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Efrén Martín, gerente de

y profesor de la Universidad de Deusto www.fvmartin.net

Foto: Baharri

Un hombre, que se sentía muy orgulloso del césped de su jardín, se encontró un buen día con que en dicho césped crecía una gran cantidad de «dientes de león». Aunque trató por todos los medios de librarse de ellos, no pudo impedir que se convirtieran en una auténtica plaga. Al fin escribió al ministerio de Agricultura, refiriendo todos los intentos que había hecho, y concluía la carta preguntando: ”¿Qué puedo hacer?”. Al poco tiempo llegó la repuesta: “Le sugerimos que aprenda a amarlos”. (Anthony de Mello, S.J.).

Nuestra mente es un jardín prodigioso, donde florecen bellas ideas pero también otras tan poco decorosas como inevitables: pensamientos automáticos e irracionales de al menos de una docena de tipos. Uno de ellos –dilación- es capaz de acabar con nuestros proyectos antes de iniciarlos. ¿Cómo? Urgiéndonos a hacer cosas que convendría dejar de hacer y desanimándonos de hacer cosas que convendría hacer. La raíz de este pensamiento automático es la imaginación ociosa -fantasía- que se adueña a su antojo del fértil terreno de nuestra mente (energía, memoria, percepciones, creencias, expectativas, emociones y valores). Cada vez que nuestra mente sucumbe ante la plaga de la

posposición, es porque se deja arrastrar por “razonamientos emocionales” de atraccióntemor, en lugar de guiarse por sólidos principios. Entonces, contemplamos la representación de un futuro ilusorio, basada en sofismas del siguiente tipo: No pasará nada si dejamos para después acciones inevitables, que requerirían ahora un ingrato esfuerzo. Mejor esperar. Las actividades más gratas hay que realizarlas ya, pues apetecen y no imaginamos que ésta pérdida de tiempo pueda tener –después- consecuencias negativas. Damos por buenos los falsos razonamientos y, peor aún, los justificamos y alimentamos como si fueran correctos. Esta perspectiva anula la urgencia creativa de la voluntad; basada en la combinación del propósito, la inteligencia y la esperanza. Ahora sabes, siempre lo has sabido, que estas plantas mentales arruinan, por confusión, tu jardín mental. Sabes también que hay un remedio sencillo, un paliativo no definitivo, pero eficaz: Hacer lo que quieres posponer y posponer lo que quieres hacer: disciplina. Pero mientras luchas contra ti mismo, hay un secreto que no debes descuidar: los pensamientos automáticos –pese a su fealdadno pueden ser eliminados totalmente. Pueden ser ignorados, detenidos, cuestionados y burlados. Pero mejor con amor y humor, para que al arrancarlos no creen en nuestro interior los feos pozos de la vergüenza y la culpa; a los que se añadirá el temor, la tristeza y la ira de sentirse atrapado. P r o c u ra c on t r o la r t u s p e ns a m ie nt os p er o, s ob r e t od o, ¡n o s u f ra s p o r e l los !

Publicado en: Observatorio de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Nº 2, mayo 2006

2-JARDÍN MENTAL.mayo 2006  

Publicado en: Observatorio de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Nº 2, mayo 2006 Efrén Martín, gerente de PP rrooccuu rraa cc oonnttrr...

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