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Nº 1 – 2015 – QUINTA ÉPOCA

R EVISTA DE E STUDIOS H ISTÓRICOS DE LAS C IENCIAS DE LA S ALUD

El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464) Josep Barceló Prats Ganador XLV Premio Fundación Uriach de “Historia de la Medicina”

La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913) Joel Piqué i Buisan www.fu1838.org


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REVISTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS CIENCIAS DE LA SALUD

MEDICINA e HISTORIA Nº 1 – 2015 – QUINtA ÉpOcA REVISTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS CIENCIAS DE LA SALUD publicación trimestral FUNdAdA eN 1964 Fundación Uriach 1838 centro de documentación de Historia de las ciencias de la Salud polígono Industrial Riera de caldes Avda. camí Reial 51-57 08184 palau-Solità i plegamans (Barcelona-españa) www.fu1838.org fundación-historia@uriach.com Director de la publicación: dr. Juan Uriach Marsal Soporte Válido con la ref. SVR nº 479 dep. legal: B-27541-1963 ISSN: 0300-8169 © de la edición: Fundación Uriach 1838 Reservados todos los derechos. el contenido de la presente publicación no puede ser reproducido, ni transmitido por ningún procedimiento electrónico o mecánico, grabación magnética, ni registrado por ningún sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni por algún medio, sin la previa autorización por escrito del titular de los derechos de explotación de la misma.

S4S El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464) Josep Barceló Prats

S 20 S La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913) Joel Piqué i Buisan

prohibida su venta.

Portada: Obra original del fondo bibliográfico de la Fundación Uriach 1838: Galeni Librorum septima classis, curativam methodum… Venetiis: Apud Iuntas, 1586.

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El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464) Josep Barceló Prats *

Resumen: Los hospitales, en cataluña, se inscribieron desde la Baja edad Media hasta nuestros días dentro un modelo de gobierno específico que dio lugar a la creación y mantenimiento de una densa red de instituciones asistenciales en prácticamente todos los municipios, incluso en los más pequeños, cuyo marco legal fue el derecho privado o civil. dicho modelo tiene sus fundamentos, en primer lugar, en la constatación de cómo los individuos legaban al hospital no sólo por la filantropía o caridad, sino también por la necesidad de aportar algo a la comunidad después de su muerte, en una suerte de consigna con el fin de devolver parte de los activos que los testadores habían acumulado durante su vida como instrumento para asegurar la reproducción social de la comunidad. en segundo lugar, se observa que a partir de los procesos de fusión del siglo XV las pequeñas instituciones asistenciales locales privadas –laicas o religiosas– se fu-

sionaron con los hospitales de titularidad municipal, y los activos patrimoniales resultantes de dicha fusión se gestionaron por separado de los de la municipalidad a través de una estructura administrativa propia y, a priori, autónoma respecto de los poderes políticos. en tercer lugar, además de la función de cuidado, el hospital era también un agente económico que operaba de manera similar a los Monte dei paschi italianos. por consiguiente, el significado de la institución resultó ser más complejo que la simple prestación de servicios asistenciales. Adquirió un valor específico en la identidad de la comunidad, se convirtió en uno de los centros de debate en la vida pública y adquirió un significado económico y financiero que contribuyó a fortalecer la construcción de la identidad colectiva de los ciudadanos, tal y como refleja el presente artículo a partir del ejemplo de la ciudad de tarragona.

The Merging Process of the Hospitals in Tarragona (1464) Abstract: the aim of this paper is to highlight how hospitals in catalonia, from the late Middle Ages to the present, adopted a governance model which resulted in the creation and preservation of hospitals or care institutions in virtually all municipalities, even the smallest, whose legal framework was private or civil law. Firstly, we observed how individuals were motivated not only by philanthropy or charity, but also by a need to contribute something to the community after their death, to give back part of the assets they had accumulated during their lifetimes, as citizens who had benefitted from their positions. Secondly, we observed that, from the XVth century, small local private care institutions –secular or religious– merged with

Introducción urante la década de los ochenta del siglo XX, Agustín Rubio Vela1 analizó la economía de los hospitales valencianos poniendo de relieve el papel que el patrimonio de esas instituciones había jugado en la financiación de la

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Municipal hospitals, but managed the resulting assets separately from those of the municipality. thirdly, as well as its care function, the hospital was also an economic agent that operated along similar lines to the Italian Monte dei paschi. It provided loans to working class citizens at a modest interest rate. the significance of the institution was more complex than the simple provision of care services. It acquired a specific value in the identity of the community, it became one of the centres of debate in public life and it took on an economic and financial meaning that strengthened the building of the citizens’ collective identity as shown in this article which uses the city of tarragona as its example.

ciudad de Valencia mediante censales, entre otros productos financieros. de modo coetáneo, terradas2, Ferrer Alós3, peset4 y posteriormente tello5, se interesaron por la economía censalista en la corona de Aragón, especialmente de la Iglesia y de los beneficios eclesiásticos. por estos motivos económicos y otros de índole

social y cultural, las instituciones públicas de asistencia han tenido y continúan teniendo un papel estructural en la construcción y el desarrollo de cualquier ciudad o comunidad, desde la Alta edad Media al siglo XXI, puesto que son pieza clave en la reproducción de la propia idea de ciudad o community6.


El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464)

por eso, cualquier genealogía hospitalaria no puede construirse sin una lógica de longue durée puesto que el embodiment del significado de las instituciones hospitalarias en el Occidente europeo, especialmente a nivel local donde el binomio “ciudad y hospital” o si se prefiere el término anglosajón hospitals and communities se relaciona más estrechamente, está en la quintaesencia de la institución y de su persistencia temporal. de ahí la importancia de entender las tensiones e interrelaciones entre lo local y lo estatal, sin cortapisas temporales, puesto que determinadas dialécticas históricas no pueden trocearse. Sin embargo, muchas investigaciones deben necesariamente acotarse en periodos muy breves –como por ejemplo el presente trabajo– puesto que son aportaciones que juegan un papel fundamental como piezas de un inmenso puzle que poco a poco se va construyendo. Así pues, abordajes actuales permiten revisar no solo los significados económicos de los hospitales a lo largo de la historia, sino también su significado social y cultural y, de esta manera, proponer una economía política de las instituciones locales de protección social en cataluña, quizás extrapolable al conjunto de la corona de Aragón8 y del reino de castilla9.

del derecho civil de cataluña14, que les permitió orillar los intentos de expropiación por parte del estado, véase el ejemplo de las desamortizaciones de finales del XVIII y primera mitad del siglo XIX15, argumentando su condición “privada” en términos legales16. por consiguiente, el objeto del presente trabajo no es otro que, a partir de un ejemplo local como es el caso del hospital de tarragona17, desarrollar las bases de un modelo de regir el sistema hospitalario catalán que se convirtió en hegemónico a partir de la baja edad media y que tuvo sus raíces en los diferentes procesos de fusión hospitalaria que se dieron en toda la corona de Aragón a lo largo del siglo XV.

Los procesos de fusión hospitalaria del siglo XV en Cataluña: origen de un modelo singular de gobernanza y protección social en 1464 el Arzobispo de tarragona, pedro de Urrea, hacía pública el acta de fundación del Hospital de Santa tecla de tarragona18. este documento instituía y establecía los ca-

pítulos y ordenanzas que, a partir de ese momento, regirían una institución que ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo, este documento también muestra como el control sobre la institución hospitalaria se convirtió en imprescindible para perpetuar la estabilidad de un modelo político paccionado y a la vez muy frágil. con el paso del tiempo, esta forma de gobernar y gestionar la cosa pública fue asumida por la población catalana; y el hospital, como garante del sistema, se fue transformando en un elemento de identidad cultural. es decir, la incipiente identidad jurídica forjada a partir del proceso de fusión hospitalaria del siglo XV se fue convirtiendo progresivamente en una identidad cultural de tipo práctico indispensable para el buen gobierno del municipio. consiguientemente, el caso que ejemplifica el hospital de tarragona, en particular, y el sistema hospitalario catalán, en general, se erige como un exponente singular de perpetuación de un modelo de protección social que ha resistido todo tipo de eventualidades históricas, precisamente, por el significado social y por el valor político, además de la función asistencial, que asumieron estas ins-

el hecho es que desde la Baja edad Media el dispositivo de atención a la enfermedad o al desvalimiento se inscribió, en cataluña, dentro de un modelo de gobernanza –la cosa pública en términos de eiximenis10– que se tradujo en la creación y el mantenimiento de instituciones asistenciales y de obras pías y en el establecimiento de la conductio11 –las conductas del común– en muchísimos municipios12 desde el siglo XIV, con médicos escolásticos, para garantizar su presencia ininterrumpida hasta la creación de los cuerpos de médicos titulares en el XIX13. La densa red de hospitales locales catalanes, que permaneció casi inalterable desde la Baja edad media hasta nuestros días, se enmarca muy probablemente en la continuidad de una cultura pactista, muy arraigada en el principado, en la capacidad política de los municipios y en la condición de fundaciones de derecho privado de esos hospitales locales, amparada por la continuidad de usos

Fig. 1: plano de tarragona, del año 1769, publicado en el libro españa Sagrada (vol. XXIV) del autor enrique Florez, con la ubicación de los diferentes hospitales que tuvo la ciudad tarraconense hasta 1588. 1: Hospital de la Seo (1171-1464). A partir de 1464 se convierte, gracias al acto de fusión hospitalaria, en el Hospital de Santa tecla (1464-1588). 2: Leprosería y, posteriormente, primer hospital de la ciudad (1214-1396). 3: Segundo hospital de la ciudad [Hospital Viejo] (1396-1446). 4: tercer hospital de la ciudad [Hospital Nuevo] (1446-1464).

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tituciones a ojos de la población y, también, por la persistencia en el tiempo de un entramado de intereses económicos y financieros tejidos en torno el hospital. esta persistencia también tiene mucho que ver con su capacidad camaleónica de adaptación fruto, por una parte, de la asunción por parte de la comunidad del papel indispensable que las instituciones hospitalarias juegan en el regimiento de la cosa pública y, por otro, producto de un uso particularmente flexible de la práctica del derecho civil y privado como instrumento para asegurar la confianza de los ciudadanos en la gestión de las citadas instituciones. A tales efectos, pues, era necesaria una lectura diferente del objeto de estudio19 que, ineludiblemente, articulara a la institución hospitalaria dentro de las relaciones y problemáticas propias de la trama urbana para, de este modo, interpretarla como un instrumento necesario para el buen gobierno de la ciudad gracias a la convicción de que fundaciones de la magnitud y con los significados del hospital eran un buen punto de partida para ejercer una influencia simbólica y legitimadora en la sociedad. por ende, la opción metodológica escogida para este trabajo surgió de la combinación entre una perspectiva política y un enfoque crítico cultural con el fin de poder analizar los significados sociales, económicos, políticos y jurídicos de las instituciones hospitalarias en el contexto de lo público y lo local en el Occidente cristiano y, de este modo, poner de relieve su capacidad para producir un discurso cultural y jurídico. cultural y jurídico, ya que la persistencia de los hospitales implica la asunción, por parte de los diferentes actores sociales, de las normas jurídicas, escritas o consuetudinarias, que regulan la responsabilidad civil, y penal en ciertas ocasiones, en relación con el cuidado de personas en situación de vulnerabilidad y que se sitúan entre los grupos primarios, como la familia en general, y la cosa pública a escala local; un espacio situado más allá de la moral religiosa o de la filantropía. en definitiva, el presente trabajo explicita los diferentes niveles de toma de conciencia, tanto de los administradores como de los administrados, de un proceso de producción

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de una cultura de la responsabilidad ligada a aquel que necesitaba ayuda y que va mucho más allá de las etiquetas de pobre o de extraño para erigirse, ciertamente, en una pieza fundamental de la identidad de la cosa pública local, incluso antes que el estado, durante el siglo XX, lo universalizara como un derecho ciudadano. Solamente con la argumentación de esta conjetura se puede visibilizar el verdadero significado del hospital para los municipios catalanes y, también, se puede explicar la resistencia de éstos, ya en el período contemporáneo, a renunciar o bien desprenderse del dispositivo asistencial ante, por ejemplo, la aplicación de políticas centralizadoras por parte del mismo estado.

El proceso de fusión hospitalaria en Tarragona: rasgos y singularidades de la fundación del Hospital de Santa Tecla el proceso de fusión o reducción de hospitales tuvo lugar en varias ciudades de la corona de Aragón, durante el siglo XV y principios del XVI. La unificación hospitalaria se convirtió, no solamente en tarragona, en una estrategia política para hacer frente al problema asistencial existente en el periodo acotado y que junto con el deterioro progresivo de las rentas de las pequeñas instituciones, que conformaban la red asistencial de las ciudades, acentuó y agravó una realidad evidente y generalizada en todo el contexto europeo. La finalidad última de estas fusiones fue buscar la máxima eficacia y eficiencia del sistema asistencial, a través de la creación de un gran hospital que, a nivel teórico, aglutinaría los patrimonios de sus precursores y reduciría los gastos de carácter ordinario. Así relata el proceso de fundación del Hospital General de la Santa creu, Josep danon: «es fácil prever la deficiencia asistencial en la Barcelona de finales del siglo XIV. desde hacía tiempo, eran fuertes los corrientes de opinión ciudadana demostrando la necesidad de hacer desaparecer aquellas inoperantes reliquias de otras épocas [hay que recordar que por esos tiempos Barcelona

contaba con un máximo de 6 pequeños hospitales] y de adaptarlas a las necesidades de la nueva ciudad, creciendo más allá de las Ramblas. Muchas debieron ser las reuniones acaecidas entre los poderes civil y eclesiástico, pero la definitiva tuvo lugar el 1 de febrero de 1401 en la casa del consejo de ciento, dónde fueron expuestas las desfavorables circunstancias en qué se hallaban los diferentes hospitales, principalmente en el aspecto económico y en el asistencial. Intentando de establecer un nuevo orden de cosas, se optó por la construcción de un gran hospital bien dotado económicamente, fusionando los existentes, (...) reduciendo gastos y aumentando el patrimonio».20 Sin embargo, el proceso que se conoce con el nombre de reducción o fusión hospitalaria, a pesar de ser una dinámica común en diferentes territorios del occidente cristiano, tuvo unas singularidades y particularidades diferentes en cada lugar y estas especificidades tuvieron mucho que ver con la política municipal de la localidad. Y es en este punto donde un aspecto que parece, a primera vista, poco importante adquiere una relevancia crucial: estoy haciendo referencia a la pertenencia jurisdiccional de cada territorio. por ejemplo, no se pueden establecer paralelismos diáfanos entre el proceso de reducción de hospitales ocurrido en Valencia21 con lo sucedido en tarragona aunque, de facto, desembocan en un mismo resultado. Mientras que en Valencia la red hospitalaria era, básicamente, de carácter laico y los pequeños hospitales dependientes de instituciones religiosas, durante el siglo XV, casi marginales; en tarragona la autoridad eclesiástica tenía mucha centralidad en la vida política del territorio y, en cuanto al ámbito asistencial, gestionaba de forma directa uno de los dos hospitales, y el más importante, de la ciudad. en consecuencia, la realidad histórica del caso tarraconense que a continuación se presenta debe ser interpretada como un evento local que, obviamente, se inserta en procesos y coyunturas más generales pero que, sin embargo, ayuda a ilustrar dos problemas que, en mi modesta opinión, parecen centrales: el primero, el proceso de institucionalización de


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la atención sanitaria y social en la sociedad catalana; y, el segundo, las características de este proceso fuera del ámbito estrictamente barcelonés22, en ciudades intermedias como la propia tarragona, Valls23, cervera24, Reus25, etc. Si nos ceñimos a la hipótesis más extendida entre medievalistas, historiadores de la medicina y otros investigadores dedicados a estos ámbitos de conocimiento, las razones que desataron el proceso de fusión hospitalaria que tuvo lugar en tarragona no difirieron, a grandes rasgos, de las motivaciones que iniciaron procesos análogos en otras ciudades de la corona de Aragón: «en el siglo XV aparecieron, en las grandes ciudades de cataluña, procesos de confluencia de pequeños hospitales, de fundación digamos privadas, que habían perdido eficacia y también eficiencia social. Se produjo una especie de reestructuración del sector mediante la creación de un centro más grande y más actualizado. Son casos prototípicos en cataluña, el Hospital de la Santa cruz de Barcelona (1401) y el de Santa María de Lleida (1453)».26 O sea, en un primer análisis de los documentos existentes, la fusión ocurrida en la ciudad tarraconense a finales del 1464 tuvo como principales motivos, en primer lugar, las nefastas condiciones en que se encontraban los dos hospitales existentes en tarragona, el de la Seo y el de la ciudad, y, en segundo lugar, los deficientes servicios que estos dispositivos asistenciales ofrecían a la población. de hecho, basta con dar un vistazo al segundo párrafo del acta de unión de dicho proceso de fusión para corroborar este extremo: «en la ciudad de tarragona existen dos hospitales, uno es el Hospital de la Seo, el otro el Hospital Nuevo, que no son suficientes para las necesidades de los pobres que concurren, por falta de asistencia hospitalaria, de forma que los dos están mal atendidos. Nos pedro [de Urrea] (...) he decidido (...) unir los dos Hospitales en uno».27 consiguientemente, vistas estas premisas iniciales, es sencillo y lógico llegar a la conclusión de que se hizo

necesario y pertinente la búsqueda de una estrategia para intentar mejorar el statu quo asistencial del municipio, y que esta determinación comportó, al igual que en otros procesos similares de todo el reino, la optimización de los recursos existentes y la reducción de gastos desembocando, toda esta sucesión de hechos, en la creación de un único hospital para tarragona: el de Santa tecla. esta, también, es la hipótesis sostenida por los autores José M ª Miquel parellada y José Sánchez Real en uno de los libros de referencia para la historia asistencial de carácter local tarraconense titulado «Los hospitales de tarragona», cuando dicen: «Los destrozos sufridos por el Hospital Nuevo de la ciudad en 1462 y la marcha irregular de los dos Hospitales hasta entonces existentes, aconsejaron unir los servicios, para lo cual la ciudad se puso en contacto con el cabildo de la catedral, y juntos suplicaron al arzobispo pedro de Urrea que hiciese lo necesario para que se llevara a efecto la citada unión dando el decreto oportuno y poniéndola bajo su protección. (…) en vista de la súplica, el patriarca pedro de Urrea, ordenó refundir los dos Hospitales en uno, suprimiendo el Nuevo y haciendo transferencia de todos los enseres del Nuevo [el de la ciudad] al de la Seo, dándole al recién fundado el nombre de Hospital de Santa tecla, y dictando unas ordenaciones que formuló en escritura pública el 15 de diciembre de 1464».28 A bote pronto, pues, los primeros indicios sugieren pensar que al igual que los casos paradigmáticos de Lleida y Barcelona, en tarragona, el proceso de fusión hospitalaria también fue marcado por el deterioro progresivo de los hospitales existentes29 y la necesidad de crear un dispositivo más eficaz y adecuado a las necesidades del momento. en el citado libro incluso se apunta otro motivo que vendría a complementar esta hipótesis y que gira en torno a la financiación de la nueva institución hospitalaria surgida de la fusión: «el sostenimiento del Hospital se asegura con las cincuenta libras anuales separadas de la limosna de Santa tecla, con lo recogido en

el bacín que libremente podía pasarse, por los bienes de los dos hospitales anteriores, y por los legados que debían hacerse en todos los testamentos de alguna importancia. esta última disposición no deja de ser una medida extraordinaria y una imposición inconveniente desde un punto de vista actual, pero si nos situamos en la época en que se impone se comprenderá fácilmente su alcance. era apremiante la asistencia de los enfermos y escasas las aportaciones; había que sanar a toda costa los cuerpos para salvar las almas. Justo era pues exigir al que pronto iba a dejar la vida que reavivara su caridad y socorriera al que continuaba padeciendo».30 en consecuencia, el proceso de confluencia hospitalaria no consistiría, tan sólo, en buscar la eficiencia del sistema a través de la reorganización de los recursos existentes sino, también, en la búsqueda y consolidación de nuevas vías de financiación de la acción social y asistencial apelando a la noción de caridad insertada como la piedra angular del discurso religioso que impregnaba la totalidad de la sociedad de la época. esta última premisa, interpretada desde esta perspectiva, vendría a reforzar la hipótesis consistente en afirmar que el pésimo estado de los hospitales existentes en tarragona a la mitad del siglo XV, las escasas rentas que los sostenían y la incapacidad de estos dispositivos, en definitiva, para hacer frente a los nuevos retos que la sociedad del momento requería, fueron los factores principales que ocasionaron la adopción de la medida descrita. Sin embargo, quedarse en este nivel de análisis implica observar, solamente, la punta del iceberg y, por desgracia, dejar de profundizar en el fondo de la cuestión. Si el proceso de fusión hospitalaria fue solamente un hecho meramente de optimización de recursos, de búsqueda de eficiencia, de readaptación de la estructura asistencial a las necesidades de la época y/o de consolidación de la financiación de la acción social a través de nuevas vías impositivas, ¿por qué el cabildo de la catedral y el consejo de la ciudad renunciaron a los derechos y al control directo que hasta entonces tenían sobre los respectivos hospitales? ¿por qué dichos órganos de

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gobierno recurrieron a una fórmula jurídica, la de la fundación, que traspasaba todos los asuntos de gestión, administración, control y gobierno del hospital a unos terceros, llamados administradores? es más, si el acto de donar “algo” al hospital respondía a la concepción cristiana de caridad, es decir a una obligación de tipo moral, ¿por qué razón se plantea la conveniencia en las ordenanzas del acta de unión de hacer testamento a favor del hospital y, en caso de no reconocer o no legar nada al Hospital, tener que pagar un estipendio, como una forma obligatoria de caridad? Las respuestas a estas preguntas no se pueden encontrar en la hipótesis y premisas hasta ahora expuestas. ciertamente, estos ítems deben considerarse como factores tangibles de una realidad histórica que explican parte del proceso pero que, también, presentan ciertas carencias a fin de comprender e interpretar la globalidad del mismo y que en ningún caso deben considerarse como los únicos motivos que jugaron un papel clave en la toma de decisiones que comportó esta reordenación asistencial: «Las fusiones fueron la respuesta a un declive inevitable de las pequeñas instituciones de barrio y a su inadaptación a una sociedad, cada vez más compleja, que exigía instituciones más grandes y con mayor capacidad de recaudación, y en la que los poderes municipales comenzaban a hacer algo más que controlar simplemente los patronatos de las fundaciones».31 Llegados a este punto, se hace necesario transcribir la tercera, cuarta y quinta ordenanza del acta de fundación del hospital de Santa tecla, hecha pública el 15 de diciembre de 1464, para poder avanzar en la disertación del presente apartado: «3) Ítem: Ordenamos y establecemos, a súplica de la ciudad, que todos los que hagan testamento u ordenación, así eclesiásticos, religiosos o no religiosos, sean tenidos en reconocer o hacer legados en dicho testamento u ordenación a favor de dicho hospital a voluntad del testador y que el notario que reciba el testamento tenga la obligación de recordar a dicho testador, bajo pena de excomunión, lo proferido en estos escritos con-

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tra el notario que no cumpla nuestros mandatos. Y si el testador o ordenador eclesiástico o seglar no quisiera reconocer o hacer el legado en el hospital, o moría intestado y dejara en valores que importaran la cantidad de más de cien libras barcelonesas, pudiera ser pedido de sus bienes 5 sueldos; si tiene más de cincuenta libras, que puedan ser pedidos de sus bienes, dos sueldos; sí solos cincuenta libras o menos, doce dineros; salvando, sin embargo, a los administradores, de pedir menos dinero, si les parece bien, con respecto a los dos últimos». «Ítem: como el aumento y conservación de los asuntos de piedad depende de la buena administración, establecemos y ordenamos que dicho hospital sea regido por dos administradores, un eclesiástico elegido por el cabildo y el otro seglar y ciudadano elegido por el consejo de la ciudad; que estos dos administradores deberán desarrollar el cargo por el término de dos años, pasados los cuales deben ser renovados y de nuevo elegidos en la forma antes indicada, como asimismo en lo que respecta a los vocales, viniendo obligados a rendir cuentas ante Nuestro o de aquél o aquellos que Nos disponemos a Nuestros sucesores y hacer definición de aquéllas, y en caso de sobrevenir que para dichas elecciones de dichos administradores o vocales, o alguno de ellos, se promoviera competencia o cuestión en el cabildo o consejo, en este caso Nos o Nuestro sucesor puede hacer la elección de aquella condición que haya sido objeto del empate o cuestión en el cabildo o consejo de tal concejal o concejales, consejero o consejeros, o aquellos para Nos elegidos que tenga dicho poder. Asimismo ordenamos que dicha elección debe hacerse diez días antes de terminar los dos años, y si por descuido u omisión no fuera hecho por el cabildo o consejo de la ciudad, en este caso podamos elegir según queda expresado». «Ítem: Queremos, ordenamos y poder damos que dichos administradores tengan facultad para poner dependientes en el referido

hospital, así como despedirlos y señalar sueldos, hacer compras y ventas en beneficio de dicho hospital con anuencia de los referidos vocales o consejeros. Que los administradores, para estos trabajos, tendrán asignación competente, señalada por Nos, de más o menos, según el trabajo que hubieran tenido».32 el acta de fundación del Hospital de Santa tecla de tarragona está constituida por ocho ordenanzas o capítulos, que conforman la parte central y estatutaria del acta de fusión. Son las tres ordenanzas transcritas las que, en mi opinión, contienen las pistas esenciales para responder a las preguntas que, con anterioridad, han quedado sin contestación y, de este modo, empezar a visibilizar las motivaciones implícitas de todo el proceso y que conforman la base del sistema fundacional catalán de acción social que ha persistido hasta nuestros días. empecemos, pues, por dar respuesta a la primera pregunta: ¿por qué el cabildo de la catedral y el consejo de la ciudad renunciaron a los derechos y al control que hasta entonces tenían sobre los respectivos hospitales? Visto el delicado estado de la hacienda municipal33, durante todo el siglo XV, fruto del endeudamiento censal y verificadas las funestas condiciones que reunían los hospitales preexistentes, se podría pensar que la respuesta más obvia a esta cuestión consistió en una intencionalidad, por parte de los gobernantes, de privatizar la administración hospitalaria y, de esta manera, librarse del gasto público que suponía mantener en funcionamiento el hospital y, de paso, ahorrarse de contribuir a las costosas reformas estructurales que requerían los edificios citados. por lo tanto, el proceso de fusión podría ser visto, desde esta perspectiva, como un acto de privatización del dispositivo hospitalario ante la imposibilidad de los poderes públicos para hacer frente a su sostenimiento. Sin embargo, si analizamos la documentación disponible, no parece que esta respuesta sea plausible. de hecho, existen un par de antecedentes de caso que refutan esta posibilidad. A principios del siglo XV, el hospital viejo de la ciudad estaba en un estado paupérrimo. tales eran sus deficiencias y su inoperancia que, en 1401, los hermanos José y Francisco


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Sabater hicieron una propuesta al consejo de la ciudad consistente en proyectar un plan de mejoras del edificio y hacerse cargo de su administración, siempre y cuando el municipio renunciara a esta prerrogativa y los dejara vía libre para desarrollar dicha tarea en total libertad. en el consejo celebrado el 18 de agosto, del mismo año, se puede entrever la buena disposición de los poderes de la ciudad por dejar la administración en manos de los hermanos Sabater, siempre y cuando el hospital continuara manteniendo el nombre de “Hospital de la Ciudad” con las implicaciones tácitas que este hecho conllevaba: «el honrado consejo, guardando la mejor de las intenciones y queriendo satisfacer a su devoción, encomendó a los honrados cónsules que tratasen el tema con los dichos Jaime y Francisco Sabater, o con uno de ellos, placiendo al consejo y queriendo que los dichos Jaime y Francisco lleven la administración del Hospital, siempre que el Hospital retenga el nombre de Hospital de la ciudad y que sobre esto los honrados cónsules hagan con ellos todas las gestiones que crean sean oportunas».34 este traspaso de la administración del hospital, a manos privadas, nunca se llegó a materializar, al menos según la documentación disponible, ya que las obras que los hermanos Sabater tenían previstas ejecutar para mejorar el edificio las financió, finalmente, la misma ciudad y por este motivo figuran en las cuentas del clavari35 lo que indica, sin lugar a dudas, que el municipio continuó haciéndose cargo del hospital.36 Más significativo es todavía el segundo antecedente de caso. tras una serie de intentos fallidos37, se suprimió el hospital viejo de la ciudad. La idea consistía en vender el edificio que albergaba dicho hospital y con el dinero obtenido invertirlo en la mejora de las condiciones asistenciales del hospital de la Seo. Fue el 13 de septiembre de 1431 cuando, definitivamente, se vendió la casa que había sido destinada a cumplir las funciones de hospital de la ciudad, aunque un par de años antes ya se había efectuado el traspaso de los utensilios y, por lo tanto, el edificio se encontraba

Fig. 2: Fachada del Hospital de la Seo y, posteriormente, Hospital de Santa tecla justo después de ser restaurada en 1990. con la fundación, en 1464, del Hospital de Santa tecla éste edificio albergó a sus enfermos hasta que, en 1588, se inauguró un nuevo edificio hospitalario en el emplazamiento que actualmente ocupa dicho hospital.

en completo desuso. Las diferentes trabas que sufrió este proceso ejemplifican las dificultades que conllevaba tomar una decisión, desde un punto de vista político, incómoda y con no pocos inconvenientes. de todas formas, la supresión del Hospital de la ciudad, al no ser bien vista por parte de la población38, no terminó produciéndose. Sólo de esta manera se explica que tres años más tarde se recogiera el sentir de la ciudadanía en un fragmento de acta del consejo de la ciudad:

deseo de muchos ciudadanos de establecer un nuevo Hospital [a partir de entonces llamado Hospital Nuevo de la ciudad]. posiblemente el Hospital de la Seo continuaba en la misma forma que hasta entonces había estado y los habitantes de tarragona pensarían que aunque malo era mejor el de la ciudad sobre cuyo estado y régimen podía intervenirse, cosa que no podía hacerse con el de la Seo al ser de titularidad eclesiástica».39

«el hecho es que el 12 de mayo de 1434 se habló en el consejo del

en síntesis, estos casos que preceden al proceso de fusión de 1464

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ducir la deuda, ponerla bajo control y evitar que le decomisaran las arcas municipales. de hecho, la espiral de endeudamiento en la que había entrado la ciudad no era una novedad ya que, por ejemplo, a finales del siglo XIV el municipio ya presentaba altos grados de déficit económico y este hecho iba en aumento cada año. por consiguiente, no es descabellado pensar que los gobernantes tarraconenses de la época pudieran intuir que, tarde o temprano, la bancarrota del municipio sería un hecho y que la imposibilidad de pagar las pensiones supondría que los acreedores, la mayor parte de ellos foráneos, tomaran medidas drásticas para intentar recuperar su dinero.

nos muestran cómo los gobernantes de tarragona ya habían intentado, por lo menos un par de veces, desatarse del yugo que suponía para las finanzas municipales sostener y hacer funcionar de manera adecuada la institución hospitalaria. Sin embargo, el único hecho cierto era que, a pesar de la delicada situación económica de las finanzas públicas, la población no veía de recibo las opciones de privatizar o suprimir el hospital y, en consecuencia, en el primer caso, perder el control sobre la gestión y administración de la institución asistencial o, directamente, en el segundo supuesto, quedarse sin la estructura de asistencia a la que eventualmente recurrir en caso de enfermedad o crisis sanitaria. dicho esto, la respuesta a la cuestión que dice, ¿por qué el consejo de la ciudad, incluso el cabildo de la catedral, renunciaron a los derechos y al control que hasta entonces tenían sobre los respectivos hospitales?, no puede ser planteada, por todos los ítems expuestos, en términos de simple reducción de los gastos públicos mediante la enajenación del dispositivo hospitalario y todo lo que va ligado a éste. de hecho, no es posible contestar a la anterior pregunta sin responder, a la vez, a la siguiente: ¿por qué los mencionados órganos de gobierno recurrieron a una fórmula jurídica, la de la fundación, que traspasaba todos los asuntos de gestión, administración, control y gobierno del hospital a unos terceros, dichos administradores? La respuesta conjunta a ambas preguntas contiene la clave para explicar, en su totalidad, el proceso de fusión al que se vio abocado el sistema asistencial tarraconense de la segunda mitad del siglo XV, como un ejemplo paradigmático a fin de mostrar cómo el significado de la institución hospitalaria para el conjunto de la población de la época iba más allá, sin lugar a dudas, de la asunción del hospital como un simple lugar físico donde se dispensan servicios de tipo asistencial y/o de protección social.

el 1 de enero de dicho año, nacía el Hospital de Santa tecla fruto de la entrada en vigor de la fusión hospitalaria anunciada, quince días antes, a través de la respectiva acta fundacional y, por el otro, durante el mismo año la ciudad se veía obligada a acordar con los acreedores una serie de medidas que, en la práctica, implicaban la incautación de la hacienda local tarraconense. No creo que la coincidencia de estos dos eventos sea un hecho casual sino que, en mi opinión, deben ser analizados como dos caras de la misma moneda. La hipótesis sostenida41, que daría respuesta a las preguntas planteadas, radica en la posibilidad de que la fusión hospitalaria, y toda la concatenación de hechos que esta decisión comportó, se viera precipitada por la inminente quiebra de las arcas públicas del municipio.

de igual manera, en 1465, confluyeron en tarragona dos procesos significativos que, sumados a la situación de conflicto bélico que vivía el principado a raíz de la guerra civil catalana, desencadenaron notables cambios en la ciudad40. por un lado,

Vayamos paso a paso. durante el siglo XV fueron frecuentes las maniobras para evitar los embargos en cuestiones referentes a la deuda censal42. tarragona, al igual que muchas otras ciudades de la corona, había hecho lo imposible para intentar re-

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Fig. 3: Aspecto actual de la fachada del Hospital de la Seo y, posteriormente a partir de 1464, Hospital de Santa tecla. desde el 23 de marzo de 1991, éste edificio alberga la sede del consell comarcal del tarragonès. (Foto: Neus Sánchez pié, 2014).

Finalmente, el peor de estos presagios se hizo realidad en el año 1465 y es ante este infausto panorama que, semanas antes de la incautación, las élites de la ciudad tomaron una decisión crucial para el devenir del sistema hospitalario local. es en este contexto donde la estrategia de la fundación hospitalaria muestra sus verdaderas motivaciones y permite responder a todas las cuestiones planteadas. Así, pues, la confiscación de la hacienda local pública tarraconense acarreaba que todos los ingresos que generara la ciudad pasaran, de facto, por el filtro de los acreedores y que, en consecuencia, la mayor parte de este dinero se empleara para pagar las pensiones de éstos en lugar de invertirlos en las necesidades de la ciudad. pero todavía existía un supuesto más temible: en caso de ser insuficientes los ingresos para hacer frente a las deudas, la incautación podría afectar, también, a los bienes propios de la ciudad y esta última posibilidad afectaba de lleno a los derechos y patrimonio que el municipio tenía sobre el Hospital Nuevo de la ciudad. Lo mismo se podía decir sobre la situación del Arzobispo y el cabildo de la catedral de tarragona, cuyas rentas también estaban en situación precaria y bajo la lupa de los respectivos acreedores. en resumen, la confiscación de la hacienda local y por extensión de todo aquello que pudiera ser de titularidad pública, sumado a la situación paralela que vivían los poderes eclesiásticos de la ciudad, conllevaba a efectos prácticos la pérdida del control sobre la gestión y administración


El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464)

del dispositivo hospitalario de la ciudad. tal hecho era inadmisible por parte de los gobernantes tarraconenses, esencialmente, por dos motivos. en primer lugar, como se ha expuesto en la casuística precedente, a ojos de la población no era bien vista la supresión o la pérdida de control sobre el hospital ya que esta institución no era percibida, tan sólo, como un servicio asistencial donde acudir en caso de enfermedad o situaciones de crisis, sino que era, también, un instrumento que utilizaban las élites locales para legitimarse en el poder ante sus conciudadanos. pero aún había otra razón, de mayor peso, que hacía inaceptable la idea de que el dispositivo hospitalario cayera en manos foráneas. es cierto que los hospitales eran una fuente de legitimación pero, además, representaban el símbolo más notable de un modelo de acumulación patrimonial muy arraigado en la sociedad catalana y, también, tarraconense del momento. Y es justo en este punto donde, por fin, topamos con la piedra angular de este estudio. en el fondo, el sistema de financiación de la acción social venía a ser, básicamente, una forma de legítima por la que el ciudadano estaba moralmente obligado a dejar algo en pro de su comunidad. por ejemplo, sin ir más lejos, el primer hospital de titularidad municipal fue instituido en 1370 por el presbítero de la Seo, pedro carabasser43, gracias a los bienes que dejó para tal fin. O, por citar otro ejemplo local, el mismo Hospital de la Seo pudo ser construido, en 1171, a partir del legado de cien maravedíes que dejó, con las citadas intenciones, el arzobispo Hug de cervelló en su testamento44. por consiguiente, los excedentes de los legados conformaban una parte muy importante de los ingresos que ayudaban a financiar la acción social y este hecho implicaba que, poco a poco, el hospital fuese acumulando todo tipo de bienes patrimoniales45. de este modo, «la estructura financiera del hospital articula profundamente la institución con la comunidad local y, [en consecuencia este hecho], ayuda a entender su vinculación a una cultura política civil muy arraigada, que ayuda a la construcción de la identidad de lo común»46. explicitada esta interrelación entre el hospital y la comunidad local, que es el núcleo duro de la fi-

nanciación de la acción social, para los gobernantes tarraconenses, civiles y eclesiásticos, era urgente encontrar una solución al callejón sin salida que suponía la quiebra de la hacienda municipal: «La mayor capacidad financiera y el mayor poder institucional de los hospitales unificados revela una mucho mejor articulación del hospital en la política y la economía locales, que la que tenían los pequeños hospitales medievales privados. el hospital unificado, controlado directa o indirectamente por las autoridades locales, tiene como funciones cobijar los ciudadanos en dificultades, resolver el problema de la gestión del vagabundo que transita y de los heridos, atender a los enfermos, hacer frente a las situaciones de crisis sanitaria y actuar como institución de crédito».47

tuando el sistema de protección social vigente a través de los legados testamentarios. Aplicando esta lógica se puede vislumbrar el por qué de la problemática expuesta. La solución residió en la adopción y adaptación de un concepto jurídico, el de la fundación48, mediante el cual se creó una entidad nueva, con recursos propios e independiente de todas las corporaciones de la ciudad aunque, indirectamente, los poderes locales continuaban teniendo un relativo control gracias a que los administradores de la flamante institución no dejarían de ser ciudadanos, laicos o religiosos, escogidos por el propio cabildo catedralicio y el consejo de la ciudad.

La confiscación de las arcas públicas, pues, implicaba un punto de inflexión muy doloroso para la ciudad y, por este motivo, las élites locales no podían permitir, además, que el control del hospital y de su patrimonio pasara a manos foráneas por los siguientes motivos: en primer lugar, por un tema de legitimación política ante la población; en segundo lugar, porque la voluntad de los muertos es una premisa inmutable e invariable y, en este sentido, las donaciones aportadas al hospital, al ser de titularidad pública, fueron hechas para el bien y disfrute de la comunidad y no para fines lucrativos; y, en tercer lugar, porque si a raíz del asunto adyacente no se garantizaba la inviolabilidad del patrimonio concerniente al hospital, se torpedeaba la misma línea de flotación del sistema de protección social.

La fórmula empleada, pues, reunía todos los condicionantes necesarios para dar respuesta a los retos que implicaba la insólita situación que la ciudad debería afrontar inminentemente. Respondiendo, pues, a las preguntas que teníamos pendientes, por un lado, la renuncia al control directo de los poderes de la ciudad sobre el hospital era, a fin de cuentas, una estrategia defensiva o de blindaje para esquivar las nefastas consecuencias que podría tener, hacia el sistema de acción y protección social, un más que probable embargo de la hacienda y de los bienes municipales, como acabó sucediendo finalmente. por otra parte, el mecanismo empleado garantía la impermeabilidad del sistema, no tolerando injerencias externas de ningún tipo, y este hecho permitía que los ciudadanos pudieran proseguir haciendo donaciones, aunque fuera de forma moralmente obligada, con la tranquilidad que este patrimonio repercutiría, inequívocamente, en el hospital y, por extensión, en el conjunto de la población.

A saber, había que asegurar, por medio de algún método, que los legados testamentarios hechos para el bienestar y reproducción de la comunidad, a través del hospital, continuarían siendo usados con las finalidades expresadas en las últimas voluntades los testadores, por muy crítica y angustiosa que fuera la situación económica del municipio. Sólo de esta manera, los gobernantes podrían continuar apelando al conjunto de sus conciudadanos, y con vehemencia a las élites y clases acomodadas, que prosiguieran perpe-

Finalmente, con todos los elementos sobre la mesa, se puede dar respuesta a la tercera y última pregunta que decía, ¿por qué razón se plantea la conveniencia en las ordenanzas del acta de unión de hacer testamento a favor del hospital y, en caso de no reconocer o no legar nada al Hospital, tener que pagar un estipendio, como una forma obligatoria de caridad? en un momento de extrema excepcionalidad, donde el municipio se quedaría sin recursos propios para poder hacer frente a los gastos más esenciales, la única ma-

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nera de financiar el dispositivo de acción social era haciendo uso de medidas, también, inusitadas como, por ejemplo, capacitando a los administradores para poder pasar el cepillo en todo momento u obligando a todo habitante de tarragona con cantidades de cierta importancia, ya fuera eclesiástico, hombre de paraje o ciudadano a secas, a legar en pro del hospital de una parte proporcional de su patrimonio. de esta manera, se pueden comprender las tres ordenanzas más importantes del acta de fundación del Hospital de Santa tecla y, en especial, la tercera donde la fuerza moral que los gobernantes de la ciudad exhiben, con el arzobispo como cabeza visible, en el momento de estatuir la medida recaudatoria sobre los testamentos, sólo puede ser entendida desde la autonomía de la nueva entidad jurídica y desde el blindaje respecto de cualquier poder foráneo o injerencia externa.

La adaptación del modelo a las necesidades de la ciudad: ventajas e inconvenientes de la nueva estructura ¿cuáles son las claves del éxito del modelo surgido a partir del proceso de fusión hospitalaria, a finales del Medievo, y cuyo espíritu ha persistido hasta nuestros días? Siguiendo la hipótesis planteada, la crítica situación que vivía tarragona el 1465, al igual que muchas ciudades de igual o menor tamaño del reino, requería de estrategias y decisiones insólitas por parte de las élites locales. La problemática de la deuda había escapado al control de las diferentes oligarquías urbanas desde el momento en que se vieron abocadas a buscar recursos fuera del mercado “de proximidad”, donde predominaban las relaciones de persona a persona, y aterrizar en un mercado impersonal y dominado por los acreedores barceloneses. poco a poco, este sistema mostró su cara más perversa y, en último término, acabó por descapitalizar las haciendas locales desviando los recursos de buena parte del país hacia la potente Barcelona, verdadero núcleo de poder del principado catalán. el problema ya no era, solamente, que la

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mayor parte de los recursos de tarragona y su término no revertían directa o indirectamente sobre el territorio. el problema principal, en mi opinión, era la crisis de confianza que este hecho produjo en la sociedad civil de la época. es muy probable que las oligarquías urbanas locales ya no fueran percibidas por la población en general, ni por ellas mismas, como aquellas poderosas clases dirigentes que, por un lado, durante mucho tiempo se enriquecieron a cambio de abrumar la mayor parte de los excedentes rurales, lo que provocaba situaciones de pobreza y miseria, pero que al menos, en contrapartida, invertían una parte de sus ganancias en la fundación y sostenimiento de obras de caridad, causas propias u hospitales, ya sea por cuestiones morales (filantrópicas o caritativas), religiosas (salvación del alma), de ciudadanía (responsabilidad hacia la comunidad) o de legitimación política (mantenimiento en el poder). La realidad política había cambiado y, a mediados del siglo XV, los gobernantes y los miembros más influyentes de tarragona se veían subordinados a los designios de los acreedores barceloneses. este hecho era catastrófico para un modelo de financiación de la acción social basado en una lógica de lealtades y donde la confianza en la inviolabilidad y custodia del patrimonio acumulado se demostraba como el factor principal para la perpetuación del sistema de donaciones y legados que en buena parte sostenía el hospital. era preciso, pues, idear una nueva estructura que asegurara la confianza en el sistema y que fuera suficientemente flexible para esquivar los avatares de la política y, a la vez, lo suficientemente estable para mantener en vigencia el contrato moral de los ciudadanos con su ciudad por lo que se refiere a la conservación del dispositivo asistencial. La solución adoptada, quizás siguiendo el ejemplo de la fundación del Hospital de la Santa cruz de Barcelona en 1401, fue dotar a la nueva entidad hospitalaria de dos administradores, nombrados uno por el cabildo de la catedral y el otro por el consejo de la ciudad, los cuales estarían asesorados por dos consejeros o vocales, también, nombrados de la misma manera. el reflejo

más palpable de esta nueva fórmula de administración, la que fusiona en una misma estructura de gestión los dos poderes de la ciudad, eclesiástico y civil, se puede observar a partir de la configuración del escudo del Hospital de Santa tecla49. dicho símbolo combina la característica tau roja del cabildo de la catedral50 y las ondas amarillas y rojas propias del escudo que identifica a la ciudad de tarragona. de esta manera, los cuatro cargos tendrían una duración de dos años51 y al final de cada mandato los citados gestores deberían rendir cuentas de su administración al fundador del hospital, en este caso el arzobispo o a sus representantes dentro de la Mitra: «Una particularidad que ofrece el nuevo Hospital, en cuanto a su gobierno, es la del nombramiento de administradores y el carácter de sus funciones administrativas. en los anteriores hospitales, sus administradores dependían directa o indirectamente de sus respectivas corporaciones. don pedro de Urrea establece que el nuevo Hospital sea regido por dos administradores a los que se dan todos los poderes para una buena administración, y se les proporciona el consejo de dos consejeros elegidos también por las respectivas corporaciones: la ciudad y el cabildo. este es el único derecho que les queda al cabildo y ciudad sobre el Hospital: el de la elección y nombramiento de los administradores y consejeros, que por otra parte no representan ya a la corporación respectiva».52 este es el rasgo diferencial de la nueva estructura directiva: la gran autonomía y, a priori, la independencia de los administradores respecto de los poderes políticos que los nombran. Antes de describir las ventajas y desventajas de todo el modelo se hace indispensable profundizar y escudriñar en las características particulares de la nueva estructura de administración y gestión de la institución. en la ordenación nº 4 del acta de fundación del Hospital de santa tecla podemos encontrar todo lo referente a la configuración estructural del nuevo establecimiento. en un principio se tenía que diferenciar entre la figura del administrador, cargo ocupado por ciudadanos que no prove-


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nían, precisamente, de los estratos sociales más elevados pero que a ojos de sus conciudadanos eran percibidos como “honrados”; y la figura del vocal o consejero, cargo copado por personas con mucho prestigio y procedentes de las más altas esferas de la ciudad, o sea ciutadans honrats53. Mientras los administradores eran los encargados de regir el día a día del establecimiento hospitalario, los vocales o consejeros, la mayoría de los cuales solían tener formación legal, eran los responsables de supervisar la marcha de la institución y cuidar de gestionar los legados y los intereses de sus conciudadanos. La prueba de estos hechos se puede encontrar en la elección de los primeros administradores y vocales, que tuvieron las siguientes características: «Se observa que así como para el cargo de administrador se nombró a un simple ciudadano y un modesto presbítero, para los cargos de consejeros, que requerían mayor prestigio, se eligieron al sacristán de la Seo y a uno de los cónsules de la ciudad».54 este fragmento corrobora la intencionalidad inicial, por parte de los fundadores, de que la nueva estructura fuera administrada cuotidianamente por personas situadas en la periferia de los círculos sociales que constituían el patriciado urbano. en otras palabras, la idea original consistía en que los dos administradores fueran ciudadanos provenientes de un nivel social más humilde y, por tanto, más identificables con la totalidad de la población. para representantes directos de las élites locales, y en un segundo plano con respecto a la gestión del día a día de la institución, ya estaban los dos vocales o consejeros encargados de supervisar las cuentas del hospital y, en consecuencia, ser los ojos, los oídos y la voz de las clases dirigentes y élites de la ciudad. con el tiempo esta desemejanza entre administradores y vocales fue quedando diluida hasta el punto de ser considerados, todos juntos, cargos con las mismas atribuciones. Otro error que desvirtuó la composición originaria de la estructura de gestión del hospital fue, sin lugar a dudas, interpretar que tanto el administrador como el vocal que nombraba la ciudad, a través de su consejo, debían

ser forzosamente cónsules, concejales o cargos electos del municipio. esta confusión fue provocada por el hecho de que, en el contenido original del acta fundacional, se llamaba con el nombre de “concejal o concejales” a los representantes elegidos por el consejo de la ciudad. Sin embargo, en los tiempos en que se redactó la escritura fundacional del hospital de Santa tecla, los gobernantes de la ciudad recibían el título de cónsules y no de concejales, nomenclatura esta última muy posterior, y lo cierto es que la palabra concejal, por aquellas fechas, era sinónima de persona sabia y no de persona que rige o gobierna. de todas formas, aún se debe añadir otro matiz con respecto a las singularidades de la estructura administrativa hospitalaria. en el caso de los cargos eclesiásticos, tanto el administrador como el vocal elegidos por el cabildo, desarrollaban un papel crucial, debido a su carácter religioso, para conseguir que el hospital siguiera simbolizando un lugar adecuado para ser receptor de limosnas, donaciones y legados testamentarios. es en este punto donde convergen el compromiso religioso, a partir del concepto de caridad y de la ideología de la salvación del alma, y el compromiso civil, a través de garantizar la asistencia hospitalaria a la población y asegurar la reproducción de la comunidad. esta confluencia de intereses en pro del mantenimiento económico del hospital, si se analiza desde una perspectiva reduccionista, puede llegar a confundir los dos tipos de compromisos, el religioso y el civil, en la medida en que el discurso de financiación alrededor de las fundaciones hospitalarias se hace siempre en términos de identidad local: «A simple vista pueden parecer unos legados que podemos calificar de benéficos y que nos llevan a la dimensión caritativa bajomedieval que está en consonancia también con la forma de vivir la muerte y de prepararse para la salvación y lograr así el paraíso».55 por lo motivos aducidos debe hacerse patente, ante interpretaciones únicamente basadas en la caridad y en la religión como la base de la financiación asistencial, que las fundaciones hospitalarias en cataluña revelan una profunda identidad cul-

tural de tipo civil y, por lo tanto, una gran confianza en la seguridad jurídica que ofrecían los diferentes mediadores encargados de su preservación: notarios, jueces y tribunales. Una cultura jurídica que articulaba, de forma íntima, con el regimiento de la cosa pública y que se fundamentaba en la seguridad en que las diversas partes del contrato estarían dispuestas a aceptar las mediaciones del notario como al profesional encargado de la producción del derecho escrito y la jurisprudencia civil. Sólo con la asunción de esta última premisa se puede comprender, en su totalidad, la ordenación nº 3 de la escritura de fundación del hospital de Santa tecla, cuando se estipula que sea el notario, bajo pena de excomunión, la persona encargada de recordar al testador su obligación de legar en favor del hospital.56 Las ventajas de este nuevo modelo, a ojos de la hipótesis formulada, son evidentes. por una parte, si se dotaba el modelo con una estructura de fundación jurídicamente privada se evitaba que la incautación de la hacienda municipal de tarragona, hecha efectiva en 1465, afectara al patrimonio del dispositivo asistencial. de otra parte, el modelo fundacional permitía, a través del derecho civil privado, continuar dando estabilidad y seguridad a una institución que, aunque ya no lo era a efectos jurídicos, continuaría siendo percibida como de titularidad pública y al servicio de la comunidad. Además de todo lo explicitado, hay que recordar que la fundación, como no tendría ánimo de lucro, se vería más resguardada de las eventualidades políticas y del afán lucrativo de ciertos sectores sociales: «Las fundaciones se acogían al derecho privado para tener independencia económica en relación al presupuesto municipio, aunque este, en situaciones de crisis, pudiese aportar fondos para su mantenimiento. esta separación era la base de la garantía legal que suponía, para el conjunto de la comunidad, que los legados a los hospitales, por los siglos de los siglos, no se desviasen de la intención de los testadores ni quedasen sometidos al albur de las luchas políticas locales o de la corrupción».57

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Así pues, por todos estos motivos, la fundación privada se erigió como un contrato moral de los ciudadanos con su ciudad y, además, como una forma de ciudadanía después de la muerte. en ambos casos, la comunidad tomó conciencia de la pobreza y asumió el déficit mensual de ciertos miembros, subvencionando al necesitado para asegurar su condición de ciudadano y, este hecho, generó un sentimiento de responsabilidad colectiva que, en último término, no dejó de ser un instrumento que garantizó la paz social y dio sensación de buen gobierno. en definitiva, nos encontramos ante una asunción colectiva de la res publica58 , por parte de la comunidad, que se conseguía a través de una estructura fundamentada en el derecho escrito y privado, debido a que este último no estaba tanto expuesto ni sujeto a los cambios políticos y, en consecuencia, poseía una enorme estabilidad que facilitaba el cumplimiento de las últimas voluntades. en suma, pues, la nueva estructura ofrecía al hospital un gobierno más estable y con una gestión, cuando menos, distante de los poderes políticos que representaban la ciudad y que la habían conducido a una situación de quiebra. dicho de otra forma, la ausencia de estructuras políticas hacía poderoso al modelo a la par que escurridizo y, de paso, lo convertía en un instrumento fiable en el que confiar y legar cualquier tipo de bienes, desde ropa, camas o dinero, hasta propiedades e incluso empresas productivas. de esta manera, el testamento, entendido como una herramienta jurídica abierta al conjunto de los estamentos sociales, permitía también a las clases populares participar en el proceso de reproducción de la comunidad y, por consiguiente, las implicaba en la obligación colectiva de garantizar el mantenimiento de lo público y, en consecuencia, se conseguía completar un círculo virtuoso y autónomo, a priori, de todo poder político: «con estos medios [legados que debían hacerse en todos los testamentos] el Hospital creó un patrimonio que le permitió no tener que depender de los organismos oficiales cuya ayuda siempre está influida por las circunstancias económicas por que atraviesan».59

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esta yuxtaposición entre lo público y lo privado se demostró como una fórmula exitosa. prueba de ello se encuentra en el hecho de que la mayoría de estas instituciones llegarán a nuestros días conservando el espíritu fundacional. Seguramente, el exponente más ilustrado de este tipo de fundaciones lo encarna, aún hoy en día, el ejemplo del Hospital de la Santa cruz y San pablo de Barcelona: «Aún en estos últimos tiempos, los juristas barceloneses, que intervinieron en la transferencia del ejecutivo de Sant pau a la Generalitat se encontraron con una maraña jurídica impresionante. de hecho, la única definición legal del Hospital sigue siendo la Bula de Benedicto XIII, otorgada en 1401, en la cual el Hospital se constituye mediante la fusión de un conjunto de hospitales propiedad del consell de cent y del cabildo catedralicio. de la opinión de juristas bien cualificados se desprende que la propiedad efectiva de la institución y de su patrimonio, correspondía a las dos instituciones barcelonesas, a pesar de que la situación presentaba lagunas legales».60 el problema, pues, no residirá en la titularidad del dispositivo, es decir en si la institución es pública o privada. La clave de la cuestión, para que el sistema funcione correctamente, será incorporar los controles públicos necesarios para vigilar a los administradores, asegurar su honrada y acertada gestión y, de esta manera, seguir manteniendo la confianza en el sistema por parte de toda la población. Y, precisamente, este último aspecto es uno de los posibles eslabones débiles del entramado si no se tiene cuidado de supervisar, debida y férreamente, la tarea de los administradores. por lo tanto, no es casual que, desde un principio, se nombren dos consejeros, provenientes de las más altas esferas sociales de la ciudad, con la finalidad de controlar la gestión de los dos administradores. como tampoco es casualidad que el último párrafo del acta de unión de los hospitales de tarragona, de 15 de diciembre de 1464, esté destinada a recordar a los nuevos administradores que deben ser leales y tener una conducta honrada en el desarrollo de sus tareas:

«Notificar que en virtud del mismo día el Rvnt. cariñena pbre. comensal y parroquial de la Seo, por parte de la iglesia, y Nicolás Albanell, ciudadano de tarragona, por parte de la ciudad, administradores del hospital de tarragona, prestaron, según firma de los mismos capítulos, juramento, puestas corporalmente sus manos encima de los cuatro Santo evangelios de dios, ante el MId peregrino Mir, canónigo Arcediano de Vilaseca y Vicario general del Rvdmo. Sr. patriarca Arzobispo, que se llevarán bien y lealmente en dicha administración según lo comprendido en dichos artículos».61 Los administradores, pues, desarrollan un rol crucial en esta estructura ya que de su honradez y óptima gestión depende no sólo la continuidad de la institución hospitalaria sino también, tal como ya se ha apuntado, el buen gobierno de la comunidad y la perpetuación del contrato moral ciudadano que está en la base de la identidad de lo común. es lógico, en consecuencia, comprobar cómo los administradores, aparte de jurar la honorabilidad de todos sus actos y acatar la vigilancia realizada por los respectivos consejeros, tendrán la obligación de rendir cuentas al final de su mandato a la máxima autoridad de la ciudad: el arzobispo. por el mismo motivo, dadas las responsabilidades que recaen sobre estas personas, Francesc eiximenis ya había escrito con unos ochenta años de antelación, y a petición de los Jurados de la ciudad de Valencia, un tratado sobre el buen gobierno de la comunidad, que titula “el regimiento de la cosa pública”, y donde el citado franciscano describe el perfil del buen gobernante cuando dice: «deben entender de estudiar y a leer en sus casas notables libros que sean de regimiento de la comunidad y de su vida y de algo provechosa, y deben aprender de sabiduría en aras que puedan bien gobernar y aconsejar a lo público cuando los será encomendado en dar sanos consejos cuando será tiempo e lugar, y se sepan bien regir. Y generalmente estos y aquellos y todos los que no lo son por su oficio, deben en lo que puedan esquivar plazas, lugares y


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toda congregación de personas inútil y donde puedan perturbar su estudio, dar ocasión de mucho hablar y de conmover discordias».62 Sin embargo, la honradez y preparación de los administradores no era el único punto débil de la estructura. existía otro inconveniente a nivel de financiación que se dejaba entrever, sobre todo, en situaciones de crisis sanitarias donde, obviamente, la demanda asistencial aumentaba de forma alarmante. Operar sobre un modelo económico que obtenía una parte sustancial de los recursos, para el sostenimiento del hospital y el mantenimiento de la acción social, de la comunidad local, a partir de los excedentes de los legados testamentarios, implicaba depender de un sistema poco elástico y nada adaptable a las puntas de demanda asistencial. consecuentemente, en ciudades pequeñas o en pueblos la estructura financiera del dispositivo sufría mucho para poder hacer frente a las necesidades coyunturales y, por este motivo, no fueron pocos los casos donde la municipalidad, después de que el hospital hubiera agotado todos los recursos, incluso la venta de patrimonio, tenía que terminar subvencionando a la institución para que ésta pudiera continuar desarrollando sus tareas. esta problemática, en cambio, se veía amortiguada en hospitales de ciudades grandes, como era el caso de Barcelona, Valencia o Zaragoza, sim-

plemente por ser centros de referencia de una extensión más vasta de territorio y con un mayor número de población, donde la especificidad de las condiciones en que operaban les permitía una acumulación de legados que desbordaba los límites de la ciudad y, por tanto, podían llegar a disponer de unos recursos suficientes, incluso en repuntes de demanda sanitaria, para la autofinanciación. es por esta razón que, aparentemente, el dispositivo hospitalario podía parecer, a primera vista y si solo se utilizaban como muestra los hospitales situados en las grandes ciudades, unas instituciones autosuficientes y autónomas respecto del entramado económico local del municipio, o cómo se llegó a pensar en los primeros estudios de economía hospitalaria, una forma de economía autárquica local. Nada más lejos de la realidad, al menos en cuanto a los hospitales de pueblo o de ciudades pequeñas, los cuales conformaban la mayor parte de la red hospitalaria catalana. es aplicando esta lógica de ventajas y desventajas donde podemos apreciar mejor la estructura financiera de la nueva entidad hospitalaria: su base estará cimentada por las relaciones horizontales, dado que todos los estamentos sociales se verán interpelados moralmente a legar algo al hospital, al tratarse de un equipamiento de todos y para todos, pese a que también contendrá rasgos verticales y de progresividad, puesto

que aquellos que disponen de más patrimonio, por cuestiones también morales y filantrópicas, deberán de legar más cantidad de bienes de forma proporcional a su fortuna. en conclusión y para finalizar este estudio, la piedra angular para superar los momentos de crisis sanitaria descansó siempre sobre el supuesto de que una parte sustancial de la población haría alguna donación y, por lo tanto, a partir de pequeños y grandes legados el hospital siempre dispondría de un flujo más o menos continuo y constante de ingresos con el que poder continuar operando sobre un modelo de economía rentista: «en una lectura reduccionista, el legado puede aparecer como una forma de munificencia de las élites locales para legitimarse, pero como explicar que cientos de miles de legados proceden de los testamentos de las clases populares, hasta tal punto que los notarios catalanes consideraban una clausula de estilo, el dejar "algo" para las organizaciones benéficas y asistenciales. “Algo” podían ser unas monedas, o un colchón y una cama, etc... “Algo” es la forma como se expresa la participación del conjunto de la ciudadanía al regiment de la cosa pública cuando tiene embodied una cultura jurídica y política que le permite confiar en el destino final de su legado o en el uso que va a hacerse del censal que ha tomado del hospital».63

Notas: *

doctorado en Antropología Social y cultural.

1). RUBIó, Agustín (1984) Pobreza, enfermedad y asistencia hospitalaria en la Valencia del siglo XV, Valencia, Institució Alfons el Magnànim, d.L. 2). teRRAdAS, Ignasi (1984) El món històric de les masies, Barcelona, curial; terradas, Ignasi (2005) «els orígens de la institució d’Hereu a catalunya: vers una interpretació contextual», Quaderns-e de l’Institut Català d’Antropologia, nº 6, pp. 65-98. 3). FeRReR, Llorenç (1987) Pagesos, rabassaires i industrials a la Catalunya Central (segles XVIII-XIX), Barcelona: edicions de l’Abadia de Montserrat. FeRReR, Llorenç (1983) «censals, vendes a carta de gracia i endeutament pagès al Bages (s. XVIII)», Estudis d’Història Agrària, nº 4, pp. 101-128. 4). peSet, Mariano: GRAULLeRA, Vicente (1979) «els censals i la propietat de la terra al segle XVIII valencià», Recerques, nº 18, pp. 107-138.

5). teLLO, enric (1994) «el papel del crédito rural en la agricultura del Antiguo Régimen: desarrollo y crisis de las modalidades crediticias (16001850)», Noticiario de Historia Agraria: Boletín informativo del Seminario de Historia Agraria, nº 7, pp. 9-37; teLLO, enric (2001) «el fin del crédito hipotecário censalista en españa: ¿Una agonía demasiado larga? (1705-1861)», Áreas. Revista de Ciencias Sociales, nº 21 (Número dedicado a “La financiación de los sitemas agrarios desde una perspectiva histórica”), pp. 63-94; teLLO, enric (2004) «La fi del censal: reducció de l’interès o vaga de pensions? (1750-1861)», Butlletí Societat Catalana d’Estudis Històrics, nº 15, pp. 125-155. 6). cOMeLLeS, Josep M. (2013) «Hospitals, political economy and catalan cultural Identity». en: Bonfield, christopher; Reinarz, Joanthan; Huguet-termes, teresa (eds.) Hospitals and Communities, 1100-1960, Oxford, peter Lang.

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Josep Barceló Prats

7). Un reciente estado de la cuestión es: cONeJO, Antoni (2010) «La financiación de los hospitales de la corona de Aragón durante la baja edad media: condiciones sociales, económica y espirituales». en: cavachiocchi, Simoneta (ed.) Le interazioni fra economia e ambiente biológico nell’Europa preindustriales, secc.XIII-XVIII (Atti della XLI Settimana di Studi. Prato, 26-30 aprile 2009), Firenze, Istituto Internazionale di Storia economica “F. datini” & Firenze University press, pp. 437-44; y LópeZ teRRAdA, M.Luz (1999) «Health care and poor relief in the crown of Aragon». en: Grell, Ole peter; cunningham, Andrew; Arrizabalaga, Jon (eds.) Health Care and poor relief in Counter-Reformation Europe, London, Routledge, pp. 177-200. Una problemática similar ha sido estudiada en los hospitales y monte dei paschi italianos bajomedievales: GRIecO, Anthony J.; SANdRI, Lucia (eds.) (1997) Ospedali e città. L’Italia del Centro-Nord, XIII-XVI secolo, Firenze, Le Lettere, pp. 179208. HeNdeRSON, John (2001) «Healing the body and saving the soul: hospitals in Renaissance Florence. Renaissance Studies». Journal of the Society for Renaissance Studies, nº 15(2), pp. 188-216. dIANA, esther (2010) «Non solo carità. L’ospedale di Santa Maria Nuova di Firenze: un risultato imprenditoriale (1285-1427)», Ricerche Storiche, nº 40(1), pp. 5-37. MARINO, Salvatore. (2014) Ospedali e città nel Regno di Napoli. Le Annunziate: istituzioni, archivi e fonti. (secc. XIV-XIX), Nápoles, Biblioteca dell’Archivio storico italiano, vol.35. 8). GALLeNt, Mercedes (1984) «Instituciones hospitalarias y poderes públicos en Valencia», Saitabi: revista de la Facultad de Geografia e Història, nº34, pp. 75-88; FeRNáNdeZ, Asunción (1987) El Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, en el siglo XVIII, Zaragoza, Institución Fernando el católico; LópeZ teRRAdA, M.Luz (1999) «Health care and poor relief in the crown of Aragon». en: Grell, Ole peter; cunningham, Andrew; Arrizabalaga, Jon (eds.) Health Care and poor relief in Counter-Reformation Europe, London, Routledge, pp. 177-200. 9). existe numerosa literatura sobre hospitales reales en castilla, por ejemplo: VALeNZUeLA, José; MOReNO, Rosa M.; GIRóN, Fernando (2008) El Hospital Real de Granada y sus Constituciones de gobierno (1593-1857). Asistencia a los pobres y regulación social, Granada, Universidad de Granada; LópeZ ALONSO, carmen (1988) Locura y Sociedad en Sevilla: Historia del Hospital de los Inocentes (1436-1840), Sevilla, diputación provincial; GARcÍA GUeRRA, delfín (1983) El Hospital Real de Santiago (1499-1804), A coruña, Fund. pedro Barrie de la Maza; ZAMORANO, Mª Luísa (1997) Historia del Hospital de San Juan Bautista de Toledo durante el siglo XVI, toledo, Instituto provincial de Investigaciones y estudios toledanos; pero por lo que se refiere a estudios de hospitales locales y para época medieval y moderna no se han podido encontrar suficientes datos para poder establecer un estudio comparativo, aunque si referencias sustanciales para edad contemporánea en: cARASA, pedro; eNcISO, Luís Miguel (1985) El sistema hospitalario español en el siglo XIX: de la asistencia benéfica al modelo sanitario actual, Valladolid, Universidad, Secretariado de publicaciones, d.L; cARASA, pedro (1990) La asistencia social en el siglo XVIII español: estado de la cuestión, Coloquio Internacional Carlos III y su siglo, vol.1, (cincuenta años de historiografía sobre el siglo XVIII), pp. 425-452. Un estado de la cuestión reciente sobre del sistema hospitalario español, está en: ARRIZABALAGA, Jon; HUGUet, teresa; SáNcHeZ, Manuel; VeRdÉS, pere (eds.) (2013) Ciudad y hospital en el Occidente europeo (1300-1700), Lleida, Milenio. 10). eIXIMeNIS, Francesc (1927) Regiment de la cosa pública [ed. or. 1385] Barcelona, els nostres clàssics. 11). Conductio es una palabra latina que significa conducta y “comú”, en catalán, se refiere al territorio de la comunidad. 12). GARcÍA BALLeSteR, Luís; McVAUGH, Michael R.; RUBIO VeLA, Agustín (1989) Medical Licensing and Learning in Fourteenth-Century Valencia, philadelphia, the American philosophical Society. 13). BetRáN, Jose Luís (1996) La peste en la Barcelona de los Austrias, Lleida, Milenio; ZARZOSO, Alfons (2003) La pràctica mèdica a la Catalunya del segle XVIII, Barcelona, Universitat pompeu Fabra; Zarzoso, Alfons (2006) L’exercici de la medicina a la catalunya de la Il·lustració, Manresa, publicacions de l’Arxiu Històric de les ciències de la Salut. 14). Los usos y las costumbres locales estaban reflejados en las constituciones catalanas. Sobre las relaciones entre la cultura jurídica romana y las fundaciones hospitalarias, véase: MILLeR, timothy S. (1997) The Birth of Hospital in the Byzantine Empire, Baltimore, Johns Hopkins University press; IMBeRt, Jean (1947) «Les hôpitaux en droit canonique», Revue d’histoire de l’Église de France, nº 35, pp. 86-92; y OURLIAc, paul (1989) «Le droit social du Moyen Age». en: Histoire du droit social : mélanges en hommage à Jean Imbert, parís, pUF. Sobre el papel del derecho romano en cataluña: ASSIeR-ANdRIeU, Louis (1989) «Le peuple et la loi. Anthropologie historique des droits paysans en catalogne française». Anthropologie et Sociétés, vol. 13(1), pp. 175-187. 15). BAdOSA, elisa (1986) «desamortización y crecimiento agrario a mediados del siglo XIX en cataluña». en: Desamortización y Hacienda Pública, Madrid, Mº de Agricultura, vol. 2, pp. 413-430; ROVIRA, Salvador J. (1990) Les desamortizacions a les comarques meridionals del principat, Barcelona, Rafael dalmau, d.L. 16). Véase el ejemplo del hospital local de Sant Feliu de Guíxols, en Gerona: BORReLL, Miquel (2005) Caritat, beneficència, solidaritat: l’Hospital de Sant

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Feliu de Guíxols (Del s. XIV al s.XX), Sant Feliu de Guíxols, Àrea de cultura de l’Ajuntament de Sant Feliu de Guíxols. 17). BARceLó , Josep (2014) Poder local, govern i assistència pública: el cas de Tarragona, [tesis] tarragona, Universitat Rovira i Virgili. 18). Véase la escritura de fundación del Hospital de Sant pau i Santa tecla de tarragona en: SáNcHeZ, Neus (2014) Acte de commemoració dels 550 anys de la fundació de l’hospital de Santa Tecla (15-12-1464 – 15-12-2014), tarragona, Fundació Hospital de Sant pau i Santa tecla, pp. 9-13. 19). desde finales de la década de los 80 del siglo XX, de manera tenue, y con más fuerza en la actualidad, ciertos autores abogan por una manera diferente de estudiar la institución hospitalaria que permita capturar realidades imposibles de vislumbrar en otros escenarios de la ciudad y que ponen de relieve la articulación entre el hospital y la ciudad. en este sentido, véase: ARRIZABALAGA, Jon; HUGUet, teresa; SáNcHeZ, Manuel; VeRdÉS, pere (eds.) (2013) Ciudad y hospital…, Op. cit; cOMeLLeS, Josep M; dAURA, Angelina; ARNAU Marina; MARtÍN, eduardo (1991) L’Hospital de Valls. Assaig sobre l’estructura i les transformacions de les institucions d’assistència, Valls, estudis Vallencs; cOMeLLeS, Josep M; ALeMANY, Silvia; FRANcèS, Laura (2013) De les iguales a la cartilla. El regiment de la cosa pública, la medicalització i el pluralismes asistencial a la Vall d’Aro, Barcelona, departament de cultura de la Generalitat de catalunya; HeNdeRSON, John; HORdeN, peregrine; pAStORe, Alessandro (eds.)(2007) The impact of hospitals, 300-2000, Berna, peter Lang, pp. 15-56. HORdeN, peregrine (1988) «A discipline of rellevance: the historiography of the later medieval hospital», Social History of Medicine, 1/3, pp. 359-374. LópeZ, M. Luz (1999) «Health care and poor Relief in the crown…» Op. cit., pp. 177-200. RISSe, Guenter B. (1999) Mending bodies, saving souls: a history of hospitals. Oxford: University press; Rosenberg, charles e. (1995) The Care of Strangers: the Rise of America’s Hospital System. New York: Basic Books. 20). dANóN, Josep (1978) Visió Històrica de l'Hospital de Santa Creu de Barcelona, Barcelona, publicacions de la Fundació Salvador Vives, p. 21. 21). RUBIó, Agustín (1981) «Una fundación burguesa en la Valencia medieval: el Hospital de en clapers (1311)» Dynamis; nº 1, pp. 17-49. 22). Seguramente, el caso más estudiado es el del hospital de la Santa creu de Barcelona. Sin embargo dicho ejemplo no es representativo de la densa red de hospitales catalanes, de dimensiones mucho más reducidas, puesto que trasciende el marco estrictamente local. por ejemplo, a nivel económico, el hospital de la Santa creu de Barcelona permite documentar una amplia red de relaciones de dependencia que involucraba otras localidades catalanas y de fuera de cataluña, como es el caso de Mallorca. Véase: MOReLLó, Jordi (2013) «Finanzas hospitalarias y deuda pública: los censales de la Santa creu de Barcelona en torno a 1500». en: ARRIZABALAGA, Jon, et al. (2013) Ciudad y hospital…, Op. cit., pp. 211-261. de la época bajomedieval solo se ha conservado, que se sepa, un único libro de cuentas, correspondiente al ejercicio de 1430-1431, objeto de un primer análisis por: FeRNáNdeZ SeVILLANO, Jaume (2003) «comptabilitat interna de l’hospital general de Santa creu de Barcelona (1401-1517): un llibre de comptes recuperat». en: Idem, Comptabilitat de costos a Catalunya abans de la partida doble: tres recerques històriques, Barcelona, Universitat de Barcelona, pp. 79-106. 23). Véase: cOMeLLeS, Josep M; dAURA, Angelina; ARNAU, Marina; MARtÍN, eduardo (1991) L’hospital de Valls..., Op. cit. 24). consulte: RIVeRA, Xavier (1997) «L’administració de l’hospital d’en castelltort l’any 1492, un segle després de la seva fundació» Miscel·lània cerverina, nº11, pp. 95-122. 25). Véase: ANGUeRA, pere (1990) Hospital de Sant Joan de Reus: 1240-1990. Reus: Hospital de Sant Joan de Reus. 26). ReVeNtóS, Joan (1996) «els hospitals i la societat catalana». en: Història dels Hospitals de Catalunya, Barcelona, Hacer editorial, vol. 1, p. 26. 27). Versión traducida al castellano por el propio autor de éste trabajo, a partir del texto original que se transcribe a continuación y cuya totalidad está publicado en SáNcHeZ, Neus (2014) Acte de commemoració dels 550 anys…, Op. cit., pp. 9-13. «e per tant com en la dita ciutat sien dos spitals lo hu dit Spital de la Seu, l’altre Spital Nou los quals son menys sufficients a les necessitats dels pobres occorrents per no haver compliment de les coses necesaries a la hospitalitat. e per ço los dits dos spitals axí stants mal sufficients, nos en pere per la gracia de deu patriarcha de Alexandria e archebisbe de tarragona havem desliberat a la honor de Jesuchrist e utilitat dels dits pobres los dits dos spitalls reduyr a hu e com per relacio de alguns notables hómens siam informats lo Spital de la Seu esser en loch pus comú als mesters e mes convenient e ab menys despeses poder se ampliar, enballir e magnificar havem manat e ordenat de eab consentiment del capítol e ciutat que l’ospital que·s diu Spital nou sia tolt elevat e tot quant ha en aquell axí lits com qualsevol forniments e emoluments sien transferits e portats al dit spital de la Seu e en aquest d’aquí avant agregats lo qual manam e ordenam d’aquí avant sie nomenat Hospital de Sancta tecla patrona e senyora ja dita e statuhim e ordenam que sie regit sots les ordinacions e retgles davall scrites». 28). MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona, tarragona, diputació de tarragona, pp. 59-60. 29). Gracias al libro citado en la nota anterior, concretamente en la página 59, tenemos noticia de una de las gestiones previas efectuadas por las élites loca-


El proceso de fusión hospitalaria en la ciudad de Tarragona (1464)

les a fin de tratar los aspectos primordiales que comportaba fusionar los dos hospitales. Hago referencia a una reunión celebrada días antes de la formalización del acta de constitución del Hospital de Santa tecla, concretamente el 7 de diciembre de 1464, la cual además de anticipar los ejes fundamentales del proceso de confluencia hospitalaria que tendría lugar en tarragona se explicita, también, la necesidad de reparar el edificio que hasta entonces había sido el hospital de la Seo y que a partir de entonces albergaría la nueva institución. La necesidad de efectuar reparaciones en el edificio del hospital de la Seo, junto con la precaria situación del Hospital Nuevo de la ciudad, no hacen más que ratificar el pésimo estado de estos dos establecimientos asistenciales y la necesidad de buscar una solución a aquella precaria situación. 30). MIQUeL, Josep M; Sánchez, José (1959) Los hospitales de Tarragona..., Op. cit., p. 66 31). cOMeLLeS, Josep M; dAURA, Angelina; ARNAU, Marina; MARtÍN, eduardo (1991) L’hospital de Valls..., Op. cit., p. 112. 32). Versión traducida al castellano por el propio autor de éste trabajo, a partir del texto original que se transcribe a continuación y cuya totalidad está publicado en SáNcHeZ, Neus (2014) Acte de commemoració dels 550 anys…, Op. cit., pp. 9-13. «Item ordenam hi stathuim a supplicació de la ciutat que tots los fahents testaments o ordinació axí eclesiástichs, religiosos e no religiosos sien tenguts regonexer a fer lexa end it testament o ordinació al dit spital a la voluntat del testador e que lo notari qui rebrá lo testament sie tengut fer-ho recordant al dit testador e sots pena de excomunicació la qual proferim en aquests scrits contra lo tal notari no observant nostra present ordinació. e si lo testador o ordenador eclesiastich o secular no volrà regonexer ho fer lexa al dit spital o morra ab intestat pus haie en values a quantitat de cant lliures barchinoneses li puxen esser demanats en sos bens sinch sous e si aurà més de cinquanta lliures dos sous, e si aurà cinquanta lliures ho menys dotze diners. Salvat empero poder als administradors o puxen en los dits dos caps darers de les values dispensar si los serà vist se’n dega menys demanar. Item com lo augment e conservació de semblans coses pres stigua en la bona administració statuhim e ordenam que lo dit spital sia regit per dos administradors. Lo hu eclesiastich elegit per lo capítol e l’altre laich e ciutadà elegit per lo consell de la ciutat los quals ajentot lo poder de administrar be e faelment a la utilitat del dit spital de eab consell de dos consellers la hu axi matex ecclesiastich elegit per lo dit capítol e l’altre secular e ciutadà elegit per lo dit consell de la ciutat los quals dos administrados ajen a regir per dos anys e passats los dits dos anys ajen esser remoguts e de nou elegits per lo forma desus dita e consellers axi mateix axí matex e sien tenguts retre leal compte en poder nostre o de aquell o aquells que nos hi deputarem e nostres successors haver diffinició de aquells e si cars sdevindrà que per les dites eleccions dels dits administradors o consellers o algú de aquells insurgia differencia ho questió en lo capítol ho consell en tal cas nos ho successor puxam elegir e fer eleccio de aquella condició que serà feta differencia o questió en lo capítol o consell de tal regidor o regidós, consaler o consellers e aquells per nos elegits ajen lo dit poder. e axí matex ordenam que la dita elecció se ha a fer deu dies abans de la fi dels dits dos anys e si per necligencia ho remitencia no serà fet per lo capítol o consell de la ciutat en tal cas no·s puxan elegir segons dessús es dit. Item volem hi ordenam e poder donam que los dits dos administradós hagen facultat de posar servents en lo dit spital. e remoure aquells e constituir los salaris e fer compres e vendes als dos del dit spital ab conselll dels dits consellers los quals administradors agen per lurs treballs salari condecent per nos assignador de mes o de menys segons los treballs que hauran sostenguts». 33). Hay que recalcar que la ciudad tarraconense, desde finales del siglo XIV y durante todo el siglo XV, estaba en quiebra. prueba de ello es la súplica que el consejo de la ciudad dirigió al arzobispo y al cabildo a fin de que tuvieran compasión del estado en el que se encontraba el municipio, con unos niveles de destrozo y abandono que aumentaban de forma alarmante fruto, sobre todo, de la deuda censal que se había ido acumulando. Véase: MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona..., Op. cit., p. 50. 34). Versión traducida al castellano por el propio autor de éste trabajo, a partir del texto original que se transcribe a continuación y cuya totalidad está publicado en: Ibídem, página 154. «L’honrat Consell esguardant la llur bona afecció e volent satisfer a llur devoció (en)comanà als honr(ats) Consols que ells tracten d(e) açò amb los dits Jau(me) e Francesch Sabater, o amb lo u d(e)lls, e plau al Consell e vol q(ue)ls dits Jau(me) e Francesch hagen la administració d(e)l dit Spital, emp(er)o que l’Espital retingua lo nom de Spital d(e) la Ciutat e que sobr(e) açò los dits honr(ats) Consols facen amb ells tots els encartame(n)ts q(ue) a ells serà ben vist fahedor». 35). el clavari era un funcionario del municipio encargado de las finanzas y de escribir los libros de clavaria, en el que se registraban los ingresos y los gastos del consejo Municipal. 36). para profundizar en la organización y desarrollo del gobierno municipal de tarragona en relación a temas como la sanidad, la beneficencia y la higiene públicas, véase: JUNcOSA, eduard (2013) Estructura y dinámicas de poder en el señorío de Tarragona. Creación y evolución de un dominio compartido (ca. 1118-1462), [tesis] Madrid, Universidad complutense de Madrid, pp. 253255. 37). en 1421 ya se puede encontrar, en un borrador del consejo de la ciudad fechado a 7 de marzo, la posibilidad de vender el edificio del hospital viejo de

la ciudad para invertir el dinero en la mejora del hospital de la Seo, aunque en el acta definitiva se suprimió dicho párrafo. Véase: Ibídem, p. 49. 38). Ibídem, p. 49-50. 39). Ibídem, p. 52. 40). tal y como se ha descrito ampliamente, la Guerra civil catalana, (14611472), acabó con el triunfo de la monarquía y, en consecuencia, con la renovación del viejo modelo censualista que aún tendría vigencia durante toda la edad moderna. por lo tanto, a efectos de la hipótesis expuesta, este evento reforzó, aún más, los derechos de los acreedores. Sobre los acontecimientos del conflicto civil en cataluña, véase: SOBReQUÉS, Santiago; SOBReQUÉS, Jaume (1973) La guerra civil catalana del segle XV, Barcelona, edicions 62, vol. 1. 41). La hipótesis planteada es compatible con la que ofrecieron los autores Josep M. Miquel parellada y José Sánchez Real, que consistió en atribuir la fusión a «los destrozos de la guerra y otras necesidades más urgentes para la ciudad». de hecho, los mismos autores describieron como, el 17 de octubre de 1462, las tropas de Juan II sitiaron la ciudad y como en una de las incursiones, para abrir un boquete en la muralla, se vio afectada la integridad del hospital de la ciudad, quedando destruida buena parte del tejado de este. MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona..., Op. cit., pp. 54-55. 42). como ejemplo, véase el monográfico: MOReLLó, Jordi (2008) Municipis sota la senyoria dels creditors censals: la gestió del deute públic a la baronia de la llacuna (segle XV), Barcelona, Fundació Noguera. 43). MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona, Op. cit., p 38. 44). VILLANUeVA, Jaime (1821) Viaje literario a las iglesias de España, Madrid, Imprenta de Fontanet, p. 265. 45). Los legados no son una simple anécdota, sino una práctica frecuente en los testamentos otorgados en la corona de Aragón desde el siglo XIII hasta mediados del XX. A modo de ejemplo, véase: «en 1305, Blanca de Mordenyac legó al Hospital de Sant Feliu de Guixols en catalunya, una cama, un jergón, una manta y dos sueldos para los pobres». BORReLL, Miquel (2005) Caritat, beneficència, solidaritat…, Op. cit., p. 15; «en el año 1327, Joan Fonoll legaba al Hospital de Santa María Magdalena, situado en la villa catalana de Montblanc, 500 sueldos barceloneses en metálico». cOMpANYS, Isabel (2013) «L’ingrés de Joan Fonoll, de Vinaixa, com a donat de l’Hospital de Santa Maria Magdalena de Montblanc, per la seva administració, l’any 1327», Aplec de treballs, vol. 31, p.31; «el 29 de marzo de 1641, el doctor en medicina Jaume Guerau consignaba una donación de 200 sueldos barceloneses al Hospital de Santa tecla de tarragona». Arxiu històric de l’Hospital de Sant pau i Santa tecla (AHSpt). «còpia simple del testament del doctor en medicina Jaume Guerau rebut en poder de Joan Jarau notari de tarragona als 29 de mars de 1641». caja 30, nº 277. para poder profundizar en las limosnas y legados que recibía el Hospital de tarragona, véase: AdeSeRá, Josep (2000) Història moderna de l’Hospital de Sant Pau i Santa Tecla (1939-1990), tarragona, Associació d’Amics de l’Hospital de Sant pau i Santa tecla, pp. 43-61. 46). cOMeLLeS, Josep M; ALeMANY, Silvia; FRANcèS, Laura (2013) De les iguales a la cartilla..., Op. cit., p. 59. 47). cOMeLLeS, Josep M; dAURA, Angelina; ARNAU, Marina; MARtÍN, eduardo (1991) L’hospital de Valls..., Op. cit., p. 112. 48). Sobre el origen del contexto jurídico de las fundaciones hospitalarias, véase: MILLeR, timothy S (1997) The Birth of the Hospital in the Byzantine Empire, Baltimore, Johns Hopkins University press; IMBeRt, Jean (1947) «Les hôpitaux en droit…, Op. cit., pp. 86-92; IMBeRt, Jean (1951) «Histoire des Hôpitaux français. contribution à l’Étude des rapports de l’Église et de l’État dans le domaine de l’Assistance publique: les hôpitaux en droit canonique (du décret de Gratien à la sécularisation de V administration de l’Hôtel-dieu de paris en 1505», Revue belge de philologie et d’histoire, nº29(1), pp. 273-274; Imbert, Jean (1981) Les Hôpitaux en France, paris, p.U.F. 49). para más información, véase: SáNcHeZ, José (1951) «el escudo de la ciudad de tarragona», Boletín Arqueológico, nº4(33), pp. 5-20. 50). en torno a la significación de la letra tau, como símbolo del cabildo de la catedral de tarragona, hay todo un debate historiográfico al respecto. Algunos autores sugieren que simboliza la t de tarragona, mientras que otros se inclinan por decir que representa la t de Santa tecla. Sin embargo, no hay una versión fidedigna al respecto. para más información, véase: Mc cRANk, Lawrence J. (1977) «Restauración canónica e intento de reconquista de la sede tarraconense (1076-1108)», Cuadernos de Historia de España, nº 61-62, pp. 145-245. 51). Los mandatos solían ser de corta duración, precisamente, para evitar el enquistamiento de los administradores en el centro de poder de la institución y, de este modo, evitar que unas pocas personas acabaran gestionando el patrimonio del hospital, con el peligro de acabar viéndolo como si fuera suyo, en vez de administrarlo como una riqueza colectiva y de toda la comunidad. 52). MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona..., Op. cit., p. 65-66. 53). en lengua catalana y para época medieval, honrat podía significar que procedía con honradez, pero también era un tratamiento dado a los prohombres de villas y ciudades.

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Josep Barceló Prats

54). Ibídem, p. 66. 55). pIñOL, daniel (1998) A les portes de la mort. Religiositat i ritual funerari al Reus del segle XIV, Reus, edicions centre de Lectura Reus, p. 61 56). Éste tipo de prácticas coercitivas no son exclusivas de la ciudad de tarragona, ni para la época bajomedieval, ni tampoco se cernían únicamente sobre la profesión de notario. por ejemplo, en la Valencia de principios del siglo XVIII, los médicos que asistían a los moribundos también tenían la obligación moral, bajo pena de excomunión, de recordarles la conveniencia de testar a favor del Hospital General. Véase: SALAVeRt, Vicent L.; NAVARRO, Jorge (1992) La sanitat municipal a València (segles XIII-XX), València, edicions Alfons el Magnànim / IVeI (col·lecció politècnica, 48). 57). RISSe, Guenter B (1999) Mending bodies, saving souls..., Op. cit., pp. 217-218 58). «La cosa pública es una comunidad de gentes ajustadas y vivientes bajo una misma ley, y señoría e costumbres, si se quiere tal ajuste sea reino, o ciudad, o villa, o castillo, o cualquier similar comunidad que no sea una sola casa». eIXIMeNIS, Francesc (1927) Regiment…, Op. cit., p. 39; «La cosa pública es un concepto abstracto y elástico, si bien referido a lo que podemos llamar gobierno político, materializado en una serie de leyes comunes a toda esta comunidad política. La cosa pública, por otra parte, presupone la comunidad». BRINeS, Lluís (2004) La filosofía social y política de Francesc Eiximenis, Sevilla, Nueva edición Grupo nacional de editores, p. 245.

59). MIQUeL, Josep M; SáNcHeZ, José (1959) Los hospitales de Tarragona..., Op. cit., p. 66. 60). cOMeLLeS, Josep M (1980) Ideología asistencial y práctica económica. en: V.V.A.A. Actas del I congreso español de Antropología, Barcelona, Universitat de Barcelona; p. 346. 61). Versión traducida al castellano por el propio autor de éste trabajo, a partir del texto original que se transcribe a continuación y cuya totalidad está publicado en SáNcHeZ, Neus (2014) Acte de commemoració dels 550 anys…, Op. cit., pp. 9-13. «Quequidem capitula ordinaciones statuta et refformaciones eodem instanti jussit dominatio sua publicari ut predictur et notifficari quarum virtute eodem die honorabilis petrus caranyena presbiter comensalis et parrochialis sedis pro ecclesia et Nicolaus Albanell civis terraconem pro civitate administratores hospitalis terracone iuxta ipsorum capitulorum formam prestiterunt iuramentum ad sancta dei quator evangelia eorum manibus corporaliter tacta in posse multum honorabili domini peregrini Mir canonici archidiaconi Villesicie ac prefati reverendissimi domini patriarche archiepiscopi vicarii generalis quod ipsi bene et legaliter se habebunt in dicta administratione iuxta continentiam videlicet et seriem ipsorum capitulorum». 62). eIXIMeNIS, Francesc (1929) Regiment de..., Op. cit., p. 128. 63). cOMeLLeS, Josep M. (2013) Hospitals, political economy…, Op. cit., pp. 189-190.

Bibliografía: AdeSeRá, Josep (2000) Història moderna de l’Hospital de Sant Pau i Santa Tecla (1939-1990), tarragona, Associació d’Amics de l’Hospital de Sant pau i Santa tecla. ANGUeRA, pere (1990) Hospital de Sant Joan de Reus: 1240-1990. Reus: Hospital de Sant Joan de Reus.

cOMeLLeS, Josep M. (2013) «Hospitals, political economy and catalan cultural Identity». en: BONFIeLd, christopher; ReINARZ, Joanthan; HUGUetteRMeS, teresa (eds.) Hospitals and Communities, 1100-1960, Oxford, peter Lang, pp. 183-208.

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La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913) Joel Piqué i Buisan *

Resumen: el cambio de paradigma médico que provocaron los descubrimientos en bacteriología aceleró la necesidad por parte de la homeopatía de recibir y adaptar su doctrina a las nuevas tendencias científicas. Las estrategias de legitimación son un instrumento de gran importancia en el posicionamiento de las disciplinas dentro del mundo científico. La homeopatía, como disciplina médica, también utilizó sus recursos para apropiarse de una teoría que se estaba introduciendo con fuerza. en

este trabajo se estudiarán las estrategias legitimadoras utilizadas por la Academia Médico Homeopática de Barcelona, a fin de que los nuevos descubrimientos de koch no derrumbasen la doctrina Hahnemanniana, a partir del análisis de la Revista Homeopática, órgano de difusión de esta institución. con el estudio de estas estrategias, se intenta demostrar que la teoría bacteriana no representó el principio del fin, de un movimiento que todavía hoy sobrevive al pensamiento hegemónico.

The bacterial theory in Catalonia through Revista Homeopática (1890-1913) Abstract: the discoveries in bacteriology led to a paradigm shift in medical homeopathy, accelerating the need to receive and adapt its teaching to new scientific trends. Legitimisation strategies are an important tool in the positioning of the disciplines within the scientific world. Homeopathy is a medicaldiscipline that also uses its resources to take on a theory that was being introduced to great effect. this paper exa-

“La homeopatía recibió el golpe mortal con los descubrimentos de Pasteur y Koch”. calbet i camarasa, (1967): 106

Introducción n 1884 Robert koch publicó sus postulados y las teorías miasmáticas, que hasta entonces dominaban la medicina de Galeno y se tambaleaban desde unos años antes, comenzaron a desmoronarse. el mapa etiológico se dirigía hacia un nuevo rumbo y se reordenaron los diferentes sistemas médicos a partir de un discurso etiopatológico. La capacidad de adaptarse a las innovaciones que se estaban dando era un imperativo para la supervivencia y un foco de lucha entre los diferentes sistemas médicos para convertirse en

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mines the legitimisation strategies that the Acadèmia Médico-Homeopàtica de Barcelona used so that koch’s new discoveries did not demolish the Hahnemanniana doctrine, from the analysis of the Revista Homeopática. the study of these strategies tries to show that the bacterial theory did not represent the beginning of the end of a movement that still survives today.

hegemónicos. en este sentido, el sistema homeopático que desde el siglo XIX se instauró en nuestro país sufrió un momento clave para su supervivencia. Los principios fundamentales de la homeopatía podían sucumbir por la nueva teoría bacteriana. todo dependía de la capacidad de recepción y apropiación de esta teoría por parte de la doctrina Hahnemanniana. Gran parte de la historiografía realizada hasta hoy sobre la homeopatía en nuestro país, estudia la doctrina homeopática desde una visión subordinada a la medicina hegemónica que se iba imponiendo y entiende su posición como un anclaje a teorías obsoletas y caducas que no aportaron nada al conocimiento médico. con este sentido historiográfico, se advierte de la futura fatalidad del sistema homeopático

con las innovaciones en los campos de la biología, la medicina y la microbiología. A nivel español la línea de investigadores procedentes de la escuela de Agustín Albarracín teulón (1922-2001) son un buen ejemplo de ello; mientras a nivel catalán los trabajos publicados por Josep Maria calbet i camarasa (n. 1935) aportan una buena visión de los análisis historiográficos que se han realizado1. Frente esta visión historiográfica predominante, la presente investigación explora la relación de la homeopatía y la teoría bacteriana en la época de consolidación de esta última, a través de comprender la homeopatía como un sistema científico, no aislado del resto de ciencias, y en la cual se producía una relación de feedback con las innovaciones científicas del momento. La motivación de la investigación se basa en estudiar las estrategias


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

que utilizó el sistema homeopático con el objetivo de recibir y apropiarse de estos nuevos descubrimientos para legitimar su doctrina, demostrando que, los descubrimientos de Louis pasteur (1822-1895) y Robert koch (1843-1910) no fueron el golpe mortal del sistema de Hahnemann, sino que resultaron un instrumento útil para reforzar su posición y dar un valor científico a sus principios básicos, el Similia y las dosis infinitesimales. es necesario entender que en el contexto de principios del siglo XX, la homeopatía, aunque estuvo discutida anteriormente por algunos sectores2, en cataluña formaba parte del cuerpo doctrinal médico del momento. Un gran ejemplo es la presencia de la doctrina Hahnemanniana en el col·legi de Metges de Barcelona, como se puede comprobar en el Boletín del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, ya sea con la presencia de anuncios de productos homeopáticos como en el hecho de que existiera una tributación específica para los médicos homeópatas3. por este motivo, el periodo cronológico de estudio viene definido por los artículos relacionados con la teoría bacteriana publicados en la Revista Homeopática4 entre 1890 y 1913, años en que el sistema homeopático en cataluña disfrutaba de una cierta importancia, y la teoría bacteriológica se estaba consolidando como predominante en la biología y la medicina5. el objetivo del trabajo consiste en comprobar las estrategias de legitimación que utilizaron desde este colectivo médico para adaptarse a los nuevos descubrimientos y demostrar que la teoría bacteriana era un gran argumento en defensa de su pensamiento médico.

Miasmas, animalitos y contagio desde que Leeuwenhoek en 1674 observó por primea vez en el agua aquellas minúsculas formas de vida y se oponía a la teoría de la generación espontánea, hasta la teoría bacteriana de koch, se generaron en diferentes sectores médicos muchas especulaciones y teorías en torno la influencia de estos seres vivos en la producción de enfermedades. Bajo el paradigma de la teoría humoral predominante, la suma de estas especulaciones a mediados del siglo XIX

promovieron el análisis de las enfermedades epidémicas desde tres enfoques distintos: las procedentes de miasmas (teoría miasmática clásica), las miasmáticas contagiosas (teoría defendida por pettenkofer) y las contagiosas (defendida por Robert koch entre otros). el paradigma miasmático tenía una larga trayectoria des de la Grecia clásica y sostenía lo que se conocía como teoría miasmática. pero el concepto miasma (del griego Μίασμα, que se podría traducir como contaminación o mancha y que significaba contaminación física o moral del cuerpo y olor pútrido que contamina el aire), consolidaba la teoría miasmática en europa durante la edad media manteniéndose durante el renacimiento y la ilustración. de esta manera, durante buena parte del siglo XIX la idea de contagio y transmisibilidad de enfermedades a través de miasmas rondaba el ambiente. La etiología de las enfermedades colectivas se explicaba por la generación de miasmas invisibles que contaminaban el aire, mientras por otro lado la teoría contagiosa que se estaba desarrollando atribuía la enfermedad a una influencia transmitida por contacto directo del enfermo. entre estas dos teorías se puede comprobar cómo el concepto miasma era considerado una causa más remota y general, mientras que el concepto de contagio era más próximo y particular. estas ideas podían ser independientes y coexistentes, pero no trataban solamente conceptos médicos, sino que abarcaban conceptos sociales, culturales, morales y religiosos6. en este entorno el alemán Samuel Hahnemann (1755-1843)7 nacido en Meissen (Alemania), inició su búsqueda de un método curativo racional, postulando su teoría homeopática. el término homeopatía proviene etimológicamente de dos raíces griegas, ὅμοιος, homoios, que significa similar, y πάθος, pathos que significa enfermedad o sufrimiento. Éste es un sistema terapéutico que se interesa por el precepto hipocrático Similia similibus curantur. Hahnemann desarrollaba su actividad entre las nuevas teorías miasmáticas contagiosas y la nueva corriente de pensamiento vitalista dirigida por Stahl, Barthez y Hoffman. en su obra más importante, base de la homeopatía clásica, sinte-

tiza todos los fundamentos filosóficos y médicos que constituyen esta nueva corriente médica. es en el Organon der rationellen Heilkunde (Organon del arte racional de curar), publicado en 1810, dónde Hahnemann expone las características de su doctrina, la cual aporta un enfoque sintético de la salud y presenta sus principios básicos8, de los cuáles tres de ellos son capitales en el intento de ajustarse a la racionalidad médica imperante, tal y como se comprobará en este trabajo. La columna vertebral de la doctrina se basa en el principio vital9, Similia similibus curantur y las dosis mínimas o infinitesimales.

Fig. 1: Samuel F. Hahnemann.

el químico y médico de Meissen, utilizó el concepto miasma y configuró una teoría miasmática, que curiosamente se diferencia de las teorías miasmáticas que se conocían hasta entonces10. Hahnemann entiende este concepto en términos de predisposición11. Respecto a las enfermedades epidémicas, Hahnemann presume de un fuerte eclecticismo dando vueltas a la teoría miasmática contagiosa y a la teoría contagiosa. este llega hasta el punto de confundir el pensamiento del autor respecto a la transmisibilidad de ciertas enfermedades. en la sexta y última edición del Organon, el autor considera como factores etiológicos la constitución del miasmático (carácter interno), y como factores externos, el clima, condiciones físicas y mentales de los habitantes de la zona, sus há-

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Joel Piqué i Buisan

bitos, costumbres; es debido a la importancia de estos factores externos que Hahnemann explora y postula la higiene tanto individual como colectiva como método de prevención12. pero en la teoría expresada en su principal obra omite lo que reflexiona en otras obras menos conocidas escritas hacía al final de su carrera dedicadas al cólera asiático, donde introduce la posible interacción e influencia de los microorganismos en la producción de la enfermedad, creyendo en la existencia de unos pequeños animalitos capaces de producir un estado patológico. en una de las últimas obras que escribió afirma: “a bordo de las embarcaciones, los espacios de la cuáles son cerrados, llenos de vapor húmedo y oxidado, el miasma cólera encuentra un elemento que favorece su reproducción, prosperó y se desarrolló en un nido de seres vivos enemigos y asesinos del género humano, infinitamente valorados, invisibles, que constituyen de manera más que probable, la materia contagiosa del cólera”13. este eclecticismo o ambigüedad permitirá a los posteriores homeópatas adoptar posiciones diferentes para afrontar los ataques procedentes de otros sistemas médicos. La homeopatía era un sistema médico que fijaba su interés en la observación de la vida a través de la fuerza vital, a diferencia de la anatomía patológica, racionalidad médica del momento que se basaba en observar la vida a partir de los órganos y tejidos con la finalidad de encontrar la causa morbosa14. Hacía la segunda mitad del siglo XIX, los descubrimientos de pasteur y koch aportaron una nueva visión del concepto etiológico de la enfermedad; se inició el periodo en que la teoría bacteriana se sitúa en una posición predominante y hegemónica. el químico francés demostró que la fermentación y la descomposición orgánica eran debidas a la acción de los microorganismos, y refutó la teoría de la generación espontánea, dando como resultado la teoría germinal de las enfermedades infecciosas entre 1854 y 1865. por otro lado, en Alemania un joven Robert koch, en una disputa nacional entre Francia y Alemania, trabajaba para identificar los agentes causales del cólera, la tuberculosis y el ántrax. el momento ál-

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gido de koch llegó en 1884 cuando juntamente con Friedrich Loeffler (1852-1915) postuló cuatro criterios que establecían una relación causal entre microbio y enfermedad; serán los conocidos postulados de koch15, que en medicina determinaron un cambio importante en la visión de las enfermedades epidémicas.

puede ejemplificar en el debate interno sobre la etiología y la terapéutica que enfrentaba a Santiago Ramón y cajal (1852-1934)16 y Jaume Ferrán (1851-1929)17 en una disputa que traspasaba cuestiones científicas. en este contexto, la consolidación de la microbiología médica no estuvo ausente de polémicas, dudas y argumentos científicos18. Uno de los colectivos que en un principio recibieron con más entusiasmo estas recientes teorías fue el formado por los médicos homeópatas, sobretodo en cataluña. La homeopatía en Cataluña

Fig. 2: Robert koch.

Fig. 3: Louis pasteur.

todos estos nuevos descubrimientos en Francia y Alemania no tardaron en difundirse por los demás países europeos. pero la aceptación de la nueva teoría etiológica no tuvo un fácil camino hacía el éxito. La recepción por parte del colectivo médico en españa fue reticente y se

La difusión de la homeopatía des de Alemania hacia Francia e Italia fue relativamente rápida y procedente de estos países llegó a españa. Las primeras noticias que se conocen sobre la homeopatía en el país datan de 1821 y se considera que la introducción por parte de un médico se centra en 182919. Siempre se ha considerado la evolución de la homeopatía en españa desde un inicio en las primeras décadas del siglo XIX hasta un gran declive, prácticamente terminal, en 1936 con la explosión de la guerra civil. en cataluña, a finales del siglo XIX las luchas en contra la doctrina, las ganas de colaborar en la difusión de la misma y la introducción de innovaciones científicas que podían derrocar este sistema médico, provocó la necesidad de agrupar esfuerzos personales constituyendo un grupo de trabajo sobre homeopatía, intento que des de principios de los años 80 se fue repitiendo. La intención de crear una academia por parte de un colectivo de homeópatas entusiastas que se reunían cada año para celebrar el natalicio de Hahnemann, era, pues, una idea recurrente. entre 1882 y 1883 se redactaron unos estatutos para la nueva institución pero ésta no fue realidad hasta el 13 de abril de 1890, cuando en un banquete en honor a Hahnemann se decidió dar vida práctica a la Academia. en el mismo acto, tuvo tan buena acogida la idea que se designaron in situ los cargos de la primera junta directiva y se presentó la razón social con el nombre de Acadèmia Médico Homeopàtica de Barcelona (en adelante AMHB)20. Así, en el número de sep-


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

tiembre la revista presenta la Academia: “lo que fue una aspiración de todos los partidarios de nuestra escuela, lo que ha sido un ferviente deseo, será realidad”21. con el transcurso de los meses la AMHB se iba moldeando, configurando recursos y estructura. en este recorrido el 21 de junio de 1890 ya presentaba domicilio propio y estatutos definitivos aprobados por las autoridades. Más tarde se inauguró el dispensario Médico Homeopático gratuito para enfermos pobres, centro que adquirió cierto prestigio y que fue la semilla del posterior Hospital Homeopático del Niño dios22. Seguramente la AMHB ha sido el más poderoso baluarte de la homeopatía catalana. La tarea de difusión no solamente de la homeopatía, sino de las innovaciones en los diferentes campos de la ciencia fue una de las principales aportaciones de esta institución médica, única en la disciplina a nivel catalán hasta el 1904. para poder cumplir los objetivos para los cuáles había sido creada la AMHB era imprescindible la creación de un órgano de difusión y expresión que fuera capaz de transmitir el pensamiento del colectivo y a la vez defender sus intereses frente a los posibles ataques del pensamiento hegemónico. este entorno provocó que en abril de 1890 durante la creación de la AMHB se propusiera que la Revista Homeopática, creada unos meses antes, pasara a ser el órgano oficial de difusión de la institución, y ante el entusiasmo de los asistentes a la sesión, la revista recibía un impulso definitivo que probablemente la convirtió en una publicación de referencia de la disciplina homeopática ya que sobrevivió un largo periodo de publicación ininterrumpida de 1890 hasta 1903, cuando fue sustituida por la Revista de Homeopatia Practica, nacida como consecuencia de la fusión entre la AMHB y el Institut Homeopàtic23. La Revista Homeopática después de la muerte del dr. Salvio Almató i Ribera (1827-1889), creador y director de la revista el Consultor Homeopático, esta revista creada en 1887 quedó huérfana de su principal entusiasta. Aún así, un grupo de homeópatas que colabora-

Fig. 4: portada de Revista Homeopática, 2, enero y de la Revista Homeopática, 1, diciembre.

ron en su redacción quisieron seguir la obra de Almató y gestaron una nueva publicación que nombrarían como Revista Homeopática24. A diferencia de las revistas de la disciplina aparecidas hasta entonces a nivel español25, esta nueva revista nació del acuerdo de diferentes homeópatas, bajo un criterio colectivo, característica clave en su posterior éxito. el primer comité de redacción estaba formado por un buen número de homeópatas presentes en las instituciones médicas oficiales26, bajo la dirección de Joan Sanllehy Metges (1821-1900) y el secretariado de Josep Giró i Savall27. el primer número vio luz en enero de 1890 y hasta abril del mismo año no dejó de ser una revista independiente, no ligada a ninguna institución. Una vez creada la Academia, y ante la propuesta de que la revista ejerciera de órgano difusor, la Revista Homeopática quedó definitivamente vinculada a la institución. esta revista de periodicidad mensual, contenía artículos originales, traducciones de otras revistas y divulgativos escritos en castellano, y fue el instrumento principal utilizado en la divulgación de la legitimación

de la doctrina médica frente a las novedades científicas que emergían en la biología y la medicina. No se han encontrado datos sobre el tiraje que tenía, pero se considera que era una revista en la que la mayoría de los suscriptores eran médicos homeópatas con filiación a la propia Academia, que enviaba mensualmente la revista a sus socios. Los autores de los artículos, en muchos casos, forman parte de la misma dirección de la institución28. La redacción y administración iba a cargo de la Farmàcia Homeopàtica especial de Grau-Ala, mientras que la impresión la realizaba la Imp. Luis tasso de Barcelona. La estructura básica de la revista se podría definir en cuatro apartados: el primero, de carácter divulgativo destinado a los lectores; el segundo, donde se publican las sesiones de la AMHB; un tercero propiamente médico y terapéutico con artículos originales; y un último donde se citan misceláneas, necrológicas y noticias de prensa extranjera. esta estructura se mantiene prácticamente en todos los números estudiados y a medida que pasan los años el espacio destinado a los temas científicos aumenta su dimensión.

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Tabla 1: Número de artículos relacionados con la teoría bacteriana en la RH.29

Fuente: elaboración propia.30

La teoría bacteriológica y la homeopatía con el fin de lograr los objetivos propuestos en la investigación, la fuente principal de análisis utilizada es la Revista Homeopática. La coincidencia entre el álgido momento de la homeopatía catalana y la consolidación de la teoría bacteriana en el periodo estudiado se refleja en la constante presencia de artículos referentes a ello (tabla 1), lo que demuestra el interés suscitado en el entorno médico. el cambio ontológico que exigía esta teoría en la forma de entender la enfermedad, la convirtió en objeto de estudio y de apropiación para los focos médicos del momento. durante los primeros años de publicación, coincidiendo prácticamente en el tiempo con los descubrimientos de Robert koch, los artículos referentes a la teoría bacteriana suponen un porcentaje de entre un 20 y un 25% en la temática de la revista. Al provocar un cambio ontológico en la medicina, el uso de esta teoría para legitimar la doctrina homeopática se convirtió en la clave de un posible éxito, básicamente en lo que concierne a la tera-

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péutica. La idea principal de los redactores de la revista y de la misma AMHB era la de legitimar los principios fundamentales de la homeopatía: la ley de similitud, las dosis infinitesimales y el dinamismo vital, y a la vez evitar que estas teorías novedosas fueran el precedente de la derrota de la doctrina Hahnemanniana. estos principios, son básicos en la terapéutica homeopática y el éxito de la doctrina dependería de la capacidad de relacionarlos con las innovaciones científicas. Los homeópatas catalanes eran conscientes del delicado momento que podría suponer que la teoría bacteriana derribase las ideas Hahnemannianas, como demuestra el fragmento publicado en un artículo de la revista cuando se afirma que los médicos homeópatas pueden abordar los estudios bacteriológicos francamente y sin miedo de derrumbar el edificio de sus creencias y esperanzas31. este aspecto supone durante los primeros años un debate interno en el seno de la organización, que se evidencia en las sesiones de la AMHB. Ante este temor, la oportunidad que ofrece la revista para contrarrestar las dudas surgidas, es una buena arma por parte de la AMHB para lanzar campañas y estrategias legitimadoras.

La evolución cronológica y temática de los artículos publicados está muy relacionada con los eventos y novedades que se dan a nivel internacional, principalmente en la terapéutica. como se observa en la tabla 2 el peso en porcentaje de los artículos que citan la teoría bacteriana consiguen unos picos coincidiendo con sucesos significativos en el mundo de la bacteriología y su terapéutica, que en general se sitúa entre un 4 y un 24% del total. este porcentaje de peso puede considerarse significativo al no presentarse uniformidad temática en ningún otro tema, y por lo tanto los artículos sobre bacteriología son los más relevantes. en los primeros años, las discusiones y explicaciones sobre la teoría fueron notables ya que en europa aparecían noticias acerca de los nuevos descubrimientos, y a la vez se intentó relacionarla con el sistema homeopático a través de artículos divulgativos y legitimadores. Las dudas que podía generar esta nueva teoría también eran de interés en la revista la cual dedica un buen espacio a ello. títulos como “Miedo al contagio”, “Microbios patógenos en la boca del hombre sano”, “¿puede ser transmitida la diabetes?” o la infor-


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

Tabla 2: peso en porcentaje de los artículos relacionados con la teoría bacteriana respecto al total de artículos.

Inicio RH

Seroterapia a gran escala

mación sobre el congreso médico de Berlín en agosto de 189032 donde koch expuso sus trabajos, demuestran el interés suscitado por una gran parte de la sociedad médica. el trasfondo legitimador se encuentra en prácticamente todos los artículos, sean de cualquier temática relacionada. A medida que se va desarrollando la microbiología y la terapéutica asociada a ésta, la estrategia de los homeópatas se encontrará dilemas tanto filosóficos como prácticos que permitirán observar una evolución en el pensamiento y en la recepción de la teoría bacteriana, juntamente con una dilución de la efervescencia con la cual se recibió la teoría inicialmente. Los primeros años (1890-1893): cimentación de la doctrina La aparición de la revista coincide en un periodo donde el paradigma médico empieza a desviarse de rumbo. La teoría propuesta por koch en 1884, las epidemias de cólera de 1885 y los nuevos descubrimientos en sueroterapia empiezan en españa un camino sin retorno hacia un paradigma nuevo33. en este contexto, el nacimiento de la revista, y así lo demuestran los primeros

Nuevos sueros

concepto de anafilaxia

números, tiene un objetivo claro: consolidar unas bases sólidas a partir de la legitimación que ofrece las teorías microbiológicas que se estaban desarrollando, y al mismo tiempo permitir al sistema homeopático visto como inmovilista, la relación con las innovaciones científicas que surgían. La necesidad de legitimar fue lo que provocó que en los primeros años de la revista se dedicaran bastantes artículos a conectar la teoría de pasteur y koch con la homeopatía, ya sea a partir de artículos doctrinales o propiamente científicos. este objetivo por el cual se gesta la revista queda claramente evidente en la presentación del primero número, donde en grandes líneas expone el programa que va a seguir la publicación: “Nuestro programa no puede ser sospechoso á nadie, conocidos como son de los lectores muchos de nuestros redactores: la ley de similitud, el dinamismo vital y la experimentación fisiológica, son nuestro credo científico; este será el norte que nos ha de guiar en nuestras tareas, el trípode en que han de descansar todas nuestras investigaciones y nuestra práctica. cómo nuestra escuela no es una iglesia cerrada, no impone dogmas

congreso tBc Zaragoza

progreso en inmunología

ni los define; si bien impone sus principios, deja á todos en libertad para que los definan según su criterio científico-filosófico”34. en primer lugar deja claro los tres principios básicos que va a defender la revista y que serán importantísimos en la utilización de las estrategias de legitimación de la doctrina. por otro lado, intenta dar una visión de libertad y apertura que permita incorporar las novedades científicas que van apareciendo constantemente. por lo que se refiere a los artículos doctrinales de los primeros números, la voluntad clara de los redactores es la de presentar la homeopatía como actor principal de estos nuevos descubrimientos, sobre todo a partir de los principios de similitud y de las dosis infinitesimales. Así, en el artículo de J. terrades titulado De 1790 a 1890, el autor aborda los nuevos descubrimientos desde el punto de vista homeopático, legitimando la doctrina a base de relacionarlos con los dos principios fundamentales. “Los descubrimientos que cada día aporta la ciencia al progreso de la humanidad, [..] demuestran palpablemente la inmensa importancia de lo que hasta el momento ha

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Joel Piqué i Buisan

sido el caballo de batalla, la principal arma de combate, el ridículo con el que han querido sellar a la homeopatía sus enemigos: la acción de los infinitesimales... ¿Los experimentos que sobre la rabia y su profilaxis han llevado a cabo los dres. pasteur y Ferrán, y los resultados obtenidos, no pregonan bien fuerte la razón de la homeopatía? ¿No son homeopatía pura?¿ No la abonan de común acuerdo la ciencia y la experiencia?”35. en este artículo terrades no sólo utiliza la teoría bacteriana, sino que también ejemplifica esta legitimación a partir de los experimentos de William crookes36 sobre la materia radiante, otra novedad científica, en este caso en el campo de la física, que en la estrategia legitimadora utilizarán en más de una ocasión. parece ser que estas estrategias de legitimación no se daban exclusivamente en cataluña, ya que en el número de abril de 1891 Badia traduce el discurso que kroener, médico de postdam (Alemania), realizó a la Sociedad Homeopática de Berlín, en el que hablaba de las relaciones entre la bacteriología y la homeopatía37. en este artículo se empieza a vislumbrar el encaje entre la homeopatía y la bacteriología a partir del concepto de terreno, un tema que será a finales de la primera década del siglo XX cuando empezará a tener su importancia como instrumento de análisis. en este sentido, kroener continuaba insinuando la diferencia primordial entre homeópatas y alópatas; mientras los primeros cuidaban el terreno, los segundos sólo se preocupaban de la causa bacteriológica, como escribe: “Al escoger como tema de este discurso la bacteriología, más de uno entre vosotros habrá hecho un gesto de extrañeza, ya que esta nueva rama de la medicina no parece tener nada que ver con la homeopatía. Y, como no tiene que ser así, habiendo tantos homeópatas que se vanaglorian de ignorar los avances bacteriológicos tratándolos de pura charlatanería o bien evitan hablar de ellos por miedo a que se derrumban los cimientos de la homeopatía? [..] cierto es, que los puntos de contacto entre la bacteriología y la homeopatía son de índole negativa. Se diferencian en qué los

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bacteriólogos buscan las causas de las enfermedades y así evitar la propagación; los homeópatas quieren curar la enfermedad que ha producido el baccillus, siendo del todo indiferente el baccillus que ha sido la causa”38. en este periodo de efervescencia en el conocimiento etiológico de las enfermedades, los homeópatas discutían sobre este tema, y aunque el propio movimiento no se oponía en ningún caso a la teoría microbiológica, si abandonaban el análisis etiológico39 y centraban su atención en la terapéutica y en el concepto de terreno, la teoría bacteriana podía aportar un gran apoyo en la defensa de la doctrina. en la misma línea, Nogué i Roca, uno de los homeópatas más activos en la redacción de la revista y en la defensa del discurso hahnemanniano, escribía un artículo dónde realizaba una divulgación y defensa a partir de los nuevos avances científicos, y empezaba a perfilarse lo que a lo largo de las publicaciones irá surgiendo a la luz: la importancia que los homeópatas daban a la terapéutica en detrimento del significado ontológico que aportaba la teoría bacteriana40. Otro artículo divulgativo donde se defendía la doctrina es el escrito por Ricart y que se titulaba “Las creencias en medicina homeopática”41. este artículo consta de seis apartados, el primero de los cuales se publicó en abril de 1890, justo cuando la revista pasó a ejercer de órgano oficial de la AMHB. cuatro de estos apartados son interesantes para enfocar el análisis que estamos realizando. en el apartado segundo, Ricart habla precisamente de las innovaciones científicas, y clasifica la homeopatía como una innovación que se combate por el hecho mismo de ser novedad. en este punto, pone ejemplos de otras innovaciones históricas no aceptadas en su momento y que han sido demostradas a posteriori como ciertas. Sin especificarlo, el autor habla de la capacidad de recepción de las novedades por parte de diferentes sistemas “científicos”, y lleva al campo de las estrategias de legitimación la capacidad de emerger como innovación aceptada mayoritariamente. en el apartado quinto y en el sexto describe los seres y los órganos microscópicos descubiertos du-

rante el siglo XVIII. este descubrimiento de aquello infinitesimalmente pequeño es utilizado para fortalecer el principio básico de las dosis infinitesimales. en estos dos apartados, utiliza las teorías de pasteur y koch para defender a ultranza el sistema homeopático y concluir que el descubrimiento de koch tendría que llevar consigo la consagración de la medicina homeopática. “convenimos en que la ciencia médica ha progresado mucho para los médicos,... pero no para los enfermos... [..] Los conocimientos médicos actuales sirven mucho para lucirse en las academias, pero son nulos, sino perjudiciales, a la cabecera del enfermo”42.

Las sesiones de la AMHB: dudas y polémicas acerca del cólera y la tuberculosis La importancia que tenia la teoría bacteriana en la nueva visión de las enfermedades también invade las sesiones de la AMHB. en los primeros años las discusiones versaban acerca de la etiología de estas enfermedades, principalmente el cólera y la tuberculosis, junto con la aproximación o no al sistema homeopático. esto se evidencia en las primeras sesiones donde se observan las discusiones y diferentes opiniones respecto a los nuevos conocimientos, a través del coloquio que se crea a partir de la memoria leída por Giró i Savall, y titulada “etiología y transmisión del cólera”. el enfrentamiento verbal entre los diferentes asistentes se hizo evidente en la consideración de la causa del cólera. Mientras Giró i Savall defendía que la causa del cólera era el Bacillus virgula descubierto por koch, Just Xamar presentaba la teoría de koch solo como una hipótesis, y Sanllehy i Metges confirmaba estar seguro que el cólera no era transmisible. Las mismas dudas se presentaban en el caso de la tuberculosis que exponía la memoria de pinart en 189143. Ante estas discusiones, la estrategia legitimadora se basó en concentrar la importancia de la homeopatía en la terapéutica y no en el sistema epistemológico, para así, presentar la homeopatía como un sistema terapéutico avalado por los nuevos descubrimientos, y no como un sistema filosófico que entendía la enfermedad desde otro prisma. Justamente este fue el motivo por el que,


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

posteriormente, en la línea de los nuevos descubrimientos en vacunas y sueroterapia, la Revista fue posicionando su postura en relación a estos con la homeopatía y dedica la mayoría de sus artículos a partir de 1895 a los sueros y la terapéutica antitóxica. en este entorno, el número de artículos sigue la estela de las novedades en la ciencia bacteriológica y sus eventos marcan la estrategia a seguir en el futuro. La transición hacia la terapéutica: un buen instrumento legitimador Ante la dificultad de explicar la etiología de las enfermedades bacterianas a partir de una tesis homeopática ( sin tener en cuenta el terreno), la estrategia a seguir se enfocó en el campo de la terapéutica, donde se dedicaron más esfuerzos en legitimar la doctrina, ya que también es cierto que era en este sentido donde realmente había una aproximación más real entre las dos escuelas. el obstáculo teórico ante el que se encontraron los homeópatas para explicar la causa de la enfermedad a partir de los microbios, sin entrar en el concepto de miasma hahnemanniano (predisposición, terreno,..) provocó que Nogué i Roca, en uno de sus artículos retrocediera en la supuesta flexibilidad en la introducción de innovaciones científicas, y dejó entrever que dicha flexibilidad adoptada en el programa inicial de la revista, no era seguramente compartida por todos los protagonistas. “A este afán de innovaciones [..] tenemos que oponer los homeópatas nuestra circunspección, la calma del sacerdocio que ejercemos, apoyado y fortalecido por la bondad de nuestra doctrina, no cediendo ni una pulgada de terreno a nuestros adversarios, atrincherándonos en nuestros inmutables principios, que no están reñidos con el progreso, más al contrario, es el campo de la ciencia médica”44. La utilización del concepto adversarios para definir al sistema médico alopático es una muestra más del distanciamiento que desde la misma doctrina se muestra hacia el resto de sistemas médicos. este atrincheramiento en los inmutables principios propuesto por Nogué i Roca se ilustra en una serie de artículos destinados al

análisis de la tísis y el descubrimiento de koch. en uno de ellos, titulado “koch y la tisis” , explica el desarrollo cronológico de la terapéutica contra la tuberculosis, separando claramente la isopatía de la homeopatía: “en el poco espacio que llevan, estas teorías bacterianas han sufrido ya diferentes cambios en cuanto a la terapéutica de las enfermedades: antisepsia a todo trapo, mucho sublimado, acido fénico, bórico, mentol, esto es Contraria contrariis; después para las enfermedades infecciosas y virulentas, atenuación de virus, Equalia equalibus, o sea isopatía; y ahora, por lo que sabemos del secreto de koch, una mezcla de sustancias, toxoalbúminas y fermentos orgánicos, los efectos de los cuales son nulos, a las dosis homeopáticas, que se usan en el hombre sano, y muy enérgicos en el enfermo Similia similibus curantur, o sea, homeopatía”. Nogué i Roca fue uno de los homeópatas más críticos con la recepción de las ideas bacterianas y esto es útil para contemplar las contradicciones en las que el mismo autor se encuentra; por un lado la necesidad legitimadora para encontrar el lugar de la homeopatía en la ciencia, y por otro lado la convicción en unas ideas inmovilistas. es durante este primer periodo cuando se ponen encima de la mesa la mayoría de temas referentes a la teoría bacteriana como tal, y donde se busca la posición dentro del panorama científico del momento. esta búsqueda del lugar que puede ocupar la homeopatía y la relación con las innovaciones lleva inherente una polémica que se destapa en algunos artículos, entre dos facciones de los homeópatas catalanes; el sector de homeópatas puristas e inmovilistas, y el sector más predispuesto a modificar ciertas posiciones. en este aspecto el debate entre homeopatía e isopatía tiene cierta relevancia en el seno de la institución. Sin ir más lejos, Nogué i Roca realiza una crítica a la isopatía y pronostica un flamante fracaso al descubrimiento de koch, ya que el agente que inoculaba vía hipodérmica era un agente isopático46. Así pues, aún con el uso legitimador del proceso terapéutico que utilizó

el colectivo homeopático en cataluña relacionando la teoría bacteriana con los principios homeopáticos, a este fenómeno no le faltaron polémicas y discusiones. La búsqueda de su posición en el panorama médico y científico, dirigía la homeopatía a nuevas preguntas que poco a poco necesitaban encontrar respuestas. La difteria y el desarrollo de la sueroterapia (1894-1900) el triunfo de la etiología bacteriana en el caso de la difteria se configuró a partir de los trabajos de klebs (detección del Corynebacterium diphteriae, 1883), Löffler (reproducción experimental de la enfermedad en animales, 1884), Roux y Yersin (con el descubrimiento de la endotoxina 1888), pero el golpe de efecto en la consolidación de esta teoría llegó con la aplicación a gran escala de la sueroterapia en 1894-9547. A partir de esta fecha se inicia un periodo en el que la sueroterapia será el centro de atención en la medicina, y como no podía ser de otra forma, el sistema homeopático no solamente estará pendiente de los acontecimientos, sino que además participará en la transmisión de conocimiento. con la expansión de la sueroterapia, en 1894 y 1895 los artículos relacionados con esta terapéutica aumentan su presencia en la Revista Hose aumento este meopática. demuestra cuantificando los artículos que pasan de un porcentaje de entre un 10 y el 20% los primeros años, a cerca del 50-80% a partir del 1894, con un incremento sostenido aproximadamente hasta 1901. A partir de este año, las dudas en el seno de la homeopatía provocados por los efectos adversos de la sueroterapia, junto con la introducción de los nosodes y la opsonoterapia, y el nacimiento de nuevos conceptos como la anafilaxia hicieron que se redujeran al mínimo los artículos referentes a la sueroterapia (como comprobaremos en los siguientes capítulos). La sueroterapia propuesta por pasteur, koch, Ferrán, Roux y Yersin entre otros, se basaba en el principio de similitud defendido por la homeopatía. Éste será el principal punto de apoyo de los homeópatas a la hora de legitimar su fe. pero con la confirmación de este principio sólo no se podía dar valor a toda una doctrina

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que descansaba sobre unas bases resultado de la suma de diferentes principios. La labor del movimiento homeopático se dedicó pues, durante este periodo de tiempo, a encontrar otros puntos de contacto entre la sueroterapia y la homeopatía. en este proceso fue cuando apareció una nueva estrategia: la resignificación del lenguaje, que tendría un papel básico para consolidar el principio de las dosis infinitesimales, clave en el desarrollo homeopático. el primer actor en utilizar esta estrategia fue derch i Marsal, en el artículo de septiembre de 1894, titulado “Las Inyecciones antidiftéricas del dr. Roux”48. en este artículo, defendía que les inyecciones contra la rabia de pasteur, las anticoléricas de Ferrán, las antituberculosas de koch y las antidiftéricas de Roux, confirmaban el pensamiento de Hahnemann, y a la vez se realizaba una cuestión importante: ¿es la dinamización homeopática lo mismo que la atenuación alopática?. en el contenido de esta cuestión, básica para entender el papel del lenguaje en la legitimación de un pensamiento, se puede observar que la homeopatía utiliza el concepto “dinamización” mientras que la alopatía usa el concepto “atenuación”. Los dos términos, con un significado prácticamente contrario uno del otro, fueron empleados por el movimiento homeopático como sinónimos, en un intento de situar la homeopatía dentro del sistema racional de la ciencia. de esta forma, los defensores de la doctrina Hahnemanniana asimilaron el concepto de atenuación imprescindible para entender el significado de sueros y vacunas, y lo utilizaron en muchos artículos posteriores sustituyendo el término dinamización49. en este sentido el rol del médico francés pierre paul Émile Roux (1853-1933) fue fundamental. en primer lugar, debido a que parte de su éxito, a diferencia de pasteur y koch, fue el hecho de realizar una mayor atenuación del suero para evitar los problemas de salud que provocaban las inyecciones de estos sueros. esta eficacia de la atenuación de Roux, seguía la línea de la dinamización homeopática realizada para evitar agravaciones, concepto propio de la doctrina homeopática. La figura de Roux fue muy alabada por los médi-

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cos de la AMHB. por ejemplo, Giró en su su artículo “La homeopatía y el suero antidiftérico”, publicado en enero de 1895, alababa Roux porque había obedecido las dos leyes que regían la homeopatía: el similia y la dinamización50. A partir de este momento, la legitimación del sistema homeopático descansaba sobre estos dos principios, y la referencia a ellos va a ser una constante en la mayoría de artículos publicados. el mismo Giró acusaba a los médicos alópatas de hacer caso omiso a las leyes homeopáticas y basarse simplemente en el empirismo, descubriendo de esta manera nuevos caminos que la homeopatía ya había explorado: “y en efecto, está escrito que nunca podrán entender mientras reine sobre la ciencia el empirismo, mientras no hagan descansar el pensamiento sobre una base sólida, racional, y eso no va a suceder hasta que, saliendo del error en el que viven, acepten las dos leyes fundamentales de la homeopatía: el similia y la dinamización”51. El dilema de la sueroterapia: ¿isopatía u homeopatía? en este contexto de auge de la sueroterapia y la apropiación que realizaba el colectivo homeopático de la preparación de los sueros, se inició en la revista un debate sobre el método utilizado por Roux, que se dio en el Ateneu Barcelonès entre un joven dr. Guerra y el dr. Robert. Mientras el primero defendía el método Roux que él mismo había observado en un viaje a parís, concretamente en el Instituto pasteur, el catedrático de patología interna, remarcaba la importancia de la clínica y las diferencias de presentación de una misma enfermedad en diferentes individuos (en una clara alusión al terreno) haciendo uso de las teorías de las ptomainas, leucomanias y fagocitosis52. este debate continuaba en las sesiones de la AMHB, y comet refería las dudas sobre la teoría bacteriana que se le presentaban a Robert. cierto es que el asentamiento de la sueroterapia en dos columnas principales del sistema homeopático era una buena estrategia de legitimación, pero no encajaba con la filosofía y la epistemología de la homeopatía como sistema médico. Así pues, no era imprevisible que después de la efusiva

recepción de la sueroterapia como demostración de los principios homeopáticos, comenzara a surgir una corriente crítica, que se expresaba con más fuerza en la revista a partir del 1897 (aunque como hemos visto, Nogué i Roca ya hacía mención a esta problemática en artículos anteriores). diferentes artículos empezaron a dudar de la eficacia de los sueros y de su utilidad. Incluso en la sesión de la AMHB del 29 de mayo de 1896, dentro de la crítica de diferentes sistemas médicos que presentaba Giró, se establece una pequeña discusión donde Olivé y Gros explicaba que los sueros no aventajaban en nada a los tratamientos homeopáticos convencionales53. en contra de esta opinión se situaba Juan Sanllehy que además opinaba que isopatía y homeopatía se podían considerar el mismo sistema terapéutico. Ante estas dudas, una nueva corriente ecléctica abrazó algunos homeópatas como pinart, que en un artículo sobre la difteria y su tratamiento defendía la utilización de la sueroterapia junto con los medicamentos homeopáticos54. Así pues, la batalla estaba servida. Mientras que como estrategia legitimadora durante el apogeo, la sueroterapia había tenido un papel importantísimo y de un amplio consenso, con el paso del tiempo y la práctica médica diaria, los homeópatas empezaron a ver las contradicciones en que estaban involucrados y las controversias se hicieron evidentes55. Ante esta situación y en la búsqueda de puntos de contacto, a partir de 1901 empezaron a publicarse estudios y artículos hablando de los nosodes56. Los nosodes dentro del tratamiento homeopático eran conocidos desde hacía tiempo. en el caso de la tuberculosis, los experimentos más conocidos con el Baccilinum los realizó el dr. compton Burnett (18401901) de Londres, cinco años antes del descubrimiento de koch. Burnett realizó los experimentos sobre sí mismo con un fragmento de pulmón tuberculoso atenuado y dinamizado57. en el contexto del estado español pinart también realizó este tipo de experimento unos años más tarde. Una nueva herramienta de legitimación se ponía en marcha: la defensa de la primicia en los experimentos58. Los nosodes eran un gran ejemplo del uso de


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

un procedimiento que la medicina consolidaba, y que la homeopatía hacía tiempo que utilizaba59. Aproximadamente a partir de 1895, la sueroterapia empieza a coger un ritmo vertiginoso favorecido no sólo por el éxito terapéutico sino por el éxito comercial, y comienzan a fabricarse sueros para diferentes enfermedades transmisibles. el desarrollo de sueros para la difteria, la peste bubónica, la viruela, la tuberculosis, la rabia, la fiebre tifoidea, entraban en un periodo intenso en el que desde diferentes países europeos se anunciaban nuevos descubrimientos. Ante las dudas que empezaba a suscitar la sueroterapia se inició dentro del movimiento homeopático un interés por abandonar los nuevos conceptos terapéuticos introducidos por la bacteriología y retornar a los orígenes de la doctrina. este proceso se comprueba perfectamente en una publicación de Giró en febrero de 1902, titulada “el único camino”, donde explica: “¿Qué hay que descubrir en la homeopatía? Qué hay que perfeccionar? Ni la ley en que se basa su terapéutica comprobada por la experiencia y demostrada hasta la saciedad, ni su sistema patológico ratificado hoy por los descubrimientos de la moderna microbiología, ni la preparación de sus medicamentos, consecuencia lógica de la ley de similitud! Sólo es susceptible de mejora su materia médica, aumentando el número de medicamentos”60. por el lado homeopático pues, surgieron nuevos estudios y patogénesis de diferentes medicamentos, que principalmente eran nosodes. A los ya conocidos, Baccilinum y Vaccinum se añadieron la Thyphotxina, Staphylotoxina, Medhorrinum, Syphylinum, Psorinum, entre otros, estudiados por Manel cahís y Ricard Moragas. estos medicamentos nosodes empezaron a ser estudiados como tales, independientemente de la causa etiológica de la enfermedad asociada; se volvió a uno de los principios clásicos de la homeopatía, o sea, un nosode determinado serviría como medicamento para un individuo concreto que presentara los síntomas que éste presenta en su patogénesis, independientemente del agente mórbido causal61. Los descu-

brimientos y estudios de estos nuevos nosodes deben entenderse exclusivamente como una necesidad de legitimación, y no como una necesidad terapéutica ya que ésta se consideraba cubierta con la materia médica homeopática existente. esta afirmación se puede comprobar en el artículo “Más sobre los nuevos remedios microbianos” de Manel cahís, cuando introduce los dos nuevos medicamentos la Thyphotxina y la Staphylotoxina pero afirma que no son necesarios ya que con los policrestos hahnemannianos es suficiente62. en este contexto se llega al siglo XX con un desacuerdo claro en el tratamiento adecuado de las enfermedades bacterianas por parte de la homeopatía. tres corrientes discuten en el seno de ésta, para buscar el tratamiento más efectivo. Mientras los defensores de la sueroterapia seguían argumentándola como un triunfo del sistema y ésta seguía siendo un instrumento legitimador, dos corrientes se escinden internamente, aunque recurrían también al argumento legitimador que les podía reforzar. Una de ellas estaba formada por la línea más purista que consideraba que los nuevos descubrimientos no debían hacer cambiar la terapéutica homeopática que se utilizaba hasta entonces y que tan buenos resultados había obtenido. “la ciencia de los bacilos no puede influir de ninguna manera en la práctica de nuestros tratamientos. [..] en otras palabras: la bacteriología es una ciencia natural y la homeopatía es una doctrina de práctica médica”63. esta línea más purista crece a principios del siglo XX debido a los efectos adversos publicados de la sueroterapia, que hacen que los homeópatas se refugien en la inocuidad de sus tratamientos. por otra parte, aparecía una corriente ecléctica que recurría a la combinación de terapias para conseguir un resultado más positivo y que queda difuminada por las dos anteriores fruto de su extremidad64. Los últimos trabajos de Behring (1904) La división de pensamiento en el seno de la Academia frente a la terapéutica de las diferentes enfermedades bacterianas, y las dudas suscitadas respecto a la sueroterapia, debilitaban la posición legitimadora

de la homeopatía, y por tanto su posición frente a la medicina racional en boga. Una nueva herramienta legitimadora era necesaria para no verse derribados por las nuevas teorías. La posición y opinión de reconocidos científicos podía ayudar a difundir las virtudes de la doctrina homeopática. este sistema de legitimación había estado presente en algunos números anteriores de la revista65 pero fue a partir de los experimentos de Behring que se empezó a explotar como instrumento. en este papel, aparecerían diferentes actores reconocidos, como cesare Lombroso (1835-1909)66, el mismo Roux67 o emile Von Behring (1854-1917) cuya figura toma una relevancia muy importante, sobre todo a partir de sus últimos trabajos sobre tuberculosis y la vacunación masiva a través de la leche de vaca68. exprimiendo esta nueva vía legitimadora, en 1907 se publicaron dos artículos, uno en mayo y otro en diciembre, dedicados a Von Behring, donde se daba voz a unas palabras del propio personaje, reconociendo la homeopatía69. “A pesar de todas las consideraciones y experimentos científicos en torno a la vacuna de la viruela, el descubrimiento de Jenner permaneció como un episodio aislado hasta que pasteur el enmarcó bajo un principio que no puede ser más bien caracterizado que por la expresión de Hahnemann : homeopático. Realmente, qué otra causa hay en la inmunidad epidemiológica del cordero vacunado contra el ántrax, que la influencia previamente ejercida por un microorganismo parecido al ántrax mismo? Y qué concepto técnico resulta más apropiado para definir este efecto ejercido por un microorganismo similar, que la palabra Homeopatía de Hahnemann? estoy tocando un tema anatematizó hasta hace poco por el castigo médico: pero si debo presentar estos problemas a la luz de la historia, el insulto dogmático no me detendrá [..] el concepto de que cada enfermo reacciona de manera diferente a las medicaciones que se tuvieron que probar empíricamente por los ensayos terapéuticos, también jugó un papel importante en el pensamiento de Hahnemann”70.

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también en el discurso pronunciado por Manuel Moragas en abril de 1908 en la Academia, el autor hace referencia a las palabras de reconocimiento de Behring y de Huchard (patólogo de la Universidad de paris) respecto a la homeopatía, de manera que intenta consolidar la importancia de ésta en el mundo científico71. en medio de esta progresiva dilución en la relación entre homeopatía y teoría bacteriana, en octubre de 1908 tiene lugar un acontecimiento que favorece el aumento, de nuevo, de los artículos referentes a la teoría bacteriana. La celebración del I congreso español de tuberculosis en Zaragoza en 1908 provocó que los homeópatas catalanes, y sobre todo los miembros de la AMHB volvieran a difundir sus ideas a través del órgano de difusión que es la revista. La presencia de pinart y comet como médicos homeópatas invitados en este congreso se considera de vital importancia dentro del núcleo de la revista y por eso se asumía que era necesario un relanzamiento de la legitimación. Las opsoninas de Wright. Individualidad morbosa (1910-1913) esta situación de pérdida de referencias debido a las dudas que comenzaban a surgir en la sueroterapia encontró un nuevo icono legitimador. Una novedad científica como la opsonoterapia, ponía el punto de mira de los homeópatas en otro de los principios básicos de su doctrina, la individualidad morbosa. Ya desde finales del siglo XIX el estudio de los procesos de defensa del organismo era un tema candente en la ciencia médica y biológica. en 1904, el bacteriólogo británico Almroth Wright (18611947) publicó su descubrimiento sobre las opsoninas. Éstas son moléculas coadyuvantes en el proceso de fagocitosis, vital para entender la capacidad defensiva del organismo frente a la infección. este descubrimiento y las nuevas teorías inmunológicas abrieron un abanico de posibilidades a los homeópatas para proclamar que el concepto terreno propuesto por Hahnemann, no era más que eso que se estaba descubriendo. el principio de individualidad morbosa comenzaba a posicionarse en el juego de la legitimación y la idea de plagio seguía sobrevolando las mentes de los homeópatas.

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Fig. 5: Almroth Wright.

era cuestión de tiempo, que se propusieran las opsoninas como tratamiento terapéutico de diferentes enfermedades, y sería en este momento cuando los homeópatas pasarían al ataque en la defensa de un principio del que tímidamente ya habían dado pinceladas anteriormente72. A partir de 1905, los artículos en la revista referentes a las opsoninas y al concepto de terreno se hicieron notables, siempre evidentemente, con un trasfondo legitimador de la doctrina. en un estudio sobre la tuberculosis realizado por derch i Marsal, éste hablaba claramente ya de predisposición, terreno y herencia. No sólo eso, sino que por primera vez en la revista, el autor asocia esta predisposición o terreno a las necesidades sociales, morales y laborales de la sociedad, y por tanto, proponía inicialmente medidas sociales como la alimentación y medidas morales como la lucha contra la pornografía73. A partir de este estudio se creó una discusión en el seno de la Academia sobre el origen de la tuberculosis. Otros trabajos comenzaban a iniciar la divulgación de los conceptos de Wright, como el artículo de Ipiniburu, titulado “Las opsoninas y la fagocitosis”74, de marcado carácter científico. Ricard Moragas, miembro de la Academia y activo redactor en el último periodo de la revista, fue el personaje que más profundizó en el tema de las opsoninas75. Así en el discurso

del mismo Moragas “evolución y Adaptación de los microorganismos. terapéutica de la infección” del 14 de abril, el orador expuso cuatro ideas básicas de lo que sería el pensamiento de la AMHB respecto a este tema. en primer lugar, aseguraba que el microbio no era el agente causal único y que la microbiología no era una ciencia exacta. Al no haber una causa única, Moragas argumentaba que la vida era equilibrio entendido como proporción y armonía entre diversos elementos, y que era la pérdida de éste el que proporcionaba la invasión bacteriana. Los elementos claves para este equilibrio eran los microbios y el terreno. concluye el discurso con la afirmación de que la inmunidad era un proceso natural de adaptación a la convivencia con los agentes infecciosos. el concepto de dualidad microbio / terreno en la etiología de las enfermedades queda bien representado en el artículo de comas y camps titulado “Los procesos infecciosos en la infancia. Su influencia en el porvenir del organismo. profilaxis”, del volumen 21 de la revista. camps definía el proceso infeccioso como el resultado de los efectos traumáticos provocados por dos leyes físicas fundamentales, la potencia y la resistencia, y se refería a la opsonoterapia de Wright como una nueva terapéutica que llenaba el vacío en este campo. Los estudios de las opsoninas y de la fagocitosis, daban alas al concepto de miasma acuñado por Hahnemann, e interpretado por sus sucesores, y por este motivo la futura inmunología parecía ser el más preciado tesoro para el movimiento homeopático.

Conclusiones Los nuevos descubrimientos en medicina, biología y química provocaron la necesidad de una reorganización de diferentes paradigmas científicos, y la búsqueda del lugar de cada sistema dentro de estos nuevos paradigmas. el uso de estrategias legitimadoras en la recepción de estas teorías para reorientarse dentro de estos nuevos conceptos fue un instrumento utilizado por la mayoría de disciplinas científicas que tuvieron


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

que evolucionar y adaptarse a los futuros tiempos. La homeopatía como sistema médico creado en el seno del paradigma humoral utilizó también sus estrategias. La fuerza con la que se introducía la teoría bacteriana en los diferentes campos médicos, y la rapidez de los descubrimientos en sueros y vacunas provocó que las instituciones homeopáticas reaccionaran con firmeza con el afán de divulgar sus virtudes y verdades a través de una recepción activa de la teoría bacteriana. entendiendo como recepción activa aquella que no sólo recibe la nueva teoría, sino que es capaz de modelarla según sus intereses. en cataluña, la Academia Médico Homeopática de Barcelona, como institución más potente a principios del siglo XX, fue la encargada de elaborar un plan de choque ante la ofensiva de la ciencia racional. A través de la Revista Homeopática se empezaron a divulgar ideas en defensa de la doctrina, y se empezó a relacionar ésta con los nuevos descubrimientos científicos. La base de esta recepción fue la de relacionar la teoría bacteriana y su terapéutica con los principios fundamentales en que se basa la homeopatía: la similitud, las dosis infinitesimales y la individualidad morbosa. La defensa de estos principios no fue uniforme, sino que iba ligada a los acontecimientos científicos que se iban dando. tres fueron pues las estrategias básicas seguidas por el colectivo en cataluña a través de la Revista Homeopática. en primer lugar y como punto más importante, y por tanto al que se le dedicaba más espacio, era la relación entre la teoría bacteriana, el Similia similibus curantur, y la dinamización. es clave ver, no sólo como la teoría de koch y pasteur reafirmaba estos principios, sino que parte de la estrategia tenía que ver con la necesidad de ver en las obras de los emergentes bacteriólogos, un claro plagio de las ideas de Hahnemann y sus sucesores76. La confusión cronológica de los descubrimientos es un instrumento

que en muchos de los artículos estudiados se utiliza de forma premeditada. esto se puede comprobar en las palabras de derch y Marsal en un artículo de 1900 donde afirmaba: “Los microbiólogos [..] no son más que homeópatas adulterados”77. La cuestión de quién fue primero o qué fue primero, protagonizaba también, un debate importante en las publicaciones periódicas de la revista. Las polémicas y dudas que dentro de la Academia llevaron estas estrategias obligaron a utilizar otros argumentos legitimadores. Uno de los que se utilizaron fue el de publicar opiniones a favor de la homeopatía por diferentes científicos o personalidades reconocidas. Los personajes de Roux, Lombroso, Letamendi y sobre todo la figura de emile Von Behring fueron claves para explotar esta estrategia, pero las posibilidades de debatir dentro de este contexto eran limitadas, y este recurso acabó siendo utilizado ante la falta de otros recursos más sólidos. Los descubrimientos de Wright sobre las opsoninas y el avance en la inmunología fueron clave para relanzar una última estrategia, la legitimación de la tercera columna de la homeopatía, la individualidad morbosa. en este caso, la interpretación del Miasma de Hahnemann como terreno o predisposición fue el enlace entre las nuevas ideas inmunológicas y la doctrina homeopática. Aunque en algunos artículos anteriores a 1900 ya se hacía referencia a este tema, no fue hasta los números publicados a partir de 1905 que se empezó a dar una importancia legitimadora a éste. en conclusión, este trabajo contradice la afirmación realizada por calbet y camarasa en su tesis doctoral donde afirmaba que: “La homeopatía recibió el golpe mortal con los descubrimientos de pasteur y koch”78. en primer lugar, porque la homeopatía no se opone a la teoría bacteriana en ningún caso; contrariamente a la opinión de calbet cuando dice que la homeopatía luchaba en vano contra las teorías pasteurianas79. de hecho Hahnemann ya asociaba, en las últimas obras, bacterias y enfermedades. La diferencia básica se puede encontrar en

el valor que la homeopatía da al terreno para que el microbio pueda desarrollar la enfermedad, lo que más tarde será apoyado por la inmunología, frente al valor que muchos bacteriólogos daban al microbio como agente causal único de las patologías. por otra parte y de acuerdo con las hipótesis de paul U. Unschuld, el éxito o el fracaso de una teoría científica no se basa simplemente en unos hechos científicos demostrados sino que existen unos factores extra medicinales que determinan el triunfo o la derrota. Según Unschuld, las ideas de la teoría bacteriana y de la teoría inmunológica ya se daban a finales del XIX, pero no fueron consideradas hasta la suavización del excesivo individualismo del sistema de pensamiento80. del mismo modo, el derribo de un sistema de pensamiento, en este caso un sistema médico, no se da simplemente por las innovaciones científicas que lo pueden poner en duda, sino que también hay una serie de factores extra medicinales que lo determinan. en el caso de la homeopatía, la teoría bacteriana más que derrumbar el sistema de pensamiento Hahnemanniano lo que hizo fue reforzarlo a través de las estrategias de legitimación que utilizaron los homeópatas catalanes. La sueroterapia y los descubrimientos de las opsoninas fueron utilizados para fortalecer los principios más importantes de la homeopatía ante las dudas que podían surgir sobre este sistema médico, sobre todo dudas dentro del mismo sistema. La recepción activa de la teoría bacteriana fue pues, un proceso legitimador por parte de la homeopatía catalana que le permitió proteger sus principios básicos y así defenderse de los ataques de la medicina racional que se estaba hegemonizado en europa. Fueron pues, la suma de factores científicos y factores extra medicinales los que dejaron la homeopatía en fase latente a partir de 1934 hasta su resurgimiento en la década de los 80 del siglo XX. en definitiva, es necesario profundizar en esta línea de investigación para intentar resolver el papel de la homeopatía en la medicina catalana del siglo XX.

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Joel Piqué i Buisan

Notas: * Investigador independiente, miembro del ceHIc (centre d’estudis d’Història de la ciència. UAB) 1). Se ha realizado un amplio trabajo historiográfico que por falta de espacio no se ha podido incluir. Aquí los trabajos más representativos de este análisis en el contexto español: Albarracín Serra, A. (1985); Albarracín Serra, c. (1988); Alfonso Galán (1987); Andrés turrión (1986); Lorente Miñarro (1987); González-carbajal (1991), calbet i camarasa (1967); calbet i camarasa (1969); camps i clemente (2007); Sabaté i casellas (2012). A nivel internacional: cooter (1984); cooter (1988); cooter (1989); Haller (2005); Jütte, Risse, Woodward (1998); Johnstone (2004); Scott (1998); Ullman (1991); dinges (2001), (2002). 2). calbet i camarasa (1967): 116 3). Boletin del Colegio oficial de Médicos de Barcelona. 1897, (2) ,25-26.; calbet i camarasa (1967): 56. 4). Las referencias y citas de la Revista Homeopática a lo largo del trabajo se indicarán como RH en las notas a pie de página. La revista ha sido localizada completa en la Fundació Uriach, y en la biblioteca de la Acadèmia Medico Homeopàtica de Barcelona. 5). La microbiología médica se consolidó en españa entre el 1886 y el 1905, año en el que entró a formar parte de los planes de estudio de la licenciatura de medicina. Báguena cervellera (1985): 8. 6). Vargas Sánchez (2011):37-39 7). Un buen resumen de la vida de Samuel Hahnemann se puede encontrar en: González-carbajal García (2004): 21-50 8). Los principios de la homeopatía són: fuerza vital, Similia similibus curantur, dosis infinitesimales, individualidad morbosa y medicamentosa, existencia de miasmas-natura y la experimentación pura. 9). Según Hahnemann, la enfermedad no se produce por un agente físico discreto, sino por la falta de harmonía de la fuerza vital (Weismann (2006):1755-58). 10). Un gran análisis de los diferentes significados del concepto miasma: Vargas Sánchez (2011) 11). klein, L. (2010): 10-20. 12). Hahnemann, S. (1792). 13). Hahnemann, S. (1852): 758. 14). Luz (1997): 111-137. 15). Los cuatro postulados són: el microrganismo tiene que estar presente en todos los individuos enfermos, pero no en sanos; el microrganismo puede ser recuperado y aislado en un cultivo puro; el microrganismo aislado tiene que provocar la enfermedad al ser inoculado de nuevo; y en este individuo tiene que ser posible volver a aislar el microrganismo, y tiene que ser idéntico al de inicio. 16). García Rodriguez; González Nuñez; prieto prieto (2006) 17). cid F., cruz, F., pous-Mas, t. (1982) 18). Un ejemplo de la recepción de la teoria bacteriana en españa lo encontramos en el trabajo de Báguena cervellera (1985) sobre Julio Magraner y su obra titulada Estudio general de las enfermedades por impregnación o infecciosas según la doctrina parasitaria (1887). 19). Según González-carbajal García (2004), la primera referencia parece ser que es un articulo titulado “Sobre la virtud profiláctica de la Bella-dona o Belladama contra la fiebre escarlatina”, publicado en las Décadas Médico-quirúrgicas y farmacéuticas de Madrid y considera el dr. cosme Maria de Horatiis como el introductor de la homeopatía en españa. 20). Vinyals (1924): 506 21). Nogué y Roca (1890). La Academia Médico-Homeopática Barcelonesa. RH, 1 ,257-259. cita de p. 257. 22). La homeopatía entra como sistema médico en el Hospital Niño de dios a partir del 1 de abril de 1901, según Vinyals (1924): 523. 23). el Institut Homeopàtic nació fruto de una escisión de la misma AMHB, en el año 1904, según: Vinyals (1924): 532. 24). “Y así, al dar esta despedida temporal a nuestros lectores, digamos con orgullo y alegría, parodiando las cámaras mortuorias de los reyes de la tierra: ¡el consultor Homeopático ha muerto! ¡¡¡ Viva la ReVIStA HOMeOpátIcA!!!”. AMHB. International Homeopathic Council (1924). Barcelona. ed. Indigo, 492. 25). Anales de homeopatia, El criterio Médico, El Consultor Homeopático.Vinyals, A (1924): 297-572. 26). Salvador Badia i Andreu (1847- ), Francesc X. de Benavent i de camon(1850-1930), Manuel cahís i Balmanya (1855-1934), Josep Nogué i Roca (1851-1908), José Antonio Grifols Morera (1857-), Joan Solé i pla (18741950), entre otros. 27). cuadro con todas las juntas directivas des de su fundación: AMHB. Vinyals, A (1924): 496. 28). No se encontró un registro de socios durante este periodo. podemos hacernos una idea viendo la relación de homeópatas que Augusto Vinyals registra en: Vinyals (1924). 29). en este recuento se tienen en consideración las sesiones de la AMHB pu-

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blicadas en la misma Revista Homeopática. 30). el año 1893 es poco significativo, debido a que la publicación durante este año fue bimensual. 31). Los recientes descubrimientos bacteriológicos y la homeopatía. RH, 3, 213-220. cita de p. 214. 32). todos estos títulos se encuentran en: Giró Savall (1890). Microbios patógenos en la boca del hombre sano. RH, 1, 32; Miedo al contagio. RH, 1, 63; debove (1890). puede ser transmitida la diabetes? RH, 1, 186. 33). Ver nota 33. 34). La redacción (1890). A nuestros lectores. RH,1, 1-6. cita de p. 4. 35). terrades, J .(1890). de 1790 a 1890. RH, 1, 31 36). William crookes (1832-1919), científico del siglo XIX dedicado al campo de la química, de la física y del espiritismo. 37). kroener (1891). de las relaciones entre la bacteriologia y la homeopatia.RH, 2, 105-116. Otro artículo interesante es: kroener (1906). Sobre la acción del infinitamente pequeño en la naturaleza. RH, 17, 310-314. 38). kroener (1891) op. cit. en nota 39, cita de pp. 105-106. 39). “no podia menos que ser así, porque aceptando que el microbio es la causa de la enfermedad, es preciso que el terreno sea abonado a su germinación [..] Atacando o combatiendo el microbio descuidn el terreno abonado para nuevas invasiones, y en contra, si intentan atender al individuo se encuentran el vacío terapéutico”. Nogué y Roca (1890), koch y la tisis. RH, 1, 356 40). Nogué y Roca (1890). errores fatales. RH, 1, 65-72. cita de p. 67. 41). Ricart (1890). Las creencias en medicina homeopática. RH,1, 97-106; 169177. 42). Nogué i Roca (1891). progresos de la homeopatia. RH, 2, 225-243, cita de p. 230 43). pinart (1891). La tuberculosis y su tratamiento homeopático. RH, II, 135149. 44). Nogué y Roca (1890), errores fatales. RH, 1, 65-72, cita de p. 67. 45). Nogué y Roca (1890). koch y la tisis. RH, 1, 353-358. 46). Nogué y Roca (1891). Más sobre Koch.RH, 2, 5-13. 47). Rodríguez-Ocaña (2007): 38 48). Anteriormente ya se encuentran referencias a la dinamización y a la atenuación, pero no se utiliza de forma tan evidente como instrumento de legitimación. por ejemplo, en el artículo de Nogué y Roca (1890). koch y la tisis. RH, 1, 353, cuando afirma: “hacemos gracia al lector, dela forma que se preparan las atenuaciones antituberculosas, completamente iguales a nuestra escala decimal, esto es, un triunfo de nuestra escuela, y un plagio al que ya nos tienen acostumbrados nuestros adversarios”. 49). Un ejemplo se encuentra en la necrología de Louis pasteur publicada en septiembre de 1895, cuando Giró escribe comparando pasteur y Hahnemann: “los dos eran químicos, y seguían distintos caminos en sus experiencias [..] convergieron en un mismo punto y con un siglo de por medio, demuestran aunque de forma distinta, la verdad de estos dos principios: atenuación de las dosis y la ley de similitud”. Giró, J (1895). Necrologia de Louis pasteur. RH, 5, 265. 50). Giró, J. (1895). La homeopatia y el suero antidftérico. RH, 6, 1-3. 51). Giró, J. (1895). está escrito. RH, 6, 33-35, cita de p. 33. 52). comet (1895). Más sobre sueroterapia. RH, 6, 35-43. 53). Sesión publicada a: RH ,8, 82-86 54). pinart (1891). La tuberculosis y su tratamiento homeopático. RH, 2, 135149. 55). en el artículo “Más Sueros” del número d’abril de 1896, Giró crítica el abuso que se estaba haciendo de la sueroterapia. 56). Se entiende como nosode aquel remedio obtenido del producto morboso de una enfermedad. 57). Nogué i Roca, J. (1891). el Baccilinum. RH,2, 65-69 58). comet (1913). Las vacunas, los sueros y la homeopatía. RH, 24, 110-130. 59). García López (1891). La linfa de koch ante el criterio de la escuela homeopática. RH, 2, 70-72; Olivé Gros (1896). La medicina patogenética de cesario d’Abreu. RH, 7, 16-17. 60). Giró, J.(1895). está escrito. RH, 6, 33-35. 61). por ejemplo: Galard, J. (1903). estudio del Baccillinum en las infecciones renales y respiratorias. RH, 14, 37-44. 62). cahís, M.(1910). Más sobre los nuevos remedios microbianos. RH, 21, 3340. 63). kroener (1891). de las relaciones entre la bacteriología y la homeopatía. RH, 2, 105-116. 64). Galard, J. (1903). carta abierta a los dres. cristobal Loscos de Bot y d. pedro cortiella. RH, 14, 313-319. 65). por ejemplo, la publicación en septiembre de 1891 en la Revista, de unas palabras del discurso de inauguración del Instituto koch: “es un modelo que no excluye ninguna clase de tratamiento y que eventualmente puede servirse de la forma homeopática , y que por ello, deseamos que el homeópata dr. durant se pusiera de acuerdo con los directores del Instituto para conseguir mejores resultados”.


La recepción de la teoría bacteriológica en Cataluña a través de la Revista Homeopática (1890-1913)

66). Redacción (1904). carta del dr. cesare Lombroso. RH, 15, 284 . 67). “el dr. Roux admite la verdad de la homeopatía” cahís, M (1895) RH, 5, 241. 68). pinart (1904). La tuberculosis y los ultimos trabajos del dr. Behring. RH, 15, 124. 69). Redacción (1907). el profesor Von Behring reconoce la homeopatia. RH, 18, 123; 299. 70). Bellavite, conforti, piasere, Ortolani, (2005) 71). Moragas, M. (1908). discurso reglamentario del académico dr. Manuel Moragas. RH, 19, 84-106. 72). por ejemplo, un artículo que habla de la importancia del terreno es: Nogué i Roca (1892). el cólera y la teoría microbiana. RH, 3, 286-291. 73). Una introducción a la medicina social la encontramos en: Rodríguez

Ocaña (1992). 74). Ipiniburu (1906). Las opsoninas y la fagocitosis. RH, 17, 284-288. 75). Moragas (1909). Las opsoninas. RH, 20, 217-220. 76). “el invento de pasteur a poco más que investigamos, quedará reducido a las proporciones de un plagio” Nogue i Roca (1891). Más sobre koch. RH ,2, 513, cita en 11 ; “en realidad, pasteur merece ser elegido miembro del Instituto Homeopático de América, porque ha confirmado y consagrado de una manera brillante el gran principio de Hahnemann”. Los recientes descubrimientos bacteriológicos y la homeopatía. RH, 3, 213-220, cita en 220. 77). derch i Marsal (1900). RH, 11, 133-168, cita en 157. 78). calbet i camarasa, (1967): 106. 79). calbet i camarasa (1967): 107. 80). Unschuld (2004): 16-18.

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