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INTERVENCIÓN EN EL PRAU DEL MOLÍN DE CANGAS DEL NARCEA, CON LA RECUPERACIÓN URBANÍSTICA DEL PARCELARIO MEDIEVAL Y SU INCLUSIÓN DENTRO DEL P.E.R.I. DEL CASCO HISTÓRICO. “Ocurre cual a un arquitecto obligado a acomodarse a un suelo desigual en el que se levantan viejas ruinas, muros medio derribados, colinas y rocas, forzado además a subordinar su plan a fines particulares. No puede levantar más que construcciones irregulares, sin armonía y de un aspecto raro. No es esta la obra de una imaginación libre y que crea conforme a sus propias inspiraciones.” (G.W. Hegel. Estética, I-pp184, -Del ideal del Arte Clásico. Ed Alta Fulla 1988)

Antecedentes. La necesidad de recuperación de un espacio situado en el centro mismo del casco urbano, que se encontraba muy degradado y sin uso público, fue uno de los motivos que llevó al Ayuntamiento de Cangas del Narcea a convocar un concurso de ideas, en mayo de 1993, para la realización de unas piscinas, un parque y un aparcamiento, que se integrarían en el proyectado “Parque del Molín” (con dicha denominación consta en la documentación de las Normas subsidiarias, aprobadas en febrero de 1985, como “El Gran Parque Municipal en frente del Ayuntamiento y el aparcamiento ubicado en el mismo). Al carecer Cangas de los referidos equipamientos, su realización se estima ineludible desde una perspectiva social, como consecuencia del aumento de la población y del incremento del tráfico en la zona urbana, cuya satisfacción no se puede demorar por más tiempo. La ubicación del parque, la piscina y el aparcamiento en este área es la única posible en atención al suelo urbano disponible y la más conveniente por su ubicación en el centro de la Villa , en las proximidades del Ayuntamiento y al Colegio Público “Alejandro Casona”. De esta forma, se pretendían solucionar dos problemas al mismo tiempo: 1.

Por una parte, los problemas del tráfico y aparcamiento derivados tanto de la dinámica social como del proceso de peatonalización del Casco Antiguo;

2.

Por otra, la insistente demanda social de nuevos equipamientos y espacios libres.

Nuestro equipo resultó ganador, sin embargo, la realización de dichos equipamientos en el Proyectado Parque , se veía dificultada por la calificación que a estos terrenos otorgaban las Normas subsidiarias vigentes, que afectan tanto a parcelas incluidas en las Normas Subsidiarias como en el PERI del Casco Antiguo; se requiere, por tanto, que se proceda previamente a una modificación puntual de las Normas Subsidiarias y del Plan Especial,, que se tramitarán en expediente separado, pero de forma simultánea, únicamente en los ámbitos en los que la actuación se proyecta y , entonces, se pretendía realizar. Dichas modificaciones puntuales, consistían en: 1.

Ampliación de la zona verde en los terrenos situados: por el norte, entre la calle del Submercado (Rastraculos popularmente), traseras de las edificaciones; y por el sur, por el camino de bajada al Polideportivo del Colegio y su prolongación hasta las pista, que tras su exclusión del ámbito del Plan Especial, -que se tramitó por separado-, pasan a las Normas

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Subsidiarias con la calificación de zona verde. 2.

Cambio de calificación de los terrenos situado en el “Barrio del Mercado”, que de zona verde pasan a convertirse en suelo destinado a Sistemas Generales- Equipamiento.

3.

Cambio de calificación del vial proyectado en las Normas Subsidiarias entre la Avenida de Leitariegos y el río Naviego, que pasa a convertirse en zona verde.

Con esta nueva zonificación no sólo se mantiene sino que incluso se aumenta el espacio destinado a zonas verdes en las normas de planeamiento vigentes. Finalmente el aparcamiento en altura no se realizó, por su escala díficil de controlar y por temas de financiación. El territorio El emplazamiento es lo que antiguamente eran las huertas del Palacio del Conde de Toreno, actual Casa Consistorial. Estas huertas en un estado de conservación deplorable, con multitud de escombros, construcciones espúreas, una pista de aprendizaje de automóviles..., los pozos de riego, bancales, caminos, la balsa del molino... La parte alta, hacia el Norte de la intervención, hacia la calle Uría, no tiene especial interés, es como el muro de Gijón, se ha edificado con gran intensidad y es más relajante darle la espalda y mirar hacia el valle en Cangas y hacia el mar en Gijón. Al Este vemos bajar el río Naviego a su encuentro con el Narcea. Al Sur el Cascarín y la Capilla del Carmen. Al observar la visión hacia el Oeste, una serie de viviendas en muy mal estado acompañan la bajada desde el Palacio hacia el puente romano por una callejuela de pendiente muy grande. Analizando su situación urbanística, las Normas Subsidiarias, era posible crear dos bloques en altura con patio de manzana. Encontramos esta propuesta totalmente exógena, o más bien ajena a la escala que nosotros buscábamos, por tanto era necesaria la modificación del planeamiento tendente a conservar el parcelario alto-medieval que existía, y conservar así, si no la edificación si al menos la escala. No era razonable plantear una búsqueda de estos vestigios etnográficos para luego desvirtuarlos con intervenciones que rompieran la calidad ambiental buscada. La intervención. La consulta de grabados y fotografías antiguas y la búsqueda in situ permitió reconocer el estado primitivo de este ámbito y entender su razón de ser. Esto nos sugirió la conveniencia de recuperar en la intervención proyectada la escala reducida y doméstica que ofrecía antiguamente el conjunto, escala por otro lado apetecible al afrontar un parque. Creímos que la escala pequeña de los muros era un buen comienzo para diseñar un parque, pensamos que el habitante de la calle Uría de Cangas ya sabe lo que es un ascensor y una fachada inmutable, sin tiempo, de granito, y quizá quiera recordar otras formas de ver la vida muy próximas. Detectar y apreciar estos dos ordenes de vida, es un principio para abordar un problema como este que al ocupar este territorio, 11600 metros cuadrados en el borde de una ciudad, que se encuentra donde la ciudad se hace bosque, donde la civilización se hace cultura de la tierra

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En el caso del área que tratamos la ley que existía bajo los escombros, añadidos y pistas de coches... era la ley de la tierra, la de las construcciones agrarias que hacen pozos, que buscan la horizontal en las laderas con muros que forman bancales, la leyes que hacen la balsa que nutre al molino, las que hacen de piedra los ojos de ese molino. La ley de la tierra siempre tiene la escala del hombre. Las leyes de la tierra se someten a las trazas cultas del Palacio, con simetrías, composición y patio de armas. Todo esto está muy bien para un parque pero una piscina climatizada, con el agua a una temperatura prefijada y el aire con un grado de humedad y calor preestablecido y el hombre desnudo frente al cristal que le deja ver la nieve sobre el parque es una imagen tecnológica, es civilización pura, no podemos entender un edificio así con la cultura de la tierra, es más fácil verlo en los escritos optimistas de los primeros modernos. El agua tratada está más cerca de la trama densa, el agua cautiva de la balsa del molino un poco más abajo y al fondo el agua salvaje del río. La intervención se quiere en estos términos, es más dura cuando esta más cerca de la zona densamente urbanizada, tiene más iluminación artificial y va gradualmente desapareciendo hacia el río. La civilización va haciéndose cultura de la tierra. La piscina con su tecnología actual queda enterrada y sólo aparece el bancal donde se excavan las balsas de las piscinas. Estas balsas quedan cubiertas con la abstracción de un plano pero también con el recuerdo de los lavaderos que se hacían en otra escala así también. Un plano , paralelo a la dirección de la pendiente. Y al estar apoyada sobre el cristal, sobre el vacío, no pesa y no agobia con su tamaño al parque. Toda esta concepción del edificio que dialoga, que esconde su fuerza tecnológica para no despertar la calma del parque necesitaba un apoyo urbanístico. No obstante, como observarán, el lenguaje propuesto en nuestra actuación muestra su tiempo en todo momento. La ordenación del nuevo espacio ajardinado se basa por tanto en la recreación de la estructura de bancales que presentaba antiguamente este lugar, entendida como alternativa topográfica adecuada y también como guión que permite recuperar los referentes más característicos de aquellas preexistencias. Definida la estructura territorial del parque, la piscina, que debe incorporarse al mismo, lo hace desde criterios de máxima complicidad y el mínimo deseo de protagonismo: el desdoblamiento del conjunto en dos piezas claramente diferenciadas, la ocultación, enterramiento, de una de ellas en el perfil de los bancales del parque y la disposición geométrica de la cubierta de la segunda, son datos que deben contribuir de manera decisiva a un diálogo satisfactorio entre arquitectura y paisaje recreado. Además el planteamiento de la cubierta de los vestuarios como calle peatonal da apoyo al edificio del Colegio y a las pistas que parecían colgadas sobre las huertas antes de nuestra intervención, creamos por tanto con el edificio otra calle. Se recuperó asimismo, aunque de forma testimonial de momento, la balsa del molino, y se dejó que los muros de piedra, unos preexistentes y otros añadidos con la misma técnica, fueran creando los sucesivos bancales, desde los que observar al frente los montes, los árboles y la capilla del Carmen. También propusimos la recuperación de las antiguas cabañas de piedra, que se encontraban en un avanzado estado de deterioro, estimadas de gran interés como testimonios de épocas anteriores y INTERVENCIÓN EN EL PRAU DEL MOLÍN DE CANGAS DEL NARCEA, 3


como referentes de gran poder evocador, en el conjunto de la ordenación que se proponía. Finalmente como recordatorio todo el año de la fiesta de la descarga que se realiza el día del Carmen en la zona baja del parque dispusimos una serie de bandas de piedra caliza gris que guían las lineas de castilletes que albergan la pólvora el día de esta peculiar fiesta y que en estas dobles lecturas que proponemos en toda la intervención hacen un guiño a las obras land-art de Richard Long. Legislación urbanística. Como indicamos al inicio de este escrito, al estudiar sobre las Normas Subsidiarias en vigor este área, todo este parcelario podría ser ocupado por un bloque continuo con patios interiores, que sólo entendía como interesante la arquería de los ojos del molino que se sitúa en la parte baja. Poco sentido tendría nuestro esfuerzo si se viera de pronto ensombrecido por un bloque de cuatro alturas. La modificación del planeamiento para incorporar todo este área de viviendas de la bajada, que popularmente se conoce como “Rastraculos” por su pendiente, al PERI anexo y mantener de esta manera si no la edificación al menos el parcelario que nos va acompañando hasta el llamado puente romano que cruza el río naviego hasta el Carmen era positiva por el incremento de zona verde que suponía al parque y por la conservación parcelaria. La comisión de Patrimonio Histórico ya en su día había indicado la conveniencia de la supresión de la Unidad de Actuación 6, la del referido bloque, y la conservación del parcelario medieval, luego la propuesta encontró una fácil justificación para su aprobación. Así mismo incongruencias en la delimitación entre distintos planos servían también de apoyo para plantear esta nueva delimitación que incluye el parcelario original. De esta manera, garantizamos que en las vertientes Sur, Este y Oeste el parque se mantendrá con una escala humana en contraste con las visiones hacia el Norte, hacia arriba, donde la edificación tiene una densidad mayor. La eliminación de un vial propuesto prácticamente sobre el río Naviego por las Normas Subsidiarias vigentes entonces, permitió el incremento de las zonas verdes y la conservación del espacio de rivera, donde los alisos servirán de sombra si un día se realiza la senda peatonal que desembocará en el parque que creamos. Más dudosa, aunque el balance total en metros cuadrados fuera positivo para las zonas verdes, era la creación del bloque de aparcamientos tomando parte de lo que antes era zona verde, por ello, por su difícil integración en la escala pretendida, y también hay que decir por un problema de financiación se desestimó la creación de dicha infraestructura. Conclusión. En realidad, la obra de arquitectura y aún menos la de urbanismo, con los requisitos y legislaciones que rigen el panorama actual difícilmente pueden dejar volar libre la imaginación como se pretendía en la cita del comienzo. Son tantas las solicitaciones que plantear que “uno, INTERVENCIÓN EN EL PRAU DEL MOLÍN DE CANGAS DEL NARCEA, 4


entiero e ben finito corpo”que no se mueva desde el concurso hasta la ejecución final es imposible. Por esto es más interesante crear un camino de actuación, que una realidad inmutable, mejor crear sistemas de intervención que actuaciones muy definidas que no soporten el encuentro con la realidad. Lo que hacemos habitualmente los arquitectos y urbanistas es buscar las leyes existentes en el tejido que encontramos, o en las relaciones entre las necesidades que se plantean y sobre estas bases, por analogía o por deliberado contraste aplicamos nuestras ideas. Se trata de una actividad de equilibrio. Y se trata de una actividad viva, todo lo que aquí hemos contado es el trabajo desarrollado desde 1993 en que ganamos el concurso, falta aún la recuperación del gran Molino, que será la “Casa del Agua”, quizá más tarde realicemos la senda peatonal junto al Naviego, y ya pronto el agua llenará la balsa gracias a otro proyecto en marcha de captación del agua del río. La arquitectura y el urbanismo por encima de los lenguajes, de las necesidades o las épocas, acaban por ser siempre un problema de escala, de relación con el hombre. El análisis y respeto por lo que ya tenemos, el apoyarnos en los legados que por doquier nos han dejado gentes que antes que nosotros pensaron y construyeron nos une a ellos por la memoria, agranda nuestro tiempo y nos da confianza en que quién tras nosotros venga dedicará algo de su tiempo a plantearse que es lo que nosotros pretendimos. Nada más. Agradecimientos: La Arquitectura no se sostiene sin la realidad , y a la realidad sólo se llega con un cliente como el Ayuntamiento de Cangas del Narcea que apoyó y confió con ilusión en este proyecto que sigue vivo.

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CRÉDITOS. ROGELIO RUIZ FERNÁNDEZ MACARIO LUIS GONZÁLEZ ASTORGA ARQUITECTOS. Sergio Álvarez-Requejo, Ingeniero Agrónomo y Arquitecto Paisajista. Carlos Casero y Néstor García Durán, Arquitectos Colaboradores en concurso. Ignacio Vallado Alonso, Ingeniero de Estructuras. Mariano Díaz Panero, Arquitecto Técnico, colaborador. Joaquin García Alonso, Aparejador. Eduardo Bárzana Coca, Aparejador en Mediciones. Fomento de Construcciones y Contratas y SEDES,SA, Empresasas Constructoras. Marcos Morilla, Fotos estado Actual.

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