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http://confidenciasdeungerente.blogspot.com

Efrén Martín, Gerente de

y profesor de la Universidad de Deusto www.fvmartin.net

Foto: Baharri

Estás en el Purgatorio y frente a ti hay dos puertas iguales: una conduce a la salvación y otra a la perdición….eternas. Sólo puedes hacer una pregunta a uno de los dos guardianes que te escoltan. Ambos son iguales en apariencia, pero no en el fondo. Uno es un ángel que siempre dice la verdad y otro un demonio que siempre miente, pero no puedes distinguirlos. ¿A quién preguntar y qué? A cualquiera de ellos, la misma cuestión: “¿Qué puerta me indicaría tu compañero, si le pregunto por la que lleva al Cielo?”. El que dice siempre la verdad señalaría la contraria, al ponerse en el lugar del que siempre miente. El que siempre miente señalaría igualmente la contraria a la que verdaderamente indicaría su alter ego. Sencillamente, se ha de elegir la contraria a la indicada, para salvarse.

En este mundo, la mentira y la verdad se mezclan en proporciones similares. ¿Mentimos todo el tiempo? Ciertamente, no. ¿Decimos siempre la verdad? Ciertamente, no. Poco importa que no tengamos mala intención, la consecuencia para nuestras decisiones es igualmente grave: las decisiones eficaces se basan en la verdad y las ineficaces en el engaño; siendo el autoengaño una fuente ilimitada de auto sabotaje.

Es una cuestión de lógica matemática: negativo sobre positivo (deformar u ocultar información) y positivo sobre negativo (difundir falsos rumores) es siempre negativo, es decir, un engaño: Continuamos confiando en quien cambia el significado de las palabras, invocando grandes principios tras los que se ocultan siniestros propósitos. Nos engañamos creyendo que su naturaleza puede cambiar. Dejamos de aceptar cheques sin fondos, pero seguimos fiándonos de promesas que nunca serán respaldadas por los hechos. No menos ridículo y dramático resulta aferrarse a unas creencias que nos impulsan a la destrucción y auto destrucción, en nombre de una verdad filosófica, política, económica o religiosa. Unas creencias que a las generaciones venideras les parecerán tan increíbles como a nosotros las de nuestros antepasados. Somos demasiado simples al creer que verdad y mentira son dos realidades separadas, desde el momento en que lo que para unos es cierto, para otros es falso. Para defender la verdad, sirve la misma lógica matemática, pero al revés: positivo sobre positivo (difundir la verdad, sin ofender ni temer a la reacción de otros); y negativo sobre negativo (ocultar la verdad a quien la oculta). Ambos resultados son positivos. Confía en tu sabiduría y –si estás muy confuso- recuerda que puedes elegir lo contrario de lo que te aconsejen. Siguiendo con nuestro ángel y demonio: pregunta a cualquiera de ellos por la puerta del Infierno y, para salvarte, ¡hazle caso! Pero no te dejes engañar por la piel de cordero del embustero que finge, ni del sincero que se auto engaña. Se astuto, se un cordero con piel de lobo.

Publicado en: Observatorio de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Nº 44, marzo 2010


44-YO, MIENTO. marzo 2010