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GALIANA GALÁN, F.; MARTÍ CORTINA, A. & BALAGUER PUIG, M.1

LA FRAGILIDAD DEL PAISAJE EN EL ENTORNO METROPOLITANO DE ALICANTE Y ELCHE (ALICANTE) RESUMEN Se propone un modelo de fragilidad del paisaje para el entorno metropolitano de Alicante y Elche en el marco de un Plan de Acción Territorial. Este territorio abarca las comarcas de L’Alicantí y del Baix Vinalopó (Comunidad Valenciana, España). con unidades irregulares de referencia previas y el empleo de un SIG vectorial se define valores medios para cada unidad de paisaje. Los resultados versan sobre la metodología aplicada, integración por combinación lineal, y la ordenación de las unidades de paisaje respecto a un índice transformado sencillo de la fragilidad. Palabras clave: fragilidad visual, valoración del paisaje, planeamiento territorial, Alicante.

SUMMARY A landscape fragility model surrounding metropolitanea area of Alicante and Elche within Land Management Authority Plan is proposed. This area that enclosure the land regions of L’Alicantí and Baix Vinalopo (Alicante, Spain). Previous units and a GIS procedure are used to calculate average value on each landscape unit. Results of applied methodology by a linear model and the landscape units ordination by a transformation index are produced. Key words: Visual fragility, Landscape assessment, Landscape Planning, Alicante.

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Escola Politécnica Superior de Gandia. Universidad Politécnica de Valencia. Cra. de NazaretOliva s/n. 46730, Grao de Gandia (Valencia); fgaliana@agf.upv.es 1


INTRODUCCIÓN El análisis del paisaje ha conseguido en las últimas décadas un cuerpo epistemológico y técnico suficiente para su gestión como recurso natural y alcanza toda su dimensión N

en el planeamiento y la gestión territorial. No solo J IJ O N A

se avanzó en tal sentido con la normativa estatal y

BUSOT AGOST MUTXAMEL

autonómica sobre la evaluación de impactos ambientales (EIA), sino que se impregna en la

A L IC A N T E

ELCH E C R E V IL L E N T E

SANTA POLA

actualidad en la regulación sectorial que afecta al territorio, como son los casos de la Ley Forestal (Ley de 4/1995) y Ley de Ordenación del Territorio (Ley 6/1989) de la Comunidad Valenciana. La Administración

Valenciana

ha

buscado

este

planteamiento en el desarrollo de los Planes de

Figura nº 1.- Localización del territorio del entorno de Alicante y Elche (ALICANTE, COMUNIDAD VALENCIANA; ESPAÑA)

Acción Territorial, e incorpora el análisis del paisaje y una evaluación de su fragilidad para el caso aquí tratado (figura nº 1) del entorno metropolitano de Alicante-Elche, (PATEMAE, 1997). El territorio incluye las comarcas de L’Alacantí (salvo el término municipal de Torremanzanas) y del Baix Vinalopó, que se sitúan en la parte litoral central de la Provincia de Alicante en La Comunidad Valenciana. La superficie cartográfica asciende a 1352,15 km2 una vez se han incluido las superficies de las unidades de paisaje de borde, lo que supone un incremento de un 20% (226,43 km2) sobre al cifra de la superficie inicial. El objeto central de la comunicación es la determinación de la fragilidad visual del paisaje por procedimientos indirectos. Es decir, se hacen partícipes los elementos y características del territorio relevantes por las propiedades paisajísticas, mediante un modelo de Planificación Física que se ajuste al territorio (RAMOS, 1979, MOPT, 1992). Esta cualidad visual tiene su interés porque combinada con la calidad paisajística, permite una ordenación de preferencia en virtud del valor territorial para la conservación del paisaje, con el fin del establecimiento de Categorías de Ordenación del Paisaje. Entonces, la fragilidad visual del paisaje incorpora la posibilidad de la presencia de las actividades urbanísticas y condiciona ámbitos selectivos sometidos a restricciones. El modelo, la metodología y el cálculo de las propiedades visuales parten de la premisa de ajustarse a unidades operacionales territoriales de carácter extenso e 2


irregular dadas previamente. La gestión de los datos está en el entorno de un SIG vectorial que se emplea para la valoración, la representación cartográfica y la expresión de los valores medios correspondientes a las unidades.

METODOLOGÍA. La fragilidad visual del paisaje se determina por un método indirecto basado en los factores que definen el medio físico. Esta cualidad territorial se define como la susceptibilidad de un paisaje al cambio cuando se desarrolla una actividad sobre él y se toma aquí como una cualidad de carácter genérico y por ello intrínseca al territorio (MOPT, 1992). Se ha de adaptar a unas unidades paisajísticas irregulares dadas (ANTOLÍN, 1998) definidas con criterio de homogeneidad por sus contenidos, principalmente fisiográficos y a la que se ajusta un método de análisis indirecto basado en valores medios de los factores. Se acepta el modelo general definido por Aguiló (1981) y desarrollado por Escribano y colaboradores (ESCRIBANO et al., 1991, MOPT, 1992). En esta concepción, la fragilidad visual intrínseca (figura nº 2) se compone de la fragilidad visual de la unidad, en este caso irregular, y de la fragilidad visual del entorno, que añade condicionantes visuales de cómo es visto el territorio circundante (intervisibilidad) y cómo afectaría la presencia de elementos histórico-culturales singulares. Además, como consecuencia de la posibilidad real de observación de las actividades efectuadas, el valor intrínseco se complementa con la presencia potencial de observadores (definido normalmente por la accesibilidad), de modo que se obtenga finalmente la fragilidad visual adquirida. El empleo de uno u otra radica en la necesidad de involucrar a los espectadores potenciales en el territorio, hecho que es tomado frecuentemente en los modelos territoriales del análisis del paisaje (ESCRIBANO et Al., 1991; MOPT, 1992; DÍAZ Y GALIANA, 1996, MONTOYA AYALA, et al., 2000). Las variables significativas en el modelo son las siguientes: •

La fragilidad visual de la vegetación y usos del suelo, con carácter superficial, tanto por su composición como por la estructura interna en cada unidad (el número de polígonos y el número de usos). Su determinación de basa en la cartografía de los usos actuales del suelo en la Comunidad Valenciana (COPUT, 1997).

Los usos por las infraestructuras lineales, tales como la red viaria y la red eléctrica, que suponen alteraciones visuales relevantes importantes, derivadas de las cartografías de las afecciones en la Comunidad Valenciana (COPUT, 2000). 3


la orientación o exposición del terreno condiciona su fragilidad y cualquier actuación será siempre más visible en una situación de solana que en la umbría.

La fisiografía. El origen fisiográfico de las unidades, en lo que son realmente homogéneas por la clasificación inicial de fisiografía y laderas (ANTOLÍN, 1998), da la mejor respuesta a la consideración de la pendiente.

la forma de la unidad propia de los análisis con unidades irregulares. La regularidad de la forma y el tamaño de las unidades condiciona la dominancia visual en algunas de sus direcciones visuales. Se aplica índices de forma según los principales ejes ortogonales.

La intervisibilidad se identifica con la extensión equivalente del conjunto de puntos del entorno visibles desde cada píxel de la unidad, una vez que se ha aplicado una malla cuadriculada sobre el territorio, que opera como malla de puntos de observación. La unidad se define por la media de los valores de los píxeles. FRAGILIDAD VISUAL INTRÍNSECA

FRAGILIDAD VISUAL DE LA UNIDAD VEGETACIÓN Y PRINCIPALES USOS SUPERFICIALES DEL SUELO ESTRUCTURA DE LA UNIDAD

RED ELÉCTRICA INFR. LINEALES RED VIARIA

FISIOGRAFÍA

FRAGILIDAD VISUAL ADQUIRIDA

ORIENTACIÓN FORMA DE LA UNIDAD

INTERVISIBILIDAD SINGULARIDADES VISUALES

ACCESIBILIDAD VISUAL

Figura nº 2 .- Esquema metodológico de la composición y proceso de la combinación lineal de los parámetros del modelo de fragilidad visual del paisaje •

Las singularidades visuales crean atracción y polos de observación por lo que incrementan la fragilidad visual del entorno conjuntamente con la de la unidad.

4


Accesibilidad visual, da la potencialidad de la observación del territorio. Se considera la cercanía y el valor de frecuentación de las principales vías de comunicación.

La metodología propuesta para el proceso es una combinación lineal (figura nº 2) de las variables, afectadas por pesos discretos, en el que cada parámetro está definido por un índice continuo mediante una transformación de la variable a un índice que lleve a uno el valor máximo y cero al mínimo. La fragilidad visual adquirida es una nueva reordenación de los valores resultantes de la combinación lineal.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN. El resultado esperado es la ordenación dada por un índice (de cero a uno) de las 259 unidades de paisaje, que permite conocer la preferencia de cada unidad respecto el grado de la fragilidad visual. Una ordenación efectiva parcial de cada parámetro, también representa ciertas ventajas a la hora de evaluar aspectos concretos del modelo, frente a los rangos de valor o clases de valor equivalente. El tipo de clases no es relevante en este análisis, sino el orden establecido por su valor por cuanto han de ser integradas con la calidad del paisaje para definir el valor de conservación del paisaje en el territorio. La combinación lineal permite una ponderación efectiva sobre el valor relativo de cada componente en el valor final. Esta puede ser tanteada y dirigida hacia los factores que más contribuyen a la definición de fragilidad de la unidad, como son la vegetación y usos superficiales del suelo, la fisiografía y la intervisibilidad (peso 3); la red viaria y la red eléctrica, la orientación y la accesibilidad representarían una importancia intermedia (peso 2) y los menos relevantes la estructura interna, la forma y la presencia de singularidades visuales de la unidad de paisaje un valor inferior (peso 1).

CLASES DE FRAGILIDAD

Nº UNIDADES

% UNIDADES

SUPERF Ha.

SUPERF %

MUY BAJA

60

23,17

52346,77

38,71

BAJA

90

34,75

36528,44

27,02

MEDIA

80

30,89

37310,71

27,59

ALTA

28

10,81

8938,01

6,61

MUY ALTA

1

0,39

91,09

0,07

259

100

135215,02

100

Tabla n.º 1 – Resultado de la clasificación de la fragilidad visual del entorno de Alicante y Elche según el número y superficie acumulada de unidades de paisaje por clases iguales del índice final de fragilidad adquirida. 5


La menor fragilidad (índice cero) estaría en general en las zonas periurbanas donde se extienden los usos territoriales de mayor alteración visual como las áreas circundantes a Alicante (propio cinturón periurbano; Pla de la Vallonga, Llanos al norte de la sierra de Colmenar) y Elche (Zona urbana e industrial del norte); las planas agrícolas extensas donde se concentran gran parte de las infraestructuras (Muchamiel, San Vicente de Raspeig y Agost, o la gran plana de Crevillente, Elche y Torrellano) y las que siendo pequeñas tienen densidad de infraestructuras (Terrazas y laderas oeste del Barranco de la Barbasena –Elche-; Planas del arroyo del Regall y La Sarga; norte de la Sierra de Foncalent) ya que la relatividad superficial conduce a altos valores. Algunos de los valles cerrados interiores (Barranco de la Mola – hacia el embalse de Amadorio-; fondos de valles entre Torremanzanas y Jijona) con baja intervisibilidad, con accesibilidad y otros tipos de infraestructuras (carreteras y tendidos eléctricos) quedan también definidos en clases inferiores frente a laderas medias y altas de sierras. Las máximas fragilidades, en contra, se producen en los lugares con ausencia de actividades, alta intervisibilidad, pero cercanas a las zonas frecuentadas y con accesibilidad visual. Entre los mayores valores se encuentran cumbres, laderas de las sierras y cerros (Cerro de la Mama del Cid; Sª Ventós y Castellar; La Carrasqueta; la Peña Migjorn, etcétera) y playas o zonas acantiladas costeras diáfanas y con formas alargadas (Playa del Paradís, de Bonllou y del Moro; Acantilados de las lomas de Reixes, etcétera). Las zonas diáfanas de saladares y lagunas con ausencia de ciertas actividades, poca vegetación arbórea y con cierta accesibilidad son de fragilidad alta (La laguna y carrizales del Hondo o las Salinas de Santa Pola). FRAGILIDAD VISUAL DEL PAISAJE

FRAGILIDAD (Nº UNIDADES)

Nº UNIDADES

100

0,39%

80

10,81%

23,17%

60 40 20

MUY B A J A

0

BAJA

30,89% MUY BAJA

BAJA

MEDIA

ALTA

MUY ALTA

34,75%

ALTA

CATEGORIAS FRAGILIDAD PAISAJÍSTICA

MUY A L T A

FRAGILIDAD (SUPERFICIES)

FRAGILIDAD VISUAL DEL PAISAJE 60000

SUPERFICIE (ha)

MEDIA

50000

6,61% 27,59 %

40000 30000

0,07% 38,71 %

20000 10000

MUY BAJA BAJA

0 MUY BAJA

BAJA

MEDIA

ALTA

6

MUY ALTA

CATEGORIAS FRAGILIDAD PAISAJÍSTICA

27,02 %

MEDIA ALTA MUY ALTA

Figura nº3.- Resultado de la distribución de las categorías de fragilidad de paisaje


Las distribuciones (figura nº 3) que marca el índice en ambos casos no hace más que confirmar un reparto apropiado respecto de la variable número de unidades pero se descompensa hacia las clases de menor fragilidad en el caso de la distribución con la superficie acumulada de las unidades. Esto no es otra consecuencia de la enorme diferencia en el tamaño de las unidades, a favor normalmente de las grandes planas o valles del territorio, menos frágiles por su características y por la mayor presencia de las actuaciones humanas tanto urbanísticas como las agrícolas. CONCLUSIONES La fragilidad visual del paisaje define la susceptibilidad de un paisaje al cambio cuando se desarrolla una actividad sobre él, por tanto se predice la evolución del efecto o del impacto de las actividades sobre un escenario territorial determinado. La aplicación de la fragilidad del paisaje al territorio del entorno metropolitano de Alicante y Elche tiene como resultado la ordenación de las unidades de paisaje respecto a un índice que se ha estipulado entre cero y uno. Éste define el grado de la fragilidad visual del paisaje en el territorio, como combinación lineal que hace participe a los elementos y características del territorio relevantes y significativos. Los sistemas de información geográfica (SIG) son eficaces para la gestión de la información que conduce a la fragilidad. En la mayor parte de los casos procede de capas temáticas ya creadas que tan solo deben depurarse y reclasificarse. El empleo de las unidades fisiográficas de referencia debe ser revisado en la dirección de obtener unidades realmente homogéneas respecto del paisaje y de extensiones comparables. Su combinación con una cartografía adecuada de la vegetación y usos del suelo es la clave para obtener unidades de paisaje y no debe suponer ningún problema la posible fragmentación elevada del territorio. A pesar de los efectos del tamaño y de las irregulares de las unidades tomadas como referencia, los resultados discriminan el territorio según las pautas esperadas. La fragilidad del paisaje es baja en las zonas llanas, más o menos extensas, donde se albergan la mayor presión de las actividades e infraestructuras, y en las que dominan los usos industriales o están sometidas a usos de la urbanización (Periurbanos 7


de Alicante y Elche; Sierra del Molar y barranco de la Escuera- San Fulgencio-). También es baja en las zonas intercaladas entre montañas, como valles cerrados u hoyas, con usos diversos pero cuya accesibilidad e intervisibilidad visual caen rotundamente. La mayor fragilidad del paisaje corresponde a los frentes de sierra y cumbres de montañas y lomas que presentan, amplia visibilidad, fisiografías o pendientes pronunciadas, que en este caso, además, muchas de ellas albergan vegetaciones frágiles (Sierras de Crevillente, Migjorn, Maigmó, La Carrasqueta, Cabeço d’Or, etcétera). Pero También son frágiles las zonas llanas amplias y diáfanas como las lagunas y saladares (El Hondo y las salinas de Santa Pola) o las playas y costas bajas alargadas (Playa de Santa Marina, Playa del Paradís, de Bonllou y del Moro; Acantilados de las lomas de Reixes, etcétera).

AGRADECIMIENTOS. Esta comunicación se fundamenta en los resultados iniciales de los trabajos promovidos para el Plan de Acción Territorial del Entorno Metropolitano de AlicanteElche (PATEMAE, 1997), por la Dirección General de Ordenación del Territorio de la Consellería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes (COPUT) de la Generalitat Valenciana. Nuestro agradecimiento a los técnicos responsables del servicio por su interés y las aportaciones técnicas y materiales.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS. AGUILÓ, M., 1981. Metodología para la elaboración de la fragilidad visual del paisaje. Tesis Doctoral. ETSI de Caminos. Universidad Politécnica de Madrid. ANTOLÍN, C. (Coord.), 1998. El suelo como recurso natural en la Comunidad Valenciana. Consellería de

Obras Públicas, Urbanismo y Transportes.

Generalitat Valenciana. COPUT, 1995. Cartografía digital de los usos territoriales de la Comunidad Valenciana, Escala 1:50.000;. Consellería D’ Obres Públiques, Urbanisme y Transports, Valencia. COPUT, 2000. Cartografías digitales de las afecciones territoriales de la Comunidad Valenciana, Escala 1:50.000;. Consellería D’ Obres Públiques, Urbanisme y Transports, Valencia. DÍAZ MARTÍN, M. & GALIANA, F., 1996. Estudio Paisajístico de La Huerta de Valencia. Ayuntamiento de Valencia. Valencia.164pp & carpeta de planos y figuras. 8


ESCRIBANO, Mª. M.; DE FRUTOS, M.; IGLESIAS, E. MATAIX; C. Y TORRECILLA, I., 1991. El Paisaje. MOPT. Madrid. MONTOYA, R.; ARAMBURU, MªP. & E SCRIBANO, R., 2000. La fragilidad del paisaje de los Tuxtlas, Veracruz, México. Catedrá de Planificación y Proyectos. ETSI de Montes , UPV. Madrid (página de Idrisi). MOPT, 1992. Guía para la Elaboración de Estudios del Medio Físico. Contenido y Metodología. MOPT. Madrid. 809pp. RAMOS, A. (Coord.), 1979. Planificación Física y Ecología. Modelos y métodos. EMESA. Madrid. PATEMAE, 1997. Memoria del Plan de Acción Territorial del Entorno Metropolitano de Alicante-Elche. Oficina del PATEMAE; Sotssecretaria de Urbanisme i Ordenació Territorial. Generalitat Valenciana. Valencia.

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