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tocondrias pueden funcionar escasamente y las perturbaciones en el sistema inmunológico de diversos tipos se presentan comúnmente. Aparecen cambios medibles en la electrofisiología cerebral y en el sistema nervioso autónomo y las convulsiones son mucho más comunes que en la población general. La alteración del sueño y los altos niveles de estrés son también casi universales dentro de este grupo. Todos estos fenómenos han sido documentados igualmente como resultantes o modulados por la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencias. TRASTORNOS DE MEMORIA Y DE COMPORTAMIENTO En el trabajo titulado “La exposición fetal de ratones a la radiación de radiofrecuencias

de 800 a 1.900 Mhz de los teléfonos móviles afecta a su desarrollo neurológico y a su comportamiento” publicado en Scientific Report se constató cómo los teléfonos móviles afectaban a los fetos de los mamíferos durante su gestación. Aseverando sus autores que se trataba de “la primera evidencia experimental de neuropatologías debidas a la radiación de la telefonía móvil en el útero”. El autor principal del citado estudio, el doctor Hugh S. Taylor, Jefe de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas y Director de Endocrinología Reproductiva e Infertilidad de la Facultad de Medicina de la Yale University en Estados Unidos afirmó en su trabajo que “He-

mos demostrado que la exposición fetal a 800-1.900 Mhz (radiación de radiofrecuencia de los teléfonos móviles) produce alteraciones conductuales y neurofisiológicas que persisten en la edad adulta. Los ratones expuestos a ella durante el embarazo tuvieron luego problemas de memoria y eran hiperactivos lo que indica que en el útero la exposición a radiofrecuencias es potencial causa de trastornos neuroconductuales. Además, hemos demostrado que deteriora la transmisión sináptica glutamatérgica en las células piramidales de la corteza prefrontal, asociada a los cambios de comportamiento, lo que sugiere un mecanismo por el cual la exposición a la radiación del teléfono móvil en el útero puede conducir a una mayor prevalencia de trastornos de comportamiento”. NIÑOS Y ACTIVIDAD CEREBRAL La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría establecen que los bebés de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con las nuevas tecnologías, de 3 a 5 años restringirlos a una hora al día, y de 6 a 18 años a dos horas al día. Según Cris Rowan, terapeuta ocupacional pediátrica, bióloga y escritora, “Los niños y jóvenes usan 4-5 veces más estos aparatos de la cantidad recomendada, con consecuencias graves y que con frecuencia amenazan su salud y su vida”. Estudios de la Fundación Kaiser y de Active Healthy Kids en Canadá, advierten que

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Revista Vivo Sano nº 12  

Revista de salud y vida natural de la Fundación Vivo Sano