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FARMACIA, MEDICINA & HISTORIA

número especial SEXTA ÉPOCA

Revista de estudios históricos de las ciencias de la salud Antigua revista Medicina e Historia (Fundada en 1964)

Uriach 180 años fragmentos de una historia Judit Entrena Jordi Sequero

30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica Javier Uriach Torelló

www.fu1838.org


FARMACIA, MEDICINA & HISTORIA

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Nº ESPECIAL – SEXTA ÉPOCA Revista de estudios históricos de las ciencias de la salud Fundada en 1964 Publicación bianual Fundación Uriach 1838 Centro de Documentación de Historia de las Ciencias de la Salud Polígono Industrial Riera de Caldes Avda. Camí Reial 51-57 08184 Palau-Solità i Plegamans (Barcelona-España) www.fu1838.org fundacion-historia@uriach.com Director de la publicación:

4 Uriach 180 años fragmentos de una historia Judit Entrena Jordi Sequero

Javier Uriach Torelló Diseño y maquetación:

Estudi Quim Duran Soporte válido con la ref. SVR nº 479 Dep. Legal B-27541-1963 ISSN: 0300-8169 © de la edición: Fundación Uriach 1838 Reservados todos los derechos El contenido de la presente publicación no puede ser reproducido, ni transmitido por ningún procedimiento electrónico o mecánico, grabación magnética, ni registrado por ningún sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni por algún medio, sin la previa autorización por escrito del titular de los derechos de explotación de la misma. Prohibida su venta.

16 30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica Javier Uriach Torelló

Portada: Fotografía original del fondo archivístico de la Fundación Uriach 1838. Detalle de un matraz de 2000 ml utilizado en los laboratorios Uriach. Francesc Català-Roca, 1971

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Uriach 180 años

fragmentos de una historia JUDIT ENTRENA* JORDI SEQUERO*

1838. Paseo del Born, Barcelona

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l sonido de las campanillas de la puerta al entrar en la droguería y el fuerte olor, le hicieron tomar conciencia, estaba a punto de emprender un nuevo camino. Se acercó al mostrador y alzó la vista, las estanterías estaban llenas de tintes, pinturas, plantas, medicamentos, mermeladas, legumbres y un sinfín de productos diferentes. Había quedado con el señor Rafael Vilaclara, propietario del establecimiento, para hablar del puesto de aprendiz. El camino desde su casa en Sant Andreu del Palomar había sido largo, la ciudad parecía muy grande para alguien tan joven. Sin duda se trataba de una gran oportunidad para Juan Uriach Feliu. Rafael Vilaclara lo miró de arriba a abajo, le hizo algunas preguntas, se giró y mientras entraba en la trastienda murmuró “¡Empiezas mañana, no llegues tarde!”. El trabajo era duro y la jornada muy larga. Las estrechas calles del barrio del Born no permitían el transporte de mercancías en carros de caballos y el chico tenía que cargar en su carretilla los sacos de pólvora de cuerno de ciervo, ruibarbo y “estiércol del diablo”. Agotado al caer la noche, todavía tras el mostrador, sus ojos se cerraban, mientras tras los cristales del escaparate el aceite de las farolas iluminaba el despertar de la vida nocturna de la ciudad. Disponía de poco tiempo libre, la mayor parte del día la pasaba en la

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droguería machacando productos con el mortero, llenando frascos, preparando pedidos, atendiendo clientes y repartiendo mercancía. Tenía una pequeña libreta donde anotaba todos sus gastos que realmente no eran muchos, su compensación por el trabajo realizado se basaba en alojamiento, manutención y una pequeña paga que gastaba siempre bajo la supervisión del señor Vilaclara. Con el paso de los años, Juan adquirió cada vez más responsabilidades y dejó de ser un aprendiz para convertirse en encargado y hombre de confianza del propietario. Empezar desde abajo como “chico para todo” le había servido para conocer de primera mano todos los quehaceres del negocio.

1864. “Alomar y Uriach” Una apuesta de futuro Se lavó la cara y miró al espejo, esa noche no había dormido bien. Estaba preocupado, hacia días que una idea le rondaba la cabeza, no podía dejar de pensar en su conversación con Alomar. Quizás él tenía razón, hacía años que se conocían y pasaban largas horas discutiendo sobre como los tiempos estaban cambiando. Joaquín Alomar era farmacéutico, tenía 31 años y regentaba una pequeña farmacia en el barrio del Born cerca de la droguería Vilaclara. En aquellos tiempos los farmacéuticos eran pequeños artesanos que hacían fórmulas magistrales a través de mé-


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7 A la izquierda de la imagen, Droguería Vilaclara ubicada en el paseo del Born número 6 delante de la iglesia de Santa Maria del Mar 5 Publicidad corporativa de la Sociedad Alomar y Uriach del año 1888

“Oyóse una explosión sorda como lejano cañonazo, seguida de un estrépito de cristales que se rompían y volaban en pedazos”

todos tradicionales. Los nuevos medicamentos industriales, estaban ahogando sus negocios, llegaban desde Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, eran muy baratos y se vendían en todo tipo de establecimientos. En cambio los drogueros eran hombres de negocios formados en el arte del comercio que suministraban las materias primas a las farmacias. Y vieron en esta nueva situación una oportunidad de crecimiento para unir dos actividades hasta entonces muy diferentes. Al salir de casa para ir a trabajar, Juan se decidió. Asociarse con un farmacéutico era una opción de futuro, él conocía el negocio, quería hacerse cargo del traspaso de la droguería y Alomar tenía los conocimientos técnicos necesarios. La nueva sociedad “Alomar y Uriach” para la venta y distribución de productos químicos requirió de la inversión de 245.014,13 pesetas. Du-

rante los primeros años las ganancias fueron escasas, apenas podían sostenerse dentro de la esfera social en que vivían, pero poco después llegaron a formar un capital respetable. El negocio había crecido, la pequeña droguería del Born era insuficiente y las instalaciones fueron trasladadas a la cercana calle Montcada, ocupando los bajos de un antiguo palacete gótico. Las cajas se amontonaban, los sacos de productos químicos llenaban el espacio, un largo mostrador presidía la entrada y los más de 30 trabajadores corrían de un lado a otro.

1889. Palacio Dalmases El gran incendio 11 de octubre de 1889. La Vanguardia: “Oyóse una explosión sorda como lejano cañonazo, seguida de un estrépito de cristales que se rompían y volaban en pedazos. Brotó vivísima llama del almacén, sonaron gritos de horrible angustia y escaparon perseguidos por las llamas los empleados. Entre ellos, y precediéndoles de algunos pasos, salieron dos jóvenes con las ropas completamente inflamadas. Nuevas explosiones se dejaron oír, los desgraciados que ardían cayeron envueltos en llamas” “Alarmados los vecinos y sin saber porque corría la gente, cerraron las puertas; los carabineros salían apresura-

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Los ojos le brillaban, recordaba su llegada a Barcelona y todo el esfuerzo realizado desde entonces

dos del cuartel, cuya puerta lamían las llamas; sus mujeres y chiquillos, lanzando gritos de angustia escapaban aterrorizados llevándose cuantos objetos podían; parábase la gente atónita ante tamaño desastre” Eran las cuatro de la tarde, unos fuertes golpes le alertaron, al abrir la puerta tuvo un mal presentimiento. Delante suyo con manos temblorosas se encontraba uno de sus empleados.

1    Interior del establecimiento de J.Uriach y Cía en los bajos del Palacio Dalmases de la calle Montcada de Barcelona

"¡Don Juan, todo está ardiendo!" Aquel día murieron dos dependientes, el interior del almacén quedó completamente destruido y las pérdidas fueron exorbitantes. Los dos socios y sus empleados quedaron profundamente marcados por este suceso

1  Grabado del incendio del Palacio Dalmases publicado en el diario La Ilustración del día 11 de octubre de 1889

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pero no había otra opción, debían levantarse y seguir trabajando. El establecimiento fue reconstruido y su actividad pronto volvió a ser la de antes.

1891. Segunda generación Joaquín Uriach Uriach Después del segundo plato Juan se levantó, estas cenas familiares siempre se alargaban hasta bien entrada la noche. Llevaban horas discutiendo sobre el rumbo a seguir tras la muerte de Alomar y necesitaba un momento de tranquilidad. Al final todos estaban de acuerdo, si los herederos del farmacéutico no querían continuar con el negocio, ellos seguirían adelante. Eran las nueve de la mañana, el despacho de la notaría estaba un tanto frío, firmó el documento y se lo pasó a su hijo Joaquín. Los ojos le brillaban, recordaba su llegada a Barcelona y todo el esfuerzo realizado desde entonces. Ese 18 de marzo de 1891 quedaría grabado en su memoria para siempre. Ahora con la constitución de J.Uriach y Cía la empresa familiar ya era una realidad. Desde muy joven Joaquín, el mayor de los hermanos varones, había estado trabajando con su padre. Él era el heredero, debía seguir sus pasos, comenzar como aprendiz y asimilar las peculiaridades del arte del comercio. El segundo de los hermanos, Francisco, debía estudiar farmacia para poder dirigir el futuro laboratorio. Y finalmente, Trinidad, el tercero, también sería farmacéutico y se encargaría de la gestión comercial exterior. El negocio debía dar un paso al frente y adaptarse al nuevo contexto. Los medicamentos importados hasta el momento empezaban a producirse en el país y solo los pioneros se abrirían camino en el mercado.

1898. Barrio de la Barceloneta El laboratorio El barco que les traía las materias primas ya estaba descargando, el ruido de su motor a vapor era ensordecedor. Francisco revisaba una a una las cajas del muelle, contaba “500 quintales de


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Cruzó el paseo, tardó poco en llegar, el laboratorio estaba en la calle Baluarte en la Barceloneta

1 (Superior)  Publicidad corporativa de 1908 impresa en Barcelona por Seix

1 (Inferior)  Conjunto de anuncios publicitarios extraídos de diarios de principios del siglo XX

azufre, 24 sacos de corteza, 20 bultos de zinc, 30 barriles de drogas….”, parecía que estaba todo. Cruzó el paseo, tardó poco en llegar, el laboratorio estaba en la calle Baluarte en la Barceloneta. Con paso firme subió las escaleras y se preparó, por fin tenía los productos necesarios para empezar la fabricación de cloroformo. Hacía unos días que habían conseguido la patente de introducción del proceso de elaboración de este producto y tenía ganas de ponerlo en práctica. Este era el primer laboratorio químico industrial de la familia. J. Uriach y Cía ya no se dedicaba únicamente a la importación y distribución de productos, ahora también podía fabricarlos y venderlos en su droguería de la calle Montcada. Francisco Uriach se había convertido en el director técnico farmacéutico de la empresa y era responsable de avalar y garantizar las especialidades que se producían de las casas Allcock, Chassaing y Bishop, entre otras. Se acercó al puesto de recepción de mercancías, el nuevo material llegado aquella mañana no cabía, el tablero de preparación de pedidos estaba lleno y el desorden era generalizado. Tenía dolor de cabeza, el denso ambiente del laboratorio lo impregnaba todo. Salió a tomar el aire y al girar la esquina se topó con un vecino que al verlo frunció el ceño y le increpó. Los vecinos más próximos al laboratorio empezaban a estar enfadados, las quejas se hacían oír, los fuertes olores y el ruido eran temas de conversación en la comunidad. Incluso algunos rumoreaban que “todo podía arder y saltar por los aires”, la historia no se podía volver a repetir.

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Debía hablar con sus hermanos. El inmueble estaba bien situado, su proximidad al puerto lo hacían un emplazamiento ideal para la importación y exportación de mercancías, pero los problemas de espacio y seguridad se multiplicaban. El nuevo laboratorio se estableció en unos terrenos a las afueras de la ciudad, en la que más tarde sería denominada calle Degà Bahí, lejos de núcleos urbanos que pudieran entorpecer su crecimiento. También se construyó un complejo de naves para la fabricación a nivel industrial de medicamentos y productos químicos, mientras que la pequeña droguería de la calle Montcada se trasladó al Eixample.

cías y el centro comercial de la ciudad se había trasladado. El Eixample era un núcleo urbanístico actual y avanzado a su época

1929. Calle Bruc Un millar de productos Joaquín bajó del tranvía y miró alrededor, la calle Bruc estaba llena de comercios, hombres con sombrero y mujeres envueltas en perfume paseaban por las aceras. Observó el escaparate de su nueva droguería, estaba contento, el cambio del Born al Eixample había sido positivo. Las estrechas calles del antiguo barrio ya no permitían el transporte y distribución de mercan-

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1    Interior de las oficinas y almacenes de Uriach ubicadas en el número 49 de la calle Bruc de Barcelona 5    Estand de Uriach en el Palacio de las Industrias Químicas de la Exposición Internacional de Barcelona del año 1929

que favorecía una comunicación rápida y eficaz, ideal para los nuevos negocios emergentes. Todos los comercios que apostaban por el desarrollo, la modernización y el crecimiento querían hacerse un lugar en el barrio. Entró en el establecimiento y una sonrisa se dibujó en su rostro, estaba orgulloso, la empresa había crecido de manera exponencial. El negocio de las licencias estaba en pleno auge, eran representantes en exclusiva de un centenar de laboratorios españoles y extranjeros y distribuían más de mil productos diferentes. Se habían convertido en el segundo principal mayorista del país. Se sentó en su despacho para empezar la revisión diaria de cuentas cuando Juan, su hijo, interrumpió precipitadamente “Tenemos respuesta del Comité Permanente”. Cogió la carta y la dejó sobre su mesa. Cerró el libro de cuentas, lo colocó en la estantería y, finalmente la abrió. La leyó en silencio, sin apenas inmutarse. El ímpetu de su hijo parecía no preocuparle. Levantó la mirada y con voz tranquila dijo: “ya es oficial, estamos dentro” Les habían asignado el estand número uno del Palacio de las Indus-


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trias Químicas de la Exposición Internacional de Barcelona. El reconocimiento, después de tantos años de trabajo, había llegado, Uriach ya era una empresa consolidada en el sector químico-farmacéutico y su futuro parecía prometedor.

1936. Tercera generación Juan Uriach Tey Con ésta ya suman 26, esto empieza a ser insostenible, pensó Juan Uriach Tey mientras revisaba las bajas. Hacía

1    Carta postal de J.Uriach y Cía Empresa Colectivizada 1    Hoja de registro de personal del mes de mayo-octubre del año 1936

tan solo unos meses que había estallado la Guerra Civil y uno a uno sus empleados eran llamados a filas. El conflicto había llegado a las calles, el comercio internacional era inexistente, las materias primas no llegaban, las comunicaciones con el extranjero eran imposibles y la situación económica empeoraba. El negocio estaba roto. La situación era desesperada y parecía que todo iba a derrumbarse. Juan no quería ser el responsable de cerrar una empresa que ya contaba con casi 100 años. Se sentó en su sillón

para leer el diario, esperaba encontrar buenas noticias. 28 de octubre de 1936. La Vanguardia: “La criminal sublevación militar del 19 de julio ha producido un trastorno extraordinario en la economía del país. El consejo de la Generalidad tiene que atender a la reconstrucción de los estragos que ha causado a la industria y al comercio de Cataluña la traición de los que intentaron imponer en nuestro país un régimen de fuerza”. “Es necesario ahora, pues, organizar la producción, orientarla en el senti-

El reconocimiento, después de tantos años de trabajo, había llegado, Uriach ya era una empresa consolidada

do de que el único beneficiario sea la colectividad, el trabajador, al cual corresponderá la función directiva del nuevo orden social. El principio de la organización económicosocial de la gran industria tiene que ser la producción colectivizada”. Tres días más tarde J. Uriach y Cía fue colectivizada, la propiedad pasó a manos de los trabajadores que tomaron las riendas del negocio bajo el lema “la revolución y la guerra son inseparables”. Juan estaba asustado, muchos propietarios habían sido fusilados, estaba a la espera de la resolución del Comité Obrero de Control. La decisión no llegaba, se escuchaba la discusión desde el otro lado del pasillo. Uno de los empleados más antiguos entró en la oficina, lo miró y después de unos momentos sonrió. Gracias a

la buena relación de la familia Uriach con sus empleados no hubo represalias y Juan fue nombrado gerente. Sin duda era el más capacitado para dirigir la empresa. Su función principal

Tres días más tarde J. Uriach y Cía fue colectivizada, la propiedad pasó a manos de los trabajadores

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Cerró su libreta, había acabado la fórmula para la elaboración del primer producto propio que comercializarían

que sobrevivió a la guerra y la venta de conservas de pescados, embutidos, mermeladas, caramelos, café, vinos y licores fue el motor de la recuperación. La empresa había quedado descapitalizada, no disponían de existencias ni de materias primas y el estallido de la Segunda Guerra Mundial dificultaba la importación de todo tipo de mercancías. Así mismo, los laboratorios extranjeros empezaron a desvincularse de los representantes nacionales e iniciaron la distribución de sus pro-

producto propio que comercializarían. Se trataba de unas grageas para el tratamiento de trastornos hepáticos, compuesto básicamente por extracto de hoja fresca de alcachofa. De camino al despacho de Don Juan en su mente se dibujaban nuevos proyectos. Llamó a la puerta y entró sin esperar respuesta, sus ansias de presentar la nueva especialidad le apremiaban. Juan no puso ninguna objeción, parecía distraído, cuando ya estaba a punto de marchar, le miró a los ojos y dijo,

sería asesorar y colaborar con un Consejo de empresa designado por los trabajadores. Fueron años difíciles para todos. El país estaba dividido, la ciudad bombardeada y Uriach había quedado desecho: las ventas cayeron un 92% y la producción se desplomó un 71%. Con el fin de la guerra la propiedad fue devuelta a la familia. Tenían que partir de cero otra vez.

pios medicamentos. “¡Hay que encontrar una salida!” dijo Juan llevándose las manos a la cabeza “¡nos estamos quedando sin representaciones!”. Se reunió con sus primos José María y Luis para comunicarles su decisión, no quedaba otra opción, esta vez tenían que superarse. Si querían continuar con el negocio farmacéutico la única solución era la creación de una línea propia de productos que les permitiera consolidar su actividad y disminuir la fabricación bajo licencia. José María Uriach Balari era hijo de Francisco, también había estudiado Farmacia y era el más indicado para sustituirlo en el laboratorio. Su trabajo consistiría en mejorar productos extranjeros y patentarlos con marca propia en nuestro país. Cerró su libreta, había acabado la fórmula para la elaboración del primer

“¿Qué te parece el nombre Biohorm?”, su significado tiene fuerza pensó José María, “impulsar la vida”, aquel era un buen concepto para vender especialidades farmacéuticas. Cogió el teléfono para hablar con su hermano Luis, debía comunicarle la decisión de Don Juan. Tenían el primer producto de su historia y un nombre comercial con gancho para su distribución, ahora era su turno. Sobre Luis recaía una gran responsabilidad, él sería el encargado de poner el producto en el mercado, se hizo el silencio y finalmente respondió: “podemos hacerlo”. Pero los inicios no fueron fáciles, la marca Biohorm debía neutralizar los prejuicios económicos, el desequilibrio comercial del momento y crear una industria auténticamente nacional. Querían convertirse en una gran compañía farmacéutica y para ello de-

1941. Biohorm “impulsar la vida” La droguería siempre había tenido secciones diferentes en las que se vendían productos químicos, medicamentos, pinturas, esmaltes, productos de limpieza, perfumería, cosmética, bisutería, material relacionado con la fotografía, incluso comestibles. Fue precisamente esta última sección la única

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“¡Esta molécula no sirve, la potencia inflamatoria es inferior!” se repetía el doctor Uriach

cializada bajo el nombre de Trimetabol. En los años siguientes llegaron la Glisentida (Davistar), Flupamesona (Flutenal) y Brovanexina (Bronqui

1    Doctor Joan Uriach Marsal 1    Fotografía del laboratorio de investigación y control realizada por Agustí Centelles i Ossó

Mucil). Parecía que el departamento de I+D cosechaba éxito tras éxito… “¡Esta molécula no sirve, la potencia inflamatoria es inferior!” se repetía el doctor Uriach mientras caminaba de un lado a otro de su despacho. La nueva investigación se había centrado en la obtención de un antiinflamatorio y analgésico que fuera más potente que la Aspirina. “Casi lo teníamos, el Triflusal era una buena opción” murmuraba sin cesar. Reunió a su equipo y les comunicó la decisión, el cierre del proyecto era

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inminente. Los ánimos cayeron en picado, mucho trabajo e ilusiones que parecían acabar en nada. El jefe de farmacología se encerró en su despacho, estaba frustrado, no podía quitárselo de la cabeza, había fracasado. Necesitaba distraerse, cogió el último número de la revista Lancet que tenía sobre su escritorio y le echó una ojeada. Estaba a punto de cerrarla cuando leyó “la actividad antiagregante plaquetaria de la aspirina tiene aplicaciones antitrombóticas para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares”. “¡El Doctor debe leer esto!” salió corriendo de su despacho, había en-

moléculas, obtenidas en este departamento, requirió de la construcción de unas instalaciones que posibilitaran su proceso productivo sistemático. Lo que podía parecer sencillo en el laboratorio era extremadamente complejo a nivel industrial y para ello se creó una planta de química fina en Sant Fost de Campsentelles. Urquima, como fue denominada posteriormente, llegó a convertirse en una pieza fundamental del negocio y fue la primera empresa del grupo en obtener la FDA y los certificados ISO.

contrado la solución. El Triflusal, aunque no era útil como antiinflamatorio, su objetivo inicial, tenía una actividad antiplaquetaria incluso superior a la de la Aspirina. Rápidamente se llevaron a cabo nuevos experimentos que se realizaron incluso con la sangre de los propios investigadores. Los resultados fueron prometedores y se pudo replantear el proyecto. No se debía abandonar el Triflusal, sino desarrollarlo como un antiagregante plaquetario. El medicamento resultante se comercializó en 1981 bajo la marca comercial Disgren y se convirtió en uno de los productos de investigación más importantes de la casa. Si la Biodramina dio a conocer el laboratorio, el Disgren le otorgó auténtica fama. La producción industrial de estas

1980. Quinta generación Un nuevo reto En las décadas de 1980 y 1990 se produce la incorporación progresiva de los miembros de la quinta generación que tuvieron que hacer frente a una difícil coyuntura socio-sanitaria, debido a la eclosión de las nuevas tecnologías y nuevas regulaciones sanitarias (normas GMP, GLP, GCP). Los hermanos Uriach Torelló, hijos de Joan Uriach Marsal, pasaron de esta forma a ocupar diferentes cargos dentro del grupo. Juan, el mayor de los hermanos y farmacéutico como su padre, entró a trabajar en el laboratorio de producción y posteriormente se encargó de los departamentos de compras y comercio internacional. Javier se hizo


Uriach 180 años, fragmentos de una historia

Tal como dice el doctor Joan Uriach Marsal “gracias al impulso de varias generaciones, hoy en día, Uriach es una empresa líder cuya finalidad es contribuir a la salud y bienestar de las personas”.

2012. Palau-solità i Plegamans Cambio de rumbo Con la incorporación de Oriol Segarra como nuevo consejero delegado comienza una etapa de transformación y ajustes estratégicos que inicia una época de crecimiento de la compañía. La consecución de este objetivo se realiza a través de la aplicación de un ambicioso plan estratégico basado principalmente en una clara apuesta por el área de Consumer Healthcare, la internacionalización del negocio, la innovación como base de nuestras actividades, la potenciación del liderazgo de nuestro equipo humano y la implantación de unos valores que guían y reflejan nuestra cultura corporativa. Este 2018 celebramos los 180 años de historia de Uriach, una compañía que ha sabido adaptarse a los cambios y evolucionar al ritmo de los acontecimientos. Este espíritu de superación nos inspira e impulsa haciendo que la voz de todos Unidos, Resuene con Ilusión para alcanzar Ambiciosos retos, Confiando que con nuestro trabajo continuaremos haciendo Historia. s cargo de la planta química, pasando después a responsabilizarse del área industrial del grupo. El tercero, Enrique, se incorporó en el departamento 1    Entrada principal de la fábrica de productos químicos Urquima 1    De izquierda a derecha: Enrique Uriach Torelló, Juan Uriach Torelló, Marta Uriach Torelló, Joan Uriach Marsal, Joaquín Uriach Torelló y Javier Uriach Torelló 3    (páginas 14 y 15) Fotomontaje con todas las generaciones de la familia Uriach que han trabajado en la empresa. De izquierda a derecha, Juan Uriach Feliu, Francisco Uriach Uriach, Joaquín Uriach Uriach, Trinidad Uriach Uriach, Luis Uriach Balari, Juan Uriach Tey, José María Uriach Balari, Joan Uriach Marsal, Joaquín Uriach Torelló, Javier Uriach Torelló, Marta Uriach Torelló, Enrique Uriach Torelló y Juan Uriach Torelló

de informática y poco después ocupó puestos de responsabilidad en el área de comercial médica y presidencia. Finalmente, el menor de los hermanos, Joaquín, trabajó en el departamento legal, I+D y RRHH, para convertirse, en el año 2010, en el actual presidente de la compañía. En 2012 la familia abandonó sus funciones ejecutivas para asumir un papel más estratégico, supervisando el negocio a través del consejo de familia y el consejo de administración. Es en este momento, cuando Marta se incorpora a la empresa, convirtiéndose en la primera mujer de la saga Uriach en ocupar un puesto en el consejo. La impronta que ha dejado la quinta generación ha sido determinante para la continuidad del negocio.

*Documentalistas Fundación Uriach 1838

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30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica Javier Uriach TORELLÓ*

“… 25 años, todo un reto, una ilusión que nos anima a seguir trabajando y haciendo crecer la idea que en 1988 nos hizo ver la luz como Fundación…”

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on estas palabras concluíamos el artículo publicado en el tercer volumen del año 2013 de la revista Medicina e Historia, coincidiendo con las bodas de plata de nuestra fundación. En este nuevo año 2018 celebramos los 30 años y vamos camino de las bodas de oro con la misma ilusión de siempre, con esas ganas enormes de seguir sumando y aportando conocimiento a la sociedad. La voluntad de nuestra fundación es de continuidad. No podemos parar ahora que hemos alcanzado la madurez como institución y el reconocimiento de las entidades dedicadas a la promoción y divulgación de la historia de las ciencias de la salud. Fue el 28 de julio de 1987 cuando se constituyó, ante el notario de Barcelona Raúl Vall Vilardell, la Fundación Uriach 1838 (FU1838), siendo sus patronos vitalicios el doctor Joan Uriach Marsal y sus cuatro hijos varones (Juan, Javier, Enrique y Joaquín Uriach Torelló) quienes junto a las entidades J.Uriach & Cia. S.A (representada por Joan Morell Mestre) y Urquima S.A. (Joan Bladé Piqué, en su nombre) realizaron la primera dotación fundacional de diez millones de las antiguas pesetas (equivalentes a unos sesenta mil euros).

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Además de los patronos vitalicios se nombraron dos patronos institucionales: los presidentes de las reales academias de medicina y farmacia de Catalunya que en aquel momento

eran los doctores Moisés Broggi Vallés y Joan Sabater Tobella, respectivamente. Así mismo se nombraron dos patronos de libre designación: Francisco


30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica

7  Patronato año 2002, de izquierda a derecha y de arriba abajo, Juan Uriach, Javier Uriach, Joaquín Uriach, Enrique Uriach, Joan Morell, Francisco García-Valdecasas, Joan Bladé, Moisés Broggi, Joan Uriach Marsal y Joan Sabater. Fotografía extraída del libro Fundacions: història contemporània de Catalunya de Àngel Font publicado por la editorial Personatges de Catalunya el año 2002

García–Valdecasas Santamaría y Javier Forn Dalmau, ambos catedráticos de farmacología. Como secretario del patronato se designó a José Mª Terribas Alamego, en aquel momento director financiero de los laboratorios Uriach. Con el paso del tiempo el patronato ha sufrido diversas variaciones. La primera fue la jubilación del profesor García-Valdecasas que en 1999, fue nombrado patrón honorífico. Posteriormente también cesaron Javier Forn y José Mª Terribas, momento en el que tomó la secretaría Joaquín Uriach Torelló. Coincidiendo con estos primeros cambios se decidió modificar el artículo 47 de los estatutos de la FU1838 por el cual los patronos institucionales pasaban a ser un representante numerario de cada una de las academias de medicina y farmacia de Catalunya. De esta forma entraron, primero en 1999, Jordi Sans Sabrafen, doctor en cirugía y medicina y miembro de la Real Academia de Medicina de Catalunya, sustituyendo a García-Valdecasas, y con posterioridad lo hicieron los actuales patronos Josep Antoni Bombí Latorre (2013), actualmente presidente de la Real Academia de Medicina de Catalunya y Joan Esteva de Sagrera (2014), decano de la Facultad de Farmacia de Barcelona. La desdicha también ha acompañado la historia de nuestra fundación. Algunos de nuestros queridos patronos nos han dejado definitivamente. Primero fue Jordi Sans Sabrafem en el 2004. Al año siguiente quien falleció

fue García-Valdecasas y en el 2006 lo hacía Joan Morell Mestre. Morell, el señor Morell como era conocido en la empresa, fue un brillante colaborador del doctor Uriach.

rar eran infinitas. Con el tiempo acabó siendo hombre de confianza de todos los miembros de la familia Uriach por lo que su pérdida nos produjo un profundo desasosiego.

La voluntad de nuestra fundación es de continuidad. No podemos parar ahora que hemos alcanzado la madurez Farmacéutico de formación, tuvo sus inicios en el departamento de I+D de la empresa antes de dedicar su vida al departamento de marketing nacional de la empresa Uriach. Fue, así mismo, uno de los artífices y mayores impulsores en la creación de la Fundación. Era todo nervio y sus ganas de colabo-

3 Joan Morell Mestre (1941-2006) en su despacho de Degà Bahí (1979) 3 Francisco García-Valdecasas Santamaría (19102005) en un acto de la FU1838 (1999) 3 Moisés Broggi Vallés (1908-2012) en la cena homenaje al patrono Dr. García-Valdecasas (1999)

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Javier Uriach Torelló

Coincidiendo con la celebración de los 150 años de Uriach, se creó la Fundación Uriach 1838

El último en dejarnos fue Moisés Broggi, licenciado en medicina y cirujano de profesión. El doctor Broggi, quien destacó por su labor asistencial, fue presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos y miembro fun-

1 José Danon Bretos redactando el acta del xxvi premio Fundación Uriach de Historia de la Medicina (1995)

dador de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, entidad galardonada con el Premio Nobel de la Paz. En el año 2008, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, fue nombrado presidente de honor de la Fundación Uriach. Falleció en 2012 a los 104 años de edad.

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Recientemente se han incorporado al patronato Julián García Rafanell (2014), químico de formación y antiguo director científico de los laboratorios Uriach y Javier Navarro Olivella (2017), actual director de consumer healthcare en Uriach. La Fundación también ha contado con toda una serie de colaboradores que han contribuido al mejor desarrollo de la institución. Quizás el más singular, un “homenot”, según la descripción que Josep Plà hacía de aquellas personas singulares y pintorescas que dejan huella por allá donde pasan, sea el Dr. José Danon Bretos. Se incorporó a Uriach para sustituir a Carmen Mayol, antigua bibliotecaria de los laboratorios Uriach, y junto al

Dr. Uriach Marsal fueron los verdaderos responsables de introducir en la empresa el fomento y difusión de la historia de la medicina. Danon ha sido todo un referente para nuestra institución a lo largo de los más de 40 años que ha estado colaborando con nosotros. Compaginó su labor en Uriach con su profesión de médico especialista en pediatría y medicina general así como sus clases de historia de la medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue el impulsor de la biblioteca y del premio Historia de la Medicina, del que fue su

secretario permanente junto a su inseparable máquina de escribir marca Olivetti, auténtica pieza de museo que esperemos algún día llegue a ocupar un lugar destacado dentro de los objetos históricos de nuestra fundación. En la actualidad los responsables de gestionar el día a día de la fundación son Jordi Sequero Ruiz, encargado de los archivos históricos y Judit Entrena Ariza, documentalista y bibliotecaria. Todos ellos junto al resto de patronos forman un gran equipo que han hecho posible mantener el espíritu fundacional a lo largo de estos treinta años de actividad. La ilusión, un minucioso trabajo llevado a cabo y la adaptación casi camaleónica a las circunstancias de cada momento, son las causas principales del éxito de nuestra fundación durante estos 30 años. Coincidiendo con la celebración de los 150 años de Uriach, se creó la FU1838 que fue presentada en sociedad el 16 de diciembre de 1988 en el Círculo del Liceo de Barcelona. La primera reunión formal se llevó a cabo el 14 de marzo de 1989 en las oficinas que entonces la empresa Uriach tenía en la calle Degà Bahí número 57 de la ciudad condal. En ese momento se decidió qué finalidades debían guiar la actividad fundacional: la promoción de la investigación farmacéutica, química y sanitaria; la organización de actividades docentes; congresos y conferencias relacionadas con la farmacia, la química o la sanidad y por último el fomento de las actividades artístico culturales relacionadas con los anteriores campos. Con el tiempo estas finalidades se han modificado debido a los cambios que se han producido en la empresa. En la actualidad, su misión principal se basa en la conservación, divulgación y promoción del conocimiento y la investigación de la historia de las ciencias de la salud en campos como la medicina, la farmacia, la química, la veterinaria, la botánica y otras especialidades relacionadas. Esta misión se articula a través de tres pilares fundamentales: las unidades documentales dedicadas a la conservación de material histórico, la


30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica

Con sus 12.300 volúmenes, la biblioteca privada de historia de las ciencias de la salud es la más importante del país

1 Acto de presentación de la FU1838 el 16 de diciembre de 1988 en el Círculo del Liceo de Barcelona. A la izquierda de la imagen, Javier Uriach y Juan Uriach Marsal, primero y tercero, respectivamente 1 Biblioteca histórica ubicada en las oficinas de Degà Bahí (1995) 7 Recetario manuscrito s. xiv

editorial dirigida a divulgar obras de interés fundacional y los premios creados para promocionar el conocimiento e investigación de estas disciplinas. Las unidades documentales están compuestas por la Biblioteca de His-

toria de Ciencias de la Salud y el Archivo Histórico de Uriach. La biblioteca se inició mucho antes de la creación de la Fundación, concretamente en 1969 cuando a raíz de la buena acogida que había tenido

la revista de Medicina e Historia por parte de los profesionales sanitarios, se pensó crear un centro que facilitara el estudio de la historia de la medicina y su fomento como disciplina que por aquel entonces solo se cursaba en las universidades de Madrid, Salamanca y Valencia. El entonces llamado seminario se bautizó con el nombre de “Centro de Documentación de Historia de la Medicina” y partió totalmente de cero. La ayuda en ese momento del profesor de historia de la medicina y catedrático valenciano José Luís López Piñero fue crucial para su creación y difusión. Inicialmente el centro fue propiedad de los laboratorios Uriach hasta que en 1992 sus fondos fueron donados a la FU1838. En estos 30 años, la biblioteca ha adquirido 12.300 volúmenes, de los que cerca de un 75% son de temática médica, un 20% de farmacia, siendo el 5% restante dedicado a otras disciplinas relacionadas con las ciencias de la salud. Nos vanagloriamos de poseer una hemeroteca única en nuestro país con más de un centenar de revistas médicas editadas desde el siglo diecinueve hasta el veinte. Disponemos de tratados, biografías, tesis, topografías médicas, opúsculos, actas académicas, folletos, boletines… Además de una interesante colección de formularios siendo el más importante la segunda edición de la Concordia Farmacéutica de Barcelona (1535), obra pionera en nuestro país y que sirvió de base para posteriores formularios farmacéuticos como Medicamentorum Officina publicada en Valencia (1601) o la Farmacopea Matritensis (1739).

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Javier Uriach Torelló

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1 Revista Medicina e Historia (1964-2018)

Destacar también la sección de manuscritos, donde podemos encontrar más de 100 volúmenes de obras como: Llibre de comptes de Narcís Pagés apotecari de Calonge del año 1754, Traité des Maladies Venerienes de 1770 y el más antiguo de todos, un recetario de apotecario del siglo XIV que recoge unas setenta fórmulas de bálsamos, aceites, píldoras y jarabes. En 2007 se crea el Archivo Histórico de la FU1838 con la misión específica de conservar, gestionar y divulgar el patrimonio empresarial, convirtiéndose desde ese momento en el guardián de la memoria de los laboratorios Uriach. El archivo está formado por diferentes fondos de los que podemos destacar el de publicidad, fotografía, audiovisual, documentación histórica, objetos patrimoniales, etc. Todos ellos, muy diferentes entre sí, reúnen unas características similares que le confie-

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ren una identidad propia y única, que nos ayuda a comprender el desarrollo y evolución de Uriach durante sus 180 años de historia. El fondo de publicidad recoge más de 5.000 registros de material publicitario que muestran nuestra actividad comercial desde 1880 a nuestros días. Esta colección destaca por su alto nivel artístico y cultural, ya que ha sido creada por artistas tan determinantes en la historia del siglo XX como Josep Pla-Narbona, Josep Baqués Tomàs, Francesc Graus Roca, Enric Huguet Muixí, Joan Carles Marqués Sagnier, Antoni Morillas Verdura y Tomàs Vellvé Mengual. En el caso del archivo fotográfico, se han registrado más de 10.000 imágenes, donde podemos apreciar no tan solo instantes de la historia de nuestra empresa sino también el retrato de la evolución de la industria de nues-

tro país, su sociedad y las costumbres de todo un siglo, a través del objetivo de fotógrafos tan reputados como los hermanos Napoleón, Agustí Centelles Ossó, Francesc Català Roca y Martí Gasull Avellán. El archivo histórico también incorpora otros fondos tales como el de documentación histórica, material audiovisual, pharmakoteka, objetos patrimoniales, etc. Creando, de esta manera un mosaico que nos ayuda a entender mejor quienes somos y cual es nuestro camino. Como editorial FU1838 ha editado un total de 56 libros de entre los que destacan la Colección histórica de ciencias de la salud, con 10 volúmenes publicados. A ello cabe añadir 297 revistas de Medicina e Historia, editadas a lo largo de sus 5 épocas ininterrumpidas (desde 1964) con un total de 312 ar-


30 años de la Fundación Uriach: breve crónica histórica

Con este número especial la revista cambia de nombre y pasa a denominarse Farmacia, Medicina e Historia 3 Acto de entrega del primer premio Biohorm de Historia de la Medicina a Amparo Estellés Cortés por parte de Alfred Roig, director comercial de Biohom (1970). José Danon, tercero por la izquierda. José Mª Uriach Balari, en el centro y Juan Uriach Marsal, a la derecha de la imagen 3 Exposición “El arte de coleccionar”, celebrada en el Museu Can Framis de la Fundació Vila Casas (2016)

tículos publicados. Este número especial es el primero de la sexta época en la que la revista pasará a denominarse Farmacia, Medicina e Historia. Este cambio ha sido motivado por la nueva orientación de nuestra empresa en la que se quiere potenciar más la figura del farmacéutico además de la del médico. De este modo iniciamos esta nueva época, con la confianza de que sea tan fructífera como lo han sido las cinco anteriores. En el apartado de premios hay que diferenciar dos tipos. En primer lugar el “Premio Ciencias de la Salud” que fue el de mayor dotación económica de cuantos premios en el campo de las ciencias de la salud se dieron en España (120.000 euros), tuvo carácter bianual y se adjudicó en 8 ocasiones. En segundo lugar el “Premio Historia de la Medicina” que en sus inicios en 1970 y hasta 1988 fue denominado “Premio Biohorm”. Este año celebramos su certamen número 49 y cabe destacar que durante todo este tiempo se han premiado un total de 41 personas (8 de ellos han quedado desiertos). Siendo Juan Manuel Gutiérrez quien lo ha ganado más veces, concretamente en tres ocasiones. Como miembros del jurado hemos tenido el honor de contar con 61 profesionales de todos los campos y ramas relacionadas con la historia de las cien-

cias de la salud. El doctor Pedro Laín Entralgo (1908-2001) figura como uno de los más importantes por estar considerado uno de los padres de la historia de la medicina de este país junto a José Mª López Piñero (1933-2010). Con la gestión eficiente de estos tres pilares hemos desarrollado otras actividades como pueden ser exposiciones, conferencias y asistencia a congresos. De todas ellas cabe destacar: –“Simposio de Historia de la medicina en els Països Catalans”. Ripoll. Fue el primer acto institucional patrocinado por la Fundación (1989) –“160 años de publicidad farmacéutica”. Exposición itinerante realizada en los colegios de médicos de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Má-

laga, Palma de Mallorca, A Coruña y Zaragoza (1999) –“Concòrdia i patrimoni: tresors de la farmàcia catalana. Commemoració del 5è centenari de l’edició del llibre de la Concòrdia dels apotecaris de Barcelona, 1511-2011”. Universidad de Barcelona (2011) –“El arte de coleccionar”. Fundación Vila Casas (2016) –“Colección farmacéutica Fundación Uriach”. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona (2017) La FU1838 ha suscrito algunos convenios de colaboración con entidades afines entre los que destacan el firmado con la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la Fundación Abadía de Montserrat

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Javier Uriach Torelló

1    Patronato año 2017, de izquierda a derecha y de arriba abajo, Javier Uriach, Joan Sabater, Juan Uriach, Julián García Rafanell, Joaquín Uriach, Enrique Uriach, Marta Uriach (patrona desde 2008), Joan Esteva, Joan Uriach Marsal, Josep Antoni Bombí y Joan Bladé. Acto de inauguración del nuevo espacio histórico Uriach Gallery

2025, el Museo de la Farmacia Tomás Balvey, el Instituto Médico Farmacéutico y la Fundación Concordia Farmacéutica. En lo que es un intento por compartir experiencias, recursos y en definitiva todo el conocimiento adquirido a lo largo de tantos años. Para celebrar estos 30 años, que coinciden con los 180 del origen de Uriach, FU1838 ha inaugurado recientemente Uriach Gallery, un espacio dedicado a repasar la historia de nuestra empresa desde sus inicios hasta la década de los setenta. Este recorrido se realiza a través de los archivos históricos anteriormente descritos. Las imágenes, documentos y objetos expuestos nos acompañan y ayudan a explicar algunos de los acontecimien-

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Para celebrar estos 30 años hemos inaugurado recientemente Uriach Gallery, un espacio dedicado a repasar la historia de la empresa

tos más significativos que han marcado nuestro camino. Desde estas líneas os invitamos a conocer este espacio que después de dos años de duro trabajo abre sus puertas a todos nuestros colaboradores e interesados. Cada año que se sucede es un nuevo reto y al final del mismo, durante la reunión anual del patronato,

celebramos los hitos alcanzados, que sumados todos ellos a lo largo de todos estos años han hecho de nuestra fundación un referente de la historia de las ciencias de la salud a nivel nacional, e incluso internacional, en lo que a lengua castellana se refiere. Ya lo hemos dicho al principio de este escrito…seguimos sumando camino de los 50 años. Al menos esta sigue siendo nuestra ilusión. Dios dirá…y que todos juntos lo podamos ver.s

*Vicepresidente Fundación Uriach 1838


Farmacia, Medicina e Historia. Núm. Especial  
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