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Una de las cosas que tienen en común estas patologías es que están muy relacionadas con los estilos de vida que estamos llevando. El incremento de la oferta de nuevas tecnologías presente en nuestra sociedad es incuestionable. Si hacemos un ejercicio de memoria sobre lo acontecido a lo largo del día, sobre el ambiente en el que se ha desarrollado nuestro trabajo y sobre el entorno en el que hemos descansado y dormido, podemos aventurar que en la mayoría de los casos hemos tenido cerca de nosotros algún dispositivo electrónico o algún aparato eléctrico. Y es que desde que nos levantamos hasta que nos acos-

tamos e incluso durante el tiempo invertido en dormir, las nuevas tecnologías están presentes en nuestro entorno. Presentar una lista con los dispositivos y aparatos más utilizados por el ser humano no sería representativo puesto que los hábitos de uso son diferentes y esta lista sería interminable. Puede abarcar cualquier dispositivo conectado a la corriente eléctrica, la propia instalación eléctrica de nuestras casas, líneas de transporte eléctrico, transformadores, etc., hasta los modernos dispositivos de comunicación inalámbrica como smartphones, tablets y ordenadores portátiles que supuestamente nos hacen la vida más fácil. Todos ellos tienen en común

la emisión de campos electromagnéticos (CEM). Nuestro organismo está preparado para enviar y recibir campos electromagnéticos de baja intensidad. Ahora bien, con el incremento de las nuevas tecnologías se ha producido también un incremento en la intensidad de los campos electromagnéticos, debido a la multiplicación y diversificación de las fuentes generadoras de dichos campos. Pero, ¿sabemos de qué manera interaccionan los campos electromagnéticos que generan todas estas tecnologías con el propio campo electromagnético de nuestro cuerpo? Los bombardeos por radiaciones electromagnéticas son continuos, incesantes e im-

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Revista Vivo Sano nº 12  

Revista de salud y vida natural de la Fundación Vivo Sano