie Fatuma Mutoka. Huyeron hace tres semanas. Esperaron en casa a que sus padres volvieran. Hasta que “vi entrar a los soldados de Nkunda y tres cadáveres, y decidí correr”, cuenta Fatuma.

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Una anciana viuda que escapaba también les recogió y se hizo cargo. “Pero sus 5 hijos naturales, todos varones mayores de 18 años, nos pegan e insultan cada vez que cometemos un pequeño error, como hacer tarde la colada… En cuanto la madre se va, no nos dejan ni comer”, se queja Fatuma. Mientras, el maestro Norbert sigue dando vueltas por Kibati. “Ése también es un recién llegado”, dice apuntando con un ladeo de cabeza a un joven asustado y visiblemente cansado. “Cuando le dispararon, se metió en la selva, y no ha salido de ella hasta saber que podía llegar aquí”. Kibati está en la retaguardia de los combates, a unos escasos tres kilómetros de la línea del frente. Son más de 60.000 desplazados los que intentan sobrevivir, preparados para moverse, una vez más, si se reanudan los tiros. Naciones Unidas está planeando trasladar a todas es-

Los insurgentes ‘invitan’ a los civiles a unirse a ellos, y no se pueden negar En Kibati, más de 60.000 desplazados sobreviven listos para huir de nuevo tas familias a un nuevo campo, en la carretera que lleva a Sake, porque la cercanía del actual con el frente mantiene a los desplazados en situación de riesgo permanente. En la última barrera de los militares gubernamentales, el teniente general Androzo Zara Dark, combina sus conversaciones con tragos de su botella. “Que no salga en las fotos”, advierte. Él y los efectos de su cerveza ya consumida explican cómo fueron los últi-

mos combates. “Los rebeldes empezaron. Yo tengo que defender a mis hombres, eso es la guerra. Reaccioné y no hubiera parado si la Misión de la ONU (MONUC) no nos lo hubiera pedido!”, exclama. Un millón de desplazados

Al otro lado de la línea del frente, los insurgentes permanecen con el ojo en la mirilla, y abrazados a los fusiles, plantados en el suelo. Al fondo, siempre humeante, el volcán Nyragongo, cuya erupción en 2002 enterró una parte de Goma en lava. El este de la República del Congo es otro volcán a punto de estallar, donde además de los 250.000 nuevos desplazados, hay un millón más que ya lo estaban antes de la última gran ofensiva. Todos, siempre, en guardia permanente. D www.publico.es

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LA SITUACIÓN EN EL CONGO ES UN AGUJERO NEGRO HUMANITARIO www.publico.es/173275

Nkunda dice ser favorable a un plan de paz El líder rebelde del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), el general tutsi Laurent Nkunda, accedió ayer a participar en la iniciativa de paz organizada por la ONU que le propuso el enviado especial para Congo, el ex presidente nigeriano Olusegun Obasanjo. “Vamos a hacer lo que esté en nuestro poder para que esta paz llegue”, dijo Nkunda, que bailó con sus rebeldes y con Obasanjo tras el encuentro. Mientras hablaban, la MONUC constató ayer combates entre rebeldes y fuerzas gubernamentales a 110 kilómetros de Goma. Obasanjo no especificó cuándo ni dónde se celebrarán las conversaciones de paz, ni si habrá un cara a cara entre el rebelde Nkunda y el presidente Joseph Kabila.

El campo de desplazados de Kibati, cerca de Goma. EFE

El enviado de la ONU para Congo, Olusegun Obasanjo(izq.), y el rebelde Laurent Nkunda, ayer. ROBERTO SCHMIDT/AFP Además de la desastrosa situación sanitaria, está El conflicto en el este de Congo la utilización sistemática de TROPAS DEL GOBIERNO ÉXODO DE DESPLAZADOS PRESENCIA REBELDE la violencia sexual, especialPARQUE mente las agresiones contra NACIONAL las mujeres y las niñas. DE VIRUNGA N UGANDA Según Naciones Unidas, los episodios de violencia sexual y sus consecuencias –enfermedades de transmiRutshuru Kichanga sión sexual y SIDA– se cuenKalengera tan por cientos de miles a lo Katale Bunagana Ñ"aÞDMÑ:ÞÚ]Ê:ŒÞqßÑÞMÚÑÞ Rumangabo que va de año, se han contaKibumba bilizado más de 3.500 agreSake siones sexuales y se calcula Kibati que se producen más de 400 REP. DEM. Goma al mes sólo en Kivu Norte. DEL CONGO Los niños, además de ser Lago RUANDA 25 km 0 Kivu el grupo más vulnerable a las infografia@publico.es enfermedades, son víctimas FUENTE: BBC

de la violencia y del secuestro y reclutamiento por distintos grupos armados: entre 1993 y 2006 fueron reclutados unos 30.000 niños y niñas en la RDC. A pesar de los programas de desmovilización, se calcula que por cada dos que se desmovilizan otros cuatro son reclutados. Ante esta situación, ¿qué hace la comunidad internacional? ¿Cómo es posible que la RDC no sea una prioridad de la agenda internacional pese a las persistentes violaciones de los derechos humanos? Tras el primer acuerdo de paz, en 1999, se creó la Misión de las Naciones Unidas en Congo (MONUC) para im-

Un soldado congoleño merodea con peluca. REUTERS poner el alto al fuego y desarmar a las distintas facciones en lucha. Papel mojado

Actualmente, 17.000 cascos azules están presentes en la zona. ¿Cómo, con 17.000 hombres, la MONUC no consigue paralizar la ofensiva de 7.000 rebeldes? Quizá se debería presionar a Ruanda para que no prestara apoyo a esos rebeldes. ¶":MÕM„M„„M[ÕßMÑMÚNsimo acuerdo de paz, pero como los anteriores no ha sido más que papel mojado, según reconoce la propia ONU, que durante estos últimos años, mediatizada por Estados Uni-

dos y el Reino Unido, ha apoyado sin disimulo al general ruandés Paul Kagame en su objetivo de dominar los recursos naturales de ese inmenso país que es la RDC. China y Francia, por su parte, apoyan al presidente congoleño, Joseph Kabila, por las mismas razones que Estados Unidos y Reino Unido sostienen a su rival: el control de las materias primas. Aquí está la clave del asunto y de esta vergonzosa guerra. Como siempre en estos casos, quien estorba aquí es la población civil. * PRESIDENTA DE HONOR DE MÉDICOS DEL MUNDO


AVUI

12 Món

DILLUNS, 4 DE SETEMBRE DEL 2006

CIUTATS DEL MÓN: Lubumbashi La capital del coure

Uns nois transporten un carretó per un dels carrers de Lubumbashi, que durant el dia bullen amb multitud de venedors i clients ■ GEMMA PARELLADA

Una batalla diària EXPANSIÓ · La segona ciutat més poblada de la República Democràtica del Congo creix sense llei amb el petit comerç MANCANCES · La riquesa minera de la regió no es tradueix en una vida digna per als habitants IMPUNITAT · La violència i els abusos queden sovint sense càstig i la corrupció està estesa Gemma Parellada LUBUMBASHI. SERVEI ESPECIAL

M

untanyes de cendra, restes de fogueres que ningú ha apagat, esteles de fum amb origen en un munt d’escombraries que cremen. És la ressaca d’una jornada laboral a Lubumbashi –segona ciutat més poblada de la República Democràtica del Congo (RDC)–, l’escenari nocturn i semidesert d’un centre que només fa unes hores bullia amb la multitud d’intercanvis del petit comerç. En petites taules de fusta els canvistes exposen feixos de francs congolesos, una moneda sotmesa a variacions diàries. Nombroses monedes s’escampen per les cabines telefòniques: homes i dones deixen trucar des del seu mòbil cobrant un tant per minut. Aquí les telecomunicacions van aterrar a la fase de la telefonia mòbil, per això els telèfons fixos són gairebé inexistents. “Ruashi!!”, crida un jove penjat de la porta d’una furgoneta en marxa. Amb una àgil maniobra es fica dins el vehicle i tanca la porta mil·lèsimes de segon abans que un cotxe passi a uns centímetres. Un cop dins, comença a

cobrar el trajecte. Els nombrosos autobusos que uneixen els barris de la ciutat dominen un paisatge circulatori caòtic i estressant. Amb el trànsit que ignora les escasses senyalitzacions i els inoperants semàfors es barregen molts vehicles anglòfons –amb el volant a la dreta– importats de Dubai o Sud-àfrica, que faciliten accidents. A l’entrada de Lubumbashi, l’enorme edifici de la Gécamines s’erigeix com el símbol d’un orgull i una prosperitat en ruïnes. L’ombra de la que va ser l’empresa estatal més potent del país plana sobre la ciutat. Encara pesa l’esfondrament del gegant miner, que va deixar la ciutat òrfena del seu

L’edifici de l’antiga empresa estatal més potent s’erigeix a Lubumbashi com el símbol d’una prosperitat en ruïnes motor econòmic i una massa de treballadors a l’atur. Ara són petites empreses de capital estranger les que exploten els minerals i comercien amb coure, cobalt, ferro, estany, heterogenita i malaquita de la geogràficament escandalosa província de Katanga. Els asiàtics s’han apoderat de molts dels

negocis del sector i els camions que circulen carregats de valuoses mercaderies se’n van cap a Zàmbia, Sud-àfrica i Tanzània amb fragments de sòl de la província i uns sucosos beneficis que la població local no arriba ni a ensumar. En canvi, els irrisoris salaris dels funcionaris de l’Estat i l’atur són la tònica general. Els treballadors de la SNCC, l’empresa ferroviària estatal que anys enrere també va ser motiu d’orgull, fan de tant en tant alguns dies de vaga: els seus baixos salaris sovint es queden en algun punt entre l’administració i les seves mans, alguns no han cobrat des de fa vint mesos. El seu cas és una situació habitual per als funcionaris de l’Estat, entre els quals s’ha instal·lat una tendència gairebé oficialitzada d’extorsió i cobrament d’impostos inexistents en un intent de corregir la insolvència del pagador. Assumits i generalitzats, els comportaments fraudulents es fan amb impunitat. Entre aquest descontrol la població malviu dels petits negocis desconfiant d’unes lleis que rarament s’apliquen. La incertesa i la manca de seguretat fan de la supervivència una esgotadora lluita diària. Al caure el sol la vida es trasllada als barris perifèrics. A les cantonades del

1,2

milions de persones, aproximadament, i segons dades del 2001, viuen a Lubumbashi, la segona ciutat del Congo.

700

nens dormen al ras a Lubumbashi. Abandonats per les famílies, molts d’ells esnifen o beuen gasolina.

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mesos fa que no cobren el salari molts funcionaris de la República Democràtica del Congo (RDC).

nucli comercial i al mercat només queden una multitud de petites ombres: són els anomenats nens del carrer, que intenten protegir-se del fred al voltant d’un foc i fugir de la realitat esnifant o bevent gasolina. Són fills de pares que els han fet fora de casa després de ser acusats de bruixeria o nens que han abandonat una llar que no podia o no volia mantenir-los. Són uns 700 els que dormen a la intempèrie, però més de 3.000 els que es troben a un pas de ser vagabunds.

Barris populars sense llum Als voltants, la foscor s’inunda de les dolces melodies de la rumba congolesa que emanen de ràdios i locals nocturns. A l’interior, la clientela –la majoria homes– es deixa emportar pel ritme, mentre que a l’exterior la nit aixeca respecte i pors. La seguretat és una obsessió per als ciutadans, que temen els bandits sense escrúpols que ataquen amb llibertat, i per a les ciutadanes, alertades per un alt índex d’abusos sexuals. La foscor protegeix els atacants: als barris populars no hi arriba l’electricitat i a la resta, els talls de llum són constants. Per als ciutadans, l’endemà planteja el mateix repte i les mateixes poques esperances. ■


PĂ&#x161;BLICO

JUEVES, 1 DE DICIEMBRE DE 2011

Mundo

WWW.PUBLICO.ES

Las irregularidades electorales recrudecen la tensiĂłn en Congo Innumerables incidencias en el tercer dĂ­a de votaciones LUMUMBASHI

R. D. DEL CONGO

GEMMA PARELLADA

3 Potenciales votantes cansados de esperar forman Â&#x2022;Ă&#x161;"[Ă&#x2018;"MĂ&#x161;:Â&#x2022;MÂ&#x201E;Â&#x152;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;DMÂ&#x201E;MaÂ&#x2022;Ă&#x161;DĂ&#x17E;Â&#x201E;qÂś"Ă&#x161;Â&#x203A;Ă&#x160;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x17E;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ma" Ă&#x2018;"Â&#x201E;Â&#x2022; Ă&#x161;"Â&#x201E; nuevas y salir las papeletas de plĂĄstico, asĂ­ que se ordenan entre ellos mismos antes de vÂ&#x2022;MĂ&#x2018;Ă&#x17E;Ă&#x2021;"a""Ă&#x2018;aÂ&#x2022;Ă&#x161;Ă&#x17E;DMĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;DMÂ&#x201E;bordados, confundidos y tam0Ă&#x160;NĂ&#x161;MÂ?Ă&#x2021;"Â&#x2022;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x17E;Â&#x201E;"aMĂ&#x161;Â&#x152;MÂ&#x201E;DMĂ&#x2018;" ÂŤĂ&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;Â&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;ÂŽĂ&#x2018;M:Â&#x152;Ă&#x17E; "Ă&#x2018;":Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x161;"Ă&#x2018; Independiente. ÂŽĂ&#x161;MĂ&#x2018;m Ă&#x17E;:MÂ&#x201E;Ă&#x17E;A"m" Â&#x152;"Ă&#x161;Ă&#x2018;Ă&#x17E; que queda de una tapa azul de Â&#x2022; Ă&#x161;" MvÂ&#x2022;MĂ&#x2022;"D"A"Ă&#x2018;aÂ&#x2022;Ă&#x161;"Â&#x201E;ZĂ&#x17E;tos rotas y tambiĂŠn calcinadas de candidatos a la presidencia, aunque no osan tocar el jersey de uno de los policĂ­as que mu Ă&#x160;Ă&#x;"Â&#x17E;M MĂ&#x161;Â&#x2022;Ă&#x161;Â&#x152;Ă&#x160; Ă&#x17E;Â&#x152;MĂ&#x17E;MĂ&#x161;MÂ&#x201E;Â&#x152;M Ă&#x2022;Ă&#x160;Â&#x201E;Ă&#x2022;Ă&#x17E;:Ă&#x17E;Ă&#x2018;MaĂ&#x160;Ă&#x17E;qž":"Â&#x201E;":"vÂ&#x2022;Mda en el suelo, justo en la entrada de la sala de voto. Todo esto sucedĂ­a en el cenÂ&#x152; Ă&#x17E;DMDĂ?"Ă&#x161;DĂ?"AMĂ&#x161;žÂ&#x2022;0Â&#x2022;Ă&#x2022;bashi, el dĂ­a despuĂŠs de las elecciones, tras mĂĄs de 30 ho "Â&#x201E;DMÂ&#x201E;Â&#x2022;Â&#x152;MĂ&#x; Ă&#x160;:Ă&#x17E;Ă&#x160;Ă&#x161;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x17E;[:Ă&#x160;"Ă&#x2018;q ÂŽĂ&#x161;½Ă&#x160;Ă&#x161;Â&#x201E;Ă&#x2021;"Â&#x201E;"A"Â&#x2013;Ă&#x161;"Â&#x17E;M Â&#x201E;MaÂ&#x2022;Ă&#x2039;"Ă&#x161; "0 Ă&#x160;MĂ&#x161;DĂ&#x17E;:Ă&#x17E;Ă&#x2018;MaĂ&#x160;Ă&#x17E;Â&#x201E;MĂ&#x2018;M:Â&#x152;Ă&#x17E; "Ă&#x2018;MÂ&#x201E;A "Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;MĂ&#x161;Ă&#x17E;Ă&#x2021;"0Ă&#x2039;"Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ma"DĂ&#x17E;MĂ&#x2018; material electoral a tiempo. Ă&#x20AC;Ă&#x160;MĂ&#x161;Â&#x152; "Â&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;0Â&#x2022;Â&#x201E;:"Ă&#x161;DĂ&#x;Ă&#x161;de votar, otros ya empiezan a sacar conclusiones. Sin la jornada cerrada y sin resultados m MĂ&#x2018;Ă&#x160;Ă&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x161;" MÂ&#x201E;Ă&#x17E;[:Ă&#x160;"Ă&#x2018;MÂ&#x201E;AĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;Ă&#x161;Â&#x2013;meros a pie de urna perfilan Â&#x2022;Ă&#x161;" M:Â&#x152;"[Ă&#x161;"Ă&#x2018;MĂ&#x161;Â&#x152; MMĂ&#x2018;":Â&#x152;Â&#x2022;"Ă&#x2018; m MÂ&#x201E;Ă&#x160;DMĂ&#x161;Â&#x152;MAÂźĂ&#x17E;Â&#x201E;MmĂ&#x2021;½"0Ă&#x160;Ă&#x2018;"AÂ&#x17E; el eterno candidato Ă&#x2030;tienne Tshisekedi. Tres lĂ­deres opositores, que se perciben descarÂ&#x152;"DĂ&#x17E;Â&#x201E;AĂ&#x2021;"Ă&#x161;mMDĂ&#x160;DĂ&#x17E;Ă&#x2018;""Ă&#x161;Â&#x2022;Ă&#x2018;":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161; de los comicios por fraude. ž"¡Ă&#x161;Ă&#x160;:Ă&#x160;"Â&#x152;Ă&#x160;Â&#x203A;"Ă&#x17E;:Ă&#x160;MD"D Abierta del Ă frica Austral, una Ă&#x17E; a"Ă&#x161;Ă&#x160;¢":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;vÂ&#x2022;MDMÂ&#x201E;mĂ&#x2018;MaĂ&#x;" mĂĄs de 5.000 observadores, DMĂ&#x161;Â&#x2022;Ă&#x161;:Ă&#x160;Ă&#x;{Ă&#x160;  MaÂ&#x2022;Ă&#x2018;" Ă&#x160;D"DMÂ&#x201E;aMneralizadasâ&#x20AC;?, que afectaban a {Ă&#x2018;"Ă&#x160;Ă&#x161;Â&#x152;Ma Ă&#x160;D"DDMĂ&#x2018;"Â&#x201E;Â&#x203A;Ă&#x17E;Â&#x152;":Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E;|qÂŽĂ&#x161;:"Ă&#x2022;0Ă&#x160;Ă&#x17E;AĂ&#x2018;"Ă&#x161;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;ĂĽZ Ă&#x160;cana y la Comunidad de Desarrollo del Ă frica Austral las consideraron un ĂŠxito. ÂŽĂ&#x161;žÂ&#x2022;0Â&#x2022;Ă&#x2022;0"Â&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x160;Ă&#x2018;":Ă&#x17E; Â&#x152;Ă&#x160;Ă&#x161;" de lluvia acaba de vaciar las calles que tĂ­midamente intentaban recobrar la cotidianiD"DAÂ&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x161;":"0" DM:Ă&#x17E;Ă&#x161;Â&#x201E;MaÂ&#x2022;Ă&#x160; Ă&#x2018;Ă&#x17E;q{Âś"Â&#x17E;vÂ&#x2022;MÂ&#x201E;M m Â&#x2022;DMĂ&#x161;Â&#x152;M|A repiten los ciudadanos que,

apiĂąados en los minibuses, se apresuran a volver a casa temprano. Y tambiĂŠn los chubascos mojan las papeletas y los escrutinios que poco a poco Â&#x203A;"Ă&#x161;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ma"Ă&#x161;DĂ&#x17E;"Ă&#x2018;"Â&#x201E;MDM:MĂ&#x161;Â&#x152; "Ă&#x2018; MĂ&#x2018;M:Â&#x152;Ă&#x17E; "Ă&#x2018;MĂ&#x161;Ă&#x2018;"m Ă&#x17E;Â&#x203A;Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x160;"DM½"Â&#x152;"Ă&#x161;a"AMĂ&#x2018;:Ă&#x17E; "¢Ă&#x;Ă&#x161;Ă&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x161;M Ă&#x17E;DM Ă&#x2018;"MmÂ&#x2013;0Ă&#x2018;Ă&#x160;:"­MĂ&#x2022;Ă&#x17E;: #Â&#x152;Ă&#x160;:"DMĂ&#x2018; ÂŤĂ&#x17E;Ă&#x161;aĂ&#x17E;qÂŽÂ&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x161;MDĂ&#x160;[:Ă&#x160;Ă&#x17E;:Ă&#x17E;Ă&#x161;" MĂ&#x161;"DM:Ă&#x17E;Ă&#x161;Â&#x201E;Â&#x152; Â&#x2022;::Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Â&#x17E;Ă&#x2018;"D Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E; sin colocar. Demasiado pequeĂ&#x153;Ă&#x17E;m" "":Ă&#x17E;aM Ă&#x2018;":"Ă&#x161;Â&#x152;Ă&#x160;D"DDM material que deberĂĄ superviÂ&#x201E;" MĂ&#x161;Ă&#x2018;"Â&#x201E;m Ă&#x;Â?Ă&#x160;Ă&#x2022;"Â&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x17E; "Â&#x201E;q M Ă&#x17E;Ă&#x2018;"m MĂ&#x17E;:Â&#x2022;m":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;mĂ&#x17E;mÂ&#x2022;Ă&#x2018;" Ă&#x161;Ă&#x17E;MÂ&#x201E;Â&#x201E;Ă&#x;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Ă&#x2018;"vÂ&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x2022;N Ă&#x160;:" Ă&#x2018;Ă&#x17E;aĂ&#x2039;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x160;:"MĂ&#x161;Â&#x2022;Ă&#x161;m"Ă&#x2039;Â&#x201E;MĂ&#x161;Ă&#x17E; Ă&#x2022;MA "Â&#x2013;Ă&#x161;Ă&#x160;Ă&#x161;Ă&#x2022;M Â&#x201E;Ă&#x17E;MĂ&#x161;Â&#x2022;Ă&#x161;:Ă&#x17E;Ă&#x161;ZĂ&#x2018;Ă&#x160;:Â&#x152;Ă&#x17E; que concierne a otras naciones africanas y a potentes inÂ&#x152;M MÂ&#x201E;MÂ&#x201E;Ă&#x17E;::Ă&#x160;DMĂ&#x161;Â&#x152;"Ă&#x2018;MÂ&#x201E;qĂ&#x161;"Ă&#x161;":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;DĂ&#x17E;Ă&#x161;DMĂ&#x2018;":"mĂ&#x160;Â&#x152;"Ă&#x2018;Ă&#x161;Ă&#x17E;DĂ&#x160;:Â&#x152;" las leyes estatales, sino que cada zona tiene sus propios jefes sobre el terreno. ÂŽĂ&#x2018;DMÂ&#x201E;Ă&#x17E; DMĂ&#x161;aĂ&#x2018;Ă&#x17E;0"Ă&#x2018;AĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;"Â&#x152;"ques a varios centros electorales en el centro y sur del paĂ­s y Ă&#x2018;"Â&#x201E;Ă&#x160;  MaÂ&#x2022;Ă&#x2018;" Ă&#x160;D"DMÂ&#x201E;DMÂ&#x152;M:Â&#x152;"D"Â&#x201E; â&#x20AC;&#x201C;como urnas repletas de anteĂ&#x2022;"Ă&#x161;Ă&#x17E;UÂ&#x201E;Ă&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x2022;Â&#x2022;Ă&#x161;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Z#:Ă&#x160;Ă&#x2018;m"ra los que recelan de los resultados, previstos para el 6 de di:Ă&#x160;MĂ&#x2022;0 Mq{MĂ&#x161;D MĂ&#x2022;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;M0Â&#x2022;Â&#x201E;car un sitio donde esconderĂ&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;AÂ&#x203A;"":Ă&#x17E;  M Ă&#x2018;"Â&#x201E;"Ă&#x161;a M|AÂ&#x201E;Ă&#x17E;Â&#x201E;pecha Simba, mĂĄs explĂ­cito en Â&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x2022;Ă&#x160;MDĂ&#x17E;vÂ&#x2022;M"Ă&#x2018;aÂ&#x2022;Ă&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;DMÂ&#x201E;Â&#x2022;Â&#x201E; :Ă&#x17E;Ă&#x161;:Ă&#x160;Â&#x2022;D"D"Ă&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;q{Ă&#x160;Â&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x160;Â&#x201E;MĂ?MDĂ&#x160; a"Ă&#x161;"A½"Â&#x152;"Ă&#x161;a"Â&#x203A;""mMDĂ&#x160; Ă&#x2018;"Â&#x201E;M:MÂ&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;|A"Â&#x201E;MaÂ&#x2022; "Ă&#x20AC;"Ă?Ă&#x160;Ă&#x2022;0"q ž"Ă&#x2021;Ă&#x160;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x17E; Ă&#x160;"DMÂŤĂ&#x17E;Ă&#x161;aĂ&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x17E;Â&#x152;Ă&#x160;MĂ&#x161;MÂ&#x201E;Ă&#x17E;Â&#x201E;Ă&#x160;MaĂ&#x17E;DMÂ&#x201E;DMĂ&#x2021;":MÂ&#x201E;Ă&#x160;aĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;q ĂĽÂ&#x2022;Ă&#x161;":Ă&#x17E;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x160;¢":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;DMĂ&#x2018;"Â&#x201E;Ă&#x2022;#Â&#x201E; : Â&#x2022;MĂ&#x2018;MÂ&#x201E;Â&#x201E;Ă&#x160;aÂ&#x2022;Ă&#x160;M Ă&#x17E;Ă&#x161;Â&#x17D;Â&#x201C;"Ă&#x153;Ă&#x17E;Â&#x201E;DM excĂŠntrica dictadura de Mo0Â&#x2022;Â&#x152;Â&#x2022;A"mĂ&#x17E;Â&#x17E;"DĂ&#x17E;mĂ&#x17E; ÂŽÂŽÂ&#x17E; otras potencias occidentales, y DMÂ&#x201E;mÂ&#x2022;NÂ&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x161;"Ă&#x2018;" a"aÂ&#x2022;M  ":Ă&#x17E;Ă&#x161; :Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E;DMĂ&#x2022;Â&#x2022;M Â&#x152;Ă&#x17E;Â&#x201E;qÂŽĂ&#x161;

La ONU alerta de la ÂŤmatanza de civilesÂť El Consejo de Seguridad de la ONU renovĂł el martes las sanciones contra la RepĂşblica DemocrĂĄtica del Congo, como un embargo de armas y el bloqueo de los bienes a individuos vinculados con grupos armados y que siguen sin integrarse al EjĂŠrcito. La ONU mostrĂł su â&#x20AC;&#x153;gran preocupaciĂłnâ&#x20AC;? ante â&#x20AC;&#x153;las persistentes violaciones de los derechos humanosâ&#x20AC;?, como â&#x20AC;&#x153;la matanza de civilesâ&#x20AC;?.

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Â&#x201C;¤¤eAMĂ&#x2018;Ă?Ă&#x17E;Â&#x203A;MĂ&#x161;½"0Ă&#x160;Ă&#x2018;"AvÂ&#x2022;MÂ&#x152;Ă&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x;MĂ&#x2018;mÂ&#x2022;MÂ&#x201E;Â&#x152;Ă&#x17E;DMÂ&#x201E;Â&#x2022;m"D M"Â&#x201E;MÂ&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x161;"DĂ&#x17E;AĂ&#x160;Ă&#x2022;mÂ&#x2022;Ă&#x2018;Â&#x201E;Ă&#x;Â&#x2022;Ă&#x161;"Â&#x152; "Ă&#x161;Â&#x201E;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161; vÂ&#x2022;MMĂ&#x161;Â&#x201C;¤¤Â&#x2030;:Â&#x2022;Ă&#x2018;Ă&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x161;Ă&#x;:Ă&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x2018;"Â&#x201E; primeras elecciones libres desde la era Mobutu. D Un hombre saca sobres con votos de una caja, ayer en Lubumbashi. PHIL MOORE / AFP


PĂ&#x161;BLICO

MARTES, 29 DE NOVIEMBRE DE 2011

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Los congoleĂąos votan en un caos surrealista Ataques y tiroteos en Lumumbashi en la jornada electoral reinante en la sede era la imaaMĂ&#x161;Â&#x203A;Ă&#x160;Â&#x203A;"DMĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;:Ă&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x17E;Â&#x201E;m MÂ&#x201E;Ă&#x160;DMĂ&#x161;:Ă&#x160;"Ă&#x2018;MÂ&#x201E;Â&#x17E;Ă&#x2018;MaĂ&#x160;Â&#x201E;Ă&#x2018;"Â&#x152;Ă&#x160;Â&#x203A;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;M R. D. DEL CONGO Â&#x201E;M:MĂ&#x2018;M0 " Ă&#x17E;Ă&#x161;"Â&#x17E;M MĂ&#x161;MĂ&#x2018;m"Ă&#x2039;Â&#x201E;q GEMMA PARELLADA MĂ&#x161;Â&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Am" Â&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x2022;Ă&#x17E;Ă&#x161;Ă&#x160;"ADMÂ&#x201E;Ă&#x17E; a"Ă&#x161;Ă&#x160;¢":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Â&#x17E;:Ă&#x17E;Ă&#x161;ZÂ&#x2022;Â&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;qĂ&#x20AC;Ă&#x160;MĂ&#x161;3 Un charco en el portal de Â&#x152; "Â&#x201E;Ă&#x2018;"Â&#x201E;Â&#x203A;Ă&#x17E;Â&#x152;":Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E;Â&#x201E;MÂ&#x201E;Â&#x2022;:MDĂ&#x160;Mla sede electoral de Katanga ron bajo la calma en la capipone a prueba el equilibrio de Â&#x152;"Ă&#x2018;A½Ă&#x160;Ă&#x161;Â&#x201E;Ă&#x2021;"Â&#x201E;"AĂ&#x2021;Â&#x2022;0Ă&#x17E;Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x160;DMĂ&#x161;Â&#x152;MÂ&#x201E; Ă&#x17E;[:Ă&#x160;"Ă&#x2018;MÂ&#x201E;Â&#x17E;Ă&#x17E;0Â&#x201E;M Â&#x203A;"DĂ&#x17E; MÂ&#x201E;AĂ&#x17E;0Ă&#x2018;Ă&#x160;- en otras poblaciones; los mĂĄs gados a pasar por un cĂłmico a "Â&#x203A;MÂ&#x201E;AMĂ&#x161;žÂ&#x2022;0Â&#x2022;Ă&#x2022;0"Â&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x160;q ritual de entrada. Trajeados ­Ă&#x17E;Â&#x201E;mĂ&#x17E;Ă&#x2018;Ă&#x160;:Ă&#x2039;"Â&#x201E;Â&#x17E;Â&#x2022;Ă&#x161;:Ă&#x160;Â&#x203A;Ă&#x160;Ă&#x2018; MÂ&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x2018;MĂ&#x2018;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;A:Ă&#x17E;Ă&#x161;Â&#x152;":Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E;MĂ&#x2018;Ă&#x2018;"Â&#x201E;AĂ&#x2018;"Â&#x201E;"Â&#x2022;- taron muertos durante un atatoridades tienen que calcular vÂ&#x2022;M"Â&#x2022;Ă&#x161;:MĂ&#x161;Â&#x152; Ă&#x17E;DMÂ&#x203A;Ă&#x17E;Â&#x152;":Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Â&#x17E; bien la distancia entre las tres Ă&#x2021;Â&#x2022;0Ă&#x17E;Â&#x203A;" Ă&#x160;Ă&#x17E;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x160; Ă&#x17E;Â&#x152;MĂ&#x17E;Â&#x201E;DÂ&#x2022; "Ă&#x161;Â&#x152;MMĂ&#x2018; piedras que ejercen de cami- DĂ&#x2039;"AĂ&#x2018;Ă&#x17E;vÂ&#x2022;MDMĂ?Ă&#x;Ă&#x2018;"Â&#x201E;:"Ă&#x2018;Ă&#x2018;MÂ&#x201E;mĂ&#x17E;:Ă&#x17E; no seco al interior del corazĂłn Â&#x152; "Ă&#x161;Â&#x201E;Ă&#x160;Â&#x152;"D"Â&#x201E;Â&#x17E;Â&#x2022;Ă&#x161;"Â&#x152; "Ă&#x161;vÂ&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x160;D"D MĂ&#x2018;M:Â&#x152;Ă&#x17E; "Ă&#x2018;DMĂ&#x2018;" Ă&#x160;:"m Ă&#x17E;Â&#x203A;Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x160;" Â&#x152;MĂ&#x153;Ă&#x160;D"DMm Â&#x2022;DMĂ&#x161;:Ă&#x160;"Â&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;MDĂ&#x17E;q minera al sur de la RepĂşblica ÂŽĂ&#x161;Â&#x152; MĂ&#x2018;" " M¢"vÂ&#x2022;Mm Ă&#x17E;Â&#x203A;Ă&#x17E;:"DemocrĂĄtica del Congo. 0"Â&#x2022;Ă&#x161;"Ă&#x2022;0Ă&#x160;MĂ&#x161;Â&#x152;MĂ&#x2022;" :Ă&#x160;"Ă&#x2018;Â&#x17E;MĂ&#x2018; Luego se dan de bruces con retraso en la apertura de colelos esqueletos chamuscados aĂ&#x160;Ă&#x17E;Â&#x201E;A"Ă&#x2018;"Ă&#x161;Ă&#x17E;:Ă&#x2021;M:M "Â&#x2013;Ă&#x161;vÂ&#x2022;MD"de los dos todoterrenos de la ban ciudadanos que no sabĂ­an ÂŤĂ&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;Â&#x201E;Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;ÂŽĂ&#x2018;M:Â&#x152;Ă&#x17E; "Ă&#x2018;A"Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;M DĂ&#x;Ă&#x161;DMÂ&#x152;MĂ&#x161;Ă&#x2039;"Ă&#x161;vÂ&#x2022;MÂ&#x203A;Ă&#x17E;Â&#x152;" q un grupo de personas prendiĂł Entre los rostros de los canfuego en Lubumbashi. El caos didatos (con su foto en la paÂ&#x17E;MĂ&#x2018;Â&#x201E;Â&#x2022;  M"Ă&#x2018;Ă&#x160;Â&#x201E;Ă&#x2022;Ă&#x17E;Ă&#x17E; a"Ă&#x161;Ă&#x160;¢"Â&#x152;Ă&#x160;Â&#x203A;Ă&#x17E; peleta para facilitar la tarea a LUMUMBASHI

Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;MĂ&#x161;Ă&#x17E;Â&#x201E;"0MĂ&#x161;Ă&#x2018;MM oAÂ&#x201E;MmM ZĂ&#x160;Ă&#x2018;"0":Ă&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x17E;Z"Â&#x203A;Ă&#x17E; Ă&#x160;Â&#x152;Ă&#x17E;ÂźĂ&#x17E;Â&#x201E;MmĂ&#x2021; ½"0Ă&#x160;Ă&#x2018;"AMĂ&#x2018;Ă?Ă&#x17E;Â&#x203A;MĂ&#x161;MĂ&#x160;Ă&#x161;Â&#x152; Ă&#x17E;Â&#x203A;M Â&#x152;Ă&#x160;DĂ&#x17E; presidente saliente que aspira " MĂ&#x161;Ă&#x17E;Â&#x203A;" MĂ&#x2018;:" aĂ&#x17E;Z MĂ&#x161;Â&#x152;M"Â&#x2022;Ă&#x161;" Ă&#x17E;mĂ&#x17E;Â&#x201E;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x;Ă&#x161;Z "::Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x161;"D"Â&#x17E;0"Ă?Ă&#x17E; Â&#x201E;Ă&#x17E;Â&#x201E;mM:Ă&#x2021;"Â&#x201E;DMZ "Â&#x2022;DMAÂ&#x201E;MĂ&#x161;:Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ă&#x17E; DM:"Ă&#x2022;Â&#x2022;]" MĂ&#x161;Â&#x152; MĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;MĂ&#x161;Ă&#x17E; Ă&#x2022;MÂ&#x201E; problemas logĂ­sticos. ÂŽĂ&#x2018;Â&#x203A;Ă&#x160;MĂ?Ă&#x17E;ÂŽÂ&#x152;Ă&#x160;MĂ&#x161;Ă&#x161;MÂ&#x201E;Ă&#x2021;Ă&#x160;Â&#x201E;MĂ?MDĂ&#x160;A el histĂłrico oponente que ha Los guardaespaldas de Kabila vigilan el colegio electoral en el que vota. REUTERS DMÂ&#x201E;"["DĂ&#x17E;"Â&#x152;Ă&#x17E;DĂ&#x17E;Â&#x201E;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;vÂ&#x2022;MĂ&#x2021;"Ă&#x161; gobernado Congo desde MoConsiderado el peor paĂ­s minerales sigue manchada 0Â&#x2022;Â&#x152;Â&#x2022;Am MÂ&#x201E;MĂ&#x161;Â&#x152;Ă&#x;Â&#x201E;Â&#x2022;:"Ă&#x161;DĂ&#x160;D"Â&#x152;Â&#x2022;- El presidente Kabila DMĂ&#x2018;Ă&#x2022;Â&#x2022;Ă&#x161;DĂ&#x17E;m" "Â&#x203A;Ă&#x160;Â&#x203A;Ă&#x160; AÂ&#x201E;MaÂ&#x2013;Ă&#x161;MĂ&#x2018; "Â&#x2013;Ă&#x161;mĂ&#x17E; MĂ&#x2018;:Ă&#x17E;Ă&#x161;]Ă&#x160;:Â&#x152;Ă&#x17E;MĂ&#x161;MĂ&#x2018;MÂ&#x201E;Â&#x152;M ra sin lograr un pacto con los Ă?ndice de Desarrollo Humano del paĂ­s (ubicado en la regiĂłn otros candidatos para hacer es favorito ante una DMĂ&#x2018;"AĂ&#x2018;"MmÂ&#x2013;0Ă&#x2018;Ă&#x160;:"­M- DMĂ&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;¾ "Ă&#x161;DMÂ&#x201E;ž"aĂ&#x17E;Â&#x201E;oqMÂ&#x201E;M" frente comĂşn contra el hijo del oposiciĂłn que no ha Ă&#x2022;Ă&#x17E;: #Â&#x152;Ă&#x160;:"DMĂ&#x2018;ÂŤĂ&#x17E;Ă&#x161;aĂ&#x17E;MÂ&#x201E;Â&#x2022;Ă&#x161;MÂ?- que la cifra de muertos proasesinado Laurent DesirĂŠe KaÂ&#x203A;Ă&#x17E;:"DĂ&#x17E;Â&#x201E;mĂ&#x17E; Ă&#x2018;"aÂ&#x2022;M  "Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ma" hecho frente comĂşn Â&#x152;MĂ&#x161;Â&#x201E;Ă&#x17E;Â&#x152;M  Ă&#x160;Â&#x152;Ă&#x17E; Ă&#x160;Ă&#x17E;ĂŁ:"Â&#x201E;Ă&#x160;:Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x17E;Â&#x203A;M0Ă&#x160;Ă&#x2018;"AvÂ&#x2022;MĂ&#x2018;Ă&#x2018;MaĂ&#x;"Ă&#x2018;" MÂ&#x201E;Ă&#x160;DMĂ&#x161;:Ă&#x160;" ces mĂĄs grande que EspaĂąa) Â&#x17E;""Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;:Ă&#x160;Ă&#x161;:Ă&#x17E;Ă&#x2022;Ă&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E;ĂŁMÂ&#x201E;MĂ&#x2018; para suplir el hueco tras la sĂşincomunicado por la falta de Â&#x201E;MaÂ&#x2022;Ă&#x161;DĂ&#x17E;:Ă&#x17E;Ă&#x161;]Ă&#x160;:Â&#x152;Ă&#x17E;Ă&#x2022;#Â&#x201E;Ă&#x2022;Ă&#x17E; bita muerte de su padre. Des- El gigantesco Congo Ă&#x160;Ă&#x161;Z "MÂ&#x201E;Â&#x152; Â&#x2022;:Â&#x152;Â&#x2022; "Â&#x201E;Â&#x17E;DMĂ&#x160;Ă&#x161;Â&#x201E;Â&#x152;Ă&#x160;Â&#x152;Â&#x2022;- tĂ­fero tras la II Guerra MunpuĂŠs de liderar un Gobierno ciones sĂłlidas. DĂ&#x160;"Ă&#x2018;oAÂ&#x201E;Â&#x2022;MÂ?Ă&#x160;Â&#x201E;Â&#x152;MĂ&#x161;:Ă&#x160;"vÂ&#x2022;MD"DĂ&#x160;de transiciĂłn durante cinco es el peor paĂ­s del Aunque posee el 70% del luida entre la complejidad "Ă&#x153;Ă&#x17E;Â&#x201E;AÂ&#x203A;MĂ&#x161;:Ă&#x160;Ă&#x;MĂ&#x161;Ă&#x2018;"Â&#x201E;MĂ&#x2018;M::Ă&#x160;Ă&#x17E;Ă&#x161;MÂ&#x201E; mundo para vivir coltĂĄn mundial (imprescindi- DMĂ&#x2018;m"Ă&#x2039;Â&#x201E;AvÂ&#x2022;MMÂ&#x201E;mÂ&#x2022;Ă&#x2018;Ă&#x2022;Ă&#x;Ă&#x161;Â&#x17E;:Ă&#x17E;DMÂ&#x201C;¤¤Â&#x2030;Â&#x17E;AÂ&#x201E;Ă&#x160;aĂ&#x160;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;"Ă&#x2022;MĂ&#x161;Â&#x152;MA"Â&#x201E;Â&#x2022;Â&#x201E; 0Ă&#x2018;Mm" "Ă&#x2018;"Â&#x201E;Ă&#x161;Â&#x2022;MÂ&#x203A;"Â&#x201E;Â&#x152;M:Ă&#x161;Ă&#x17E;Ă&#x2018;Ă&#x17E;-  "¢Ă&#x;Ă&#x161;DMäZ Ă&#x160;:"AÂ&#x17E;Ă&#x2018;Ă&#x17E;Â&#x201E;a "Ă&#x161;DMÂ&#x201E; pese a sus riquezas _¤"Ă&#x153;Ă&#x17E;Â&#x201E;AÂ&#x17E;"Ă&#x2018;Ă&#x2018;MÂ&#x203A;"Â&#x2022;Ă&#x161;"DN:"D" aĂ&#x2039;"Â&#x201E;oÂ&#x17E;MĂ&#x2018;Â&#x17D;¤pDMĂ&#x2018;"Â&#x201E; MÂ&#x201E;M Â&#x203A;"Â&#x201E; intereses econĂłmicos que lo al frente de la naciĂłn. DMDĂ&#x160;"Ă&#x2022;"Ă&#x161;Â&#x152;MÂ&#x201E;AÂ&#x201E;Â&#x2022;Â&#x152;Ă&#x160;M  " Ă&#x160;:"MĂ&#x161; atenazan. D


AVUI

14 Món

DILLUNS, 31 DE JULIOL DEL 2006

Eleccions a l’antic Zaire Una cita històrica

Panorama mundial MÈXIC

López Obrador crida a protestar ocupant els carrers El líder del mexicà Partit de la Revolució Democràtica (PRD) va demanar ahir als seus seguidors que instal·lin 47 campaments als principals carrers de la capital com a mesura de protesta pacífica contra el suposat frau en les eleccions presidencials del 2 de juliol. En la tercera protesta massiva organitzada pel PRD aquest mes hi van participar ahir, segons els organitzadors, més d’un milió de persones. IRAN

Anunci d’inversions milionàries de Teheran a Veneçuela Dones congoleses esperen pacientment el seu torn per votar al poblat de Chombo, a l’est del país ■ EUAN DENHOLM / REUTERS

El Congo vota entre la confusió i l’esperança PARTICIPACIÓ · Els congolesos van massivament a les urnes en els primers comicis lliures en quaranta anys CALMA · Només incidents aïllats alteren una jornada pacífica LENTITUD · El desconeixement del procediment electoral provoca llargues cues Gemma Parellada LUBUMBASHI. SERVEI ESPECIAL

U

na dona d’edat avançada demana ajuda per votar. No sap llegir i no reconeix el rostre del candidat entre les petites fotos que acompanyen el nom, però té clara la seva opció. “Busco Kashale”, diu a la dona que té al costat. L’electora repassa amb el dit la llarga llista, però no hi ha sort. “Em sap greu, senyora, però la persona que busca no hi figura”. El problema és que busca en un lloc equivocat: el nom anhelat és en la llista d’aspirants a la presidència i el full que té al davant correspon al llarg llistat dels 9.632 candidats a l’Assemblea Nacional de la República Democràtica del Congo (RDC). Després de resoldre el seu dubte, conclou: “Doncs marca’m una dona”. L’escena té lloc darrere d’una alta caixa de cartró anomenada taula d’aïllament, on els votants congolesos s’amaguen per mantenir en secret la seva elecció. Malgrat els dibuixos penjats a diversos racons del país i difosos per televisió per explicar els passos a seguir, un cop s’entra al col·legi electoral, hi ha molta gent que no acaba de veure clar el procediment, així que el personal electoral explica pacientment a tothom

que entra què s’ha de fer. I és que la confusió, juntament amb l’entusiasme, van ser els protagonistes de la jornada electoral d’ahir al Congo, que va celebrar els primers comicis lliures en quaranta anys per triar president i diputats. Segons les primeres informacions oficials, la jornada es va desenvolupar en calma i només es van registrar incidents puntuals, com ara la crema de set dels 50.000 centres electorals instal·lats arreu del país, el tercer més gran d’Àfrica.

Paperetes gegants Amb tranquil·litat i curiositat, els electors surten de darrere les caixes amb greus problemes per plegar l’enorme papereta, de la mida d’un full de diari, que acaben dipositant a les urnes. Una desena d’observadors seuen als bancs d’aquesta escola de Lubumbashi (sud del país) convertida per un dia en escenari d’una cita històrica. Les equacions de la pissarra que ningú s’ha preocupat d’esborrar estan més atentes als esdeveniments que dos dels observadors, que han caigut adormits sobre la taula. A les dotze del migdia ja es veu el cansament en els seus rostres, perquè la jornada ha començat molt d’hora. Moltes persones feien cua davant dels col·legis

abans de les sis del matí, decidides a no perdre’s l’oportunitat de triar president entre 33 candidats, entre els quals hi ha l’actual mandatari, Joseph Kabila. Segons el primer balanç oficial i dels observadors, la participació a l’antiga colònia belga va ser massiva. “Tinc alguna idea de les persones que em convenen, però la decisió final la prendré amb l’ajuda de Déu”, explica Mwela Kingamuka, una dona de Mimbulu –un poble proper a la frontera de Zàmbia–, que espera que el futur president faci arribar l’electricitat i es preocupi de recuperar les castigades terres que intenta cultivar. “Jo

“El vot el decideixo amb l’ajut de Déu”, diu una dona d’un poble que espera tenir terres per cultivar escolliré el menys dolent”, comenta amb un somriure el pare Oscar, membre d’una congregació catòlica de la ciutat. “Tot i saber que aquestes eleccions estaran manipulades, s’ha d’anar a votar”, diu un escèptic estudiant de 22 anys. Durant la jornada la ciutat sembla una altra. El concorregut i caòtic centre urbà, habitualment ple de venedors ambulants, està vuit i l’activitat s’ha traslladat als

voltants dels centres electorals. Només alguns comerciants, els transports plens de gom a gom, els cotxes de la policia i algun vehicle de les Nacions Unides donen una mica de vida. Molts dels incomptables rostres de candidats que hi havia enganxats en arbres, parets i senyals urbans ja han estat arrencats i només en queden les restes. Sembla com si es descansés de la trepidant i enèrgica campanya que durant dues setmanes ha omplert de colors, música i confusió els carrers de Lubumbashi. Els cossos policials patrullen per la ciutat, però la concentració més gran d’agents té lloc a la seu de la Comissió Electoral Independent (CEI), encerclada per policies i militars. Més enllà, una massa de ciutadans increpen els policies perquè no surten a les llistes en què es van registrar i, per tant, no poden votar. A les cinc de la tarda les portes dels col·legis es comencen a tancar i s’inicia el recompte. Un procés que promet ser llarg, ja que es preveu que els resultats trigaran unes tres setmanes a divulgar-se. Mentrestant, segueixen contingudes les pors i les esperances d’un país que en la darrera dècada ha viscut una espiral bèl·lica que ha deixat més de quatre milions de morts. ■

El govern iranià va anunciar ahir que l’empresa Petropars té la intenció d’invertir 4.000 milions de dòlars en dos projectes energètics a Veneçuela amb l’objectiu de desenvolupar les seves reserves de cru. La inversió, a falta del sí definitiu del president veneçolà, Hugo Chávez, que ha visitat l’Iran, també inclou mil milions de dòlars que Teheran vol destinar a diferents projectes d’investigació al país sudamericà. MARROC

Mohamed VI anima els marroquins a votar l’any vinent Mohammed VI va afirmar ahir, en el discurs per commemorar el setè aniversari de la seva arribada al tron, que espera que les eleccions legislatives del 2007 siguin “exemplars” i que estiguin a “l’altura de les ambicions democràtiques” del Marroc. El monarca va qualificar els comicis de test i va demanar a tots els ciutadans que participin en les eleccions, ja que votar “és un deure que s’ha d’assumir”. TURQUIA

La policia deté 130 persones sospitoses de pertànyer al PKK La policia de Turquia va detenir ahir 130 persones que participaven en una reunió a Sanliurfa, al sud-est del país, acusades de pertànyer al Partit dels Treballadors del Kurdistan (PKK), considerat una organització terrorista pel govern de Recep Tayyip Erdogan. La principal formació prokurda del país, el Partit per a una Societat Democràtica (DTP), va rebutjar les acusacions de les autoritats i va afirmar que la trobada només era per parlar dels problemes locals del poble. Tot i això, els detinguts podrien ser acusats d’actes criminals.


AVUI

Món 17

DIUMENGE, 30 DE JULIOL DEL 2006

Primeres eleccions lliures al Congo en més de 40 anys

Crida a favor que Jospin torni a ser candidat

| Els electors de l’antic Zaire trien avui un president i un Parlament amb l’esperança d’afermar la pau però també amb la por d’un retorn a la guerra | L’ONU crida a la participació i a respectar els resultats

Àlex Vicente

Gemma Parellada LUBUMBASHI. SERVEI ESPECIAL

Gairebé 26 milions d’electors podran exercir avui, en molts casos per primera vegada a la vida, el dret a escollir la persona que governarà la República Democràtica del Congo (RDC, l’antic Zaire) en els pròxims cinc anys. Les primeres eleccions lliures i multipartidistes a l’excolònia belga en més de 40 anys marquen el final d’una transició que es va iniciar el 2003 sota la batuta de l’actual cap de l’Estat, Joseph Kabila, i que aspirava a treure el país de l’espiral de guerra que va causar més de quatre milions de morts. En els diversos punts de l’extens territori congolès (cinc vegades França), els ciutadans registrats es dirigiran als centres de vot per triar president i diputats. Trenta-tres candidats aspiren a la presidència i 9.632 a l’Assemblea Nacional, un ventall tan ampli com confús per a una població no acostumada a ser tinguda en compte pels governants. L’acolorida i sonora campanya electoral, a base de danses tribals, arriba finalment al moment clau. La confiança i l’optimisme, però tambe les tensions, exterioritzats en els darrers dies, es posaran a prova en la cita d’avui, que genera alhora esperances i temors.

Dos vianants passen per una tanca plena de cartells de les nombroses candidatures electorals ■ LUC GNAGO / REUTERS

Les xifres

32

500

candidats disputen la presidència del Congo a l’actual cap d’Estat, Joseph Kabila, favorit en la cursa electoral.

escons tindrà la cambra baixa que trien avui els congolesos en els primers comicis plurals des de l’any 1965.

Observadors internacionals i nacionals s’han desplegat per tot el país per supervisar i assegurar la transparència dels resultats; i la

missió especial de les Nacions Unides per a la RDC ha preparat els seus 17.500 cascos blaus –ajudats per una força militar europea d’un

19è

aplec INTERNACIONAL DE LA SARDANA I MOSTRA DE GRUPS FOLKLÒRICS

miler d’homes– per evitar l’esclat de la violència a les zones més sensibles. El secretari general de l’ONU, Kofi Annan, ha demanat participació i respecte pels resultats per enfilar el camí de la pau. Però l’amenaça d’enfrontaments plana sobre l’optimisme. La inestabilitat a l’est, on operen grups rebels, la previsió d’irregularitats i el boicot a les urnes de l’històric partit opositor UDPS, desperten incertesa i auguren tensions. Després de més de 30

anys de dictadura de l’excèntric i sanguinari Mobutu, el Congo ha hagut de superar dues guerres i una de les crisis humanitàries més greus i oblidades del darrer quart de segle. El 2003 Joseph Kabila, fill de l’assassinat president Laurent-Desiré Kabila i actual cap d’Estat, va impulsar una transició que tenia com a punt culminant les eleccions d’avui. El Congo és ara en el punt d’inflexió que pot fer cristal·litzar les esperances de pau o bé revifar la guerra. ■

L’Aplec Internacional difon el folklore i la cultura popular del nostre país més enllà de les nostres fronteres. Des de la seva primera edició l’any 1988 a Amsterdam, s’ha celebrat a París, Zuric, Tolosa de Llenguadoc, Brussel·les, Florència, Marsella, Hannover, Luxemburg, Ceret, Hall in Tirol, Innsbruck, Lausana, L’Alguer, Copenhaguen, Lisboa, Manchester, Graz i Haarlem. Hi participen grups de bastoners, castellers, cavallets, cobles, colles sardanistes, diables, dracs, esbarts, falcons, geganters, música popular i altres manifestacions que representen una important presència catalana en aquestes ciutats europees.

PARÍS. CORRESPONSAL

Deu dirigents del Partit Socialista (PS) francès han demanat un retorn formal a la política de l’exprimer ministre Lionel Jospin a través d’una petició publicada al diari Le Monde, on proposen que sigui el candidat a les presidencials de l’any. “Jospin ha anunciat la seva disponibilitat per a les eleccions de la primavera del 2007. És una bona notícia i el PS ho ha de debatre”, diu el text, que exigeix als militants socialistes que “reflexionin abans de triar el candidat o candidata”, una referència subtil al predomini de l’exministra Ségolène Royal, que la majoria intueix que serà la protagonista de la investidura, prevista per al novembre. Els deu signants tenen en comú el fet d’haver col·laborat amb Jospin, així com haver-se mostrat reticents a la candidatura de Royal. Entre ells hi ha el diputat d’origen català Manuel Valls, la primera tinent d’alcalde de París, Anne Hidalgo, i el número tres del PS, Kader Arif, exassessor de Jospin i actual mà dreta del primer secretari, François Hollande, company sentimental de Royal. “Sembla que només compti la renovació de cares”, diu la petició, que critica el gir centrista de Royal. Segons els sondejos, només el 14% dels simpatitzants socialistes volen Jospin de presidenciable, enfront del 50% de Royal. ■

Organitza

Col·labora

Dissabte 5 d’agost: cercavila, mostra de grups folklòrics, actuació castellera, audició de sardanes, concert de cant coral, concert de cobla, cantada d’havaneres, recital de danses catalanes, ball folk i nit de foc. Diumenge 6 d’agost: mostra de grups folklòrics, audició de sardanes, actuació castellera i ball folk.

5/6.8.2006 / Malmö (Suècia)

Telèfons d’informació: 93 302 50 17 i 93 274 13 53.

SERRACATAFAU.COM

Programa


AVUI

Món 13

DIMARTS, 1 D’AGOST DEL 2006

La comunitat internacional veu en les eleccions del Congo un exemple per a tota l’Àfrica | L’ONU celebra la “victòria històrica del poble congolès, que tanca quinze anys de transició” | L’actual cap d’Estat, Joseph Kabila, es perfila com a guanyador Gemma Parellada LUBUMBASHI. SERVEI ESPECIAL

Les eleccions presidencials i legislatives celebrades diumenge al Congo van rebre ahir l’aval de la comunitat internacional, que en va elogiar la transparència i va destacar que són un valuós exemple per a tot Àfrica. El Comitè Internacional d’Acompanyament de la Transició (CIAT), format pels membres del Consell de Seguretat de l’ONU, set països més i les mateixes Nacions Unides va qualificar els comicis de “victòria històrica del poble congolès, que tanca quinze anys de transició política”. El president de la Comissió Electoral Independent, Apollinaire Malu Malu, va agrair el suport internacional i va lloar el civisme dels ciutadans, que van mostrar els seu interès en la contesa amb una alta participació. Malu Malu també va fer públic el calendari definitiu. Si un candidat es proclama vencedor a la primera volta podrà exercir el càrrec a partir del 10 de setembre. La segona volta s’ha fixat per al 29 d’octubre. Un grup de policies s’amuntegaven ahir al voltant d’un enorme bol de fufu (pasta de farina de blat) a la porta de la CEI. Com tots els policies que

vetllen per la seguretat del procés electoral, fa tres dies que custodien seus i col·legis, sense relleu i en molts casos, sense dieta. A l’interior de la CEI de Lubumbashi arribaven amb comptagotes les urnes i les dades. Els resultats oficials trigaran unes tres setmanes a fer-se públics, però les ràdios locals ja avançaven les primeres tendències a partir de les dades que cada col·legi ha penjat a la part exterior dels centres. Segons aquestes primeres previsions, Joseph Kabila, actual cap d’Estat i fill de l’expresident assassinat Laurent Desire Kabila, sembla estar clarament en avantatge, seguit de Jean Pierre Bemba, líder de l’exmilícia armada de l’MLC i actual vicepresident del govern de transció.

Amenaces dels perdedors Els partits amb més presència arreu del territori van començar a fer les primeres valoracions a partir de les dades de què disposaven i els desafavorits en el recompte parcial van amenaçar de no reconèixer la validesa de les eleccions. Bemba i el també exsenyor de la guerra Azarias Ruberwa van advertir ahir que no acceptaran els resultats dels comicis si creuen que el procés no ha estat just. ■

Un iraquià plora damunt les despulles d’un parent mort per un atemptat terrorista a la ciutat de Baquba ■ ALI YUSSEF / AFP

Un grup paramilitar segresta 26 civils al centre de Bagdad | Els ostatges són treballadors i clients de la cambra de comerç iraquiano-americana J. L. KUWAIT. CORRESPONSAL

Un treballador de la Comissió Electoral anota el recompte en una pissarra a Bukavu (Congo) ■ EUAN DENHOLM / REUTERS

Les xifres

29

d’octubre és la data fixada per a la segona volta de les eleccions si cap candidat guanya en la primera ronda.

1.500

observadors internacionals han supervisat els comicis. La contesa va ser seguida per 47.000 observadors del país.

Un total de 26 iraquians van ser segrestats ahir al matí en ple centre de Bagdad per un grup d’homes armats i vestits amb l’uniforme de la policia. Segons el ministeri de l’Interior, el nombrós grup d’atacants van arribar al lloc dels fets en una quinzena de totterrenys com els que utilitza la policia i van encerclar els treballadors i els clients de la cambra de comerç iraquiano-americana i els d’una oficina propera situada al carrer Al-Arassat, una de les vies comercials de la capital iraquiana.

Testimonis presencials asseguren que els segrestadors només es van endur els homes, a qui van emmanillar i van posar una bena als ulls abans de fer-los pujar als vehicles. L’operació no va arribar als deu minuts i els atacants van fugir abans que arribessin les forces de seguretat.

Petició de dimissió Bagdad ha estat escenari les darreres setmanes de, com a mínim, dos segrestos massius perpetrats per grups d’homes uniformats de policies. Això ha encès les ires de l’oposició, que acusa el govern de no fer prou per evitar les infiltracions de milicians a les forces de seguretat i ahir va exigir la dimissió del ministre de l’Interior per no haver estat capaç d’aturar la violència que viu la capital. ■

Operació arriscada Desplegament aliat en un territori molt conflictiu

El sud de l’Afganistan, en mans de l’OTAN TRASPÀS · L’Aliança relleva els EUA en el control de sis províncies ZONA TALIBANA · Un contingent de 8.000 soldats té la missió d’imposar la seguretat als feus rebels VIOLÈNCIA · El degoteig de morts fa créixer el rebuig a la presència estrangera Jordi Llaonart KUWAIT. CORRESPONSAL

L’

OTAN va prendre ahir el comandament de les sis províncies del sud de l’Afganistan en substitució dels EUA, que han liderat la força que es va desplegar al país des de la guerra del 2001, amb què es va derrocar el règim talibà. Els 8.000 soldats que participen en la primera operació arriscada de l’OTAN fora d’Europa tenen la difícil tasca de controlar

els nombrosos feus talibans de les zones properes a la frontera amb el Pakistan, on els milicians gaudeixen del suport de les tribus i els traficants de drogues i reben suport de les seves bases situades en territori pakistanès. Aquestes àrees són des de la primavera escenari de la pitjor escalada de violència des del 2001. Els últims tres mesos han mort més de 700 persones en atacs i contraatacs dels EUA i els talibans. Només els combats del cap de setmana van fer més de 30 morts, la majoria rebels.

El general britànic David Richards (esquerra), cap de la força de l’OTAN a l’Afganistan, després de rebre ahir el comandament militar del sud del país ■ REUTERS

Els combats tenen lloc a la principal àrea del món dedicada al conreu de l’opi, que s’ha convertit en la principal font de finançament talibana i representa més de la meitat del PIB afganès. El degoteig constant de víctimes i els bombardejos a les poblacions del sud, que els talibans usen d’escuts humans, han augmentat el rebuig popular a la presència estrangera. A més, la població se sent abandonada pel govern de Kabul, que és corrupte i ha instal·lat a l’administració antics senyors de la guerra. ■

Prensa compilación  
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