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La mayoría de la fruta y verdura que comemos está contaminada con residuos de pes�cidas. Lamentablemente esto no es nada extraordinario: la mayoría de la fruta y verdura que comemos está contaminada con residuos de pesticidas. Los pesticidas o plaguicidas son sustancias químicas producidas por el hombre, utilizadas para extinción de plagas, moho, etc. Se usan en la agricultura, en los espacios públicos, en los bosques o en la jardinería, y pueden ser dañinos, incluso a niveles muy bajos. Su uso es muy común, y ni siquiera nos damos cuenta de que estamos expuestos de manera involuntaria a varias sustancias químicas cada día. Un gran número de estos pesticidas pasa a formar parte del suelo, del aire y de nuestra alimentación. Más del 50% de las frutas y de las verduras no ecológicas analizadas contienen pesticidas, y todas las personas que las consumen (incluidos bebes, niños, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos) se ven perjudicadas. Solo la agricultura ecológica no los utiliza, respeta a la naturaleza y usa productos y métodos alternativos. ¿No te sorprende que haya tantos residuos de pesticidas en toda la fruta y verdura que son tan cruciales para nuestra salud?

Pues no estás solo. Un estudio sobre alimentación realizado por la Comisión Europea en 2010 ha observado que 3 de cada 10 europeos consideran los residuos de pesticidas en la comida como una preocupación importante. Esta preocupación es especialmente relevante en Grecia (el 91% de los encuestados estaba preocupado), Italia (85%), Luxemburgo (85%) y Francia (80%). ¿Están justificadas estas preocupaciones en torno a estas sustancias? Según estudios de la ONG europea PAN Europe de 2012, alrededor de la mitad de nuestros alimentos están contaminados con residuos de pesticidas, y el 25% contiene múltiples residuos. En varias ocasiones se encontraron más de 10 pesticidas en una única muestra de alimentos. La exposición a estas mezclas de pesticidas es muy probable al encontrarse en muchos alimentos diferentes, y todavía no está muy claro cómo esta

acumulación de varias sustancias químicas puede afectar al cuerpo humano a largo plazo. Algunos pesticidas son disruptores endocrinos, es decir, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal, tanto en seres humanos como en animales, responsable de múltiples funciones vitales como el crecimiento o el desarrollo sexual. Al limitar o alterar el efecto de las hormonas, los disruptores endocrinos pueden enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones. Sus impactos también pueden ser imperceptibles durante una generación o dos, a pesar de que nunca hayan estado directamente expuestos a los disruptores. Un buen ejemplo es el DDT, un pesticida ya prohibido hace 30 años, pero que sigue en nuestra sangre. Un bebe recién nacido puede llevar un abanico de sustancias químicas que le ha pasado su madre por la placenta. Es decir, que estas sustancias se quedan en nuestro cuerpo muchos años y pueden afectar así dos a tres generaciones.

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Revista Vivo Sano, nº 2  

Revista de salud y vida natural de la Fundación Vivo Sano

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