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La mentira "Se te olvida que me quieres a pesar de lo que dices" Por: Vicente López Velarde

L

a verdad os hará libre, reza una frase supuestamente bíblica, aunque podría pasar por un buen slogan. ¿Pero hasta dónde uno se acerca a la verdad? Porque parece ser que la verdad llega hasta donde uno quiere o le conviene. Está claro que no existe la verdad absoluta porque esto sería tan limitante para nuestra imaginación, pero si la verdad se siente con todas esas realidades que nos podemos inventar o las evasiones en las que nos podemos colgar y cabalgar como “Tiroloco Mc Crow”, pues resulta que en todas ellas me siento extraviado en un atascadero de verdades que se han convertido en simulacros por doquier, pantallas de que si estoy o no estoy, limbos, no limbo, porque hasta estos son varios.

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Futuro Querétaro

Desde hace algún tiempo busco verdades, que puedo asegurar que me he vuelto un coleccionista. Dicen que en las pupilas se refleja la verdad, también en el tono de voz, en un gesto de manos, cuerpo o rostro, en tratar de hacer feliz a alguien, en un discurso que salga del corazón, las lágrimas no pueden faltar, también “los te juro” se acumulan y así sucesivamente podríamos continuar hasta que nuestra ansiedad tiemble. Pero ya me agote de verdades, de buscarlas, de justificarlas, de sacrificios por cambiar para una complacencia estética de amor o de amistad, las verdades se han convertido en presentimientos y, estos a la vez en temores que me hacen pomada mi melancólica y patética vida.

¿Qué fue lo que pasó? Si se supone que había la posibilidad de equilibrar las verdades con la complejidad de la vida, no encuentro nada oportuno, no lugar (no whereman), no refugio, solo pasivo abandono de no estar, de pérdida total, bancarrota de verdades. Sigo insistiendo en que Lennon no tenía ni las más puta idea de cuando dijo “all you need is love”, tampoco la respuesta de las verdades está en el viento como dijese Dylan, ni mucho menos la verdad os hará libre, lo haya dicho Jesús, o Pedro, Pablo, Judas o quien sea. La verdad, es una tortura que te convierte en un insecto kaffkiano, la autodestrucción de tú personalidad para convertirte en el modelo a seguir de los que no saben mentir. Y, en efecto, la contraposición de la verdad es la mentira pero tengo mis dudas en ciertos momentos donde ambas entran en una fusión que parece aclarase el por qué chingados estoy aquí y ahora. La mentira es una de las verdades alternas y no hablo ya de las piadosas sino de una buena mentira, tan buena como una verdad. Somos tan débiles ante estos paramentos occidentales que por eso se aprovechan los más cabrones o cabronas donde

juegan y fingen a los sentimientos y confusiones en las cuales te llevan hasta donde quieren y ahí con un pisotón te hacen mierda. Dirá usted, mi mentiroso y verdadero lector, que estoy en un plan existencial del cual debo reponerme porque si no mi evasión “os hará” que me pierda, me salga de los modelos de esta puta sociedad y del lastre que hemos cargado a través de esta estupidez llamada historia. Todo se lo colgamos a la historia, ¡y que después de la tormenta viene la calma!, mis huevos y que chinguen su madre todos los optimistas y oradores de pacotilla que la vida es bella. La vida es una mentira fusionada a una de las tantas verdades de las cuales ya no quiere saber nada. Si todo lo aprendiste en diccionarios y en tu desgastada Salvat y aparte le hiciste caso a Javier a la Torre, al imbécil de López Dóriga y sus secuaces, la flotilla de lacras-liendres de políticos entre otros…pues provecho, el que nace para martillo del cielo le caen los clavos…por último, nunca ames profundamente, mídete porque el amor es otra mentira-verdad, por lo tanto no hay necesidad que toques fondo, vales más que eso, aunque eso también es una mentira-verdad. ¿Me crees?

FUTURO467  

CTM ARDE EN LLAMAS

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