Issuu on Google+

http://confidenciasdeungerente.blogspot.com

Efrén Martín, gerente de

y profesor de la Universidad de Deusto www.fvmartin.net

“Cada noche mi esposa y yo dejamos la ropa tirada en la habitación y, por la mañana, uno de nosotros la recoge y la pone en la cesta de ropa sucia. Cuando ella me sugirió que yo debería hacerme más cargo de ese trabajo pensé: - ¡Cómo!, ¡pero si yo ya lo hago un 75% de las veces! Así que le pregunté con qué frecuencia pensaba que ella recogía la ropa sucia, a lo que respondió: - Pues más o menos un 75% de las veces”. (Fuente: Fiebert, M. S.: “Men, Woman and Housework”).

Nuestra tendencia a justificarnos deforma la percepción de la realidad de tal manera que terminamos viéndonos como contribuyentes y a los demás como deudores. En un divorcio los ex-cónyuges se culparán mutuamente y jefes y empleados harán lo mismo ante un despido.

que ponen de más y terminan poniendo de menos; lo que arruina innumerables relaciones personales y actividades profesionales y económicas. ¿Cuál es la clave para ganarse a las personas?: Darles más beneficio del que esperan. Los grandes atletas sorprenden con un gran espectáculo al batir sus propias marcas y los profesionales excelentes impresionan positivamente a sus clientes dándoles más de lo contratado. Los colaboradores de máxima confianza son los que no ahorran esfuerzos y si se les pide que trabajen 8 horas, están 9. Los grandes líderes dejan la comodidad de su despacho para sacrificarse por sus colaboradores, ayudándoles sin hacerles su trabajo, lo que supone mayor esfuerzo y habilidad por su parte.

Foto: Baharri

Ciertamente, hay un peligro en tanta generosidad: que los demás se aprovechen de ti, te tomen por tonto, abusen de tu buena voluntad y… “ni agradecido ni pagado”.

Pensando cada uno que es el otro quien falla, la chispa de las relaciones se apaga porque ambos dejamos de poner aceite en la lámpara. Dado que nosotros somos los demás para los demás, ellos piensan como nosotros pero al revés. Así, muchos empiezan creyendo

Por esto hay que buscar complicidad y reciprocidad, explicitando muy bien las reglas de juego de un acuerdo justo; para que quienes aportan sin exigir no sean víctimas de los que exigen sin aportar. Uno de los trucos de la convivencia a dos es que “uno reparte y otro elige”; de forma que el primero ha de ser exquisitamente justo, si no quiere caer en la trampa de perjudicarse a sí mismo. Tienes –y quienes te rodean también- un gran problema si piensas que los demás ponen la mitad de nada y tú el doble de todo: Aporta un 10% más de lo que crees justo y lo serás. Y con ello serás extra-ordinario.

Publicado en: Observatorio de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Nº 32, febrero 2009


32-CONTRIBUIR.febrero.2009