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Efrén Martín, gerente de

y profesor de la Universidad de Deusto www.fvmartin.net

“Un día hubo un enorme incendio en la selva.

Foto: Baharri

Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible. De pronto, el jaguar vio pasar sobre su cabeza al colibrí… en dirección contraria, es decir, hacia el fuego. Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección. Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento harto estrafalario: - ¿Qué haces colibrí?, le preguntó. - Voy al lago -respondió el ave- tomo agua con el pico y la echo en el fuego para apagar el incendio. El jaguar se sonrió. - ¿Estás loco?- le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico tú solo? - Bueno - respondió, el colibrí-, yo hago mi parte… Y tras decir esto, se marchó a por más agua al lago." (Cuento guaraní).

La "imitación social" es la tendencia de todos a hacer lo que todos hacen. Todo se contagia: alegría y tristeza, generosidad y mezquindad, actividad e indolencia, esperanza y desesperanza, paz y violencia. A nivel socioeconómico, las situaciones favorables derivan

en modas. Cuando la situación compartida empeora surge la crisis. Ante cada nueva calamidad carecemos de pautas predeterminadas a seguir y lo que más fácilmente se contagia es la evitación, la huida, o simplemente estar a la expectativa sin hacer nada. Si tras la parálisis provocada por el miedo nadie aporta soluciones constructivas, se desatará la protesta y el conflicto. Hace algo más de 50 años, se definió una de las dos dimensiones básicas del liderazgo como “Iniciación de estructura”: la capacidad de una persona para reenfocar la situación, centrarse en la tarea y guiar al resto. Es en las situaciones de riesgo e incertidumbre donde se ha de impedir la parálisis por el análisis y los ataques entre los implicados. Hace falta definir la meta y valentía para afrontar una situación abrumadora con buen ánimo; arrastrando a todos a hacer algo distinto, en una dirección constructiva. Los grandes bosques sufren incendios periódicos que les renuevan, al convertir en ceniza la hojarasca y la madera podrida. Es probable que tenga razón quien afirma que las crisis económicas “sirven para sacar del mercado a los mediocres”, a empresas y empleos que no añaden valor real y que son fácilmente prescindibles. No son mediocres las personas, lo son sus proyectos. Es hora de iniciar la única pauta que siempre sirvió para resolver los grandes desastres: poner manos a la obra y tirar para adelante, sin mirar atrás ni esperar a que otros nos saquen las castañas del fuego. Habrá que sacrificar cosas y comodidades, sin sacrificar a nadie, al tiempo que demostramos lo que somos: creadores de riqueza. No esperes a que otros hagan tu parte, ¡hazla tú!

Publicado en: Observatorio de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Nº 35, mayo 2009


35-INICIAR LA PAUTA.mayo.2009